Tuyo, muy tuyo ese firmamento, muy tuya esa esperanza,
Muy tuyos esos amaneceres de jóvenes amándose;
Me pregunto si todavía habrá para mí algo de eso.
Me pregunto eso y sólo hay que huir de ésa cavilación.
Parece ridículo: Un cincuentón aferrándose a su vida amorosa.
Hasta yo le echo carrilla a ése cincuentón, jaja jaja,
¿Por qué no te pones a leer mejor y olvidas eso?
¡Cavilación! ¡Cavilación!
Ándese, majete que quiere mejorar su vida amorosa, ¡ándese!
En éste poema no regalamos nada, hasta las risas no son
Grabadas.
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