jueves, 13 de diciembre de 2007

Sobre las novelas y figura de Michel Houellebecq “Las partículas elementales” es una buena novela mediana, (ya antes de que renaciera éste blog lo había comentado) pero para mi gusto no llega ni a novela de época —en México—, pero el autor definitivamente plasmó un sentir y visión original en el sentido que Milan Kundera gusta de recordar a Broch: “La novela descubre sólo lo que la novela puede descubrir”. ¿Qué descubre Las partículas…? La vida sexual del París desde los setentas hasta los noventas del siglo XX; juicios lapidarios como: “La cultura occidental siempre se fundó en una creencia en certezas de tipo racional y estuvo siempre dispuesta a sacrificarlo todo por esa certeza: la religión, la literatura, la filosofía, la vida misma incluso… ¿A cambio de qué? De la certeza racional”. Recientemente éste autor estuvo en la Argentina, tiene como un mes o menos. El punto es que sus juicios sobre las mujeres y sobre la política, son muy pobres. Pero es que hay que ver que después de esa obra ENORME que se llama “la Posibilidad de una isla”, un escritor no puede exhibirse públicamente más que como lo que ya no puede ser: una persona que ya no sabe (que ya no puede) partir del sentido común para emitir sus juicios, según él, el mayo del 68 en París fue puro nihilismo y a pesar de que casi los sesentas (como opina Juan Villoro en una excelente entrevista que le hizo mi cuate Iván Ríos Gascón en Rolling Stone), quisieron revolucionar lo que quisieron revolucionar a partir de un masaje a la conciencia y del 68 mayo en París se puede opinar mucho, aunque claro, todo menos para denostarlo o reducirlo, como lo hace Houellebecq, éste autor tiene unas opiniones sobre las mujeres que híjoles… como que su misma fama habla por él, ya no la persona honesta con opiniones más responsables, eh ahí el riesgo de escribir… fíjense, si yo ya me siento deformado con mis publicaciones, ¡cómo se sentirá él!
“Una característica propia de nuestra experiencia cultural de la inercia, es la costumbre. Es decir, que hemos vivido coexistiendo con los vecinos, sean del barrio, de la comunidad o del estado, pero, aún al haberlos visto, permanecemos sin reconocerlos y sin convivir con ellos. Igualmente con las instituciones a las que nunca hemos recurrido. Creemos comprender a los que cotidianamente nos rodean en casa, en los trayectos o en el trabajo, cuando apenas notamos que somos distintos y aunque no podamos enunciar esas diferencias, las sentimos: las suponemos unas y otras las comprobamos. La mayoría de las veces, dependemos de coincidir en lo que hacemos, en lo que creemos, en lo que buscamos o en lo que luchamos.” Gabriel Michel Cue Fragmento de: “Cultura, Tiempo y Complejidad” Inédito y de próxima publicación.

lunes, 10 de diciembre de 2007

La poesía es un ejercicio televisivo, si partimos del hecho etimológico, la raíz etimológica de una palabra se encuentra donde sea, por ejemplo palabras como: tonto, incompetente, perdedor, hijo de la chingada, tienen su raíz en lo que está pensando el vecino del que está viendo la televisión en Tampico, mientras tú estás mirando otro programa en la ciudad de Morelia; ya sabía yo que los latinajos no nos iban a llevar a ningún lado… Por otra parte, si un intelectual sale en televisión comentando su último libro, afuera en la calle se verá tristeza, llanto y desolación (a mí tampoco me causa ningún chiste). Pero cuando es la final PUMAS vs ATLANTE a la gente se le sale lo grecorromano mientras la esposa o la madre no tiene ni para dar de comer. Dios ya sale en televisión o, por lo menos los que lo estudian, los teólogos. No sé por qué, pero me acordé de una amiga que me encuentro en el chat, cuya leyenda de presentación de su personalidad dice: “la poesía es el alimento de los dioses”. Eso es lo triste, la gente no tiene tiempo para leer. (A mí tampoco me causa ningún chiste). Un saludo amiga!!

sábado, 8 de diciembre de 2007

Acá estoy con el Filósofo Caleb Olvera; Caleb anda muy celebrado últimamente en Aguascalientes, pues se ganó el premio Nacional de Ensayo Abigael Bohórquez.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

El impacto de la Globalización ha generado un haz de reacciones diversas en todo el mundo, filias y fobias, posiciones a favor y en contra, posiciones contradictorias, posiciones regresivas, posiciones alternativas. Visiones simplistas, dogmáticas, heterodoxas. Ha alimentado viejas creencias, ha generado nuevos sujetos sociales y nuevos lenguajes. El impacto provocó reacciones como las que en su momento histórico generó el Colonialismo, el Neocolonialismo, el Imperialismo. Las guerras de conquista, las invasiones imperiales de Francia, Inglaterra; y como la invasión Norteamericana de 1847. La reacciones provocadas por la Globalización, van desde los fundamentalismos, pasando por los intentos aislacionistas, los movimientos regresivos hacia un pasado remoto, hasta los diversos movimientos de autoafirmación de nacionalismo de todo tipo; y de búsqueda de una profunda revaloración de las Naciones, los pueblos, las Culturas y la Civilización; pero también la búsqueda utópica de “Un mejor mundo posible”, en los múltiples foros que se han venido realizando para cuestionar a la presente Globalización. Fragmento del trabajo “La identidad tlaxcalteca en el s. XXI”

sábado, 1 de diciembre de 2007

Recién alquilé una película italiana traducida como "acuérdate de mí", supongo que esta película habrá estado en cartelera en la Cineteca Nacional, donde hace años no voy, pero al punto al que voy es que ésta película coloca sobre cualquier cuestión principal, A LA VIDA COTIDIANA como el eje donde ocurre de todo, en éste caso, una familia liberada o liberal con dos hijos rondando los veinte años, aquí se muestra de todo: los celos de pareja, las aventurillas adolescentes y sus descubrimientos personales, los personajes constántemente se ven confrontados con sus propias realidades, no hay, a mi parecer, arquetipos tipo cine hoolywoodesco en éste caso, más bien la película supone una constante relexión para volver uno sobre sí mismo, no hay acá engañifas de que por la tecnología y lo hipercomunicado que supuestamente está el mundo, por lo que se deja ver lo que es el ser humano: pasión, máscara social, trabajo, ésta película va a la esencia de lo que queda de la clase media y le quita su máscara: los hace ver humanos, mitad tragedia mitad comicidad. Por ahí anda "acuérdate de mí", en la sección de cine de arte.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Masacre en la CNN

Mucho se escribió y se dijo y se vió, pero esto es Las mejores palabras que he leído sobre el caso del Tec de Virginia. Masacre en la CNN Morris Berman El 16 de abril de 2007 , en el Campus del Instituto Tecnológico de Virginia, un estudiante de 23 años, ciudadano coreano de nombre Cho Seung-Hui, le disparó y mató a 32 estudiantes y profesores; después se suicidó. Durante las dos semanas siguientes, todas las grandes cadenas televisivas cubrieron la historia a detalle y después, como siempre sucede con las noticias, desapareció de vista, para ser reemplazada en este caso por discusiones sobre las ganancias de Microsoft. Yo andaba de viaje en Tabasco y Chiapas en ese tiempo, por lo que mi único acceso a la información, además de los periódicos locales, era la CNN. De manera extraña, la labor de reportaje de la CNN fue tan peculiar como el evento en sí mismo. La atención se centraba en quién era esta persona, Cho Seung-Hui; el contexto más amplio en el que tuvo lugar el hecho —y ha habido varios en la historia reciente de los Estados Unidos— no se mencionó siquiera. Desde luego, si nos enfocamos en lo aberrante que fue Cho, el contexto general se hace (supuestamente) irrelevante y puede ignorarse, que es justamente lo que los medios, y el público norteamericano, quieren. Nos enteramos que Cho es coreano, no estadounidense; un solitario, deprimido desde temprana edad; un psicótico , obsesionado con la muerte y las armas de fuego (como reveló un video sensacionalista que la CNN estuvo transmitiendo una y otra vez). La CNN también condujo una entrevista fatua con los ex compañeros de cuarto de Cho, en la búsqueda de adentrarse en sus relaciones con las mujeres y sus gustos sexuales. Otros reportajes incluyeron las expresiones de preocupación y de angustia que son normales después de estos incidentes, las sugerencias de algunos periodistas y “expertos” de que los estudiantes y los profesores deben ir armados a clase, el nombramiento de una comisión para investigar el hecho, etcétera. En breve, los mismos de siempre que nunca lograron hacer nada importante en el pasado y tampoco lo harán esta vez. Sin embargo, la CNN hizo una breve referencia a una especie de nota suicida que dejó Cho, en la que aparentemente hablaba sobre las pretensiones de los estudiantes ricos de la escuela y de la “charlatanería” que prevalecía en el Campus. La red noticiosa también leyó un email de alguien de Corea, que señalaba que Cho era, a pesar de su green card, un norteamericano: había venido a Los Estados Unidos con sus padres cuando tenía ocho años, por lo que había pasado las dos terceras partes de su vida en un contexto norteamericano, expuesto a valores norteamericanos. “Un incidente como esta masacre”, concluía el escritor del email, “no ha ocurrido en Corea durante sus últimos cinco mil años de historia”. Esto también fue ignorado por la CNN, un asunto con el que obviamente no quisieron involucrarse. Por supuesto, yo no vi personalmente la nota suicida de Cho, así que sólo puedo conjeturar lo que estaba pasando por su mente, o qué fue lo que lo llevó a matar a 32 personas inocentes. Pero la breve referencia al contenido de la nota, la carta del escritor coreano y la atención sin fin sobre Cho, como alienado y loco, sugieren algunas cosas que no formaron parte de la cobertura de la CNN. Para usar una analogía extrema, parecería haber una rara similitud entre esta cobertura y la del ataque del 11 de septiembre contra el World Trade Center. “El análisis” de la red noticiosa, si así se le puede llamar, era que Osama bin Laden y Mohammed Atta eran personas “malvadas” y “desequilibradas”. Cuando Susan Sontag hizo posteriormente un breve comentario en las páginas del New Yorker en el sentido de que la policía exterior de los EE UU podía decirnos más sobre las causas del 11 de septiembre que la psique de Osama bin Laden, sobrevino una indignación que básicamente la declaraba traidora. Cualquier estudiante serio de la actividad de los EEUU en el Medio Oriente durante la posguerra, sabe que en el comentario de Sontag era perfectamente acertado; pero el deseo de los medios de comunicación, y del público norteamericano, de preservar una imagen de inocencia estadounidense contra la maldad externa es demasiado poderoso para permitir la mínima posibilidad de una explicación alternativa. En el caso de la masacre en el Tecnológico de Virginia, no estoy sugiriendo (ni tampoco en el caso del 11 de septiembre) que el sacrificio de inocentes esté justificado; por supuesto que no lo está. Pero respecto al comentario de Susang Sontag, sí creo que lo que sucedió en el Tecnológico de Virginia puede ser explicable, y que vale la pena tratar de entender a un nivel más profundo, más allá de “el asesino estaba loco”. Consideren entonces lo siguiente: 1.- Cho Seung- Hui, a los ocho años, dejó una sociedad que no había tenido un incidente de ese tipo en toda su historia de cinco mil años y entró en otra donde la violencia, vía el cine, la televisión y básicamente la vida diaria, es normal. Esto fue su verdadera socialización como niño, como adolescente y como un joven adulto. Tan sólo para tomar un ejemplo estadístico, una encuesta del año 2000 que abarcó los EEUU y Canadá, reveló que mientras que 12% de los canadienses respondieron que sí a la pregunta “¿Es aceptable utilizar la violencia para conseguir lo que quieres?” el 24% de los estadounidenses contestaron afirmativamente. O si consideramos los datos mundiales en cuanto a homicidios, la tasa promedio por cada 100 mil personas en la Unión Europea era de 1.7 en 1997-1999, en tanto que para los EEUU en el mismo período fue de 6.26, es decir, casi cuatro veces más. La tasa de homicidios para niños estadounidenses en ese período era cinco veces superior a la de las siguientes 25 naciones más ricas del mundo combinadas. 2.- ADEMÁS de violencia, lo que Cho vio a su alrededor fue “charlatanería”, como al parecer él mismo lo describió. Para mí esta revelación es tan fabulosa como decir que el Papa es católico. La sociedad estadounidense es totalmente oportunista, personificada por programas de TV como Survivor (Sobrevivientes). Como Karl Marx apuntó hace años, los lazos de amistad y de comunidad se disuelven en “Las aguas heladas del cálculo egoísta”. En Estados Unidos, todo el mundo es Los Ángeles: todos tienen su propia agenda, un motivo ulterior, este es el corazón de su programa individual de autopromoción, lo que todo mundo ve como su objetivo en la vida. Alguien que viene de una sociedad que todavía tiene , en cierto sentido, valores tradicionales, no puede evitar sentirse disgustado con lo que sucede con las relaciones humanas en EEUU. Como escribió una vez el historiador y crítico social Paul Fussell: “en Estados Unidos todo está cubierto con una capa de fraude”. 3.- Desde luego, hay literalmente millones de inmigrantes que van a Estados Unidos, absorben los mensajes violentos que existen a su alrededor, ven la charlatanería que impregna al American way of life, y no se convierten en asesinos seriales. En este caso, la psicología de cada persona puede efectivamente servirnos más que la sociología de masas, pero sólo si nuestro objetivo es responder a la pregunta “¿Por qué justamente este individuo?” Pero hay seguramente una pregunta más profunda, “¿Por qué no hay más personas haciendo algo parecido?” La enorme ingesta de Prozac y de otros tranquilizantes pudiera ser una de las respuestas, por supuesto, en cuanto a que éstos fármacos ayudan a la población estadounidense a suprimir su ira. Pero la sociedad que genera esa ira sigue siendo el punto crucial y no reconocido. Esa es la verdad que la CNN quiere (de manera consciente o incosciente) dejar fuera de la mirada del público. Como resultado “las explicaciones” que ofrece son autoindulgentes y tienen la profundidad de la piel. ¿Cuántas otras sociedades, exceptuando Japón (que es toda una discusión aparte) están plagadas por brotes de violencia apolítica en contra de paseantes inocentes? El hecho es que estos brotes son políticos, si ampliamos la definición de “político” para incluir la naturaleza de la cultura en general y la manera como funciona en sus niveles más básicos. Un último ejemplo de lo que estoy hablando. Durante la insípida entrevista de la CNN con los ex compañeros de cuarto de Cho, había una leyenda en la pantalla de la TV que decía a los espectadores que esa entrevista sólo se podía ver por CNN. Ahí lo tenemos en pocas palabras: el objetivo de toda institución estadounidense es (O supuestamente debería ser) convertirse en el número uno. En medio de la masacre, de la brutal muerte de 32 inocentes (uno de ellos el profesor Livriu Librescu, sobreviviente del Holocausto que por lo visto tuvo que ir a una Universidad norteamericana para ser finalmente liquidado), lo que más le importaba a la CNN era la primicia. La muerte no tiene la menor importancia para esta gente, lo que cuenta para ellos es que siga la charlatanería. En Estados Un idos todo es mercadotecnia, todo es promoción, y creo que esto es lo que hizo a Cho caer por el precipicio. Que la CNN no haya podido ver la ironía de lo que estaba haciendo lo dice todo. Morris Berman es doctor en Historia de la Ciencia por la Universidad John Hopkins. Historiador Cultural y autor de El Crepúsculo de la cultura Americana y la Edad oscura americana. Actualmente vive en Guanajuato. Publicado originalmente en la Revista PARTEAGUAS no.- 9, verano 2007

El Fugitivo..

Sí, yo voy huyendo, En mi corazón la noche se disfraza de corazón, En mis cabellos el viento se disfraza de cabellos, Mi rostro está tan oscuro que los astros han volado mis márgenes. En las esquinas están los avisos, se promete mi captura, Se promete mi iniquidad, le dan un apodo a mi degüello, lo hacen risible; Y yo trato de escaparme de esa forma de morir, De ese cincel con que quieren modelar mis facciones. Y no puedo responder porque mentiría, porque pediría perdón de rodillas, Mis lágrimas volverían a ser falsas y se dejarían visitar por la luna, Por el romanticismo de un jardín y una muchacha esperándome. Una palabra, una historia arremansada en sus aguas como un barco que va a ser carenado, Una historia de amor desgarrada y zurcida después convenientemente; No, mil veces no, maldito sea yo y todos los que me rodean. Los que me aplauden mienten, los que me niegan mienten; Soy el falso profeta que nadie esperaba, Soy mi hermoso recuerdo, soy mi falso recuerdo, soy el tigre de la oveja Y la oveja del tigre en un antro de espejos. Por eso he huido, pero huir puede ser una forma literaria, un regodeo ante mis perseguidores, Y el antifaz azul de la noche está sobre mis ojos como mi propia carne; Por eso no dicto el amanecer, por eso no gozo el producto de una supuesta gracia, Ni estoy enrolado a ninguna adivinación. En mi palabra no almuerzan la advertencia ni el resguardo, La súplica o la dádiva, Con mi palabra no alimento tampoco a los muertos, A los que llevan una antorcha apagada en lugar de sonrisa, Una mueca nocturna en lugar de lágrimas, Una cabeza degollada —la propia— como feroz alimento. Huir en las sombras, repetir la equitación del alma; Un alto disfrute para el amor, alcobas como viejas danzas de imitación y Dudoso deslumbre, Mujeres encantadas por un brillo y por una estirpe que memora en los cuerpos la rosa de mar de la juventud. Yo iba huyendo de otros como se huye de uno mismo, De la propia palabra condenada al corazón de su propia impureza, A la armadura de su propia memoria. Dadle mis huesos a vuestros perros y ustedes también terminarán inoculados, Porque la rabia es un alimento pernicioso, Una mordida así en el alma equivale a un descrédito de los ojos Con que el amor os ha regalado. Implacable ley aquella que ha sido plantada en el árbol de la medianoche; Cenicientas y príncipes retornan a sus casas cubiertas por el polvo De las falsas adivinaciones, Y la inocencia se disuelve en un puñado de arena que levantan las pisadas de las cabalgaduras diligentes y ridículas de los funcionarios de la Razón y la Ciencia. Debo advertirles, sin embargo, que no puedo odiarlos como quería; Comí entre ustedes, compartí vuestro pan y vuestro vino, compartí vuestras mujeres, Y en la sobremesa también yo dije bromas amables, supe portarme como hábil cortesano, Hice mías vuestras fórmulas de progreso, amé a vuestras hijas en secreto —la soledad de mi cuarto puede narrar esto mejor… Ahora huyo, perro mojado con el pelambre gris pegado a la carne, Huyo sin saber de quién ni por dónde, Y esos edictos en las esquinas no hablan de mí sino de aquel que fui, Piden la cabeza que ya no me pertenece ni tengo, piden la palabra que ya me abandonó y abandoné. En suma, hablan de otro, y mi huída no tiene otra causa que evitar el encuentro con ese otro Y ver cuando lo traigan a la Plaza de las Ejecuciones, maniatado, rodeado de soldados, Bajo el sol radiante de la rechifla, la recriminación, La burla y los sobrenombres groseros, En esa futura mañana de la que ahora trato de escaparme. José Carlos Becerra.

viernes, 16 de noviembre de 2007

No sé cómo...

NO SÉ CÓMO PERO AYUDEN A TABASCO, YO YA APOYÉ POR LA UNIVERSIDAD AUTÓCTONA DE AGUAS!!! hay que APOYAR!!! LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO ES VERDADERAMENTE TERRIBLE!! mAESTROS Y MAESTRAS: nO SE HAGAN DE LA VISTA GORDA!! su cuate eL ADELANTADO..

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Ya salió Alforja no.- 41

Maestros y maestras: Ya salió la revista de poesía alforja no.- 41 (verano 2007), esta vez, dedicada a la figura y obra de Eunice Odio (costa rica, 1919-México, 1974) y siete ensayistas y especialistas la abordan. (¿Cómo es posible que una mujer tan buena poeta, de talla excepcional, muriera olvidada hasta el punto que doce días después de fallecida se encontrara su cadáver?). Además, el número contiene una entrevista a Félix Grande, un homenaje por la pérdida del maestro Otto Raúl González y además vienen dos poemas míos que considero bastante buenos. Los que han leído aquí saben que siempre se recomienda alforja (por su calidad y por lo que de por sí representa). Ya se puede encontrar en todas las librerías educal y gandhi. Saludos y hasta otra.

martes, 6 de noviembre de 2007

Así contestó Kirk Douglas

Asi contestó Kirk Douglas, a los 84 años, los cuestionarios que conforman la excelente sección de la revista Esquire titulada"Lo que sé" Sé que mis hijos no tuvieron las ventajas que tuve yo en mi infancia:cuando uno viene de la pobreza más dura, no hay otra dirección adonde ir que no sea hacia arriba.Sé que el amor es más hondo a medida que uno se hace más viejo.Sé que todo el mundo tiene ego.Sé que, por más que a los judíos nos enseñen a leer en hebreo, noentendemos lo que estamos leyendo. Cuanto más estudio la Torá menos religioso mevuelvo, y más espiritual quizás.En el último Yom Kippur opté por la versión en inglés y descubrí que Dios no necesita que le cantemos alabanzas sino que seamos mejores como personas.Sé que cada hijo es diferente y que hay que darles soga,siempre: noaconsejarlos mucho y dejarlos cometer sus propios errores.Es como el pase inglés:tira los dados y espera a ver que pasa.Sé que, a veces, lo que te compromete te libera. Yo no quería ser actor>de cine. Mi vida era el teatro y la primera vez que me llamaron de Hollywood rechacé el ofrecimiento. Pero entonces nació Michael y hacia falta másdinero, y me vine para acá.Sé que todo buen aprendizaje termina sólo cuando estás muerto.Sé que, si un hombre me dijera que nunca cometió un pecado en su vida, no me interesaría en lo más mínimo hablar con él.Sé que los musulmanes siguen a Mahoma; los cristianos, a Jesús y losjudíos, a Moisés, pero es el mismo Dios, en mi opinión.Sé que hacer películas es una forma un poco cara de narcisismo.Sé que los hijos necesitan la misma cercanía física con el padre como con la madre. Cuando beso a mis hijos en la boca, alguna gente me mira raro,pero no me importa. No es una debilidad.Sé que "Atrapado Sin Salida" fue una gran decepción en mi vida. Comprélos derechos para cine,pero nadie quería hacer una película con eso. Entonces pagué para hacerlo en Broadway, pero tampoco. Había una línea en especial en el libro que me parecía inigualable: Cuando McMurphy trata de arrancar el lavatorio de la pared delante de los demás internos y no puede, y todos lo están mirando y el gira hacia ellos y les grita: "¡Por lo menostraté!".Hay días en que pienso que ese debería ser mi epitafio.Sé que por algo, la política se ha vuelto una mala palabra.Sé que hay cosas en la vida que uno nunca logra hacer como Dios manda.Jugar al golf, por ejemplo.He sobrevivido a la caída de un helicóptero, con cirugía vertebralincluída, a un infarto que casi me lleva al suicidio,tengo un marcapasos yproblemas en el habla. ¿Y qué? la edad está en la cabeza. Es el único antidoto que permite seguir funcionando. Sé que millones de personas murieron por motivos religiosos: Algo andamal ahí, ¿no?Sé que esto puede pasar: uno se muere, lo llevan frente al barbudosentado en el trono,uno pregunta si eso es el cielo y el barbudo responde: "¿ El cielo?....... De ahí acaba de venir, caballero".Todo el mundo se la pasa hablando de los viejos tiempos: que laspelículas ran mejores, que los actores eran superiores, que la gente era mássolidaria.Lo único que yo sé de los viejos tiempos es que ya pasaron.Pensar un poco en los demás es una manera de distraerse de uno mismo.Creo que recién ahora empiezo a saber quien soy. Como si mis virtudes y misdefectos hubiesen estado hirviendo en una olla todos estos años y con el hervor se hubieran ido evaporando y convirtiéndose en humo, y lo quequeda en el fondo de la olla es mi esencia, y se parece inquietantemente a aquello con lo queempecé al principio. Kirk Douglas

jueves, 1 de noviembre de 2007

Discurso salvaje

“La voluntad occidental de poder quiere universalizar, hacer e pluribis unum, reducir la multiplicidad de mundos culturales a la unidad de su mundo, meter en su círculo estrellas y canciones, océanos y mitos, pájaros y parentelas, caléndulas y juegos infantiles, que pasen todos por su aro, que obedezcan todos el chasquido de su látigo intelectual, que bailen todos con su música. No serviré. Quiero un mundo desigual y disperso, heterogéneo, donde sea posible el despliegue de las mil formas salvajes del fuego. […] No niego la comunicación entre naciones… pero para comunicarse tienen primero que existir. Existir es ser diferente. Soy porque soy diferente. Soy diferente, luego existo. Quieren borrarme, amasarme, con el cristianismo, con la industria y el progreso, con el socialismo, con la ciencia y la tecnología, con los derechos humanos, con las ciencias sociales, con la coca-cola y Juan Sebastián Bach. No.” J. M. Briceño Guerrero, Discurso salvaje.

lunes, 29 de octubre de 2007

Pasé un buen fin de semana de visita en el deefe. Lo cual incluyó el conciertazo de Serrat y Sabina en el auditorio nacional. Por cierto que ya salió la revista alforja no 41, dedicada a Eunice Odio y Vicente anaya me publicó un par de poemas que considero de mis mejores. Por último: entre unos cuates del defe y yo tenemos la página http://hapaxpoetico.blogspot denle una revisada porque ahora el maestro Pako Puente ha metido unos haikus que están buenos. Ya ahora sí a dormir porque en el camión eso es pedir demasiado.

domingo, 21 de octubre de 2007

Poema

Publicado originalmente en la revista Voces de la primera Imprenta. Marcos García Caballero Mira mi sombra caer y desmadejarse, mira la provincia de mis pasiones: lo que amé, lo que canté, ahora tirado en el lodo apestando putrefacto. Mira mis amigos dispersándose en la noche, cómo uno a uno se van separando los recuerdos de la memoria hasta convertirla en utopía. Mira al pensamiento que te piensa y ha pensado al país, a la guerra, cuando me he visto de cara frente al absoluto y me he atrevido a decir, seco y despojado de toda mitología personal: yo pienso. Y este pensar me duele, porque cuando la cabeza descubre al pensamiento, no sabe qué hacer con él y tampoco sin él. Mira esta ira y este rencor, este espíritu que ha tocado las barbas del demonio, cuando escuché retumbarlas en mi mente y ya nunca más pude reconocerme en el espejo. Mira cómo caen la risa loca y la puta mentira, y así siempre así, en el fondo del corazón humano, mientras todos quedamos enajenados y vacíos. Es cuando se retrocede, es volver al punto de partida, es cuando un dulce licor de ayer diría hoy la verdad decantada, lo que cada niño se ha prometido, lástima que sólo se vuelva uno más que apesta en el corral de la diaria obscenidad. Mira los logros de los antiguos griegos, la más espléndida época de la conciencia humana de la cual sólo quedan retazos. ¿Qué quedará entonces de mi nombre? ¿De mi amor, de estos brazos y éstas manos que tratan de narrar lo que fuimos o lo que quisimos ser? Vergüenza, sensación de coraje, de despellejar la realidad inasible. De que nos conteste la pena que nos aleja o nos separa o nos junta, acaso, una leve variación del ego, su bifurcación. Mira este silencio, mira estas palabras que se tragan mis palabras. Porque callan en un grito que quisiera destruir, destruir lo abstracto, porque el pensamiento es incompatible con la realidad. Pero yo estoy en Asia. Mira mi viejo libro de poemas mal leído y mal entendido. Mira mi cadáver, mira mi muerte que desconozco, mira ese viajero del metro que puede caer junto a ti en cualquier momento, Y entonces, sabrás a quien te estás acercando.

domingo, 14 de octubre de 2007

El Hombre más feliz del mundo

* No es dueño ni ejecutivo de ninguna empresa, no vive pendiente del celular, no viste ropa de los diseñadores famosos ni maneja un BMW, pero es el tipo más dichoso del planeta, según un estudio del Laboratorio de Neurociencia Afectiva ¡De plano nos rompieron los paradigmas! Acostumbrados a creer que la felicidad es una competencia olímpica para tener más, ser más exitoso, sentir más placer y hacer más cosas, ahora los científicos del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin nos salen con que el hombre más feliz del planeta es un tipo que vive en una celda de dos por dos, no es dueño ni ejecutivo de ninguna de las compañías del Fortune 500, no tiene relaciones sexuales desde hace más de 30 años, no vive pendiente del celular ni tiene Blackberry, no va al gym ni maneja un BMW, no viste Armani ni Boss, desconoce tanto el Prozac como el Viagra o el éxtasis, y ni siquiera toma Coca-Cola. En suma: el tipo más feliz del planeta es un pobre diablo sin dinero, éxito profesional, vida sexual, ni popularidad. Su nombre es Matthieu Ricard, occidental por nacimiento, budista por convicción y el único de cientos de voluntarios cuyo cerebro no sólo alcanzó la máxima calificación de felicidad prevista por los científicos (-0.3), sino que se salió del felizómetro por completo (-0.45). Los 256 sensores y decenas de resonancias magnéticas a las que Ricard se sometió a lo largo de varios años para validar el experimento no mienten: ahí donde los niveles de estrés, coraje y frustración en los meros mortales es muy alto, en la mente de Ricard estas sensaciones negativas no existen. Por el contrario, ahí donde la mayoría de voluntarios mostró bajísimos niveles de satisfacción y plenitud existencial, Ricard se voló la barda en todas y cada una de las sensaciones positivas, dando origen al título de "el hombre más feliz del planeta" (www.elmundo.es). Lo paradójico del caso no es que haya un hombre tan feliz, sino que llegó a serlo desprendiéndose de todo aquello en lo que los occidentales suponemos radica la felicidad: éxito profesional, pericia científica, dinero, posesiones, fama, placeres, relaciones humanas y consumo, consumo, consumo. Y es que Matthieu Ricard no es ajeno a nada de esto: hijo del miembro emérito de la Academia Francesa Jean François Revel, Ricard no se dejó deslumbrar por el ateísmo ilustrado de su padre, ni por su fe de nacimiento; tampoco sus estudios de genética celular en el Instituto Pasteur le trajeron la satisfacción deseada. Con el mundo a sus pies y a punto de convertirse en una eminencia científica decidió que por ahí no iba la cosa. Se fue al Himalaya, adoptó el celibato y la pobreza de los monjes, aprendió a leer el tibetano clásico e inició una nueva vida desde cero. Hoy es la mano derecha del Dalai Lama y ha donado millones de euros producto de la venta de sus libros a monasterios y obras de caridad. Pero eso no es la causa, sino la consecuencia de su felicidad. La causa hay que buscarla en otro lado, dice el jefe del estudio, Richard J. Davidson, y no es ningún misterio ni gracia divina: se llama plasticidad de la mente o, dicho en términos más sencillos, es la capacidad humana de modificar físicamente el cerebro por medio de los pensamientos que elegimos entretener. Resulta que al igual que los músculos del cuerpo, el cerebro desarrolla y fortalece las neuronas que más utilizamos. A más pensamientos negativos mayor actividad en el córtex derecho del cerebro y en consecuencia, mayor ansiedad, depresión, envidia y hostilidad hacia los demás. O, como quien dice, más infelicidad autogenerada. Por el contrario, quien trabaja por pensar bien de los demás y ver el lado amable de la vida ejercita el córtex izquierdo elevando las emociones placenteras y la felicidad. Pero nadie se vaya con la finta de tanta "felizología" barata que circula por ahí: Ricard advierte que no se trata de decidir ver la vida en rosa de un día para otro, sino de trabajar sistemáticamente en debilitar esos músculos de infelicidad que tanto hemos fortalecido creyéndonos víctimas del pasado, de los padres o del entorno y, en paralelo, comenzar a ejercitar los músculos mentales que nos hacen absolutamente responsables de nuestra propia felicidad (Matthieu Ricard, En defensa de la felicidad, Ed. Urano). Al final, los resultados del estudio vienen a cimbrar los pilares de nuestra civilización consumista –donde el Prozac se vende cuatro veces más que el Viagra– porque confirman, ahora sí con pruebas científicas en la mano, lo que humanistas y profetas de todas las épocas han venido diciendo sin que los científicos materialistas les dieran ni poquito crédito. A saber: que la felicidad es un asunto del espíritu que no depende de nada ni de nadie externo a la persona (Buda), que la clave para ser feliz mora en el interior de cada quien (Cristo) y que la felicidad o es un hábito o es el resultado de varios de ellos (Aristóteles). Y si bien Ricard admite que su camino no es más que uno de muchos, advierte que ser feliz necesariamente pasa por dejar de culpar a los demás de nuestra infelicidad y buscar la causa en nuestra propia mente. O, como dice un adagio: "envejecer es obligatorio, madurar es opcional". * Texto tomado de la Red Anahuak, redanahuak@elistas.net

lunes, 8 de octubre de 2007

La misoginia perfecta de Groucho Marx: “El hombre no controla su propio destino: las mujeres de su vida se encargan de hacerlo.” ** “El hombre busca una esposa, pero la mujer busca un modo de vida.” ** “Basta que una mujer conozca a un hombre para que inmediatamente haga el cálculo de su cuenta bancaria, decore su casa y piense los nombres de los hijos.” ** “Con una mujer te la pasas mejor que con una dama.” ** “Cuando más crees que sabes de ellas, de menos te enteras.” ** “La civilización femenina no se aparta más de quince años de la pura caverna.” ** “Lo que menos soporto en una mujer es la vulgaridad. No me gusta nada.” Hay muchas más citas… están en el manual del perfecto follador// digo…, perfecto misógino, recopilado hace años por Sergio Monsalvo.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Dispersiones sobre cine poesía y pintura

Por Marcos García Caballero Desde hace tiempo he sospechado que el lugar que ha desempeñado el cine en el siglo XX, desde un punto de vista sociológico, fue el mismo que desempeñó en el XIX la novela, así como el teatro en el siglo XVI y tal vez en este siglo XXI sean las nuevas tecnologías virtuales y el internet. Dejo en un segundo plano a la televisión y la radio ya que me parece que su campo de acción pertenece a tiempos y a duraciones más efímeras y no de gran impacto en la sociedad, a pesar de que en México se ve mucha televisión y la radio tiene el honroso prestigio y nobleza de comunicar precisamente a las comunidades más alejadas de las grandes urbes o megalópolis del planeta. La radio comunica a ranchos, pequeñas haciendas, pueblos de playas semivírgenes y da cuenta de los hechos locales política y culturalmente informando el latir de esas comunidades. En un país como México, en que desde los tiempos en que terminó la Revolución se habla de que las ciudades han superado a la sociedad campesina y que debemos ingresar a la modernidad en términos de legitimidad de gobierno, democracia sin cortapisas y un definitivo alto a la corrupción, nos hemos dado cuenta de que estamos condenados a que esas ideas sigan viniendo sin cesar, siempre prometedoras, siempre inalcanzables, siempre esperanzadas. Así lo vio Vasconcelos cuando tuvo que empezar desde cero la tarea educativa del país. No importaba que la gente no leyera si es que acaso sabía: era preciso penetrar con los clásicos griegos por todos los rincones del país: Aristóteles, Píndaro, Homero. Ya después se cotejarían los resultados: lo importante era darle a México un pasado de dimensión internacional. Me he referido al latir de las comunidades y lo hago ahora también de las grandes urbes: en los años cincuenta del siglo pasado ese latir estaba perfectamente empatado entre cine y literatura en México, no en balde es llamada la “época de oro” de nuestro cine. Por ejemplo, las películas del guionista Alejandro Galindo estaban basadas en reminiscencias de textos fundamentales de ésa época: El laberinto de la soledad, La región más transparente, El perfil del hombre y la cultura en México, etcétera. Entre las luminarias de nuestras letras había un debate muy importante sobre la identidad nacional que Galindo, con un enorme colmillo y conocimiento de las tretas cinematográficas, plasmó en películas como Los hermanos de hierro. Y creo que esto tuvo y tiene mayor impacto en las sociedades y que definen mejor el sentir de una época. Por ejemplo, en la actualidad, películas como Sexo, pudor y lágrimas, Amores perros, La perdición de los hombres o Y tu mamá también... y en un lugar no menor aunque de menos alcance de las grandes masas, novelas como La piel del cielo, de Elena Poniatowska, galardonada con el premio internacional de novela, Alfaguara 2001, El otro amor de su vida de Héctor Manjarrez o la multimencionada En busca de Klingsor de Jorge Volpi. Y así lo seguiré creyendo, ya que me niego a definir a nuestra sociedad por el número de partidos de fútbol que se ven en las cantinas de la ciudad de México. Vuelvo a mi sospecha: el cine deja atrás a la novela como hecho cultural que se inserta en el cotidiano histórico. Pero a su vez, el cine debe mucho a las grandes novelas del siglo XIX. Así lo vio Tolstoi en una enorme profecía citada por Fernando Savater en un hermoso artículo titulado “La palabra imaginaria”(revista Intermedios, marzo de 1992): “Ya veréis cómo este pequeño y ruidoso artefacto provisto de un manubrio revolucionará nuestra vida: la vida de los escritores. Es un ataque directo a los viejos métodos del arte literario. Tendremos que adaptarnos a lo sombrío de la pantalla y a la frialdad de la máquina. Serán necesarias nuevas formas de escribir”. Las deudas del cine a la literatura y su relación son brillantemente exploradas por Savater. Pero yo me pregunto: ¿Y la poesía, y la pintura, la música? La música se ha revelado como una hermana casi gemela del cine, al nacer el cine sonoro y más adelante, el soundtrack, así que entre la combinación de música y escenas sentimentaloides o emotivas en la pantalla, la gente las confunde con poesía y cree que de un plumazo se pueden borrar a Baudelaire, Vallejo o Huidobro. Hablando en plata, es sabido que el cine es una bola de trucos que obligan al espectador a interesarse, a desbordarse y a entusiasmarse con una trama o unos personajes. No hablo aquí de los grandes creadores de cine, como Orson Welles, Bergman, Kurosawa, Tarkovski, Kubrick o Buñuel. Sino el cine normal, norteamericano, hoolywoodesco, predigerido y de hecho mucho más disponible para el espectador de a pie: usted o yo. En esos terrenos, la poesía y la pintura casi no tienen nada qué hacer junto con el cine. Tal vez esta aparente lejanía se deba a que el pintor es un poeta por otros medios, es decir, que presenta un mundo estético acabado al igual que el poeta con sus palabras, se trata de una estética que no se conforma con re-presentar al hombre o la naturaleza, como lo hacen la novela y el cine, sino que en realidad presentan ese otro mundo donde vivimos nosotros: el alma, la otredad en el yo o la ensoñación, tema brillantemente explorado por el franchute Gaston Bachelard en su ensayo La poetica del espacio. Existen ciertas ideas psicoanalíticas que defienden al cine comparándolo con los sueños. “Soñamos como si viéramos una película”, parece ser la conclusión con la cual el psicoanálisis avala al cine y lo declara moralmente sano y recomendable. A los que así piensan y (sobretodo): ahí se detienen, los remito al espléndido cuento de Bertrand Russell Ajuste. Una Fuga para que descubran lo que le pasó al psicoanalista que intentó someter a diván a los grandes personajes de Shakespeare. ¿Qué pensaba Freud sobre lo que descubrió Lumiére? Por lo menos hasta donde yo tengo noticia no hay un texto freudiano amplio y contundente al respecto. Por tal motivo, creo que en ésta tónica (por lo menos la de ésta nota) Bachelard fue mejor detective: es la ensoñación el estado en el que verdaderamente el individuo se revela, dialoga y examina su propia vida. Cuando se trata de penetrar en el interior de un personaje, el cine se vale de una nubecita (ahora este efecto está casi ya superado) u otros que nos muestran un mundo onírico, pero pintores y poetas saben que esto no basta para hacer poesía; poetas y pintores reflexionan, se inspiran (es decir, tienen visiones de la materia o sustrato poético sobre el cual trabajarán, lo cual es muy distinto a imaginar propiamente imágenes: el binomio imagen visual-imágen poética no existe) y no sólo sugieren, como lo hace el cine. El arte pictórico y poético expresan la fascinación y el vértigo de sentir o indagar en el alma propia, lo cual es una defensa preciosa de la subjetividad: poesía y pintura insinúan lo otro, el cine insinúa un truco. Aunque partimos del hecho de que ambos caminos seducen, (en el sentido de que en cualquier seducción hay algo de trampa y espejismo), en poesía y pintura la seducción nunca acaba: la prueba estriba en que un buen observador de cuadros o un buen lector nunca se cansan o se aburren de las buenas pinturas o los buenos poemas; en cambio, mirar la misma película una y otra vez resulta un tanto bruto. En fin, el cine tiene muchos grandes novelistas, en el sentido de la estructura narrativa, pero aún le faltan un Borges, un Neruda o un Salvador Dalí. El día en que esto se muestre, será gracias a que los hoy aprendices de cine habrán leído a Bachelard, la ensoñación se desnudará y así comprenderemos una vez más, que el cine puede y debe ser un arte, que al igual que todos los demás, necesita revolucionarse en contenidos y no sólo en aspectos puramente técnicos. Abril 2003

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Por donde vivo acá en aguascalientes hay una escuela primaria que depende del tec de Monterrey (es fraccionamiento lujoso con un solo pobre: yo), a la hora de las 8:30 de la mañana y las 3 de la tarde, se atasca de montones de autos. (Según esto, hay una estadística en la cual figura que en Aguascalientes hay más vehículos por habitante que en todo el resto del país, lo cual habla pestes del sistema de transporte ya que la ciudad ha crecido muchísimo en el horizonte) Y los carros que más abundan son las camionetas, hay de todos tipos, se me figura que son camionetas que parecen tan modernas como moderno es el calzado deportivo y en proporción hasta se parecen un tenis nike a una toyota hiper moderna. Todo esto viene de la cultura norteamericana: los gringos adoran las camionetas hiper modernas, a diferencia del auto promedio europeo que es más bien chico. Tiene que ver con la cultura gringa donde, como ya dije una vez antes de que este blog muriera y renaciera, los gringos simplemente no saben distinguir lo grandote de lo grandioso, lo que visto desde la pespectiva hidrocálida solamente hace ver más grosera la diferencia entre los pobres y los ricos. No bromeo: En una Camioneta enorme ford lobo va la señora madre de familia a dejar a su hija a esta escuela, ¡Y nada más ella va en la camioneta! Súmenle unas 300 camionetas más y se apreciará en big baby esta cultura de lo grandote. La mejor extención del pensamiento para mi gusto son los libros y no suelen ser grandotes, lástima que pocos comprendan que son extraordinarios.

martes, 11 de septiembre de 2007

CANTOS DE NÁUFRAGOS dedicado a los indígenas chiapanecos Miguel Angel Méndez Martínez adagio Escucho el oleaje golpear las puertas pero siento la cadena abrazar a mi fantasma 1 Vivimos aguardando sentados a la orilla de desiertas vías Estamos contemplándonos sobre los añicos de la última marejada 2 Venimos recorriendo soles que nos calcinan en los insomnios bebiendo nuestra propia sed mordiéndonos de las manos el hambre 3 Esperamos un tren que para nosotros nunca parte Miramos pasar navíos azules y lustrosos donde no marchan sonriendo nuestros rostros 4 Somos una generación de obscuros cactus en busca del Aztlán que nos fuera prometido Hemos llegado de los cuatrocientos confines para clavar aquí nuestro cansado estandarte 5 Somos los náufragos olvidados en el recuento los que vagan como extranjeros en sus propias aguas Los que son ceniza en el ojo de los Dioses los recolectores de frutos ajenos los que levantan el palacio del rey y perecen bajo el sol o las tempestades 6 Mira nuestros años de obscuridad infinita reconócenos reconócete mírate en este pozo en el que estamos ahogándonos 7 La espera nos carcome como al silencio el aullido de los coyotes y no cargamos hachas en los morrales ni luna que incendie nuestro horizonte Sólo la carroña de los años vacíos madura en los sueños y los cantos de la adolescencia ranciándose en la memoria 8 Vamos cayendo sobre la raya que pinta la noche y sus abismos creciendo como yerbajos mudos y amargos junto al festín de la vida Qué sueño asaltar si todos llevan el mismo destino la aurora encalla en nuestras manos como una flor de agua turbia donde el tiempo asfixia y despedaza el azul mientras aguardamos. Poema incluído en el poemario En el de 2da, editado por el Instituto Cultural de Aguascalientes en 1993.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Noticia urgente para la que vendrá...

Yo tenía una novia (que quise mucho) que tenía una perra (también llegué a quererla), que juntos acostumbrábamos sacar a pasear, so pretexto de que ella en realidad lo que iba a hacer, era dejar que yo le hablara de mis ocurrencias mientras se fumaba gordos porros de mota. Así era más o menos la cosa: Yo abundaba en la fundamentación ontológica del querer humano para concluir con un: “En éste mundo no hay salida, la única salida es querer algo, aferrarse a algo y no temer necesariamente su no realización”, mientras mi novia miraba correr a la Bacha, porque también así se llamaba la perra pastor alemán que sacábamos a pasear. De repente, no sé si ocasionado por obnubilación o lucidez psicoactiva, mi novia decía exhalando el humito: —Qué horror, cuando era niña, mi mamá me decía: “Bacha, baja a cenar”, ¿Me entiendes? ¡Me confundía con la perra! Dadas así las cosas, el parque tan hermoso donde íbamos y mis intenciones de desnudarla, evidentemente yo tenía que componer la situación: —¿Tu madre siempre fue psicoanalista verdad? —Sí... de hecho como soy la mayor, según ella debo de continuar la tradición. —Bueno, bueno, sabes que no estás casada con el psicoanálisis, no tienes que estudiar psicología si no lo deseas, además, como dijo Roger Bartra, la combinación de mariguana con marxismo no da para mucho, entonces, Freud y el otro componente se las han de ver igual, o quizá peor —me la sacaba yo. Mientras la discusión tomaba forma, la bacha se acababa en los labios de mi novia y la otra Bacha, jugaba con su pedazo de madera al que recogía una, y otra y otra vez. Sin ladrar. —Mi madre siempre me ha visto como su herencia, la única de sus hijas en la que ve su legado —exploraba en la cultura de la queja mi novia. —Bueno, yo también me he psicoanalizado (me atrevía a decir sin vergüenza), es... es ese aire de las lecturas mal hechas de Lacan, obviamente, después de las lecturas de sus libros y de los de Freud y todos esos, y que el complejo oral (la mamada), el anal (presta pa’ la orquesta), el edípico (acuérdate quien soy), el de castración simbólica (tú eres tú y solamente tú) y vaya el demonio a saber qué más chismes, tu mamá descubrió que tú eras la Bacha, pero no esa, tal vez, sino la que está en tus labios, esos labios mitad naranja y golondrina, esos labios mitad grafito y porcelana, esos labios... mitad vergüenza mitad cólera... ¿O no? —Eres un cabrón —decía ella. Aquí ya no se ve mi rostro, no debe verse, porque sólo ella lo veía y... (lo juro) empezaba entonces lo que yo quería. Lo que debe verse es la fábula: Madre, Hija y Bacha, hacen que el corazón diga: yo palpito, y de cara al porvenir, si da, también palpitaré y si quieres, con don te amaré. Digo: no hay que preocuparse por su no realización...

domingo, 26 de agosto de 2007

PROSA DE LA IMAGEN

He decidido que la poesía no es tan importante. Importante es una palabra que se abre y se cierra como una mano que toca una pared que sólo responde que lo importante es importante y punto. No hay nada qué decir. En cambio, la poesía, quitándonos del rango etimológico es simplemente una palabra que abre una cortina y muestra un cuerno de rinoceronte blanco como sólo los hay en África; abro la palabra poesía y empiezo a ver ese rinoceronte caminando, luego, se detiene, arriba se ve que viene una tormenta y las aves vuelan, como sólo vuelan las aves de la poesía, es decir, no son aves, son pararrayos que detienen la palabra y su significado que viene arrastrado por esa tormenta que indica que las aves se deben de ir y el pararrayos está ahí para que la musa que me inspiró decir que la poesía no era importante no se vaya. Pero volvamos con el rinoceronte, si nos acercamos podemos verlo parpadear de un solo ojo, pues en rigor científico (que no por otra parte no es un rigor tan alejado del poético como la gente que ha pensado que la poesía no es importante suele creer), ese ojo entonces, está casi a 180 grados del otro, y el rinoceronte, después de alzar la cabeza y ver que se viene una tormenta (o como traducen a las películas gringas diríamos como si éste poema fuera una película, diríamos que “se avecina una tormenta”). Entonces la palabra importante cobra fuerza en el instinto del rinoceronte y sabe que tiene qué correr, aunque no sabe a dónde o para qué, pero él lo siente. Recordemos que las aves ya se fueron y que se espera que haya un pararrayos cerca del ángulo donde vemos al rinoceronte para que éste se apure. ¿Pero para qué? Podría preguntarse con toda su grandeza e invencibilidad de bestia salvaje en África éste rinoceronte, ya que él sabe que en la selva africana ni los leones se le acercan para molestarlo. Molestar. Ésa palabra parece que produce la poesía en quien no la entiende, ese tipo de gente desea que el que habla del poema y/o el que lo lee, termine rápido porque si un poema es leído en una presentación de poetas en una ciudad de un país como México, probablemente al final del evento llueva. ¿Por qué? ¿Será por la poesía? ¿Será por el misterio que rodea la vida humana? ¿Será porque en rigor científico tiene qué llover y san se acabó? El caso es que es frecuente, por lo menos en la ciudad de México, que después de una lectura de poesía se ponga a llover y con la lluvia la gente sale después de la lectura y de haber sentido que es bueno salir y darse un rol a escuchar a los poetas y… ¿Cómo puede ser? Se pone a llover. Es que en verano hay muchas lecturas de poesía, pero en otoño también y suele ser la época en que se pone a llover. A veces con una fuerza tal que sale en los periódicos del día siguiente que esa fuerza de tormenta derribó un árbol y cayó sobre un coche o el sistema de drenaje no pudo más y en alguna parte de la ciudad hay inundaciones, por tanto, la gente se preocupa y comenta. Mientras que la poesía, la muy inocente y la muy que no sirve para nada, pasó, como pasa todo poema por el tiempo pero, como es un poema que está atorado en un papel, regresa en las manos de la novia del poeta que leyó en esa presentación del su novio el poeta y la mujer, esa noche o la noche siguiente le dice al poeta: “tu poema que leíste está muy bueno, en el momento no presté atención, pero ya si lo leo con detenimiento, no sé por qué, pero me gusta”. Ahí el poeta está obligado a hablar de su poema y no de la lluvia y por eso suele decirse que los poetas habitan otra dimensión de la realidad porque el poeta sale a la calle a comprar cigarros y sólo dice: “pinche lluvia” y regresa y hace el amor con su novia y ponen música quizá de Fito Páez o de Óscar Chavez y luego prenden un cigarro y se olvidan de la lluvia y se miran. Mirarse. Una palabra que parece no ser tan importante como la primera palabra que dijimos categóricamente en este poema, la palabra importante, porque la palabra importante es muy importante porque después de decirla llega como un silencio que nos recuerda lo que es importante y lo que no lo es tanto o lo que se puede dejar para mañana. Pero ahí sigue la lluvia que es una barbaridad y el departamento de policía apresura el tráfico y desvía su fluido porque el dichoso aguacero ya le dio en la torre al sistema de drenaje y todos, todos, los automovilistas y los policías y los peatones tienen qué apurarse, y nadie dudaría en un momento así que eso es importante, pero el poeta piensa en Óscar Chavez con su novia al lado y se imagina tal vez que el anuncio de su lectura será noticia el día de mañana pero, obviamente, la noticia comentada será la de la lluvia y todo el mundo dirá “pinche lluvia”, como el poeta cuando salió a comprar cigarros. Cigarros, esa palabrita tan olor a adolescencia siempre se esfuma, como la propia adolescencia, que si puede o no ser importante es decisión de cada quien. Paul Nizan, el poeta, dijo que en esa época todo, en realidad todo amenaza con destruirnos: a un adolescente esta declaración puede ser crucial para decidir si prueba por primera vez la cocaína por ejemplo, y nadie dudaría que el adolescente que prueba por primera vez la cocaína o no la prueba, pasará a través de una decisión muy importante. Pero la primera palabra que dijimos como sustantivo en este texto, o sea la poesía, tal parece que no es importante, o por lo menos el poeta que escribe éste poema llegó a esa conclusión, incluso ese poeta ya apagó su cigarro desde que hablábamos de rinoceronte y ha recibido dos llamadas telefónicas que no servían de nada; números equivocados, eso, sin duda, no es importante, pero cómo fastidia. Al igual que el que no entiende la poesía se fastidia cuando el poeta lee sus versos en público, como por ejemplo el poeta que en este texto mira a su novia y le dice: te amo tanto, te amo tantísimo, y el poeta, como por ser poeta siente la obligación de estar apasionado de por vida, claro, lo sentirá sólo si de verdad es poeta, no un leguleyo, pero tomemos por cierto que ese es un poeta verdadero. Entonces, comenzará a besar el brazo desnudo de su novia, apagará el cigarro porque sabe que a la novia le choca el olor a cigarro, tomará un trago de agua y luego verterá un poco de agua lentamente sobre el ombligo desnudo de la novia, mientras afuera llueve y el tráfico es un desorden y mientras tanto, el rinoceronte sentirá deseos de correr y correrá. ¿Cómo lo veremos corriendo al rinoceronte? Si éste es un poema guión película, entonces tendremos que verlo con majestuosidad, como si fuera el mismo rinoceronte de la barca que sale en un cartel muy famoso que anuncia una película de Fellini, ese director de cine que sin duda, ha hecho del cine un gran entretenimiento y ha elevado al séptimo arte, como según suele decirse de éste, a una calidad asombrosa que pone de manifiesto que lo mejor y lo peor de los seres humanos, lo vemos en las pantallas del cine. Esto, sin duda, es importante, pero es importante para un sector de la población, no para todo, en primera, porque en nuestros tiempos ir al cine cuesta caro, además de que es raro ver una película de Fellini en la cartelera de los periódicos es más raro todavía y no toda la gente puede ir al cine porque el cine es sólo para ciertas clases sociales que pueden darse ese lujo. Lujo es una palabra que tampoco suena importante, pero caray ¡habrá que preguntárselo a gente como Madonna o Carlos Slim a ver que piensan del lujo! Argumento que entreabre las palabras o los órdenes de ideas de lo relativo, todo es relativo, suele pensar el sentido común, es decir, todo es importante o no importante respecto a qué otra cosa, concepto o acción. Regularmente, el sentido común en este momento empieza a filosofar y aunque no lo parezca, la filosofía, o por lo menos lo cree éste poeta que dice que la poesía no es tan importante, está convencido de que la filosofía es muy importante, porque educa y enseña a pensar, ¿pero la poesía? Vuela sola por el mundo y entonces entra la imaginación para volver a ver al rinoceronte que corre escapando de la lluvia y ése rinoceronte sabe que no escapará, pero en realidad, de lo que se las olía éste rinoceronte, es de que unos seres humanos lo andaban persiguiendo para cortarle el cuerno blanco que tiene como dijimos al principio, y por ese cuerno blanco lo van a matar, ya se sabe que así es el hombre, o por lo menos así lo entendemos cuando vemos la televisión y con indignación pensamos a qué clase de raza pertenecemos que le hacemos eso a los pobres rinocerontes. ¿Pero la poesía? Ahora es un poco más significativa la pregunta sobre su importancia o sobre su no importancia, porque ya vimos al poeta y su novia, al tráfico y al rinoceronte y las aves poéticas que tienen un pararrayos por ahí para ver qué tan cierto es que la poesía no es importante. A lo mejor este poeta que escribe su poema, podría pensarse, llegó a esa conclusión porque la poesía le estaba echando a perder la vida o quizá más psicoanalíticos, como todos los psicoanalistas que se sienten que sus pacientes son poetas porque dicen por medio de palabras su dolor y eso, para algunos psicoanalistas, es poesía, pero, ¿eso es poesía? Yo creo, el yo que escribe y el yo poeta y el yo que se me ocurrió decir que la filosofía sí es muy importante porque enseña a pensar, estamos seguros que por lo menos, hablar ante un psicoanalista no es poesía. Ahora entrevemos la reflexión de qué es o qué será la poesía, pero para eso hay muchos libros escritos sobre poesía y éste poeta tiene uno publicado en el que quiso decir qué era la poesía, según él, arrancándose las entrañas. ¿Pero pasó algo? No, no pasó mucho, el libro fue presentado un día que fue el día que se cayeron las Torres gemelas de Nueva York, fue poca gente a la presentación de dicho libro porque toda la gente estaba viendo en televisión qué había pasado y éste poeta que escribe, se siente tentado a escribir que su poesía es tan fuerte que se alza contra la barbarie de los actos terroristas y sobre terrorismo o no terrorismo, la gente no dudará en calificar que políticas buenas o malas o políticas como las que sean, complejas o chaparras, el terrorismo es un tema de actualidad, es decir importante, por tanto. Pero la poesía se viene haciendo desde hace cerca de más de 2500 años cuando apareció el libro del Gilgamesh, que es el primer poema de la humanidad, simplemente. ¿Eso será importante? Aquí el poeta que escribe este poema tuvo que dar un trago de su refresco porque él, por lo menos, cree que el tema da para mucho y para hablar largo y tendido y atisbar, poco a poco, lentamente, con pesar, porque éstos son sin duda tiempos amargos, que la poesía sí es importante y que la frase categórica de que la poesía no era tan importante, ya no se sostiene, es decir, este texto ya no se sostiene, como dicen los maestros de literatura o los coordinadores de talleres literarios, lo único que quedó de éste texto fueron unas aves que se fueron poéticamente, un rinoceronte corriendo de unos humanos y algunas cosillas más, pero lo que sí se sostiene es la lectura que dio ese poeta que no conocemos ni a su novia y la lluvia primorosa, que al día siguiente, serán noticia y alguien morirá y alguien nacerá, pero alguien, sabrá la importancia de la lluvia y de la poesía.

domingo, 19 de agosto de 2007

El Efectismo

por MARCOS GARCÍA CABALLERO En tiempos relativamente recientes, movido acaso gracias a una pequeña sospecha que he querido convertir en reflexión, he seguido en diversos libros de ensayos, artículos de revistas y suplementos culturales, los comentarios en torno al efectismo en literatura y en general, en las artes. Como en todo, hay partidarios a favor y en contra del fenómeno (más exacto sería denominarlo recurso): los que están a favor exponen sus razones, que en el mayor y mejor de los casos podríamos resumir de éste modo: la literatura y las artes no deben darle la espalda a la diversión: el arte visto como entretenimiento para paladares exigentes y aún para los menos exigentes. Los que están en contra del efectismo, comparan, es decir, colocan en segundo lugar las obras calificadas por ellos de efectistas y en un inmaculado y único pedestal las obras que merecen general aplauso de obras maestras, precisamente por no estar elaboradas (al menos en sus puntos cumbre) por el puñado de unos cuantos recursos; los puristas anti-efectismo son elitistas, como pretendo demostrar en esta viñeta. Los que están a favor del efectismo se basan en la relatividad del arte, y de la vida, en general: son aquellos que a base de fuerza, presión y a cierta coerción argumentativa logran dar validez a sus puntos de vista. V.gr. su mensaje es: “El arte efectista debe de gustar a fuerza”. Considero que los segundos sostienen lo radicalmente opuesto, son aquellos a los que el arte y las letras en realidad los inspiran, los que se nutren y enriquecen con las obras de arte o literarias y ven en ellas un ejemplo a seguir. Es decir, es un punto de vista con categoría moral, basado en criterios éticos del arte o, por lo menos, de lo que debería ser el arte; es el punto de vista de la tradición en el arte. Los primeros son cerebrales y relativistas; los segundos, se acercan a lo que en la década de 1960 fue un debate muy importante: el debate del intelectual comprometido, activo, y definitivamente con un papel muy claro que jugar frente a la masa y contra y/o frente al Estado. A pesar del aparente antagonismo entre las dos posturas hasta aquí contrastadas (a favor/en contra del efectismo), me parece que ambas tienen un ancestro común que se halla en la segunda mitad del siglo XIX —curiosamente la época dorada para los poetas malditos, época en que la actitud del poeta tanto como la forma del poema estaban en juego— que evolucionó con las vanguardias artísticas del siglo XX (entre las que cuento: futurismo, creacionismo, cubismo, expresionismo, dadaísmo y surrealismo); que surgieron, entre otras cosas, del afán y necesidad de “un absoluto moral” —según Tristán Tzara comenta en particular del dadaísmo—, y obviamente, dichas vanguardias se alimentaron de una protesta al capitalismo salvaje y burgués y se resolvieron como un saludo al socialismo y al comunismo soviético; y terminaron decayendo, al igual que éstos, hacia mediados del siglo XX. Es curioso el hecho de que la vanguardia que surgió de la posguerra en los cincuentas, fuera una literatura que mirándola bien, no se identifica con ninguna de las dos posturas antes mencionadas: los beatniks estadounidenses no se proclamaban ni cerebrales-relativistas ni éticos-del-deber-ser-del-arte: pero eso sí ¡Eran vitales y explosivos! Permanentemente desafiantes e inconformes ante el panorama mundial tras la guerra, estaban en contra de la sociedad puritana, de la moral chata establecida en los Estados Unidos, en contra de la demasiada intelectualización del alma del hombre por los métodos psicoanalíticos, etcétera. Curiosamente, entre los partidarios o anti partidarios de efectismo los beats no figuran ni a favor ni en contra… lo cual le da a la beat generation un rango auténticamente de vanguardia aunque se le haya querido negar por ciertos académicos; puesto que esto es una de las características de las vanguardias: romper con los cánones y los modelos tradicionales. Si me guío por los partidarios del efectismo, tendría que concluir que desde Crimen y castigo, Pedro Páramo hasta la cinta La guerra de las galaxias, son obras, efectivamente, efectistas. Si me guío por los que son sus detractores, Libertad bajo palabra, Trópico de cáncer o hasta 2001: odisea del espacio, de Stanley Kubrick son obras que para nada son efectistas. Para mí las seis obras son fundamentales. Lo cierto es que el efectismo es espectacular, (aquí está y hay que aplaudirle) su poder radica en la inmediata seducción soporífera, ante él, el público o el lector se sienten inmediatamente atrapados, se hace oír a como dé lugar: en lo más profundo se trata de un grito, mientras que el arte no efectista se trata de un silencio, una meditación. Y del grito a la meditación transcurre la única etapa de nuestra vida que quisiéramos ver eternizada: la adolescencia. En ésta etapa de nuestra vida, como dijo Paul Nizan, todo amenaza con destruirnos: el amor, el trabajo, las ideas propias y ajenas, incluso las de los libros, los adultos y toda la mar de tentaciones y pestes que hay en esta Tierra. Por eso, por haberla superado, la adolescencia es nuestra más querida cicatriz, la queremos tanto porque fue el momento en que más nos sentimos intensamente vivos: ésta es la época de las grandes pasiones amorosas, de las pandillas míticas, de los grandes viajes y del aprendizaje de tratar de vencer el miedo a toda costa custodiados con nuestra auténtica sombra: ¿El padre? ¿La madre? No: la muerte, la que en esos momentos no sabemos que ya nos pertenece. El efectismo es el grito que descubre la muerte, el arte no efectista es el que, por medio de la introspección, la meditación, la conciencia menguada (v.gr. las oraciones místicas) nos puede llegar a separar del vértigo de esa obligada amenaza. Arte efectista o arte sin efecto (recursos técnicos o fórmulas ya gastadas o nuevas) me suena muy parecido a tratar de entender la diferencia entre fondo y forma, lo cual es idiota por partida doble: por uno porque, el fondo y la forma se mezclan en el artista y/o el escritor de manera tal que la forma y el fondo se convierten en lo que simplemente tiene en la cabeza como su modo de pensar; por segundo lugar, porque en términos reales el concepto que tenemos del ser humano se ha venido especulando desde los tiempos de la Grecia clásica y siempre, en permanente estado crítico: contingente: Se va o no se va, ¿se ira? ¿Ya se fue? Claro, pero ha estado aquí desde hace dos mil años de trabajo intelectual. Es decir: está en la cabeza de todos, sean escritores o artistas o no lo sean, está aunque sea de manera tangencial. Ahí donde el necio ve forma, otro necio dirá fondo. La verdad es que la forma es fondo y viceversa. ¿Cómo podría ser de otro modo? Pero claro, en los terrenos de la crítica literaria especializada y de arte en general, se tiende a segregar y vilipendiar por un grupo de especialistas al arte marcadamente efectista. Estos críticos serios o líderes de opinión, no son payasos mastodontes, sino simplemente han renunciado a recordar su adolescencia. Se les olvida que los cuentos de Emilio Salgari como Los tigres de la Malasia hace 50 años tenían en los niños el mismo efecto que actualmente las novelas “superficiales” de Harry Potter. Me parece que aquí se debe distinguir la diferencia entre culto y culterano. Según ciertos críticos, el frío razonar de Hegel o de Karl Jaspers son un florilegio artístico filosófico mientras que la filosofía que propone Manu Chao no sirve para nada. Fatal error creer que el camino hacia la madurez debe empezar por La fenomenología del espíritu en vez de por Clandestino. Sin éste disco, millones de jóvenes de todo el mundo no hubiéramos entendido que la patada de mula del arte debe ser efectista en su primer momento para que la madurez de la apreciación artística nos convoque para siempre, para entender que cuando todo ha fallado, aún queda el arte. Y el verdadero arte, el arte inconcluso y profundo, es inexplicable; es el arte que verdaderamente es una salutación amistosa con todas las demás cosas y creaciones humanas. Para ciertos especialistas, el público es irredimible y según esa lógica, el PRI gobernará este país por los siglos de los siglos, Televisa seguirá programando las películas de Pedro Infante hasta para los hijos de nuestros hijos, el arte radicalmente contestatario será folklore y en fin, el país no crecerá precisamente por no escuchar a sus jóvenes mas que cuando los jóvenes son los acarreados de las nuevas esperanzas que sólo le cubren la máscara a la muerte, el cansancio de las políticas y la lasitud hipócrita; como si pedir trabajo fuera mentarle la madre al empleador, como si el arte fuera un hobby, como si la oficialidad de la cultura no necesitara a los que ahora producen cultura, es decir, desde la danza y el performance callejeros hasta los becarios del CONACULTA, esto tiene un nombre: diversidad. Como si Shakespeare hubiera tenido a un público más intelectualizado que Harry Potter. Shakespeare podrá incluso estar sobrevalorado, pero se las ingenió para dirigirse al gran público con mensajes profundos en el mejor sentido del término “profundo”, en su época, se podría decir, fue un autor de “culto” como ahora lo es Stanley Kubrick, Alejandro Jodorowsky o John Lennon. La crítica seria sobre un autor y su trayectoria debería aparentar ser literatura barata, (subrayo la palabra aparentar en el sentido que lo es su antónimo: realidad) es decir, debería ser graciosa como resulta ser un espejismo: un ejercicio o visión que se desarme por sus propias reglas, como el ejercicio mismo de la creación y sobretodo porque ningún arte está pidiendo la autorización ni la viada de nadie. Mejores gritos, mejores meditaciones, especulación explícita, eso debemos esperar. ¿Nada más? Nada menos. Mayo 2003

sábado, 18 de agosto de 2007

Fragmentos de Miles de Millones

Carl Sagan, por supuesto. Carl Sagan Nació en Nueva York en 1934. A los 20 años se graduó en Física en la Universidad de Chicago. Doctor en Astronomía y Astrofísica, fue profesor en Harvard y en la Universidad de Cornell. Asimismo dirigió el Laboratorio de Estudios Planetarios y fue fundador y Presidente de la Sociedad Planetaria. Trabajó con la NASA y colaboró en las misiones de exploración espacial Mariner; Pioneer, Viking, Voyager y Galileo. Entre los numerosos premios que recibió se cuenta el Masursky de la Sociedad Americana Astronómica. Su labor docente e investigadora se complementa con una prolífica obra de ensayo que le consagró como uno de los mejores divulgadores científicos del mundo. Su libro Los Dragones de Edén: Especulaciones sobre la evolución de la inteligencia humana fue galardonado con el premio Pulitzer en 1978 y en 1980 su popular serie televisiva Cosmos obtuvo tres premios Emmy. Publicó una treintena de libros de divulgación. Murió en 1996. 1. Un viejo chiste cuenta el caso de un conferenciante que, en un planetario, explica a sus oyentes que al cabo de 5,000 millones de años el Sol se hinchará hasta convertirse en una gigante roja, engullendo planetas como Mercurio y Venus, y finalmente quizá también la Tierra. Tras la charla, un oyente inquieto le aborda: —Perdóneme doctor. ¿Dijo usted que el Sol abrasará la Tierra dentro de cinco mil millones de años? —Sí, más o menos. —Gracias a Dios. Por un momento creí que había dicho cinco millones. 2 A menudo se cita la opinión de difunto entrenador Vince Lombardi, quien afirmó que lo único que importa es ganar. George Allen, ex entrenador de los Pieles Rojas de Washington, lo expresó de esta manera: “Perder equivale a morir”. 3 “Nuestra Galaxia”, solemos decir, aunque desde luego no somos sus dueños. Está compuesta de gases, polvo y unos 400.000 millones de soles. Uno de éstos, situado en un oscuro brazo espiral, es el Sol, la estrella local (hasta donde sabemos, anodina, vulgar, corriente). En su viaje de 250 millones de años en torno al centro de la Vía Láctea, acompaña al Sol todo un séquito de pequeños mundos. Algunos son planetas, otros, satélites, asteroides o cometas. Los seres humanos somos una de las 50.000 millones de especies que han prosperado y evolucionado en un pequeño planeta, el tercero a partir del Sol, al que llamamos Tierra. Hemos enviado naves para reconocer otros 70 mundos de nuestro sistema, y para penetrar en la atmósfera o posarse en la superficie de cuatro: la Luna, Venus, Marte y Júpiter. […] La profecía es un arte perdido. A pesar de nuestro “ansioso deseo de horadar la espesa oscuridad del futuro”, para utilizar palabras de Charles Mckay, no demostramos ser muy duchos en la materia. En ciencia, los descubrimientos más importantes son a menudo los más inesperados, y no una simple extrapolación de lo que ya sabemos. La razón es que la naturaleza es, de lejos, mucho más ingeniosa, sutil y brillante que los seres humanos. No deja de ser estúpido, pues, tratar de prever cuáles puedan ser los hallazgos más significativos en astronomía en las próximas décadas, el bosquejo futuro de nuestro mito de creación. 4 En algunos animales, un óvulo puede desarrollarse hasta convertirse en un adulto sano sin la contribución de un espermatozoide. No sucede así, por lo que sabemos, entre los seres humanos. Un espermatozoide y un óvulo no fecundado comprenden conjuntamente toda la dotación genética de una persona. En ciertas circunstancias, tras la fecundación pueden llegar a convertirse en un bebé. Sin embargo, la mayoría de óvulos fecundados aborta de modo espontáneo. La conclusión del desarrollo no está garantizada. Ni el espermatozoide ni el óvulo aislados, como así tampoco el óvulo fecundado, pasan de ser un bebé o un adulto potenciales. ¿Por qué, pues, no se considera asesinato destruir un espermatozoide o un óvulo si uno y otro son tan humanos como el óvulo fecundado producido por su unión, y en cambio sí se considera asesinato destruir un óvulo fecundado, aunque sólo sea un bebé en potencia?

jueves, 16 de agosto de 2007

Traducción trasvesti

En las divagaciones fecundas entre Eliot y Pound, éste último escribe una consideración sobre la que todos deberíamos de volver: “La tradición reside en las imágenes de los dioses y acaba por perderse en las definiciones dogmáticas. La historia se conserva en monumentos, y es por eso que los destruyen.” Ezra Pound (fragmentos) Más arriba dice: el arte de la poesía es divisible, en fanopeya, melopeya y logopeya. Esto quiere decir que la composición verbal se forma de palabras que evocan o definen fenómenos visuales o de palabras que registran o sugieren fenómenos auditivos (es decir, que registran los varios sonidos convencionales del alfabeto y producen o sugieren una elevación o un descenso del tono que a veces puede registrarse más adecuadamente con anotaciones musicales,) y tercero, de un juego o “danza” de palabras entre las correspondientes o concomitantes significaciones, costumbres, usos e implicaciones de las mismas palabras. 1912. la traducción antológica de Ernesto Cardenal sobre Los Cantos de Pound está mal hecha en el sentido de que Ernesto Cardenal cambió las preferencias sexuales del maestro en el poema “la buhardilla” Según Cardenal así es: “Vamos, compadezcamos a los que están mejor que nosotros, Vamos amigo, recordemos Que los ricos tienen camareros y no amigos Y nosotros tenemos amigos y no camareros. Vamos, compadezcamos a los casados y a los no casados. La aurora entra con pasitos menudos Como una dorada Pavlova, Y yo estoy junto a mi deseo. Y la vida no tiene nada mejor Que esta hora de diáfana frescura, La hora de despertarnos juntos”. O sea, pinche Ernesto Cardenal: por cierto, fue homenajeado en el festival nacional de poesía de Granada Nicaragua en 2006. Ya que el poema debe decir , (según la traducción de Vicente Anaya): Empezando por quitarle ese título tan pesadito: El desván Ven amiga mía, veamos con piedad a los más adinerados. Ven. Recuerda que los millonarios tienen sirvientes y no amigos; mientras que nosotros tenemos amigos y no sirvientes. Ven, tengamos piedad de quienes se casan y de quienes no desean parejas. Con suaves pisadas entra la aurora como si fuera una Pavlova de oro, aquí, Donde estoy con mi deseo. Nada se compara con este momento de límpida frescura que compartimos al despertar.” Por cierto: Visiten la página virtual de “Alforja Revista de Poesía” y verán, a propósito de los veinte años de haberse publicado “Híkuri” que la Benemérita Universidad de Puebla los invita a mesas de lectura de poesía y a comentar dicho poema de Vicente Anaya.