viernes, 27 de mayo de 2011

COFRADÍA ÍNTIMA

Marcos García Caballero 2005 A

Estaba orgulloso de ser el primer hombre al que se le ha practicado un trasplante de sombra. Ayer terminaron los doctores la operación. Desde el principio me dijeron que dolería un poco, pero que era imposible aplicarme anestesia, así que con ánimo estoico soporté la intervención. Me explicaron que mi sombra había enflacado y que con el tiempo se disiparía... y que por tal razón me colocaron la sombra de un gordo.

Pero, ¿que fue de aquél gordo al que le fue extraída su sombra? Dije inmediatamente desde mi cama de recuperación. Murió, dijo el doctor, así que por esta vez decidimos arriesgarnos. Esperamos que dada su fisonomía no tendrá repercusiones ni efectos secundarios, concluyó.

—¿Efectos secundarios, doc? —repuse un poco alarmado.

—No se preocupe —Dijo el doctor colocando una lámpara portátil apuntando hacia mi brazo—: levántelo.

Tal como dijo el doctor, levanté mi brazo y en la pared del cuarto de recuperaciones se proyectó sobre el tapiz una sombra nueva y completamente diferente a la mía, es decir, a mi ex. Se proyectaba un brazo tan gordo que me daba la impresión de que parecían resbalar las capas de su carne desde los dedos hasta el hombro. Con curiosidad giré de nuevo la cabeza hacia mi brazo para ver si era el mismo, y era el mismo, mi mismo brazo de siempre, sólo un poco pálido por la falta de sol y la luz inhumana, triste y eléctrica de mi cuarto de recuperación.
B


Hoy salí del hospital. Mi esposa vino a recogerme y cuando desde lejos la miré, entre la puerta de pacientes y visitantes, estaba atendiendo los protocolos convenientes y arreglando el papeleo que tenía que firmar para mi salida. Yo estaba mirando la televisión de la sala de estar del hospital y ella, al verme, abrió dicha puerta y corrió con gusto a saludarme; igual de feliz de verla me levanté de la silla y quise abrazarla, pero en su rostro vi un gesto de desagrado que no entendí, pero al mirar tras de mí lo comprendí todo: mi sombra era inmensa, tanto que ocupaba la mitad de la sala de estar y los demás pacientes en recuperación me dijeron que no estorbara y que los dejara ver en la televisión las carreras de autos. Mi esposa sonrió nerviosa y yo también. Supongo que son irregularidades que con el tiempo se aplacarán, dije, encogido de hombros, aunque mi sombra no pareció encogerse. Te ves más gordo, me dijo mi esposa. No, le respondí, acuérdate cómo me veías flaco antes de entrar al hospital, es por mi sombra nueva. Traté de calmarla: ¡Sombra nueva, pues entonces vida nueva! Y tras éstas palabras salimos por las escaleras del hospital y los doctores se despidieron solemnemente de mí, agregando que si tenía algún problema no dudara en llamarlos. No, no habrá ningún problema, sólo tengo que acostumbrarme, eso es todo. Así que subí al coche y dejé que mi esposa manejara hasta nuestra casa mientras me hacía preguntas sobre la operación.

C


Escribo estas líneas a la luz de una vela. Nunca había visto una vela que no proyectara sombra alguna en la noche. Mi esposa se negó a hacer el amor conmigo cuando entramos al cuarto y casi no fue necesario el conciliador "apaga la luz", después de una serie de caricias, pues mi sombra era tan inmensa que formaba un manto de oscuridad tal que mi esposa se espantó tanto que comenzó a discutir conmigo y a reclamarme que no fue una buena idea mi trasplante de sombra. Entendí que, como de costumbre, la discusión la ganaría ella. "Los doctores dijeron que con el tiempo mi anterior sombra se disiparía", le aullé mientras cerraba la puerta para dormirse en el sofá de la sala. Le he marcado al beep del doctor que me operó y me ha llamado diciendo que lo que experimento es algo parecido a la agorafobia pero al revés o, mejor dicho, ha concluido el doctor, ya duérmase y verá como mañana todo funciona con perfecta normalidad. "La sombra terminará por adaptarse al tamaño de su cuerpo", concluyó.

D

Han transcurrido dos semanas enteras desde que me hicieron la operación y me han ocurrido una serie de desgracias que se han sumado a las naturales de la condición humana: en mi trabajo en el taller de diseño gráfico fui despedido por traer esta horrible mancha impregnada al cuerpo (ahora no encuentro otra forma de llamarla), porque la luz es de vital importancia para nuestro trabajo y yo no he podido ni siquiera dibujar una caricatura a lápiz bajo una lámpara. (Ahora escribo casi a ciegas pues la vela se ve cada vez menos). He regresado desesperado al hospital y el policía de la entrada me ha negado el acceso por haberme confundido con un vagabundo. Solo espero el tiempo. Será o no será. Espero que algún día pueda salir con vida de esta situación. Ya no pienso en mi sombra, más bien me digo a mi mismo mi nombre para reconocerme en medio de ésta oscuridad.

Cuento incluído en el libro Iconoclastas y otros cuates, 2010, recientemente presentado en la PREPARATORIA 2 de Zacatecas el 20 de mayo de 2011 ante 150 jóvenes.

jueves, 26 de mayo de 2011

No me alcanza el tiempo

Mundanas y mundanos posmodernos: la verdad casi ya no me alcanza el tiempo para publicar acá, donde sí lo hago es en el colectivo Hápax Poético (que tiene liga a éste sitio) y ahí trata o se pretende ser un sitio literario exclusivamente y sin nada de Gargantúas ni nada. De ése sitio soy el director y publico cosas mías y de varios amigos y amigas y colegas, digamos que ahí, por ejemplo, publiqué el discurso que dió en Estocolmo HAROLD PINTER en 2005, varios ensayos de largo aliento, fragmentos, algo sobre Kafka, etc.
Ahí sí le estoy apostando más que a una página personal. Todos los días tengo ideas que me digo: "ésto está interesante, lo voy a desarrollar, " pero luego me gana la desidia y además he encontrado cosas más interesantes qué hacer... entonces, publicaré menos pero al Hápax Poético échenle un ojo....
Salut mundanas y mundanos...

sábado, 7 de mayo de 2011

Me cambié de casa el lunes pasado. Ahora vivo solapa de un depa. Quiero avisarles, por que sí quiero avisarles, a todos los mundanos y mundanas, que voy a bajar la frecuencia de publicar tan seguido. Tengo tres libros en espera de dictaminacíon y tengo que preparar una conferencia pa un bachillerato del edo de Zacatecas en dos semanas. La verdad mundanos, ya quiero divertirme. (Además voy a solicitar una beca pa OOOtro libro). No me pidan más de lo que les doy, ustedes saben que doy mucho, para el próximo fin de semana mundanos y mundanas vendrán y habrá fiesta. Pero ya saben que seguiremos informando...

viernes, 6 de mayo de 2011

LA ENFERMEDAD DE LA NOVELA

Nuria Amat


Tomado de El País.


El desprestigio que, desde el punto de vista de calidad literaria, sufre la novela tiene su origen, en parte, en las leyes devoradoras del mercado y en la banalidad que impregna la cultura de la sociedad moderna. Estas causas han hecho que se considere la novela como el más frívolo de los géneros literarios y que los novelistas seamos vistos y utilizados como marionetas mediáticas. Símbolos o marcas de una realidad social cada vez más ruidosa e impostada, dispuesta a servirse de la novela como trampolín publicitario de sus productos de mercado.

Años atrás hubo un momento en el que pareció que la novela de calidad podía ser tan mayoritariamente aceptada como lo era la novela de pasatiempo. Convivían, por así decir, dos clases de narrativa: la novela, a secas, y la otra, novela rosa, negra, folletinesca o de misterio. Si entonces se llegó a creer que la buena literatura podría tener una gran difusión, la realidad, salvo en contadas y escasas excepciones, no deja de decirnos día a día lo contrario. El mercado y los sistemas mediáticos, lejos de estar interesados en cuidar una literatura de calidad, se dedican a imponer y diseñar marcas de una novela única actuando como trituradores de novelas y novelistas. Animado por ganancias espléndidas y tentadoras, el escritor corre el peligro de escribir novelas de temáticas tan ajenas a su imaginario real que a la postre resulten falsas y tramposas. Los grandes temas (sexo, drogas, mujer, amor y violencia) se convierten en repetidos tópicos de los que a menudo echan mano ciertos narradores. Las novelas pastiche están a la orden del día. También aquellas que intentan parecer cultas y eruditas con tan sólo apoderarse de clásicos clichés y sonados argumentos narrativos. El síndrome Umberto Eco apuntó bien en su filón escritural y nos ha dado una saturación de novelas que integran elementos de la vida real (histórica, emocional o libresca) mezclados con la ficción (prosaica o policiaca). El éxito que, por encima de otros géneros literarios, sigue teniendo la novela y el dinero que todavía mueve este mercado impulsa a escritores y otros profesionales, ajenos en principio a la literatura de ficción, a escribir novelas con el único propósito de conseguir un público más amplio de lectores. Casi da vergüenza llamarse escritor cuando reporteros, futbolistas, actores, políticos y demás famosos se ven travestidos de la noche a la mañana en autores de libros. Para preservar la literatura de la contaminación ambiental, muchos autores optan por diversas formas de resistencia: la ironía, el silencio, la polémica o el exilio. De otra parte, el hecho de que cada vez existan más escritores que sean articulistas, profesores, catedráticos, críticos, etcétera, va transformando la narrativa en una literatura fronteriza bien hallada, al fin, en nuestro país, pero no siempre legítima y novedosa. La novela es en sí misma un género híbrido. Una forma mixta de escritura que como tal se presta a ser manipulada por intereses ajenos al medio literario. Todo lo cual no impide reconocer como hecho meritorio que nunca como ahora se den en el mundo tantos e importantes novelistas.

La literatura a la que me refiero está sujeta a un compromiso inevitable con el arte, con independencia de que sea o no una mercancía. Está escrita desde unos parámetros personales y estéticos nunca comerciales. Pero hoy en día hablar de estilo es ocioso. Citar a Proust o a George Eliot resulta prehistórico. De ahí la tendencia a colgar etiquetas a la novela con la finalidad soterrada de añadirle un valor estético del que a veces carece. Se habla de novelas líricas, realistas, poemáticas, metaliterarias, veinteañeras, históricas, autobiográficas y científicas. Cuando es sabido que toda novela buena no necesita adjetivos que la encasillen en un subgénero sacado a trasmano. El autor que se sabe responsable del compromiso con la verdad de su proyecto narrativo huye de definiciones y trata de mantenerse en su coto vedado de creación literaria. Este estado de caos y confusión, cuyas primeras manifestaciones se dieron hace ya algunos años, fue lo que impulsó a que una escritora de la talla de Marguerite Yourcernar dijese: '¿Acaso se escriben novelas? Yo no tengo la impresión de haberlas escrito'. Y ante la pregunta que le plantea su biógrafa: '¿Está usted dispuesta a acabar con lo novelesco?', la escritora responde: 'Yo no establezco diferencia entre novela y poesía'.

Algunos narradores ejemplares, ante la posibilidad de ser fichados comercialmente en cualquier tendencia narrativa, mantienen firme su identidad literaria, bien escribiendo contra el estilo o bien tratando de fundar uno propio, ya que todas las novelas escritas o por escribir no son más que variaciones de un puñado de arquetipos literarios. Lo que cuenta en definitiva es el acto de escritura a partir del cual cada novelista logra presentar su particular desacuerdo con el mundo. También ocurre que la adquisición de una fórmula o corriente narrativa impulsa a que ciertos narradores ataquen a aquellos que nadan en mares distintos a los suyos. Así, cada autor se convierte en enemigo de su contrario. Los hombres, de las mujeres. Los editores, de los autores. Los astutos, de los sabios. La continua muerte y resurrección que vive la novela permite y propicia esta clase de crímenes de pacotilla que las leyes devoradoras del mercado estimulan y sacralizan al punto de que las diatribas de los más feroces pueden convertirse en armas arrojadizas capaces de terminar con la energía de los escritores más valorados. El baile de máscaras que llega a ser el comercio de la literatura alienta a que algunos literatos se pronuncien en manifiestos individuales o colectivos en contra de la narrativa de ficción esgrimiendo como bandera de su causa el hecho de que contar una historia sea algo ya caduco, pues héroes, tramas, personajes y heroínas pertenecen al archivo histórico de la literatura. Sus argumentos van más allá cuando proponen que toda actividad en la escritura debería cesar, salvo, por supuesto, la que ejercen los propios detractores de la novela, defensores, por demás, de otro género literario con el que se sienten más afines. Hoy en día, esta actitud catastrofista, de tanto ser repetida, ha dejado ya de tomarse en serio. Sobre todo cuando aquellos encargados de dar sepultura a la novela son los primeros en ponerse a escribir otra nueva a las pocas horas de haberla sentenciado. La derrota y amenaza de silencio total y absoluto con la que algunos novelistas acompañamos la publicación de un libro nuevo obedece casi siempre a una crisis personal y creadora del escritor temeroso ante el circo promocional que se le viene encima y pone en evidencia una vez más que la llamada crisis de la novela es, en muchos casos, consecuencia de la crisis del cansado y desconcertado novelista. La literatura no está enferma. Todo lo más, sacudida y despreciada por un mercado devorador y carente de escrúpulos. Y cuando un escritor anuncia la muerte o agonía de la novela, cabe la posibilidad de que sea este escritor el que esté sufriendo un colapso en su fuerza creativa.

La novela reclama a sus autores nuevas formas de narrar. Y no resulta fácil encontrarlas. Al contrario de la uniformidad, simpleza y obediencia al canon publicitario que le exige el mercado del libro, el auténtico novelista trata de defender una actitud de firme independencia. Narrar es viajar de prestado. El novelista, como no tiene más remedio que resignarse a ser objeto de intercambio, lucha por mantenerse a flote en el mar de una literatura en la que cada Ulises navega en un viaje sin retorno. El poeta, a diferencia del novelista, conoce muy bien el reto que le exige la literatura. Desde el primer momento es un náufrago. Jamás se le ocurriría decir que la literatura ha muerto, porque sabe demasiado bien que este enunciado reflejaría su falta de inspiración. La voz del poeta es muda porque deja hablar a la verdad poética. Algo de este proceder de la vida de poeta deberíamos tomar de prestado novelistas y narradores con voluntad estética. El vicio solitario de la lectura es prueba significativa de que en el texto ocurre algo. Las novelas del siglo XIX eran muy descriptivas y tenían muchas páginas porque sus autores pertenecían a una cultura más paciente y ociosa que la nuestra. Ahora el cine ha venido a ocupar el lugar de la novela decimonónica. Pero cada novela propone su particular y original visión del mundo gracias a una pluralidad e intensidad de lenguajes que siempre han nutrido la literatura. Es en este sentido como puede seguir siendo una obra de arte.

jueves, 14 de abril de 2011

Observación Defectuosa

Bien, he checado varios blogs de escritores radicados en el defe que me imagino son jóvenes (de 37 o 35 años pa abajo), y llego a la conclusión que me recuerda mi propia fuga del D.F.: me fuí del distrito primero porque quería estudiar filosofía en Aguascalientes y escribir, pero no pretendo ofender cuando digo que veo en esos escritos que los escritores jóvenes nos repetimos mucho y pensamos la misma idea cuando estamos en el defectuoso. Sé que pueden creer que generalizo; sé que hay muchas escrituras muy diferentes en el deefe, desde los eméritos de la UNAM y CONACULTA hasta los malditos de vagos por ahí... Mi recomendación (a menos que haya unas razone$ fuertes pa quedarse ahí), sería que se fueran del Distrito.

Observación XII

...Y al final apagaré mi cigarrillo en el ojo de la muerte disfrazada de dios...

martes, 12 de abril de 2011

Un Ron y un Blues luctuoso para Rita Guerrero

"Estando aquí no estoy",
nos cantabas, y nos lo cantaste
en el Foro Alicia,
en los pastos de Rectoría de la UNAM,
en Zacatecas,
en el Festival Cervantino,
en el Teatro Metropólitan.
Bueno, ahora yo quiero decirte
que ahora eres omnipresente.

"Te estamos viendo caer,
no sabes como parar",
nos cantabas,
y nos lo cantabas cuando había celebraciones
triunfos o tristezas,
eras la fiera de nuestra bandera y
nuestro escudo.
Y nos lo cantabas cuando nosotros corríamos entre la lluvia,
o cuando era momento de retirarnos.
Cuando hacíamos el amor.
Bueno, yo quiero decirte ahora,
que todos te vemos
en elevación interminable.

lunes, 11 de abril de 2011

Observación XI

Nunca vivir poco para morir poco,


Solo se impone vivir demasiado para morir definitivamente.

Hoy Lunes 11 de abril La Jornada- Víctor Flores Olea-Bajo Amenaza

En México pareciera que la sociedad va por un lado y el aparato político por otro, muy diferente. En general, a juzgar por las diarias declaraciones de los políticos, vivimos un mundo normal”, con problemas, sí, pero controlables y atendidos. En cambio la sociedad está llegando a sus límites por tanto crimen, por tanta despreciable corrupción, por la amenaza imparable que sienten sus integrantes y que puede romper, para siempre, sus esperanzas, el bienestar a que tienen derecho, esa sí, su vida de normalidad: sintiéndose impotentes y abandonados, pudiendo aparecer a la vuelta de cualquier esquina, sin protección alguna, el rayo que les rompa la existencia.


Sí, la tragedia de Cuernavaca (envío otra vez a Javier Sicilia mis sentimientos de pésame para acompañarlo en su dolor y desesperación, y también mi congratulación por lo que ha logrado comunicar de necesidad de todos, de reacción colectiva). Su tragedia es, lo menos que se puede decir, la muestra de un botón que viven ya decenas de miles de mexicanos, cerca de la sociedad entera, que experimenta la impotencia de vivir en una sociedad desprotegida, amenazada, juguete de la arbitrariedad y de la ausencia de instituciones confiables, de leyes que realmente se apliquen y aplaquen. Cómo no, en manos de tantos cínicos e irresponsables…

Pero el drama de una sociedad bajo amenaza es peor aún cuando nos detenemos a pensar por un instante en la tremenda calamidad de una sociedad con las profundas desigualdades que vivimos. Aquí la desesperación permanente de la vida llega a honduras insospechadas, tanto o más, por su inminencia y presencia ineludible, que el sentimiento de la violencia e impotencia por el que cruzamos. Una sociedad bajo amenaza desde tantos lados, también por la injusticia que entraña, es una sociedad que ve el cambio no sólo como una posibilidad, sino seguramente como una necesidad, la única esperanza de futuro, la única luz y promesa de seguir viviendo en términos de humanidad.

Y entonces, ¡cuidado!, porque las sociedades se convierten en un ariete imparable, mostrando una fuerza y poder insospechables. No tan remoto en experiencias históricas actuales o recientes. En todo caso, tal es nuestro tiempo en infinidad de direcciones y latitudes. Desde la derrota de las sangrientas dictaduras latinoamericanas de varias décadas hasta el impensable, inesperado triunfo electoral de un afroamericano en Estados Unidos (aunque en su gestión Obama haya desilusionado a muchos simpatizantes). Y, ahora, además, la emocionante rebelión en contra de las longevas tiranías de buena parte del norte de África y de Medio Oriente, con participación sobre todo de los jóvenes y de las clases explotadas.

Exigencias de cambio, de democracia y respeto a los derechos humanos. Exigencias de que se ponga un alto definitivo a la corrupción. Demandas en favor de la vida y de la paz. Exigencia entonces, sobre todo, de pacificar la existencia e iniciar un curso nuevo de organización social en que se destierren la arbitrariedad, la violencia y la agresividad, y en que el poder del dinero, si es posible, reduzca su voracidad y dominio, su arbitraria referencia como único y más alto valor.

“¡Estamos hasta la madre!” Es verdad, pero alguien preguntaba “¿…y después qué…?” La cuestión es que también en el país estamos llegando al límite y al borde de un estallido, o de una serie de estallidos sociales que llegado el caso será muy difícil ahogar o evitar. Lo que resulta increíble es que mientras esta desesperación y espíritu de protesta, y exigencia del cambio, penetra en todo el cuerpo social, abajo y arriba, otra vez, sobre todo entre los más jóvenes y entre los más necesitados, el aparato o los aparatos oficiales siguen procediendo como si no ocurriera algo importante al lado o debajo de todos ellos. Su comportamiento sigue siendo igual de superficial y cínico como lo marcan su propia tradición e historia.

No estoy hablando de que estemos necesariamente al borde de un estallido armado y violento, sin excluirlo, sino de que la necesidad del cambio podría tomar cauces hoy inesperados (aunque con antecedentes significativos). Lo más probable, a mi entender, es que esta ruptura con lo más negro del pasado y del presente, que se manifestará de manera masiva, pueda expresarse y brotar fuertemente en la ocasión del proceso electoral de 2012.

¿Es posible seguir por los caminos más trillados, en que la forma (cartones y ceremonias anquilosadas) sea realmente atractiva para una sociedad que vive ya una dosis grande de desesperanza e irritación? Parece muy remoto. En principio, no el estallido violento y armado, sino el mayoritario y radical rechazo en las urnas, impugnación severa con el voto a la parálisis y cinismo reinantes, otra vez, exigencia de cambio con el arma de más eficacia que el pueblo mayoritario de México tiene y tendrá en sus manos a corto plazo.

Pienso que la situación actual, bastante desesperada para muchos, empujará, orillará a la ciudadanía, pero sobre todo a la más joven y necesitada, a la ciudadanía del campo y de las ciudades, también al proletariado en general, a volcarse en 2012 en favor de quien proponga un cambio más profundo y la posibilidad de ofrecer un rostro más limpio y confiable como jefe de las instituciones mexicanas. ¿Cómo se dijo? “Hay pueblo y hay líder”. Y ese podría ser, con mucha probabilidad, el solo camino abierto para el cambio necesario. O ¿de qué otra parte puede venir?

jueves, 7 de abril de 2011

Paul Watzlawick

"De todas las ilusiones
la más peligrosa
consiste en pensar
que no existe mas
que una sola realidad".

miércoles, 6 de abril de 2011

nuevo lugar

B.B. King... Beware Brother, Beware..

Hey, fellas, yes, you, fellas, listen to me, I got something to tell you


And I want you to listen to every word and govern yourselves accordingly


Now, you see these girls with these fine diamonds, fine furs and fine clothes

Well, they're looking for a husband and you're listening to a man who knows

They ain't foolin', and if you fool around with them

You're gonna get yourself in a schoolin'


Listen, if she saves you dough, and won't go to the show

Beware

If she's easy to kiss and won't resist

Beware


And if you go for a walk, and she listens while you talk

She's tryin' to hook you

And nobody's lookin' and she asks you to taste her cookin'

Don't do it, don't do it

And if you go to a show and she wants to sit in the back row

Bring her down front, bring her right down front


If you wanna go for a snack, and she wants to sit in the booth in the back

Beware

And listen, if she's used to caviar and fine silk

When you go out with her she wanna a hot dog and a malted milk

She's trying to get you

If you're used to goin' to Carnegie Hall, but when you take her out night club'ing

All she wants is one meatball

You better take it easy



If she grabs your hand and says, "Darling, you're such a nice man"

Beware, I'm telling you

Should I tell them no more?

Tell them everything



You better listen to me 'cause I'm telling you what's being put down

You better pick up on it

If her sister calls your brother, you better get further

I'm telling you, you better watch it


And if she's acting kind of wild, and she says, "Darling, give me a trial"

Don't you do it, don't be weak, don't give it to her

And if she smiles in your face and just melts into place

Let her melt, forget it, let her melt

Should I tell them no more?

Tell them everything


Now listen, if she calls you up on the phone, and says,

"Darling, are you all alone?"

Tell her, "No, no, I've got two, three women with me"

Don't pay no attention to women

Stand up for your right, be a man, be a man

Are you listening?

If you turn out the lights and she don't fight

That's the end, it's too late

She's got you hooked, you might as well stick with her

Should I tell them no more?


If you get home about two and don't know what to do

You pull back the curtains, and the whole family's looking at you

Get your business straight

Set the date, don't be late

Brother, beware, beware, beware

Brother, you better beware


Beware, Brother Beware

Frases y autores:

Me molesta la gente que no da la cara. (Anónimo)

Vayamos al grano. (Un dermatólogo)

Vayamos por partes. (Jack El Destripador)

No a la donación de órganos. (Yamaha)

Mi esposa tiene un buen físico. (Albert Einstein)

Yo empecé comiéndome las uñas. (La Venus de Milo)

Nunca pude estudiar Derecho. (El Jorobado de Notre Dame)

A mí lo que me revienta son los camiones. (Un sapo)

Ser ciego no es nada, peor sería ser negro. (Stevie Wonder)

Siempre quise ser el primero. (Juan Pablo II)

Cuando te fuiste me dejaste un sabor amargo en la boca. (Monica Lewinski)

lunes, 4 de abril de 2011

DOS LECTURAS PÚBLICAS EN HOT WATERS.

Miércoles 6 de Abril 8pm CAFÉ LA MANDRÁGORA, LECTURA EN SINTONÍA CON LA PAZ Y LA MARCHA HACIA EL ZÓCALO EN EL D.F.

JUEVES 7 DE ABRIL 8 pm EN EL CIELA FRAGUAS; LECTURA DE NARRATIVA. CUATRO ESCRITORES INVITADOS. ESTARÉ PRESENTE.

CORRAN LA VOZ PARA VER QUÉ TANTO DE VERDAD NOS INTERESAN ESTAS CUESTIONES.
SALUT; MUNDANOS Y MUNDANAS..

domingo, 3 de abril de 2011

Aviso a los creyentes de diosito

Aunque diosito tiene reconocidas 125 religiones en todo el planeta, es también muy devoto de TODAS.

jueves, 31 de marzo de 2011

Es que sí, "las cosas no son tan sencillas..."

Es que sí, yo también a mis lectores los considero algo parecido a los amigos, ¿a poco no se han topado con un amigo suyo que les promete cosas y no les cumple?: "Sí carnaval, mañana que vayamos al toquín de Jazz, te prometo que te disparo una botella de vino y saliendo, ya cuando dejemos a esas viejas, te invito unos tacos".
Hehehe...

Lo digo por la vez que les prometí una página web con buen diseño, etcétera...

Dice el Bien: "Las cosas no son tan sencillas..."
A. Monterroso.

martes, 29 de marzo de 2011

La Nueva revista Parteaguas


Lo bueno de ésta revista de origen exlusivamente del estado de Ags, es que ya se encuentra, según me han dicho, en lugares como Educal y Sanborns del D.F. y Guadalajara, además de otras ciudades cercanas. Es buen número, dedicado al arte digital y al internet, también escriben Germán Castro, Geney Beltrán Félix, Samperio y Edilberto Aldán. Me publicaron un texto poético que me gusta mucho. Hay que decirlo: Patricia Guajardo ha sido la responsable casi en su totalidad y a ella se le debe el posicionamiento de PARTEAGUAS.

jueves, 24 de marzo de 2011

BEBIDAS exquisitas con RON para buenas mundanas y mundanos..

Hechizo de Luna: Hielo frappé, onza y media de ron blanco, una de anís dulce, 2onzas de jugo de naranja, 2 de jugo de piña y 1/4 de granadina. Se coloca todo en el vaso mezclador, se bate perfectamente y se monta en copa Napoleón, se adorna con banderilla de naranja y 2 popotes largos.



Mint Julepe veracruzano: Hielo frappé, una onza de ron negrita, una de jeréz seco, una de oporto, 1/8 de jugo de limón, gotas de amargo de angostura, hojas de yerbabuena y 2 cucharadas de azúcar. En vaso old fashioned se coloca poco hielo frappé, azúcar, yerbabuena, gotas de amargo de angostura, se tritura con el mortero, se agrega más hielo frappé, el jugo de limón, el jeréz, el oporto y se tapa con un vaso igual, se agita y finalmente se agrega el ron negrita en forma flotante, se adorna con una rama de yerbabuena escarchada con azúcar y 2 popotes cortos.


Bojito: Hielo frappé, hielo en cubo, onza y media de ron blanco, hojas de yerbabuena, 3 cucharadas de azúcar, 1/3 de limón y agua mineral. En vaso de 10 onzas se coloca algo de hielo frappé, el azúcar, las hojas de yerbabuena y se tritura con el mortero, se le exprime el tercio de limón y se deja caer dentro del vaso, se agregan los cubos de hielo, el ron y se termina de llenar con el agua mineral, se adorna con una rama de yerbabuena escarchada con azúcar y un agitador de la casa.


Montebello: Granadina,  rodaja de limón, hielo frappé, un cocktail daikirí y 1/4 de crema de menta verde. En copa para vino tinto se coloca la granadina, se cubre con la rodaja de limón, con cuidado se llena con hielo frappé, se agrega el cocktail daikirí, se agrega la menta verde en forma flotante y se adorna con 2 popotes cortos.


Ola Marina: Hielo frappé, una y media onza de ron blanco, una de controy, media onza de jugo de limón y 1/8 de marrasquino. En tarro de cerveza se coloca el hielo frappé hasta tres cuartas partes, se agrega el resto de los ingredientes, se adorna con banderilla de limón y 2 popotes cortos.


Piña Calada: Hielo frappé, 2 onzas de ron blanco, 5 onzas de jugo de piña, 1/8 de jugo de limón, una onza de licor de coco, onza y media de crema de coco y una bola de helado de vainilla. En una piña previamente calada y decorada se depositan lo ingredientes previamente batidos y se adorna con 2 popotes largos.

lunes, 21 de marzo de 2011

Observación X

Lo que no les había comentado Gargantúas a los mundanos y mundanas, es que mi hermana tiene un grupo de rock, que se ha presentado con éxito en varios foros (no sólo aquicalidenses) y en radio y tele. Hace días vino el grupo a mi casa para prepararse a irse a un evento. Me encontraron en la noche leyendo y platiqué un poco con la managger del grupo. Ella también, según me dijo, tiene aspiraciones literarias, pero por ahora se dedica a representar al grupo y otros proyectos. Como la ví hermosa, quise impresionarla: le conté de mis logros literarios y real, realmente la ví interesada en quedarse a platicar conmigo, pero el grupo tenía que ir a tocar y como ella tiene una relación con el tecladista, no pasamos de muchos comentarios. Todos, pero principalmente ella, lamentaba (al igual que mi hermana que es la vocalista), la triste situación en la que se encontraba Gustavo Cerati, el líder de lo que fue Soda Stéreo, miró al suelo con tristeza y dijo: "pooobre Cerati, nunca volverá a ser el mismo". A mi vez, le comenté de la enfermedad que tenía Rita Guerrero -que acabó con su vida después, hace un par de semanas-, y lo anterior me lleva a concluír que lejos de ser líderes de la juventud, los escritores, si bien somos leídos en los blogs o los que tenemos libros publicados ahí también, pero que, por lo menos, para gente de nuestra edad para abajo, (pongamos, de los 38 o 39 años pa abajo), la realización siempre ha sido encontrar el amor total y a toda costa, la preocupación laboral siempre está presente, pero hablo de la realización humana en el amor, realizarse como amante femenina o masculino, es la encarnación del ideal del futuro, lo sagrado, lo inmanente o Dios, desde los años sesenta del siglo dos XX los jóvenes no han pensado en otra cosa y de ahí las juventudes eternas, el capitalismo dedicado a mimar los pataleos de la rebeldía juvenil que en el fondo les dice: enamórate, enamórate, enamórate... ya después veremos como Corre Lola Corre en tu pedacito de vida, en los espacios que abarcas y así, mientras la Tierra gire sobre su eje... en éstos momentos que me lees los gringos atacan a Libia, pero tú, ho no, don't worry... enamórate... Dios es lo que te han cantado y lo que has visto en las películas desde los años sesenta del XX. ¿Acaso mundana no te dolió lo de Gustavo Cerati? ¿Acaso mundano no te dolió lo de Rita de Santa Sabina? Órales!! A Bajarse los pantalones los unos a los otros!!
.................................mmm.............es hora de releer filosofía......

lunes, 14 de marzo de 2011

ON THE ROAD THE MOVIE!!

Bien truchas porque ya viene la película BEATNICK

lunes, 7 de marzo de 2011

La desaparición del sujeto Baudeleriano y schopenhaueriano

Desmedida sin par la vocación de flexibilidades,

ahorcado en su propia silla mientras escribía su poema,
al poeta le tiembla la carrocería entre palabra y palabra
para no condenarse,
entre sus fauces hay dos grillos en medio de sus colmillos
y astillas de whisky y su pobre conciencia del poeta,
lo que más le atormenta, lo que puede decirse sin mencionar sus
más que desventuras de la vida, es su parte medular,
la simbiosis parada en el eco del doliente regreso pasajero entre ciudades,
sin ser retruécano de tintes verdes o vértebras inútiles,
blandiendo sus caballos negros de la locura y el premiado y heroico sexo
de flor o fruto para deletrear la próxima pesadilla.

Es ahí, en ese pequeño logro, en ese atisbo de sagacidad cautiva,
donde el que decide ser poeta vuelve a nacer y resurge el habla:
por medio de ese ente vivo llamado lenguaje, él nos dice,
parte médium, parte casualidad, su primitiva voz es plenamente moderna.
Asqueado del caos busca a tientas entre su historia y
el hallazgo se vuelve mutua comprensión de soledades, de pares,
de silencios pares
entre dos océanos de aguas perpendiculares, y es que cuando
uno lee buena poesía…

La misoginia perfecta de Groucho Marx

“El hombre no controla su propio destino: las mujeres de su vida se encargan de hacerlo.”


**

“El hombre busca una esposa, pero la mujer busca un modo de vida.”

**

“Basta que una mujer conozca a un hombre para que inmediatamente haga el cálculo de su cuenta bancaria, decore su casa y piense los nombres de los hijos.”

**

“Con una mujer te la pasas mejor que con una dama.”

**

“Cuando más crees que sabes de ellas, de menos te enteras.”

**

“La civilización femenina no se aparta más de quince años de la pura caverna.”

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“Lo que menos soporto en una mujer es la vulgaridad. No me gusta nada.”



Hay muchas más citas… están en el manual del perfecto follador// digo…, perfecto misógino, recopilado hace años por Sergio Monsalvo.

viernes, 4 de marzo de 2011

Nueva Edición de la Autobiografía de Lord Russell

Los caminos de Russell


JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ RON, Tomado de BABELIA, SUPLEMENTO DE ELPAÍS.COM

Para las personas de mi generación, Bertrand Russell (1872-1970) fue un mito; un hombre admirado tanto por sus contribuciones al pensamiento como por los compromisos sociales que asumió durante su larga vida. Yo leí con entusiasmo algunos libros suyos: por ejemplo, los que dedicó a los fundamentos de geometría y a los principios de la matemática, su magnífica historia de la filosofía occidental y Por qué no soy un cristiano. Muchos años después, cuando tuve la oportunidad, compré una buena edición de su gran obra, los tres volúmenes que compuso con Alfred North Withehead, Principia Mathematica (1910, 1912, 1913), cuyo objetivo -finalmente frustrado- era reducir toda la matemática a los principios de la lógica. A pesar de que no soy capaz de comprender la mayor parte de esta exigente obra, hoy ocupa un lugar preferente en mi biblioteca, en la que también se encuentran los tres tomos de la edición inglesa de su autobiografía (1967, 1968, 1969). Recuerdo que compré el primer volumen en 1968 y todavía hoy me conmueve su comienzo: "Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación".
Sin duda por la admiración que sentía por él, fue tan grande el desengaño que experimenté cuando un día de 1979, mientras trabajaba en la biblioteca de la American Philosophical Library de Filadelfia, me encontré con una carta en la que Russell contestaba a unas preguntas relacionadas con la historia de la física cuántica que, creo, Thomas Kuhn le había formulado en una misiva anterior. Las respuestas no eran demasiado interesantes (Russell poco tenía que decir sobre el tema), pero la sorpresa llegaba al final, en una posdata, cuando lord Russell, el aristócrata que, huérfano temprano, tuvo como hogar la casa de su abuelo, antiguo primer ministro británico, advertía a su corresponsal que en el futuro no olvidase dirigirse a él con los títulos nobiliarios que le correspondían y que Russell detallaba.
Hoy, cuando releo su autobiografía -una nueva edición de la traducción al español (los tres tomos reunidos ahora en uno solo), que lamentablemente llevaba bastantes años agotada-, advierto con claridad ese sentimiento de clase que en 1979 tanto me chocó: Russell fue un aristócrata toda su vida, y se sintió como tal siempre. Pero ya no me importa demasiado. He tenido suficientes oportunidades de constatar las ambigüedades y contradicciones en las que nos movemos los humanos, pero aun así admiro, más intensamente que antes, a los que se esfuerzan por ser mejores y solidarios, aunque en el camino se dejen, como Russell en su carta a Kuhn, escamas de miseria, de estúpido orgullo de clase.
Eso sí, ya no veo el conjunto de su obra igual que antes. En su autobiografía, escribió que muy pronto había decidido que "escribiría dos clases de libros: unos abstractos, que con el tiempo se volverían concretos, y otros concretos que poco a poco tenderían a lo abstracto". Y que, salvo una síntesis final, que también planeó, "había cumplido su propósito", recibido elogios e "influido en la forma de pensar de muchos hombres y mujeres". Ciertamente que influyó, pero una buena parte de los libros que escribió después de Principia Mathematica ahora me parecen poco más que textos de divulgación, interesantes pero acaso prescindibles en un hombre de su talento. También veo su autobiografía bajo luces a las que no era tan sensible antes. Sé que el excesivo número de cartas que aparecen en apéndices a los capítulos, y que lastran a menudo la narrativa, se deben al deseo de que la obra -que inicialmente Russell planeó para que se publicara póstumamente- apareciese en tres volúmenes... para así ganar más dinero: en aquella época, aun siendo nonagenario, estaba implicado con varios comités y fundaciones que le costaban mucho dinero.
Y sin embargo, a pesar de los muchos peros que se puedan poner a aquel descomunal inglés, su Autobiografía continúa apasionándome. A lo largo de sus páginas aparecen personajes y asuntos que las nuevas generaciones, esas para las que Bertrand Russell no es, en modo alguno, un mito, harán bien en conocer. Personajes y asuntos como, entre muchos otros, Frege, Keynes, Conrad, Santayana, Wittgenstein, Einstein, el elitista mundo de la Universidad de Cambridge, la Primera Guerra Mundial (en la que fue encarcelado por pacifista), Norteamérica, la Unión Soviética y el comunismo o la guerra de Vietnam. Nunca está de más, por otra parte, leer pasajes que nos ayudan a mirar el futuro con más esperanza, como los que prácticamente cierran esta obra: "Puede que haya concebido equivocadamente la verdad teórica, pero no me equivoqué en pensar que existe tal verdad y que merece nuestra lealtad. Puede que haya creído que el camino hacia un mundo de hombres libres y felices era más corto de lo que se está revelando, pero no me equivoqué al pensar que ese mundo es posible, y que merece la pena vivir con miras a volverlo realidad".

Autobiografía

Bertrand Russell

Traducción de Juan García Puente

y Pedro del Carril

Edhasa. Barcelona, 2010

1.017 páginas. 39 euros

martes, 1 de marzo de 2011

Observación VIII

Si te das verdaderamente cuenta, lo importante, con el paso de los años, no es si se te cumplieron deseos vitales o que tú los considerabas como tales. Por lo que respecta a los sueños que tienes y que no se te han cumplido, lo importante realmente es que no renuncies a merecerlos. Que no renuncies al hecho de que por derecho natural te los mereces. Si hay algo en tí que te ha hecho renunciar a sueños que te hacían vivir y sentirte realizado(a) entonces es que vas mal, mal, mal. En cambio si tu sueño vital lo gozas pensando en él y crees con fe que algún día lo tendrás porque DE FACTO te lo mereces.... todo, absolutamente todo ha valido la pena y no dejes que nadie te diga lo contrario. Hoy recordé un poema mío fechado en 1994, ninguno de mis amigos lo conoce ni les he dicho nada sobre ese poema (con excepción de mi abuelo) y me sentí feliz. Así quisiera que te sintieras al recordar uno de tus sueños vitales y, de mientras, coloca el CD con esa canción que tanto te gusta, porque la vida es ahora y la hora es ahora...

La Imbecilidad derecha

La tiene en “terapia intensiva” y sin apoyos: humanistas

La SEP “decretó la muerte de la filosofía”

Oídos sordos de Lujambio; exigen reintegrar la disciplina al bachillerato

Exigen humanistas al titular de la SEP cumplir el acuerdo 488

Interpondrán demanda jurídica, así como un recurso ante derechos humanos y harán que el tema entre en el debate político del proyecto de país para las elecciones de 2012, advierten

KARINA AVILÉS

Periódico La Jornada. Lunes 28 de febrero de 2011, p. 43
Al advertir que la reforma en la educación media superior es una expresión más “de la enfermedad” que padece el sistema educativo mexicano, integrantes de la comunidad filosófica nacional afirmaron que la Secretaría de Educación Pública (SEP) “decretó la muerte de la filosofía” en México y hoy la tiene “en terapia intensiva, sin ningún interés de que salga de ahí”.
Agrupados en el Observatorio Filosófico de México (OFM), los humanistas exigen al titular de la dependencia educativa, Alonso Lujambio, cumplir el acuerdo 488, el cual enmienda la supresión de las disciplinas filosóficas en el bachillerato, y recibir a los representantes de esta comunidad para atender de viva voz el problema.
Si la SEP continúa con su actitud de “cerrazón”, advierte el director del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIF-UNAM), Guillermo Hurtado, se buscarán “otros conductos para que escuche”, los cuales van desde acciones legales hasta políticas y sociales.
“Lujambio ni siquiera se ha tomado el tiempo para responder nuestra carta. ¡Existe indignación y la sensación de que la SEP se burla de la comunidad filosófica nacional!”, señala Gabriel Vargas, coordinador del OFM e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Los filósofos alertan, en primera instancia, que la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) –mediante la cual se eliminaron el área de humanidades y las materias filosóficas, decisión que la SEP rectificó ante el rechazo de la comunidad– es parte de una “educación” con la que se pretende “destruir cualquier sentido de pertenencia”.
Se trata de un proyecto “estrecho”, con una visión de la enseñanza que, en lugar de crear conciencia moral, crítica e histórica, fortalece la capacitación de empleados y la formación de personas obedientes a los lineamientos del mercado, destaca Hurtado.
Como ha ocurrido con la industria, que el gobierno ha privatizado mediante la lógica de “primero deterioras a la empresa, luego la reduces a su expresión más lamentable para luego deshacerte de ella”, se ha seguido el mismo curso con la filosofía, explica el director del IIF-UNAM.
El gobierno de Felipe Calderón ha realizado una reforma en el bachillerato tanto o más importante que la energética. Sin embargo, advierte, “a la sociedad se le ha ocultado. La RIESM se ha hecho a la sombra y en silencio”. Pero los casos de las humanidades y de la filosofía son apenas “unas ronchitas de un problema que es más de fondo: el organismo (educativo) está enfermo”.
El gobierno se contradice, dice Gabriel Vargas. “Dicen que son humanistas y eliminan las humanidades; dicen que son democráticos y hacen una reforma autoritaria; dicen que están en contra del narcotráfico y no hacen un esfuerzo por ofrecer a los estudiantes fuerzas morales a través de la educación.”
La sociedad mexicana se encuentra en crisis y es la educación la que, como dice el historiador Miguel León-Portilla, puede aportar soluciones a las grandes problemáticas por la que atraviesa la nación. No puede existir sensibilidad social sin la ética, no puede haber democracia sin la filosofía, y sin una buena clase de ética no se pueden abordar los problemas de valores, como corrupción, narcotráfico o la desigualdad de género, explica Vargas.
Pese a lo anterior, lamenta José Alfredo Torres, profesor de posgrado de la UNAM, desde que los estudiantes entran a los centros de Bachillerato Tecnológico Industrial, de Bachillerato Tecnológico Agropecuario, de Estudios Tecnológicos ya no llevan filosofía, y en gran cantidad de planteles del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica tampoco existen las materias del área.
“Ahí los jóvenes ya están deshumanizados y, ¿adónde van a parar? Ahora se dice que son carne de cañón para el crimen organizado; ya no tienen ninguna defensa a través de la educación.”
Eduardo Sarmiento, maestro en filosofía, expresa que muchos jóvenes “disparan un arma sin problemas. Un curso de ética no lo impedirá, pero se les está cerrando la puerta para que conozcan otro modo de vida”.
En el Primer diagnóstico sobre la situación de la filosofía en la educación media superior, el OFM observa que, a raíz de la RIEMS, en el Colegio de Bachilleres (ciudad de México) se cambió de nombre y se dio un nuevo contenido a la enseñanza filosófica. Ahora las materias se llaman “construcción de la ciudadanía y formación humana”. Y a pesar de la rectificación del acuerdo 488, no se incorporaron las materias de ética, lógica, estética e introducción a la filosofía.
En las preparatorias de la Universidad de Guadalajara, que atiende 65 por ciento de la demanda de bachillerato en Jalisco, ocurrió algo similar. Y en las prepas de la Universidad Autónoma de Nuevo León la enseñanza de la filosofía se redujo a tres materias. En el bachillerato del estado de Chiapas existen 150 profesores y sólo siete proceden de la carrera de filosofía, entre otros casos.
Frente a ello, Ausencio Pérez Olvera, presidente de la Ixtli-Asociación Mexicana de Profesores de Filosofía de la Educación Media Superior, cuestiona: “el subsecretario Miguel Ángel Martínez dice que a pesar de que la SEP firmó el acuerdo, no tiene capacidad jurídica para hacerlo cumplir en los diferentes subsistemas. Entonces, ¿por qué sí tiene capacidad jurídica para eliminar las materias filosóficas y por qué la SEP firma acuerdos que no puede cumplir?
Los filósofos advierten que si la SEP no cumple con lo que firmó, interpondrán una demanda jurídica y un recurso ante derechos humanos, emitirán pronunciamientos públicos de las academias del país y harán que el tema entre en el debate político del proyecto de país para las elecciones presidenciales.

lunes, 28 de febrero de 2011

El Estado Laico y sus Malquerientes

El Estado laico: el gran logro de los liberales mexicanos del siglo XIX, que obtienen la separación de la Iglesia, entonces rigurosamente en singular, y un conjunto de instituciones y leyes, en primer término educativas. En el proceso de la implantación de la laicidad intervienen guerras civiles, guerras de intervención extranjera, ataques desaforados contra la tolerancia, reivindicaciones de la educación pública, lucha contra las inercias y los prejuicios históricos, enfrentamientos a los poderes del clero y los terratenientes. No obstante dos retrocesos, entre la Constitución de la República de 1857 y Las Leyes de Reforma, y la Constitución de 1917, el impulso laico de liberalismo radical y del humanismo militante se impone en lo social, lo cultural y lo político. Y al país lo integra la secularización.

Desde hace décadas, la derecha (que sí existe, y es cada vez más ambiciosa, represiva y vociferante) se obstina por “redefinir”, sinónimo de “hacer retroceder”, el Estado Laico, en pos de una teocracia-a-sus-horas, acorazada tras las prohibiciones y ansiosa de cumplir sus tres propósitos: devolver a México al Redil, instrumentar la educación religiosa en las escuelas públicas, y “rejuvenecer” los prejuicios. Hasta el momento, han fracasado en todas sus batallas culturales, y en su papel de enemigos jurados de la laicidad y el laicismo no han ido más allá del status de malquerientes hipócritas. Insisten, sin embargo, y el peligro del retroceso no desaparece, pero la secularización no está definitivamente en riesgo.

Carlos Monsiváis

EL CAFÉ PARIS CENTRO DE REUNION DE UNA GENERACION de LOS CONTEMPORÁNEOS

Los cafés del Centro Histórico
El Universal

Ciudad de México

martes 01 de enero de 2008

No hay salones literarios, los nostálgicos disponen de librerías y los avasallados por la política cuentan con cafés. Octavio Paz Frecuenta uno: Durante más de quince años, de 1930 a 1945, El Café París fue uno de los centros de la vida literaria y artística de la Ciudad de México. El Café Paris, ubicado en la Calle Gante y 16 de septiembre, que hoy se hace llamar el Bar Lux.


Los establecimientos han cumplido un papel preponderante no sólo entre los citadinos sino entre la clase intelectual mexicana, asidua visitante de estos sitios.


Desde tiempos de la Colonia, los cafés del Centro Histórico han cumplido un papel preponderante no sólo entre los citadinos sino entre la clase intelectual mexicana, asidua visitante de estos sitios a los que han dado prestigio.


La Guía Literaria del Centro Histórico, elaborada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes recuerda entre estos establecimientos al Café Colón, el Tacuba, el París, el Cazador, el Veroloy, la Casa de los Azulejos, la Puerta del Sol, La Gran Sociedad y El Gran Café.


Por su cercanía con el Palacio de Bellas Artes, la antigua Casa de los Azulejos es el corazón literario del Centro Histórico edificada en 1524, propiedad de Hernando de Ávila y luego de la condesa del Valle de Orizaba, a quien se debe su aspecto actual y el nombre.


En 1892 (aunque Sanborns hermanos establece que ocurrió en 1881), esta joya del barroco mexicano dejó de ser un palacio, para ser convertido en el "Jockey Club" , donde se reunía la sociedad aristócrata del porfiriato hasta 1915, cuando Venustiano Carranza la expropió luego de que Victoriano Huerta celebarara ahí la muerte de Francisco I. Madero durante la Decena trágica.


Fue por dos meses Casa del Obrero Mundial y luego recuperada por su último dueño, Francisco Yturbe, quien posteriormente la arrendó a los hermanos Sanborns, quienes la convirtieron en droguería y la cafetería que es hasta la fecha.


Como tal, fue lugar de reunión de los modernistas (Manuel Gutiérrez Nájera, Justo Sierra, Salvador Díaz Mirón y Manuel José Othón); los ateneístas (Angel Calderón de la Barca, Andrés Quintana Roo y José de la Cortina); los contemporáneos (Carlos Pellicer, Salvador Novo y Xavier Villaurrutia) y los autores del medio siglo (Inés Arredondo, Juan García Ponce, Sergio Pitol y Tomás Segovia).


El Café París, que en varias épocas cambió de nombre a "El Popular" y "La Pagoda" , localizado en la calle de 5 de Mayo 10 y Filomeno Mata, fue el lugar favorito de la pintora Frida Kalho, y de los poetas Pablo Neruda, Alí Chumacero, Andrés Henestrosa y Celestino Gorostiza, por mencionar a algunos de sus célebres visitantes.


El original Café París, ubicado en la calle de Gante 21, donde hoy se localiza el Salón Luz, fue el lugar de reunión de los surrealistas como Octavio Paz, André Bretón y Remedios Varo, así como de los poetas Antonin Artaud y César Moro.


Octavio Paz, Elena Garro y José Luis Martínez, también hicieron del famoso Café Tacuba (Tacuba 28) su sitio de reunión.


En las tardes era también lugar para la bohemia teatral de personajes como el dramaturgo José F. Elizondo y ya entrada la noche, los artistas de la radio continuaban la tertulia.






Los escritores románticos, como Guillermo Prieto, Fernando Calderón, Manuel Carpio, Ignacio Rodríguez Galván y Manuel Payno, preferían reunirse en el Casino Español, que antes fuera el Café Veroly, luego, en 1842, el Café Progreso y después Café y Restaurante Inglés.


Algunos de estos comercios ya fueron demolidos y junto con ellos, su historia, tal es el caso de el Gran Café La Concordia, que se localizaba en la esquina de Madero e Isabel la Católica, donde en 1868, Manuel Payno, Ignacio Ramírez, Manuel Puga y Acal Brummel, fueron asiduos clientes, hasta 1906, cuando dejó de existir.


Lo mismo ocurrió con el café La Gran sociedad, demolido en 1898, y que frecuentaban Juan Díaz Covarrubias, Fernando Orozco y Berra, así como Manuel M. Flores.


Otros dos lugares de este tipo fueron los cafés El Cazador, localizado en Madero 73, hoy Hotel Majestic, y La Puerta del Sol, ubicado en 5 de Mayo, local al que era asiduo el poeta Renato Leduc, quien gustaba de disfrutar un "Pancho Villa" (refresco de naranja con tequila) mientras escribía sus poemas.

domingo, 27 de febrero de 2011

Libro de cabecera II

Ésta es otra maravilla que, a base de parodiar el sentido del oximoron y como tema el cine, la pobreza y una lista larguísima de mujeres, hace de Guillermo Cabrera Infante un deleíte sobre éstas páginas. Son más de 400, pero no se aburre uno para nada. Hay aquí como unos puntos ciegos que, conforme avanza la lectura, uno dice, por ejemplo: "caray, ¿por qué siento que ando pensando en ésta palabra o éste nombre?" Y eso sucede cuando uno está lejos del libro, pero llega uno a la palabra y dice: "maldito Cabrera hijo de su madre!" Minuciosamente narrada, sin embargo es una escritura no empartentada con el barroco (en el sentido de no dejar vacíos conceptuales ni de autoironía). Cabrera Infante se burla de sus mujeres antes de la estocada final (que ya sabe o la supone) antes de terminar la obra. DEFINITIVAMENTE hay que leerla.

viernes, 25 de febrero de 2011

Bertrand Russell, el caballero de la lógica

Mario Marotti
En referencia a lo que ocurre en otros países, en Viaje al centro de la fábula el escritor guatemalteco Augusto Monterroso escribió: “En Inglaterra y en Estados Unidos las ideas de Bertrand Russell podían ser perseguidas, pero no sus testículos.” Tal afirmación debe ser matizada, ya que por sus consejos a los jóvenes sobre cómo evitar ir al frente y su activismo antibélico durante la primera guerra mundial a Russell se le retiró el pasaporte, fue embargado, despedido del Trinity College –quizá lo que más le dolió– y enviado a prisión. “Mucha gente prefiere morir antes que pensar; de hecho, lo hace”, llegó a decir. Tampoco sería la última vez que visitaría la cárcel.

A lo largo de sus noventa y siete años de vida, Russel –que de pequeño estuvo sentado en el regazo de la reina Victoria y llegó a ver a los astronautas del Apolo XI en la Luna–, fue ante todo un hombre apasionado. Catalogado de héroe casi con la misma frecuencia que de inmoral o tonto, cierto grado de inocencia lo hacía, a veces, ponerse en la línea de fuego de individuos de talentos infinitamente menores que el de él. Pero ni sus detractores podrían negar la lealtad que hacia sus convicciones mostró a lo largo de su existencia.

Excepcional en más de un sentido, Russell fue, desde 1897 hasta 1913, un notable matemático y lógico conocido por su refinamiento al cálculo de predicados introducido por Gottlob Frege (base de la lógica contemporánea). Como filósofo, su obra canónica se centra en el período 1905-1921 y se le considera, junto con G. E. Moore, fundador de la filosofía analítica; pero su fama –y sus premios, incluido el Nobel– los obtuvo por sus escritos sobre diversos temas (el matrimonio, la libertad sexual, los derechos de las mujeres, la religión), abordados desde un punto de vista fuertemente humanista, inteligentes y llenos de humor, a veces con disquisiciones de gran desparpajo. Hablando de la gula llegó a decir: “Es un cierto pecado vago, pues es difícil decir dónde el interés legítimo por el alimento cesa y se empieza a incurrir en culpa. ¿Es malo comer algo nutritivo? En ese caso, caeríamos en el riesgo de condenarnos cada vez que comemos una almendra salada.”

En cierta ocasión, interrogado acerca de por qué nunca había escrito nada sobre estética, contestó que no sabía nada del tema, para enseguida agregar: “Pero no es una buena excusa, porque mis amigos dicen que eso no me ha disuadido de escribir sobre otros temas.” Dispuesto siempre a pensar, nunca a repetir lo que decían otros, agradecía profundamente cuando alguien le hacía ver sus errores. Para él como filósofo de mentalidad científica, la obstinación no era una virtud: “Yo no quiero que las personas crean dogmáticamente en ninguna filosofía, ni siquiera en la mía.”

Russell contrajo matrimonio cuatro veces y tuvo tres hijos. Su primer amor fue la hermosa Alys Pearsall Smith (se casaron en 1894), mujer de profundas convicciones e intrépida activista a favor de varias causas. Tras una larga etapa de separación en la cual tuvo varias amantes, entre ellas Lady Ottoline Morell y Constance Malleson (nombre real de la actriz Colette O’Neil), se casó en 1921 con Dora Black. Se separaron en 1932. Cuatro años después se casó con Patricia Spence. Tras esa compleja vida emocional, ya octogenario, pudo encontrar con Edith Finch la armonía conyugal que buscó durante toda su vida.

Tras la muerte de su hermano en 1931, Bertrand se convirtió en conde, título que según confesó le “resultó muy útil para hacer reservas de hotel”. Entre sus amigos se destacaron H. G. Wells, Joseph Conrad, E. M. Forster, T. S. Eliot y George Bernard Shaw. Con D. H. Lawrence la relación fue intensa pero efímera. Al principio Russell lo encontró fascinante pero después decidió apartarse de sus ideas antidemocráticas. Durante la primera guerra, las cartas de Lawrence fueron haciéndose cada vez más hostiles: “¿De qué sirve vivir como vive usted? No considero buenas a sus clases. ¿Lo son? ¿Es bueno quedarse en la maldita nave arengando a los peregrinos? ¿Por qué no se tira por la borda? Uno debe ser un proscrito hoy día, no un profesor o un predicador.” Russell opinaba que Lawrence no deseaba un mundo mejor; sólo estaba interesado en monologar sobre lo malo que era éste.

CRECIENDO CON LA GEOMETRÍA

Matemático, filósofo y crítico social, casi podría decirse que en ese orden a lo largo de su vida, Bertrand Arthur William Russell nació el 18 de mayo de 1872 en Trelleck, Gales, Reino Unido. De familia aristocrática, quedó huérfano a temprana edad; su madre y su hermana murieron de difteria, y su padre, al no poder soportar esa tristeza. Bertrand y su hermano mayor Frank fueron llevados a vivir a Pembroke Lodge, la residencia donde, por favor real, vivían sus abuelos. Lord John Russell había sido primer ministro y murió poco después, quedando la crianza de los niños a cargo de Lady Russell. Aunque conservadora en lo religioso, la condesa tenía una mente abierta en cuestiones tales como el darwinismo o los derechos de los irlandeses.

Educado en casa por tutores, Bertrand tuvo una infancia solitaria. Los jardines y la biblioteca eran sus lugares predilectos; allí leyó las obras de su padrino John Stuart Mill y descubrió a su adorado poeta romántico Percy B. Shelley. Fue Frank quien los indujo a la geometría. Aprender sin esfuerzo lo que su hermano le enseñaba, le dio confianza y terminó determinando su futuro: “A partir de este momento hasta que con Whitehead terminé Principia Mathematica, ya con 38 años, las matemáticas fueron mi principal interés y mi principal fuente de felicidad.”

Russell ingresó en 1890 al Trinity Collage de Cambridge. Su examinador fue Alfred North Whitehead, quien más tarde sería su colaborador. Disgustado con la forma como la matemática se enseñaba en Cambridge, el joven Russell terminó encontrando un mejor estímulo intelectual en la lectura de Platón, Spinoza y Hume. Tras graduarse viajó a Francia y permaneció unos meses como agregado en la embajada en París. Su primer libro de matemáticas data de 1897; más tarde sostendría que esa obra temprana, fuertemente influida por Kant, carecía de valor. Interesado en los fundamentos de la aritmética, se puso a estudiar los trabajos del matemático italiano Giuseppe Peano a quien había conocido en un congreso en París.

EL PROGRAMA LOGICISTA

Tradicionalmente, las matemáticas empleaban conceptos (número, límite, infinito) sin definiciones precisas que permitieran su total comprensión. Hacia 1820 se había iniciado un proyecto de formalización en el cual, a finales del siglo, trabajaban, entre otros, Dedekind, Cantor y Peano. En esa línea, el principal referente del logicismo (la opinión de que el estudio de las matemáticas puede ser reducido formalmente al estudio de la lógica) era el alemán Gottlob Frege quien, en 1901, tras más de veinte años de trabajo cree, por fin, haber logrado una solución a la fundamentación lógica de la matemática usando la teoría de conjuntos.

Fue estudiando los trabajos de Cantor que Russell descubrió la paradoja que hoy lleva su nombre. Al principio creyó ver en ella sólo una curiosidad, un nuevo y divertido desafío, pero cuando un año después seguía sin poder resolverla, comprendió que estaba frente a un problema mucho más serio. Al comentarlo con Whitehead, éste le dijo: “Nunca más habrá una alegre y confiada mañana.” En junio de 1902, Russell le escribió a Frege para comunicarle su descubrimiento: si la teoría de conjuntos es contradictoria, no se podría confiar en ninguna demostración matemática basada en ella. Frege recibió la misiva justo unos días después de haber enviado a la imprenta el segundo volumen de su Grundgesetze der Arithmetik (Las leyes básicas de la aritmética). Inmediatamente vio la dificultad pero, incapaz de resolverla, sólo atinó a añadir un apéndice en el cual, apresuradamente, discutía el asunto. En esa nota, posiblemente la más dolorosa en la historia de las matemáticas, admitía: “Difícilmente pude haber algo más indeseable para un científico que ver el derrumbe de sus cimientos justamente cuando la obra está acabada. La carta del Sr. Bertrand Russell me ha puesto en esta situación.”

Tras un esfuerzo intelectual que juzgo tremendo, Russell encontró una solución para el problema. Hilbert, Zermelo y Fraenkel propusieron otras, pero el programa logicista había quedado herido de muerte. El golpe de gracia se lo daría años más tarde Kurt Gödel, cuando demostró que los sistemas formales son incompletos (no pueden demostrarse todos los teoremas verdaderos) o son contradictorios. Esas dificultades han obligado a los lógicos a limitar el alcance de sus teorías.

Todas esas cuestiones serían finalmente desarrolladas por Russell y su ex profesor Alfred Whitehead en Principia Mathematica (tres volúmenes, 1910-1913). Al completar la obra después de una década de duro trabajo, Russell se sintió exhausto (luego diría que nunca pudo recuperar completamente sus facultades intelectuales debido a ese agotamiento). Además, la editorial rechazó su publicación aduciendo posibles pérdidas económicas. La Royal Society colaboró, pero los propios autores tuvieron que poner 50 libras cada uno. Diez años después, aún no habían logrado recuperar esa inversión.



Bertrand Russell presidiendo la campaña para el desarme nuclear (CND), en las calles de Londres en protesta por la adopción de armas nucleares, 1961

Hoy el libro es considerado el trabajo en lógica más importante que se haya escrito desde los tiempos de Aristóteles; no hay biblioteca universitaria que no posea un ejemplar. Probó ser una obra maestra del pensamiento racional, de gran influencia, no sólo en otros campos de la filosofía como la metafísica y la epistemología, sino también en áreas tan diversas como la economía, la lingüística y la informática. Los autores lograron expresar la moderna lógica de predicados con una claridad que Frege y los lógicos anteriores no había podido lograr. De hecho, Frege hubiera permanecido en la oscuridad si Russell no hubiera rescatado su trabajo.

MATEMÁTICAS Y FILOSOFÍA

Russell también utilizó estas herramientas para aclarar algunas cuestiones filosóficas. Mediante el análisis lógico, intenta descubrir en qué medida el conocimiento es posible. Para él, la imprecisión no es una característica del mundo, sino de la lengua. Por ello estaba obsesionado con la idea de poder crear un lenguaje simbólico perfecto que eliminara las trampas del lenguaje ordinario, situación que a menudo metía a los filósofos en problemas. Fue a través de esa reformulación que encontró la solución de varios desafíos de la lógica de entonces. Uno de ellos se refiere al funcionamiento de la ley del tercero excluido; un ejemplo clásico es el valor de verdad que pudiera tener la frase: “El actual rey de Francia es calvo.” Ésta debiera saldarse como verdadera o falsa, pero implícitamente supone la existencia de un rey de Francia cuando se sabe que Francia no tiene rey. Usando el cuantificador existencial, Russell delimitó la validez de esas proposiciones modificando la frase a: “Existe un rey de Francia y es calvo.” (Sobre usos del lenguaje hay una graciosa anécdota: cierta ocasión le espetó a una verdulera “¡Paralelepípedo!”, provocando la furia de la mujer que consideró que había sido insultada.)

La influencia de Russell en casi todos los filósofos posteriores fue grandiosa. Como recordaba Willard van Orman Quine en 1966: “Creo que muchos de nosotros nos hemos sentido atraídos a nuestra profesión por los libros de Russell.” Esa influencia se destaca, particularmente, en la obra de su alumno: Ludwig Wittgenstein. Hombre depresivo, Wittgenstein ocupaba todo su tiempo y lo agotaba, pero Russell estaba fascinado con el joven austríaco a quien consideraba un genio y veía como su sucesor. Lo ayudó consiguiéndole becas (y años más tarde un puesto en Cambridge) y lo alentaba a terminar su Tractatus Logico-Philosophicus (mientras Russell estaba preso en Brixton en 1918, Wittgestein daba forma a su libro como prisionero de guerra en Monte Cassino). Tras varios rechazos editoriales, Wittgenstein le pidió que escribiera una introducción con el fin de valorizarlo. Lo hizo con gusto, para sólo obtener la queja de que no lo había entendido bien. Con el tiempo, Russell llegó a discrepar con el trabajo posterior de su alumno. La filosofía analítica había dado un vuelco hacia el análisis del lenguaje ordinario; Wittgenstein se sumó a esa corriente, la llamada Escuela de Oxford, que según Russell estaba más interesada en juegos de palabras que en la investigación filosófica. A su vez, Wittgenstein calificó a sus escritos de superficiales y recomendaba no leerlos.

La herencia de Russell también se hace patente en los positivistas lógicos del famoso Círculo de Viena (entre ellos Rudolf Carnap) para quienes las afirmaciones metafísicas carecen de contenido (postura que Borges supo expresar muy bien en uno de sus cuentos: “la metafísica es una rama de la literatura fantástica”). Aunque a lo largo de su vida sintió gran simpatía por ellos, Russell nunca fue un positivista. No rehusaba la metafísica, al contrario, sentía gran afinidad por ella; nada más quería limitar sus excesos.

Esa concepción amplia de la filosofía provenía en parte de su origen idealista. De fuerte influencia hegeliana, la doctrina del idealismo sostiene que todos los objetos y experiencias son fruto del intelecto. En Los problemas de la filosofía (1912), Russell intentó refutar esa corriente para terminar, en cierta medida, convertido en uno de los herederos del viejo empirismo británico (Locke, Hume) que pretendía reducir todo contenido cognitivo a la experiencia sensorial. Una última posición, desarrollada hacia 1913, fue su defensa del monismo neutral, opinión de que el mundo se compone de un solo tipo de sustancia, que no es exclusivamente mental ni tampoco física.



Foto: Juergen Corleis

Russell cambió sus posiciones filosóficas numerosas veces a lo largo de su vida, pero cierta metodología en el abordaje de los temas, tanto científicos como filosóficos, permaneció constante, y de alguna manera unificó sus puntos de vista con respecto a la metafísica y a la epistemología. Aunque partidario del método científico, creía que la ciencia sólo obtiene respuestas provisorias: “La ciencia en ningún momento está totalmente en lo cierto, pero rara vez está totalmente equivocada y tiene en general mayores posibilidades de estar en lo cierto que las teorías no científicas.” Fascinado por los avances de la física, dedicó algunos libros a su divulgación, el más conocido de los cuales es El ABC de la relatividad.

SOCIEDAD Y RELIGIÓN

Poco después de la primera guerra, las investigaciones de Russell se vieron interrumpidas. En 1916 había sufrido el primer revés por su actitud pacifista: fue multado y, como no pagó la suma, le remataron la biblioteca, pero sus amigos lograron rescatar los libros. Dos años después (mientras estaba preso), escribió su último trabajo significativo en matemáticas, Introducción a la filosofía matemática (un divorcio más en su compleja vida pasional); según su propio comentario, su trabajo en lógica lo había dejado agotado. Los ataques de Wittgenstein lo afectaron tanto que tampoco pudo volver a escribir de filosofía; recién volvería a ella en 1940.

Debido a la imposibilidad de ejercer la docencia en Gran Bretaña, el retiro de su pasaporte (que lo hizo perder un ofrecimiento de la Universidad de Harvard) y la cárcel, Russell comenzó a ganarse la vida a través de la publicación de una serie de libros que, si bien lo pusieron en el centro de la controversia (aun más que su pasaje por la prisión), se fueron convirtiendo en su principal fuente de ingresos y de popularidad. Con un estoicismo que sólo los ingleses pueden tener, comentaba: “Puede parecer curioso que la guerra haga rejuvenecer a alguien, pero en realidad me sacó de mis prejuicios y me hizo pensar nuevamente en una serie de cuestiones fundamentales.”

Russell consideraba que “en todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras”. En Sobre la educación (1926), destaca la importancia de ésta para el progreso social. Para él, todo profesor debe intentar hacer crecer en sus alumnos la tolerancia que surge de intentar comprender a los otros: “Uno de los defectos de la educación superior moderna es que hace demasiado énfasis en el aprendizaje de ciertas especialidades y demasiado poco en un ensanchamiento de la mente y el corazón por medio de un análisis imparcial del mundo.”

En su libro más controvertido, Matrimonio y moral (1929), se expresa sin tapujos a favor de la libertad sexual. “Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos”, decía. Allí, cuestiona las nociones morales sobre sexo y se manifiesta partidario del divorcio siempre y cuando el matrimonio no tenga hijos. En tal caso, su opinión era que los padres deberían permanecer casados y ser tolerantes hacia la infidelidad. Esa posición era un reflejo de su vida en ese momento: su esposa Dora había quedado embarazada de un amante, el periodista americano Griffin Barry. En La conquista de la felicidad (1930), obra enmarcada en la larga tradición del estoicismo, que hoy seguramente podría ser colocada en los estantes de autoayuda, escribió: “Carecer de algunas de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad.” Allí también afirma: “Cuantas más cosas interesen a alguien, más oportunidades de ser feliz tendrá.” En Por qué no soy cristiano (1927) y Religión y ciencia (1935), Russell trata el tema de la religión y fundamenta su agnosticismo filosófico.

POLÍTICA Y PACIFISMO

Russell, que inicialmente expresó sentir mucha simpatía por los objetos del “experimento comunista”, cambió de opinión tras su visita a Moscú en 1920. Allí se entrevistó con Lenin, pero el líder soviético lo decepcionó. Russell manifestó que los métodos usados eran intolerables y que los resultados no justificaban el alto precio que esa sociedad estaba pagando. “El tiempo que pasé en Rusia fue una pesadilla cada vez mayor –escribió– la crueldad, la pobreza, la sospecha, la persecución, estaba en el aire que se respiraba.” Tras la muerte de Stalin en 1953 suavizó esas opiniones al considerar que el liderazgo posterior era más propicio para la paz mundial.



Bertrand Russell con sus estudiantes de Princeton en 1944

Un año después volvió a partir, esta vez rumbo a China; impartió clases en Pekin –se dice que Mao Tse-Tung asistió a ellas– y se difundió la noticia de que había muerto. En realidad, todo el asunto se redujo a una mera pulmonía y a las dificultades de comunicación luego de que un periódico japonés comunicara su deceso. Al pasar por Japón al regreso, Dora entregó a los periodistas unas pequeñas esquelas escritas a máquina que decían: “El Sr. Bertrand Russell, habiendo muerto según la prensa japonesa, está imposibilitado de dar conferencias para la prensa japonesa.” El sarcasmo no cayó bien. Tras regresar, la pareja fundó y dirigió la Beacon Hill School, una escuela experimental de corte progresista donde los niños se educaban en absoluta libertad, fuertemente influenciada por la contemporánea Summerhill, de A. S. Neill. Por este tema tuvo algunos enfrentamientos con las autoridades de la educación.

Para 1938, Russell viajó con su familia a Estados Unidos donde pudo volver al ejercicio de la docencia. Sobre sus clases en Chicago, Carnap recordaba: “Russell tenía la feliz habilidad de lograr una atmósfera en la que cada participante hacía lo posible por contribuir a la tarea común.” En 1940 protagonizaría otro escándalo: el City College de Nueva York lo contrató como profesor, pero se generó una fuerte polémica, con apasionadas protestas: se le reprochaban las libertinas opiniones sexuales que había expresado en Matrimonio y moral (la queja la inició la madre de una estudiante de otra carrera). Albert Einstein, John Dewey, Aldos Huxley y otros intelectuales lo apoyaron. Impedido nuevamente de dar clases, Russell retomó la escritura; Historia de la filosofía occidental fue su libro más vendido. Por esas fechas se manifestó a favor de la acción bélica en el entendido de que la expansión nazi debía ser frenada.

En 1944 fue restituido en su puesto en Cambridge. En 1948, con setenta y seis años de edad, sobrevivió a un accidente de aviación en Hommelvik, Noruega; cuenta la leyenda que escapó de la aeronave por sus propios medios, nadando con el sobretodo puesto. Al año siguiente, el rey Jorge VI lo condecoró con la Orden del Mérito; levemente incómodo por algunas de las actitudes de Russell a lo largo de su vida, el rey le dijo: “Usted se ha comportado de una manera poco apropiada algunas veces.” Russell solamente sonrió, para luego declarar que pensó en contestarle: “Es verdad, igual que su hermano.” El Premio Nobel de Literatura llegaría en 1950.

De ahí en más Russell sería conocido fundamentalmente por sus denuncias y por su defensa de la paz mundial. Junto a Einstein creó la primera Conferencia Pugwash que reunió a varios científicos preocupados por la escalada nuclear. Encarcelado nuevamente a los ochenta y nueve años por incitar a la desobediencia en relación a este tema, la cobertura mediática sólo sirvió para aumentar su reputación. Durante la crisis de los misiles de Cuba ofreció su mediación y, en 1966, junto a Jean Paul Sartre, organizó un Tribunal Internacional del Crímenes de Guerra –hoy conocido como el Tribunal Russell– para investigar las consecuencias de la acción militar de Estados Unidos en Vietnam.

Checoslovaquia, la situación de Aleksandr Solzhenitsyn y el destino del pueblo palestino estuvieron entre las últimas preocupaciones del hombre que alguna vez escribió: “Tres pasiones, simples pero abrumadoramente fuertes han gobernado mi vida: el anhelo de amor, la búsqueda del conocimiento y la compasión por el sufrimiento insoportable de la humanidad. Estas pasiones, como grandes vientos, me han llevado de aquí para allá en un curso caprichoso [...] Esta ha sido mi vida. Me ha parecido digna de ser vivida y la viviría nuevamente si se me ofreciera la oportunidad.” Murió de gripe el 2 de febrero de 1970.

miércoles, 23 de febrero de 2011

La DOS FILOS 112


Apenas me llegó ayer y ya me la quiero devorar, ya me imagino lo bien que estará lo de Víctor Roura...

sábado, 19 de febrero de 2011

Observación VII

Cuando vayas en el metro, cansado como todos los días del pinchi trabajo y la pinchi escuela que te la sabes de memoria y el metro va hasta su madre de puta gente y es propenso el medio a las sensaciones más hostiles, a los vendedores de cuánta mierda posible hay, no te enojes y cambia de avión: vete al vagón de al lado y ahí ya la viste: sí porque ahí está, dibujando tus emociones en el aire, es hermosa la muy perra, no la toques después con sucesivas miradas de deseo (como haría yo) no le dediques tres mil poemas al instante (como haría yo), mejor piensa en Carlos Fuentes porque él sí es un pilar de nuestro país, no tú y tu musiquita y tu agüita cósmica y los viajes: no le digas con los pensamientos a esa perra amigable (porque es capaz que te los adivina) que has leído más de 10000 páginas de los mejores escritores vivos y muertos, que te dieron cuatro premios y vas por más, que conoces a los de verdad jodidos de Chiapas porque te fuiste a los caracoles y los viste y te enseñaron palabras básicas de tzeltal y mucho tiempo después aprendiste la lección, no te dediques a pensar que te has subido a los camiones de dos pisos de color rojo de Londres, no te dediques a pensar que te gustó las Ramblas de Carcelona por tantísimo puto arte que hay ahí, no te dediques a pensar que tu revives del suelo a diario a Henry Miller y que odias a Bukowski, no te acuerdes que ya te conoces el infierno y de allá saliste triunfante... y el demasiado diablo y la demasiada muerte, no te acuerdes de la ex ni de la que ahora tienes, porque capaz que si avanzas y le quieres hablar, capaz que te alcanzo y te la gano mundano, así que al tiro.

martes, 15 de febrero de 2011

Divertimentos de Gargantúas para los y las mundanas..

Acto seguido el adelantado fue recluido contra su voluntad en el hospital psiquiátrico "La querencia". La querencia, consultando el María Moliner (uno de los mejores diccionarios de la lengua española), significa: "inclinación hacia alguien o algo/ tendencia de personas y animales a volver al lugar donde se criaron". Por supuesto, el adelantado prefería la primera noción de la palabra, ya que su pasado era oscuro y remoto y además, en el no se encontraba la conejita feroz. El adelantado tenía las cosas poco claras, ese día llegó a la madrugada faltando a la primera regla de la cortesía que indica que la hora adecuada para visitar a alguien son las horas de oficina, es decir, cuando todo mundo está sentado en su escritorio escondiendo una torta en el cajón, como las de doña Lupe, que por su lado, hacía muy buenas tortas. Llegó pues el adelantado, fiel a su nombre de pila, a las tantas de la madrugada y dicen que desde ese momento le fueron arrancadas las agujetas de los zapatos y el cinturón, operación que llevaron a cabo "Los guardias blancas", al reconocer la mala hora de llegada del adelantado, y eso que el adelantado venía completito, con gabardina negra y muy orgulloso de sus botas pues con ellas había vagabundeado por Palenque, Puerto Vallarta y anexas. Una vez desposeído de sus agujetas, el adelantado fue conducido, no con volante pero si por la fuerza hacia la sala de estar, la sala de estar, como bien decía su nombre, se componía de una televisión y unos sillones tan feos que el adelantado ya no tuvo deseos de ser conducido, pero le dijeron "¡Cómo que no tarzancito!" y el adelantado llegó a la que sería su futura covacha: un cuarto de cuarta categoría (quitando las tres primeras en las cuales la buena es la primera, la regular es la segunda y la tercera es la horrible). Llegó ahí el adelantado y dicen que le valió madre y tuvo a bien dormir durante tres días, en los que solo se paraba a tres diferentes tiempos a los cuales después denominó como "la hora feliz" a cada uno, pues eran las horas en las que llegaban los alimentos y el adelantado podía abrir la boca sin tener que decir ninguna de sus arrogancias ni sus ironías y sus soberbias de las cuales afortunadamente no había sido despojado y podía meterse los alimentos a la boca y luego de un breve cerrar y machacar de dientes en feroz combate contra la lengua, ingerirlos allá muy abajo en la región denominada estómago, zona por demás peligrosa ya que el adelantado creía que de ahí salían voces y le preocupaba que esas voces pudieran hablar siendo que el tenía su boca llena con los posteriores alimentos que caían en esa región de su aparato sexual-visual conocido en forma íntegra como cuerpo.


Durante esas horas felices el adelantado compartía sus alimentos con el intendiente y con un brutal desconocido del cual nunca se supo nombre ni razón, por lo cual no se consignan. El intendiente era todo un personaje en la mala extensión de la palabra, porque la palabra personaje en el intendiente tomaba la forma deforme de un cuello contorneándose a la hora en que de su boca pasaban los alimentos a la muy suya región de su cuerpo que el intendiente puede denominar como quiera. "Es que no puedo oler bien", se quejaba el intendiente, pero a pesar de todo siempre estaba de buen humor, y caminaba por ahí sin que nadie pudiera ver los movimientos de su cuello, que la verdad ni Jim Carrey. Posteriormente, por las mañanas se decretó que el adelantado, el intendiente y el brutal desconocido podían salir al solar y el adelantado comenzó a atar cabos: "salir, solar, sol, sol, Sol." Y ahí le quedó el gusanito, pero no la cerveza.

Durante esos breves ratos de esparcimiento, el adelantado se dedicó a la estrategia, y nunca hacía caso de las doctoras que decían: "ándele don Marcos, póngase a hacer las actividades", pero el adelantado nada, nada que hacía sus actividades. Prefería jugar a la pelota, cotorrearse a las enfermeras y a los meseros (los encargados de orientar las actividades) etc. Después todos volvían a la sala de estar y ahí se quedaban hasta el día siguiente. Punto y seguido. Hasta que un día, denominado el mero día (no el 84 de octubre ni el 98 de diciembre) el adelantado llegó al solar a tomar el sol y venía muy contento porque realmente quería tomar el Sol y sentarse en una banca para hacerlo como se debe, pero antes de eso, percibió nuevos rostros entre las bancas y no olvidando su buena educación, se dispuso a saludarlos. "Hola, que tal" decía el adelantado a los rostros sonrientes hasta que de repente, en la esquina de una banquita se encontró con un rostro femenino muy peculiar en cuya mitad brillaban un par de ojos de mirada franca e intensa que el adelantado no pudo calificar más que de "Muy Notables" y vaya, vaya si eran muy notables. "Tu te ves muy bien, no sé por qué estás aquí en la querencia", quiso decirle el adelantado. Y también quiso decirle "Estás preciosa". Pero le dio pena y no lo dijo. Vaya usted a saber por qué le dio pena al adelantado, suponemos que es porque se chiveava ante la belleza, pero la susodicha dijo: "me llamo Sol" Y desde entonces el adelantado se dedicó a tomar el sol más en serio. Tan en serio que comenzó a bailar con ella, (la susodicha era la que le enseñaba, porque el adelantado no sabía y hasta estos momentos no sabe nada del baile, aunque eso sí, le gusta improvisar). Para esto de improvisar, el adelantado se pinta solo  y, para acabarla de molar, gana, por ejemplo, ante la conejita feroz, mucho tiempo después: véase una playa desierta, un costeño con acento de costeño y al adelantado ingiriendo tal cantidad de cerveza que ya no se puede saber si es por placer o por masoquismo, y ahí está que el costeño, viendo crecer el oleaje, les dice a él y a la conejita feroz que se vayan los tres en lancha a pescar el ostión. El adelantado dice “órale”, mientras la conejita feroz dice, con su carácter adecuado para el momento: “no estoy de humor” pero a pesar de todo, se van, a contracorriente del mar y el costeño, llegando al lugar indicado, da al adelantado las instrucciones adecuadas, las aletas de buzo, el snorkel, mientras la conejita feroz se queda en la lancha y el adelantado y el costeño se van tras el ostión, cuya operación para encontrarlo debe permanecer secreta (¡No me jodan: es la doble historia!), pero el adelantado tres metros bajo el agua piensa que se muere y casi lo logra para beneplácito de sus enemigos literarios, pero piensa en el amor de la conejita feroz y triunfa, sale completito del agua 9 metros detrás de la lancha y se dice algo así como ¿qué hubiera pasado si me hubiera quebrado, si hubiera colgado los tenis? Afortunadamente, en la noche todos cenan ostión y el adelantado, fiel a su nombre de pila nuevamente, a la hora de dormir, supera a Tin-tán, porque ya no tiene qué decirle a la conejita feroz para qué sirven los ostiones. Conclusión: a punto de morder el polvo, siempre llegará la hora de un buen polvo…



2004

sábado, 12 de febrero de 2011

Con el futbol se muestran los vicios, mafias, pasiones y frustraciones de un país: Juan Villoro

PAULA CARRIZOSA-LA JORNADA DE ORIENTE PUEBLA, AYER.


“No soy un historiador del deporte, sino un interesado del futbol, la emoción mejor repartida en el mundo que es capaz de ser una muestra de los vicios, las mafias, las pasiones y las frustraciones de un país”, expresó el escritor Juan Villoro, quien fue invitado por el Consejo Puebla de Lectura y la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) para impartir la conferencia Balón dividido.

Villoro, ya sea porque escribe o porque habla del futbol, un tema “que es capaz de abrir conversaciones”; es muy querido en Puebla. Así se demostró el día de ayer, cuando abarrotó el salón Barroco del edificio Carolino con lectores y aficionados a ese deporte.

Como notó el escritor Sebastián Gatti, presentador de la charla, en México es difícil no saber del futbol: el chofer de un taxi, el peluquero, el estudiante que intenta formar parte de un grupo o el desconocido comienzan con ese tema para comunicarse con el otro.

Distinguió que Villoro es capaz de trasladar al lector hasta el lugar del juego, y que esa disciplina es parecida a lo que hizo Ernest Hemingway hablando de toros o a Julio Cortázar tratando de explicar el box.

“No importa por qué estemos aquí, lo importante será recordar que alguna vez oímos a Villoro, como los grandes, hablando del futbol”, dijo Gatti.

Tras una pausa, Juan Villoro tomó aire y comenzó con una larga conversación en la que mezcló algunas de las frases que se utilizan en el deporte –una gambeta, un tiro directo o un fuera de lugar– pues dijo que se sentía más en un estadio de futbol, como un jugador que trataría de convencer, por medio de su chispa, al aficionado.

Balón dividido, señaló, es una de las expresiones más “enigmáticas” que se utilizan en aquel deporte y que más se parecen a la literatura: se trata de una situación no resuelta entre dos adversarios que, usando los mismos argumentos, tratan de convencer al que lo escucha; muy parecido a lo que sucede entre lector y autor.
“¿Qué es lo que tiene el futbol que es capaz de distanciar a los matrimonios los fines de semana o convence a un hombre de pintarse el rostro?”, preguntó.

Luego, haciendo ademanes como si sostuviera un balón entre sus manos, expuso varias de las razones de por qué es tan atractivo este deporte.

La primera porque es un juego sencillo en sus reglas. La segunda, porque el equipamiento para jugarlo es simple: tan sólo basta poner unos suéteres en cada lado, o un par de piedras, e imaginar que son las porterías. Otra razón más, porque es el deporte “de gran democracia física”, es decir, uno no se imagina que un hombre chaparro y gordo pueda jugar como lo hizo Maradona, o que un hombre sin cuello y con andar de “pato” sea capaz de hilvanar “pases de oro” como lo hace Cuauhtémoc Blanco.

La cuarta, porque “va contra la evolución de las especies”, y es posible regresar al hombre a la era primigenia desde lo individual y lo colectivo. La primera, porque valora el juego como si fuera algo superior, y la otra, porque el hombre es capaz de gritar consignas, buscar el fuego que se hace en las gradas o llamar a su tribu de los 11. “Antropológicamente, es la venganza del pie sobre la mano: el hombre le regresa el poder a la parte de su cuerpo que ha sido olvidada por la civilización”, sostuvo.
La quinta razón tiene que ver con ese “resultado fulminante”, el cero a cero. Para Villoro, ese par de números tienen algo de moral, pues sociedades como la estadounidense no soportan el empate; así, “el futbol es una escuela de la resignación estoica”, pues no siempre está al parejo con la vida.
La sexta y última, porque es ejemplo del peor sistema de jurisprudencia en el el que árbitro es el que se lleva la peor parte, pero a la vez, es el aficionado número uno, pues está ahí en el campo expuesto a las rechiflas “a cambio de soplar la justicia”.


Un aficionado a la palabra

Juan Villoro reconoció que su afición al futbol comenzó con la narración radiofónica de aquellos locutores que le hicieron imaginar los pases y las jugadas, las caídas y el ambiente del estadio, que derivó en su gusto por hacer literatura.

Todo comenzó, explicó, cuando se dio cuenta que era un aficionado a la palabra, cuando los comentaristas eran capaces de narrar anécdotas a través de las metáforas.

El principal fue Ángel Fernández, “el hombre que hizo del futbol literatura oral, y le quitó su aspecto utilitario”, a través de sus referencias a la cultura y la música popular, a la poesía, a la historia y al disparate.

Fernández y él, recordó, fueron grandes amigos, ya que el primero era un personaje dentro de su literatura, un hombre invadido de narración, que era capaz de convertir un partido en una gran historia.

Este viernes, Villoro estará en la Universidad del Arte, ubicada en Acatlán 81, colonia La Paz, para presentar su más reciente libro: 8.8 El miedo en el espejo, su crónica sobre el terremoto de 8.8 grados que le tocó vivir en Santiago de Chile.