Dejé
de fumar una semana antes de la final del mundial entre España y Argentina. Ese
día, lo recuerdo perfectamente, me cité con mi hermana en una sala de cine para
ver la gringada de Odiseo; no es que estuviera mal, pero francamente casi toda
la gente del centro comercial estaba mirando el partido. Así que pensé que a
Odiseo le caeríamos mejor. Y tú, --le pregunté a mi hermana-- ¿Cuándo dejaste
el vicio? Me explicó que hacía ya dos años que no fumaba. ¿Y yo? “Carnala, eso
de dejar el cigarro lo hago la mitad del año, ya que la otra mitad sí fumo”.
Cuando
la selección de España anotó el gol de la victoria, ya de plano nos pusimos a
verlo en un local, después de eso Odiseo nos esperaba.
“Qué
tal te fue en el cine con tu hermana” Me dijo mi madre al verme, “regular
–contesté—la película estuvo infumable.
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