Andan por ahí, con su atrevido miedo, portando sus cuarenta y tantos, lindas, leídas, viajadas, sensibles.
Ojo con ellas.
Vienen de cerrar una pu...erta
con decisión, pero sin olvido. Amaron, construyeron, parieron,
cumplieron.Amaron a su hombre, dieron alas a sus crías y ahora,
desentumecieron las suyas: ¡ahí estaban!: intactas,
brillantes,soberbias, majestuosas, listas para el vuelo: no ya las de un
hornero, sí las de una gaviota, soberana y curiosa.
Saben de la vida y de tu hambre porque con su cuerpo han sabido saciarlas.
Expertas en estupidez y sus matices: se reconocieron inmersas en ella
hasta el estupor y soportaron mucha hasta el dolor; sabrán distinguirla,
no lo dudes.
Versadas en economía, la aplican en el gesto, en el andar y en su exacta sensualidad.
Ojo con sus caderas sabias: ya se estiraron y contrajeron, se estremecieron y agitaron.
Saben del amor, en todos sus colores, desde el rojo resplandor al mustio gris.
Sus piernas fuertes arrastran raíces todavía.
Prontas a sentir, van con una vieja canción en los labios, profunda intensidad en la mirada y delicada seguridad en la sonrisa.
Pero, si esta advertencia es tardía, y descubres que ya no puedes dejar
de pensar en ella, entonces, ten cuidado de ahora en más, no te
equivoques, no lo arruines: no les envíes un mensaje de texto, mejor
invítale un café con tiempo; no recurras al email, preferirán sin duda
un poema en servilleta.
No les hagas promesas, no les vendas
imagen, mejor exhibe tu autenticidad mas despojada. No caigas, por
rellenar, en aturdido ruido vacuo, deja que respire un silencio en
común.
Vienen de quemar las naves y cambiar comodidad indolente por riesgo vital.Avanzan por un camino incierto, pero elegido.
En su cartera, fotos, un perfume y algunas lágrimas.
En su mirada, una decisión...
Ojo con ellas…tal vez, si tienes suerte, hay una en tu camino.
Jorge Eduardo Cinto. Publicado en Escritores de Tucuman Siglo XXI
Registros, velocidades, ensayos, comentarios, poesía, del mundo de la pedantería remota ¡para los fieles mundanos!
lunes, 23 de febrero de 2015
ENCOMIUM... TRIBUTO A LED ZEPPELIN
YA VAN 20 AÑOS DESDE EL AÑO 1995 EN QUE SALIÓ A LA VENTA ÉSTA OBRA EN HONOR A LED ZEPPELIN, EN LO PERSONAL, MI FAVORITA ES LA VERSIÓN DE "THANK YOU" DE LOS MAESTROS DE DURAN DURAN.
jueves, 19 de febrero de 2015
Las silenciosas calles del poder (Para un retrato de Herta Müller)
Gabriel Gómez López
En las silenciosas calles del poder el mundo es otra cosa,
nunca falla la energía eléctrica, la carne está envuelta en celofán cubierto de
una escarcha como la piedra o el mármol y no se pudre en el refrigerador, las
puertas funcionan y las cortinas permanecen cerradas, la intimidad permite a la
clase dominante realizar sus perversas fantasías, hay cigarrillos, chocolates,
vino, buena vida, allí viven los directores, los alcaldes, los agentes del
servicio secreto.
Lo primero que llama la atención en la lectura de Herta
Müller es su concisión, frases cortas y lapidarias, imágenes heladas que
transmiten su carga de frío al lector que recorre sus páginas estremecido ante
esas fotos que adornan su habitación y la congelan. “El frío que me invade
remueve un amor que contraria toda razón.”
El microcosmos de Herta Müller se localiza en el Banato,
donde la llanura de Rumania introduce su nariz entre Serbia y Hungría; épica de
una minoría, los suabos, católicos, étnica y lingüísticamente alemanes. Herta
somete a un análisis minucioso, tanto a su colectividad como a su persona, tal
es el material de su ficción. Nacida en 1953, víctima de la postguerra,
sobreviviente, con secuelas, de la
Guerra fría.
Tras la segunda guerra mundial los países del este
persiguieron a la población civil alemana, les confiscaron sus viviendas y
pertenencias, violaron a las mujeres, los expulsaron a campos de concentración
en Rusia. Luego vino Nicolae Ceaucescu en uno de los momentos de la historia
más cercanos a la visión de Orwell. En 1987 Alemania pagó por el rescate de los
compatriotas, la protagonista de La bestia del corazón, antes de partir,
en una original venganza, escribió con mierda sobre las paredes de la casa del
inquisidor Pjel.
Convertida en testigo y actor, escribe en un ejercicio
catártico impuesto como penitencia, se adivina que ella es la protagonista de
sus escritos, teniendo como telón de fondo los duros tiempos de la dictadura de
Ceaucescu y de su policía secreta, la Securitate, que la acosaba física y
psicológicamente por negarse a colaborar. Acorralada por el sistema, escribe
con trazos firmes; los detalles van formando un fresco minucioso; a lo largo de
su obra hace variantes de sus experiencias, como mirándose desde ángulos
distintos aparecen las relaciones con su padre, alcohólico y antiguo militante
del ejército nazi, y a quien no escogió, “mi padre ha vomitado el hígado que
apesta a tierra podrida en el cubo”; con la madre (a la que nunca quiso)
deportada a Ucrania tras la segunda guerra mundial, cuando pagaron justos y
pecadores, y quien se vio obligada a prostituirse a cambio de un poco de calor
para sobrevivir; con sus amigas que la traicionaron, hace el descubrimiento del
sexo (el gran secreto de los adultos) y de la muerte (el otro gran secreto), y
da fe de la cascada de antivalores que formaban su entorno: el miedo, la
represión, el desamor, la miseria, la deslealtad, la corrupción, la incomunicación.
En su obra la despersonalización se acentúa con la creación de personajes sin
relieves, sin apellido, nombrados sólo por sus oficios, meras fotografías;
Herta es una especie de fotógrafo de guerra.
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El miedo es el arma con la que los poderosos someten a los
débiles; el miedo es la piel de zorro que adorna la habitación de la
protagonista y sobre la que los agentes de la Securitate van dejando
evidencias de su presencia para que sepa que está siendo vigilada, “nos veíamos
obligados a caminar, comer, dormir y amar con miedo”. Herta escribía sin miedo
para superar el miedo denunciado las rígidas condiciones de la dictadura de
Ceaucescu.
No hay escapatoria, las fronteras, como los pensamientos,
están celosamente vigilados, incluso el suicidio, la única puerta posible para
muchos, es considerado una traición a la patria; los suicidas reciben una
degradación post mortem que recuerda al Papa medieval que sacó de su
tumba a su antecesor para excomulgarlo. En un Estado represivo todos deben
levantar el brazo y apoyar en forma unánime al régimen, la disidencia es el peor
delito; en tiempos de dictadura los escritores son especialmente perseguidos y
bajan de su torre de marfil para hermanarse con el pueblo; los agentes secretos
intuyen que en sus escritos está incubado el germen de la libertad. El poema
colectivo se recita en silencio en los parques abandonados, da alientos al
corazón; los inspectores sospechan que se está inventando otro lenguaje, un
código secreto. “Cada persona tiene un amigo en cada pedacito de nube, es lo
que pasa con los amigos en este mundo sembrado de horror.”
En La bestia del corazón el capitán Pjel obliga a
comerse el poema a Kurt y somete a tortura a sus amigos; en La piel del
zorro el comandante Pavel interroga a Paul acerca de ese poema en el que,
sospecha, se habla del dictador: “rostro sin rostro, voz sin voz”. Habrá que
recordar la tragedia de Ossip Mandelshtam deportado a Siberia por un poema en
el que satirizaba a Stalin. Los dictadores no tienen sentido del humor.
La traición es alentada por el miedo, nace del instinto de
supervivencia: Clara en La piel del zorro y Tereza en La bestia
del corazón traicionan a su amiga; la madre incrimina a su hija; Ilie, el
amante de Adina, es quien cuenta a la policía secreta el chiste de su amigo
Abi. Todo el mundo espía, husmea en las habitaciones, abre las cartas para
leerlas, siguen a Windisch con la mirada tanto un hombre vestido con traje de
faena azul y como otro que aparenta trabajar en el alcantarillado; el diario de
Lola es robado de su recóndito escondite, no hay secreto, el secreto es el eje
de la intimidad, el bosque también tiene ojos. “¿Crees que si no confías en
nadie te volverás invisible?”
Herta nos presenta un panorama desolador, un infierno
helado “yo miraba los bloques de viviendas como desde el fondo de un abismo”:
niños de aspecto inexpresivo, que envejecieron en su niñez y tienen olor a
fruta guardada; “los hombres pasan embozados, hablando solos, y las mujeres
flotan macilentas en sus largos jubones por las calles del pueblo, saliendo de
sí mismas para refugiarse en las labores domésticas”, el paisaje se diluye “en
el crepúsculo que rueda por las calles como un intestino grueso y en el cual el
sol se pone en una roja charca de tedio”, el rojo divisor, símbolo evidente del
comunismo, rojo es el vestido con el cual será sacrificada Amalia para obtener
su pasaporte en El hombre es un gran faisán en el mundo; de rojas quedan
teñidas las manos de Tereza en La bestia del corazón, roja es la sandía
(¿Alemania?) que al ser dividida lanza un estertor y provoca la indigestión y
muerte de la abuela, y cuyo jugo rojo llena el suelo, las vallas y las paredes
son rojas, “el cielo estaba rojo y hacía daño a los ojos”.
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Como en Hiroshima las sombras han abandonado a sus cuerpos.
Los pescadores sólo pescan hierba, calcetines carcomidos y calzoncillos
hinchados, la ropa de los ahogados que han tratado de escapar sin saber nadar,
y de vez en cuando un pez mugriento que podría ser un gato muerto; al día
siguiente los barrenderos barrerán todo, hasta las ideas, hasta las ganas de
vivir.
Los regímenes dictatoriales están plagados de ojos y
orejas, pero, a mayor represión, más ironía; a mayor opresión, símbolos
aderezados con unas gotas de folklore: esa hormiga que arrastra una mosca
muerta podría representar al pueblo que, ignorante de su poder, conduce al
dictador arrojador de larvas; ese manzano devorador de sus manzanas verdes, tal
vez sea la patria corrompiendo a sus jóvenes, convirtiéndolos en una juventud
agusanada de la que no cabe esperar nada; en ese perro, que tiene nombre
femenino y vigila atento el entorno, se adivina a Rusia. Ironía de ese padre,
que podría ser el de la protagonista de “En las tierras bajas” o el padre de
Rumania, Nicolae Ceaucescu, autodenominado “el conductor”, y cuya foto, falsa
también, lo muestra conduciendo las reses al matadero.
El escritor intenta pasar desapercibido transitando en dos
caminos: el de la burla soterrada y el del disfraz de la metáfora, complicando
el trabajo de los censores; así puede estar tranquilo con su conciencia, ya que
denuncia, como es su obligación y, al mismo tiempo, permanece oculto en sus
palabras. Herta viste un luto transparente, “el vestido se me había congelado,
mi vestido era transparente y negro”.
A través de su obra va en búsqueda de la raíz de ese hielo
envenenado que ha contaminado a la sociedad y congelado su alma, remueve las
sombras del pasado, abre heridas que se pensaban secas para liberarlas de sus
costras falsas. Se resistía a ser aplastada por la historia y a toda costa
intentaba mantener su individualidad, su marginalidad, lo que la hacía
distinta, hasta que se rindió y partió a Alemania en una especie de fuga
en muerte, lejos de su tierra natal, la bestia de su corazón quedaría por
siempre dividida. “El hogar está donde estás tú. ”
Para Herta no hay esperanza, Eros intima con Thanatos, el
amor degradado hasta sus últimas consecuencias: el carpintero tiene relaciones
con su mujer ante su madre agonizante; Windisch hace el amor con Katharina
entre las tumbas del camposanto; Adina lo hace con Dimitri entre la basura;
sexo solitario de Katharina, jadeante como una máquina de coser; entrega de
Clara a cambio de unos cigarrillos y chocolates; amor desleal de Tereza. Amor
contrarreloj, con el calor y el hielo mezclado en la piel, siempre en el mismo
lugar, a la misma hora, el mismo día.
Y Thanatos, tan degradado como Eros, “una muerte barata
como un agujero en el bolsillo: metías la mano y el cuerpo entero te
acompañaba”. La muerte de los frustrados evasores; la muerte miserable de Lola
que había arribado a la ciudad cargada de esperanzas y terminó ahorcándose con
un cinturón; del hojalatero, colgado de una soga que aún podría ser utilizada y
cuyo anillo de boda no aparece; del infeliz que ha muerto en la cabina de
teléfono que era su hogar; los escapistas que se arrojan de las ventanas del
hospital incapaces de soportar sus sufrimientos; Kurt ahorcado; Edgar víctima,
como Ioan Culianu, de los tentáculos a distancia de la Securitate; muerte de
un niño con sus vías respiratorias bloqueadas por caca de corneja; muerte por
error de Dimitri, en cuyo entierro, al tiempo que llora, la cartera informa a
Amalia que debe ser sacrificada; muerte negligente de Tereza con un cáncer no
atendido; muerte de la abuela ahogada con un trozo de manzana, roja por cierto;
muerte corrupta del infeliz obrero al que postmortem le hacen ingerir
el alcohol para que el Estado no pague la indemnización por su accidente;
muerte en la calle, la muerte colectiva, “los hombres caían sobre el asfalto,
gimoteaban, se estremecían y no eran de nadie. Luego venía gente que les
quitaba los anillos, los relojes de pulsera cuando sus manos aún no estaban
tiesas, los lóbulos de las mujeres sangraban cuando les arrancaban los aretes.”
La corrupción no deja piedra sobre piedra: mordida al
veterinario para sacrificar un ternero; para obtener el pasaporte se requiere
pactar con el servicio secreto o entregar incontables sacos de harina al
alcalde y/o someterse a los bajos instintos del cura y el policía; corruptos
son los aduaneros que permiten a las mujeres pasar el contrabando en sus
genitales, corruptos son los obreros que roban en las fábricas y en el
matadero, “los trabajadores bebían sangre caliente”, como su compatriota
Drácula y, al hacerlo, se convertían en cómplices del sistema, nadie está libre
de culpa... Cada uno aporta el granito de arena de su propio fracaso.
Pero las cosas cambian para seguir siendo las mismas,
pesadilla del eterno retorno; Windisch luce su uniforme nazi y se molesta al
ver que su hija, quien se sacrificó para obtener los pasaportes, sufre en
silencio, ¡Estoy harto de ella!, ¿Por qué llora? “Lo único que sabe es deprimir
a la gente.”
¿Quién paga las culpas? El siniestro Pavel logra escapar
con el pasaporte de Abi, (quien no pudo resistir a la tortura) y desde Viena
escribe a su amante; se remueven los puestos, el severo Pjel, convertido en un
inocente anciano, lleva de la mano a su nieto; el frenesí ha pasado, ahora el
director enseña educación física, el profesor de educación física es dirigente
sindical; el profesor de química es el responsable del proceso de cambio y
democratización, la hija de la criada, que había obtenido su puesto de maestra
gracias al servicio secreto, es nombrada directora; cuando las llamas consumen
las fotos del dictador la flamante directora exclama ¡cuánto he esperado este
momento! Adina le reclama, pues no se te notaba, “no podía hacer nada, tenía
que callarme, tengo una niña”. Ya lo sé, los hombres tenían mujeres, las
mujeres tenían hijos, los hijos tenían hambre. Aquello se ha acabado, estamos
vivos. Vendré a verte la próxima semana. La ciudad cambia de abrigo. Cuando
Windisch y su mujer regresan a su pueblo se dicen, “es como si nunca hubiéramos
vivido aquí”, y así es… allí sólo habían muerto.
Por encima del sueño, detrás de la ciudad, aguarda un día
ligero y triste. Invierno y aire caliente, y los muertos están fríos, la vida
continúa.
Ovidio desterrado por Augusto a los confines del imperio
romano, terminó sus días en la antigua Dacia, hoy Rumania; en la desolación del
exilio se engendraron sus Tristes y sus Pónticas: “Si miro el lugar, es un país
odioso y no puede haber en todo el mundo ningún otro más triste; si miro a sus
hombres, apenas si son personas dignas de este nombre y son más fieros y
crueles que los lobos. No temen las leyes, sino que la justicia cede su lugar a
la fuerza y el derecho yace vencido bajo la combativa espada.”
“Sabía que estaba viva porque me dolía. Y como aún estaba
viva, llegó el odio.” Herta Müller hurga en el basurero de su infancia; desde
su óptica de niña busca la razón del fracaso. Remontándose al pasado encuentra
una evidencia: sus padres la concibieron entre las lápidas de un cementerio, el
desamor es el origen de su frialdad, la cruel herencia. La hija no deseada le
dice a la madre no querida: “¿Por qué me preguntas la hora? Porque es lo único
de lo que se puede hablar contigo.”
Herta bucea en las heladas aguas donde crece la flor de la
creatividad: esa niña es “la criatura del diablo” que sale de una casa en la
que no hay más que adultos. Lleva en las manos tantos juguetes como puede
cargar, tiene envidia de ver que los otros niños juegan mejor que ella, pero
tiene miedo de quedarse sola, para defenderse no tiene más remedio que morder y
arañar, convertirse en una bestia que ahuyenta a los niños y echa a perder los
juegos que tan impaciente había esperado. Está más abandonada que cualquier
cosa en el mundo, es fea, quiere regalar todos sus juguetes, llegar a casa
antes de que la culpa pierda su frescura. “Eres demasiado tonta para jugar”, le
dice su madre.
Esa niña que quiere morir pero no muere, que sueña con
verse muerta es Herta. “Se refugia en su cuarto cuando le entran ganas de llorar.
Cierra la puerta, baja las persianas y enciende la luz, se coloca frente al
espejo del lavabo. El sol no puede entrar, allí la autocompasión crece tres
veces más. Cuando la niña ya no sabe cómo acabar el día se va a su habitación
con la tijera. Se coloca ante el espejo, se corta el pelo. Por qué lo has
hecho: porque no me soporto. ” En efecto, por eso escribe, para matar y
congelar a sus recuerdos. “La felicidad nos devora la vida, se evapora en una
olla de remolachas.”
Herta Müller hace hincapié en el elevado precio que hay que
pagar por la libertad: torturas, acosos, arrestos domiciliarios… si el costo de
París fue una misa, bien valen tres pasaportes, cinco revolcones con el cura y
otros pocos más con el policía, por fortuna al alcalde le interesa más la gula
que la lujuria, y además se trata de un pueblo donde la burocracia no está tan
entrampada.
El fascismo, dice Juan Gelman, comienza en la intimidad de
las relaciones humanas. “El dictador dormita en el corazón, como en tus
novelas”, dice Paul a Adina en La piel del zorro, desliz que revela la
verdadera identidad de que quien se había ocultado con las máscaras de sus
personajes es Herta Müller. Esa niña que juega a ser adulta y quien quería
bajarse del tren de la vida a recoger amapolas, que quería ser una muerta
hermosa y a quien los sauces le habían dicho que era el pantano más hermoso del
mundo, esa niña que se resiste a dormir y juega con otro niño de su edad: “Yo
lo riño porque está borracho, porque no trae dinero a casa, porque es un gandul
y un inútil, un granuja y putañero, un cabrón. Así es el juego, me divierto y
es fácil jugar. No quiero dormirme, el sueño es muerte… Mi corazón palpita de
miedo en su alegría. miedo de no poder seguir alegrándome, miedo de que el
miedo y la alegría sean la misma cosa. ”
TEXTO DE LA JORNADA SEMANAL: PERO YO PONGO DE MI LECTURA: "TODO LO QUE TRAIGO LO LLEVO CONMIGO" ME PARECE LA FUNDAMENTAL DE HERTA MÜLLER, APARECIÓ POCO ANTES DE SABERSE QUE ELLA HABÍA GANADO EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2009.
SAÚL IBARGOYEN (DE: EL POETA Y YO)
QUIERO SABER DE TU SONRISA
Después que sonríes
¿a dónde va ese fuego
tranquilo de tus labios?
¿en qué hondura se penetra
de otra alegría
tu sonrisa?
Quiero saber en qué materia
se transforma
la imagen dulcísima que invoco.
Quiero saber de tu sonrisa
para entrarla en mi tristeza
para tenerla siempre
para entregarla al mundo
porque hay tantos hombres
hijo mío
que no tienen
una sola sonrisa
que llevarse a la boca.
César Vallejo (peruano, 1892-1938)
EL POETA A SU AMADA
Amada, en esta noche tú te has sacrificado
sobre los dos maderos curvados de mi
beso;
y tu pena me ha dicho que Jesús ha
llorado,
y que hay un viernesanto más dulce
que ese beso.
En esta noche rara que tanto me has
mirado,
la Muerte ha estado alegre y ha
cantado en su hueso.
en esta noche de septiembre se ha
oficiado
mi segunda caída y el más humano
beso.
Amada, moriremos los dos juntos, muy
juntos;
se irá secando a pausas nuestra
excelsa amargura;
y habrán tocado a sombra nuestros
labios difuntos.
Y ya no habrá reproches en tus ojos
benditos;
ni volveré a ofenderte. Y en una
sepultura
los dos nos dormiremos, como dos hermanitos.
viernes, 30 de enero de 2015
RECUERDO DE SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS...
En San Cristóbal de Las Casas, una ocasión que visité el
año pasado (2014), tuve varias impresiones sobre el lugar que no quiero que
pasen desapercibidas. En primer lugar lo que resalta es una constante mexicana: la mayoría de la
población oriunda, sumida en una desesperada miseria que convive junto al
turismo (algunas veces revolucionario)
europeo y el nacional, con unos rasgos demasiado marcados de catolicismo
combinado con el pasado indígena muy propio de la región. En serio: no tengo
fotos de sus rostros porque en el mercado de San Cristóbal creen todavía que
una fotografía les roba el alma. Tengo ya un texto sobre Chiapas y mi visita a
las comunidades zapatistas aquí (Véase: “Los Griegos Valientes de Chiapas”)
además de que salió publicado en un librito que se distribuyó en la Delegación
Venustiano Carranza. Sin embargo, pienso yo, además de que ya ha pasado tiempo
de ese texto (2002) la situación en Chiapas me parece que ha cambiado y para
bien. Por ejemplo, ahora existe en San Cristóbal el primer hospital de
Latinoamérica al cual pueden acceder los indígenas por ejemplo, pongamos por
caso, un nacimiento, un parto. En éste caso, así como en la cura de
enfermedades de la región, la madre tiene la opción de parir asistida como
sería la forma moderna en un hospital de La Ciudad de México, u optar por la
manera de la tradición indígena. Del mismo modo, un viejo puede preferir que un
brujo le cure una enfermedad respiratoria a consultar a un médico con cédula
profesional. Éste solo hecho es un logro importantísimo pues respeta la
tradición de los tojolabales o los tzeltales o cualquier otro grupo étnico de
los de Chiapas. Y debemos de decir que éste tipo de avances se deben en parte,
a la resistencia del EZLN, que mediante la presión al gobierno estatal y, con el mundo
observándolos, ha logrado este tipo de avances.
En San Juan Chamula, una pequeña población cercana a San
Cristóbal existe un fervor religioso muy singular: Observamos la iglesia, el
guía nos hace indicaciones sobre las gorras, las cámaras, etc. Dentro de la
iglesia observo unos retratos de Santos canonizados a los cuales nadie les
reza. Lo que ocurre, nos explica el guía, es que hacia finales del siglo XIX,
un rayo cayó en donde era originalmente la iglesia, y los indígenas, a pesar de
que ya ha pasado más de un siglo, tienen a esos Santos “castigados”, y la razón
es que no los protegieron del evento del rayo. San Martín es uno de los que
recuerdo como Santos “castigados”. Por otra parte en las calles de San
Cristóbal, deambula tristemente la miseria: recuerdo haberme sentado en un café
y entre el paso de la gente, turistas, vendedores de artesanías, etc. Pasó un
muchacho con una facha terrible y me dijo extendiendo la mano: “ayúdame… me
estoy muriendo… ayúdame.” Le pedí al mesero que le diera un vaso de agua y le
di 20 pesos, no creo haber podido hacer mucho por él, pero qué desgracia. Los restaurantes
en la noche estaban a reventar, mientras querías dar cada bocado a la pizza
italiana casera, ya te habían ofrecido como seis veces collares y postales,
tejidos, vestidos, sombreros, etc. San Cristóbal tiene un aire a peligro y
misterio. Cuenta Elena Poniatowska en su premiada novela Leonora, que Leonora Carrintong visitó San Cristóbal en los
sesentas y que estuvo en el Cañón del Sumidero, por cierto, hablando de
Cañones, Ezra Pound el enorme poeta, decía que la Poesía es, empleando la
metáfora, lo que ocurre cuando desde la altura del Gran Cañón dejamos caer una
pluma de ganso y la explosión que ocurre cuando llega hasta abajo: eso es la
Poesía según Pound, pero no se equivoquen, actualmente se sabe perfectamente
que El Sumidero es bastante más profundo que el gran cañón, el sumidero es de
¡un kilómetro! Y además es más largo. Oscurece temprano en San Cristóbal, como
a las 6 y media ya está oscuro. Y otro día el guía de turistas nos llevó a Los
Lagos de Montebello, que desgraciadamente, ya están saturados de anuncios de la
cerveza Corona, me lleva la chingada, y otra vez la constante que no parece
tener fin: la maldita miseria. Y pa colmo, los laguitos de Montebello sí están
muy hermosos, pero ahí no se puede acampar ni nadar, ¿me creerían si les dijera
que decía a cada rato: “¿Subcomanche Marcos, dónde andas?” Como un niño que le
habla a su padre. Como no lo encontré pongo mi cara aquí abajo: nuestra única
diferencia es que yo no uso pasamontañas, pero recuerden siempre que sin Z, hay
un silencio lleno de significados obvios…
Arriba éstas bellezas del País Vasco son el nuevo turismo revolucionario... yo ya pasé por ahí.
Ésto de arriba es a lo único que se le puede tomar fotos en el mercado de San Cristóbal, por cierto, el Aguardiente de Chiapas, el "Posh" sabor a canela es una delicia, trajimos una botellita por avión. Y claro, ¡QUE VIVA CHIAPAS!
miércoles, 28 de enero de 2015
DIÁLOGO ENTRE VECINOS....
El otro día tuve un diálogo con un hijo de un vecino que
no veía hace mucho tiempo y me dijo: “Hola, yo también estoy muy feliz de que
Peter Higgs le hayan dado el premio Nobel de Física 2013 por haber elaborado en
los años sesenta la teoría de lo que actualmente se conoce popularmente como
“la partícula de Dios”, es decir, el Bossón de Higgs, supe además que alrededor
de demostrar esta teoría trabajaron físicos de más de 10 países y me imagino
que con esto, tú que estudias filosofía, le darás eminentemente la razón al realismo
científico y no al idealismo que dice que los leptones o los quarqs son
simplemente ficciones convenientes con las cuales trabajan los científicos
¿verdad? Sí, porque, sino, ¿de qué otra forma se explica el gasto millonario de
haber construido el acelerador de partículas en la frontera entre Suiza y
Francia? Bueno, te dejo, debes sentirte triste de que ya haya muerto Higgs, voy
a comprar una Coca-cola, las tortillas, las donas bimbo y unos chicles clorets
para lograr sonrisas fuertes”. Después de escuchar aquello, yo sólo pedí unos
chicles para demostrar mis sonrisas fuertes: es una pena la muerte de Peter.
martes, 27 de enero de 2015
PROSA DE LA IMAGEN (Incluído en mi libro Cuentos Iconoclastas y otros cuates)
He decidido que la poesía no es tan
importante.
Importante es una palabra que se abre
y se cierra como una mano que toca una pared que sólo responde que lo
importante es importante y punto. No hay nada qué decir. En cambio, la poesía,
quitándonos del rango etimológico es simplemente una palabra que abre una
cortina y muestra un cuerno de rinoceronte blanco como sólo los hay en África;
abro la palabra poesía y empiezo a ver ese rinoceronte caminando, luego, se
detiene, arriba se ve que viene una tormenta y las aves vuelan, como sólo
vuelan las aves de la poesía, es decir, no son aves, son pararrayos que
detienen la palabra y su significado que viene arrastrado por esa tormenta que
indica que las aves se deben de ir y el pararrayos está ahí para que la musa
que me inspiró decir que la poesía no era importante no se vaya. Pero volvamos
con el rinoceronte, si nos acercamos podemos verlo parpadear de un solo ojo,
pues en rigor científico (que no por otra parte no es un rigor tan alejado del
poético como la gente que ha pensado que la poesía no es importante suele
creer), ese ojo entonces, está casi a 180 grados del otro, y el rinoceronte,
después de alzar la cabeza y ver que se viene una tormenta (o como traducen a
las películas gringas diríamos como si éste poema fuera una película, diríamos
que “se avecina una tormenta”). Entonces la palabra importante cobra fuerza en
el instinto del rinoceronte y sabe que tiene qué correr, aunque no sabe a dónde
o para qué, pero él lo siente. Recordemos que las aves ya se fueron y que se
espera que haya un pararrayos cerca del ángulo donde vemos al rinoceronte para
que éste se apure. ¿Pero para qué? Podría preguntarse con toda su grandeza e
invencibilidad de bestia salvaje en África éste rinoceronte, ya que él sabe que
en la selva africana ni los leones se le acercan para molestarlo. Molestar. Ésa
palabra parece que produce la poesía en quien no la entiende, ese tipo de gente
desea que el que habla del poema y/o el que lo lee, termine rápido porque si un
poema es leído en una presentación de poetas en una ciudad de un país como
México, probablemente al final del evento llueva. ¿Por qué? ¿Será por la
poesía? ¿Será por el misterio que rodea la vida humana? ¿Será porque en rigor
científico tiene qué llover y san se acabó? El caso es que es frecuente, por lo
menos en la ciudad de México, que después de una lectura de poesía se ponga a
llover y con la lluvia la gente sale después de la lectura y de haber sentido
que es bueno salir y darse un rol a escuchar a los poetas y… ¿Cómo puede ser?
Se pone a llover. Es que en verano hay muchas
lecturas de poesía, pero en otoño también y suele ser la época en que se
pone a llover. A veces con una fuerza
tal que sale en los periódicos del día siguiente que esa fuerza de tormenta
derribó un árbol y cayó sobre un coche o el sistema de drenaje no pudo más y en
alguna parte de la ciudad hay inundaciones, por tanto, la gente se preocupa y
comenta. Mientras que la poesía, la muy inocente y la muy que no sirve para
nada, pasó, como pasa todo poema por el tiempo pero, como es un poema que está
atorado en un papel, regresa en las manos de la novia del poeta que leyó en esa
presentación del su novio el poeta y la mujer, esa noche o la noche siguiente
le dice al poeta: “tu poema que leíste está muy bueno, en el momento no presté
atención, pero ya si lo leo con detenimiento, no sé por qué, pero me gusta”.
Ahí el poeta está obligado a hablar de su poema y no de la lluvia y por eso
suele decirse que los poetas habitan otra dimensión de la realidad porque el
poeta sale a la calle a comprar cigarros y sólo dice: “pinche lluvia” y regresa
y hace el amor con su novia y ponen
música quizá de Fito Páez o de Óscar Chavez y luego prenden un cigarro y
se olvidan de la lluvia y se miran. Mirarse. Una palabra que parece no ser tan
importante como la primera palabra que dijimos categóricamente en este poema,
la palabra importante, porque la palabra importante es muy importante porque
después de decirla llega como un silencio que nos recuerda lo que es importante
y lo que no lo es tanto o lo que se puede dejar para mañana. Pero ahí sigue la
lluvia que es una barbaridad y el departamento de policía apresura el tráfico y
desvía su fluido porque el dichoso aguacero ya le dio en la torre al sistema de
drenaje y todos, todos, los automovilistas y los policías y los peatones tienen
qué apurarse, y nadie dudaría en un momento así que eso es importante, pero el
poeta piensa en Óscar Chavez con su novia al lado y se imagina tal vez que el
anuncio de su lectura será noticia el día de mañana pero, obviamente, la
noticia comentada será la de la lluvia y todo el mundo dirá “pinche lluvia”,
como el poeta cuando salió a comprar cigarros. Cigarros, esa palabrita tan olor
a adolescencia siempre se esfuma, como la propia adolescencia, que si puede o
no ser importante es decisión de cada quien. Paul Nizan, el poeta, dijo que en
esa época todo, en realidad todo amenaza con destruirnos: a un adolescente esta
declaración puede ser crucial para decidir si prueba por primera vez la cocaína
por ejemplo, y nadie dudaría que el adolescente que prueba por primera vez la
cocaína o no la prueba, pasará a través de una decisión muy importante. Pero la
primera palabra que dijimos como sustantivo en este texto, o sea la poesía, tal
parece que no es importante, o por lo menos el poeta que escribe éste poema
llegó a esa conclusión, incluso ese poeta ya apagó su cigarro desde que
hablábamos de rinoceronte y ha recibido dos llamadas telefónicas que no servían
de nada; números equivocados, eso, sin duda, no es importante, pero cómo fastidia.
Al igual que el que no entiende la poesía se fastidia cuando el poeta lee sus
versos en público, como por ejemplo el poeta que en este texto mira a su novia
y le dice: te amo tanto, te amo tantísimo, y el poeta, como por ser poeta
siente la obligación de estar apasionado de por vida, claro, lo sentirá sólo si
de verdad es poeta, no un leguleyo, pero tomemos por cierto que ese es un poeta
verdadero. Entonces, comenzará a besar el brazo desnudo de su novia, apagará el
cigarro porque sabe que a la novia le choca el olor a cigarro, tomará un trago
de agua y luego verterá un poco de agua lentamente sobre el ombligo
desnudo de la novia, mientras afuera llueve y el tráfico es un desorden y
mientras tanto, el rinoceronte sentirá deseos de correr y correrá. ¿Cómo lo
veremos corriendo al rinoceronte? Si éste es un poema guión película, entonces
tendremos que verlo con majestuosidad, como si fuera el mismo rinoceronte de la
barca que sale en un cartel muy famoso que anuncia una película de Fellini, ese
director de cine que sin duda, ha hecho del cine un gran entretenimiento y ha
elevado al séptimo arte, como según suele decirse de éste, a una calidad
asombrosa que pone de manifiesto que lo mejor y lo peor de los seres humanos,
lo vemos en las pantallas del cine. Esto, sin duda, es importante, pero es
importante para un sector de la población, no para todo, en primera, porque en
nuestros tiempos ir al cine cuesta caro, además de que es raro ver una película
de Fellini en la cartelera de los periódicos es más raro todavía y no toda la
gente puede ir al cine porque el cine es sólo para ciertas clases sociales que
pueden darse ese lujo. Lujo es una palabra que tampoco suena importante, pero
caray ¡habrá que preguntárselo a gente como Madonna o Carlos Slim a ver que
piensan del lujo! Argumento que entreabre las palabras o los órdenes de ideas
de lo relativo, todo es relativo, suele pensar el sentido común, es decir, todo
es importante o no importante respecto a qué otra cosa, concepto o acción.
Regularmente, el sentido común en este momento empieza a filosofar y aunque no
lo parezca, la filosofía, o por lo menos lo cree éste poeta que dice que la
poesía no es tan importante, está convencido de que la filosofía es muy
importante, porque educa y enseña a pensar, ¿pero la poesía? Vuela sola por el
mundo y entonces entra la imaginación para volver a ver al rinoceronte que
corre escapando de la lluvia y ése rinoceronte sabe que no escapará, pero en
realidad, de lo que se las olía éste rinoceronte, es de que unos seres
humanos lo andaban persiguiendo para
cortarle el cuerno blanco que tiene como dijimos al principio, y por ese cuerno
blanco lo van a matar, ya se sabe que así es el hombre, o por lo menos así lo
entendemos cuando vemos la televisión y con indignación pensamos a qué clase de
raza pertenecemos que le hacemos eso a los pobres rinocerontes. ¿Pero la
poesía? Ahora es un poco más significativa la pregunta sobre su importancia o
sobre su no importancia, porque ya vimos al poeta y su novia, al tráfico y al
rinoceronte y las aves poéticas que tienen un pararrayos por ahí para ver qué
tan cierto es que la poesía no es importante. A lo mejor este poeta que escribe
su poema, podría pensarse, llegó a esa conclusión porque la poesía le estaba
echando a perder la vida o quizá más psicoanalíticos, como todos los
psicoanalistas que se sienten que sus pacientes son poetas porque dicen por
medio de palabras su dolor y eso, para algunos psicoanalistas, es poesía, pero,
¿eso es poesía? Yo creo, el yo que escribe y el yo poeta y el yo que se me
ocurrió decir que la filosofía sí es muy importante porque enseña a pensar,
estamos seguros que por lo menos, hablar ante un psicoanalista no es poesía.
Ahora entrevemos la reflexión de qué es o qué será la poesía, pero para eso hay
muchos libros escritos sobre poesía y éste poeta tiene uno publicado en el que
quiso decir qué era la poesía, según él, arrancándose las entrañas. ¿Pero pasó
algo? No, no pasó mucho, el libro fue presentado un día que fue el día que se
cayeron las Torres gemelas de Nueva York, fue poca gente a la presentación de
dicho libro porque toda la gente estaba viendo en televisión qué había pasado y
éste poeta que escribe, se siente tentado a escribir que su poesía es tan
fuerte que se alza contra la barbarie de los actos terroristas y sobre
terrorismo o no terrorismo, la gente no dudará en calificar que políticas
buenas o malas o políticas como las que sean, complejas o chaparras, el
terrorismo es un tema de actualidad, es decir importante, por tanto. Pero la
poesía se viene haciendo desde hace cerca de más de 2500 años cuando apareció
el libro del Gilgamesh, que es el
primer poema de la humanidad, simplemente. ¿Eso será importante? Aquí el poeta
que escribe este poema tuvo que dar un trago de su refresco porque él, por lo
menos, cree que el tema da para mucho y para hablar largo y tendido y atisbar,
poco a poco, lentamente, con pesar, porque éstos son sin duda tiempos amargos,
que la poesía sí es importante y que la frase categórica de que la poesía no
era tan importante, ya no se sostiene, es decir, este texto ya no se sostiene,
como dicen los maestros de literatura o los coordinadores de talleres
literarios, lo único que quedó de éste texto fueron unas aves que se fueron
poéticamente, un rinoceronte corriendo de unos humanos y algunas cosillas más,
pero lo que sí se sostiene es la lectura que dio ese poeta que no conocemos ni a
su novia y la lluvia primorosa, que al día siguiente, serán noticia y alguien
morirá y alguien nacerá, pero alguien, sabrá la importancia de la lluvia y de
la poesía.
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