lunes, 9 de agosto de 2021

LA MIRADA DEL JAGUAR Y OTRO TEXTO POÉTICO DE MARCOS GARCÍA CABALLERO

 

LA MIRADA DEL JAGUAR

 

 

                            Hace  tiempo  que una nieve de cristal

                                    se suicidó en tus ojos,

                                    y que los lobos  recorren  las cadencias   de tu sangre.

Y todo   por aquella mirada del felino  bebiendo del río,

                                    esa mirada que tú sentiste en el rostro,

cuando fuiste al centro de la selva y por

un azar emocionante te comprendiste en un instante,

                                    y porque bajo alguna extraña consigna, de regreso

                                    incendiaste  definitivamente los globos de tu infancia.

                                    Te buscabas un porvenir,

                                    una razón vital para tanta vuelta,

                                    para tanto devaneo, escarceo.

                                    Pero siempre llegaste al centro de ti misma,

                                    removiendo la hojarasca de las dudas masculinas

                                    y las contradicciones y lugares comunes de tu propia existencia.

                                    Yo ahora te pregunto en estas mutuas resonancias,  

por esa razón hidráulica

de tu silueta, por el pez del amor, por esas redes sociales y

                                    esa   memoria   tuya sujetada en tus sandalias,

                                    que me navega en  los pensamientos

como si fuera un amigo que viene de aguas transparentes

y lleno de  noticias.

                                    Mientras yo mastico el  discurrir de una áspera tortura,

el tiempo que me arrastra con la nube a la altura de mi propia circunstancia.

                                    Y ahora estamos aquí:

                                    a la intemperie de nosotros mismos,

                                    de cara al tiempo, al ser, al pánico del futuro.

¿Qué es el ser sino una máscara hundida en la memoria, en el tulipán, en la flauta, el escarabajo y lo sacro?

                                    Estamos rascando los sepulcros de los dioses y los jaguares,

                                    contemplando las palabras no dichas que se  alejan

                                    como los barcos en la distancia…

¡Mon Chéri! ¡Todo este  amor! ¡Caray! Que temo y las deseo estas       sensaciones hechas de lluvia,

estas caricias que son la lumbre sobre los lagos en reposo,

que son suaves en la custodia de tu pelo,

tus fragancias  y tus murmullos que llegan como un arco iris

hasta mi piel y hasta mi sombra, hasta el oleaje y la orquesta

de una sombra nada más, pero que aparte,

viene siendo la mía, mon chéri, lo que yo llamo mi propia advocación. O como tú dirías con tu risa:

“algo  que viene a ser como tu infancia de escritor  pero sin un destino cifrado.”

 

 

 

TU MATERIA IMPRESENTABLE

 

                            Para pronunciarte necesito

                            meterme en poema de once varas.

                                    La leve oportunidad para acariciar

                                    un sueño tuyo,

                                    una nube de caoba que discurre

                                    en un cielo pedregoso.

                                    Ahora la memoria es un ventanal

                                    de maderas rotas, pelambre de ilusiones,

                                    la autenticidad, la gloria,

la estrellita en la frente y la derrota.

Un surco que se lleva mis huesos a la intemperie,

cuando la memoria es todo eso que abarca lo que me separa de ti. Solamente queda descansar

                                    como un volcán herido en las comisuras,

                                    como un viejo bastón en la estampa de la lotería

o una emoción hace tiempo deseada

                                    cuyo contenido es la plenitud del amor vuelto mueca

                                    irreconocible.

                                    No me invade el temor de no encontrarte, sin embargo,

                                    a menos que tú no te encuentres, en la lluvia,

                                    en los carriles del viento,

                                    en el divorcio de la niña con la mujer,

y en el arrancar perpetuo que es

una intuición de crecer con el tiempo suspendido.

                                    Allá en los cueros del alba, en la raíz del ser,

                                    en los sepulcros de una edad adormecida

                                    cuya columna vertebral es el vals de las despedidas

                                    del hambre y el vacío.

                                    La fiebre avanza por tu cuerpo, pero no es la fiebre:

                                    es mi sombra que se quema en tu centro.

                                    Ahí te puedo mirar con la agresividad lírica de mi ingratitud

y con la paradoja

                                    del ser amado, que no se ama por lo que da, sino

                                    por su materia prima fatal, que nos es desconocida,

impresentable, pero deliciosa al fin

y al cabo.       

OBSERVACIÓN

 Mi amigo y mi primo Sergio Vicario promotor cultural de muchas batallas, autor de libros de poesía y ensayo, estará presentando mañana mi libro EL ROSETÓN DE PLATA, en la alcaldía Venustiano Carranza, el ha sido muy responsable por un montonal de cultura en la delegación, cosa que yo como escritor le agradezco mucho, siempre hemos conversado con altura sobre pensamiento y cultura mexicana, es todo por ahora

HABLA AQUÍ FERNANDO DEL PASO AUTOR DE PALINURO DE MÉXICO PARA MIS LECTORES.

DISCURSO DE FERNANDO DEL PASO PREMIO CERVANTES 2016

Majestades, Señor Presidente del Gobierno, Señor Ministro de Educación, Cultura y Deporte, Señor Rector de la Universidad de Alcalá, Señora Presidenta de la Comunidad de Madrid, Señor Alcalde de esta ciudad, autoridades estatales, autonómicas, locales y académicas, querida esposa–oíslo-e hijos, queridos parientes y amigos que me acompañan, queridos todos, Señoras y Señores:

La del alba sería, cuando timbró el teléfono de mi casa y yo pensé que si no era una tragedia la que me iban a anunciar, sería la malobra de un rufián que deseaba perturbar mis buenas relaciones con Morfeo, o quizás el mago Frestón. Pero no fue así, por ventura: era mi hija Paulina quien desde Los Cabos, Baja California, me anunciaba haberse enterado que me habían otorgado este premio, lo cual colmome de dicha pese a que desde ese instante las múltiples llamadas telefónicas que recibí por parte de amigos, parientes y periodistas, incluyendo los de España, para ratificar la gran nueva, no me dejaron volver a pegar el ojo. Yo, ni tardo ni perezoso acometí de inmediato la empresa de despertar a cuanto amigo y pariente tengo para informarles lo que me habían comunicado.

En marzo del año pasado, cuando tuve el honor de recibir en la ciudad mexicana de Mérida el Premio José Emilio Pacheco a la Excelencia Literaria, hice un discurso que causó cierto revuelo. Sé muy bien que esas palabras despertaron una gran expectativa en lo que se refiere a las palabras que hoy pronuncio en España. Las cosas no han cambiado en México sino para empeorar, continúan los atracos, las extorsiones, los secuestros, las desapariciones, los feminicidios, la discriminación, lo abusos de poder, la corrupción, la impunidad y el cinismo. Criticar a mi país en un país extranjero me da vergüenza. Pues bien, me trago esa vergüenza y aprovecho este foro internacional para denunciar a los cuatro vientos la aprobación en el Estado de México de la bautizada como Ley Atenco, una ley opresora que habilita a la policía a apresar e incluso a disparar en manifestaciones y reuniones públicas a quienes atenten, según su criterio, contra la seguridad, el orden público, la integridad, la vida y los bienes, tanto públicos como de las personas. Subrayo: es a criterio de la autoridad, no necesariamente presente, que se permite tal medida extrema. Esto pareciera tan solo el principio de un estado totalitario que no podemos permitir. No denunciarlo, eso sí que me daría aún más vergüenza.

Quizá debí haber comenzado este discurso de otra forma y decirles que yo nací en el ámbito de la lengua castellana el 1º de abril de 1935 en la ciudad de México. “Felicidades señora, es un niño”, dicen que dijo el médico que estaba exhausto de maniobrar una y otra vez con los fórceps, antes de ponerme no de patitas sino de orejitas en el mundo y quién al ver por primera vez mis entonces diminutos órganos reproductores, coligió con gran perspicacia que yo era un varón, rollizo no, pero tampoco escuálido: yo no quería nacer y a veces todavía pienso que no quiero nacer.

Me cuentan que lloré un poco y ¡Oh, maravilla! lloré en castellano: y es que desde hace 81 años y 22 días, cuando lloro, lloro en castellano; cuando me río, incluso a carcajadas, me río en castellano y cuando bostezo, toso y estornudo, bostezo, toso y estornudo en castellano. Eso no es todo: también hablo, leo y escribo en castellano.

Pancho y Ramona, el Príncipe Valiente, Lorenzo y Pepita, Tarzán y Mandrake, fueron mis primeros personajes favoritos, y yo no podía esperar a que mi padre despertara para que me leyera las historietas dominicales a colores, de modo que me di priesa en aprender a leer en lapre-primariaen la que me inscribieron mis padres, dirigida por dos señoritas que no eran monjas pero sí muy católicas y tan malandrines que me daban con grandes bríos y denuedo reglazos en la mano izquierda–yosoy zurdo- cuando intentaba escribir con ella, sin obtener su objetivo: no soy ambidextro, soy ambisiniestro. Más tarde mi mano izquierda se dedicó a dibujar y fue así como se vengó de la derecha. Pero aprendí a leer con los dos ojos, y con los dos ojos y entre los rugidos de los leones me las vi con don Quijote de La Mancha. En efecto, un hermano de mi padre que tenía una gran biblioteca virgen–nadiela leía: compraba los libros pormetro-,me invitó a pasar quince días en su casa, muy cercana al zoológico, desde donde se escuchaban a distintas horas del día los estentóreos rugidos de los leones y yo me dije: ¿leoncitos a mí? y me zambullí en la literatura de los clásicos castellanos: desde entonces estoy familiarizado con todos ellos: Tirso de Molina, Lope de Vega, Garcilaso, Góngora, el Arcipreste de Hita, Quevedo, Baltasar Gracián y varios otros. Fue allí también, en la casa de mi tío donde me enfrenté con Don Quijote en desigual y descomunal batalla: él, las más de las veces jinete en Rocinante o a horcajadas en Clavileño y yo, en miserable situación pedestre. No obstante mi Señor y Sancho Panza estaban ilustrados por Gustave Doré y eso me sirvió de báculo. Salí de su lectura muy enriquecido y muy contento de haber aprendido que la literatura y el humor podían hacer buenas migas. De esto colegí que también los discursos y el humor podían llevarse.

De ahí continué leyendo, apasionado, a numerosos y muy buenos escritores españoles. Antonio Montaña Nariño, un escritor colombiano ya fallecido, entró a la agencia de publicidad donde yo trabajaba y me presentó a su amigo, elhispano-mexicanoJosé de la Colina. Pronto ellos se transformaron en mis primeros mentores literarios y me dieron a conocer a Benito Pérez Galdós, Ramón Menéndez Pidal, Ramón Gómez de la Serna, Ramón María del Valle Inclán, Antonio y Manuel Machado, Rafael Alberti y otros autores que me hicieron enamorarme profundamente de la lengua. En aquél entonces yo me regocijaba mucho leyendo a estilistas como Gabriel Miró. Antonio y José me dieron también a conocer a Joyce, Faulkner, Dos Passos, Erskine Caldwell, Julien Green, Marcel Schwob y otros muchos grandes autores de las literaturas anglosajona y francesa.

También desde luego a excelentes escritores españoles como Rafael Sánchez Ferlosio, Juan José Armas Marcelo, Juan Marsé, los hermanos Goytisolo, Fernando Savater, Camilo José Cela, Javier Marías, Arturo Pérez- Reverte y a quién detonó toda mi vocación literaria: el poeta Miguel Hernández, autor de El rayo que no cesa.

Recuerdo que hace algunos años en una universidad francesa, cuando comencé a dar una lista de los escritores que según yo me habían influido, una persona del público señaló que yo no había mencionado a ningún escritor español y me dijo que cómo era posible. Yo le contesté: los españoles no me han influido, a los españoles los traigo en la sangre, y agregué a la enumeración aquellos latinoamericanos que son parte de mis lecturas más importantes y por lo tanto de mi vida como Borges, Onetti, Carpentier, Lezama Lima, Cortázar, Asturias, Vargas Llosa, García Márquez, Neruda, Huidobro, Gallegos, Guimarães Rosa y César Vallejo y entre los mexicanos Juan Rulfo, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán, sin olvidar a Fernández de Lizardi y a nuestra amada monja Sor Juana Inés de la Cruz.

Los maravillosos sonetos de Miguel Hernández me motivaron a escribir Sonetos de lo diario, publicados por Juan José Arreola en “Cuadernos del Unicornio” en 1958. Pero en realidad mi primera incursión en el mundo castellano tuvo lugar cuando era yo muy peque: “Nano Papo quiee cuca pan quiquía”, que mi madre interpretaba fielmente: “Nano Papo” era: “Fernando del Paso”, “quiee cuca pan quiquía” quería decir “quiere azúcar pan y mantequilla”. Algunas tías malhumoradas, pronosticaron que yo no iba a dar pie con bola con el lenguaje. Se equivocaron de palmo a palmo. Poco después, al parecer insatisfecho con el eufemismo familiar que se le asignaba a los glúteos, los llamé “las guinguingas” y pronto este neologismo fue adoptado por toda la familia. La publicación de los Sonetos me sirvió para conocer a Arreola y a Juan Rulfo, quien sabía todo lo que había que saber sobre novela mexicana, española, rusa, inglesa, italiana, alemana, y, en fin, sobre novela mundial. Comencé entonces a escribir José Trigo, un libro reflejo de mi obsesión por el lenguaje, mi fascinación por la mitología náhuatl y que obedecía a tantos otros propósitos, que lo transformaron casi en un despropósito. Pero ahí está, tan campante, a sus 50 años de edad: fue publicado en 1966. Seguí después con Palinuro de México, una especie de autobiografía inventada, una recreación literaria de mi vida como niño y adolescente, conjugada en varios tiempos verbales: lo que fui, lo que yo creí que era, lo que no fui, lo que hubiera sido, lo que sería, etc. Y después vino Noticias del Imperio, la novela sobre los emperadores Maximiliano y Carlota en la que me propuse darle a la documentación el papel de la tortuga y a la imaginación el de Aquiles. Desde muy peque el melodrama de estos dos personajes, el saber que habíamos tenido en México un emperador austriaco de largas barbas rubias al que fusilamos en la ciudad de Querétaro y una emperatriz belga que vivió, loca, hasta 1927, cuando Lindbergh cruzó el Atlántico en avión, me había fascinado. Por supuesto, en cuanto ganó Aquiles la novela quedó terminada. He escrito también libros de poesía, libros para niños y dos obras de teatro. Una de ellas que he soñado que algún día se represente o se lleve a escena en este país: La muerte se va a Granada, sobre el asesinato de Federico García Lorca.

Toda mi vida ha continuado la riña entre mi mano izquierda y mi mano derecha. Ninguna de las dos ha triunfado y esto ha significado para mí un conflicto muy profundo. Sin embargo mi mano derecha se ha impuesto, no sé si soy escritor, pero sé que no soy pintor, nunca he dejado de escribir para dibujar y siempre he dejado de dibujar para escribir.

Sin embargo la lucha más prolongada que he sostenido en la vida ha sido contra mi propia salud. Desde que era muy peque y me operaron de algo que se llama “adenoides” hasta el momento actual, en que supero las secuelas, largas y dolorosas, de dos series de infartos al cerebro de carácter isquémico, he estado cuando menos quince veces en el quirófano: por una apendicitis, por dos hernias, dos tumores benignos, un desgarre en el corazón, un stent en la arteria femoral superficial de la pierna derecha, otro en la arteria coronaria izquierda, dos oclusiones intestinales y entre otras cosas dos operaciones de las que llaman “a corazón abierto”. Además de recurrentes ataques de gota y una fractura del tobillo derecho. Tan mal he estado en los últimos tiempos que cuando alguien me vio me dijo: “pero hombre, ¿así va usted a ir a España?” y yo le contesté: “yo a España voy así sea en camilla de propulsión a chorro o en avión de ruedas”.

¿Dije antes que "todavía pienso que no quiero nacer"? ¡Pamplinas! Fue una bravuconada. La vida ha sido bastante cuata conmigo. Quise escribir y escribí. Nunca escribí para ganar premios, pero ya ven ustedes, aquí estoy. Quise casarme con Socorro y me casé con ella. Quisimos tener hijos y tuvimos hijos. Quisimos tener nietos y tuvimos nietos. Y desde hace unos dos años tenemos una bisnieta: Cora Kate McDougal del Paso. Espero que algún día sus padres le recuerden que su bisabuelo le deseó que ella agradezca haber venido al mundo a compartir la vida con todos nosotros, aunque no sé en que lengua lo hará, puesto que nació en la tierra de James Joyce, Irlanda, y parece destinada a vivir en ese país. También desde aquí le mando mil besos a nuestra otra casi bisnieta, Ximena, a quien le digo casi bisnieta porque es la nieta de un casi nuestro hijo, Arturo. Hay más, les voy a contar una historia. Seré breve, es la misma historia que conté en la Caja de las Letras: Hace mucho tiempo el joven poeta mexicano tabasqueño, José Carlos Becerra, obtuvo una beca Guggenheim y con ella se fue a Londres con el propósito de comprar un automóvil con el cual recorrer toda Europa. Una madrugada, camino a Bríndisi, en Italia, no se sabe qué sucedió: tal vez se quedó dormido al volante, el caso es que se desbarrancó y se mató. Yo llegué también con mi beca Guggenheim a Londres pocos meses después y me alojé en la casa del mismo amigo mutuo, Alberto Díaz Lastra, en donde él se había alojado. Allí, José Carlos olvidó una camisa que yo heredé. Desde entonces, cada vez que yo sentía pereza de escribir, desánimo o escepticismo, me ponía la camisa y comenzaba a trabajar. Consideré que yo tenía un deber hacia aquellos artistas, hombres y mujeres, cuya muerte prematura les impidió decir lo que tenían que decir. Por eso esa camisa tiene tanta importancia en mi vida. Depositarla en la Caja de las Letras no significa que no vuelva yo a escribir: la magnificencia e importancia del Premio de Literatura Española Cervantes, me obliga moralmente a hacerlo y así lo haré: me pondré la camisa, así sea metafóricamente, una y otra vez, hasta que se acabe (no la camisa sino mi vida).

Pero no vine aquí para contar mi vida y mis obras, ni para comentar mis penas. Tampoco a hablar de las guinguingas de nadie, ni siquiera de las de Don Quijote, aturdidas y compungidas como debieron estar, tras tantas tan tremendas tundas que le propinaron durante su azarosa profesión caballeril. Vine y estoy aquí hoy, 23 de abril de 2016, en el que se conmemora el aniversario número 400 de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra, discurso en ristre y con los colores de España en el pecho, muy cerca del corazón, para agradecer: a sus majestades los Reyes de España Felipe VI y doña Letizia, por su muy generosa hospitalidad; por su hospitalidad también a la ciudad de Alcalá de Henares, a su Alcalde, y al Rector de esta Universidad; al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte así como al Instituto Cervantes; al jurado del Premio Cervantes por su decisión, riesgosa diría yo, en la medida en que juzgó como tal a mi literatura. Agradezco también a mis amigos y familiares presentes, a oíslo Socorro y a mis hijos: Fernando que descanse en paz, a Alejandro, Adriana y Paulina el gran apoyo que me han dado toda la vida. Socorro: perdóname si alguna vez te hice daño: te pido perdón en público. Asimismo y profundamente a la Providencia, a la casualidad o a la causalidad el haberme hecho súbdito de la lengua castellana, a mi país México y a mis padres por haberme dado este lenguaje y sobre todo, gracias a ti, España, mil gracias.

Por cierto, también sueño en español.

Vale.

Fernando del Paso

 

 

martes, 3 de agosto de 2021

UNA DE LAS FRASES CARAS SOBRE LO POÉTICO PARA UN SERVIDOR, PIENSENLA

En el verso algo le ha sucedido a la inteligencia.

En la prosa la inteligencia ha encontrado un objeto

para sus observaciones. El fenómeno poético preexiste.

 

EZRA POUND

 

  

POETRY DEL GREMIO DE LOS POETS

 

Gira y gira fuera de la órbita,

la [cabeza-bocina],

el mandatario del mundo y la galaxia infinita.

Afuera, un albañil suelda fierros día tras día,

adentro un recuerdo se pudre y un libro resucita.

El tomo cuarto de la enciclopedia británica

nos enseña que…

[Pras, una fotografía]

El arte es un juguete para prostituir exactamente lo único

inprostituible,

la cadena alimenticia.

Hace casi 200 años nació Baudelaire.

Un aspaviento, una mala noticia, una sangre en este pueblo de millones.

Tori Amos canta.

Mi novia está encantada, pero en su casa no la escuchan.

La calle está vacía de tristeza, un ojo humano coloca la emoción y se va.

Hay que trabajar, hay que estudiar… hace cientos de años

Veracruz fue descubierto por los españoles.

Ahora el corrupto es ese perro que ambiciona y sólo sabe ambicionar,

Ese perro quisiera morirse ambicionando la muerte misma, pero no la suya sino la ajena.

Luego está Dios.

Aristóteles educó a Alejandro Magno.

Estas cosas se saben…

¿Pero qué dicen las novelas?

¿Eso también se sabe?

Tori Amos acaba de cantar…

La autopista donde bebí cerveza hace años sigue siendo

la autopista donde bebí cerveza hace años…

y eso no se sabe ni tiene por qué saberse,

la dualidad del pensamiento es la dualidad del péndulo,

es la dualidad de lo razonable y después la síntesis del tiempo.

El tiempo es la única palabra que no cabe en ningún lado,

aunque tenga su reloj y tenga su sexo y su corazón

y esas cosas se saben…

¿Entonces si el poema no nos remite a la sorpresa

es una condena porque pretende ser inmortal? Ja.

Saquemos los viejos discos de Metallica,

leamos los labios de nuestras mujeres,

seamos paraísos de nuevo en cada esquina, en cada cuarto,

en cada silla interminablemente escrita por el escritor que la destruye,

en cada página de Kundera, en cada filosofía,

en cada ciudad, en cada tamaño, en cada seno,

incluso, hasta se podría decir que te estoy tomando el pelo.

RECUERDO DE CHIAPAS POETRY---

                                               A Sandra Mondragón

Te aprieto la mano oteando tu horizonte,

pronuncio desde lo alto con mi copa

tu nombre escrito en pliegues de selva tropical.

Mientras te aguardaba, aquí en la ciudad,

sabía de rumorosas costas y de enfebrecidos pensamientos

que cruzaban por tu mente años atrás,

cuando los dos dormíamos en campamentos rebeldes.

He visto ahora con vacío y saliva salada aquellas fotos,

me parecen perfectas para la juventud de entonces,

sin embargo, ahora que dejo esta casa, ya no tienen nada que decirme.

Es y era también tu blusa: ¿Lo recuerdas? Mira: acá estoy yo,

ése fui, quizá no sé qué percibiré ahora, pero tu cabellera untándose

con ese filo de ron sobre mi pecho y esta erótica mía eres tú y afortunadamente,

no puedo decir que he perdido nada junto a ti; eres ese poema buscado y nunca escrito desde hace años: tu voz me lo confirma ahora,

ese recuerdo salvaje somos dos y somos de ahora en adelante:

siempre cambiantes, siempre contentos, siempre luminosos.

  

lunes, 2 de agosto de 2021

SEGUNDA PARTE DEL ANÁLISIS DEL ESPECIALISTA VÍCTOR GARCÍA MOTA

 

EL RÉGIMEN PORFIRISTA

 

El Presidente Porfirio Díaz ejerció el poder presidencial durante más de 30 años de 1876 a 1911 teniendo el monopolio del poder y el monopolio de las fuerzas productivas, y lo hizo como un dictador sobre una sociedad brutalmente desigual, con millones de peones acasillados en condición de esclavos, sociedad cerrada dominada por una elite y una oligarquía que suprimió la libertad y la democracia. Mantuvo un régimen dependiente del capitalismo con una profunda desigualdad, una inmensa pobreza, con represión, con un autoritarismo y con profunda protección a la aristocracia la que sea asumía como una clase ilustrada de alta alcurnia soñándose ser francesa.

 

A lo largo de todo el periodo porfirista por más de tres décadas, se consolidó el capitalismo a la sombra del naciente imperialismo norteamericano que desplazo a los viejos colonialismos. El régimen porfirista se asentó con el monopolio de las fuerzas productivas, esencial y fundamentalmente la tierra, y sobre este monopolio, monto su modelo económico agrario-exportador, en alianza con el capital exterior, su principal inversor, los norteamericanos. Estos factores fueron los pilares del crecimiento y el desarrollo dependiente del Porfiriato.

 

La agricultura fue el motor de la acumulación capitalista; pilar del crecimiento y desarrollo de la economía nacional; y fue la agricultura la que hizo posible la majestuosa modernización del Porfirismo; porque fue la principal fuente de empleo para los millones de mexicanos en condición de “peón acasillado”; y fue, la agricultura, el principal sector productivo generador de riqueza, por las altas divisas, que dejaba las exportaciones. El Porfirismo montó su “modelo económico agro-exportador” sobre la herencia colonial desde el siglo XVI y a lo largo de 300 años, el monopolio de la tierra, como encomiendas, latifundios y haciendas. El porfirismo facilitó y propicio la acumulación de tierras en las manos de unos cuantos.  En 1876 había 5700 Haciendas, en poder de  unos cuantos hacendados que mantuvieron el monopolio de estas fuerzas productivas, la tierra; miles de pueblos viviendo en las haciendas, conjuntamente con los millones de peones acasillados, en condición de esclavos, generando riqueza. En 1910 el Estado Porfirista concentró todo el poder monopólico de estas fuerzas productivas en alianza con unos poderosos hacendados y sus aliados los inversionistas extranjeros norteamericanos. La sociedad porfirista se empeñó en consolidar el capitalismo profundamente polarizado, y una brutal desigualdad y pobreza.

 

En 1910 las Haciendas abarcaban el 81% de todas las comunidades habitadas de México. Especialmente en el norte y en el extremo sur, las haciendas absorbían del 85% al 95% de los pueblos. En los estados del centro de la República, en cambio, había una preponderancia mucho más marcada de los pueblos indios: en Hidalgo, el 20.7% vivía en hacienda; en Morelos, el 23.7%; en México, el 16.8%; en Oaxaca, el 14.5%; en Puebla, el 20.1%; en Tlaxcala, el 32.2%; en Veracruz 34.2%.

 

El modelo económico agro-exportador, no liberó la mano de obra de los millones de campesinos atados al peonaje; precipitando el fracaso en la producción de alimentos para el mercado interno frente al crecimiento de la población; ese modelo económico con su rigidez, se quedó atrasado frente a los cambios tecnológicos y los cambios en las agriculturas; mantuvo la misma producción de trigo, cebada, frijol y chile a lo largo de tres décadas, una crítica realidad económica que condujo al encarecimiento y  productos como el maíz, y se tuvo que importar, el Porfirismo quedó como un régimen capitalista dependiente del capital exterior y de la importación de alimentos y dependiente de Norteamérica.  

 

La Modernidad Porfirista llego con la fuerte entrada del capitalismo y el progreso se reflejó en una industria incipiente, a la que los inversionistas norteamericanos empujaron hacia el sector exportador: algodón, azúcar, café, tabaco, henequén y ganado bovino. Porfirio Díaz ofreció todas las facilidades, concesiones a los inversionistas, tanto en la agricultura, como en la creación de infraestructura, comunicaciones, transportes, ferrocarriles, carreteras, comercio, puertos y servicio de comercio. No había ninguna duda, el capital extranjero dominaba, de manera absoluta, la minería, la explotación petrolera, la banca y los ferrocarriles.

 

La fuerza del capitalismo entró al país para Modernizar al Porfirismo, una modernidad excluyente para millones de mexicanos, los pobres del campo, los peones acasillados y los miles de trabajadores mineros explotados. El 80 por ciento de la población total de 13 millones vivía en la miseria. El modelo económico porfirista entró al sistema capitalista y todas las ramas de producción se sujetaron a las necesidades del mercado exterior. La dependencia de México al capital extranjero fue total. México se presentaba como una sociedad excelente, porque con Porfirio Díaz el país creció, se desarrolló la industria, la minería, la agricultura y se impulsó la construcción de vías férreas; este crecimiento y modernización no fue sinónimo de desarrollo social. El régimen porfirista se amparó bajo los lemas “orden y progreso y poca política y mucha administración”. El Régimen Porfirista fue un capitalismo dependiente y sometido al capitalismo mundial del periodo Imperialista.

 

En 1910 estalló la Revolución, destruyo al Régimen Porfirista; sin pretender acabar con el capitalismo y colocó en el centro del escenario nacional la trascendencia de la pobreza y la desigualdad social para el presente y el futuro de México.

 

EL RÉGIMEN QUE SURGIÓ CON

LA REVOLUCIÓN MEXICANA

 

LOS RASGOS GENERALES DEL PANORAMA DE MÉXICO DE 1910-1990

El capitalismo mexicano se recompone y se fortalecen sus bases materiales dando nacimiento a una sociedad moderna, la que tardara en dar la batalla por la democracia y el surgimiento de actores sociales que no existían, el ejidatario, con la liberación de los millones de “peones acasillados” y  la liberación de campesinos hacia las nacientes ciudades y la formación de las clases medias y la lucha de clases de ferrocarrileros a mediados del siglo XXI en los 50 y el surgimiento de las luchas feministas de los 60 y que darán cuerpo a la batalla de género en el siglo XXI.

 

El México de la posrevolución mexicana desató una estela de procesos, factores y tendencias que hicieron posible el transitó de gobiernos militares a gobiernos civiles. El Estado Mexicano se moderniza como un Estado Corporativo, en donde la masa de cambios fortalece la recomposición del poder, las bases de su sustento y las fuentes de legitimidad. En conjunto, los cambios dan cuerpo a la génesis de la formación del nuevo poder oligárquico conformado por la burguesía, los banqueros, los grandes agricultores y ganaderos, los grandes comerciantes, financieros, la mafia de los modernizadores urbanistas y la elite política, sobresale los aliados de Miguel Alemán Valdez (1946-1952) un líder de derecha que prolongó su poder por varias décadas. Todos los procesos propician el nacimiento de los poderes fácticos que adquieren autonomía, acotan y asedian a la democracia imponiendo el rumbo y el tipo de desarrollo. Los poderes fácticos serán el piso del capitalismo monopolista de estado hasta la llegada del Modelo Neoliberal (1980-2018), y esta elite política y empresarial encarna la poderosa mafia de la corrupción dando curso al paraíso de la impunidad y la prepotencia en una gobernabilidad democrática a modo, que los hace intocables, con la persistencia de la simulación democrática. 

 

A lo largo de este periodo la recomposición del poder se legitima y se legaliza con la estela de cambios que configuran a la Modernidad y a la Modernización como el paradigma emblemático de estos sexenios: México transita del Modelo económico primario exportador (1850 a 1930) al Modelo de la sustitución de exportaciones (1930-1980). La transición se da del Capitalismo de Estado al Capitalismo Monopolista de Estado y de este al arribo del Modelo Neoliberal (1980-2018).

 

La Revolución Mexicana destruyo al Régimen Político del dictador Porfirio Díaz que durante más de 30 años ejerció el poder presidencial absoluto.

 

El Régimen paradigmático que broto con la Revolución Mexicana liquido las bases materiales que sostuvieron al régimen porfirista; y fue el GRAL. LÁZARO CÁRDENAS DEL RIO (1934-1940) el que dio paso a la gran transformación nacional con el horizonte de la soberanía nacional y con la nueva arquitectura institucional del México moderno con una firme estabilidad social y política asentada en el crecimiento y desarrollo que generaron las nacionalizaciones al propiciar enormes recursos financieros. Una Modernización incluyente al colocar en el centro del escenario nacional la pobreza y la desigualdad social.

 

La Revolución levantó al Nuevo Régimen con el Nuevo Orden Jurídico sustentado en la Constitución de 1917 y fue el Presidente Gral. Lázaro Cárdenas del Rio (1934-1940) quien destruyó las bases materiales que sostuvieron al viejo régimen de Porfirio Díaz, con la revolución agraria y con esta acción radical la Revolución Mexicana alcanzó su verdadera presencia y dimensión histórica al transformar la estructura económica de la gran propiedad territorial el asiento del poder oligárquico asociado a los poderes facticos: de la poderosa Iglesia y del ejército y a la insipiente burguesía nacional aliada al neocolonialismo.

 

La transformación de la gran propiedad dio paso a la liberación de las fuerzas productivas y la liberación de millones de campesinos en la condición de esclavos como “peones encasillados”, con la Reforma Agraria que repartió más de 20 millones de hectáreas a más de un millón de campesinos, con el propósito central de poder superar la pobreza y lograr el bienestar en la población rural; un hecho que propicio el crecimiento y el desarrollo interno del país. Así el Presidente Cárdenas dio un paso fundamental a favor de la Soberanía Nacional con la nacionalización de las fuerzas productivas: la poderosa transformación de la reforma agraria, la energía, la electricidad, los ferrocarriles, las comunicaciones y nacionalización del petróleo. En el campo mexicano surgió la propiedad social, la “nueva realidad del campo mexicano fue el sujeto social, el ejidatario”  superando condición de sometimiento y dependencia  a los señores de la tierra en la condición de “peón acasillado” viviendo en las grandes haciendas y los latifundios de los españoles, una realidad del “mundo rural” que se prolongó por 300 años del S.XVI hasta principios del S.XX, que la Revolución Mexicana liquidó; y hoy en el S.XXI, del año 2021, hay 105.9 millones de hectáreas donde existen 32 mil ejidos, un espacio que conforma al “campo mexicano” y lo habitan 28 millones de mexicanos.

 

El proyecto Cardenista fue la vía nacional al socialismo desde el poder, con la estrategia de grandes transformaciones nacionalistas, privatizaciones y estatizaciones, las que hicieron posible el monopolio del poder y el monopolio de las fuerzas productivas y sobre este monopolio, el auge del capitalismo de estado en manos del Estado. Las nacionalizaciones lograron con amplio apoyo social: el movimiento campesino y el movimiento obrero, que pronto se transformó en el corporativismo que jugo su mejor carta, las causas sociales y nacionales y que los siguientes sexenios corrompieron y utilizaron a sus líderes para beneficio de la elite política y de la pujante oligarquía financiera, industrial y comercial.

 

El cardenismo con la liberación de las fuerzas productivas, tierra, petróleo, ferrocarriles, entre otros sectores económicos, altamente productivos, generaron una inmensa masa de recursos financieros con los que se financio el crecimiento y el desarrollo del país a lo largo de todos los subsiguientes sexenios que hizo posible la modernización de México.

 

Entre 1900 y 2010 se disparó la demografía, la población urbana del país se multiplicó 55 veces al pasar de 1.4 a 79 millones de habitantes; y el proceso de industrialización aceleró su paso, favoreciendo la migración del campo a la ciudad, la urbanización se abrió paso, lo que conllevó al crecimiento de las urbes, particularmente, el de la ciudad de México. En las décadas de 1940 y 1950, la modernidad se experimentó como un cambio, generalmente identificado con una mejoría material. La situación en el campo distaba considerablemente del ideal citadino, debido a la carencia de servicios básicos como electricidad, agua potable y centros de salud. En 1950, el 57% de los mexicanos vivía en zonas rurales; y el 61,8% del total de la población padecía de desnutrición. Las reformas de Cárdenas generaron mayor movilidad social  fueron el piso del crecimiento económico y del desarrollo del estado benefactor. El México moderno se vinculó con los espacios urbanos y una cultura de clase media que reprodujo sus valores e ideales a través de los medios de comunicación masiva y del desarrollo de una cultura del consumo.

 

El campo mexicano que el cardenismo creo,  financio el desarrollo urbano con la abundancia de alimentos baratos, una transferencia de plusvalía y los pueblos indígenas y campesinos pudieron encontrar mejores opciones alimenticias para abandonar la desnutrición; y con estas bases materiales del cardenismo, la clase política, la ascendente burguesía nacional y la pujante oligarquía se dieron a la corrupción y a la tarea de amasar riquezas.

 

El intervencionismo estatal cardenista se consagro en este periodo como el principal actor de los ejes del crecimiento y del desarrollo nacional sentando las bases materiales de la Modernidad incluyente en México. Los Presidentes subsiguientes contaron con la enorme riqueza petrolera para los Presupuestos sexenales, se disparó el crecimiento de las empresas paraestatales y descentralizadas que en 1980 habían llegado a más de 1500 y la naciente elite política y la oligarquía vieron en la masa de recursos financieros su futuro, la mafia de la corrupción había nacido no sexenal sino estructural (1940-1970). La entrada del modelo neoliberal (1980-2018) desmanteló todo el aparato productivo y arrojó a la calle a más de dos millones de trabajadores en su inicio.

 

 El Presidente Gral. Lázaro Cárdenas del Rio (1934-1940) concluyó el sexenio, dejando un legado perdurable hasta el presente. Los profundos cambios en Política Internacional y Política Interna realizados por Cárdenas propiciaron, como reacción hacia el fin de su sexenio y ya en la disputa de la sucesión presidencial de 1940,  el viraje a la derecha impulsado por el poderoso Grupo Monterrey y la burguesía en general, que aterrados por las nacionalizaciones y la reforma agraria, conformaron una poderosa fuerza política para llevar a la presidencia a Manuel Ávila Camacho (1940-46) representando el quiebre histórico frente al legado de la Revolución Mexicana. Manuel Ávila Camacho y todos los sexenios que prosiguieron acentuaron la contrarreforma encabezada por la derecha, usaron todas las fuerzas productivas nacionalizadas, como una poderosa palanca de acumulación capitalista aprovecharon el monopolio de las fuerzas productivas, que configuraron el Capitalismo de Estado para dar paso al Capitalismo Monopolista de Estado que disparo al Sector Publico con las empresas estatales y descentralizadas sobre la economía nacional. Ávila Camacho, ya encarrilado en la contrarreforma, instauró un paquete de reformas que Washington “sugirió” en el contexto de la declaración de guerra contra el eje Alemania, Italia y Japón, y decretó la suspensión de las garantías individuales, promovió reformas legislativas que dotaron al Estado de poder para reorientar el rumbo económico y contener la protesta social. Dio un severo golpe a millones de ejidatarios beneficiados con la Reforma Agraria Cardenista, al privilegiar a los pequeños, medianos y grandes propietarios agrícolas en los distritos de riego. A los obreros, les impuso límites al derecho de huelga, incluyéndose la calificación de “existente” e “inexistente” (uso que todavía en el 2010 se aplicó al SME, entre otros conflictos laborales).

 

Washington vio con simpatías este viraje a la derecha y apoyó los cambios. Este movimiento es trascendente ya que gestó una mayor concentración del poder y sentó las bases de un monopolio de la ascendente oligarquía a lo largo de más de dos décadas, de 1945 a 1970.

 

En este largo periodo de treinta años 1940-1970 México entró de lleno al progreso de la Modernidad y de las modernizaciones que se abrieron paso al costo que fuera. México transita de un país premoderno a un país moderno; de un país rural a un país urbano; de un país agrícola hacia un país industrial. De una sociedad tradicional a una sociedad moderna. La masa de cambios que desata la Modernidad capitalista crea el piso socioeconómico de las nuevas tendencias sociales y demográficas, la población crece y se expande. México se reconoce formalmente como un país con democracia liberal; este hecho dio sustento a la hegemonía del poderoso partido de Estado, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y durante 8 décadas gobernará como un Estado Autoritario, simulando un Estado de Derecho y con plena democracia.

 

Las tendencias demográficas hicieron evidente esta masa de cambios. México paso de 16.6 millones en 1930 a 25.8 millones en 1950, y de 34.9 millones en 1960 a 48.2 millones en 1970. Los registros más específicos son elocuentes. Entre 1940 y 1970 la población pasó de 20 millones a 48; y entre 1940 y 1960, México pasó de una población total de 19.6 millones a 35 millones y el 50 por ciento se ubicó en los centros urbanos (México, Guadalajara, Monterrey y León, principalmente). Las clases medias se duplicaron en este periodo y su auge es impactante por el progreso social, el empleo, la urbanización y por el impulso a la educación que fortaleció su crecimiento hacia las nuevas profesiones; estos hechos disparan las demandas educativas, presupuesto educativo, becas, mantenimiento de los internados; la industrialización fortaleció el ascenso y formación de la clase obrera la que amplía su base social y su capacidad organizativa.

 

El capitalismo de la posguerra configuró su gran ola expansiva entre 1945 y 1970. Durante veinticinco años estas tendencias crearon el nuevo capitalismo mundial con  “los milagros económicos” que fueron el sustento material de la Revolución planetaria del 68 con sus revueltas que se dieron en todo el mundo; en México se le llamó desarrollo estabilizador al “milagro mexicano” tuvo vigencia durante 15 años, de la devaluación de 1954 a su estallamiento en 1968 y su ciclo concluyo en 1970, con un crecimiento promedio de 6.8% y con una industria que alcanzó un crecimiento de 8%, con una inflación de 2.5 por ciento.

 

De 1940 y hasta 1970 el Estado Autoritario hace gala del capitalismo y de su modernidad con el crecimiento y desarrollo que mostraba el milagro mexicano: una profunda desigualdad social, una polarización social, una sociedad cerrada, sin libertad y sin democracia. La revolución planetaria del 68 hizo trizas todos los milagros económicos; y el mexicano estallo en las manos del genocida Gustavo Díaz Ordaz, revelando la simulación democrática y la profunda criminalización de toda disidencia social. El 68 fue el principal detonante de la Democracia en México.

 

Imposible ocultar o minimizar la sensibilidad e inteligencia política del Gral. Lázaro Cárdenas del Río como un gran estadista al dar pasó a la democrática con la sucesión presidencial; mostrando con esta decisión su visión estratégica para evitar caer en una dictadura, como la de Porfirio Díaz y la de Victoriano Huerta, contra las que él había combatido, bajo el supuesto de preservar y continuar los enormes logros de su sexenio. Su decisión fortaleció la democracia incipiente, que los siguientes sexenios destruyeron sistemáticamente.

 

EL GRAL. LÁZARO CÁRDENAS DEL RÍO mostró en los hechos al mundo y a México, que no habría una vía al socialismo si ésta no era democrática.

 

Las puras acciones estatizadoras desde el poder solo prefigurarían el arribo a la dictadura y la consolidación del capitalismo de Estado. La elite política, la oligarquía financiera, industrial y comercial con esas bases materiales del capitalismo de estado hizo posible el Capitalismo Monopolista de Estado, dando nacimiento a la poderosa burguesía nacional; que entró en una profunda recomposición capitalista y política con la llegada del neoliberalismo de la globalización económica.

 

El país a lo largo de 80 años (78) y 13 sexenios desde Ávila Camacho, hasta Enrique Peña Nieto  (2012-2018)  entró abierta y francamente hacia una profunda derechización al pasar, sin excepción, de la sumisión a Washington en todo el periodo de la Guerra Fría (1940-1990) de siete sexenios que configuraron al Estado Autoritario y el intervencionismo económico ratificando el peso del Estado Monopolista de Estado; y luego seis sexenios se sometieron al Consenso de Washington (1980-2018) sometiendo al país al Modelo Económico Neoliberal, propiciando una profunda recomposición capitalista y política. En Total 13 sexenios realizaron el despojo de la voluntad soberana del pueblo de mexicano con la simulación democrática.

 

El Gral. Lázaro Cárdenas del Río documento esta transformación, en un texto histórico que preparó para leerlo el 20 de noviembre de 1970 en el Aniversario de la Revolución; no lo leyó porque falleció el mes anterior, el 19 de octubre. En ese documento realizó una profunda crítica a los sexenios que le prosiguieron, poniendo en claro la contrarrevolución y la derechización reinante; patentizando que solo se podría recuperar el horizonte de la Revolución Mexicana, apelando a la soberanía que reside en el pueblo de México levantando un poderoso movimiento político democrático triunfante para dar paso a una profunda transformación de la Nación.

 

El Régimen que surgió con la Revolución Mexicana y que El Gral. Lázaro Cárdenas del Río materializo con las profundas reformas y con esos cambios pretendió ser la vía al socialismo. Todas las reformas cardenistas prefiguraron un Régimen Anticapitalista; pero la correlación de fuerzas políticas nacionales y su expresión internacional empujaron hacia un capitalismo pujante que la derecha nacional encabezó, porque las fuerzas de izquierda no alcanzaron, ni la estatura, ni la fuerza ni la altura política para influir en ese horizonte. El legado del Gral. Cárdenas ha sido perdurable, pese a las múltiples resistencias derechistas.      

 

ENTRADA DEL MODELO NEOLIBERAL

1980-2018

EL CAPITALISMO SALVAJE

POSTMODERNO

 

En el horizonte de la 4T se reconoce que en México se generaron dos poderosas fuerzas destructivas del país: El Modelo Neoliberal y el Crimen Organizado.

 

EL CRIMEN ORGANIZADO

LA FUERZA DESTRUCTIVA

 

El periodo entre 1940 a 1990 se dio un ACUERDO no escrito entre el Gobierno y el Narco; las mafias operaron bajo las reglas establecidas a lo largo de todo el periodo del Presidencialismo Autoritario. México pasó de un país de tránsito de la droga hacia E. U., a uno de gran transformación en el manejo de la droga, dejando atrás las prácticas artesanales, impulsando una producción, consumo y organización masiva para dar respuesta al consumo que se disparó en toda la sociedad norteamericana con la derrota en Vietnam en 1975, la que provocó que más de un millón de marines consumidores de droga, al regreso a casa demandaran más y más droga; el fracaso de las subsiguientes guerras localizadas en Medio Oriente, Afganistán e Irak elevaron el consumo a niveles exponenciales.  El mercado de la droga se expandió hasta la irrupción violenta como crimen organizado del 2000 en adelante. Bajo el largo periodo de la Guerra Fría Caliente y de las dictaduras de 1945 a 1990, América Latina entró de lleno al mercado de las drogas. Los narcotraficantes encontraron en las dictaduras y en los gobiernos autoritarios sus aliados naturales pues todos los dictadores del continente se hicieron cargo del mercado de la droga, de su producción y distribución, abrieron la puerta del  Estado al narco. Así nació la nueva realidad contemporánea de los carteles de la droga y con éstos el crimen organizado de nuestros días. Apuntemos las señales de este nueva realidad en donde se ubica el núcleo de la destrucción del México Contemporáneo por las dos poderosas fuerzas destructivas: Una, la Geopolítica de la Globalización Económica, y la otra, los poderosos carteles mexicanos de la droga a nivel mundial manteniendo la disputa del mercado de la droga, su bolsa billonaria, desatando la guerra del mercado con sus ramificaciones en el crimen organizado.

 

En México, el ascenso del narco se dio porque a lo largo de medio siglo (1940-1990), el periodo del Presidencialismo Autoritario, se mantuvo el ACUERDO no escrito entre el Gobierno y el narco y por la confluencia de los factores que le dieron auge, la caída de los poderosos carteles colombianos de Cali y Medellín en 1990 y 1995, cuyo cese de operaciones dejaron un vació el que propicio una recomposición de las diversas organizaciones del narco, la demanda exponencial de la droga a nivel mundial y específicamente en Norteamérica y la reorganización y modernización del mercado de la droga, factores que propiciaron que se disparara la reorganización de los narcos mexicanos hasta lograr su actual constitución. Los Carteles Mexicanos hoy son hegemónicos en el plano internacional: (1)Cártel de los Beltrán Leyva, (2)Los Caballeros Templarios, (3)Cártel de La Familia Michoacana (4)Cártel del Golfo, (5)Cártel de Juárez, (6)Los Negros, (7)Cártel de Sinaloa, (8)Cartel de Tijuana, (9)Los Zetas y (10)Cartel de Jalisco; y que con sus múltiples fusiones y divisiones los han multiplicado, y se han abierto paso de manera poderosa y violenta en los últimos veinte años, entre 1990 a 2012 dominando la casi totalidad del mercado de drogas en Estados Unidos.

 

El reporte del Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas del Departamento de Justicia (DOJ) muestra el avance de los cárteles mexicanos, que operan en EU: 1) Cártel de Sinaloa: cocaína, heroína, mariguana, cristal-éxtasis y metanfetaminas; zonas: Florida/Caribe, Grandes Lagos, Atlántico Medio, Nueva Inglaterra, Nueva York/Nueva Jersey, Pacífico, Sureste, Suroeste y Medio Oeste. 2) Los Zetas: cocaína y mariguana; zonas: Florida/Caribe, Grandes Lagos, Sureste y Suroeste. 3) Cártel del Golfo: cocaína y mariguana; zonas: Florida/Caribe, Atlántico Medio, Nueva Inglaterra, Nueva York/Nueva Jersey, Sudeste, Sudoeste. 4) Cártel de Juárez: cocaína y mariguana; zonas: Grandes Lagos, Nueva York/Nueva Jersey, Pacífico, Sureste, Suroeste, Medio Oeste. 5) Organización de los Beltrán Leyva: cocaína, mariguana, heroína; zonas: Sureste y Suroeste. 6) La Familia Michoacana: cocaína, heroína, mariguana y metanfetaminas; zonas: Sureste, Suroeste, y 7) Cártel de Tijuana: cocaína, heroína, metanfetaminas, mariguana; zonas: Grandes Lagos, Pacífico, Suroeste.

 

FENTANILO

LA DROGA PARADIGMÁTICA

 

En todo este periodo se ha producido una profunda transformación de la producción de la droga, de la organización de los Carteles y de los mercados y ahora en el Siglo XXI de los año 2020 y 2021 estamos ante una profunda recomposición, de la producción de la droga, de los mercados y de la organización del crimen organizado; porque el fentanilo es la droga perfecta para los traficantes mexicanos y ha propiciado una profunda recomposición en todos los Carteles que dan cuerpo al crimen organizado. El crimen organizado ha vivido múltiples facturas y si bien están presenten los poderosos Carteles, hoy hay el surgimiento de pequeños grupos del crimen organizado que han encontrado un negocio de enormes réditos, lo que ha desatado otro tipo de guerra total entre estos nuevos actores que están disputando la producción y venta del Fentanilo, los narcotraficantes mexicanos comprendieron la magnitud de la oportunidad comercial y comenzaron a importar fentanilo y los precursores químicos para fabricarlo por sí mismos, esa píldora celeste fentanilo. Cuesta $32.000 producir un kilogramo de fentanilo pueden usarse para fabricar un millón de píldoras, con un valor de $20 millones. La droga sintética es la principal culpable de la epidemia de opiáceos en Estados Unidos; y esa epidemia de opioides, opio, mariguana, cocaína, heroína en Estados Unidos entro en una nueva fase. Los sintéticos hicieron colapsar todo. Ninguna otra droga en la historia moderna ha matado a más personas en un año, 100 mil en un año en EU; el fentanilo es 50 veces más fuerte que la heroína; razón por la cual el fentanilo es el nuevo gran asesino. Esta realidad del crimen organizado arrojando cadáveres por todo el país, tiene de fondo esta profunda recomposición de la droga, del mercado y de la organización del crimen organizado, que encarna una poderosa fuerza destructiva del país.

 

EL MODELO NEOLIBERAL

SU FUERZA DESTRUCTIVA

 

Con el Presidente Miguel De la Madrid Hurtado se iniciaron las seis ediciones neoliberales de 1982 a 2018. Carlos Salinas de Gortari 1988-94 Ernesto Zedillo Ponce de León 1994-2000, Vicente Fox Quezada 2000-2006, Felipe Calderón Hinojosa 2006-2012, Enrique Peña Nieto 2012-2018,  pasaron, sin excepción, de la sumisión a Washington en todo el periodo de la Guerra Fría (1940-1990) a la sumisión al Consenso de Washington (1990-2018), esto significó la entrada plena del posnacionalismo al instaurar el neoliberalismo como modelo de desarrollo inserto plenamente en los procesos de integración que la Globalización desataba; en este paquete entró el tipo de régimen político y económico, el modelo de desarrollo, el tipo de democracia y las exigencias claras y contundentes para liquidar al Estado Nacional y su papel intervencionista en la economía; el posnacionalismo focalizó la liquidación del Estado en el desmantelamiento de todo el aparato productivo nacional, agricultura, industria, bancos, liquidación del sector público y de las empresas descentralizadas y de participación estatal, se malbarataron todos los activos de la Nación, se privatizaron todas las fuerzas productivas, incluido PEMEX que se liquidó con el famoso “Pacto por México” que firmaron todos los dirigentes políticos de los principales partidos, incluido el PRD, que se decía de izquierda. El neoliberalismo  consideró una exigencia la disminución del Estado, “obeso” a un Estado “mínimo” y que debería estar al margen de la nueva dinámica de la economía: el mercado. El Estado y el Ejecutivo en turno, se asumieron como gerentes de las trasnacionales. Todo el poder asentado en este Estado autoritario corporativista tendría que ser liquidado con la cascada de reformas, de la primera generación, la segunda y las sucesivas y en donde las nuevas sociedades emergentes tendrían un papel central en la ola democrática por la cascada de cambios que estas reformas desencadenarían para hacer posible la transición del Estado Autoritario, la dictadura, las juntas militares, el Estado Nacionalista intervencionista en la economía, al Estado Neoliberal de la Globalización Económica de nuestros días que hace visible la realidad contemporánea poscomunista; dejando claro que la democracia jugaría su papel paradigmático y no pondría en riesgo al nuevo modelo económico, ni a los poderes fácticos, ni a las mafias, ni a la oligarquía, porque sería solo una simulación democrática.

 

En todo este periodo de 36 años se liquidaron las bases fundacionales del Estado Nación: El valor de la Revolución de Independencia, la guerra contra la expansión capitalista neocolonial del Imperialismo norteamericano 1847, y contra la Francia neocolonial, el valor fundacional del Estado Moderno de las Reformas de Juárez, el valor del Estado Moderno Constitucional con la Revolución Mexicana, y el valor de la Reforma Agraria, liquidación del viejo régimen y el valor de la Nacionalización del petróleo, entro otros hechos fundacionales de la Soberanía del Estado Nación; y todo esto, para dar paso al posnacionalismo. Periodo en que se da la transición del Estado Autoritario al Estado de la simulación democrática. El PRI instrumento de la Guerra Fría, se transfiguró en un PRI Autoritario que dio vigencia a la simulación democrática; y dio el soporte fundamental para las diversas ediciones del proyecto neoliberal. En este periodo el Poder se consolida en manos de la oligarquía y del ascenso de las mafias amasando riqueza. Al final de este periodo el posnacionalismo adquiere plena vigencia porque éste representó el fin del Estado Nación y de la democracia soberana, para reducirse a una simulación y a un mero procedimiento administrativo al desatar todos los procesos de integración.

 

Se abrió paso la Nueva Geopolítica Dominante con los bloques Económicos y con el ascenso del Neoliberalismo, la Globalización, los tigres asiáticos,  la reconfiguración de la Unión Europea, la Cuenca del Pacífico, el MERCOSUR, el CELAC, el TLCAN y BRICS; el conjunto de estos procesos patentizaron la vigencia de la Globalización y del neoliberalismo el que consideró obsoleto al Estado Nación erosionando sus bases fundacionales, anulando el fundamento esencial de la democracia la capacidad soberana de los pueblos para decidir su rumbo histórico. El rumbo es posnacional, la decisión está fuera del Estado, se impone a los pueblos un esquema de exigencias que deben seguir.

 

A lo largo de 80 años (78) y 13 sexenios desde Ávila Camacho, hasta Enrique Peña Nieto  (2012-2018) México vivió una abierta y franca simulación del Estado de derecho, de la simulación de la democracia y una simulación de división de poderes; porque el PRESIDENCIALISMO AUTORITARIO sometió al poder legislativo y al poder judicial. El Presidente en turno concentro el poder absoluto y todos estos presidentes se movieron en la Órbita de la Geopolítica Hegemónica de Washington.