martes, 7 de diciembre de 2010

Hoo, Winona...

Ahí te va un poema mío, es de los viejitos: A través de las franjas blancas de la persiana observo al día que abre sus alas como una mariposa monarca Anoche fuimos un navegar tranquilo de mármoles negros, un oscuro tronco que poco a poco fui trepando para envolverme con tu cuerpo. Para recuperar esa tibieza, para no morir no, antes de caer en los telares del tiempo. Sutil extrañeza, fue como un desierto y una selva la sensación de nuestra hondura. Allá afuera, lejos, una andanada de polvo se levanta y Aguascalientes sigue siendo una pregunta arrojándose a la incertidumbre de los vientos. Éste poema mío me gusta mucho, y más porque me lo pagaron en la revista donde fue publicado, ahora que, debajo de la cama de l piso de arriba de la casa editorial donde fue planeado, me corrieron a la madrugada siguiente (seguramente sólo les gustó el final) ejem... Pero se lo dedico a Winona porque siempre estuvo presente, en su honor y con respeto. *Nota Del Autor.

ALCOHOL Y LITERATURA...

Por Marcos García Caballero Antes de que una encuesta hecha por ahí de 1998 a José Antonio Alcaraz que denominó al dramaturgo como “el hombre más culto de México”, la prensa de la ciudad de México le preguntó el por qué la literatura, más que cualquier otra disciplina artística, estaba tan mezclada con el alcoholismo. Alcaráz respondió que todo eso no era más que un pancho, un mitote, porque si así se produjera siempre buena literatura, él no sería un Director de una Escuela de Escritores, sino que cerraría la Escuela y pondría rápidamente una buena y acogedora cantinucha. En lo personal, mi opinión no dista del ahora fallecido dramaturgo, al que siempre recordaré como mi maestro, pero sí puedo afirmar que la mitología del escritor bohemio etcétera, ha existido siempre; por ejemplo en el siglo dos XX hubo dos grandes borrachos y lujuriosos que parecían ser sólo unos pobres diablos como Henry Miller y Charles Bukowski; que si están o no están incluídos en los canones de tal o cual Universidad finalmente no importa: sus escritos rebasan cualquier expectativa, o para decirlo de otra manera, sus escritos desbordan hasta la cerveza puesta en la mesita de centro de la peda o borrachera de cualquier parte; de estos dos norteamericanos basta citar los famosos Trópicos de Miller (uno de ellos estuvo prohibido durante 30 años) y del segundo sus extensos poemas malditos o sus novelas como Mujeres o los cuentos de Música de cañerías. Pero claro, inmediatamente hay que aclarar que no hay un Per se: literatura buena no necesariamente proviene de experiencias alcohólicas ni mucho menos. Antes que cualquier otra cosa, escribir 10 buenos poemas, cuentos o un par de novelas excelentes es un trabajo mezclado con algo que busca perseguir la inteligencia del autor, chamba, pues. Éste mitote tiene su origen desde muy lejos; pero en los albores de la época moderna podemos identificar a varios borrachos geniales en Francia en el siglo XIX: Charles Baudelaire, Rimbaud, Lautreamont, etcétera. Ellos experimentaron con el opio (Baudelaire tiene un extenso texto que se titula: acercamientos al opio y hachís); todo tipo de alcoholes y ellos pasaron a la historia de la Literatura Mundial como los santos patrones del desmadre, la encarnación de personajes grotescos y diabólicos, excesivos en todo, incluido el sexo y el espíritu contestatario de la juventud, desde ese momento (1845 más o menos) hasta toda la juventud rebelde en todos los tiempos y todos los espacios; aún a pesar de que Rimbaud murió en pleno apego al Cristianismo y a los demás de ellos… podemos imaginar cómo les fue un poco más adelante; todo esto también es o ya pasó a formar parte de la inspiración actual de nuevas generaciones de escritores y músicos en épocas más recientes como 1950 con las poéticas de la generación beatnick o los artistas del Jazz hasta el rock and roll: desde Charlie Parker, pasando por The Rolling Stones (quienes fueron amigos del beatnick más drogo de todos: William Bourruhgs y lo fueron a visitar a Tánger, donde él vivía día y noche escribiendo e inyectándose de tocho morocho), hasta los actuales The Black Eyes Peaks. Pero quedarse con las anécdotas es baladí, es algo snob: de pose de poses. Todo lo que éste tipo de obras proclaman y pregonan: “Leeme tú maldito lector”, gritan desde sus tumbas estos personajes. Por ejemplo, Las flores del mal de Baudelaire, aparecidas por ahí de 1855 contienen una fuerte relación con los mitos fundantes de la gloriosa época Micénica; los poemas de Baudelaire en una buena y cuidada edición mantienen notas a pie de página para el lector de habla hispánica, es decir, ese tipo de literatura nunca fue sólo habladuría, como diríamos hoy; se trata de autores serios al momento de enfrentarse con el acto creativo, el decir o como gustes y sí, eran también autores de desmanes y desmadres pero nos legaron una nueva visión para entender el contexto y el adentro del hombre a partir de esos momentos para lo que iba a seguir. Igualmente pasa con otros autores; incluso de la antigüa Roma, el filósofo Séneca recomendaba una buena borrachera de vez en cuando: “no para ahogarnos en el vino sino para encontrar en él algo de reposo”. Puede decirse en pocas palabras y ahorrarse tantas explicaciones a las mentes que se quedaron viviendo en el siglo XIX con esto: todos los grandes escritores, bebedores o no bebedores desde el inicio de la modernidad han asumido la dimensión trágica de la existencia y el habitar del hombre en la Tierra, porque asumir esto es un intento de abstraer toda la substancia de la vida y la literatura. ¿Entonces? Pues nada, unas cucharadas pa quitarse el bajón y salirse a las festividades de la noche y nunca estará del todo mal platicar con Dios en la Parranda para ver cómo le va en sus cosas… etc. Como digo, es un mitote exagerado, porque desde entonces también existían las almas calmaditas que fueron, corrieron y le dijeron a mami y papi: “¡Esos se drogan y hacen lo que quieren!” Y entonces por eso se cree que casi por ley todo escritor es bebedor y ¡carajo! Los escritores seguiremos bebiendo…

domingo, 5 de diciembre de 2010

de Microhistorias

Cada fin de año hay que ahuyentar a los fantasmas que han hecho su hogar entre secos nidos de pájaros y escondrijos de la casa. No siempre se van. Procedemos entonces a quemar las reliquias que encontremos bajo el piso, pero siempre con los ojos cerrados. Arturo Villalobos

sábado, 4 de diciembre de 2010

La verdadera Banda es como Dios, los vivos y los muertos...

Esta época en que empiezan los fríos me parece idónea para que aflore la bestia. La bestia que andan cargando en mi nombre unos amigos míos llamados Blaise Cendrars, Efraín Huerta, Henry Miller y Ezra Pound -Estoy cabildeando con el bueno a ver si Sir Karl Popper y Guillermo Cabrera Infante pueden unirse para siempre- , si querían una confesión a fuego lento un tanto inservible ahí ola tienen: esos personajes son parte de mi Banda secreta, al punto de que jme encargo de gritar al piso pa sacarlos de las brasas de la Tierra y que me acompañen de vez en cuando en una parranda. Resulta que hoy viernes en la noche, vengo de tomar unos tragos con un viejo colega que a su tercer cerveza me dice: "Sí, fuiste tú, en 1994 te cogiste a la Begoña en una fiesta, yo abrí la puerta y los ví". - Antes de seguir contando esta leve embriaguez pido que no se me malinterprete: jamás hablaré mal de ninguna mujer y menos si es o fue mi amiga; lo único que recuerdo es que Begoña era una chava española, pero después de los tragos llego a la madriguera, o la oficina o la pedantería remota- como gusten decir- y recuerdo que cuando otro amigo de esa época que afortunadamente no se jodió como muchos otros, sino que escribe y estudió Hispánicas., es decir el Emiliano abrío la puerta y efectivamente estaba yo con una mujer y estábamos bien a gusto en la camita contándonos los vellitos de nuestros brazos desnudos, pero ya no sé quién era, no recuerdo que fuera la española Begoña, pero no sé porf qué diablos pero no recuerdo que fuera esa vez la española Begoña, pero este amigo insiste en que eramos ella y yo y...joder! Me sentí tan exitado de sólo imaginar que eso fuera mi verdadero pasado con la española Begoña, que le mandé un mensaje de texto a mi amada novia actual cuando el bar ya gemía: "Y cada noche vendrá una estrella a hacerme compañía..." Ella no entendió nada (qué bueno! no sé por qué me preguntó si tenía algo que ver con los ingenieros!), pero he de reconocer que los secretos que generan los flashbacks de mi vida me exitan tanto que podría dar por tí la vida entera... y de sobra sabes que eres la primera... pero que podría engañarte con cualquiera... Ahora sí ríanse!! Mundano(a)s, pero recuerden que Blaise Cendrars espera su centenario y un año después, 1914, nació el lagarto de lagartos Efraín, o sea que la fiesta apenas va a empezar...

lunes, 29 de noviembre de 2010

¿Realmente todo lo real es real?

Ésto es lo que tú quieres y te lo voy a dar: Entrevista El País a TOM WAITS

Crónicas de un ladrón de sonidos Triple salto de toda una leyenda. El músico de la voz rota da otra intensa muestra de creatividad con 54 canciones en tres discos. Le entrevistamos en un bar de carretera de California BÁRBARA CELIS 03/12/2006 Triple salto de toda una leyenda. El músico de la voz rota da otra intensa muestra de creatividad con 54 canciones en tres discos. Le entrevistamos en un bar de carretera de California. En medio de un paisaje de olivos y viñedos que podrían haberse escapado de un poema de García Lorca, hay un bar de extraña idiosincrasia llamado Little Amsterdam, cuyo letrero está a ras de suelo. Se cayó hace meses, pero su dueño no se molestó en levantarlo. Yace en la carretera de Petaluma, en el valle de Sonoma, en California, muy cerca de Bodega Bay, donde Hitchcock filmó Los pájaros. Little Amsterdam, un lugar lleno de trastos añejos y olvidados, en cuyo almacén aún cuelgan los garfios que indican su pasado de matadero local, está en bancarrota. Pero su dueño, un sexagenario holandés de aspecto anacrónico y camisa hawaiana, aficionado a los mariachis, las mujeres y el billar, aún tiene un amigo: Tom Waits. “Me prometió que lo convertiría en su estudio de sonido. Espero que su mujer le deje comprarlo”. Evert lo comenta entre dientes porque aún no ha cerrado el trato. Waits, el músico de voz acre y resacosa, el cronista perpetuo de las vidas de arrabal americano, el inagotable ladrón de sonidos, ha sido cliente asiduo de Little Amsterdam durante años. Será porque el local y su dueño podrían habitar perfectamente en una de sus canciones… Los universos tan reales como paralelos de discos como The heart of saturday night, Small change o Blue Valentine, donde la mitología de vidas al margen se mezclaba con la imaginación desbordada y la voz corrupta de Tom Waits, le convirtieron en los años setenta en un músico de culto. También ayudaron sus directos indómitos y sus excesos alcohólicos, envueltos en el humo espeso de un cigarrillo, pero arropados por la base musical incisiva de quien busca un lenguaje propio. Sus influencias viajan desde el folk de Leadbelly hasta el jazz de Cole Porter. Roban la teatralidad sonora de George Gershwin, la irreverencia de la generación beat y los extremos literarios de Bukowski. Con ellas le puso banda sonora desde 1973 a un submundo de bares oscuros, prostitutas, corazones rotos e hígados reventados en Los Ángeles. Allí arrancó su carrera, tocando en el Troubaudour y editando su primer disco, Closing time. Irrumpió en la música con su voz rota enroscada en el peso de una vida insaciable y con melodías escupidas desde pianos ahogados en tristeza. Una década más tarde, en 1983, sorprendió con Swordfishtrombones, un disco con el que se adentraba en la producción propia y con el que amplió su universo sonoro, llenándolo de instrumentos dispares, disonancias, canciones habladas y letras tan imposibles como seductoras. Su discográfica, Asylum, le despidió y predijo el fin de su carrera. Pero ocurrió lo contrario. Island Records rescató el disco y lo convirtió en leyenda. Después llegaron las bandas sonoras. Compuso para Francis Ford Coppola Corazonada, por la que fue candidato al Oscar, y para Jim Jarmusch, quien además le convirtió en su actor fetiche. Ahondó en el teatro junto a Robert Wilson y William Burroughs en The black rider. Llevó al escenario su álbum Frank’s wild years, continuó innovando con Mule variations, y además se forjó una peculiar carrera como actor haciendo pequeños pero incisivos papeles en más de veinte películas, incluida Vidas cruzadas, de Robert Altman. Ahora, dos años después de editar su último álbum de estudio, Real gone, Tom Waits edita el triple Orphans: brawlers, bawlers and bastards (Huérfanos: bronquistas, berreadores y bastardos), una colección de 54 canciones entre las que hay 30 grabaciones inéditas. El disco abarca versiones de Los Ramones y Daniel Johnston, temas rescatados de su trabajo como compositor de cine, blues clásico, música experimental, nanas y cuentos irreverentes. Tom Waits, famoso por su imprevisibilidad y cuya pasión de juventud por el alcohol arruinó más de un encuentro con la prensa, ha escogido Little Amsterdam para promocionar su disco. A su manera, porque su personalidad musical y artística también se refleja en una conversación que seguirá cauces poco habituales. Tras atravesar la cocina del local, y tras una puerta con mosquitera oxidada, hay un patio trasero lleno de trastos. Y bajo un porche desconchado, Tom Waits –cara curtida, pelo rojizo, perilla canosa, ojos pequeños, hombros caídos– recibe a la periodista sentado en una mesa coja. ¿Por qué eligió Petaluma para vivir? Yo no vivo en Petaluma. ¿Esto no es Petaluma? Sí, pero yo vivo en otro pueblo de aquí al lado. ¿Cómo se llama? Eso no se lo pienso decir, que luego se llena de gente. Invéntese un nombre. Por ejemplo, la Ciudad del Sueldo del Alcalde [nombre de ciudad en su disco Mule variations]. ¿Pero por qué eligió esta zona de California? Vine por el vino, pero después dejé de beber. ¿No era suficientemente bueno? Sí lo era, pero yo decidí dejar el alcohol. ¿Sabe que todos los amigos a los que les comenté que le iba a entrevistar me propusieron cosas como: llévate una botella de ‘bourbon’ y la bebéis juntos? ¿Le molesta que la gente siga reteniendo la imagen con la que se hizo célebre en los años setenta? No puedo hacer nada al respecto. Además, yo a sus amigos no los veo a menudo, ¿no? Supongo que es normal que la gente piense que la persona que uno era hace diez años lo siga siendo hoy. Además, yo no dejé de beber, el alcohol me dejó a mí. ¿Ha vuelto a visitar aquellos sitios donde se construyó esa fama, el Tropicana Motel o la sala de conciertos Troubaudour? El Tropicana lo demolieron y al Troubaudour hace muchos años que no he vuelto. ¿Soy nostálgico? No sé. Busco las mismas cosas, las cosas que no desaparecen con el tiempo, las que no se entierran, las que siempre estarán aquí… ¿Como los sombreros? Exacto. Yo los sigo llevando. Es algo que no hay que perder. ¿Y cree que las nuevas costumbres, como escuchar música en el iPod, permanecerán? Yo tengo uno. Me lo dio mi hijo. Lo uso cuando boxeo en casa. Pero me gusta utilizarlo sólo con el shuffle porque pasas de Allen Ginsberg a Prokofiev, a The Four Tops, a Charlie Rich, a Charlie Poole, a Charlie Parker…, a todos los Charlie… Y es una sucesión de cosas diferentes que adquieren sentido para ti. Así era la radio hace años. Ponían canciones con un sentido inherente, como lo que ahora hace Bob Dylan en su programa [XM Radio]. Ese tipo es un genio. Aquí comienza una de las muchas interpretaciones que hará a lo largo de la entrevista, como si fueran viñetas de un cómic. Vestido con pantalones, chaqueta de color negro y botas militares, cambia la expresión de la cara, mira de refilón imitando el aire de pasotismo de Bob Dylan y repite con voz dilaniana la coletilla del programa: “Tune in time radio”. Y continúa: “Ahora la radio está organizada para consumidores. Como las autopistas, que están llenas de cadenas de supermercados y tiendas uniformes. Hay emisoras de sólo blues, o sólo country, o sólo hip-hop… Cuando yo era un adolescente ponías una y escuchabas muchas cosas”. Pero ahora tiene incluso la posibilidad de conseguir gratis la música que le gusta por Internet. ¿No le parece que hay más opciones que antes? No exactamente, porque todo es demasiado fácil. Falta la lucha por descubrir las cosas que te interesan. Es como una cesárea frente a un parto natural. La lucha para salir es parte de la vida, y cuando es tan simple como darle a un botón… No sé. Es como las bibliotecas: antes ibas buscando un libro y por el camino descubrías algo más. Aunque es cierto que ahora pasa eso con Internet… ¿Cómo vive los cambios que la revolución digital está produciendo en la industria musical? No sé. Haces un concierto, la gente lo graba, y luego resulta que lo venden online. Son como pulgas en un perro: tienes que lidiar con ellas, son inevitables. ¿Alguna vez se ha bajado música de Internet? No sabría cómo. Si supiera, ¿lo haría? No estoy seguro, porque estoy sensibilizado con este tema. Las canciones pertenecen a alguien. Es como robarle las flores a tu vecino. Vale, los discos costaban menos antes que ahora, pero es que todo costaba menos. Si plantas lechugas, las haces crecer, inviertes tiempo y dinero en ellas, no quieres que te las quiten… Hacer un disco cuesta dinero; exige energía, tiempo para hacer las canciones, contratar a los músicos, el estudio… Es un negocio… Desde mi punto de vista, los discos no son caros, porque yo los hago y pago por ellos. Pero no sé, ahora todo el mundo trata de hacer predicciones, y en realidad nadie sabe qué pasará en el futuro. ¿Sus hijos [Casey, Kelly y Sullivan, fruto de su matrimonio con su colaboradora Kathleen Brennan] piratean música? Sí, pero si les pillo, les amenazo. ¿Qué le han enseñado musicalmente? Tienen curiosidad y atrevimiento, y eso lo aplican a su personalidad. Visten música como si fueran joyas, como sus peinados. Han integrado la música en su vida como si fuera ropa. Y eso me ha hecho recordar cosas. La primera vez que vi a James Brown, yo quería ser negro. Quería pantalones ajustados, zapatillas naranjas… Ellos escuchan cosas que piensan que a lo mejor me gustan, y me lo dicen: 50 Cents, Tupac… Y vuelve a la interpretación. Se ajusta la camisa, mira de lado y empieza: “Venga, tío, escucha un poco de hip-hop; estos tipos están vivos, tú sólo oyes a todos esos cantantes muertos”. Le ha dedicado a ‘Orphans…’ casi dos años. Sí. Son temas nuevos, temas perdidos, temas huérfanos… Los títulos de cada álbum se corresponden con la música y atmósfera que hay dentro. Son muchos tipos diferentes de líricas, de estilos, de acentos, incluso de voces. Pero ahora me siento más cercano a Bastards. En Bastards, Waits se regocija en su lado más experimental, acercándose a Captain Beefheart o Lord Buckley, e incluye varios relatos hablados, sin música, chocantes, como Children’s story, un cuento para niños tremendamente cruel o el poema de Bukowski Nirvana. Brawlers se mueve en el entorno del blues, mientras que Bawlers incluye temas compuestos para películas, baladas que arrastran la tristeza que impregnaba su primera época o versiones sucias de temas como el clásico de Leadbelly Goodnight Irene. ¿Ha sido como interpretar a personajes diferentes en las películas? Sí, es parecido. Necesitas decidir lo que necesita cada canción. Y entonces pruebas. A veces resulta que tu voz suena mejor si intentas parecer una mujer, o si sólo hablas, o si sólo susurras. En ‘Brawlers’, la canción ‘Road to peace’ habla de la guerra entre israelíes y palestinos. Usted no suele hacer temas políticos… Se me ocurrió leyendo The New York Times. Iba a tirar a la basura todos esos periódicos con cientos de artículos sobre ese conflicto y no podía hacerlo sin escribir nada sobre el tema. Si tuviera que escribir una canción sobre Bush, ¿cómo la titularía? El pequeño hombre con el gran encargo… No sé… El otro día escuché esas cosas que dijo Chávez sobre él. Le llamó demonio… En Estados Unidos, mucha gente piensa lo mismo. Es como una garrapata sobre un caballo que intenta chuparle toda la sangre y se pone tan gorda que parece que va a explotar. ¿Cómo te deshaces de ella? ¿Cómo consigues tirarla por el váter? Todos le odiamos. Es un ladrón, un estraperlista. Está clarísimo, tiene muchos intereses petroleros. Tiene una aguja muy larga, la ha pinchado en Oriente Próximo y está chupando de ahí todo lo que puede. En este álbum han participado casi cien músicos diferentes, desde Marc Ribot, asiduo de sus discos, hasta Brett Gurewitz, el guitarrista de Bad Religion. ¿Cómo los eligió? A veces solamente consigues a quien esté en la ciudad en ese momento. Así es como mi hijo acabó tocando conmigo. Estaba buscando a un batería para irme de gira y, como no encontré al que quería, alguien me propuso que probara con Casey. ¿No pensó en él desde el principio? No, porque es mi hijo. Nunca habíamos tenido esta experiencia. Y además sabía que nunca había tocado todo un concierto, y no sé, yo pensaba: esto es música para gente mayor, ¿cómo voy a meter a mi hijo en la banda?; me voy a pasar el día discutiendo con él. No lo veía posible, pero ha resultado cojonudo. ¿Ha vuelto a grabar en el cuarto de baño de su casa, como en su anterior disco? Sí. Siempre busco habitaciones que suenen bien, con una buena atmósfera. El secreto está en la acústica de los azulejos… Cada habitación es como un instrumento más. Me gusta descubrir sonidos en todas partes. Son las oportunidades arbitrarias que ofrece la música, que es lo que yo adoro. Cuando alguien arrastra una silla y suena como un autobús frenando. Pasa todo el rato, pero tienes que estar dispuesto a escuchar. En este álbum también ha utilizado alguno de esos instrumentos obsoletos o inventados que usted colecciona… ¿Me podría explicar qué es un piano borracho? Supongo que un piano desafinado, o al que le faltan algunas teclas, o al que le ha llovido encima. De repente, como si alguien hubiera preparado la escena para contestar a la pregunta, Tom Waits se queda mirando a su izquierda, se levanta, se acerca a un mueble que está cubierto con plástico azul y, ¡zas!, descubre un piano de madera hinchado, sucio, mojado y con las teclas desquiciadas: “¡Esto es un piano borracho! Inténtele sacar algún sonido, saldrá como ahogado…”. El piano resplandece en su deterioro en medio del patio polvoriento y olvidado de Little Amsterdam, mientras Tom Waits lo mira embelesado. “Es una lástima…”, balbucea. Antes de tocar el piano aprendió a tocar la trompeta… Sí, en el colegio, pero lo dejé por la guitarra, porque tocar la trompeta solo no te hace compañía. Tienes que tocar con otros músicos para disfrutarla. Nunca he vuelto a intentarlo. Aprendí a tocar la guitarra y monté una banda, The Sistems. Y luego descubrí el piano. Acaba de tocar en Nashville, en Cleveland, en Atlanta, etcétera. ¿Por qué sale tan poco de gira y siempre va a sitios pequeños? No me me gusta tocar en Nueva York o en Los Ángeles. Me pone nervioso que las primeras 10 filas estén ocupadas sólo por gente de la industria o de la prensa. Busco una audiencia de personas. Pero en esta gira me lo he pasado muy bien. Igual nos volvemos a lanzar a la carretera. ¿Cuándo? Cuando nos apetezca. Ponga lo que quiera. Duke Ellington les solía dar a sus músicos descripciones de cosas o personas para que tocaran de una u otra manera. ¿Cómo trabaja usted con los suyos? A veces les hablas de forma abstracta porque estás describiendo algo que no puedes ver, estás haciendo películas para los oídos y tienes que hablar en imágenes. Les ayuda. Otras veces les das nombres de otros músicos… ¿Esas películas las tiene en la cabeza de antemano? No, te las inventas en el momento. Yo te podría decir: toca como los ojos del enano subido en los hombros del gigante ciego, o toca como la mujer con cara de mula que baila con el chico cocodrilo. ¡Ponle más púrpura!, ¡demasido marrón!, ¡falta amarillo! ¡Necesito negro para poner amarillo! ¿Los colores funcionan bien? Sí. ¿Y los olores? Fíjese, en este disco hay una combinación de olores, pero nunca había intentado hablar en olores. Es una buena idea porque intentas crear atmósferas y todo ayuda… Gracias. ¿Y cómo es la relación de trabajo con su mujer? Te pones los guantes, esperas a que suene la campana y sales a pelear. Tom Waits suelta una carcajada, le da un sorbo a su café y, balanceándose en su silla, como lleva haciendo casi toda la entrevista, continúa: “Ella es el cerebro detrás de papá. Es una letrista exquisita. Tenemos una buena relación. Una vez que tienes hijos con alguien, todo lo demás se vuelve fácil”. Kathleen Brennan es la mujer a la que Tom Waits ha dicho deberle la vida. Se conocieron en 1978 durante su primera incursión en el cine –reencarnándose en sí mismo como el pianista Mumbles en Paradise Alley, de Sylvester Stallone–. Antes había sido pareja de Ricky Lee Jones, pero el alcohol y las drogas les metieron en más de un problema, incluida la cárcel por montar una bronca a las puertas de un bar. A Brennan, en cambio, se le atribuye el giro creativo que Waits dio con Swordfishtrombones y todo lo que vino después. Hace 14 años también le ayudó a dejar el alcohol, que estaba realmente a punto de convertirle en el protagonista de su canción Bad liver and a broken heart (Hígado enfermo y un corazón roto), uno de sus clásicos del disco Small change. Antes mencionó a James Brown. ¿Fue su despertar musical? Un poco, pero yo escuché música desde niño. Empecé oyendo baladas mexicanas con mi padre y canciones folk en Pomona, la ciudad en la que nací [el 7 de diciembre de 1949]. ¿Qué hacía su padre? Enseñaba español. Yo de pequeño lo hablaba; ahora, muy poco [balbucea en español]. ¿Nunca se planteó utilizarlo en sus canciones? No, pero llevo tiempo intentando convencer a Los Lobos para que me dejen cantar un tema. ¿Conoce esa de “Guadalajara en un llanooo, México en una lagunaaaa?” [cantando]. Es un vals. ¡Punch 1, 2, 3! ¡Punch, 1, 2, 3! [cantando y agitando el puño al ritmo]. ¿Qué le llevó hasta la música? Quería ser parte de esto, tocar era como un sueño. Tener a 3.000 personas esperando a que yo salga, gente chillando… Eso es lo que quería. Pero también tuvo tropezones. Como telonero de Zappa le abuchearon… Sí, no les gustaba nada. Pero lo tenía que hacer. Es divertido mirar hacia atrás… No ha sido fácil. Si fuera fácil, todo el mundo lo haría. Pero ahora todos los jóvenes quieren ser estrellas de rock, estrellas de Hollywood; la televisión lo presenta como algo sencillo. Todas las niñas quieren ser Britney Spears. Sí, pero ella no es feliz, créame. Tiene dos hijos, está gorda, cabreada con su marido, adicta a quién sabe qué… Está lo que usted ve sobre el escenario y lo que hay detrás. Créame, entre bastidores el mundo es muy feo, está lleno de monstruos. Como los que había en la prehistoria, horribles. No es fácil, la gente no tiene ni idea de lo que pasa fuera del escenario. ¿Cómo es ahora su vida ahí detrás? Distinta. Ahora tengo una familia, y eso lo hace diferente. Me recuerdan quién soy, que soy un padre y un marido. En realidad, sobre el escenario pasas una parte de tu vida muy pequeña; el día es mucho más largo que eso. Pero ese personaje que se construyó y con el que la gente todavía le confunde, cuya vida se parecía a sus canciones, ¿qué era realmente? No sé, estaba en el show business, necesitaba ser alguien y venir de algún sitio. Estaba interpretando a un personaje con trozos de mí mismo y de otros, Cantinflas, Jack Benny… Mezclándolo todo y construyendo algo. Y ahora… ¿usted es usted? No más ahora que antes. Soy pedazos de cosas. Es como un truco mágico. Usted y yo no nos conocemos, y yo me lo podría estar inventando todo. ¿Pero se siente satisfecho de lo que ha conseguido? Otros músicos como Bruce Springsteen hacen versiones de sus temas [‘Jersey girl’]. Usted es una referencia musical casi tan citada como Bob Dylan… Así es la música: cuando eres joven, alguien te ayuda, y después tú ayudas a alguien. Buscas guías… Cuando eres joven y naíf… Escuchas discos, te aprendes las letras, la tonalidad; así aprendía yo, y todavía lo hago. Ahora la gente hace lo mismo conmigo, es un proceso orgánico. No hay escuelas para aprender a escribir canciones, aprendes porque necesitas escribirlas, porque las amas, porque quieres ser parte de eso. ¿Cómo es su relación con la música y el cine? A veces te explican la película: “Esto es una historia de dos tipos que trabajan en una tintorería, y una noche uno pone un petardo en su oreja, y le vuela la cabeza, y aterriza en Kansas, y le meten en la cárcel durante tres años, y después le secuestran y se lo llevan a Canadá, y cuando sale se cambia de sexo y monta un bar, y…”. La historia te parece buenísima, dices que sí, y luego ves la película y es una mierda. Por eso ahora escojo solamente ponerles música si las he visto antes. Es un negocio en el que si quieren tu ayuda es porque no tienen dinero, o porque hay problemas y esperan que tú los arregles. Así que ya sólo lo hago si realmente me apetece. Como actor, ¿también es tan selectivo? Debería serlo. Cuando trabajas para alguien, con mucha gente, nunca estás seguro. Eres un violín entre trescientos violines. No estás conduciendo, vas en un autobús. Unas veces es divertido, y otras, una pérdida de tiempo. Pero estás atrapado; una vez dentro, ya no puedes escaparte. ¿Qué es lo que le gusta de actuar? Me acerco con el mismo planteamiento con el que me acerco a la música: intentando encontrar una cualidad musical en el personaje y en sus palabras. Pero no tengo técnica suficiente como para sentirme relajado haciendo las películas. Ha hecho varias con Jim Jarmusch. ¿Es cierto que han montado juntos una hermandad, llamada Los Hijos de Lee Marvin, con Nick Cave y John Lurie? Sí, es cierto, pero no sé quiénes son los miembros. Voy a tener que cambiar toda la normativa, porque se ha colado un montón de chicas… ¿Y cómo se entra? No se lo puedo decir, hay muchos requisitos, es privado. ¿Y qué hacen cuando se reúnen? Lo que hacen los amigos cuando se juntan: tomar café, hablar de películas, disfrutar de la compañía. Lee Marvin es sólo el padre espiritual. Pero la organización está en crisis. Jim dejó entrar a varias chicas y ahora la gente empieza a hacer preguntas, como usted. Antes era más como la CIA, ¿entiende? Muy secreta, muy privada. Vamos a tener que replanteárnoslo todo. ¿Le puedo hacer una pregunta más? Sí, pero después le corto la cabeza. ¿Llegó a conocer a Bukowski? Sí. ¿Era como se lo imaginaba? No. ¿Cómo lo recuerda? Riéndose, bebiéndose un vino tinto, dándole azotes en el culo a su mujer… Lo cierto es que, cuando vas a conocer a alguien, te llevas tu imaginación al encuentro… ¿Soy yo como usted me imaginaba? No del todo. [Tom Waits sonríe, se levanta, se pone su sombrero como quien lleva haciéndolo desde la eternidad y se dirige hacia la puerta]. Se lo dije, sobre el escenario y entre bastidores. Personas diferentes. Bronquistas, berreadores y bastardos Por Diego A. Manrique En octubre, la revista británica The Word desarrollaba un reportaje juguetón a partir de un lugar común: el abismo entre las querencias musicales de hombres y mujeres. Se ofrecían entrevistas con cuatro parejas –cuyas preferencias chocaban– y un doble listado: discos genuinamente femeninos y discos eminentemente masculinos. En la última clasificación figuraba Tom Waits con Swordfishtrombones, el elepé que supuso su emancipación sonora. Waits parece sufrir el destino del artista de culto: menú para un clan (mayormente varonil) de fanáticos, un nombre que se cita más que se disfruta. Pero las canciones de Tom pueden ser consumidas por el gran público…, si se las separa de su intimidante voz. Rod Stewart llevó el romanticismo urbano de Downtown train al número 3 de las listas estadounidenses; Bruce Springsteen logra que se derritan las masas cuando entona Jersey girl. Se sabe que hay dos Tom Waits. El primero era un cantautor atípico, recién salido de un cuadro de Edward Hopper; un bohemio de casting, el resto de algún naufragio beatnik. Dominaba la melancolía crepuscular y las gracias de borracho: “El piano ha estado bebiendo, no yo”, canturreaba. Hasta que en 1981 conoció a la que sería su esposa, Kathleen Brennan, empleada literaria del Coppola más imperial. A su lado escribió su música más bonita: la banda sonora de One from the heart (en España, Corazonada). A continuación rompió la baraja. El segundo Waits saltó de Asylum, sello para hippies ricos, a Island, entonces tolerante con los heterodoxos (ahora graba para Anti, independiente con raíces punkis). Tiró al retrete el Libro de Producciones Aceptables, se desprendió del disfraz de hipster resabiado y comenzó a manipular tanto sonidos como formas añejas. Sin miedo, acentuó su voz de hombre lobo. En contra del tópico del gusto musical femenino, el impulso para explorar vino de Kathleen. Ella le hizo ver que era preferible la libertad creativa a la seguridad de una carrera convencional, le facilitó el contacto con cierta vanguardia (William Burroughs, Robert Wilson, Jim Jarmusch) y le animó a aceptar papeles en el cine. Establecieron la primacía de la familia sobre los compromisos profesionales: Tom apenas hace giras. Liberado de concesiones, puede editar dos discos el mismo día, o juntar, como ahora, un triple cd de retazos y ocurrencias sueltas. ¡Limpieza de otoño! Con Orphans…, Waits y Brennan han vaciado su archivo y les ha salido un muestrario tan accesible como impresionante (tres horas) de logros e influencias. Son 56 grabaciones, de las cuales 26 estaban desperdigadas por homenajes, películas, proyectos ajenos. Tom, que se atormenta por unificar en clima y concepto cada disco oficial, funciona también sin el peso de la Gran Idea. Hay coherencia estética en estos 56 temas de Huérfanos, que se han podido ordenar en tres categorías, una por cd: ‘Bronquistas’ (rock de batalla), ‘Berreadores’ (baladas) y ‘Bastardos’ (recitados y experimentos). Revisando tan monumental miscelánea, se entiende el respeto, la pura envidia de sus colegas: nadie arriesga más en el vestuario, el esqueleto y el alma de sus canciones. Su paleta es inmensa: blues libérrimos, melopeas de perdedores, jazz en blanco y negro, sudorosos cantos de trabajo, boogies oxidados, agrios himnos de iglesia, hip-hop sin máquinas, mambos de tierra adentro, serenatas con costras. Manjares orgánicos para buscadores –de ambos sexos– que sepan apreciar esos “diamantes que prefirieron quedarse como carbón”.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Rita Guerrero tiene cancer

Cuenta Banorte para ayudar a Rita Guerrero 0664479673 clave 072180006644796732 Vamos a hecharle una mano

Una post del 2008 de Carlos Oliva Mendoza

Me pareció una perla: Ocho años de panismo en eso que se llamaba la República mexicana Antier el presidente de la Comisión Nacional de Derecho Humanos (CNDH) nos obsequió una precisa radiografía del país: 1. De enero de 2001 a noviembre de 2008 ocurrieron 20 mil secuestros en el país, esto es, 2500 al año, siete al día. 2. En ese período se registraron 10 mil 500 ejecuciones atribuidas a eso que llaman "crimen organizado". 3. En el 2008, se han ejecutado a 5 mil 585 personas. 4. De enero de 2006 a noviembre de 2008, 48 millones de personas han sido víctimas del delito (16 millones por año, 43 mil 835 al día) 5. De todos esos millones, se ha aclarado el 1.24%, lo que quiere decir que el grado de impunidad del país es del 98.76%. Hace tiempo que el país es una suma de empresas, aparentemente, sin control. Si uno observa esto, más bien parece que la cosa marcha bien: el estado criminal, que vocifera una guerra, nunca ha entregado cuentas tan asombrosas a sus ciudadanos.

martes, 23 de noviembre de 2010

El premio Planeta cada vez más filtrado

Tomado de las bondades de escritores.org En 2004 me invitó Plaza & Janés (hoy Random House Mondadori) a la cena de entrega del Premio Ciudad de Torrevieja de Novela. En el tren, me reencontré con un camarada periodista, que me dijo: “Soy uno de los finalistas“. Me contó la historia de su novela, basada en a en el Renacimiento y la arquitectura, con algo de intriga. Al llegar al hotel del evento, le conté con emoción a otro periodista que un amigo mío era uno de los cinco finalistas. “No va a ganar”, me dijo: “El premio se lo dan a Zoe Valdés y el segundo a Javier Sierra“. ¿Ya se sabe?, dije con sorpresa inocente. Me miró y añadió: “Siempre lo filtran antes de la cena para que la noticia entre en primera edición de los periódicos. Pero lo mantenemos en secreto”. Y sonrió. Como yo era periodista económico, me quedé sorprendido de algo que para el periodismo cultural era tan habitual como para nosotros hablar de juntas de accionistas. Antes de la cena, en el cóctel, mi amigo finalista se acercó para confesarme que estaba desolado. “Me han dicho que el premio ya está dado”. Y repitió los mismos nombres que yo había escuchado. Terminó la cena. Alguien se acercó al micrófono, y dijo que allí en su mano tenía las plicas de los ganadores. Yo miré a los compañeros de mesa y pensé en decirles que todos gritásemos que ya lo sabíamos. Me hubiera encantado vociferar. “No sigas: ¡sabemos que son Zoe y Javier!”. Pero no lo hicimos. En efecto, Zoe y Javier. Mi amigo y su mujer estaban anodadados. En 2008 me invitaron al Premio Planeta. Como yo ya era un experto en premios filtrados, pregunté al comenzar la cena a quién le iban a dar el premio. “Fernando Savater”, confesó un periodista mientras descalabraba un langostino. Se cumplió. Este año, (ayer por la noche) le han dado el Premio Planeta a Eduardo Mendoza. En el colmo de las filtraciones, el diario elpais.com ya lo tenía en su portada desde ayer por la mañana. O sea, con un adelanto de unas 12 horas. Una buene exclusiva que nunca criticaré a ningún periodista, pero una filtración que no solo daña a la editorial sino a ganador. Todos los años siempre se habla de lo mismo. ¿Por qué están amañados? Supongo que para Planeta y para Random House Mondadori, los premios son una inversión muy seria (el planeta con 600.000 euros, y el Torrevieja, con 360.000, están entre los mejor dotados del mundo) pero también una catapulta de ventas, y por ello deben montar un engranaje comercial inevitable. Primero se consigue al autor. Luego, se presenta la obra. Y por último, se le concede un premio. ¿Por qué? Una vez me explicaron que si no fuera así, el libro no se vendería porque importa mucho que el ganador sea conocido. Y me contaron que es un riesgo enorme no encargar un libro porque la calidad de la inmensa mayoría de las obras presentadas es dudosa, y hasta podría resultar un premio desierto o muy mediocre. Con el arreglo, por lo menos se aseguran que la cara ganadora sea de postín, y que garantice cierta calidad. No estoy tan seguro. Como han demostrado esas mismas editoriales, no siempre ha sido así: de hecho, Carlos Ruiz Zafón, fue casi descartado del premio Fernando Lara y al final resultó un gran descubrimiento. Un superventas. O sea, el criterio del jurado no es infalible. De todos modos, para que estos premios no fueran tan criticados, creo que en lugar de organizar una cena, por lo menos deberían presentarlos en una comida. Así todos los periódicos podrían llegar a la primera edición. Eso sí: siempre que pensemos en el periódico de papel. Pero en internet, nos da igual si es desayuno, almuerzo o cena, porque estamos 24 horas en vela. Lo daríamos ipso facto.

lunes, 22 de noviembre de 2010

RATAS

En el blog de nuestaaparenterendicion.blogspot.com acabo de leer un texto de un filósofo español que no puedo sino difundirlo: Acá está entero: domingo 21 de noviembre de 2010El filósofo Miguel Morey nos manda un texto sobre el miedo. RATAS La historia es bien conocida. Estamos en 1984, en el seno de un Estado totalitario controlado por un Gran Hermano que todo lo ve y todo lo oye. La sociedad tiene la estructura gregaria de una inmensa colmena: en el estrato más bajo, las masas de trabajadores entregadas a la producción de armas para una guerra interminable; en el medio, el estamento burocrático que mantiene en funcionamiento todos los resortes del Estado; y en lo más alto, una elite que ejerce un control absoluto sobre todo el aparato ayudándose con las más refinadas tecnologías físicas y psíquicas, entre las que destaca la manipulación del lenguaje (la "newspeak") llevada a cabo por el Ministerio de la Verdad: "la guerra es paz", "la libertad es esclavitud", "la ignorancia es fuerza"… En este contexto, el protagonista, Winston Smith encarna la figura del rebelde empeñado en tratar de salvar su vida consciente mediante la recuperación del lenguaje y el ámbito de experiencias que éste permitía antes de quedar neutralizado por el totalitarismo político. Desde el principio, el sesgo obligadamente trágico de esta rebelión quedará anticipado en el diario del protagonista cuando escribe, convirtiendo en aporía los hábitos paradójicos de la nueva lengua propagandista: "hasta que no sean conscientes no se rebelarán, y hasta que no se hayan rebelado no podrán ser conscientes"… Poco a poco, Winston Smith irá comprendiendo que su lucha por redescubrir y reconquistar su conciencia es una guerra perdida, su derrota es tan sólo cuestión de tiempo. Finalmente, sorprendido en una cita secreta de amor, en flagrante violación de la norma que hace de cualquier relación sexual un asunto demográfico, es encerrado en la cárcel y sometido a tortura hasta quedar convertido en un autómata. En la recta final del relato, O'Brien, el torturador, le dice: "El dolor solo a veces no es suficiente. Hay ocasiones en las que el ser humano soporta el dolor y lo soporta hasta la muerte. Pero para todo el mundo hay una cosa insoportable…". Entonces, le muestra una máscara de alambre unida a una jaula en la que están encerradas unas cuantas ratas vivas, hambrientas. Y mientras le coloca el artefacto en la cara, le dice: "He accionado la primera palanca. Ya comprendes el funcionamiento de este instrumento. La careta quedará ajustada a tu cara sin dejar ninguna salida. Cuando presione la otra palanca, la puerta de la jaula se levantará. Estas bestias hambrientas saldrán como balas. ¿No has visto nunca los saltos que pegan las ratas? De la misma manera te saltarán a la cara y se clavarán allí. A veces atacan primero los ojos. A veces agujerean las mejillas y devoran la lengua…". Presa del pánico más atroz, Winston Smith acaba por comprender que la única manera que tiene de evitar el suplicio es interponer a otro ser humano, el cuerpo de otro ser humano, entre él y las ratas. Entonces grita: "¡Hacédselo a Julia. Hacédselo a Julia! ¡No a mí! No me importa lo que le hagáis. Cortadla a pedazos, trinchadla con huesos y todo. ¡Pero no a mí! ¡Julia! !No yo¡". Algún tiempo después, en el curso de un fugaz encuentro con Julia, el tiempo justo para que el lector vea las cicatrices en su rostro, ambos confiesan su mutua traición. Julia explica: "A veces te amenazan con algo, algo que no puedes soportar, algo en lo que no tienes ni el valor de pensar. Y entonces dices: No me lo hagáis a mí, hacédselo a cualquier otra persona, hacédselo a Fulano o a Mengano. Una vez que todo ha pasado, a lo mejor querrás pensar que tan sólo fue una escapatoria y que sólo lo dijiste para detenerlos y no de corazón. Pero no es verdad. En aquel momento, es aquello lo que quieres decir. Estás convencido de que no hay otro medio de salvarte y decides salvarte de esta forma. Quieres que se lo hagan a otra persona…". Y concluye: "Una vez que todo ha pasado, ya no experimentas nunca más hacia la otra persona los mismos sentimientos". Lacónicamente, Winston Smith corrobora: "No, ya no vuelves a sentir lo mismo". En la inminencia de la bala que ha de atravesarle finalmente el cerebro, los últimos pensamientos de Winston Smith podrían perfectamente haber repetido las palabras de despedida del humorista andaluz Pedro Muñoz Seca ante el pelotón de fusilamiento, el 28 de noviembre de 1936, en Paracuellos del Jarama: “Podréis quitarme con vuestros fusiles los bienes, la libertad, la vida. Pero hay una cosa que no me quitaréis, y es el miedo”. II. Todos los animales sienten el miedo. Los expertos nos dicen que se trata de un esquema adaptativo, un mecanismo de supervivencia y de defensa surgido para permitir al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. Pero para los hombres, para ese animal extraño que existe en su propia memoria (en la memoria infinitesimal que nos permite acabar una frase, transitar del querer decir al haber dicho, cumplir ese trayecto en el que el animal que somos se juega su condición de humano), para ese animal extraño el miedo es algo mucho más complejo, porque ha aprendido a conjugarse en todos los tiempos, modos, aspectos, y personas que tiene el verbo. De este modo es como si el miedo dejara de pertenecer a la inmediatez de lo que sobreviene, dejara de ser una reacción de alerta, para pasar a ser algo que está siempre presente. Los mismos expertos nos dicen que la extirpación de la amígdala parece eliminar el miedo en los animales, pero no así en los humanos, dado que en ellos el mecanismo del miedo interactúa con la corteza cerebral y otras partes del sistema límbico. La conciencia, esa forma de memoria mediante la que nos sostenemos en el presente, no puede ser tal sin ser también y ante todo conciencia de la propia finitud, de la inevitabilidad de la muerte. Y el miedo a la muerte será así, para el animal consciente, la matriz misma de todos sus miedos, el índice de su fragilidad. A partir de esa certeza comenzarán los mil y un negocios con el miedo. Cuando O'Brien le acerca la máscara-jaula al rostro de Winston Smith le dice que se trata de un suplicio chino, inventado hace miles de años. Es muy posible que fuera cierto, pero tortura y suplicio no son lo mismo. El suplicio es un arte de los dolores insoportables, una estética de carnicería. La tortura es otra cosa, en la tortura hay siempre un silogismo implícito, un imperativo condicionado que sobrevuela la escena: si no obedeces, entonces… El dolor se da por descontado, pero el punto donde se apoya toda la presión es sobre el miedo, el miedo al futuro, a lo que ocurrirá irremediablemente si no se obedece. Por ello no sería improbable que cualquier torturador iletrado supiera más acerca del miedo que el más estirado de los fenomenólogos… Cuentan de Zenón de Elea, el sabio arcaico griego, que, siendo sometido a tortura por el tirano, se cortó la lengua con los dientes y se la escupió al rostro del torturador que le exigía que delatara a sus compañeros de conjura. Poco antes, al preguntarle éste de qué le servía ahora la filosofía, había respondido: para despreciar a la muerte… Y sí, esta es la otra cara de la moneda. Ante ese miedo siempre presente, ante esa conciencia que es conciencia de la propia muerte sin más alivio que la distracción, los automatismos o cualquier otra forma de inconsciencia, ante esa administración de los miedos por parte del poder, infatigable, de pronto, es como si hubiera surgido una respuesta, la otra cara de la moneda. El tirano, el torturador puede tratar de especular con el miedo de su victima hasta reducirla a mero autómata tal vez, pero ¿se pondrá a salvo con ello de su propio miedo a morir, acallará de este modo su conciencia? Frente a ese uso predador del saber de la propia finitud, el sabio propone una alternativa, una salida quizá: tomar esa conciencia de la inevitabilidad de la muerte y desde ella ponderar el valor de todas las demás cosas del mundo, y no al revés, imaginando la muerte desde el acomodo en el mundo de las cosas. Cuando el príncipe Gautama sale por vez primera de paseo y descubre el dolor, la vejez y la muerte, ¿qué descubre en realidad? Lo que descubre el Buda entonces es la inevitabilidad de lo que irremediablemente ha de ocurrir, lo que por tanto hay que aprender a no temer. La lección de los sabios, el culto a la sabiduría comenzará entonces, adoptando mil formas dispares, pero manteniendo un hilo rojo común, que será precisamente ese, imaginar el modo de ponerse a salvo del miedo, no abdicando de la conciencia sino llevándola a su punta más extrema y luminosa. La filosofía recogerá desde su mismo nacimiento esa herencia, no en vano se nombran los filósofos a sí mismos amantes y aprendices, amigos de la sabiduría: toda la obra de Platón pivota alrededor de la ratificación final que, con la ejecución de su condena a muerte, da Sócrates a su actividad mayéutica. Y en Las vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres de Diógenes Laercio abundan ejemplos como el de Zenón, la misma escena, el tirano tratando de hacerse con el ánimo del filósofo mediante la tortura y el filósofo respondiéndole desde el desprecio y la distancia. Ésta fue la respuesta de los filósofos a toda forma de tiranía, a cualquiera de las administraciones del miedo. Y gracias a ellos pudo existir eso que llamamos espíritu. Epicuro o Séneca nos han brindado las formulaciones más conocidas de esa melete thanatou (meditación sobre la muerte, praemeditatio malorum para los latinos) que es el atletismo sostenido sobre el que se levanta su fortaleza, su ánimo. Y en el primer paso a dar casi todos los sabios coinciden: debe distinguirse entre las cosas que dependen de uno y las que no, uno debe ocuparse de las primeras y desocuparse de las segundas. No depende de nosotros el momento en que llegará la muerte, la actitud con la que la encararemos sí. Muchos siglos más tarde, también Descartes, en su Discurso del método, parece todavía sostener una cierta memoria de esa vieja respuesta del filósofo ante las tiranías. "Mi tercera máxima fue – escribe – tratar siempre de vencerme a mí mismo más bien que a la fortuna y a cambiar mis deseos antes que el orden del mundo, habituándome a creer que no hay nada que esté enteramente a nuestro albedrío, fuera de nuestros pensamientos…". Pero allí ya es la razón y no el espíritu quien habla. III. En el primero de sus grandes textos, conocido generalmente como Historia de la locura, pero cuyo título original era Locura y sinrazón. Historia de la locura en la época clásica (1961), Michel Foucault se empeña en llevar a cabo la historia moderna de la partición que separa razón de sinrazón, locura y enfermedad mental, como es sabido. Pero lo que hace es algo más que un mero ejercicio de historiografía, porque el efecto moral, la problematización que obliga a llevar a cabo al lector atañe no tanto al pasado cuanto al propio presente, y es demoledora. Lo que se nos cuenta sobre la locura no hace sino decir la historia del reverso oscuro de la racionalidad moderna y contemporánea, esa misma desde la que hoy pensamos – y alumbrada por esa luz negra, la historia resulta enormemente esclarecedora. La historia podría comenzar como una buena parábola, desplegando su "érase una vez…" a partir del edicto de fundación del Hospital General de París (27 de abril de 1656), éste sería el acontecimiento institucional que inicia el movimiento: "Queda prohibido a todas las personas de todo sexo y edad, calidad o nacimiento, sea cual fuere su estado en el que se encuentren, válidos o inválidos, enfermos o convalecientes, curables o incurables, mendigar en la ciudad y barrios de París". Por aquel entonces hay más de 40.000 mendigos vagando por París, capital que cuenta con 425.000 habitantes, cerca de un diez por ciento pues. El objetivo inmediato, explícito, es la represión de la ociosidad y por ello el edicto amenaza por igual a todo aquel que no pueda justificar sus medios de vida: se trata de un primer paso hacia la imposición moderna de la laboriosidad forzosa, un paso policial. Y en este desplazamiento, incluso la Iglesia misma cambia de registro: rápidamente procede a una desacralización de la pobreza y deja de hablar de los pobrecitos de Dios, que se alimentan por obra de su bondad, como los pajarillos del cielo (Mt 6, 26), para pasar a enarbolar amenazas como las contenidas en la parábola de los talentos (Mt 25, 14): "A todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará…". La vasta red de leproserías con la que cuenta Francia, vacantes casi desde el final de las Cruzadas, va a ser el soporte institucional que permitirá el encierro indiscriminado de todo aquel que no pueda justificar medios de vida, dando como resultado una amalgama humana absolutamente heterogénea: el pícaro, el tullido, el libertino, el cazador furtivo, el vagabundo, el mendigo, el maleante, el tonto del pueblo – todos van a acabar coincidiendo en los nuevos espacios de encierro. Una vez allí, la gran ley que como una cantinela modula cada rincón de ese espacio es clara: Si no trabajas, no obtendrás la libertad… Y será ésta la primera gran discriminación que permitirá comenzar a identificar a la locura como tal, en un sentido moderno. Porque el libertino, el maleante, el pícaro rápidamente comprenden, poco a poco todos van comprendiendo cuál es el único modo de salir de allí. ¿Arbeit macht frei? En todo caso, poco a poco, todos van cediendo ante el miedo a lo que ocurrirá si no obedecen, un encierro interminable – el imperativo condicionado, el silogismo elemental de todo poder, poco a poco va imponiendo su ley. Y sin embargo, he ahí que queda un resto, quedan unos cuantos que no entienden, que no se avienen, que no pueden, no quieren o no saben entrar en razón. Ellos van a ser la cantera sobre la que comenzarán a perfilarse las figuras de la forma moderna de la locura, destinada muy pronto a ser enteramente medicalizada como enfermedad mental. Convertida así en parábola, el punto de partida de la historia encubierta de la razón que Foucault nos cuenta podría muy bien ser éste. Y en caso de ser así, habría que ponderar con cuidado aquella nerviosa afirmación suya de 1977, "la torture, c'est la raison" – por si acaso fuera algo más que la boutade gauchiste que aparenta ser. Según la etimología más probable, la palabra "trabajo" provendría del latín, tripalium, literalmente "tres palos", un instrumento de tortura que al parecer se utilizaba con los esclavos. IV. Se recordará que cuando W. Benjamin quiso caracterizar lo específico del fascismo, en tanto que forma eminente de tiranía durante buena parte del siglo XX, subrayó dos rasgos distintivos: en primer lugar, la estetización de lo político; y luego, la guerra. De entonces a acá, se nos ha tratado de meter miedo de modos muy variados, desde la amenaza nuclear o el sida hasta la gripe A y la crisis económica, pasando por el advenimiento del milenio, el terrorismo o el cambio climático. Aunque probablemente hoy los viejos jinetes del Apocalipsis siguen siendo los que siempre fueron: la enfermedad, la guerra, el hambre y la muerte. Si en el mundo que nos dibuja G. Orwell la institución encargada de la falsificación y la propaganda se llamaba Ministerio de la Verdad, no resulta difícil conjeturar cuál será el nombre de las instancias que apacientan hoy estos miedos. Su eficacia, en el seno de una estetización generalizada de lo público, está más que probada: son capaces tanto de llevarnos a creer que nos atacan los marcianos como de hacernos olvidar que, en el fondo, Mickey Mouse no es más que una rata. MIGUEL MOREY (barcelonés, 1950), catedrático de Filosofía de la Universidad de Barcelona, traductor de G. Colli, G. Deleuze y M. Foucault, ensayista, autor de Lectura de Foucault (1983), Camino de Santiago (1987), El orden de los acontecimientos (1988), Deseo de ser piel roja (1994, xxii Premio Anagrama de ensayo), entre otros. Última publicación, Robert Wilson (2003), en colaboración con Carmen Pardo.
¡Por cierto: qué raro es andar por la vida sin tallar madera! Un saludo a mi amigo Josué, autor de las esculturas de la plaza de Coyoacán

lunes, 15 de noviembre de 2010

A pesar de todo, amanece un poema

A pesar de todo, amanece un poema. Sin imaginar siquiera su lugar, Causa y caudal que origina. Y de aquel origen que cobra su estima, Su valor, mudará su nombre, dejará de ser Aparente reflejo conocido del enigma. Para volver a ser, O no ser nunca más la fuente de su poesía. La leve oportunidad para reconocer su nombre y constatar Que de su rostro inmediato, Ahora nada queda, Se ha transformado, Ya no es piedra, sino alfabeto que comparte el viento y el agua, ya no es un beso, sino pétalos vivos rendidos en su ofrenda. Es la hora de allanar el vacío, más no el silencio, Porque el silencio, el último y el primero Corresponden al lugar de la poesía. Desprendiéndose de sus alas cuando se eleva, al igual que un ángel cuando nos visita y llega Para rozarnos en el instante terminal o lleno de gracia, en el eco de nuestra muerte o la fugaz claridad. Cuando nace un poema. Aún sin haber pretendido su búsqueda, Ahí está, tangible al verbo, y más allá de la imagen de la palabra y la voz y de quien pregona solitario su escritura, del sonido que anima su presencia bajo el mismo canto ligero en donde todo vibra por ser y ser en sí misma la existencia. Viene de lejos e irá más allá de nuestra breve entrega a la expectativa. Se descubre, Y discurre, cómo es la sonrisa de Dios, De los hombres, Del universo y sus cosas. De todo cuanto ocurre se despide y alejará, Sin reconocer la raíz del tiempo Porque no hay tal, Para mitigar su honda luminosidad. Sergio vicario

Poema

Es el eco doliente de mi pensamiento Que navega como Colón a conquistar América y se desliza hasta mi oreja. Lo he leído en otros ojos, lo supe, lo olvidé, Pero aseguro que en mis alforjas, en mi vino Y en mi pelea, en mi alimento, existió el amor En otro tiempo. Lo lamento, pero el polo norte nunca se ha perdido. Debe durar la tabla de la imaginería, donde uno compite Con el doble de uno, el que no existe, el que fue borrado Por los astros o por unos años del carajo. Lo cierto, hermano disperso de la física, es que la casa Duerme o respira sin existir propiamente y a ese silencio en poesía Se le llama pluralidad de respuestas o la cosa que ahorca con su propia historia, la vieja metafísica barata que el poeta nombra Y le llama cualquier cosa.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Conclusión

Abre tu playera para que te entre mi soledad Y de paso un par de caguamas, Tres libros de Antonio Lobo Antunes Y así sí vivimos juntos, De volada, Y ya.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Playas, cortinas, ventanas...

La última vez, quizás, quizás, quizás…. Tamborazos para despertar, Al día siguiente, el océano distante embravecido. La locuacidad es mi punto climático, Llevando el Yoga para cantar, besar, amortiguar Esas garras que no existen pero con qué desgraciada fuerza te sostienen a la vida. Si todo punto climático habrá detectado Otros dos puntos vislumbrando el rayo verde del mar… Lo digo en serio eh? ¿A poco no sabías que a veces, ciertas veces se puede ver un rayo verde en el horizonte del mar hacia lo lejos? A ver, pásame una chela, Te digo, hoooo…. No me crees ya vez cómo eres? Y lo que te ayuda a cantar es tú otra tú y mi otro yo, Porque sino, ¿Cómo carajos llegamos al silencio?

jueves, 4 de noviembre de 2010

No falte nadie a la CASA DEL POETA!!

cada k se presenta aLGO DE ibargoyen SE PONE MUY BIEN, desde acá brindamos, poeta, te estamos esperando en ags.

martes, 26 de octubre de 2010

Casi obligado

Chequen esto http://nuestraaparenterendicion.blogspot.com/ Deberían firmarlo, serio.

lunes, 25 de octubre de 2010

Domingo muy cultural

La Orquesta sinfónica de Aguascalientes de visita en el Museo Aguascalientes, ayer, (LA JORNADA AGUASCALIENTES) FOTO: MI Amigazo Gerardo González Mientras Tanto... Saturnino Herrán aplaudía desde algún lugar inaudible.... FELICIDADES MAESTRO EDUARDO LIZALDE POR EL MERECIDO PREMIO VÍCTOR SANDOVAL POETAS DEL MUNDO LATINO EN AGUASCALIENTES

miércoles, 20 de octubre de 2010

33 RAZONES POR LAS QUE ES MARAVILLOSO SER HOMBRE 1- Conservas el mismo estado de ánimo durante todo el mes. Tus hormonas no brincan como locas. 2- Los mecánicos no te hacen pendejo. 3- No tienes que cargar a todos lados una bolsa llena de pendejadas. 4- En las peluquerías no te roban. 5- Te vale madre si alguien se da cuenta o no de tu nuevo corte de cabello. 6- Cuando tu trabajo es criticado, no piensas que todos te odian secretamente. 7- Ninguno de tus colegas de trabajo tiene la capacidad de hacerte llorar, porque al que se te pone muy loco le partes la madre y listo. 8- Tu calzones cuestan 60 pesos por un paquete de tres. 9- Tres pares de zapatos son más que suficiente. 10- Nadie te agarra las nalgas en la calle, ni aún de noche. 11- Puedes tener sexo con una desconocida y nadie dice " mira ese viejo fácil, puto y sin principios morales" 12- Puedes hacer pipí sin tener que casi desvestirte. 13- Puedes sentarte con las piernas abiertas. 14- Puedes ir al baño sin tener que invitar a un amigo a que te acompañe. 15- Las filas de los sanitarios son un 80% más cortas. 16- No andas amargándole la vida a los que te rodean 3 días de cada mes. Menstruación es una palabra en chino. Si sangras 3 días seguidos te mueres y ya. 17- Luis Miguel, Ricky Martin, Tom Cruise, Julio Iglesias y los demás no existen en tu universo; es más, son una bola de putos. 18- No tienes que cruzarte la calle cuando pasas por una construcción llena de albañiles pelandrujos. 19- Suena tu celular, lo contestas y punto. No tienes que buscarlo 10 minutos en un morral atiborrado de pendejadas. 20- Puedes remediar cualquier cosa con la sencilla frase " ¡A chingar a su madre!" 21- No tienes que monitorear la vida íntima de tus amigos. 22- Puedes pasar a visitar a un amigo, sin tener que llevarle galletitas. 23- Las conversaciones telefónicas con tus amigos duran menos de 60 segundos. (¿Qué hay de nuevo cabrón?... nada aqui... sobres.... te veo en la cantina de siempre...órale gûey, así quedamos.) 24- Si no llamas a un amigo cuando dijiste que lo harías, este no le va a decir a tus amigos que has cambiado mucho. 25- Puedes ver televisión durante horas con un amigo, en total silencio, sin pensar: "¿estará enojado conmigo?¿Ya no me quiere?" 26- Si alguien se olvida de invitarte a algún evento, nomás le mientas la madre pero sigue siendo tu amigo. 27- Si alguien llega a la fiesta con un sweater igualito al tuyo, no te apenas, hasta te da gusto y le preguntas si es de Soriana también. 28- Si tienes 40 años y eres soltero, a ninguno de tus amigos le importa; incluso empiezan a felicitarte. 29- A tus amigos les vale madre si has subido o bajado de peso... 30- Una sola cartera sirve para muchos años. No cambia con la temporada o con el color de tu ropa. 31- No tienes por que estar pensando en qué ropa llevar y hace cuánto que la llevaste...A tus amigos les vale madre como vas vestido. 32- Te importa un carajo si te tragas 2 hamburguesas con catsup y papas en una noche...total las dietas no se hicieron para los hombres, es más, las dietas son para los huevones que no hacen ejercicio. 33- Puedes decir palabrotas a tus anchas... no hay nadie que te diga..."Eso se oye muy mal en un señorito decente"

martes, 19 de octubre de 2010

de Saúl Ibargoyen mi primer felicitación

FELIZ CUMPLEAÑOS CON TUS MUSAS! SAUL. CON OBAMA O SIN OBAMA EL IMPERIO ES EL IMPERIO

lunes, 18 de octubre de 2010

THE FLY- U2

No es ningún secreto que las estrellas están cayendo del cielo No es ningún secreto que nuestro mundo está en oscuridad esta noche Dicen que el sol es eclipsado a veces por la luna Tu sabes que no te veo cuando camina en el cuarto. No es ningún secreto que un amigo es alguien que le deja que le ayudes No es ningún secreto que un mentiroso no creerá a cualquier persona Ellos dicen que un secreto es algo que le dices a otra persona Así que te lo estoy diciendo, nena. Voz 1 Voz 2 Un hombre pedirá amor, brillaremos como Un hombre se arrastrará Estrella ardiente En la cara escarpada del amor Nos estamos cayendo Como una mosca en una pared El cielo… esta noche No es un secreto en absoluto No es ningún secreto que una conciencia puede ser a veces un parásito No es ningún secreto que la ambición clava las uñas en el éxito Todo artista es un caníbal, todo poeta es un ladrón, Todos matan su inspiración y cantan sobre la pena Voz 1 Voz 2 Un hombre pedirá amor, brillaremos como Un hombre se arrastrará Estrella ardiente En la cara escarpada del amor Nos estamos cayendo Como una mosca en una pared El cielo… esta noche No es un secreto en absoluto Ame, nosotros brillamos como una estrella ardiente Nos estamos cayendo del cielo esta noche Voz 1 Voz 2 Un hombre pedirá amor, brillaremos como Un hombre se arrastrará Estrella ardiente En la cara escarpada del amor Nos estamos cayendo Como una mosca en una pared El cielo… esta noche No es un secreto en absoluto No es un secreto que las estrellas están cayendo del cielo El universo explota porque un hombre mintió Mira, conseguí ir, yo controlo el cambio. Hay un montón de cosas que si pudiera las cambiaría.

sábado, 16 de octubre de 2010

Mi amigo Pako Puente

Yo no creo tener otro amigo al k le haya insistido más veces en que publique sus rollos. Pero la verdad éste maese tiene un cuento largo (o novela corta, the song remains the same)llamada(o)La Ciudad de Federico Ponce, que la verdad está excelente. Vean a Pako cómo se inspira pa hacer guiones, pero eso sí: a Pako Puente me lo respetan...

martes, 12 de octubre de 2010

¿Qué creen mundanos?

La siguiente es una nota como muchas que han circulado por el mundo, lo que quiero chismearles es que un súper broder se acaba de ir (dichoso el hijo de la madre) y vive a unos pocos kilómetros de Estocolmo... Es mi broder que hizo la portada del rinoceronte.... La Nota: Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura: "Es un reconocimiento a la lengua española" El autor de La fiesta del Chivo es distinguido "por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes sobre la resistencia, la revuelta y la derrota individual"El escritor hispano-peruano Mario Vargas Llosa se ha confesado "muy conmovido y entusiasmado" tras ser galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2010. También ha declarado que este Nobel supone un "reconocimiento a la literatura de lengua española" y aseguró que no esperaba figurar en la lista de candidatos. Llosa ha obtenido el Premio Nobel de Literatura 2010 "por su cartografía de las estructuras del poder y sus afiladas imágenes de la resistencia, rebelión y derrota del individuo", según informó este jueves en Estocolmo el secretario de la Academia Sueca, Peter Englud. En sus primeras declaraciones, transmitidas por Englud poco después de que éste anunciara el premio, Vargas Llosa se mostró "muy conmovido y entusiasmado". "Se había levantado a las cinco de la mañana para impartir una clase cuando recibió nuestra llamada a las siete menos cuarto, mientras trabajaba intensamente", explicó Englund. El escritor se encuentra en Nueva York, donde imparte clases en la Universidad de Princeton. Posteriormente, Vargas Llosa declaró que se alegraba "muchísimo" por la concesión del Premio Nobel y afirmó que el galardón supone un "reconocimiento a la literatura de lengua española". Asimismo, aseguró que no pensaba figurar en la lista de candidatos y añadió que el Nobel le obligará a seguir trabajando en defensa de "las libertades y la democracia". Por su parte, el ministro peruano de Cultura, Juan Ossio, celebró esta "gran noticia" y declaró a un canal de televisión del país que Vargas Llosa debería haber sido premiado "hace tiempo, porque toda su obra es digna de ser reconocida con un premio Nobel". El ministro no descartó la posibilidad de que el Gobierno programe una actividad especial para celebrar este acontecimiento. BIOGRAFÍA Mario Vargas Llosa nació el 28 de marzo de 1936 en Arequipa (Perú), hijo de Ernesto Vargas Maldonado y Dora Llosa Ureta. Después del divorcio de sus padres, se crió con su madre y su abuelo en la ciudad de Cochabamba, en Bolivia. En 1946, la familia se mudó a la ciudad peruana de Piura, y en 1947, ya en Lima, sus padres restablecieron su relación. En Lima, Vargas Llosa asistió a una escuela católica. Posteriormente fue enviado por su padre al Colegio Militar Leoncio Prado. Tras terminar sus estudios en el Colegio Nacional San Miguel en Piura, estudió Derecho y Literatura en Lima y Madrid. En 1955 se casó con Julia Urquidi. En 1959 se mudó a París, donde trabajó como profesor de lenguas y como periodista en la agencia France Presse y en la televisión francesa. Como escritor se dio a conocer internacionalmente con la novela La ciudad y los perros (1962), un libro basado en sus experiencias personales en el Leoncio Prado y que creó fuerte polémica en Perú, hasta el punto de que mil ejemplares fueron quemados públicamente por varios oficiales de este colegio militar. En 1964, Mario Vargas Llosa y Julia Urquidi se divorciaron. Un año más tarde se casó con su prima Patricia Llosa. Después de haber vivido por etapas en París, Lima, Londres y Barcelona, volvió a Lima en 1974. En 1975 fue nombrado miembro de la Academia Peruana. A lo largo de su carrera, Vargas Llosa ha dado conferencias y clases en una larga lista de universidades en Estados Unidos, Suramérica y Europa. En 1990 fue candidato por el Frente Democrático (FREDEMO) a la Presidencia del Perú, pero perdió las elecciones frente a Alberto Fujimori. En 1993 obtuvo la nacionalidad española, que comparte con la peruana, y en 1994 fue nombrado miembro de la Real Academia Española, en la que tomó posesión en 1996. En los años siguientes vivió, entre otras ciudades, en Barcelona, Madrid, Lima, París y Londres. Algunas de sus obras más conocidas son 'La ciudad y los perros', 'Conversación en la catedral' (1969), 'Pantaleón y las visitadoras' (1973), 'La tía Julia y el escribidor' (1977), 'La guerra del fin del mundo' (1981) y 'La fiesta del chivo' (2000). Su próxima novela, 'El sueño del celta', se publicará el próximo mes de noviembre y el propio autor augura que será la de más calidad de toda su extensa y multipremiada carrera. Aparte, ha obtenido también reconocimiento como periodista y ensayista. Vargas Llosa, que sucede a la narradora alemana Herta Müller acudirá a la ceremonia de entrega del galardón el 10 de diciembre en Estocolmo. Siguiendo la tradición, él será el encargado de pronunciar el discurso en nombre de todos los premiados. El escritor, que recibirá 10 millones de coronas suecas (un millón de euros), es el primer autor de habla hispana premiado con el Nobel de Literatura desde 1990, cuando el galardón recayó en el mexicano Octavio Paz. El año anterior, el premio había correspondido al español Camilo José Cela.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Babosos misterios

A finales de septiembre Alguien atravezó la pared y me vino a limpiar los zapatos así pasa

martes, 5 de octubre de 2010

Ciro Gómez Leyva

Los argentinos tienen una palabra muy útil para referir coloquialmente la desvergüenza, el descaro. Cachaza. Cachaza la de quien se ausenta dos meses del trabajo y demanda una millonada por despido injustificado. Cachaza la de Cecilia Romero al anunciar que quiere ser la próxima presidenta del PAN. Cachaza la de esta ráfaga de frases expresadas por ella el fin de semana: “Sí tengo intenciones de registrarme. He estado valorando mucho cómo están las cosas. Creo que es importante aprovechar esta situación que se da, donde cuestiones que tienen que ver con mi encargo o con mi compromiso han quedado atrás”. Veamos. “Sí tengo intenciones de registrarme”. Quiere decir que se siente perfectamente apta para postularse y dirigir al partido en el poder. “He estado valorando mucho cómo están las cosas”. Supongo que quiere decir que ha calculado los costos políticos tras la masacre de 72 indocumentados en Tamaulipas (cuando ella era la comisionada del Instituto Nacional de Migración). Y que llegó a la conclusión de que ese episodio (y otros) es anecdótico en su biografía política, poca cosa para frenar una carrera. “Creo que es importante aprovechar esta situación que se da, donde cuestiones que tienen que ver con mi encargo o con mi compromiso han quedado atrás”. Quiere decir que la muerte de los 72 es cosa del pasado; y nada frente a la posibilidad de convertirse en la luminosa líder que necesita el PAN. Que en un país donde nadie se hace cargo de sus implicaciones, la matanza de Tamaulipas puede ser incluso un buen trampolín. Qué cachaza, Cecilia, levantar la mano cuando los cadáveres están todavía humeantes. Y acudo al lunfardo argentino para no tener que decir: qué desvergüenza, qué descaro.

viernes, 1 de octubre de 2010

Nace nuevo centro para la creación, obvio, en la Capirucha

El Centro de Lectura Condesa cambiará de nombre por Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia del Instituto Nacional de Bellas Artes, a partir del 9 de octubre de 2010, con la puesta en marcha del Diplomado en Creación Literaria. Dicho diplomado está dirigido a todas aquellas personas que tengan a la lectura y la escritura como hábitos y al quehacer literario como interés fundamental para la expresión de diversas inquietudes. El nuevo Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia del INBA debe su nombre a un acervo que, en breve, se exhibirá a fin de dar a conocer documentos, manuscritos, traducciones, cartas, litografías y diseños de vestuario del poeta, crítico literario y dramaturgo, quien formó parte de Los Contemporáneos. El Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia del INBA, ubicado en la calle Nuevo León 91, colonia Hipódromo Condesa, en la Ciudad de México, será un espacio integral, pues continuará con los servicios a lectores, así como con las presentaciones editoriales, exposiciones y ciclos consagrados como Guías literarias y La hora del cuento, además de enfatizar su carácter formativo, a través de una serie de acciones académicas e interdisciplinarias encaminadas a la capacitación y profesionalización de diversos sectores de la sociedad interesados en el quehacer literario. Como parte de su nueva misión, este espacio desarrollará diplomados, seminarios, cursos y talleres de poesía, narrativa y dramaturgia, así como cátedras y encuentros especializados en la instrucción y desarrollo de promotores de la lectura. El INBA multiplica opciones y modalidades de formación de escritores El diplomado que hoy se presenta en la Ciudad de México fue inaugurado por la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes, Teresa Vicencio Álvarez, el pasado mes de agosto en Campeche. Se trata de una iniciativa sin precedentes, ya que representa un modelo de descentralización de la cultura que multiplica las opciones y las modalidades de formación de escritores, como parte de los programas del INBA, en colaboración con los gobiernos estatales. El Diplomado en Creación Literaria forma parte de una larga tradición de programas de formación artística del INBA y es una muestra de que esta institución, cada vez, realiza colaboraciones interinstitucionales con el mayor nivel de excelencia y alto impacto en el tejido social. Así, entre los estados de la Federación donde se programa la presencia del Diplomado se encuentran Campeche, Baja California, Guanajuato y San Luis Potosí. Este Diplomado concentra en su plantilla docente la participación de escritores consolidados como Héctor Carreto, Mónica Lavín, Mónica Brozon, David Olguín, Enrique Rentería, Óscar Martínez Vélez, Guillermo Samperio, Daniel Sada, Gerardo de la Torre, Luis Chumacero y María Rivera, quienes impartirán los módulos de poesía, novela, cuento, ensayo, guión (para historieta y cine), teatro, crónica y reportaje. Los interesados en formar parte de la primera generación de escritores del Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia del INBA, podrán inscribirse antes del 1º de octubre en el otrora Centro de Lectura Condesa, ubicado en Nuevo León 91, colonia Hipódromo Condesa. Para inscribirse, los aspirantes deberán presentar una muestra de textos inéditos o ya publicados, en cualesquiera de los géneros del diplomado (entre 2 y 5 cuartillas). Un breve ensayo escrito expresamente para el ingreso al diplomado, cuyo tema sea alguno de los géneros del mismo: el de mayor interés para el aspirante. Este ensayo no deberá tener una extensión mayor de 3 cuartillas. Asimismo, se solicita una carta donde se detallen los motivos por los que se desea cursar el diplomado, así como una carta de recomendación por parte de un escritor o escritora de reconocida trayectoria. Dicha documentación será evaluada y el resultado se publicará en la dirección electrónica www.literatura.bellasartes.gob.mx, el miércoles 6 de octubre de 2010. Los participantes seleccionados serán notificados. Cupo limitado a 20 personas. Cuota de recuperación tres mil pesos moneda nacional. Mayores informes e inscripciones a los teléfonos 5553-5268 y 69, o acudir al Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia del INBA (Av. Nuevo León 91, Col. Condesa. Ciudad de México). Internet: www.literatura.bellasartes.gob.mx. Correo electrónico: animacionalacreacion@inba.gob.mxEsta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla , clc.jgonzalez@inba.gob.mxEsta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla .

jueves, 30 de septiembre de 2010

Otro Centenario en 3 años

En 2013 se cumple el centenario de LA PROSA DEL TRANSIBERIANO Y LA PEQUEÑA JUANA DE FRANCIA, su autor, Blaise Cendrars, el primer poeta moderno de Francia (él fénix como le han de decir los chavos), estará de Fiesta y esperemos que también acá en México. Digo, si quieren algún mundano salir de la mediocrecía literaria y sobrevivir.... de lo tiene qué tomar más en serio que Piedra de Sol, allá usted poeta si no me cree.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Me quita el sueño

Me preocupan todos estos poetas jóvenes hablando en sus versos sobre canibalismo, muertes violentas, desengaños bestiales, etc. Ciertamente los poetas malditos franceses (Rimbaud, Baudelaire, Blake, etc), fueron y son el fundamento moderno de la juventud rebelde y contestataria y todo poeta primerizo tiene que bajar a conocer a los verdaderos patrones del oficio… pero después de ellos se ha escrito ya demasiado y se ha escrito muy bien, solamente pensemos en Ezra Pound, Eliot, Mallarmé, Blaise Cendrars, todo el surrealismo y toda la poesía beatnik. O, en nuestra lengua, la generación del 27: Alberti, Lorca, Neruda o, simplemente las tradición poética de nuestro País, etcétera. Pienso en una frase que dijo Jorge Fernández Granados, un poeta mexicano actual tremendamente bueno: “Quizá la Poesía sólo sea una forma de escritura ya demasiado cargada de historia.” No sé que decir ante esta frase, pero me preocupa imaginar a gente treintañera y cuarentona encerrada en su casa siguiendo la batalla contra el lenguaje, donde la batalla es seguir en busca del poema. Es mejor eso a que haya delincuencia, ciertamente, pero… eso… ¿hasta dónde va a llegar? Sólo sé que me preocupa. ¿No le hace honor a lo que es la poesía o sí? Si tomamos por cierta la frase de que la poesía es un acto de resistencia, pues a toda madre, pero de publicar… olvídense, también en México se le da atole con el dedo a la poesía. ¿Alguna duda?

jueves, 23 de septiembre de 2010

Alas de un fénix que puede volar todavía más

Las teorías de Darwin, lejos de haber sido totalmente asimiladas, están sobre politizadas. Frases como “la jungla de asfalto” “sálvese el que pueda” etc, etc, etc. Son ejemplos burdos de cómo: “Sólo el más fuerte sobrevive”. Éstas ideas tienen su origen en Darwin, que sirve perfectamente de ejemplo de cómo las teorías se impregnan en las masas. Y las masas tienden a creer que las teorías intelectuales solo son extrapolaciones de lo que ya nos imaginábamos. Niezstche es otro caso, pero como quienes se creyeron la simplificación de Zaratustra fueron los nazis, está mal visto que por el mundo anden vagando los superhombres… ¡Y políticamente a los superhombres se los lleva la chingada! Todo esto no son más que las formas en las que envejecen las teorías grandes: se vuelven lugares comunes de la cultura cotidiana, es triste aceptarlo, pero funciona así la mayoría de las veces. La masa de iletrados de todo el mundo nunca debieron escuchar frases como: “sólo el más fuerte sobrevive”. Además, ultimadamente Aristóteles ya había hablado de evolución en sus textos. Y los responsables del conocimiento darwiniano en la actualidad tienen que salir a defenderlo para que se entienda que todavía sigue siendo objeto de estudio y que el darwinismo político es sólo una mala interpretación de una teoría más grande. Carajo, ni que fuéramos tan brutos como los organismos unicelulares: tenemos teléfonos celulares, pero eso es otra cosa. Digámoslo así: el ser humano es un milagro en la evolución de las especies, pero ningún vecino de ningún lugar del mundo va y le dice al otro vecino: “¡Buenos días, milagro de la creación!”

sábado, 18 de septiembre de 2010

Ética y política en tiempos Airados* ARMANDO BARTRA

Nos amanecemos con la cifra de los matados: setenta y dos muertes individuales, intransferibles, pero sin nombre y sin rostro; como no tienen nombre ni tienen rostro los matadores. Víctimas unos y otros de una misma derrota moral porque los asesinos no son traidores, no son enemigos de la patria: los asesinos son tan jóvenes, desamparados y a la intemperie, como los asesinados. Decenas de miles de matadores, decenas de miles de matados: el rostro desollado de la patria. Como nunca desde de la Conquista padecemos desmoralización extrema. Anomia en sus dos sentidos: carencia de reglas y falta de palabras: en la nueva derrota mexicana fallan las viejas normas y se ahuecan las viejas palabras. Anomia de la sociedad y aún más de la política. En el mundo del poder fáctico que manda desde las sombras del gran dinero y desde la seductora pantalla de Hamelin; en un mundo de reglas no escritas donde se impone el más rico, el más poderoso, el más desalmado, el más canalla la política, deviene impúdico ejercicio de inmoralidad. Una opción a la cívica debacle sería pedir a los políticos que acaten ciertos principios morales universales; imperativos éticos válidos para cualquier persona y circunstancia: que sean tolerantes, austeros, veraces, que no roben, que no maten... Algo así como exigir moralidad, aun a quienes se mueven donde impera el realismo crudo, el pragmatismo, la realpolitik. Como pedirle peras al olmo o –parafraseando al Alazán Tostado– demandar del moral un fruto distinto de las moras. No es mi opción. No soy kantiano y no pretendo que las conductas de los individuos –con independencia de su circunstancia– se rijan por imperativos formales, abstractos, intemporales. Mejor dicho: no me basta con que se sometan a estos imperativos. Mi apuesta es por una ética social, por una moral en situación. No un relativismo en que todo se vale dependiendo del momento y el lugar; sí una axiología y una normatividad que surgen de la circunstancia. Y que, ante todo, surgen de la circunstancia de circunstancias: de la radical, la originaria socialidad del ser humano. Porque el hombre no es el individuo: el solitario ontológico que se socializa a posteriori mediante algún tipo de contrato con otros tan solitarios como él. El hombre son los hombres. El hombre soy yo y los otros. El hombre es la originaria colectividad que –aun si mediada por el yo, es decir por la libertad y la responsabilidad– es siempre punto de partida y punto de llegada. Mi pesquisa no es por encontrar una moral aplicable también al infame mundo de la política sino una ética que nazca de la política, que hunda sus raíces en una actividad que debiera ser solidaria por excelencia. Y para reconciliarnos con la política –esa puta– nada mejor que reivindicar a dos pensadores que me parecen actuales quizá por premodernos, dos hombres de ideas pero también de acción que algo sabían del negocio: Aristóteles, mentor de Alejandro, y Nicolás Maquiavelo, santo de las devociones de los pragmáticos, proverbial catequista de las argucias del poder. En la relectura de Maquiavelo seguiré al marxista italiano Antonio Gramsci, quien a principios del siglo XX y en busca de inspiración para conformar un movimiento político-cultural capaz de rescatar a la sociedad italiana de la opresión, el marasmo y la decadencia moral, recluta para su proyecto al célebre florentino del siglo XV que puso nombre al amoralismo político, a Nicolás Maquiavelo. Y lo recupera porque descubre que en su libro, El Príncipe, hay un sujeto, un destinatario que no son los gobernantes, de suyo sobrados de pragmatismo político, que no son los hombres del poder de por sí expertos en intrigas palaciegas. Maquiavelo escribe “para quien no sabe”, escribe para el pueblo llano: para aquellos que, dice el florentino, habiendo sufrido “todo género de robos, despojos, desgarramientos, vejaciones, desolaciones y ruinas” deben empaparse en las reales artes del poder si es que algún día han de emanciparse. Como en la Italia de la peste negra y de los Borgia, en el México de las narcofosas, los Beltrones, los Peña Nieto y los Calderón, es vital interiorizarse en las prácticas del poder. Porque aquí, como en la Florencia del siglo XV, parece que los ofendidos y humillados de siempre han decidido emanciparse por su propio pie y buscan afanosamente el camino de su liberación. Pero sucede que entre nosotros la política está muy padroteada, de modo que es necesario discurrir sobre su curso efectivo, a la vez que resanamos su resquebrajado basamento. Dicho de otro modo: habrá que adentrarse en los viciosos vericuetos del poder para prevenirnos de sus lanzadas, al tiempo que edificamos una nueva política con sustento moral, un nuevo pensamiento libertario. Y en este doble abordaje: la política realmente existente y la nueva política con fundamento moral, nos servirá Aristóteles, quien en la Ética a Nicómaco, se refiere a “lo conveniente”, mientras que en La política, se ocupa de “lo posible”. Lo posible y lo conveniente, el mundo fáctico y el “deber ser”, el posibilismo y la utopía. En la Ética nicomaquea el estagirita sostiene que la política es “la ciencia soberana y más que todas arquitectónica”, por cuanto se ocupa del “bien supremo” y busca la “buena vida”, idea que hoy reverdece en el mundo andino. Y es que “bien supremo” y “buena vida” son fines en sí mismos, mientras que las demás ciencias –incluyendo la prepotente economía– son apenas ciencias instrumentales. Afirma, también, que la política es praxis –no un saber sino un hacer– por cuanto “la felicidad es una actividad”: no un estado, no un orden actual o futuro sino un modo de ser, un ánimo, una disposición. En cambio, en La política, estudio para el que se empapó de realidad compilando y analizando decenas de constituciones griegas, el filósofo se ocupa de los modos fácticos del quehacer público. Así el libro es un tratado pragmático donde sin abandonar sus convicciones filosóficas, da cuenta de las pringosas relaciones propias de poder realmente existente. Sintomáticas son las palabras finales, que sintetizan los que a su entender son principios fundamentales de la educación política: “el término medio, lo conveniente y lo posible”. Lo conveniente y lo posible: dos dimensiones ciertamente distintas y con frecuencia divergentes pero urgidas de lo que en la física sería una suerte de “teoría del campo unificado”, una síntesis a la que he llamado “realismo utópico”. La vertiente posibilista de la política tiene en Maquiavelo a su mascarón de proa. El autor de El Príncipe se ganó a pulso su fama de pragmático y ajeno a consideraciones religiosas o morales. Sin embargo, su crudo realismo está al servicio de una utopía: la unidad de Italia. Y su Príncipe no es ninguno de los sórdidos reyes, papas, emperadores, duques y cancilleres de la escena política europea, sino un conductor inédito: “un príncipe nuevo”. Y es esto lo que permite a Antonio Gramsci reclutar a Maquiavelo para su causa y emplear algunas de sus ideas en la tarea de conformar el movimiento socio-cultural y el instituto político al que llama “moderno príncipe”: el cinismo esperanzado, el idealismo terrenal y pragmático del florentino. “Maquiavelo no es un mero científico”, sostiene Gramsci, es “un hombre de pasiones poderosas, un político de acción que quiere crear nuevas relaciones de fuerzas y no por ello dejar de ocuparse del “deber ser”. El Príncipe no es un libro de “ciencia”, desde un punto de vista académico, sino de “pasión política inmediata”, “un manifiesto de partido”. Termino estas reflexiones sobre lo que podríamos llamar ética en situación o moral con adjetivos, con un texto de Maquiavelo escrito pensando en la Italia el siglo XV, que podemos leer con provecho pensando en el México del tercer milenio: “La conclusión de mis reflexiones es que tantas cosas parecen ocurrir en Italia en beneficio de un príncipe nuevo, que no sé si se presentará nunca coyuntura más propicia para semejante empresa. Porque si fue necesario que el pueblo de Israel estuviera esclavo en Egipto, para que pudiera apreciar el valor de Moisés, también para apreciar el mérito de un libertador de Italia ha sido necesario que ésta se haya visto atraída al miserable estado en que se encuentra ahora”. Nos hacen falta políticos tolerantes, austeros, honestos, veraces. Pero estas son condiciones formales e individuales de la moralización, y sin una regeneración colectiva del cuerpo social, reclamarlas es predicar en el desierto. Lo que en verdad requerimos es un incluyente movimiento político-cultural, una gran acción colectiva para reanimar la economía, la política, la moral pública y la moral privada. Como los florentinos en tiempos de Maquiavelo, como los italianos en tiempos de Gramsci, los mexicanos de hoy necesitamos convocarnos a emprender juntos la recuperación de un país que se nos va de las manos. * Ponencia leída en la sesión sobre Dilemas y valores sociales, del coloquio organizado por la UNAM Valores para la sociedad contemporánea ¿En qué pueden creer los que no creen?

El GRITO

QUERIDOS MUNDANOS Y MUNDANAS::: VIVAN LOS POETAS QUE NOS DIERON PATRIA!!! VIVA LA ESCRITURA DE NUESTROS HÉROES!!!

viernes, 10 de septiembre de 2010

Pa lectores de Aguascalderas..

Esto sí que no tiene desperdicio: discúlpen pero yo sugerí la idea: SAÚL IBARGOYEN el enorme Poeta y Novelista estará en EL CIELA FRAGUAS los días 11, 12 y 13 de Noviembre ofreciendo un curso express de literatura, corran la voz porque este maese Uruguayo es de los de a deveras... Les va a latir y ahí nos veremos.

Comentartio de Alicia Quiñones

La historia de un hombre cuyo trasplante de sombra lo lleva a la desgracia; el ajedrez, la muerte y la prisión de Martín y Saúl; diálogos entre Stanley Kubrick y Sergio Leone; la bitácora de un joven escritor; los deseos de una niña que se ven transformados con el famoso filme de Steven Spielberg: Tiburón… 16 historias que Marcos García Caballero —uno de los prosistas más prometedores de la literatura contemporánea mexicana— nos presenta en este libro para narrar diversos matices de la cotidianeidad a través de sus protagonistas: humor, tristezas, iras e ironías. Por ello, después de pasar la última página de un libro como Iconoclastas y otros cuates, vale la pena preguntarse: ¿qué es leer sino la posibilidad de reinventarnos a través de los dolores, las ironías, las felicidades o las tristezas de algún personaje?, ¿qué significa reinventarse sino mirar aquellas almas que aparentemente sólo en un cuento existen, y dibujarlas en el espejo que aguarda en la habitación donde leemos, en las vitrinas del café o en cualquier paisaje que en nuestro caminar nos remita a sus largas vidas por breves que se muestren? Una de las grandes virtudes de Iconoclastas…, además de la fina costura del humor, es su prosa. Ésta, querido lector, directa y precisa, nos revela la intimidad de sus personajes sin cortapisas. ¿Qué más, entonces, podremos celebrar de un autor como García Caballero, que nos abre las puertas de sus historias para sentirnos como en casa tanto en el mundo de sus personajes como en nuestra mente? Lo invito, sin duda alguna, a adentrarse en este abanico de posibilidades e historias que se nos presenta como la vida: entre aventuras y desventuras, entre la locura, la imaginación y la incertidumbre, entre el arte de la literatura y la realidad. Alicia Quiñones es poeta, escritora y periodista. Editora del suplemento cultural Laberinto, de Milenio Diario

lunes, 6 de septiembre de 2010

Noticias de DADA en Barca de Palabras

La verdad éste ensayo mío me gusta bastante, espero que a los mundanos y mundanas de Zacatecas les agrade...

miércoles, 1 de septiembre de 2010

De Bernardo Ruiz

Visiten el blog de Bernardo Ruiz, la verdad? la última vez tuvimos una discusión súper polémica partiendo del axioma central: ¿Es mejor leer libros o blogs? corrieron los rones con coca cola hasta las 3 de la mañana y no dimos con la respuesta adecuada... pero, apuesto que él y yo seguimos en la cuestión

lunes, 30 de agosto de 2010

Notas personales para futuros ensayos

En todas las épocas y en todas las culturas, los hombres se han preguntado por las cosas que los rodean. Los hombres primitivos, desnudos, constructores de herramientas, comienzan a vestirse y acatar las primeras pautas sociales, comienzan a gastarse algunas bromas entre sí y poco a poco la brutalidad, en su sentido literal, evoluciona y se transforma en hipernerviosismo. Según nos lo avisa el luminoso texto de Engels, existe cierta vergüenza entre los investigadores que lo antecedieron, en reconocer la poliandria y el incesto, propia, según aquellos, sólo de mamíferos menos evolucionados. Como en toda ofensa de la ciencia al género humano, reconocer estos inicios no nos hace más indignos sino más sabios y me atrevería a decir que a asumir nuestra autoconciencia de la sexualidad y de la vida privada de modo cada vez más inexorablemente moderno, con todo lo que esto implica. En la actualidad, hablar de crisis en la familia implica aceptar que la sociedad se ha complejizado como nunca antes en su historia, cada vez hay las más diversas formas de ver el mundo, el amor, la belleza, el tiempo y la sociedad misma en su relación entre la masa y el individuo, o, aún más, masa, individuo y estado, donde los elementos de ésta triada indisoluble le echa la culpa de los males comunes a los restantes. Según un reportaje aparecido el 20 de diciembre de 2001 en el periódico La Jornada, la asociación “Por una paternidad más padre” efectuó un estudio entre los niños de escuela primaria de todo el país, en el cual, se pedía a los niños que dibujaran como veían a su padre. Los resultados no pueden ser más desgarradores. Niños que veían a sus padres alcoholizados, golpeándole a sus esposas o incluso como ogros terribles que los golpean. Los hijos de éste patriarcado a la mexicana mal entendido, serán los delincuentes, los homosexuales y los corruptos del día de mañana. Afortunadamente, en nuestro país poco a poco se van gestando más ONGs de mujeres que se preocupan por atender los problemas de las madres solteras recién salidas de la pubertad, las relaciones de pareja, etcétera. Preveo que de las mujeres de mañana, las trabajadoras, las fuertes y las más inteligentes, tendremos mucho que aprender los hombres, para, por ejemplo, que desaparezcan los casos alarmantes de los ahora temas candentes: el aborto, la violación o la indigna situación de las mujeres asesinadas en ciudad Juárez,

domingo, 22 de agosto de 2010

Observaciones V

Bueno, la editorial almadía ha publicado y ya hasta en Sanborns se encuentra un libro que es un clásico contemporáneo: "Largueza del cuento corto chino" de mi amigo José Vicente Anaya. Yo lo tengo en la pequeña edición que le hizo Verdehalago, pero dicha editorial ya se fue a la... tostada, efectivamente. Hojalá Almadía Publicara más ese tipo de libros, pero bueno, ahí está la obra lúcida y anímense, Mundanos y mundanas. *** Del otro lado del mapa, llega ahora a las librerías "El Seminarista" del ernorme Rubén Fonseca, el punto es éste: las traducciones de un gran escritor, donde el personaje dice por ejemplo: "tuve un problema y me apendejé" Señores: ese vocabulario está bien para las novelitas que hacemos en México los autores de mi edad o menos, pero esto dista mucho de "Diario de un Libertino" del propio Rubén Fonseca, ésa obra es memorable. Pero hacer decir a un personaje de Fonseca: "me apendejé", me suena más a un ricachón diciendo: "Que ya se venda" a un trabajo literario y creo, en verdad mundanas y mundanos, que sí ven por dónde voy... es decir, en terminología de Marcel Jauss y Karl R. Popper, que el "horizonte de expectativas" que tenemos los lectores de hoy en el mundo, no esperamos esas payasadas de Rubén Fonseca, de Fonseca ya se espera cosas tipo Saramago, no folletines ni chistesitos... José Agustín y Cervantes entienden de lo que digo. *** Intoxicado de Guillermo Cabrera Infante, y eso que me faltan 1100 páginas!! Hojalá dios me ayude.

Exit- U2

Tú sabes, él encontró la cura Pero entonces se desvió, Solía quedarse despierto Para guiar los sueños que había tenido. El quería creer En las manos del amor. Su cabeza se sentía pesada Cuando atravesaba la tierra. Un perro empezó a llorar Como un corazón roto Al viento silbante Al viento silbante. El fue penetrando más en la oscuridad Profundo en la blancura Pudo ver las estrellas brillando Como clavos en la noche. Sintió la cura, Cura, cura, cura en las manos de amor Como las estrellas brillantes, brillantes del cielo. Uno mano en los bolsillos Tocando el acero, La pistola era pesada. Y pudo sentir que su corazón estaba latiendo Latiendo, latiendo, latiendo Oh mi amor, oh mi amor Oh mi amor, oh mi amor Así que las manos que construyen También pueden demoler Las manos del amor.