sábado, 20 de noviembre de 2021

COMENTARIO

No pues sí me gustó el evento de los 100 años de estridentismo, me gustaron mucho los dibujos, les paso uno, la verdad el premio "Salvador Gallardo Dávalos" sí tiene su prestigio, no está mal, la recordanza de los estridentistas estuvo muy bien, me sorprendo a mí mismo viéndome como ya un señor grande, con obligaciones, sobrio, ya con todo el Rosetón de Plata lo tengo superado en mi mente, es decir ya no deseo ser un supuesto rompecorazones, un bohemio... ya desde hace mucho no deseo joder al prójimo, pienso que ése pasado de mi vida que es, a medios chiles, el Rosetón de Plata, me parece divertido, pero yo ya no bebo, si acaso fumo mucho cigarro, café, ya casi nada de, caray, me sorprende la vida que estoy llevando, déjenme ponerles una foto de los estridentistas:



Con ésta foto comenzó la charla del nieto, Salvador Gallardo Cabrera, desde CDMX en video a HOT WATERS CITY, estoy trabajando en un texto...


viernes, 19 de noviembre de 2021

A 100 AÑOS DEL ESTRIDENTISMO

 Pues nada lectores míos, lo que les puedo decir es que ayer fui a una conferencia virtual en el museo Espacio de AGS, AGS. Tiene su relevancia dejar constancia que hubo video conferencia con Salvador Gallardo Cabrera, el nieto de Salvador Gallardo Dávalos, hubo un público como de 15 o 17 personas, a éstos eventos les llaman Noche de Museo, tengo una amiga que trabaja ahí, Elena Bernal Medina, la hija de Paco Bernal, que ahora ya fallecido me parece que en 2016. Pues habló Salvador Gallardo Cabrera, nos mostró las fotos de los poemas eléctricos de Salvador Gallardo Dávalos, y otras cosas relativas a Manuel Maples Arce, Germán Lizt Arzubide, Silvestre Revueltas en la música, y me digo chale, los antros en Hot Waters con la misma música de hace años, ¡feliz de no chupar! ¡Fue mejor estar ahí que estar chupando!


jueves, 11 de noviembre de 2021

ENTREVISTA CON PACO IGNACIO TAIBO II TOMADO DEL PERIÓDICO EL PAÍS 10 DE NOVIEMBRE 2021

 


Desde lejos, a 15, 30 o 100 metros, Paco Ignacio Taibo II parece un fenómeno meteorológico, una tormenta de arena, un chaparrón veraniego: rápido, intenso, inevitable. Da miedo acercarse, igual que dan miedo los truenos. Verle fumar es atestiguar un incendio. Se mueve y la tierra tiembla. Hasta el último pescador de Acapulco se para entonces y se acerca a mirar: “¿Qué pasó, qué dijo Taibo?”.

Popular, excesivo, vehemente, pocos escritores atraen a las masas en México como lo hace él. Quizá Benito, su hermano. Director del Fondo de Cultura Económica, una de las editoriales públicas más importantes del mundo, ha empeñado su prestigio en convertir al país en una “república de lectores”. Triunfará, seguramente. Y si no quedará cerca. Solo hay que darse una vuelta por alguna de las decenas de ferias del libro que organiza cada año en cada uno de los rincones de México. Siempre llena. Siempre.

La tormenta se toma un descanso estos primeros días de noviembre. No es que no trabaje: lo hace desde la cama. La Feria del libro del Zócalo destruyó su espalda y la de su mujer, Paloma Sáiz, directora del evento. Así que ahora ambos adaptan su vida a la horizontalidad del lecho, espacio donde el escritor no puede fumar. De ahí la tos que sufre esta tarde, argumenta incomprensiblemente, espasmos violentos que disparan marejadas en sus mejillas. “No tengas miedo, no es mortal”, asegura. Pero ya es tarde.

La cercanía contiene al escritor, que recuerda alguno de sus últimos libros, caso de La Libertad / La Bicicleta, publicado en 2018. Ahí, Taibo (Gijón, 72 años) rescata la afición de su padre periodista por las vueltas ciclistas en los años de la España franquista. De repente, el tono es sobrio, tranquilo, reflexivo. Pero es solo un espejismo, porque a la mínima se desata y carga contra un enemigo más o menos reconocible, que él llama “kultura con ka”. Y dice: “¿Sabes lo que le molesta más a la inteligencia del viejo régimen, los de kultura con ka? Que soy un apache: arremeto, insulto”.

Pregunta. ¿Qué es eso de kultura con ka?

Respuesta. Lo que llamaría Andrés Manuel el sector pirrurris de la inteligencia del viejo régimen. Les pone nerviosos que soy un apache, pero soy un apache culto. Lo mismo puedo empezar una diatriba contra el América de fútbol citando a Dostoyevski.

P. ¿Eso lo ha hecho hace poco o se le acaba de ocurrir?

R. Frecuentemente.

P. Y, ¿cómo es?

R. Ah… No, espera. La última vez me metí en un problema por hablar de futbol. Se me ocurrió decir que la cultura tradicional progre-inútil establece el antagonismo entre el libro y cualquier otra forma de diversión. Y yo: ¡no! Entré con hacha y martillo a decir que no, futbol sí y libros también.

P. Pero ese dilema huele ya un poquito, ¿no?

R. Tú eres de otra generación, debías oírlo.

P. Hombre ya, pero eso era hace 30 o 40 años.

R. Tú crees que los dinosaurios se extinguieron. Eres un inocente, colega.

P. Leí hace poco un libro de su padre, Breviario de la Fabada.

R. En mi familia solíamos comer así una vez a la semana. Fabada, cocido… Mi madre, gran cocinera, mi tía abuela, gran cocinera, mi otra abuela, gran cocinera. En una familia de cocineras, papá gastrónomo. Mi padre no sabía freír un huevo.

P. No me diga.

R. Los freía a distancia. Pero tenía un tratado sobre la fabada, un tratado sobre el chilindrón, un libro de gastronomía sobre la conexión de la comida prehispánica y la de la conquista.

P. ¿Y respetaban la receta de la fabada que decía él? Porque en el breviario apunta que la fabada debe llevar fabes, chorizo, morcilla, lacón, tocino, hueso de jamón, azafrán, sal y agua.

R. ¡Qué va, era pura invención! Mi padre era un sociólogo de primera. Y un narrador de hábitos y costumbres excelente. Primero fue novelista, periodista desde que lo conocí: tenía yo dos meses y papá ya era periodista. Y llegaba a las cinco de la mañana, porque tenía horario de cierre. Yo lo esperaba debajo de la mesa escondido. Veía a mi padre en las madrugadas. Así tengo el sueño distorsionado que he tenido toda la vida.

P. ¿Su mamá no le decía nada?

R. Mamá dormía cada vez que podía. Siempre fue de sueño pesado y largo. Entonces, nada. Era cosa de padre e hijo. Llegaba él derrumbado y tenía un ritual. Se iba a la cocina, una esquina de la casa en Gijón. Y en esa esquina ponía una toalla sobre una mesita de mármol. Y sobre la toalla su Remington. Escribía de noche sus cosas.

P. ¿De madrugada?

R. Sí, y entonces yo me arrastraba subrepticiamente debajo de la mesa. No me veía. Y ahí me echaba el último sueño, bajo la mesa, arrullado por las teclas. ¡Qué iba a ser yo de mayor, un niño que se arrullaba con una Remington!

P. En La Libertad / La Bicicleta habla usted de sus enfermedades infantiles. Hay una página en la que cuenta que en un solo año pasó hepatitis negra, escarlatina, dos veces anginas, sarampión, gripe, paperas y media docena de catarros.

R. Y tos ferina. Y más, bronquitis también, dos veces.

P. ¿Por qué se enfermaba tanto?

R. Pregúntaselo a los médicos. Yo qué cojones voy a saber si tenía siete años, ja, ja.

P. Bueno, pero luego se lo habrá preguntado, ¿no?

R. No, lo que hice fue reconocer los grandes tiempos de felicidad que me permitieron volverme un gran lector a los cinco años. En una sociedad donde lo más emocionante que podía suceder era que Joselito cantara en la radio “es un toro enamorado de la luna o “doce cascabeles tiene mi caballo”, sin tele, en una ciudad provinciana como Gijón… Lo mío era Dick Turpin y Sandokan. Me volví un lector feroz. Y llegó un momento en que inventaba enfermedades.

P. ¿Para leer qué libro se inventó usted enfermedades?

R. Para todos. Pero mi máximo fue la batalla por La Pimpinela Escarlata. Para poder leer los siete tomos tuve que inventar una bronquitis y aprendí a toser, líquido y seco. Hasta la fecha.

P. A ver si resulta que ahora está usted fingiendo.

R. No, no, ahora ya no necesito pedir permiso para leer lo que me sale de los cojones. Lo que sí es que mi padre me descubrió y me dijo, ‘¿quieres los 21 tomos de Les Pardaillan? Y yo, ‘¡sííí!’ Entonces, dijo, ‘pues no te enfermas en este mes’. Y yo, ‘puta madre’. Para poderlos conseguir no me enfermé ese mes.

P. Dentro de semana y media se cumple el aniversario de la muerte de su padre. El 14 de noviembre.

R. Lo que pasa es que si no me lo dices no me entero. Porque no me quiero enterar.

P. Me preguntaba cómo lo recuerda ahora, después de varios años.

R. Yo creo que conforme envejezco me reconozco en más cosas de él. Y en otras… Leíste el libro, ¿no? La Libertad / La Bicicleta. Para volver a estar sentado escribiendo al lado de papá, tuve que reconstruir la historia de la bicicleta, que era una de las más emotivas de mi infancia. Nunca supe por qué a mí el ciclismo me resultaba tan atractivo. Yo, que nunca me he subido a una bicicleta. En eso me parecía a mi padre. Supongo que me resultaba tan atractivo el hombre ante el esfuerzo supremo, ante sí mismo, la pasión de mi padre. Fíjate qué curioso, cuando salió de España nunca volvió a escribir de ciclismo. Nunca.

P. En el libro escribe que eso es porque aquí en México encontró otras libertades.

R. Y porque ya no necesitaba del ciclismo para ir a París. El franquismo no creas que era broma… Ay, no. ¡Era un país cerrado, cerrado! Traté de meterme en él [su padre], un hijo de la revolución de octubre y la guerra civil.

P. ¿Y dice que cada vez hace más cosas que le recuerdan a las suyas?

(Se rasca la cabeza)

P. ¿Rascarse el cogote?

R. No de cualquier manera.

(Se rasca otra vez)

R. ¿A quién viste?

P. …

R. ¡Stan Laurel! El Gordo y el Flaco. La próxima vez que los veas fíjate. Y yo digo, ¿de dónde coño saqué esto? Es de papá.

P. ¿El recuerdo, las cosas que le vienen a la cabeza de él, se han modificado con el tiempo?

R. No lo sé. Me quedo con que no recuerdo haber tenido una bronca él y yo. Fuerte. Algunos agarrones nos dimos, sobre todo en momentos en que él tenía miedo por mi seguridad y me apretaba.

P. En el 68.

R. Y en el 71, los años de clandestinidad y trabajo obrero.

P. ¿En qué momento se puso bravo con usted?

R. El 30 de septiembre de 1968 me mandó en un avión a España. Yo no viví el 2 de octubre.

P. Y para el Halconazo, ¿ya había vuelto?

R. Sí, claro, en cuanto leí lo del 2 de octubre, regresé. Tres días después. Cambié el billete y vámonos. A vivir con culpa durante año y medio.

P. ¿Qué hizo con la culpa?

R. Me la tragué, compadre. Hay dos disparadores en la vida de la gente. Uno es la culpa y el otro es el descrédito de la autoimagen. Yo creo que como disparadores son cabrones. La culpa es cabrona. Siempre es irracional, ¿por qué ellos sí y yo no, por qué los mataron y a mí no, por qué están en la cárcel y yo en la calle?

P. ¿Su imagen perdió crédito ante sí mismo?

R. Ja, ja, no, pero es un buen tema de conversación.

P. ¿Con quién?

R. Con quien sea, colega, yo no desperdicio posibilidades. Un escritor es alguien que convierte el diálogo con otros y el diálogo consigo mismo en diálogo con los lectores. Practica sociología instantánea. Vas por la calle y ves a un hombre con traje y corbata pero sin calcetines. Tiene la mirada huidiza y conviertes esa imagen en palabras. Porque si no lo verbalizas se lo lleva el viento. Conversar es una manera de preservar en palabras algo que luego podrás o no usar. Pero ya lo preservaste. No creo demasiado en las imágenes fotográficas, pero sí en las imágenes vueltas palabras.

P. Hablando de eso, su padre escribió una columna muy divertida en El Universal, en 2005. Por algún motivo le obligaron a armar un curriculum y escribió: “Si algo pervivió entre tanta minucia es el recuerdo de lo que nunca supe contar”.

R. Mi padre era plenamente consciente de que las enormes virtudes del periodismo se ocultan y desvanecen en medio de la rutina periodística. Papa decía cosas como, ‘si quieres ser buen novelista, deja el periodismo, que te envilece el lenguaje. Dedícate a ser zapatero, oficios que no envilezcan el lenguaje’. Era contradictorio en cierto sentido, porque papá fue toda la vida un gran defensor del periodismo como género. Él y mi tío abuelo decían cosas que eran verdaderas losas en la espalda cuando las hacías tuyas. Como ‘el periodismo es la voz de los ciegos’. ¡Coño!

P. Sí... Periodismo útil, periodismo envilecedor.

R. Usaste palabras que papá jamás hubiera usado. No, no es útil, ¡es glorioso, huevón, glorioso! Útil es para los oficios nobles, panaderos, carpinteros.

P. ¿Ha experimentado la sensación de no saber contar algo alguna vez?

R. No. De que me tome más tiempo, sí. De que rebote contra el muro de la página en blanco, no. La imagen del escritor que combate la página en blanco me resulta aburrida, molesta, tediosa. Me interesa el escritor que cuando encuentra la página en blanco cambia de tema. Toda mi vida he trabajado así. En estos momentos tengo siete novelas empezadas, un libro de cuentos, dos de crónica y un ensayo biográfico. ¿Qué escribo cuando me pongo a escribir? ¿Ese no quiere? Querrá otro.

P. Lo decía en realidad por la gastronomía. Viendo lo de la fabada y repasando su bibliografía, no veo libros de comida.

R. Eso es gourmetismo. Mi padre decía, ‘yo soy el gourmet, él es un tragón’.

P. ¿De usted?

R. Sí, claro, y tenía toda la razón del mundo. Pero yo sé freír huevos cojonudos, a diferencia de mi padre. ¡Yo sí cocino!

P. ¿No se le antoja?

R. ¿Ponerme a cocinar? De vez en cuando...

P. No, no, escribir de comida.

R. No, ahora tengo temas mucho más interesantes. ¿Qué te lleva a escribir un libro sobre el gueto de Varsovia? Yo sí sé. La obsesión, la culpa, la identidad y los lectores.

(Se refiere a su último libro, Sabemos cómo vamos a morir, un “reportaje histórico” sobre un grupo de rebeldes durante la ocupación nazi).

P. ¿Cuál culpa?

R. ¡Joder, si no tienes culpa por eso...!

P. Pero, ¿por qué tiene culpa por el gueto de Varsovia?

R. ¿Por qué no? ¿Por qué te puedes escapar de ella? ¿Hay una parte del género humano de la que no me hago responsable o qué?

P. No, pero no tiene que ver personalmente con usted.

R. A que sí, verás que sí. Es algo que no había contado y debía contar.

P. Por esa regla de tres debería sentirse culpable por un montón de cosas que no ha contado.

R. Y tengo bastantes culpas.

P. Qué autoexigencia…

R. No, no. La culpa es motor.

P. Déjeme que sea un poco impertinente, ¿el libro sobre su padre y el ciclismo nace también de la culpa?

R. No, del reencuentro. Quería volverme a sentar con papá a la mesa, de la manera que fuera, yo abajo de la mesa y él arriba escribiendo. Porque nunca escribimos juntos.

P. Los ciclistas que menciona, Loroño, Bahamontes... En Alimentar a la Bestia, Al Álvarez, poeta y editor de poesía del Observer, cuenta la historia de Mo Anthoine, un escalador británico de los años 60 y 70. No era una primer figura de la escalada, disfrutaba el trayecto, no de llegar. Ambas lecturas hacen pensar en la épica.

R. Épica y montañismo. En algún momento de un libro que ya escribí, que estoy escribiendo o que escribiré, gloso la frase de ceremonia de Edmund Hillary, el conquistador del Everest, cuando le preguntaron ‘y, ¿por qué?’ Y contestó, ‘porque está ahí, because it’s there’. Y me pregunto, ¿bueno y el sherpa Tenzing, que fue el que llegó con él a la cima? Él ya sabía que estaba ahí. Lo conquistaron dos personas no una. Tenzing ya sabía que estaba ahí, esa es una frase para la épica europea. ¿Dónde está la épica? Si eres populista de izquierda como yo, tomaría el punto de vista de Tenzing. Pero no puedo tomar el punto de vista del sherpa. No soy populista de raíz profunda, no puedo ponerme a hablar a nombre de, o dentro de.

P. Pero, ¿por qué no? Si se va a investigar allí…

R. ¿Tú crees que tengo mucho tiempo como para irme al Himalaya?

P. No… Pero una cosa es que no quiera y otra que no tenga tiempo.

R. Ni tiempo ni ganas. Y además… Me desviaste otra vez. ¿Qué dijo García Márquez? Dijo, ‘uno trabaja con sus desaciertos no con sus fortunas’. Si eres mal dialogador, no dialogues, si eres pésimo descriptor de paisajes urbanos, no uses paisajes urbanos.

P. ¿Quiere decir que es usted un pésimo usurpador de sherpas nepalíes?

R. Que me resulta más fácil adoptar el punto de vista imperial de Hillary, el punto de vista de la épica europea, pero adoptarlo críticamente. La épica... La elección de temas, el lado desde donde cuentas, el punto vista político está ahí. No domina, ni condiciona al 100% lo que escribo, pero lo marca. Soy el que soy.

 

lunes, 1 de noviembre de 2021

PON TÚ LOS CELOS DE SU ESPOSA DE BOLAÑO

 PONGAMOS POR CASO LECTORES AMIGOS DE LA PEDANTERÍA REMOTA QUE AHORA

QUE SE DESLIZAN A MI ALREDEDOR LAS MIELES DE LA FAMA, Y QUE GOZA ESTE

PINCHE ESCRITOR CON TRAYECTORIA CUANDO POR TELÉFONO LE AVISAN DE SUS NUEVAS TRADUCCIONES DE SUS LIBROS Y QUE HASTA  SU NOVELA ANTES DE TODOS LOS PARTIDOS ME DICEN QUE SE MUEREN DE DESEO DE LEERME EN PORTUGAL, COMO QUE ME ACORDÉ DE LA PEDANTERÍA REMOTA. 

 PARA DECIRLES QUE HACE TIEMPO EL AHORA OXIDADO Y OCCISO JOSÉ VICENTE ANAYA .... BUENO PUES, PUES SÍ ES ESO: ESTOY LEYENDO "BOLAÑO SALVAJE" UN GRAN LIBRO DE ENSAYOS SOBRE LA VIDA Y OBRA DEL AUTOR DE "LOS DETECTIVES SALVAJES" Y ME ACORDÉ QUE NI UNA SOLA MENCIÓN DE JOSÉ VICENTE ANAYA LEAL EL AUTOR DE "HÍKURI" EN ESTE LIBRO, Y ESO QUE ELLOS FUERON GRANDES AMIGOS EN MÉXICO, VICENTE Y BOLAÑO, EN LOS SETENTAS. PERO NADIE DE LOS GRANDES COMENTADORES DE ROBERTO BOLAÑO, NI ENRIQUE VILA-MATAS, NI JORGE VOLPI, NI RODRIGO FRESÁN,  VAMOS, NI CARMEN BOULLOSA, SI FUERA POR ELLOS PASA DESAPERCIBIDO JOSÉ VICENTE ANAYA. COSA QUE FRANCAMENTE NO ENTIENDO. YA AHORA QUE VICENTE HA DESAPARECIDO NADIE HABLA DE LA GRAN AMISTAD BOLAÑO --VICENTE Y ELLOS ERAN RETE CUATES, NI UNA SOLA MENCIÓN DE ANAYA EN UN ESTUDIO TAN PROFUNDO SOBRE BOLAÑO HASTA SUENA A SILENCIO CÓMPLICE MADE IN SPAIN PROVENIENTE DE LA LEYENDA BOLAÑO, PERO ES QUE VICENTE SÍ TIENE LUGAR EN LAS LETRAS MEXICANAS... ¿POR QUÉ MIERDAS NO HABLAN DE ESO EN UN ESTUDIO TAN SERIO SOBRE ROBERTO BOLAÑO? ¿POR QUÉ?

miércoles, 13 de octubre de 2021

PARA QUIEN NO AMA A MAO (&)

MAO TSE THUNG

Os dejamos con algunas de sus frases más célebres:

"Vivir no consiste en respirar sino en obrar."

“La acción no debe ser una reacción sino una creación.” 

“Todos los imperialistas son tigres de papel, parecen poderosos pero en realidad no lo son tanto, es el pueblo el que es realmente poderoso.”

“¿Quiénes son tus enemigos? ¿Quiénes son tus amigos? Esta es la pregunta más importante para la revolución.”

“En tiempos difíciles, debemos tener presentes, nuestros éxitos, ver nuestra brillante perspectiva y aumentar nuestro coraje.”

“La modestia contribuye al progreso, y el engreimiento conduce al atraso.”

“Hay que luchar y seguir luchando aunque solo sea previsible la derrota.”

“Levantar una piedra para dejarla caer sobre los propios pies es un dicho con que los chinos describimos el comportamiento de ciertos estúpidos” 

SIN TÍTULO

 ME HICIERON UNA ENTREVISTA PARA OCTUBRE NEGRO, LA PÁGINA SEGUIRÁ, "LA LITERATURA SERÁ TODO O NO SERÁ" GEORGES BATAILLE. PRONTO LES ECHO MÁS ROLLOS; SON LAS DOS DE LA MAÑANA. 



ACABO DE LEER A PACO BERNAL POLVO DE ESPEJOS, EXCELENTE TIPO
DE ÉSTOS PUEBLOS (ZACATECAS, SAN LUIS POTOSÍ, AGUASCALIENTES)
TODO MI RESPETO PARA PACO BERNAL Y SU FAMILIA. MIRA AMOR, HACE UN AÑO TENÍA YO ÉSA SONRISA, PERO CAYÓ DE ROSTRO EN ROSTRO, MUERTO PARA LA VIDA, VIVO PARA LA MUERTE, CUERPO QUE SE DESNACE, TIERRA QUE SE DESTIERRA. PRIMERO FUE EL INSONDABLE FONDO DE SU SER. (LA ESTACIÓN VIOLENTA, CITADA DE MEMORIA)


lunes, 4 de octubre de 2021

AUTORETRATO SIN MISOGINIA 2 POR MARCOS GARCÍA

 LECTORES: ESTUVE RECORDANDO ESE DÍA DEL POST ANTERIOR Y ES QUE SÍ, EFECTIVAMENTE, FUE UN ONCE DE SEPTIEMBRE DE 2021, Y PRECISAMENTE HACE 20 AÑOS ESTABA PRESENTANDO MI PRIMER LIBRO PUBLICADO EN 2001 LIBRO DE POESÍA INFINITOS DISPERSOS POR EDICIONES DE LO QUE FUE ALFORJA REVISTA DE POESÍA, EN TLAXCALA, SÍ EN EFECTO, EN 2001, EL MISMO DÍA DE LOS ATENTADOS EN NUEVA YORK, Y AHORA DESPUÉS DE 20 AÑOS ESTUVE EN LAGOS DE MORENO, SE DICE FÁCIL VEINTE AÑOS DE PUBLICAR LIBROS; PERO YA QUISIERA VER A LOS QUE SE PASAN CHINGANDO LA MADRE HACER ESO MISMO.



"TAL VEZ SÍ ES CIERTO QUE LA ETERNIDAD ESTÁ ENAMORADA DE LAS OBRAS DEL TIEMPO" DIRÍA OTRO TEXTO.


martes, 14 de septiembre de 2021

AMIGOS DE LA PEDANTERÍA REMOTA FUE UN ÉXITO EL ROSETÓN EN LAGOS DE MORENO!!

 a mis lectores de la pedantería remota vuelta la leyenda de cuando el vino era una leyenda: me divertí mucho el fin de semana pasado en lagos de moreno presentando el rosetón de plata ES MÁS DE LO que puedo describir con palabras, les dejo fotos, realmente estoy emocionado por todo lo que ahí sucedió

formidable,!!!







Amigos ésto me lo llevo a las entrañas de mis mejores recuerdos.... ñy sigo en filosofía!!
MÉXICO CITY I LOVE MEXICO CITY!! AMIGOS PAREJAS GRACIAS A TODOS POR DARME
ESTE MOMENTO!!!


sábado, 4 de septiembre de 2021

PRÓXIMO SABADO 11 DE SEPTIEMBRE PRESENTARÉ ROSETÓN DE PLATA EN LAGOS DE MORENO 2021

PUES SÍ AMIGOS MÍOS EL SÁBADO ONCE DE SEPTIEMBRE PRESENTARÉ MI LIBRO

"EN BÚSQUEDA DEL ROSETÓN DE PLATA Y OTRAS NARRACIONES" EN LA CASA DE LA CULTURA DE LAGOS DE MORENO.

HACE MUCHO QUE NO VOY A LAGOS DE MORENO PERO ME DICEN LOS QUE ME INVITAN

QUE AHORA EN LAGOS HAY MUCHA ACTIVIDAD CULTURAL, PUES ESPERO QUE ASÍ SEA.


ES A LAS 6:30 EN LA CASA DE LA CULTURA DE LAGOS DE MORENO.

lunes, 30 de agosto de 2021

HABLA MARCEL DUCHAMP (-FRAGMENTO-)

ELOGIO DE LOS INDIVIDUOS REBELDES


SI EL ARTE FALLA HOY EN ESTE PAÍS, Y APARENTEMENTE TAMBIÉN EN FRANCIA, SE DEBE A QUE NO HAY ESPÍRITU DE REBELDÍA; NO HAY IDEAS NUEVAS QUE SURJAN DE LOS ARTISTAS JÓVENES. ESTOS PRETENDEN LO MISMO QUE SUS PREDECESORES; SI BIEN INTENTANDO SUPERARLOS. EN ARTE; LA PERFECCIÓN NO EXISTE. Y SIEMPRE SE PRODUCE  UNA PAUSA ARTÍSTICA CUANDO LOS ARTISTAS DE UN PERÍODO DETERMINADO SE CONTENTAN CON REANUDAR EL TRABAJO DE UN PREDECESOR EN EL PUNTO DONDE ESTE LO HA ABANDONADO Y CON INTENTAR PROSEGUIR LO QUE HACÍA.
DE OTRO LADO, CUANDO UNO ELIGE ALGO QUE PERTENECE A UN PERIODO ANTERIOR Y LO ADAPTA A SU PROPIO TRABAJO, ESTA LÍNEA PUEDE RESULTAR CREADORA. NO ES NUEVO EL RESULTADO; AUNQUE SÍ ES NUEVO EN LA MEDIDA EN QUE PROCEDE DE UNA LÍNEA ORIGINAL. 

EL ARTE VIENE PRODUCIDO POR UNA SERIE DE INDIVIDUOS QUE SE EXPRESAN PERSONALMENTE; NO ES UNA CUESTIÓN DE PROGRESO. EL PROGRESO NO ES MÁS QUE UNA PRETENSIÓN EXORBITANTE POR PARTE NUESTRA.


DUCHAMP (FRANCÉS NACIONALIZADO NORTEAMERICANO (1887-1968)

ARTISTA PROVOCADOR; AJEDRECISTA DE GRAN NIVEL, TEÓRICO DEL ARTE 

sábado, 21 de agosto de 2021

PRINCIPIO DE LA GRAN!!! ÚNICA!!! NOVELA DE CHILE CON CUBETA!!!! VERDAD QUE ES DE ÉSTE LADO!!!???? POR MARCOS GARCÍA!!!

 

De puerco, pidió el huésped italiano cuando arribó a México por el aeropuerto internacional de la ciudad, eso vio al pasar a las mujeres francesas que lo acompañaban, por eso le dijeron que era mejor decirle suadero, sesos, pastor, cabeza, costilla, o lechón, al degustar el plato, lejos ya del bullicio del aeropuerto, al probar el taco, supo que había llegado a México, era eso éste país con Cabezas colosales en Xalapa, era eso, éste país de donde en su zona central hubo chichimecas, eso era estar, simultáneamente, en el desierto de Sonora, el desierto de real de catorce, los océanos de las famosas costas turísticas de México, eso era, lo que él sabía que eran 500 años de catolicismo, de chingas al pueblo de México, eso era lo que los filósofos marxistas del pasado llamaban ethos barroco, eso y no otra cosa era la belleza extraña de éste país, pensó el italiano, al sentir el picor de la salsa y el chile de México, eso le ofrecieron muchos muchachos en la taquería, estaba solo, pero supo al instante, que era su oportunidad, de estudiar la pista de los ancestros que él creía que estaban ahí, tierra tras tierra, noche tras noche, en algún lugar del centro de éste país, hacia donde él se dirigiría al día siguiente, le pareció la vista de la noche estrellada (siempre en orión le dijeron), que éste sería el viaje de su vida, el sueño que él siempre había acariciado, ¿cuántos antes que él? Muchos, desde Ambroce Bierce el gringo que se perdió en México en los inicios de la revolución mexicana por los desiertos de Chihuahua, ¿cuántos antes de él? Muchos, muchos europeos, argentinos, de todas las latitudes, hasta los chinos que supo, su presidente les pidió perdón por los bárbaros mexicanos que en Sinaloa, los habían matado a balazos, fue algo que él supo, él se miró así, con sus treinta y nueve años, yendo hacia esas tierras, de las zonas desérticas de México, toda su tesis de Giordano Bruno, la miró en todo su esplendor, “qué he hecho?” pensó, éste país es Giordano Bruno, éste país es una alta abstracción que José Emilio Pacheco le dedicó “alta traición”, ésos amigos suyos de Italia los llevaba en el corazón, en la inmortalidad de la existencia que él soñaba, él quería salir de su altura europea, éste país maltratado le pareció excelente, pagó la cuenta del restaurante y le dijeron: son $200 pesos, pagó, y dejó dos pesos de propina, fue siempre hacia el norte de la ciudad de México donde lo esperaba su amigo el editor de una novela vieja que hacía mucho tiempo había sido un éxito en México, “Diablo Guardián” dijo él, “más o menos” contestó Roberto Quevedo, en realidad son muchos por ese libro, una centena de gente, algo le decía que él lo llevaría hacia Giordano Bruno, el principio de la búsqueda. Roberto sabía que decían, en el medio literario mexicano, como un rumor, como algo palpable, que existía un cuento inédito de Giordano Bruno y otro de Guy de Maupassant, en el centro de México. Pues a eso vino el italiano, estaba seguro que ésos cuentos podría encontrarlos con la ayuda de Roberto, eso, era eso, y al día siguiente también desayunó carne de puerco, en casa de Roberto, mientras él atendía la oficina de su editorial. Comió hasta hartarse, hasta eructar, hasta soñar con puercos en el frío departamento de Roberto, sonó el celular, era su gente de Italia, que querían saber cómo había llegado, “estoy bien, me siento excelente” respondió. Después de todo, ser un extranjero italiano en México era de buen gusto y bien visto por quien fuera en éste país, se puso su saco y abrió la lap top hacer espire que tenía entonces y entonces entró al internet que Roberto robaba al vecino. Qué desmadre, que loco era México, todos los días temblaba en la capital y la provincia estaba perdida, según decía Roberto, “ a éste país lo a saqueado 100 años de porfiriato” dijo Roberto, “ve las noticias”. El italiano se sintió extrañado, en Italia parecía perdida la batalla contra el sars cov 2 ese maldito bicho salido de la ultratumba de Mao tsé tung y refriteado en un laboratorio, ¡el mundo entero se había contagiado! ¡Maldita sea! Y eso que la comida China era muy querida por los mexicanos, los mass-media no sabían mucho del virus, éste país carga tantos rezagos, éste país está tan sediento de justicia y la gente quiere juzgar expresidentes mexicanos. Roberto volvería a las tres, a comer con él, le dejó la llave del departamento 202 del multifamiliar dónde residía éste amigo suyo, y checó la correspondencia de su lap, “te llevaré la mejor carne de lechón y puerco de tu vida”, le dijo Roberto, él se instalaba, él pensaba en su precario español, pero no había tenido problema en la aduana, y estaba vacunado con Astra zeneca, doble inyección, y órele! A viajar a la provincia central de México, todo sea por Giordano Bruno y Guy de Mauppassant, en el centro de México estaba la respuesta, chilló un perro en el tejado del vecino, y el italiano supo que su aventura apenas comenzaba, tenía que tomar notas, ¿notas? Por supuesto, él quería el final de Giordano Bruno y Guy de Mauppassant para su doctorado en la Universidad de Milán, sabía que el alcohol tenía que dejarlo para más tarde, con Roberto, mucho después, en la carretera, con el Volkswagen de Roberto modelo 1995, que él tenía bien conservado, iría hacia allá, donde decían, era territorio comanche, indios crucifijos y ancianas tortilleras con hijos de perra en cada esquina, y que ahí, en cierto lugar, reposaban ésos manuscritos, pura idiotez circundante, pero ahí, tendrás que buscar doctor Italiano, ahí está la sagrada tinta de tus ancestros, devuélvela a tu familia, piensa en todo lo que dejaste para venir a México, entrevístalo a Roberto y a quien se deje, así darás con soltura a esos arrabales de ésta pinche provincia que desgrana mierda abstracta de políticos y estudiantes, año con año, siglo tras siglo, flores jodidas y quinceañeras zombies, ahí irás a buscar, en esos pueblos de provincia mexicana, ahí, debajo de un zombie, puede que encuentres un poco de huellas de Maupassant, ya te digo, así está. “Mierda” “aquí si no los matan los sicarios se duermen y en sueños se los comen las cucarachas”, que terrible lugar, y allá es peor, se dijo asomándose a la ventana ¿Parecía Veracruz? Parecía un montón de ciudades perdidas, sí, pero perdidas entre otras ciudades perdidas y así sucesivamente, que la ciudad es Hot Waters, dijo Roberto, que ahí encuentres a tus autores y ten cuidado con las lluvias, se caen del cielo todos los cangrejos expiatorios de quién sabe qué chingados, te dejaré en Querétaro ¿ok? “Perfecto” dijo, “recuerda las quesadillas de sesos” ja, ja, ja, era un mamotreto esa teoría del ethos barroco mexicano, pero encantadoramente en palabras de un par de mujeres que yo te dejaré conocer allá, dijo Roberto, eso elevará tus expectativas, tendrás deseo de atravesar la república entera, los ladrones de información cibernética te van a encantar, todos están libres y pedorreándose en el lodo, Blaise Cendrarse tuvo aquí, también después Antonin Artaud comió peyote con los rarámuris, los indígenas de pies corredores, ¡madera hombre! Éste país espera tus investigaciones, sí Roberto, lo sé, sé que el futuro de mi tierra depende de eso, de mi propia tierra prometida, quiero desenmascarar hasta a los clientes de los taxis uber de Hot Waters city, sin embargo me asaltaba la pregunta, por qué ése pinchurriento pueblo, por qué ahí tan insistente indicaba toda esa cauda de rumores, ahí, en ese rugir de mercados, de caníbales de libros, de aguacates traídos de Chiapas, notas, notas, dame más notas cuando llegues Roberto, sí, de cerdo me parece fabuloso, es que acaso son retrasados mentales los que ahí viven, no, no viven, no sienten esa idea, el gobierno los tiene enajenados, un movimiento en falso y zas! Te convierten en cerdo, lechón, pastor, cabeza, y te enseñan a rezarle a la Guadalupe, ni modo, tú quisiste venir, sí Roberto, es mi deseo, es mi proyecto, qué asco Europa, qué asco México, es la pandemia, date cuenta, obvio, lo que éste país necesita está en los asquerosos hocicos de los cazadores de brujas, los derechos humanos están vandalizados, las mujeres están hartas de ésta clase de machos históricos que adoran eso, de puerco, sudoríparos de quincena, y es provincia donde guy de Mauppassant espera que lo rescates.

miércoles, 11 de agosto de 2021

EL POEMA DE HOY MIERCOLES 11 DE AGOSTO 2021 POR MARCOS GARCÍA CABALLERO

 ÉSTOS TRAJES ENTRE RELATOS,

ÉSTOS RELATOS ENTRE CIUDADES,

ÉSTAS CIUDADES ENTRE MISERIAS,

ÉSTAS MISERIAS SIEMPRE PRESENTES 

ÉSTOS PRESENTES QUE SON MUCHOS,

ÉSTOS MUCHOS QUE SOMOS

UNA INMENSA MINORÍA

TAMBIÉN ALGO SALVADOS

PODRÍA.... ¿ENTONCES?

SIGNIFICADO PLENO

DOLOR QUE NOS JUEGA

Y JUGAMOS CON EL AJENO DOLOR 

Y NOS IMPORTA, ESTÁ AQUÍ Y VOLVERÁ

COMO LA PALABRA,

QUE TAMBIÉN VOLVERÁ.

lunes, 9 de agosto de 2021

“¿Te acordarás de mí?” Dijo la gordita. Por Marcos García Caballero. junio 2004

 

La invitación a la presentación de mi libro de ensayos se hizo por internet y la  Casa de cultura donde lo presenté también hizo bien lo que le correspondía en lo tocante a la difusión impresa y de boca en boca y por tanto, de lo que cabía esperarse, eran mínimo 20 personas, pero como fueron cerca de cuarenta, todavía puede decirse que la cultura en este país no hay que darla por muerta. “Es que hay que hacerlo por México”, me dijo por teléfono uno de los presentadores de mi libro y antiguo maestro mío de un curso sobre la vida y obra de Charles Bukowski. Así que entiendo que si presento un libro de ensayos donde propongo espacios para la discusión de ideas y el público y los presentadores me dicen: “polémico”, “revolucionario”, “subversivo”, pues es que me lo tengo bien ganado y respetuosamente guardando las diferencias entre Gastón Bachelard y yo, cerré mi participación invitando a un vino tinto barato que me costó varias horas nalga en el Instituto de Geofísica de la UNAM, guardando archivos en la computadora sobre las diatomeas de las cuales, por lo que he llegado a saber, se han realizado importantes estudios de diversas universidades principalmente por lo que respecta a México, en el lago de Chalco, pues de ahí se tienen los indicios de los primeros pobladores del Valle de México a nivel pre-civilizatorio y de ahí se explica la curiosidad de los geofísicos a este lugar y los coloquios a nivel internacional que se han realizado y de los que debería yo estar al tanto para saberme de memoria el programa de la computadora y no tener que consultar libros científicos porque, dicho sea de paso y no como una infaltable lista de quejas al gremio como al que pertenecen Bachelard o Bukowski (que de por sí son muy lejanos), prefiero que me digan “revolucionario” a que me miren como un metiche que no sabe nada de Geofísica.

Si que asistan cerca de cuarenta personas a una presentación de un libro de un autor como yo (sombrero ocasional, trabajo ocasional, novias ocasionales y felicidad escasa) que se vendan cerca de 20 ejemplares es un milagro rotundo, ahí es donde me doy cuenta que mis depauperados afanes pequeño burgueses no se ven mermados, pues a pesar de todo, sigo firmando autógrafos y que, a pesar de los tiempos amargos que corren, la gente se interesa. Lástima que no estaba el editor que conspiró junto conmigo para sacar ese libro, porque a él también le hubiera dado un gusto enorme y vaya, las felicitaciones sobraron, nadie me preguntó que porqué escribía ni que porqué publicaba; el único incidente fastidioso fue que a un amigo que se le subieron las copas y andaba padeciendo males de amores, se dejó caer con elegancia (es decir, sin vomitar ruidosamente) hacia el suelo y pedir ayuda. La fiesta pasaba ni por enterada, la gente hablaba de lo suyo, sólo yo, el festejado, fui a sacarlo del apuro penosamente diciéndole: “respira, respira” y redundando algunas palmaditas en su espalda. Al poco rato este ya estaba respirando y chupando de nuevo y el director de la casa de cultura no hizo mayores aspavientos, así que me aboqué a saludar a muchos conocidos y desconocidos: “Oye, qué padre lo que dijiste”. Otra: “Hace mucho que no veo a fulano, ¿qué anda haciendo?” Otro: “¡Ya tienes chamba cabrón!” Una bola de amigos: “¡Felicidades wey!” Y más y más vértigo y vino hasta que los siete que quedábamos, como traía dinero por los libros vendidos, les dije que siguiéramos el reventón en mi casa, tres de ellos dijeron que no podían y se fueron, los otros tres, que ni los conocía y que me veían como si yo fuera de pronto Tomás Eloy Martínez, dijeron que sí, así que agarré la caja de los ejemplares y nos fuimos caminando.

Llegando a mi casa dejé los ejemplares a un lado pensando en ya basta de tanta literatura, puse un compact disc de Pearl Jam y me enteré de que la gordita con la que había estado hablando todo el camino hacia mi casa ya la conocía desde antes. “En el curso de Bukowski, ¿no te acuerdas?” Me decía con una sonrisa de admiración, como diciendo: “Eres un chingón, escribes libros.” A los otros dos los mandé por un cartón de cerveza, así que la gordita se aventuró conmigo contándome que había participado en un comercial de televisión y que estaba estudiando cine.

            —¿Y qué pasó con Bukowski? —Le dije.

            —No, Bukowski es super chingón, pero escribir es muy difícil, luego ni te publican, yo por ahí tengo dos poemas…

            Como odio que me digan ese rollo de que escribir es un suicidio (¡Como si no lo supiera uno ya bastante!) le cambié de tema.

            —Te acuerdas cuando Guillermo nos puso esa película…

            —¿Cuál?

            Sabía perfectamente qué película, más bien quería saber si íbamos a entrar en la misma sintonía la gordita y yo, me imaginaba que antes de que se fueran los tres por lo menos tal vez le podría insertar una tanda de besos.

            —Esa película, ya sabes, sobre su vida, que sucede en Los Ángeles, con éste actor, ¿cómo se llama? Y que hasta en una escena sale el mismo Bukowski. Es el mismo actor de Nueve semanas y media, que se la pasan chupando y en el inframundo y la miseria…

            La gordita nada más no captaba.

            —¡Ha sí! ¡Barfly! ¡Cómo no! Es la neta esa película.

Y otra vez me sonrió, pero como yo no quise que se viera tan obvio, le dije:

            —¿Te gusta daughter?

            —¿Qué es eso?

            —La canción que suena.

            —¡Ha sí! ¡Pearl Jam! Cómo no, son bien chidos ja —y después me sonrió de nuevo con su sonrisa obvia y yo empecé a dilucidar conmigo mismo: “Ha güevo que le robo unos besos, luego le saco el teléfono, pero la neta, está muy gordita, no me gusta tanto.”

En ese momento sonó el timbre y les fui a abrir a los dos que venían con las cervezas. Ellos ni me conocían, pero parece que se sabían el libro de memoria o por lo menos habían prestado mucha atención a los cometarios de los presentadores: “¡Claro —decía uno— No eres Gastón Bachelard Marcos, pero tu libro está bien chingón, te voy a presentar a un amigo de la revista Nexos…!”

            —No leo Nexos, es aburridísima, pero preséntamelo, haber qué sale…

            Seguía increpando al ritmo de Pearl Jam: —Por ejemplo: ¿lo de “las habitaciones internas” es idea tuya o de Bachelard?

            —Yo hice una síntesis de esa idea, porque es muy larga —respondí.

            El otro individuo bebía ahora secreteándose con la gordita mientras los dos me veían. El otro seguía cuestionándome:

            —¿Si o no quieres que te presente al de Nexos?

            —Ya te dije, preséntamelo.

            El que se había secreteado unos instantes con la gordita dijo hacia todos: —Bueno, ahora Marcos nos va a poner la canción que oye cuando está solo, la canción con la que patalea y da gritos, ja, ja, ja. —entonces me miró— ¿si o no pinche Marcos?

            —Ya no hago eso wey. (¿Los pendejos de verdad creerían que yo era Tomás Eloy Martínez y que vivía de mis libros? ¿No se habrían enterado de que su Presidente quería gravar con IVA a los libros y que en este país si uno no es Paco Ignacio Taibo II la neta, la verdad la neta no más cómo re puta madre se va a vivir de la venta de los libros  uno como autor? ¿Se les había olvidado que en la presentación se vendieron sólo 20 ejemplares? No… no se les olvidó, pensé, lo que pasa es que eso ni siquiera ellos pueden hacer, por eso se portan conmigo como bufones y la gordita…)

            —Ya en serio Marcos, ¿Qué canción pones cuando te sientes solo? —dijo la gordita cerrándome un ojo.

            —Pues déjame ver… mmm… ya sé: “Quisiera ser alcohol” de Jaguares.

            —¿Por qué no la pones? —dijo la gordita mirándome con certeza y en una pausa dijo: —o si quieres la pongo yo…

            —¡No! ¡No! ¡Claro! ¡Se las pongo! —saqué del estuche el disco, lo agité entre los dedos hasta la charola del etéreo y comenzó a sonar: “Si mis plegarias…”

            —“ESO ES TODO” —Dijeron los tres a un tiempo, y empezaron a cantar, y así como si nada terminó la canción y seguimos brindando y platicando y brindando y hablando de política y de cine y literatura y cantando, en dado momento, ya con la seguridad en la palma de la mano a excepción del momento, sabía que besaría a la gordita, lo que no sabía es que cuando estábamos bailando me dijo al oído:

            —Llévame a tu cuarto.

            Entonces como por arte del chamanismo puse mi cara más sincera: la del idiota que se volvió inteligente y la del inteligente que se volvió idiota, las dos al mismo tiempo, chamanismo puro: —¿De verdad? Dije mientras le besaba el cuello.

            La gordita fue tajante con sus jadeos: —quiero conocer tus habitaciones internas.

            Los otros dos, de borrachos parranderos, comenzaron a poner cara de espera al instante en que la gordita y yo subíamos las escaleras.

            En el pasillo la detuve, le quise meter la mano entre las piernas eh imaginé que mi mano recorrería un largo trecho hasta que la vería  asomando por su garganta saludándome, pero la gordita me detuvo.

            Entramos a mi cuarto y prendí la luz, la gordita dijo:

            —No, no quiero ver tu desmadre, ven, acá en mi bolsa traigo los condones, quítate la ropa.

Se trataba de un momento levemente solemne, tanto como cada quien asuma el sexo por supuesto; una ocasión leí en La Jornada que Agustín Pinchetti dijo que aproximadamente 400, 000 parejas hacen el amor diariamente en la ciudad de México.

            —¿No quieres oír música? —Le dije e inmediatamente prendí la luz para ver un instante desnudo a ese cuerpo gordito-de-la-gordita que se espantó con la luz y entonces, respetándola, la apagué, pero con ese maldito morbo masculino de pensar “ya sé cómo son tus tetas”.

            —¿Te pongo el condón?— Me dijo.

            La dejé que pensara en la oscuridad, yo parado frente a ella, con mi falo a unos escasos treinta centímetros de su cara.

            —Ja, ja, ja. —Soy muy mala para eso— dijo.

            —Quiero que seamos felices —reclamé.

            —Bueno, conste.

            Desafortunadamente no pude pensar en nada, no podría describir aquella sensación como una fructífera sensación de placer: todo oscuro, ella moviéndose, yo pensando en la última vez que me había masturbado y joder! Era mi día! Así lo había dicho el director de la Casa de la cultura, pero con el exceso de los tragos, el tener que quedar como un intelectual que se sabe al dedillo la obra de Gastón Bachelard, Cortázar y versiones y diversiones sobre poesía y filosofía, yo sentía que era mi día, claro, en los labios de esta gordita acariciándome, recorriendo mi miembro y dejándome a solas con la conciencia alta, lo que pasa es que a veces uno no se da cuenta de que a veces también lo bueno le toca a uno…

Después de un rato, me acosté encima de ella, con el condón puesto, pero de pronto dijo: —Híjole cabrón, ¿te acordarás de mi?

—¿Quieres que prenda la luz? —Contesté.

            —No bueno, tú síguele, busca, …—la penetré— ahí… ahí… ¿te gusta? ¿dime, te gusta?

            —Sí, claro.

            Así estuvimos dándole como cerca de 15 minutos, porque ya sé que con el alcohol me cuesta trabajo venirme, y cuando me vine, la gordita me abrazó y sentí su cariño, de cierta forma incómodo, de cierta forma imprevisto, de cierta forma quizá olvidable, quizá…

            —Ya vístete

            —¿No quieres tus condones? ¿Quién se los queda?

            —¿Porqué hablas en voz tan baja?

            —Al cuarto de al lado está mi madre.

            —Ah! ¡Yo! ¡Yo me los llevo! Sí, sí, bajo la voz…

            Bajamos las escaleras y los que esperaban platicaban. Me imaginé que sobre mi nuevo futuro en la revista Nexos y tal cual, porque uno me dijo:

            —Sí te voy a dejar el teléfono del de Nexos.

            —Órale, déjamelo, ¿qué? ¿ya se van? ¿Por qué no se quedan? Han de ser como las cuatro de la mañana.

            —Ya nos vamos— dijo risueñamente la gordita dando un último trago de cerveza.

* * *

Como el cuento es cuento de nunca acabar, resulta que a la mañana siguiente también hay cuento. En el cuento de la mañana siguiente, después de la noche desaforada de la otra parte del cuento, me levanté con alucinaciones alcohólicas de esas que no se le suelen recomendar ni a los enemigos. Como a las 2 de la tarde entré en completa razón y decidí marcar el número de la persona que me había dejado el tipo, es decir, el teléfono del personaje que trabajaba en Nexos, la revista.

Marqué

Todavía me duele la cabeza,

(reponte)

(sal del hoyo)

(ya está)

—¿Diga?

—Sí bueno? Me puede comunicar con Fulano de tal, hablo de parte de fulano a secas, bueno, no sé cómo lo tome usted señor, pero yo soy escritor ya no tan principiante y quisiera ver si con usted puedo platicar sobre la posibilidad de trabajar para Nexos.

—Si, ejem, ese soy yo, ¿fulano le dijo que yo trabajaba ahí?

—Sí.

—Pues sí, pero mire, eso fue hace muchos meses, ahora ya no tengo nada qué ver con el gremio editorial, no sé en qué pueda ayudarle.

—Ha, pues si es así, discúlpeme y hasta luego.

—No tenga porqué.

—CLIC.

—CLIC.

Miro el cielo por mi ventana, pero no tengo por qué verlo tan gris.