14/07/11
El documental "José & Pilar", del portugués Miguel Gonzalves Mendes sobre la vida del escritor portugués José Saramago y su esposa Pilar del Río, se estrenará en Estados Unidos en septiembre, informó hoy la productora Jumpcut.
En Portugal se lanzó una petición para que la película sea candidata a los premios Oscar en la categoría de filme extranjero.
El documental retrata la relación de pareja del Premio Nobel de la Literatura 1998 José Saramago, y de su esposa, la periodista española Pilar del Río.
La película se estrenó en Portugal en 2010, año de la muerte del novelista, y llegará a los cines estadounidenses en septiembre.
Su estreno en Estados Unidos es una condición necesaria para que la película pueda ser presentada a los premios Oscar de la Academia del Cine de Hollywood.
En internet circula una petición pública dirigida al Instituto del Cine Audiovisual (ICA) para que "José & Pilar" sea la película candidata de Portugal a los Oscar a mejor película extranjera.
La petición ha sido lanzada a través del "blog" portugués de cine "Split Screen", y ya cuenta con cerca de 1.400 firmas.
En la petición se lee que se trata de un "movimiento independiente de fans y admiradores de la película que confían en su potencial y se sienten verdaderamente conmovidos por su fuerza emocional, humanista y motivadora".
Además de Portugal, "José & Pilar" se estrenó en España y Brasil, y en septiembre se estrenará también en México e Italia.
Hasta el momento, Portugal nunca ha conseguido una nominación para la categoría de mejor película extranjera en los premios Oscar que se celebrarán el 24 de enero de 2012.
Registros, velocidades, ensayos, comentarios, poesía, del mundo de la pedantería remota ¡para los fieles mundanos!
viernes, 2 de septiembre de 2011
El Mundo Perdido Nunca Existió
Tobias Wolf
Sus relatos se cuentan entre los clásicos del género en Estados Unidos. La versión cinematográfica de Vida de este chico, su primer libro de memorias, fue protagonizada por Robert de Niro y Leonardo Di Caprio. Ahora publica en España Vieja Escuela, una novela de tintes autobiográficos que retrata la pasión literaria que se vivía en algunos campus durante los años sesenta.
Tomado de Babelia, suplemento de EL PAÍS, sábado 7 de mayo de 2005.
Eduardo Lago Nos dice: Al final de Vieja Escuela una pregunta asalta al lector: ¿Se ha perdido el mundo que describe la novela, un mundo en el que la literatura y los escritores importaban de verdad? Tobias Wolf es rotundo: “No nos engañemos, la literatura tiene poco peso en el mundo. La gente que lee es muy poca, pero siempre ha sido así. Se habla constantemente de que vivimos en la cultura de la imagen, del poder de seducción de lo visual, pero no sé a qué viene tanto lamento. Antes las cosas estaban peor. Un día, harto de que la gente me dijera que en los años veinte y treinta había en Estados Unidos dos mil revistas que publicaban relatos, me tomé la molestia de investigar el asunto. La inmensa mayoría de esas revistas eran terribles, publicaban basura, relatos malísimos, historias de secretarias que se enamoraban del empleado de la oficina de al lado, pulp fiction sin la menor calidad… Entonces no había televisión y ahora sí, y como casi todo aquello ha pasado a la televisión, las revistas de esa calaña ya no hacen falta. Las cosas como son: la literatura siempre ha sido cuestión de minorías. La historia de la lectura no tiene el glamour que algunos se empeñan en darle. Es un mito. Aclarado esto, afrontemos la verdad. Le pido disculpas de antemano porque voy a hacerlo desde mi propia perspectiva. A mí la literatura me ha cambiado, me ha dado una profundidad de conciencia que no tenía, me ha ayudado a ver el mundo de otra manera, me ha agrandado el corazón. Y esa pasión que yo siento como muy mía la he visto y la sigo viendo en otros, incluyendo a gente muy joven. Las grandes obras literarias nos muestran la vida en toda su complejidad. Fíjese en Chéjov, por ejemplo. Si uno lee a Chéjov, aprende a juzgar a los demás con compasión y tolerancia. La literatura nos hace comprender vidas ajenas. El rasgo esencial de la literatura es que nos hace imaginar lo que significa ser otro ser humano distinto de nosotros. Si la literatura no sirviera nada más que para eso, ya estaría justificado su lugar en el mundo. Pero nos da algo más. La literatura nos transporta al alma misma del lenguaje”.
Sus relatos se cuentan entre los clásicos del género en Estados Unidos. La versión cinematográfica de Vida de este chico, su primer libro de memorias, fue protagonizada por Robert de Niro y Leonardo Di Caprio. Ahora publica en España Vieja Escuela, una novela de tintes autobiográficos que retrata la pasión literaria que se vivía en algunos campus durante los años sesenta.
Tomado de Babelia, suplemento de EL PAÍS, sábado 7 de mayo de 2005.
Eduardo Lago Nos dice: Al final de Vieja Escuela una pregunta asalta al lector: ¿Se ha perdido el mundo que describe la novela, un mundo en el que la literatura y los escritores importaban de verdad? Tobias Wolf es rotundo: “No nos engañemos, la literatura tiene poco peso en el mundo. La gente que lee es muy poca, pero siempre ha sido así. Se habla constantemente de que vivimos en la cultura de la imagen, del poder de seducción de lo visual, pero no sé a qué viene tanto lamento. Antes las cosas estaban peor. Un día, harto de que la gente me dijera que en los años veinte y treinta había en Estados Unidos dos mil revistas que publicaban relatos, me tomé la molestia de investigar el asunto. La inmensa mayoría de esas revistas eran terribles, publicaban basura, relatos malísimos, historias de secretarias que se enamoraban del empleado de la oficina de al lado, pulp fiction sin la menor calidad… Entonces no había televisión y ahora sí, y como casi todo aquello ha pasado a la televisión, las revistas de esa calaña ya no hacen falta. Las cosas como son: la literatura siempre ha sido cuestión de minorías. La historia de la lectura no tiene el glamour que algunos se empeñan en darle. Es un mito. Aclarado esto, afrontemos la verdad. Le pido disculpas de antemano porque voy a hacerlo desde mi propia perspectiva. A mí la literatura me ha cambiado, me ha dado una profundidad de conciencia que no tenía, me ha ayudado a ver el mundo de otra manera, me ha agrandado el corazón. Y esa pasión que yo siento como muy mía la he visto y la sigo viendo en otros, incluyendo a gente muy joven. Las grandes obras literarias nos muestran la vida en toda su complejidad. Fíjese en Chéjov, por ejemplo. Si uno lee a Chéjov, aprende a juzgar a los demás con compasión y tolerancia. La literatura nos hace comprender vidas ajenas. El rasgo esencial de la literatura es que nos hace imaginar lo que significa ser otro ser humano distinto de nosotros. Si la literatura no sirviera nada más que para eso, ya estaría justificado su lugar en el mundo. Pero nos da algo más. La literatura nos transporta al alma misma del lenguaje”.
Literatura electrónica: cómo escriben los jóvenes en la red
Dolores Pruneda Paz, tomado de escritores.org
"Fanfic", "crossover" y "stoller" son algunos de los términos que utiliza el filólogo español Daniel Cassany cuando explica las características de la literatura juvenil electrónica o lo que escriben los jóvenes en internet en sus momentos de ocio.
"Cuando los jóvenes van a su aire conectados al ordenador hacen lo que quieren y eso forma un conjunto de manifestaciones escritas multimodales con códigos, imagen y video que tiene muchos elementos literarios. Esto significa fuera de cánones literarios, géneros académicos o lo establecido por la autoridad", indica Cassany en diálogo con Télam.
La ciberliteratura juvenil incluye internautas desde los 10 años hasta los kids-adults, es decir "un tipo de 30 años que puede hacer cosas de adolescente", define el catalán.
"Algunas de esas manifestaciones pueden considerarse literatura claramente y otras menos, pero todas son no convencionales", dice el investigador tras visitar la Feria del Libro Infantil y Juvenil que hasta el sábado próximo estará en el Centro de Exposiciones de Figueroa Alcorta y Pueyrredón.
El fanfic (contracción de fanático y ficción) es una de esas modalidades o relatos que recuperan elementos de obras populares hechos por lectores apasionados y fanáticos de los videojuegos que los cuelgan en distintas páginas de internet, cada una con su `web master` (administrador) y sus normas.
Los jóvenes reescriben historias de sus héroes, personajes de series como "Lost", de las sagas "Crepúsculo" y "El señor de los anillos" o de cómics y animés como "Naruto": "puede ser Harry Potter en El Tigre o en Atacama", grafica Cassany.
"Los fanfic funcionan como novelas de Dickens del siglo XIX, se escriben por capítulos -indica-. Los chicos envían los textos, se cuelgan en la página y así consiguen lectores de todo el mundo que hacen sus comentarios; luego llega la próxima entrega".
En esa línea, el crossover es una vuelta de tuerca, "un relato que mezcla personajes de distintos géneros y así los de Crepúsculo coinciden con Harry Potter o Harry se transforma en Harriet y cuenta sus experiencias como fémina, todo un mundo, muy gracioso".
Como se trata de secuelas de obras famosas que a veces dan información de los desenlaces originales, los `web master` piden que se avise cuando hay un stoller, "una palabrita inglesa que se refiere a los que te cuentan el final de una peli antes de verla, y lo mismo con una novela".
"Una práctica habitual en literatura electrónica es romper los géneros de la literatura convencional: se mezclan recursos literarios como diálogos teatrales con un narrador omnisciente y surgen cosas muy particulares", asevera Cassany.
Ahí entran también las historias realistas, narraciones episódicas que también reciben comentarios de los cibernautas y generan un diálogo con el autor, donde los protagonistas son los mismos lectores y escritores.
Son textos que parten de hechos reales y derivan en ficción, "pueden ser los amigos de la pandilla que empiezan en una fiesta en la playa y en cada capítulo van eligiendo el rumbo del relato, fuertemente influidos por los comentarios", reseña Cassany.
La identidad electrónica en la red la constituye el nick o apodo donde se apunta información personal, de la misma manera los escritores y lectores jóvenes entran a sitios públicos o foros privados donde intercambian sus historias, "acá nada está tan formalizado como en la literatura tradicional", aclara.
El blog también es parte de su investigación: "Permite subir fotos donde los chicos escriben con muchos elementos poéticos como comentarios de una foto en tres o cuatro líneas que pueden ser versos cortados de un poema. Pero algunos afirman que eso ya caducó y prefieren Facebook", advierte el investigador.
"No soy literato -aclara-, soy un científico que investiga lo que nos cuentan, muestran y hacen los chicos en la red", otro eslabón del extenso trabajo que inició como lingüista hace más de 20 años.
Los jóvenes consultados en su investigación tienen entre 16 y 18 años: así llegó al remix, "una palabra que viene de los DJ que mezclan archivos musicales para producir algo nuevo y en literatura también se hace".
"Sería una especie de fanfic en video o imágenes surgido de la Web 2.0, que hizo accesibles a todos los cibernautas instrumentos profesionales sofisticados para editar, y hoy cualquiera puede tomar una foto de Madonna y otra de Lady Gaga para generar una narración", indica.
"El remix es una característica de la literatura electrónica de los chicos que entienden la Web como la calle, donde escuchan cosas, cuentan historias, las repiten con sus agregados y no creen estar cometiendo un crimen", remarca. "El remix es la manera popular de escribir, tomamos cosas de otros lugares, copiamos y pegamos. No quiero discutir el orden de los derechos de autor, pero creo que todos podemos usar los artefactos y recursos de las producciones culturales", concluye.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Por ejemplo...
Llegas hasta la madre de la escuela... llegas hasta la madre del trabajo... estás hasta el gorro de la narco guerra... (todos los días lo mismo) pero se te ocurre checar al gargantúas que hace un tal garcía caballero, que te dice que la brisa marina es de volada: vaso old fashion, vodka, (pero vodka bueno: stolishnaya o mejor, sobre todo los vodkas polacos), el garcía caballero te dice: vodka en polaco es una palabra que significa "aguita", ey, y se acaba de llenar el vaso con jugo de toronja... así de fácil, pero en la contestadora te dicen que ya te apures porque va a ser un fiestón en casa de Nancy..., ya sabes: vas por hielo, etc. Al día siguiente amaneces bien crudo y bailado o cogido, chingada, hasta traes los chupetones, pero no hay tos, el garcía caballero y su chingadera esa de rollos ya te puso las diez mejores posturas en las relaciones sexuales, sí, porque hasta puso al Koala y todo... seguramente a la otra pone un mega choro de Jean Paul Sartre... ya sabes que ese wey es re exagerado... entons? Tu espera...
EN LA JORNADA AGS..
Mientras Barack Obama declaraba que la economía de su país sería por siempre “triple A”, así se vivía y se sigue viviendo en millones de sitios Latinoamericanos… Nuestro sistema, (que no tiene de modo real nada de democrático), sino que simplemente es un sistema que más o menos funciona, no sabe qué hacer para ocultar ciertas realidades como las que capta el ojo del fotógrafo Gerardo González. Porque éste tipo de exclusión de todo tipo de bienes (tanto materiales como espirituales), nos revela una vez más, que el nuestro es un país en perpetuo movimiento por llegar a ser País, tal cual desde los tiempos de Hegel en la Alemania del siglo XIX declaraba sobre México: “Aún no, aún no…” O como lo dice uno de los mejores poemas de Efraín Huerta: ¡Mi país! ¡Ho mi país!: “El país debe de ser y no es”. Ésta lacerante miseria y anomia recuerda mucho todavía o se aferra al catolicismo mexicano como único asidero hacia una mayoría que no se las ve mucho mejor y día con día, se sobrelleva (no puede ser de otra manera) con la infelicidad de la disipación y la ignorancia y de mientras, gracias al derrumbe de la economía, hay por lo menos dos o tres generaciones perdidas…
MARCOS GARCÍA CABALLERO.
MARCOS GARCÍA CABALLERO.
Palabras sobre un collage fotográfico de Gerardo González
aparecido en julio en La Jornada Aguascalientes.
martes, 30 de agosto de 2011
ESE PINCHE CADÁVER SAGRADO...
Desde hace casi un año que estudio fiilosofía en línea. Es cierto que la calidad de pensamiento que se alcanza con este recurso tan venerable es como para volverse goloso toda la vida y ser fáustico hasta la chingada, ¿pero no sabíamos ya desde siempre que, la VERDADERA filosofía esta, por decirlo así , prohibida? En cuanto me ponga yo en pie de guerra y me meta CON VERDAD a los textos de Gramcsi por ejemplo y toda las filosofías provenientes del marxismo, (desde la lectura de Hegel, Fauerbach, el propio Gramcsi, Lukáks, Herbert Marcuse...) estaría listo para caer en la cárcel o de plano, el exilio de México. Porque volvería a mover conciencias, a las bonitas conciencias. Así de simple como con John lennon, que como con su música pregonaba el verbo verdadero, o Sócrates o Jesús o gentes como ellos, es decir, cada que lo recuerdo me da una hueva pensar en Derrida o los filósofos que dicen: "puta verga, el mundo es complicadísimo". Es un desánimo del que me dí cuenta desde que apareció el EZLN, el puto romanticismo juvenil me hizo sentir ligado a ellos, pero y Marx? Esa es la verdadera teoría, la filosofía con causa, pero en cuanto empiezas a pensarla de algún momento es como volverla real, y si la vuelves real te comen los fantasmas de Ciudad Gótica. Ciertamente se necesita problematizar" "historizar" la filosofía, PERO ESO NO TE HACE FILÓSOFO, te hace solamente licenciado. Como en todo lo que vale del mundo, las pocas cosas que valen de él ya está puesto un letrerito que dice: "PROHIBIDA LA ENTRADA". A veces siento cierto desánimo, que considero plenamente marxista. ¡HEY MAN NO JODAS, NO VIVO EN ESTALINGRADO, VIVO EN AGUASCALIENTES!!
domingo, 28 de agosto de 2011
jueves, 25 de agosto de 2011
viernes, 19 de agosto de 2011
"¿Te Acordarás de mi?" Dijo la Gordita...
La invitación a la presentación de mi libro de ensayos se hizo por internet y la Casa de Cultura donde lo presenté también hizo lo que le correspondía en lo tocante a la difusión impresa y de boca en boca y, por tanto, cabía esperar un mínimo de veinte personas, pero como fueron cerca de cuarenta, todavía puede decirse que no hay que dar por muerta en este país a la cultura. “Debemos hacerlo por México”, me dijo por teléfono uno de los presentadores de mi libro y antiguo maestro mío de un curso sobre la vida y obra de Charles Bukowski. De manera que si presento un libro de ensayos donde propongo espacios para la discusión de ideas y el público y los presentadores me dicen: “polémico”, “revolucionario”, “subversivo”, es porque me lo tengo bien ganado, y respetuosamente, guardando las diferencias entre Gastón Bachelard y yo, concluí mi participación invitando a un vino tinto barato que me costó varias horas-nalga en el Instituto de Geofísica de la UNAM, respaldando archivos en la computadora sobre las diatomeas, de las cuales, según me informé, se han realizado importantes estudios de diversas universidades y, por lo que respecta a México, fundamentalmente en el lago de Chalco, pues de ahí se tienen los indicios de los primeros pobladores del Valle de México a nivel pre-civilizatorio y de ahí se explica la curiosidad de los geofísicos por este lugar y los coloquios a nivel internacional que se han efectuado hasta el momento, de los que por cierto debería estar yo enterado para saberme de memoria el programa de la computadora y no tener qué depender de la consulta de distintos libros científicos porque, dicho sea de paso y no como una infaltable lista de quejas al gremio como al que pertenecen Bachelard o Bukowski (que de por sí son muy lejanos), prefiero que me digan “revolucionario” a que me miren como un metiche que no sabe nada de Geofísica.
Sí, que asistan cerca de cuarenta personas a la presentación de un libro de un autor como yo (sombrero ocasional, trabajo ocasional, novias ocasionales y felicidad escasa) y que se vendan cerca de 20 ejemplares es un milagro rotundo, ahí es donde me doy cuenta de que mis depauperados afanes pequeño burgueses no se ven mermados, pues a pesar de todo, sigo firmando autógrafos y que, a pesar de los tiempos amargos que corren, la gente se interesa. Lástima que no estaba el editor que conspiró junto conmigo para sacar ese libro, porque a él también le hubiera dado un gusto enorme. En fin. Las felicitaciones sobraron, nadie me preguntó que porqué escribía ni que porqué publicaba; el único incidente fastidioso fue que a un amigo que se le subieron las copas y andaba padeciendo males de amores, se dejó caer con elegancia (es decir, sin vomitar ruidosamente) hacia el suelo y pedir ayuda. La fiesta pasaba ni por enterada, la gente hablaba de lo suyo, sólo yo, el festejado, fui a sacarlo del apuro penosamente diciéndole: “respira, respira” y redundando algunas palmaditas en su espalda. Al poco rato ya estaba respirando y chupando de nuevo y el director de la Casa de Cultura no hizo mayores aspavientos, así que me aboqué a saludar a muchos conocidos y desconocidos: “Oye, qué padre lo que dijiste”. Otra: “Hace mucho que no veo a fulano, ¿qué anda haciendo?” Otro: “¡Ya tienes chamba cabrón!” Una bola de amigos: “¡Felicidades güey!” Y más y más vértigo y vino hasta que a los siete que quedábamos, como traía dinero por los libros vendidos, les dije que siguiéramos el reventón en mi casa; tres de ellos dijeron que no podían y se fueron, los otros tres, que ni los conocía y que me veían como si yo fuera de pronto Tomás Eloy Martínez, dijeron que sí, así que agarré la caja de los ejemplares y nos fuimos caminando.
Llegando a mi casa dejé los ejemplares a un lado pensando en ¡ya basta de tanta literatura!, puse un compact disc de Pearl Jam y me enteré de que a la gordita con la que había estado hablando todo el camino hacia mi casa ya la conocía desde antes. “En el curso de Bukowski, ¿no te acuerdas?” me dijo con una sonrisa de admiración, como diciendo: “Eres un chingón, escribes libros.” A los otros dos los mandé por un cartón de cerveza, así que la gordita se aventuró conmigo contándome que había participado en un comercial de televisión y que estaba estudiando cine.
—¿Y qué pasó con Bukowski? —le dije.
—No, Bukowski es super chingón, pero escribir es muy difícil, luego ni te publican, yo por ahí tengo dos poemas…
Como odio que me digan ese rollo de que escribir es un suicidio (¡como si no lo supiera uno ya bastante!) le cambié de tema.
—Te acuerdas cuando Guillermo nos puso esa película…
—¿Cuál?
Sabía perfectamente qué película, más bien quería saber si íbamos a entrar en la misma sintonía la gordita y yo, me imaginaba que antes de que se fueran los tres por lo menos tal vez le podría insertar una tanda de besos.
—Esa película, ya sabes, sobre su vida, que sucede en Los Ángeles, con éste actor, ¿cómo se llama? Y que hasta en una escena sale el mismo Bukowski. Es el mismo actor de Nueve semanas y media, que se la pasa chupando y en el inframundo y la miseria…
La gordita nada más no captaba.
—¡Ah sí! ¡Barfly! ¡Cómo no! Es la neta esa película.
Y otra vez me sonrió, pero como yo no quise que se viera tan obvio, le dije:
—¿Te gusta Daughter?
—¿Qué es eso?
—La canción que suena.
—¡Ah sí! ¡Pearl Jam! Cómo no, son bien chidos ja —y después me sonrió de nuevo con su sonrisa obvia y yo empecé a dilucidar conmigo mismo: “A güevo que le robo unos besos, luego le pido el teléfono, pero la neta, está muy gordita, no me gusta tanto.”
En ese momento sonó el timbre y les fui a abrir a los dos que venían con las cervezas. Ellos ni me conocían, pero parece que se sabían el libro de memoria o por lo menos habían prestado mucha atención a los cometarios de los presentadores: “¡Claro —decía uno— No eres Gastón Bachelard, Marcos, pero tu libro está bien chingón, te voy a presentar a un amigo de la revista Nexos…!”
—No leo Nexos, es aburridísima, pero preséntamelo, a ver qué sale…
Seguía increpando al ritmo de Pearl Jam: —Por ejemplo: ¿lo de “las habitaciones internas” es idea tuya o de Bachelard?
—Yo hice una síntesis de esa idea, porque es muy larga —respondí.
El otro individuo bebía ahora secreteándose con la gordita mientras los dos me veían. El otro seguía cuestionándome:
—¿Si o no quieres que te presente al de Nexos?
—Ya te dije, preséntamelo.
El que se había secreteado unos instantes con la gordita dijo hacia todos: —Bueno, ahora Marcos nos va a poner la canción que oye cuando está solo, la canción con la que patalea y da gritos, ja, ja, ja. —entonces me miró— ¿si o no pinche Marcos?
—Ya no hago eso güey. (¿De verdad creerían que yo era un reconocido escritor y que vivía de mis regalías? ¿No se habrían enterado de que su Presidente quería gravar con IVA a los libros y que en este país si uno no es Paco Ignacio Taibo II la neta, la verdad no más cómo re puta madres como autor va uno a vivir de la venta de lo que ha escrito? ¿Se les habría olvidado que en la presentación se vendieron sólo 20 ejemplares? No… no se les olvidó, pensé, lo que pasa es que ni siquiera ellos pueden hacer eso, por eso se portan conmigo como bufones y la gordita…)
—Ya en serio Marcos, ¿Qué canción pones cuando te sientes solo? —dijo la gordita cerrándome un ojo.
—Pues déjame ver… mmm… ya sé: “Quisiera ser alcohol” de Jaguares.
—¿Por qué no la pones? —dijo la gordita mirándome con certeza y en una pausa dijo: —o si quieres la pongo yo…
—¡No! ¡No! ¡Claro! ¡Se las pongo! —saqué el disco del estuche, lo agité entre los dedos hasta la charola del estéreo y comenzó a sonar: “Si mis plegarias…”
—“ESO ES TODO” —dijeron los tres a un tiempo, y empezaron a cantar, y así como si nada terminó la canción y seguimos brindando y platicando y brindando y hablando de política y de cine y literatura y cantando; ya con la seguridad en la palma de la mano, sabía que en dado momento besaría a la gordita, lo que no sabía es lo que sucedió después, que cuando estábamos bailando me dijo al oído:
—Llévame a tu cuarto.
Entonces como por arte del chamanismo puse mi cara más sincera: la del idiota que se volvió inteligente y la del inteligente que se volvió idiota, las dos al mismo tiempo, chamanismo puro: — ¿De verdad? dije mientras le besaba el cuello.
La gordita fue tajante con sus jadeos: —Quiero conocer tus habitaciones internas.
Los otros dos, de borrachos parranderos, comenzaron a poner cara de espera, al instante en que la gordita y yo subíamos las escaleras.
En el pasillo la detuve, le quise meter la mano entre las piernas e imaginé que mi mano recorría un largo trecho hasta que la veía asomando por su garganta saludándome, pero la gordita me detuvo.
Entramos a mi cuarto y prendí la luz, la gordita dijo:
—No, no quiero ver tu desmadre, ven, acá en mi bolsa traigo los condones, quítate la ropa.
Se trataba de un momento levemente solemne, tanto como cada quien asuma el sexo por supuesto; en una ocasión leí en La Jornada que Agustín Pinchetti dijo que aproximadamente 400, 000 parejas hacen el amor diariamente en la Ciudad de México.
—¿No quieres oír música? —le dije e inmediatamente prendí la luz para ver un instante desnudo a ese cuerpo gordito-de-la-gordita que se espantó con la luz y entonces, respetándola, la apagué, pero con ese maldito morbo masculino de pensar “ya sé cómo son tus tetas”.
—¿Te pongo el condón?— me dijo.
La dejé que pensara en la oscuridad, yo parado frente a ella, con mi falo a unos escasos treinta centímetros de su cara.
—Ja, ja, ja. —Soy muy mala para eso— dijo.
—Quiero que seamos felices —reclamé.
—Bueno, conste.
Desafortunadamente no pude pensar en nada, no podría describir aquella sensación como una fructífera sensación de placer: todo oscuro, ella moviéndose, yo pensando en la última vez que me había masturbado y joder ¡Era mi día! Así lo había dicho el director de la Casa de la Cultura, pero con el exceso de los tragos, el tener que quedar como un intelectual que dizque se sabe al dedillo la obra de Gastón Bachelard, Cortázar y versiones y diversiones sobre poesía y filosofía, yo sentía que era mi día, claro, en los labios de esta gordita acariciándome, recorriendo mi miembro y dejándome a solas con la conciencia alta, lo que pasa es que a veces uno no se da cuenta de que a veces también lo bueno le toca a uno…
Después de un rato, me acosté encima de ella, con el condón puesto, pero de pronto dijo: —Híjole cabrón, ¿te acordarás de mí?
—¿Qué pasa? ¿Quieres que prenda la luz? —contesté.
—No bueno, tú síguele, busca, …—la penetré— ahí… ahí… ¿te gusta? ¿dime, te gusta?
—Sí, claro.
Así estuvimos dándole como cerca de 15 minutos, porque ya sé que con el alcohol me cuesta trabajo venirme, y cuando me vine, la gordita me abrazó y sentí su cariño, de cierta forma incómodo, de cierta forma imprevisto, de cierta forma quizá olvidable, quizá…
—Ya vístete
—¿No quieres tus condones? ¿Quién se los queda?
—¿Porqué hablas en voz tan baja?
—Al cuarto de al lado está mi madre.
—Ah! ¡Yo! ¡Yo me los llevo! Sí, sí, bajo la voz…
Bajamos las escaleras y los que esperaban platicaban. Me imaginé que sobre mi nuevo futuro en la revista Nexos y tal cual, porque uno me dijo:
—Sí te voy a dejar el teléfono del de Nexos.
—Órale, déjamelo, ¿qué? ¿ya se van? ¿Por qué no se quedan? Han de ser como las cuatro de la mañana.
—Ya nos vamos— dijo risueñamente la gordita dando un último trago de cerveza.
* * *
Como el cuento es cuento de nunca acabar, resulta que a la mañana siguiente también hay cuento. En el cuento de la mañana siguiente, después de la noche desaforada de la otra parte del cuento, me levanté con alucinaciones alcohólicas de esas que no se le suelen recomendar ni a los enemigos. Como a las 2 de la tarde entré en completa razón y decidí marcar el número de la persona que me había dejado el tipo, es decir, el teléfono del personaje que trabajaba en Nexos, la revista.
Marqué
Todavía me duele la cabeza,
(reponte)
(sal del hoyo)
(ya está)
—¿Diga?
—Sí bueno? Me puede comunicar con Fulano de tal, hablo de parte de fulano a secas, bueno, no sé cómo lo tome usted señor, pero soy escritor ya no tan principiante y quisiera ver si con usted puedo platicar sobre la posibilidad de trabajar para Nexos.
—Si, ejem, ese soy yo, ¿fulano le dijo que yo trabajaba ahí?
—Sí.
—Pues sí, pero mire, eso fue hace muchos meses, ahora ya no tengo nada qué ver con el gremio editorial, no sé en qué pueda ayudarle.
—Ah, pues si es así, discúlpeme y hasta luego.
—No tenga porqué.
—CLIC.
—CLIC.
Miro el cielo por mi ventana, pero creo que no tengo por qué verlo tan gris.
Sí, que asistan cerca de cuarenta personas a la presentación de un libro de un autor como yo (sombrero ocasional, trabajo ocasional, novias ocasionales y felicidad escasa) y que se vendan cerca de 20 ejemplares es un milagro rotundo, ahí es donde me doy cuenta de que mis depauperados afanes pequeño burgueses no se ven mermados, pues a pesar de todo, sigo firmando autógrafos y que, a pesar de los tiempos amargos que corren, la gente se interesa. Lástima que no estaba el editor que conspiró junto conmigo para sacar ese libro, porque a él también le hubiera dado un gusto enorme. En fin. Las felicitaciones sobraron, nadie me preguntó que porqué escribía ni que porqué publicaba; el único incidente fastidioso fue que a un amigo que se le subieron las copas y andaba padeciendo males de amores, se dejó caer con elegancia (es decir, sin vomitar ruidosamente) hacia el suelo y pedir ayuda. La fiesta pasaba ni por enterada, la gente hablaba de lo suyo, sólo yo, el festejado, fui a sacarlo del apuro penosamente diciéndole: “respira, respira” y redundando algunas palmaditas en su espalda. Al poco rato ya estaba respirando y chupando de nuevo y el director de la Casa de Cultura no hizo mayores aspavientos, así que me aboqué a saludar a muchos conocidos y desconocidos: “Oye, qué padre lo que dijiste”. Otra: “Hace mucho que no veo a fulano, ¿qué anda haciendo?” Otro: “¡Ya tienes chamba cabrón!” Una bola de amigos: “¡Felicidades güey!” Y más y más vértigo y vino hasta que a los siete que quedábamos, como traía dinero por los libros vendidos, les dije que siguiéramos el reventón en mi casa; tres de ellos dijeron que no podían y se fueron, los otros tres, que ni los conocía y que me veían como si yo fuera de pronto Tomás Eloy Martínez, dijeron que sí, así que agarré la caja de los ejemplares y nos fuimos caminando.
Llegando a mi casa dejé los ejemplares a un lado pensando en ¡ya basta de tanta literatura!, puse un compact disc de Pearl Jam y me enteré de que a la gordita con la que había estado hablando todo el camino hacia mi casa ya la conocía desde antes. “En el curso de Bukowski, ¿no te acuerdas?” me dijo con una sonrisa de admiración, como diciendo: “Eres un chingón, escribes libros.” A los otros dos los mandé por un cartón de cerveza, así que la gordita se aventuró conmigo contándome que había participado en un comercial de televisión y que estaba estudiando cine.
—¿Y qué pasó con Bukowski? —le dije.
—No, Bukowski es super chingón, pero escribir es muy difícil, luego ni te publican, yo por ahí tengo dos poemas…
Como odio que me digan ese rollo de que escribir es un suicidio (¡como si no lo supiera uno ya bastante!) le cambié de tema.
—Te acuerdas cuando Guillermo nos puso esa película…
—¿Cuál?
Sabía perfectamente qué película, más bien quería saber si íbamos a entrar en la misma sintonía la gordita y yo, me imaginaba que antes de que se fueran los tres por lo menos tal vez le podría insertar una tanda de besos.
—Esa película, ya sabes, sobre su vida, que sucede en Los Ángeles, con éste actor, ¿cómo se llama? Y que hasta en una escena sale el mismo Bukowski. Es el mismo actor de Nueve semanas y media, que se la pasa chupando y en el inframundo y la miseria…
La gordita nada más no captaba.
—¡Ah sí! ¡Barfly! ¡Cómo no! Es la neta esa película.
Y otra vez me sonrió, pero como yo no quise que se viera tan obvio, le dije:
—¿Te gusta Daughter?
—¿Qué es eso?
—La canción que suena.
—¡Ah sí! ¡Pearl Jam! Cómo no, son bien chidos ja —y después me sonrió de nuevo con su sonrisa obvia y yo empecé a dilucidar conmigo mismo: “A güevo que le robo unos besos, luego le pido el teléfono, pero la neta, está muy gordita, no me gusta tanto.”
En ese momento sonó el timbre y les fui a abrir a los dos que venían con las cervezas. Ellos ni me conocían, pero parece que se sabían el libro de memoria o por lo menos habían prestado mucha atención a los cometarios de los presentadores: “¡Claro —decía uno— No eres Gastón Bachelard, Marcos, pero tu libro está bien chingón, te voy a presentar a un amigo de la revista Nexos…!”
—No leo Nexos, es aburridísima, pero preséntamelo, a ver qué sale…
Seguía increpando al ritmo de Pearl Jam: —Por ejemplo: ¿lo de “las habitaciones internas” es idea tuya o de Bachelard?
—Yo hice una síntesis de esa idea, porque es muy larga —respondí.
El otro individuo bebía ahora secreteándose con la gordita mientras los dos me veían. El otro seguía cuestionándome:
—¿Si o no quieres que te presente al de Nexos?
—Ya te dije, preséntamelo.
El que se había secreteado unos instantes con la gordita dijo hacia todos: —Bueno, ahora Marcos nos va a poner la canción que oye cuando está solo, la canción con la que patalea y da gritos, ja, ja, ja. —entonces me miró— ¿si o no pinche Marcos?
—Ya no hago eso güey. (¿De verdad creerían que yo era un reconocido escritor y que vivía de mis regalías? ¿No se habrían enterado de que su Presidente quería gravar con IVA a los libros y que en este país si uno no es Paco Ignacio Taibo II la neta, la verdad no más cómo re puta madres como autor va uno a vivir de la venta de lo que ha escrito? ¿Se les habría olvidado que en la presentación se vendieron sólo 20 ejemplares? No… no se les olvidó, pensé, lo que pasa es que ni siquiera ellos pueden hacer eso, por eso se portan conmigo como bufones y la gordita…)
—Ya en serio Marcos, ¿Qué canción pones cuando te sientes solo? —dijo la gordita cerrándome un ojo.
—Pues déjame ver… mmm… ya sé: “Quisiera ser alcohol” de Jaguares.
—¿Por qué no la pones? —dijo la gordita mirándome con certeza y en una pausa dijo: —o si quieres la pongo yo…
—¡No! ¡No! ¡Claro! ¡Se las pongo! —saqué el disco del estuche, lo agité entre los dedos hasta la charola del estéreo y comenzó a sonar: “Si mis plegarias…”
—“ESO ES TODO” —dijeron los tres a un tiempo, y empezaron a cantar, y así como si nada terminó la canción y seguimos brindando y platicando y brindando y hablando de política y de cine y literatura y cantando; ya con la seguridad en la palma de la mano, sabía que en dado momento besaría a la gordita, lo que no sabía es lo que sucedió después, que cuando estábamos bailando me dijo al oído:
—Llévame a tu cuarto.
Entonces como por arte del chamanismo puse mi cara más sincera: la del idiota que se volvió inteligente y la del inteligente que se volvió idiota, las dos al mismo tiempo, chamanismo puro: — ¿De verdad? dije mientras le besaba el cuello.
La gordita fue tajante con sus jadeos: —Quiero conocer tus habitaciones internas.
Los otros dos, de borrachos parranderos, comenzaron a poner cara de espera, al instante en que la gordita y yo subíamos las escaleras.
En el pasillo la detuve, le quise meter la mano entre las piernas e imaginé que mi mano recorría un largo trecho hasta que la veía asomando por su garganta saludándome, pero la gordita me detuvo.
Entramos a mi cuarto y prendí la luz, la gordita dijo:
—No, no quiero ver tu desmadre, ven, acá en mi bolsa traigo los condones, quítate la ropa.
Se trataba de un momento levemente solemne, tanto como cada quien asuma el sexo por supuesto; en una ocasión leí en La Jornada que Agustín Pinchetti dijo que aproximadamente 400, 000 parejas hacen el amor diariamente en la Ciudad de México.
—¿No quieres oír música? —le dije e inmediatamente prendí la luz para ver un instante desnudo a ese cuerpo gordito-de-la-gordita que se espantó con la luz y entonces, respetándola, la apagué, pero con ese maldito morbo masculino de pensar “ya sé cómo son tus tetas”.
—¿Te pongo el condón?— me dijo.
La dejé que pensara en la oscuridad, yo parado frente a ella, con mi falo a unos escasos treinta centímetros de su cara.
—Ja, ja, ja. —Soy muy mala para eso— dijo.
—Quiero que seamos felices —reclamé.
—Bueno, conste.
Desafortunadamente no pude pensar en nada, no podría describir aquella sensación como una fructífera sensación de placer: todo oscuro, ella moviéndose, yo pensando en la última vez que me había masturbado y joder ¡Era mi día! Así lo había dicho el director de la Casa de la Cultura, pero con el exceso de los tragos, el tener que quedar como un intelectual que dizque se sabe al dedillo la obra de Gastón Bachelard, Cortázar y versiones y diversiones sobre poesía y filosofía, yo sentía que era mi día, claro, en los labios de esta gordita acariciándome, recorriendo mi miembro y dejándome a solas con la conciencia alta, lo que pasa es que a veces uno no se da cuenta de que a veces también lo bueno le toca a uno…
Después de un rato, me acosté encima de ella, con el condón puesto, pero de pronto dijo: —Híjole cabrón, ¿te acordarás de mí?
—¿Qué pasa? ¿Quieres que prenda la luz? —contesté.
—No bueno, tú síguele, busca, …—la penetré— ahí… ahí… ¿te gusta? ¿dime, te gusta?
—Sí, claro.
Así estuvimos dándole como cerca de 15 minutos, porque ya sé que con el alcohol me cuesta trabajo venirme, y cuando me vine, la gordita me abrazó y sentí su cariño, de cierta forma incómodo, de cierta forma imprevisto, de cierta forma quizá olvidable, quizá…
—Ya vístete
—¿No quieres tus condones? ¿Quién se los queda?
—¿Porqué hablas en voz tan baja?
—Al cuarto de al lado está mi madre.
—Ah! ¡Yo! ¡Yo me los llevo! Sí, sí, bajo la voz…
Bajamos las escaleras y los que esperaban platicaban. Me imaginé que sobre mi nuevo futuro en la revista Nexos y tal cual, porque uno me dijo:
—Sí te voy a dejar el teléfono del de Nexos.
—Órale, déjamelo, ¿qué? ¿ya se van? ¿Por qué no se quedan? Han de ser como las cuatro de la mañana.
—Ya nos vamos— dijo risueñamente la gordita dando un último trago de cerveza.
* * *
Como el cuento es cuento de nunca acabar, resulta que a la mañana siguiente también hay cuento. En el cuento de la mañana siguiente, después de la noche desaforada de la otra parte del cuento, me levanté con alucinaciones alcohólicas de esas que no se le suelen recomendar ni a los enemigos. Como a las 2 de la tarde entré en completa razón y decidí marcar el número de la persona que me había dejado el tipo, es decir, el teléfono del personaje que trabajaba en Nexos, la revista.
Marqué
Todavía me duele la cabeza,
(reponte)
(sal del hoyo)
(ya está)
—¿Diga?
—Sí bueno? Me puede comunicar con Fulano de tal, hablo de parte de fulano a secas, bueno, no sé cómo lo tome usted señor, pero soy escritor ya no tan principiante y quisiera ver si con usted puedo platicar sobre la posibilidad de trabajar para Nexos.
—Si, ejem, ese soy yo, ¿fulano le dijo que yo trabajaba ahí?
—Sí.
—Pues sí, pero mire, eso fue hace muchos meses, ahora ya no tengo nada qué ver con el gremio editorial, no sé en qué pueda ayudarle.
—Ah, pues si es así, discúlpeme y hasta luego.
—No tenga porqué.
—CLIC.
—CLIC.
Miro el cielo por mi ventana, pero creo que no tengo por qué verlo tan gris.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Observación en la casa del poeta
"Al paso de los años descubro que yo ya soy glande, pero espero ser más glande poéticamente, a ver si ojalá me pueda morir de grandeza entre más glande y glande sea y como ahora me toca mi turno, vamos a ver si cierto que hay grandeza."
"El gran error que puede cometer un escritor es creer que la amistad con otros escritores es real. En el momento en que la contemple como a una relación de negocios, empieza a acercarse a la realidad. Y cuando se da cuenta de que los escritores vivos mantienen una lucha encarnizada entre sí, en un baile de disfraces tan hilarante como solemne, entonces sabrá que sólo puede aspirar a tener compañeros de combate o rivales a muerte. No hay más. En literatura, no hay amistad leal posible.
Los músicos pueden llegar a quererse entre ellos. La misma música interpretada en conjunto favorece esa armonía secreta de persona a persona. Los escritores sólo se odian, se utilizan o se elogian y escuchan mutuamente. En ello se advierte la íntima monstruosidad de cualquiera que escriba literatura y pretenda ser leído por otros escritores. Por algo Truman Capote describía la existencia del escritor como "una vida horrible, horrible...."
Estoy a punto de respetar a la autora de "Harry Potter". Por lo menos, sabe perfectamente cuál es su público. Mientras que escribir para escritores implica un suicidio creativo de las más baja estofa: no se puede dar tantas armas al enemigo. Consejo para el principante: aléjese de los escritores, no los escuche ni los lea ni les pida opinión alguna, a menos que admire realmente la obra de alguno de ellos. Si no hay tal admiración, entonces sabrá que está ante un enemigo jurado que en cualquier momento podrá clavarle un puñal por la espalda. Busque los libros de los escritores muertos y aprenda de ellos. Una novela de Stendhal o los cuentos de Isak Dinesen pueden enseñarle mucho más del arte narrativo que todos los escritores vivos de una ciudad cualquiera.
Heminghway solía decir que los escritores están en un equipo difícil de jugar donde "no se conceden ni se aceptan favores". Esa franqueza desarma y conmueve; casi le faltó decir que hasta poner la zancadilla se ve con buenos ojos en tal equipo. Pero el significado latente es que los premios no valen nada: son concesiones subjetivas de escritores tan perdidos o más que los mismos autores que aceptan la realidad del juego rudo tal y como es.
Y de una vez acepta que la peor decisión que tomaste en tu vida fue escribir...
No importa cuántos años practiques en tu arte, no hay límite prefijado ni garantía alguna ni esperanza de sobrevivir, eres como un náufrago que sube a las naves de los grandes autores por un tiempo antes de volver a la propia responsabilida de construir tu propia nave para lectores como tú.
Tampoco importa todos los años en que hayas escrito perfeccionando los logros de tu arte: no serán reconocidos por nadie, o de mala manera y a regañadientes, o demasiado tarde, pues nadie tiene la obligación ni de leerte ni de apreciar tu trabajo, habiendo tantos libros en el orbe. Mucho menos te apoyarán los escritores que sólo aguardan la oportunidad para cazarte como presa o encaramarse sobre ti para llegar más alto en la absurda corte cultural que se ha edificado.
Si decides suicidarte, cuida de primero publicar un poco antes tu obra para ayudar con tu muerte premeditada al ascenso de aquélla. Así lo han hecho varios artistas y escritores, propgandizando su obra con fastos fúnebres y desesperados. Igualmente el olvido final está reservado a cualquier obra literaria. Y ninguna obra, por buena que la hayas escrito, sustituirá tu presencia concreta sobre este mundo. La literatura es papel y letras, nada más. La vida es más anchurosa y espléndida que el océano.
Pero yo te sugiero que no te mates si eres un mal escritor o no reconocido. Deja de publicar literatura y reflexiona. Deja a los escritores. Déjalo todo. Comienza una vida real. Haz de tu vida una obra de arte.
Y sin embargo, nunca te arrepentirás lo suficiente de haber intentado escribir literatura."
martes, 16 de agosto de 2011
TRAS LAS HUELLAS DE NAPOLEÓN
Es sábado por la noche. El antro para juniors que está a la vuelta de mi casa está a reventar. Pero a mí me agradan otros espacios. Desde hace tiempo mi cuarto se ha convertido en oficina, donde lo mismo suena la música de La Maldita Vecindad que las vibraciones y las resonancias de los lectores de mis blogspots (mencionar las direcciones es lo de menos: metí un ensayo para decodificar el cuento de El Perseguidor de Julio Cortázar y se ha leído hasta en Buenos Aires y eso lo sé porque me metí a la configuración de la página: ¡Carajo: hasta en España y Alemania han llegado mis choros! Si se pudiera cobrar por trabajar gratis para el espíritu humano, yo ya sería rico). Pero no. Ni soñarlo. La noche bizarra no da para tanto. Sólo de repente una parejita por ahí jugueteando a si o no y un par de coches enviando mensajes negativos “al fuereño”, porque como soy del Distrito Federal y el chovinismo es el pan de cada día, pues que con su pan se lo coman.
Como es costumbre desde hace meses que practico la filosofía en línea, resulta que tengo que llegar al final del día y después de procesar reflexión tras reflexión, tengo que exterminarla, así será hasta lucir el flamante título. Bolívar Echeverría es un buen camino, pero navegar a contracorriente es demasiado: lo único que puedo pensar es que gracias a la suerte, el diablo o la banqueta, los dioses están muy pero muy lejos. Pero ciertas noches en que el viento sopla favorablemente, la sonrisa de Kundera y Savater se aparecen por aquí. Y la Maldita Vecindad sigue clamando justicia por el asesinato de Digna Ochoa; por eso me gustan estos músicos: porque son incómodos y el sistema bien calladito, yo creo por eso el disco Circular Colectivo salió en disquera independiente. Ahora Gaby debe estar acordándose de mí: el otro día cruzamos unas cervezas en el centro de Aguascalientes y de pronto (es la city donde vivo, y ya pronto me cambio de casa), que me animo, bajo borrachito las escaleras del antro y en medio del tumulto de gente le compré una boina. Gaby es una alma libre, según esto cuando nos conocimos la wey quería conmigo: nunca le hubiera devuelto las llamadas, fatal error: se hace la imposible como si cada noche suya se pareciera a las de Lady Gaga. Y por cierto, ahora dice que quiere ser cantante y me juró que cantaría con la boina puesta.
Lo que me da más risa es que ella es la mejor amiga de una ex novia mía. A la pobre la traje por todo el centro de Aguascalientes con mi bicicleta en la mano para empeñarla a cambio de unas cervezas: ese día me enfurecí cabrón; la bicicleta me costó 3,000.00 pesos y querían darme 500, fue aquella chava la que finalmente me hizo desistir y terminamos haciendo el amor, pero lo que no entiendo todavía es el motivo: cada que me subo a esa pinche bicicleta casi me mato, no es broma: todavía traigo raspones de las últimas veces que me he subido y, lo que verdaderamente pasa, es que montado en esa bicicleta sí se me sale la bestia y a estas alturas del partido, yo mejor ya paso. Para la otra, si un amigo quiere una botella, nos deshacemos de la bici, además de que los conductores no saben manejar y casi te planchan, creo que es mejor pensar en dos Appleton State que, por cierto, casi ni dejan cruda, o eso o invitar a Gaby a un restaurante como El Mesón del Cid, para que claro, cumpla sus sueños pequeñoburgueses y yo me deleite con unos vinos observando ese rostro que es hermoso por todo lo que siempre promete.
Pero la noche empeora, con esos mugrosos grillos que invaden la casa aunado a lo siniestro de mis vecinos y los videos de The Dave Mattews Band ya los he visto demasiado: incluso vino mi novia y quedó maravillada con el body paint de la modelo del primer video. Lo que lamento es que la mundana vive hasta Guanajuato o un lugar cercano, pero yo he hecho mi luchita y la chava va a venir… Le voy a comprar nardos, que son mi flor favorita. De mientras, ya tengo una lectura de poesía para el próximo mes y mañana renuevo la potencia musical de la oficina. Hay instantes, brevísimas interrupciones de tiempo que hacen suponer que habrá un cambio. Pero la diferencia depende de uno. De mí depende que La Casa de la Cultura se llene de 200 personas para explicarles los conceptos de Bolívar Echeverría, pero ya con el narco cerca de Aguascalientes y lo que pasó a la vuelta de la esquina todos deberíamos darnos o sentirnos dichosos: Hasta López Dóriga en el noticiero de la naco burguesía comentó “los hechos delictivos en la antigua casa de Napoleón el cantante”. De verdad ahí vivía el tipo, supuestamente los taxistas, que todo lo saben, ahora vive en Buenos Aires. Como yo soy un escritor desconocido en mi colonia pero hasta en Rusia me leen gracias al internet, usurparé de momento la fama local de Napoleón y haré un Best –seller con mis memorias de éste barrio pseudo residencial, ¡ja! eso o hasta que se calle la música del antro de los juniors. Enuff for the day… Es momento de ahuyentar los fantasmas que se depositan en la casa y no siempre se van, pero en algunas ocasiones, con los ojos cerrados y las espátulas, el trabajo se facilita.
Como es costumbre desde hace meses que practico la filosofía en línea, resulta que tengo que llegar al final del día y después de procesar reflexión tras reflexión, tengo que exterminarla, así será hasta lucir el flamante título. Bolívar Echeverría es un buen camino, pero navegar a contracorriente es demasiado: lo único que puedo pensar es que gracias a la suerte, el diablo o la banqueta, los dioses están muy pero muy lejos. Pero ciertas noches en que el viento sopla favorablemente, la sonrisa de Kundera y Savater se aparecen por aquí. Y la Maldita Vecindad sigue clamando justicia por el asesinato de Digna Ochoa; por eso me gustan estos músicos: porque son incómodos y el sistema bien calladito, yo creo por eso el disco Circular Colectivo salió en disquera independiente. Ahora Gaby debe estar acordándose de mí: el otro día cruzamos unas cervezas en el centro de Aguascalientes y de pronto (es la city donde vivo, y ya pronto me cambio de casa), que me animo, bajo borrachito las escaleras del antro y en medio del tumulto de gente le compré una boina. Gaby es una alma libre, según esto cuando nos conocimos la wey quería conmigo: nunca le hubiera devuelto las llamadas, fatal error: se hace la imposible como si cada noche suya se pareciera a las de Lady Gaga. Y por cierto, ahora dice que quiere ser cantante y me juró que cantaría con la boina puesta.
Lo que me da más risa es que ella es la mejor amiga de una ex novia mía. A la pobre la traje por todo el centro de Aguascalientes con mi bicicleta en la mano para empeñarla a cambio de unas cervezas: ese día me enfurecí cabrón; la bicicleta me costó 3,000.00 pesos y querían darme 500, fue aquella chava la que finalmente me hizo desistir y terminamos haciendo el amor, pero lo que no entiendo todavía es el motivo: cada que me subo a esa pinche bicicleta casi me mato, no es broma: todavía traigo raspones de las últimas veces que me he subido y, lo que verdaderamente pasa, es que montado en esa bicicleta sí se me sale la bestia y a estas alturas del partido, yo mejor ya paso. Para la otra, si un amigo quiere una botella, nos deshacemos de la bici, además de que los conductores no saben manejar y casi te planchan, creo que es mejor pensar en dos Appleton State que, por cierto, casi ni dejan cruda, o eso o invitar a Gaby a un restaurante como El Mesón del Cid, para que claro, cumpla sus sueños pequeñoburgueses y yo me deleite con unos vinos observando ese rostro que es hermoso por todo lo que siempre promete.
Pero la noche empeora, con esos mugrosos grillos que invaden la casa aunado a lo siniestro de mis vecinos y los videos de The Dave Mattews Band ya los he visto demasiado: incluso vino mi novia y quedó maravillada con el body paint de la modelo del primer video. Lo que lamento es que la mundana vive hasta Guanajuato o un lugar cercano, pero yo he hecho mi luchita y la chava va a venir… Le voy a comprar nardos, que son mi flor favorita. De mientras, ya tengo una lectura de poesía para el próximo mes y mañana renuevo la potencia musical de la oficina. Hay instantes, brevísimas interrupciones de tiempo que hacen suponer que habrá un cambio. Pero la diferencia depende de uno. De mí depende que La Casa de la Cultura se llene de 200 personas para explicarles los conceptos de Bolívar Echeverría, pero ya con el narco cerca de Aguascalientes y lo que pasó a la vuelta de la esquina todos deberíamos darnos o sentirnos dichosos: Hasta López Dóriga en el noticiero de la naco burguesía comentó “los hechos delictivos en la antigua casa de Napoleón el cantante”. De verdad ahí vivía el tipo, supuestamente los taxistas, que todo lo saben, ahora vive en Buenos Aires. Como yo soy un escritor desconocido en mi colonia pero hasta en Rusia me leen gracias al internet, usurparé de momento la fama local de Napoleón y haré un Best –seller con mis memorias de éste barrio pseudo residencial, ¡ja! eso o hasta que se calle la música del antro de los juniors. Enuff for the day… Es momento de ahuyentar los fantasmas que se depositan en la casa y no siempre se van, pero en algunas ocasiones, con los ojos cerrados y las espátulas, el trabajo se facilita.
jueves, 11 de agosto de 2011
miércoles, 10 de agosto de 2011
Los millones de jóvenes sin bachillerato no “están marginados de la vida”
Periódico La Jornada
Miércoles 10 de agosto de 2011, p. 43
El subsecretario de Educación Media Superior, Miguel Ángel Martínez, opinó que no hay que tener una “mirada pesimista” sobre el porvenir de los 19 millones 275 mil jóvenes entre 15 y 29 años que no están en el bachillerato, porque entre sus opciones están el ambulantaje, los oficios, el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) y hasta un empleo formal. Es decir, “no están marginados de la economía ni de la vida”.
Y para 11 millones 956 mil jóvenes en esas edades que cuentan con secundaria y no pudieron seguir a la preparatoria, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha tenido como respuesta el acceso de 400 mil estudiantes a la educación media, en la modalidad del sistema abierto, indicó.
En tanto, especialistas advirtieron que con casi 20 millones de jóvenes fuera de la educación media superior y está en riesgo la falta de una visión de futuro para las nuevas generaciones, por lo que “no hay forma de que el Estado evada su responsabilidad de ofrecer educación, pues no es una dádiva, sino un derecho”.
Por separado, el funcionario entró en una disputa con el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) al diferir en las cifras de deserción y cobertura difundidas el lunes por ese organismo.
Dijo que la deserción no es de 16.3 por ciento, sino de 14.5 por ciento, y que la tasa de cobertura es de 64 por ciento, no 48.9 por ciento, según estima su unidad de planeación y el Censo de Población y Vivienda.
Insistió en que los datos del informe del INEE corresponden al ciclo escolar 2008-2009, pero al cuestionarle si la cifra de los más de 19 millones de jóvenes sin preparatoria se ha modificado, admitió que “no hay un cambio brutal”, porque los indicadores se mueven muy lento en el tiempo.
Manifestó que esos jóvenes ven disminuidas sus expectativas de “egreso”, pero realizan actividades de “muy diversa índole”, ya que hay “una gran cantidad” que tiene empleos “regulares”, otros están dedicados al comercio informal, algunos más combinan sus actividades laborales con la regularización de sus estudios. Y también se refirió a los centros de capacitación para el trabajo, donde se les enseña un oficio a la población.
Para ellos, agregó, “está construido el edificio del INEA, la preparatoria abierta, entre otras modalidades no escolarizadas de atención al bachillerato, y la universidad abierta y a distancia”.
Afirmó que la opción de las actividades ilegales “es posible respecto de todas las personas”, independientemente de su escolaridad: “hay profesores que están en la delincuencia, hay un caso muy famoso que ustedes conocen, pero hay personas que no tienen escolaridad y están en la delincuencia”.
Por su parte, Hugo Casanova, catedrático del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que luego de una década de gobiernos panistas hay un “claro déficit en materia educativa. No se cumplieron las promesas de incrementar el acceso de acuerdo con la demanda del bono demográfico, lo cual se refleja claramente en los graves problemas sociales que enfrentamos”.
Agregó que es “muy difícil intentar entrar al terreno de la justificación frente a este problema, porque tratando de achicarlo no se resolverá ni argumentando que las cifras son cuestión de interpretación. Es un hecho que no hubo una respuesta educativa para un sector importante de la población”.
En otra entrevista, Gustavo Rojas, experto de la Universidad Autónoma Metropolitana en políticas educativas, destacó que si bien la crisis de la oferta de espacios académicos es un fenómeno mundial, la cobertura se ha convertido en un “problema dramático, pues tampoco hay trabajo para ellos. Es parte de una crisis sistémica que afecta a las instituciones educativas de forma muy grave”.
La baja matrícula en bachillerato no sólo es muestra de que no supimos aprovechar el bono demográfico, concluyó, sino de que para los jóvenes “no tenemos una idea de futuro compartido que ofrecerles”.

Jóvenes que bailan en el centro histórico a cambio de unos pesos.
Miércoles 10 de agosto de 2011, p. 43
El subsecretario de Educación Media Superior, Miguel Ángel Martínez, opinó que no hay que tener una “mirada pesimista” sobre el porvenir de los 19 millones 275 mil jóvenes entre 15 y 29 años que no están en el bachillerato, porque entre sus opciones están el ambulantaje, los oficios, el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) y hasta un empleo formal. Es decir, “no están marginados de la economía ni de la vida”.
Y para 11 millones 956 mil jóvenes en esas edades que cuentan con secundaria y no pudieron seguir a la preparatoria, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha tenido como respuesta el acceso de 400 mil estudiantes a la educación media, en la modalidad del sistema abierto, indicó.
En tanto, especialistas advirtieron que con casi 20 millones de jóvenes fuera de la educación media superior y está en riesgo la falta de una visión de futuro para las nuevas generaciones, por lo que “no hay forma de que el Estado evada su responsabilidad de ofrecer educación, pues no es una dádiva, sino un derecho”.
Por separado, el funcionario entró en una disputa con el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) al diferir en las cifras de deserción y cobertura difundidas el lunes por ese organismo.
Dijo que la deserción no es de 16.3 por ciento, sino de 14.5 por ciento, y que la tasa de cobertura es de 64 por ciento, no 48.9 por ciento, según estima su unidad de planeación y el Censo de Población y Vivienda.
Insistió en que los datos del informe del INEE corresponden al ciclo escolar 2008-2009, pero al cuestionarle si la cifra de los más de 19 millones de jóvenes sin preparatoria se ha modificado, admitió que “no hay un cambio brutal”, porque los indicadores se mueven muy lento en el tiempo.
Manifestó que esos jóvenes ven disminuidas sus expectativas de “egreso”, pero realizan actividades de “muy diversa índole”, ya que hay “una gran cantidad” que tiene empleos “regulares”, otros están dedicados al comercio informal, algunos más combinan sus actividades laborales con la regularización de sus estudios. Y también se refirió a los centros de capacitación para el trabajo, donde se les enseña un oficio a la población.
Para ellos, agregó, “está construido el edificio del INEA, la preparatoria abierta, entre otras modalidades no escolarizadas de atención al bachillerato, y la universidad abierta y a distancia”.
Afirmó que la opción de las actividades ilegales “es posible respecto de todas las personas”, independientemente de su escolaridad: “hay profesores que están en la delincuencia, hay un caso muy famoso que ustedes conocen, pero hay personas que no tienen escolaridad y están en la delincuencia”.
Por su parte, Hugo Casanova, catedrático del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que luego de una década de gobiernos panistas hay un “claro déficit en materia educativa. No se cumplieron las promesas de incrementar el acceso de acuerdo con la demanda del bono demográfico, lo cual se refleja claramente en los graves problemas sociales que enfrentamos”.
Agregó que es “muy difícil intentar entrar al terreno de la justificación frente a este problema, porque tratando de achicarlo no se resolverá ni argumentando que las cifras son cuestión de interpretación. Es un hecho que no hubo una respuesta educativa para un sector importante de la población”.
En otra entrevista, Gustavo Rojas, experto de la Universidad Autónoma Metropolitana en políticas educativas, destacó que si bien la crisis de la oferta de espacios académicos es un fenómeno mundial, la cobertura se ha convertido en un “problema dramático, pues tampoco hay trabajo para ellos. Es parte de una crisis sistémica que afecta a las instituciones educativas de forma muy grave”.
La baja matrícula en bachillerato no sólo es muestra de que no supimos aprovechar el bono demográfico, concluyó, sino de que para los jóvenes “no tenemos una idea de futuro compartido que ofrecerles”.

Jóvenes que bailan en el centro histórico a cambio de unos pesos.
domingo, 7 de agosto de 2011
mundanas y mundanos, chequen aquí: http://www.lapirateca.com/ colaboran unos amigos del distrito, ya la deben de conocer, pero el proyecto está muy interesante.
Salud!
Salud!
miércoles, 3 de agosto de 2011
El Torturador: ¿víctima del sistema o la maldad personificada? Entrevista a Saúl Ibargoyen
Alejandra Silva Lomelí
EL SOL DE MÉXICO.
Saúl Ibargoyen ha publicado recientemente El Torturador, una novela con un tema político que refleja audaces y pertinentes innovaciones lingüísticas y narrativas. Ha sido publicada por Ediciones Eón, que ya tiene varios volúmenes de narrativa, poesía y testimonio de este mismo autor uruguayo/mexicano. Con tal motivo realizamos a Ibargoyen una entrevista, para aproximar al lector a una propuesta novelística sin duda infrecuente en nuestras letras.
El personaje principal de tu novela, Escipión Carrasco, es un incompleto de sí mismo, según tu misma definición. Carece de todo, incluso de una identidad inicial. Él tiene que forjarla solo, y en gran parte lo hace a través de sus sueños, que son catárticos y reveladores. ¿Nos puedes hablar sobre lo onírico en tu novela? ¿Cómo forman la personalidad de Escipión?
Los sueños son viejo asunto en todas las culturas. Basta recordar el Poema de Gilgamesh. En cuanto a Escipión, ese ámbito pesadillesco que lo acosa tiene origen, sin duda, en las más que penosas experiencias de vida. En él hay un torturador activo hacia los otros y uno físicamente pasivo hacia sí mismo. Esas pesadillas, producto de lo cotidiano y de la ausencia materna, a más de las carencias de la pobreza, generan más pesadillas que, de algún modo, se trasladan a la brutal vigilia que el personaje habita. Su propia imaginación puede ser interpretada como un mal sueño permanente. Escipión, en parte, es resultado de esos revoltijos oníricos...
En alguna ocasión dijiste que la escritura es para ti una forma de autoterapia psicoanalítica. ¿El proceso de creación de El Torturador tuvo ese mismo papel? ¿Cómo impacta tu vida, o viceversa?
Es así, tal vez porque al pasar por terapias de ese tipo más de una vez, uno descubre zonas de la personalidad que llegan a asombrarnos. Y, en cuanto a la literatura creativa, se aprende a soltar el inconsciente, aunque no al modo del surrealismo inicial. Esa apertura debe tener, en mí, una particular motivación, un estímulo que golpee o roce lo anímico profundo. Con esta novela esos estímulos sólo habían sido expresados de manera limitada, en cuentos, novelas, poemas y testimonios de épocas diferentes. El sufrimiento colectivo producido por la represión en muchas de sus sucias manifestaciones, en el Cono Sur y en Mesoamérica, a más de vivencias personales, me condujo compulsivamente a la escritura de este relato, al que se agregan elementos literarios conocidos (Levy, Fusik..., etc.). En verdad, como sucede habitualmente, uno no sabe cuántas manos escriben lo que uno escribe.
Hay un pasaje de la novela en el que utilizas tu libro Sangre en el sur como un documento ficticio, que llega a las manos de un personaje de apellido Morongo. Éste se da cuenta de que ese libro es un tipo de documento de ciencia ficción (por narrar sucesos del futuro) y lo define como un borrador de la historia futura. ¿El Torturador se convierte, a su vez, en un borrador de nuestra historia real, al recrear un Estado represivo y políticamente desmoronado?
Algo así. Lo que pasa es que Morongo, secretario de un dictador, percibe que él no aparece en ese borrador, o sea que la narración histórica es imperfecta. Esa ausencia de protagonismo, ese no existir en el futuro, le causará depresión y ruina completa. O sea, aquí se da una ficción dentro de otra, pero ambas sólo pueden ser validadas o no por la ficción misma, no por la realidad histórico-social en que el autor las ubica.
A lo largo de la novela nos encontramos con frases y pasajes que reflejan al poeta que eres. Hay una frase en especial que quisiera que nos comentaras: “Que sepamos, nuestra primera sombra nos aguarda siempre debajo de la piel de la última”.
Esta línea, que puede ser también una especie de aforismo, hace referencia a que nuestro lugar en estas dimensiones del mundo nunca es ubicable. Tal vez sólo podamos medirlo en función del estado de impermanencia (añeja idea) que involucra la totalidad de las cosas.
Pero ¿quién mide al que mide? Y la sombra es asimismo una cosa, un objeto físico capaz, quizá, de acumularse en capas incontables de acuerdo con nuestras acciones de cada día. Y hay muchas sombras... Quizá la sombra tenga olor, o esté compuesta por moléculas insólitas. Es un campo para la reflexión poética y vivencial.
Cuando El Torturador, mejor conocido como Escipión Carrasco o el agente SSS007, es juzgado por sus actos, un personaje se pregunta si deberían tomarlo como una víctima de las carencias y frustraciones, o si es un vil torturador por cuenta propia. En otras palabras, si es un producto del sistema o si la maldad había nacido con él. ¿Cuál es tu veredicto al respecto?
No me corresponde ser juez, tampoco fiscal, tampoco abogado defensor, tampoco testigo. Mi sistema ético es distinto. Podríamos discutir esas dos posibilidades, pero pensar que el Mal con mayúscula existe como algo inmanente, que es consustancial a la especie humana, es más de objetable. Somos resultado de muchos efectos, de muchos karmas históricamente conjugados, somos también resultado de lo que aún no ha sucedido. Ni buenos ni malos, todo dentro la impermanente relatividad de lo humano concreto. El capitalismo salvaje actual se esfuerza por introducir en millones de mentes una concepción superindividualista y perversa, al igual que una "teorización" que apunta no sólo al presunto fin de la Historia, sino a una aceptación de lo peor de la maldad como algo inevitable y que, en definitiva, justifica los más espantosos crímenes contra nuestra especie y todas las especies. Hasta hay ciertas tradiciones de brutalidad que por inercia abonan esta "tesis". Escipión es víctima y victimario, un ser humano cismático. La negación de la armonía que la humanidad no deja de soñar ni de buscar.
Por último, dedicas tu novela a “Wilbur y Ben, hijos del horror y el desencanto”. ¿Nos puedes hablar sobre esta dedicatoria?
Se trata de dos personajes relevantes en la obra de Lovecraft y Doris Lessing, que a su vez derivan de lejanos arquetipos relacionados con los grandes héroes o los grandes monstruos de diversas culturas. Seres que nacen adultos o casi adultos y que cumplen acciones ajenas a la espiritualidad o el pensamiento. Fuerzas primarias encarnadas y que de cierta manera parecen conectarse a nosotros más allá de las épocas. Más cerca del cerebro reptílico que del córtex. Pero de esas fuerzas salieron sin duda ondas de energía que ayudaron a la escritura de la novela.
EL SOL DE MÉXICO.
Saúl Ibargoyen ha publicado recientemente El Torturador, una novela con un tema político que refleja audaces y pertinentes innovaciones lingüísticas y narrativas. Ha sido publicada por Ediciones Eón, que ya tiene varios volúmenes de narrativa, poesía y testimonio de este mismo autor uruguayo/mexicano. Con tal motivo realizamos a Ibargoyen una entrevista, para aproximar al lector a una propuesta novelística sin duda infrecuente en nuestras letras.
El personaje principal de tu novela, Escipión Carrasco, es un incompleto de sí mismo, según tu misma definición. Carece de todo, incluso de una identidad inicial. Él tiene que forjarla solo, y en gran parte lo hace a través de sus sueños, que son catárticos y reveladores. ¿Nos puedes hablar sobre lo onírico en tu novela? ¿Cómo forman la personalidad de Escipión?
Los sueños son viejo asunto en todas las culturas. Basta recordar el Poema de Gilgamesh. En cuanto a Escipión, ese ámbito pesadillesco que lo acosa tiene origen, sin duda, en las más que penosas experiencias de vida. En él hay un torturador activo hacia los otros y uno físicamente pasivo hacia sí mismo. Esas pesadillas, producto de lo cotidiano y de la ausencia materna, a más de las carencias de la pobreza, generan más pesadillas que, de algún modo, se trasladan a la brutal vigilia que el personaje habita. Su propia imaginación puede ser interpretada como un mal sueño permanente. Escipión, en parte, es resultado de esos revoltijos oníricos...
En alguna ocasión dijiste que la escritura es para ti una forma de autoterapia psicoanalítica. ¿El proceso de creación de El Torturador tuvo ese mismo papel? ¿Cómo impacta tu vida, o viceversa?
Es así, tal vez porque al pasar por terapias de ese tipo más de una vez, uno descubre zonas de la personalidad que llegan a asombrarnos. Y, en cuanto a la literatura creativa, se aprende a soltar el inconsciente, aunque no al modo del surrealismo inicial. Esa apertura debe tener, en mí, una particular motivación, un estímulo que golpee o roce lo anímico profundo. Con esta novela esos estímulos sólo habían sido expresados de manera limitada, en cuentos, novelas, poemas y testimonios de épocas diferentes. El sufrimiento colectivo producido por la represión en muchas de sus sucias manifestaciones, en el Cono Sur y en Mesoamérica, a más de vivencias personales, me condujo compulsivamente a la escritura de este relato, al que se agregan elementos literarios conocidos (Levy, Fusik..., etc.). En verdad, como sucede habitualmente, uno no sabe cuántas manos escriben lo que uno escribe.
Hay un pasaje de la novela en el que utilizas tu libro Sangre en el sur como un documento ficticio, que llega a las manos de un personaje de apellido Morongo. Éste se da cuenta de que ese libro es un tipo de documento de ciencia ficción (por narrar sucesos del futuro) y lo define como un borrador de la historia futura. ¿El Torturador se convierte, a su vez, en un borrador de nuestra historia real, al recrear un Estado represivo y políticamente desmoronado?
Algo así. Lo que pasa es que Morongo, secretario de un dictador, percibe que él no aparece en ese borrador, o sea que la narración histórica es imperfecta. Esa ausencia de protagonismo, ese no existir en el futuro, le causará depresión y ruina completa. O sea, aquí se da una ficción dentro de otra, pero ambas sólo pueden ser validadas o no por la ficción misma, no por la realidad histórico-social en que el autor las ubica.
A lo largo de la novela nos encontramos con frases y pasajes que reflejan al poeta que eres. Hay una frase en especial que quisiera que nos comentaras: “Que sepamos, nuestra primera sombra nos aguarda siempre debajo de la piel de la última”.
Esta línea, que puede ser también una especie de aforismo, hace referencia a que nuestro lugar en estas dimensiones del mundo nunca es ubicable. Tal vez sólo podamos medirlo en función del estado de impermanencia (añeja idea) que involucra la totalidad de las cosas.
Pero ¿quién mide al que mide? Y la sombra es asimismo una cosa, un objeto físico capaz, quizá, de acumularse en capas incontables de acuerdo con nuestras acciones de cada día. Y hay muchas sombras... Quizá la sombra tenga olor, o esté compuesta por moléculas insólitas. Es un campo para la reflexión poética y vivencial.
Cuando El Torturador, mejor conocido como Escipión Carrasco o el agente SSS007, es juzgado por sus actos, un personaje se pregunta si deberían tomarlo como una víctima de las carencias y frustraciones, o si es un vil torturador por cuenta propia. En otras palabras, si es un producto del sistema o si la maldad había nacido con él. ¿Cuál es tu veredicto al respecto?
No me corresponde ser juez, tampoco fiscal, tampoco abogado defensor, tampoco testigo. Mi sistema ético es distinto. Podríamos discutir esas dos posibilidades, pero pensar que el Mal con mayúscula existe como algo inmanente, que es consustancial a la especie humana, es más de objetable. Somos resultado de muchos efectos, de muchos karmas históricamente conjugados, somos también resultado de lo que aún no ha sucedido. Ni buenos ni malos, todo dentro la impermanente relatividad de lo humano concreto. El capitalismo salvaje actual se esfuerza por introducir en millones de mentes una concepción superindividualista y perversa, al igual que una "teorización" que apunta no sólo al presunto fin de la Historia, sino a una aceptación de lo peor de la maldad como algo inevitable y que, en definitiva, justifica los más espantosos crímenes contra nuestra especie y todas las especies. Hasta hay ciertas tradiciones de brutalidad que por inercia abonan esta "tesis". Escipión es víctima y victimario, un ser humano cismático. La negación de la armonía que la humanidad no deja de soñar ni de buscar.
Por último, dedicas tu novela a “Wilbur y Ben, hijos del horror y el desencanto”. ¿Nos puedes hablar sobre esta dedicatoria?
Se trata de dos personajes relevantes en la obra de Lovecraft y Doris Lessing, que a su vez derivan de lejanos arquetipos relacionados con los grandes héroes o los grandes monstruos de diversas culturas. Seres que nacen adultos o casi adultos y que cumplen acciones ajenas a la espiritualidad o el pensamiento. Fuerzas primarias encarnadas y que de cierta manera parecen conectarse a nosotros más allá de las épocas. Más cerca del cerebro reptílico que del córtex. Pero de esas fuerzas salieron sin duda ondas de energía que ayudaron a la escritura de la novela.
Ho Winona..
Practicar hata yoga, emborracharme y
Escribirte son actividades similares,
En ésta vida nueva mía en el rancho posmoderno
Llamado (sólo pa los cuates), Aguasardientes,
Pero si tú observaras detenidamente,
Te he ido escribiendo en las calles ya desde hace mucho,
En la Capirucha, en los hoteles de Aguascalientes
Cuando creía en lo insobornable del amor,
Y cuando amanecí una vez dormido
En las sillas de un Fiesta Americana
En el Puerto Vallarta de 1995: tu soledad y tu heroísmo
Me estaban acompañando.
Escribirte son actividades similares,
En ésta vida nueva mía en el rancho posmoderno
Llamado (sólo pa los cuates), Aguasardientes,
Pero si tú observaras detenidamente,
Te he ido escribiendo en las calles ya desde hace mucho,
En la Capirucha, en los hoteles de Aguascalientes
Cuando creía en lo insobornable del amor,
Y cuando amanecí una vez dormido
En las sillas de un Fiesta Americana
En el Puerto Vallarta de 1995: tu soledad y tu heroísmo
Me estaban acompañando.
viernes, 29 de julio de 2011
domingo, 17 de julio de 2011
Nueve Refranes de Sancho Panza.
La figura de Sancho Panza completa la de Don Quijote. Del contraste resulta no sólo el seductor encanto de la obra, sino la encarnación de la lucha eterna entre el idealismo y el materialismo.
Cándido y malicioso, confiado y ecéptico, leal y sufrido, la figura de Sancho merece atento estudio. Ninguno mejor que presentarlo en aquellas situaciones en que fue el verdadero protagonista.
López de Arco.
Cándido y malicioso, confiado y ecéptico, leal y sufrido, la figura de Sancho merece atento estudio. Ninguno mejor que presentarlo en aquellas situaciones en que fue el verdadero protagonista.
López de Arco.
1
Aventuras y desventuras nunca comienzan por poco.
2
Ése te quiere bien, que te hace llorar.
3
Donde una puerta se cierra otra se abre.
4
Quuien canta, sus males espanta.
5
La rueda de la fortuna anda más lista que una rueda de molino.
6
Donde reina la envidia no puede vivir la virtud.
7
Quien te cubre te descubre.
8
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
9
Mientras se gana algo no se pierde nada.
Mi primera Novela (fragmento) 2
"En la cantina me di cuenta porqué habíamos visto las calles tan desiertas: Tal vez los pistoleros del pueblo habían salido a vacacionar y habían delegado las responsabilidades a los borrachos, que la verdad cumplían al pie de la letra con el mandato abarrotando el lugar con sus pláticas, gritos, demostraciones, y demás parafernalia pueblerina.
Pedimos cervezas y nos sentamos en una mesa junto a una rockola, al principio se sintío nerviosa de ser la única mujer enmedio de puros borrachos sudorosos y yo le recordé que en gran parte eso era andar de aventura y que la vida sin riesgo no vale la pena ser vivida y que a eso habíamos venido y que por cierto, ella traía los cigarros. Detrás del cantinero y la pequeña barra había en el centro de la pared ocupando el lugar de mamá Guadalupe un poster gigante de colección de Julio César Chavez apañando a dos nenas en bikini y bebiendo coronas, hicimos algunos comentarios irónicos sobre el tema y le mostré mi verde envidia, tomamos de las cervezas cruzándonoslas por los brazos y un borracho de pantalón negro y cara ceniza nos abordó para pedirle a Guerda que si quería bailar un ‘pieza’, insistió educadamente a pesar de la negativa y después se fue mostrándonos las palmas de las manos: “está bien, está bien, ya no interrumpo a los enamorados, adiós.” Le dije que no se hubiera negado a bailar con Antonio Rodríguez para que yo les tomara la fotito del recuerdo, ella bajó la mirada, tomó un limón de la mesa y fingió exprimírmelo sobre la cara. Así era Guerda, siempre tonteando y distraída parpadeando dos veces, aunque también luego yo no le veía ni el polvo y se me escabullía. Hice un rápido viaje al servicio de baño atravesando un patio lleno de gallinas y en la pared leí unas palabras: “Aquí nos cogimos a Alfredo el chilango, agosto 93.” Ja, después de los patios de gallinas siempre se encuentra uno con testimonios como estos; bueno, ¿yo que quieren que haga? Mejor vayan al departamento de paquetería: “Canal 5 al servicio de la comunidad, se solicita su ayuda para localizar a las siguientes personas...” Yo quise poner mi graffiti también: “Nunca podrás caminar a través de los espejos ni nadar por las ventanas.” Una frase de Morrison, pero el pedazo de ladrillo se deshizo y solo llegué a “Nunca podrás.” Me le quedé viendo mientras me abrochaba el cierre y me reí, la frase inacabada finalmente acabó por gustarme, porque me sonaba macabra. “Nunca podrás.” Porque también suena retadora, las cervezas me habían pegado y me sentí borracho, así que me reí de nuevo: ¡Ja, ja, ja! Regresé a nuestra mesa pensando que el ‘Nunca podrás’ no se puede aplicar en mi persona y Guerda buscaba una canción en la rockola, programó una de José Alfredo Jimenez y cuando se sentó no dudó valientemente para cantármela, se sabía toda la letra y a mí empezó a darme vergüenza, volteaba a verla a ella y volteaba a ver a la rockola; era un ruido ensordecedor y chillante, la demás gente también lo cantaba, pedimos otra ronda y la carita de Guerda comenzó a ponerse colorada, sus párpados sucumbían, el pelo se le desordenaba, yo tenía que pararme del asiento para besarla, de repente le dije: “oye mujer, ya dejémonos de pendejadas.” (una frase muy directa para el tono en que hasta ese momento nos habíamos tratado, y la impacté con eso, según dijo después de unos días: “David, me asombraste, nunca creí que...”). Etcétera, luego alguien programaba otra canción ranchera, luego otra ronda, luego dos cervezas; era una vida agradable la nuestra y yo empezaba a acostumbrarme a la idea de que nos quedáramos ahí hasta el fin del mundo o hasta que terminara el sexenio, que como ahora todos sabemos, no eran ideas precisamente encontradas. Guerda echó un soplidito por sus labios resecos y divinos y estiró las manos sobre la mesa como si quisiera guardársela debajo de la playera, tuve que darle un golpe con el pie. “oye, aliviánate, que va a decir la gente, que nunca te saco a pasear o qué.” Y ya se estaba emborrachando delante de mis ojos atónitos, no había ido a dar su clase de danza por estar conmigo, estaba sola, sola en Dolores Hidalgo con una mochila casi rota y con un poeta que lo único que quería era escabechársela, abría la boca para decir algo pero no decía nada, bajaba la cabeza, (¿Qué voy a hacer con una mujer borracha a estas horas?), su voz sonó como a doscientos kilómetros: “Oye... tú me quieres...?” Y Julio César Chavez me sonreía... “Oye, ja, ¿qué quieres decir con eso? Claro que te quiero pero...” “Tu me quieres...oye, tu no eres como el Pantera, yo no sé como le hacen para ser amigos.” (a, ajá, ahora yo soy quien sabe qué, ¡me estaba comparando! ¡Me había estado comparando todo este rato!). Me había comparado con ese pedazo de mosca y por tanto me sentí encabronado, celoso, di una rápida ojeada a los últimos acontecimientos para examinarlos con ojo clínico, no sabía si ellos se habían visto durante toda la semana o solo el día que llegaron a mi casa, pero obviamente con el no había tenido una experiencia como esta, y esto era lo que más quería ella, vivencias, vivencias, acumular una tras otra vivencia para volverse inalcanzable, ja, (y ¿porqué me río?), por tanto me sentí seguro del todo otra vez y le dije una crueldad: “acábate la chela no? y vámonos.” Y no solo terminó con la suya sino se empinó la mitad de la mía y cuando salimos a la calle casi se va de cuernos sobre una señora que vendía collarsitos exóticos: “eres un gacho, ayúdame.” Dijo mientras yo iba a mitad de la calle y ella se fue por la banqueta.
“Debería ser Emilia la que estuviera aquí maestro.” Pensé después de meditarlo mucho, y en ese momento dos sujetos de pinta brava le chiflaron y me puse en guardia inmediatamente sin friquearme, el laberinto de calles y la lejanía mexicana se ceñía sobre nosotros desde todas direcciones, las sombras de las casas crecían, una mujer soltó unas monedas que al caer hicieron un eco tan escandaloso como si hubiera tirado al suelo toda la lana de ‘pégale al gordo’, era la combinación perfecta: ella borracha y yo sin moneda. De repente tuve la visión espantosa de que todo esto podría terminar en una horrible pesadilla, (violación, asesinato, despellejamiento), ideas que me pasaron zumbando la cabeza como luces de carretera en la noche, uy, que me achuté, y me asusté en serio, regresamos a la misma banca frente a los libros usados y la población de la calle aumentaba, los focos de la plaza se prendieron, una maraña de nervios se enredó en mi cabeza: “¿Cuánto dinero traes eh?” “una madre...” (¡Hip!) “¿Qué hacemos?” “Pus tú guapa, no puedes ni caminar, qué hacemos?” Me sentí como un imbécil al preguntar eso he inmediatamente la levanté diciéndole: “Pus vamos a meternos a ese hotel a ver qué vemos.” Era el hotel Posada Cocomacan, que estaba al lado derecho de la catedral y se veía de aspecto muy caro, del tipo de hoteles con arreglos a la mexicana para atraer a los gabachos, ¡y el mexican quite curious! Yo no tenía la mínima esperanza de rentar un cuarto pero por lo menos esperaría a que la borrachera se le bajara, algo bueno pasaría como siempre pasa. Ya enfrente de la puerta dudamos como inditos tehuanos, entonces la abrasé, la rodeé con mi brazo derecho sobre su Levis vieja, (¿Porqué carajos no?): Estábamos lejos de casa y yo pensando que la única causa por la que vale la pena no suicidarse es el desmadre, hacer lo que te da la gana, así que me llené de valor y ella se sonó la nariz haciendo un escándalo, entramos al hotel por su gran puerta de madera con la gloria del ejército Trigarante; cruzamos un pasillo lleno de dudas y de ecos misteriosos como el bosque de árboles con caras de Dorotea, un mostrador al lado derecho, un restaurante al otro, un jardín central lleno de árboles enfrente de nosotros. Dije “buenas tardes” a la señorita con una sonrisa de millonario y ya estábamos adentro de esa atmósfera lejana, “uooooauuu.” empezamos a captarlo todo, miré de reojo pero la mujer ya estaba ocupada en otros asuntos tecleando una computadora; lo que se me hizo raro pero seguimos adentrándonos, al lado del jardín por donde entraban ya las pocas hebras de luz nos topamos con unas escaleras; “órale no, vamos a ver qué honda.” Y la excitación aumentaba y nos sentíamos de peluche y de tripas corazón y de hecho primero nos dividimos y yo me fui por abajo, un mesero pasó por ahí y me saludó, lo que me dio a entender que nadie nos vería como raros especímenes y también lo saludé, “ándale córrele” no le dije, pero estuve a punto, porque yo que he sido mesero sé lo que más les repatea. Anduve por ahí hablando solo y regresé a las escaleras donde ella estaba tratando inútilmente de arreglar su mochila, se veía guapa toda desgreñada como una vagabunda, me dijo que le dolía la cabeza y le pasé la mano por el pelo: “Güey, i can’t belive you, estás bien guapa... ...pus no sé que hacer, espérate tantito, es por las cervezas, ahorita se te pasa.” “...mmme estás dessspeinaaando...” “te voy a despeinar, pero metafísicamente.” Pensando para mis adentros: “qué descarada.” “Ay sí, -me dijo-,juar, juar, juar.” “Ya verás, ya verás...” Subimos las escaleras y no había nadie, n-a-d-i-e, “cáaaamara” “a ver películas.” Avanzamos a pasos lentos como francotiradores y cruzamos como sombras por todo el pasillo, nos detuvimos en la esquina donde la puerta del cuarto 28 estaba entreabierta y “a ver aguanta, échame aguas.” Le dije mientras echaba una ojeada en la habitación y como no había nadie nos metimos de inmediato como si estuviéramos a punto de arrancar en una camioneta robada.
En la habitación reinaba obscuridad total y olor a sábanas limpias, aguzamos nuestros sentidos y los pocos ruidos que hacíamos los empezamos a oír como si salieran de las bocinas de un estadio en un concierto de Metallica, como si desbaratáramos hojas secas a cada paso que dábamos, y eso que pisábamos con mucho cuidado para que la vieja del mostrador no nos oyera, porque estábamos exactamente arriba de ella y su computadora, aunque de hecho estábamos mucho más arriba de todo el hotel, estábamos en nuestro propio hotel. Un hotel descarado y poético podríamos decir. Algo que ya traíamos, algo que ya estaba en sus ojos y yo se lo leía en voz alta porque no podía hacer otra cosa, porque a los recuerdos hay que meterles palabras, porque cuando me acogía en sus brazos sin que se lo pidiera y sentirlos tan amables y tan cálidos en mi cuello era como regresar de nuevo a la senda del mundo, era vencer, instantáneamente, al olvido, a la muerte, a las paredes grises que escurren explicaciones vanas.
La poca visibilidad nos hizo tropezar con los muebles y una jarra de agua se tambaleó sobre una mesa, estuvo a punto de caer pero no cayó de puro churro, respiramos y nos reímos como duendecillos traviesos y dejamos nuestras mochilas en una de las camas. ‘Prende-la-luz’, le dije entre murmullos asomándome por la ventana y pensando mil cosas; en la calle la noche ya era más que evidente y clara, la gente transitaba alegremente por su pueblo natal y se notaba un claro ambiente de fiesta pueblerino. Mi respiración quedó impregnada en el vidrio; afuera también teníamos un balconcito de poca madre.
Del otro lado de las cortinas la habitación se llenaba de bosque, se llenaba de la textura de nuestras emociones. Guerda no prendió la luz como yo descuidadamente le dije, su borrachera empezaba a disiparse y ya pensaba con más claridad, me dijo que así era mejor para ahorita, aunque yo le reclamé que me hiciera caso y le hice que me diera su explicación solo para ver si estaba segura de lo que decía, haciéndome el enojado y riéndome al mismo tiempo cuando escuchaba sus tiernos y francos razonamientos. Me acerqué a la puerta para ver si escuchaba pasos o si alguien nos había seguido pero nada, el avión de la paranoia se me fue cuando vi que todo estaba tranquilo.
“Vamos ganando muñeca... -murmuré-, hay que celebrar.” Quisimos acercarnos pero como todavía no nos acostumbrábamos a la falta de luz me dio un manotazo que me cayó de lleno en la cara, “ay, órale hija, tienes la mano pesada como los albañiles.” Luego nos abrazamos y nos besamos y le dije: “Lo que tú no sabías... (le di un beso)...es que yo tenía esto planeado desde el principio...(otro beso)...viajecito a Dolores Hidalgo con todos los gastos pagados, acá, ja, ja, ja...yea, vamos ganando baby...,When Love Comes To Town.”
Se acostó sobre la cama sin hacer ruido y yo me asomé otra vez por la ventana para vigilar, una excitación vibrante me sacudía, sentí mi ropa puesta, sentí las africanas puestas y pensé en mis amigos, pensé en sus luchas y sus soledades, sus pendejadas también, en la calle un carrito avanzaba como un pato y por un alta voz anunciaba que en famoso tugurio habría una fiesta sensacional a las diez de la noche; “¡Mis amigoooos de Doloreees!” Guerda me preguntó: “¿Qué hay afuera?” “Un planeta re feo.” Era por fin nuestra primera nochecita juntos.
Me acosté junto a ella, me acarició los brazos con sus manos de niña y nos quedamos un rato como zombies mirando el techo obscuro de barras de madera del que colgaba un candelabro, sin hablar para nada pero con las mechas bien encendidas. De repente nos sacudió de nuevo el: “¡mis amigooos de Doloreees!” Lo más desesperante era que no podíamos hablar en voz alta; cada que escuchábamos pasos y voces en el pasillo nos callábamos pero no pasaba nada; eran turistas, camareras trabajando, yo todavía no creía que habíamos burlado el sistema de seguridad y los radares antigorrones pero así era. Se me ocurrió una cosa y suavemente la empujé para pasar encima de ella y tomar el teléfono de la cómoda, hice jirar el disco como si llamara a la recepción para quejarme del roomservice, porque la verdad era pésimo, ja, ja, todavía no nos traían de cenar.
“Bueno, como los del roomservice na’ más se hacen mosca parece que tendremos que sobrevivir a base de pura agua, como Gandhi.” Me paré a la mesa y serví los dos vasos, los dejé sobre la cómoda y prendí una vela. Se zampó toda el agua de un solo trago por su crudita y me pidió más, quité una funda de la almohada y me la coloqué en el antebrazo, fui por la jarra y le serví de nuevo. “¿Desea algo más señorita?” “mmm...pues no sé, ¿qué más tienen?” “mm, oh...tenemos un servicio especial...es solo para señoritas como usted.” (todo esto dicho en voz muy baja y tierna). Dejó el vaso y estiró los brazos hacia mí diciendo solamente: “ven.” Y yo ya era el hombre más feliz del mundo o por lo menos me sentía dentro de esa secta de imbéciles, a-ha, pero a mi manera... ‘in my way...’ como diría Harry el sucio. Me quité las dos playeras y me subí a la cama, comencé a besarla y le descubrí el ombligo, se lo besé alrededor pensando: “oh diablos, la carne, la carne siempre asombra (me expliqué a mí mismo el significado de la carne, esa estupidez filosófica de la dicotomía entre alma y cuerpo, espíritu y materia, blanco y negro, Pepsi y Coca-cola y demás anatemas),no me la voy a acabar.” Subí otra vez hasta su rostro, a través de la cortina la luz de la plaza entraba suavemente iluminándole la cara, sus ojos grandes de mujer catalana me observaban con una expresión burlona y ambigua, Guerda se estaba transformando en un felino y yo pensé: “aquí me quedo maestro, de aquí soy.” Hicimos el amor una vez bajo el candelabro, y luego otra vez, y otra, y ya nada más porque así era suficiente.
Algo más tarde, a tooodos nuestros amigooos de Doloreees sonó por última vez, y en las bocinas de la pared comenzó a sonar una musiquita ambiental a lo Raif Connif que a Guerda no le pareció porque estaba fumando recargada en mi hombro y dijo volteando hacia la puerta como si hablara con otra persona: “Oye, que poca, nos tratan re mal no es justo, pongan a Dead Can Dance.”
Pedimos cervezas y nos sentamos en una mesa junto a una rockola, al principio se sintío nerviosa de ser la única mujer enmedio de puros borrachos sudorosos y yo le recordé que en gran parte eso era andar de aventura y que la vida sin riesgo no vale la pena ser vivida y que a eso habíamos venido y que por cierto, ella traía los cigarros. Detrás del cantinero y la pequeña barra había en el centro de la pared ocupando el lugar de mamá Guadalupe un poster gigante de colección de Julio César Chavez apañando a dos nenas en bikini y bebiendo coronas, hicimos algunos comentarios irónicos sobre el tema y le mostré mi verde envidia, tomamos de las cervezas cruzándonoslas por los brazos y un borracho de pantalón negro y cara ceniza nos abordó para pedirle a Guerda que si quería bailar un ‘pieza’, insistió educadamente a pesar de la negativa y después se fue mostrándonos las palmas de las manos: “está bien, está bien, ya no interrumpo a los enamorados, adiós.” Le dije que no se hubiera negado a bailar con Antonio Rodríguez para que yo les tomara la fotito del recuerdo, ella bajó la mirada, tomó un limón de la mesa y fingió exprimírmelo sobre la cara. Así era Guerda, siempre tonteando y distraída parpadeando dos veces, aunque también luego yo no le veía ni el polvo y se me escabullía. Hice un rápido viaje al servicio de baño atravesando un patio lleno de gallinas y en la pared leí unas palabras: “Aquí nos cogimos a Alfredo el chilango, agosto 93.” Ja, después de los patios de gallinas siempre se encuentra uno con testimonios como estos; bueno, ¿yo que quieren que haga? Mejor vayan al departamento de paquetería: “Canal 5 al servicio de la comunidad, se solicita su ayuda para localizar a las siguientes personas...” Yo quise poner mi graffiti también: “Nunca podrás caminar a través de los espejos ni nadar por las ventanas.” Una frase de Morrison, pero el pedazo de ladrillo se deshizo y solo llegué a “Nunca podrás.” Me le quedé viendo mientras me abrochaba el cierre y me reí, la frase inacabada finalmente acabó por gustarme, porque me sonaba macabra. “Nunca podrás.” Porque también suena retadora, las cervezas me habían pegado y me sentí borracho, así que me reí de nuevo: ¡Ja, ja, ja! Regresé a nuestra mesa pensando que el ‘Nunca podrás’ no se puede aplicar en mi persona y Guerda buscaba una canción en la rockola, programó una de José Alfredo Jimenez y cuando se sentó no dudó valientemente para cantármela, se sabía toda la letra y a mí empezó a darme vergüenza, volteaba a verla a ella y volteaba a ver a la rockola; era un ruido ensordecedor y chillante, la demás gente también lo cantaba, pedimos otra ronda y la carita de Guerda comenzó a ponerse colorada, sus párpados sucumbían, el pelo se le desordenaba, yo tenía que pararme del asiento para besarla, de repente le dije: “oye mujer, ya dejémonos de pendejadas.” (una frase muy directa para el tono en que hasta ese momento nos habíamos tratado, y la impacté con eso, según dijo después de unos días: “David, me asombraste, nunca creí que...”). Etcétera, luego alguien programaba otra canción ranchera, luego otra ronda, luego dos cervezas; era una vida agradable la nuestra y yo empezaba a acostumbrarme a la idea de que nos quedáramos ahí hasta el fin del mundo o hasta que terminara el sexenio, que como ahora todos sabemos, no eran ideas precisamente encontradas. Guerda echó un soplidito por sus labios resecos y divinos y estiró las manos sobre la mesa como si quisiera guardársela debajo de la playera, tuve que darle un golpe con el pie. “oye, aliviánate, que va a decir la gente, que nunca te saco a pasear o qué.” Y ya se estaba emborrachando delante de mis ojos atónitos, no había ido a dar su clase de danza por estar conmigo, estaba sola, sola en Dolores Hidalgo con una mochila casi rota y con un poeta que lo único que quería era escabechársela, abría la boca para decir algo pero no decía nada, bajaba la cabeza, (¿Qué voy a hacer con una mujer borracha a estas horas?), su voz sonó como a doscientos kilómetros: “Oye... tú me quieres...?” Y Julio César Chavez me sonreía... “Oye, ja, ¿qué quieres decir con eso? Claro que te quiero pero...” “Tu me quieres...oye, tu no eres como el Pantera, yo no sé como le hacen para ser amigos.” (a, ajá, ahora yo soy quien sabe qué, ¡me estaba comparando! ¡Me había estado comparando todo este rato!). Me había comparado con ese pedazo de mosca y por tanto me sentí encabronado, celoso, di una rápida ojeada a los últimos acontecimientos para examinarlos con ojo clínico, no sabía si ellos se habían visto durante toda la semana o solo el día que llegaron a mi casa, pero obviamente con el no había tenido una experiencia como esta, y esto era lo que más quería ella, vivencias, vivencias, acumular una tras otra vivencia para volverse inalcanzable, ja, (y ¿porqué me río?), por tanto me sentí seguro del todo otra vez y le dije una crueldad: “acábate la chela no? y vámonos.” Y no solo terminó con la suya sino se empinó la mitad de la mía y cuando salimos a la calle casi se va de cuernos sobre una señora que vendía collarsitos exóticos: “eres un gacho, ayúdame.” Dijo mientras yo iba a mitad de la calle y ella se fue por la banqueta.
“Debería ser Emilia la que estuviera aquí maestro.” Pensé después de meditarlo mucho, y en ese momento dos sujetos de pinta brava le chiflaron y me puse en guardia inmediatamente sin friquearme, el laberinto de calles y la lejanía mexicana se ceñía sobre nosotros desde todas direcciones, las sombras de las casas crecían, una mujer soltó unas monedas que al caer hicieron un eco tan escandaloso como si hubiera tirado al suelo toda la lana de ‘pégale al gordo’, era la combinación perfecta: ella borracha y yo sin moneda. De repente tuve la visión espantosa de que todo esto podría terminar en una horrible pesadilla, (violación, asesinato, despellejamiento), ideas que me pasaron zumbando la cabeza como luces de carretera en la noche, uy, que me achuté, y me asusté en serio, regresamos a la misma banca frente a los libros usados y la población de la calle aumentaba, los focos de la plaza se prendieron, una maraña de nervios se enredó en mi cabeza: “¿Cuánto dinero traes eh?” “una madre...” (¡Hip!) “¿Qué hacemos?” “Pus tú guapa, no puedes ni caminar, qué hacemos?” Me sentí como un imbécil al preguntar eso he inmediatamente la levanté diciéndole: “Pus vamos a meternos a ese hotel a ver qué vemos.” Era el hotel Posada Cocomacan, que estaba al lado derecho de la catedral y se veía de aspecto muy caro, del tipo de hoteles con arreglos a la mexicana para atraer a los gabachos, ¡y el mexican quite curious! Yo no tenía la mínima esperanza de rentar un cuarto pero por lo menos esperaría a que la borrachera se le bajara, algo bueno pasaría como siempre pasa. Ya enfrente de la puerta dudamos como inditos tehuanos, entonces la abrasé, la rodeé con mi brazo derecho sobre su Levis vieja, (¿Porqué carajos no?): Estábamos lejos de casa y yo pensando que la única causa por la que vale la pena no suicidarse es el desmadre, hacer lo que te da la gana, así que me llené de valor y ella se sonó la nariz haciendo un escándalo, entramos al hotel por su gran puerta de madera con la gloria del ejército Trigarante; cruzamos un pasillo lleno de dudas y de ecos misteriosos como el bosque de árboles con caras de Dorotea, un mostrador al lado derecho, un restaurante al otro, un jardín central lleno de árboles enfrente de nosotros. Dije “buenas tardes” a la señorita con una sonrisa de millonario y ya estábamos adentro de esa atmósfera lejana, “uooooauuu.” empezamos a captarlo todo, miré de reojo pero la mujer ya estaba ocupada en otros asuntos tecleando una computadora; lo que se me hizo raro pero seguimos adentrándonos, al lado del jardín por donde entraban ya las pocas hebras de luz nos topamos con unas escaleras; “órale no, vamos a ver qué honda.” Y la excitación aumentaba y nos sentíamos de peluche y de tripas corazón y de hecho primero nos dividimos y yo me fui por abajo, un mesero pasó por ahí y me saludó, lo que me dio a entender que nadie nos vería como raros especímenes y también lo saludé, “ándale córrele” no le dije, pero estuve a punto, porque yo que he sido mesero sé lo que más les repatea. Anduve por ahí hablando solo y regresé a las escaleras donde ella estaba tratando inútilmente de arreglar su mochila, se veía guapa toda desgreñada como una vagabunda, me dijo que le dolía la cabeza y le pasé la mano por el pelo: “Güey, i can’t belive you, estás bien guapa... ...pus no sé que hacer, espérate tantito, es por las cervezas, ahorita se te pasa.” “...mmme estás dessspeinaaando...” “te voy a despeinar, pero metafísicamente.” Pensando para mis adentros: “qué descarada.” “Ay sí, -me dijo-,juar, juar, juar.” “Ya verás, ya verás...” Subimos las escaleras y no había nadie, n-a-d-i-e, “cáaaamara” “a ver películas.” Avanzamos a pasos lentos como francotiradores y cruzamos como sombras por todo el pasillo, nos detuvimos en la esquina donde la puerta del cuarto 28 estaba entreabierta y “a ver aguanta, échame aguas.” Le dije mientras echaba una ojeada en la habitación y como no había nadie nos metimos de inmediato como si estuviéramos a punto de arrancar en una camioneta robada.
En la habitación reinaba obscuridad total y olor a sábanas limpias, aguzamos nuestros sentidos y los pocos ruidos que hacíamos los empezamos a oír como si salieran de las bocinas de un estadio en un concierto de Metallica, como si desbaratáramos hojas secas a cada paso que dábamos, y eso que pisábamos con mucho cuidado para que la vieja del mostrador no nos oyera, porque estábamos exactamente arriba de ella y su computadora, aunque de hecho estábamos mucho más arriba de todo el hotel, estábamos en nuestro propio hotel. Un hotel descarado y poético podríamos decir. Algo que ya traíamos, algo que ya estaba en sus ojos y yo se lo leía en voz alta porque no podía hacer otra cosa, porque a los recuerdos hay que meterles palabras, porque cuando me acogía en sus brazos sin que se lo pidiera y sentirlos tan amables y tan cálidos en mi cuello era como regresar de nuevo a la senda del mundo, era vencer, instantáneamente, al olvido, a la muerte, a las paredes grises que escurren explicaciones vanas.
La poca visibilidad nos hizo tropezar con los muebles y una jarra de agua se tambaleó sobre una mesa, estuvo a punto de caer pero no cayó de puro churro, respiramos y nos reímos como duendecillos traviesos y dejamos nuestras mochilas en una de las camas. ‘Prende-la-luz’, le dije entre murmullos asomándome por la ventana y pensando mil cosas; en la calle la noche ya era más que evidente y clara, la gente transitaba alegremente por su pueblo natal y se notaba un claro ambiente de fiesta pueblerino. Mi respiración quedó impregnada en el vidrio; afuera también teníamos un balconcito de poca madre.
Del otro lado de las cortinas la habitación se llenaba de bosque, se llenaba de la textura de nuestras emociones. Guerda no prendió la luz como yo descuidadamente le dije, su borrachera empezaba a disiparse y ya pensaba con más claridad, me dijo que así era mejor para ahorita, aunque yo le reclamé que me hiciera caso y le hice que me diera su explicación solo para ver si estaba segura de lo que decía, haciéndome el enojado y riéndome al mismo tiempo cuando escuchaba sus tiernos y francos razonamientos. Me acerqué a la puerta para ver si escuchaba pasos o si alguien nos había seguido pero nada, el avión de la paranoia se me fue cuando vi que todo estaba tranquilo.
“Vamos ganando muñeca... -murmuré-, hay que celebrar.” Quisimos acercarnos pero como todavía no nos acostumbrábamos a la falta de luz me dio un manotazo que me cayó de lleno en la cara, “ay, órale hija, tienes la mano pesada como los albañiles.” Luego nos abrazamos y nos besamos y le dije: “Lo que tú no sabías... (le di un beso)...es que yo tenía esto planeado desde el principio...(otro beso)...viajecito a Dolores Hidalgo con todos los gastos pagados, acá, ja, ja, ja...yea, vamos ganando baby...,When Love Comes To Town.”
Se acostó sobre la cama sin hacer ruido y yo me asomé otra vez por la ventana para vigilar, una excitación vibrante me sacudía, sentí mi ropa puesta, sentí las africanas puestas y pensé en mis amigos, pensé en sus luchas y sus soledades, sus pendejadas también, en la calle un carrito avanzaba como un pato y por un alta voz anunciaba que en famoso tugurio habría una fiesta sensacional a las diez de la noche; “¡Mis amigoooos de Doloreees!” Guerda me preguntó: “¿Qué hay afuera?” “Un planeta re feo.” Era por fin nuestra primera nochecita juntos.
Me acosté junto a ella, me acarició los brazos con sus manos de niña y nos quedamos un rato como zombies mirando el techo obscuro de barras de madera del que colgaba un candelabro, sin hablar para nada pero con las mechas bien encendidas. De repente nos sacudió de nuevo el: “¡mis amigooos de Doloreees!” Lo más desesperante era que no podíamos hablar en voz alta; cada que escuchábamos pasos y voces en el pasillo nos callábamos pero no pasaba nada; eran turistas, camareras trabajando, yo todavía no creía que habíamos burlado el sistema de seguridad y los radares antigorrones pero así era. Se me ocurrió una cosa y suavemente la empujé para pasar encima de ella y tomar el teléfono de la cómoda, hice jirar el disco como si llamara a la recepción para quejarme del roomservice, porque la verdad era pésimo, ja, ja, todavía no nos traían de cenar.
“Bueno, como los del roomservice na’ más se hacen mosca parece que tendremos que sobrevivir a base de pura agua, como Gandhi.” Me paré a la mesa y serví los dos vasos, los dejé sobre la cómoda y prendí una vela. Se zampó toda el agua de un solo trago por su crudita y me pidió más, quité una funda de la almohada y me la coloqué en el antebrazo, fui por la jarra y le serví de nuevo. “¿Desea algo más señorita?” “mmm...pues no sé, ¿qué más tienen?” “mm, oh...tenemos un servicio especial...es solo para señoritas como usted.” (todo esto dicho en voz muy baja y tierna). Dejó el vaso y estiró los brazos hacia mí diciendo solamente: “ven.” Y yo ya era el hombre más feliz del mundo o por lo menos me sentía dentro de esa secta de imbéciles, a-ha, pero a mi manera... ‘in my way...’ como diría Harry el sucio. Me quité las dos playeras y me subí a la cama, comencé a besarla y le descubrí el ombligo, se lo besé alrededor pensando: “oh diablos, la carne, la carne siempre asombra (me expliqué a mí mismo el significado de la carne, esa estupidez filosófica de la dicotomía entre alma y cuerpo, espíritu y materia, blanco y negro, Pepsi y Coca-cola y demás anatemas),no me la voy a acabar.” Subí otra vez hasta su rostro, a través de la cortina la luz de la plaza entraba suavemente iluminándole la cara, sus ojos grandes de mujer catalana me observaban con una expresión burlona y ambigua, Guerda se estaba transformando en un felino y yo pensé: “aquí me quedo maestro, de aquí soy.” Hicimos el amor una vez bajo el candelabro, y luego otra vez, y otra, y ya nada más porque así era suficiente.
Algo más tarde, a tooodos nuestros amigooos de Doloreees sonó por última vez, y en las bocinas de la pared comenzó a sonar una musiquita ambiental a lo Raif Connif que a Guerda no le pareció porque estaba fumando recargada en mi hombro y dijo volteando hacia la puerta como si hablara con otra persona: “Oye, que poca, nos tratan re mal no es justo, pongan a Dead Can Dance.”
Mi primera Novela (fragmento)
Entonces salimos a la noche de la calle, bajando hacia el centro por calles llenas de tráfico y escaparates. Con las manos en las bolsas del pantalón y un ojo cerrado, yo iba unos pasos adelante escuchando melancólicamente que Guerda iba muy feliz con ese bastardo, contándole algunas experiencias de la sierra con mucho entusiasmo: "ahí en la sierra güey, en la noche no se ve ni un pelo... obscuridad total no? y después que comimos el peyote uta ca..ón, como que..., como que entendí toda mi vida..." (a poco tú puedes entender algo retardada? me atacaban los celos) "...la niñez, la infancia etcétera, como si pasara todo delante de mí con mucha fuerza no? ...como un tren de fuego, acá, y después puuuuta, que me llega el miedo..." "Qué debraye." (Gerardo), Guerda se paró enmedio de la calle para decir: "Y luego que sale un coyote...: auur, auur, y yo friqueadísima." "¿A sí?" Caminando ya cuando dijo lo siguiente: "Gritándo: ¡Emilia! ¡Emilia! Y la güey quien sabe donde estaba, y yo: en la madre... me arrastré en el suelo, me paré, y ¡Emilia! ¡Emilia! Y de repente que siento una mano en la espalda y ¡ay güey! era ella." "Qué loco maextra." (Gerardo animándose), "Y que me dice ¿dónde estabas? Y yo: pus aquí, ¡aquí güey! Y nos atacamos de risa, eso estuvo loquísimo."
lunes, 11 de julio de 2011
La Educación y la Narco-Guerra...
Mundanas y mundanos: Muy al tono que debemos volver, por la muerte del maestro Adolfo Sánchez Vázquez, les dejo éste pequeño ensayo, yo sí estoy convencido de que no es con rifles ni aqmetralladoras como se resuelve el consumo de la droga, échenle un ojo...
Sabemos bien, que la oferta educativa en México no alcanza en rigor para todos, pero sabemos también, que si el gobierno ladeara un poco el punto de vista, descubriría que efectivamente hay un gran consumo de drogas ilegales (principalmente mariguana y cocaína, consumidas en combinación con cerveza, licor y tabaco), pero que ese gran consumo es sólo en apariencia “gran consumo”, pues todo mundo sabe que las grandes cantidades de droga pasan por México y se van a Estados Unidos de muchas formas, pongamos por caso, los narco túneles encontrados recientemente en la frontera cerca de Tijuana.
Es por este tipo de cuestiones que nos parece coyuntural la narco-guerra: siendo honestos, en México desde hace ya mucho tiempo se consumen drogas de la forma que he mencionado, pero una cosa es consumo y otra muy diferente es decir que: “nuestra juventud está perdida en el infierno de las drogas”. Ser consumidor no es igual a estar a un pie del abismo de la adicción y… ¿desde qué instancia se puede proteger a la juventud del abismo que puede acarrear el consumo? Pues no hay nada mejor que la educación. Es aquí donde entra nuestra amada filosofía para hacer y jugar el papel que le corresponde.
La educación, desde la Preprimaria hasta los altos vuelos de las Maestrías o los Doctorados están pensados (¿cómo no?) desde los puntos de vista de las corrientes de pensamientos filosóficos de las diversas escuelas pedagógicas y a forma de vuela pluma los vamos a analizar, dadas las características de éste trabajo.
Lo que ocurre o de lo que se trata de evitar es el consumo, el acto en que un diller (traficante al menudeo) les ofrece drogas a un grupo de estudiantes, en una fiesta, por ejemplo. Pero éstos estudiantes hipotéticos, han pasado de lunes a viernes ejercitando sus capacidades intelectivas en la escuela (digamos, secundaria, bachillerato o universidad) y ellos tienen (claro, si la educación ha sido de calidad, con maestros preparados, etcétera, etc), la capacidad, el juicio y el criterio para discernir si ese acto es positivo o negativo, es decir si aceptan la droga o si dejan al diller que simplemente se vaya. Veamos un buen argumento de la filosofía de la educación de John Dewey, interpretado por el filósofo contemporáneo Fernando Savater, uno de los mayores filósofos del mundo actual en su libro La Aventura de Pensar (p.p. 263-264):
“Dewey tuvo una gran influencia en el desarrollo del progresismo pedagógico, que propone una transformación total del sistema escolar, haciendo que éste gire alrededor del estudiante y no al revés. Según esta perspectiva, la escuela debe convertirse en el ámbito en el cual el niño aprende los elementos esenciales para su futuro buen desempeño como adulto. Contra la concepción tradicional que veía el aprendizaje como la imposición de una serie de contenidos al alumno —que vendría a cumplir un papel puramente pasivo, como mero receptor— por parte del profesor, el progresismo pedagógico subraya la actividad y el juego experimental del alumno —verdadero artesano de su propio conocimiento— como determinantes en todo aprendizaje. Dewey fue el pedagogo más original, renombrado e influyente de los Estados Unidos, y uno de los educadores más perspicaces y geniales de la época contemporánea, influyendo en el curso de, por lo menos, tres generaciones”.
“El pensamiento —que según Dewey es un producto de la evolución biológica— y la conducta humana se desarrollan siempre en vinculación con un ambiente físico. Pero, por otra parte, el pensamiento y la conducta humana no se reducen a ser un simple producto de un enorme mecanismo, sino que constituyen un hecho comunicativo y social, con una matriz cultural —no sólo biológica—, con la función específica de modificar la estructura y realizar el significado de una situación de experiencia. Lo que propone Dewey entonces es tratar siempre de ubicar y pensar la conducta humana, a partir de una doble matriz: una biológica, donde el pensamiento es producto de la evolución biológica, y otra cultural, porque el pensamiento siempre va a ser un hecho también comunicativo y social”.
“La experiencia nos revela que la aventura del ser humano en el mundo es dramática, basada en la incertidumbre. No sabemos a qué atenernos y ése es un problema grave porque estamos acechados por necesidades. Entonces el conocer no es un mero saber que contempla desinteresadamente el mundo, sino que se propone sacarnos de la incertidumbre. El conocimiento siempre busca dominio y seguridad. El conocimiento no es para nosotros un mero saber desinteresado, sino que es una herramienta de dominio y seguridad que pretendemos aplicar sobre nosotros mismos y la realidad. Al menos, eso pensamos. Por lo tanto, la validez del conocimiento no se refrenda simplemente con la verdad abstracta, sino con la práctica humana, con la que, para salir adelante, necesitamos romper nuestra incertidumbre para saber a qué atenernos. Esto es la fuente, la orientación y la práctica válida del conocimiento. A ésta forma de plantear las cosas se le ha llamado pragmatismo. El que acuñó el término de manera más explícita es William James quien escribió un libro titulado precisamente Pragmatismo. James asegura que ha sido en los primeros textos de Dewey en los que él se reconoce para desarrollar la idea del pragmatismo. Efectivamente, el inspirador verdadero del pragmatismo es Dewey, quien desecha la idea de un pensar por pensar. El pensamiento es una forma de obtener los resultados que necesitamos, un dominio sobre la incertidumbre que nos es urgente. Para eso sirven la filosofía, la comunicación y el esfuerzo del conocimiento.”
[Fin de cita] Si esto se lograra con la educación, quizá ya estuviéramos pidiendo demasiado, pero lo cierto, desde éste punto de vista filosófico, es que el educando es el primer sujeto responsable de su construcción como persona y es de suponerse que cualquier persona, con las herramientas intelectuales adecuadas, por ejemplo, nuestros hipotéticos estudiantes, dejarían ir la oportunidad de consumir drogas ilegales.
Pero ocurre que el problema es todavía mayor: la narco-guerra es una estupidez que todo lo mancilla, ya que podemos afirmar, que en éstas nuevas generaciones, por utilizar la metáfora, digamos, en el momento que nuestros jóvenes están saliendo "a la luz" para ver con sus propios ojos el mundo, sólo ven que arriba de ellos, los adultos comentan pros y contras de la narco-guerra, lo cual les genera —con toda razón— un panorama desolador y triste, se puede hablar de que la generación de la narco-guerra, es una generación “perdida” como lo fue la generación después de la Segunda Guerra Mundial. Además, en su discurso, la Presidencia se engaña y nos engaña: por un lado dice querer “fortalecer la educación” y por otro lado quiere eliminar las asignaturas de la filosofía, como se lee en el periódico La Jornada del lunes 28 de febrero de 2011 en una nota de la reportera Karina Avilés titulada: “LA SEP “DECRETÓ LA MUERTE DE LA FILOSOFÍA”. Gabriel Vargas, filósofo entrevistado al respecto dice: “(el gobierno) se contradicen, “Dicen que son humanistas y eliminan las humanidades; dicen que son democráticos y hacen una reforma autoritaria; dicen que están en contra del narcotráfico y no hacen un esfuerzo por ofrecer a los estudiantes fuerzas morales a través de la educación.”
El ser humano en general, —igual que cualquier alumno— es una combinación poli factorial de elementos históricos, culturales, de condicionamientos de clase, religiosos, familiares y por supuesto, educativos. Pero ocurre que en el ámbito de acceder al consumo de drogas o no acceder, el educando o joven está él solo y su decisión y su decisión resulta que tiene qué ver más que con cualquier otro factor, con la educación, ¿por qué? Porque elegir un acto u otro es un asunto de libertad, y precisamente de encauzar bien la libertad debe de tratarse la educación. La educación debe fortalecer y saber guiar la libertad. Los actos de la libertad corresponden al libre albedrío personal, pero no es lo mismo una libertad vuelta “libertinaje” que una libertad que busca fortalecerse con juicio y capacidad de discernir entre actos positivos y actos negativos.
Seamos sensatos: la narco-guerra no es un elemento que inhiba el consumo, la narco-guerra es sólo otra improvisación política, basada “realmente” en oscuros intereses inconfesables. No nos hagamos brutos… La educación es el bastión o la trinchera verdadera para combatir el consumo, y de eso dependerán las próximas generaciones que sólo se les contamina con el amarillismo de la sangre y las balas…
* * *
En el México contemporáneo, no es necesario ser demasiado avezado para darse cuenta de lo que ocurre día con día en nuestro país: 40,000 muertos en números redondos, relacionados con la narco-guerra que la Presidencia de la República y la figura de Calderón, han impuesto a la sociedad mexicana en éste sexenio a punto de concluir. Nosotros no vamos (como se hace a diario en los medios impresos o electrónicos) a discutir si acaso la perspectiva de Calderón sea efectiva o negativa; en todo caso, nos parece que la narco-guerra es una improvisación más del gobierno, tal cual en México se improvisan las políticas públicas desde los tiempos de Lázaro Cárdenas, el último gran Presidente que tuvo México. A nuestro parecer, es decir, desde nuestra perspectiva filosófica, el fenómeno del narcotráfico no se resuelve con mil o un millón de balas o tanquetas más, sino muy por el contrario, creemos que la cuestión principal para resolver el problema del consumo de drogas (que es muy distinto a la narco-guerra), se puede y se debe resolver desde el centro mismo de la cuestión, y ese centro es la educación.Sabemos bien, que la oferta educativa en México no alcanza en rigor para todos, pero sabemos también, que si el gobierno ladeara un poco el punto de vista, descubriría que efectivamente hay un gran consumo de drogas ilegales (principalmente mariguana y cocaína, consumidas en combinación con cerveza, licor y tabaco), pero que ese gran consumo es sólo en apariencia “gran consumo”, pues todo mundo sabe que las grandes cantidades de droga pasan por México y se van a Estados Unidos de muchas formas, pongamos por caso, los narco túneles encontrados recientemente en la frontera cerca de Tijuana.
Es por este tipo de cuestiones que nos parece coyuntural la narco-guerra: siendo honestos, en México desde hace ya mucho tiempo se consumen drogas de la forma que he mencionado, pero una cosa es consumo y otra muy diferente es decir que: “nuestra juventud está perdida en el infierno de las drogas”. Ser consumidor no es igual a estar a un pie del abismo de la adicción y… ¿desde qué instancia se puede proteger a la juventud del abismo que puede acarrear el consumo? Pues no hay nada mejor que la educación. Es aquí donde entra nuestra amada filosofía para hacer y jugar el papel que le corresponde.
La educación, desde la Preprimaria hasta los altos vuelos de las Maestrías o los Doctorados están pensados (¿cómo no?) desde los puntos de vista de las corrientes de pensamientos filosóficos de las diversas escuelas pedagógicas y a forma de vuela pluma los vamos a analizar, dadas las características de éste trabajo.
Lo que ocurre o de lo que se trata de evitar es el consumo, el acto en que un diller (traficante al menudeo) les ofrece drogas a un grupo de estudiantes, en una fiesta, por ejemplo. Pero éstos estudiantes hipotéticos, han pasado de lunes a viernes ejercitando sus capacidades intelectivas en la escuela (digamos, secundaria, bachillerato o universidad) y ellos tienen (claro, si la educación ha sido de calidad, con maestros preparados, etcétera, etc), la capacidad, el juicio y el criterio para discernir si ese acto es positivo o negativo, es decir si aceptan la droga o si dejan al diller que simplemente se vaya. Veamos un buen argumento de la filosofía de la educación de John Dewey, interpretado por el filósofo contemporáneo Fernando Savater, uno de los mayores filósofos del mundo actual en su libro La Aventura de Pensar (p.p. 263-264):
“Dewey tuvo una gran influencia en el desarrollo del progresismo pedagógico, que propone una transformación total del sistema escolar, haciendo que éste gire alrededor del estudiante y no al revés. Según esta perspectiva, la escuela debe convertirse en el ámbito en el cual el niño aprende los elementos esenciales para su futuro buen desempeño como adulto. Contra la concepción tradicional que veía el aprendizaje como la imposición de una serie de contenidos al alumno —que vendría a cumplir un papel puramente pasivo, como mero receptor— por parte del profesor, el progresismo pedagógico subraya la actividad y el juego experimental del alumno —verdadero artesano de su propio conocimiento— como determinantes en todo aprendizaje. Dewey fue el pedagogo más original, renombrado e influyente de los Estados Unidos, y uno de los educadores más perspicaces y geniales de la época contemporánea, influyendo en el curso de, por lo menos, tres generaciones”.
“El pensamiento —que según Dewey es un producto de la evolución biológica— y la conducta humana se desarrollan siempre en vinculación con un ambiente físico. Pero, por otra parte, el pensamiento y la conducta humana no se reducen a ser un simple producto de un enorme mecanismo, sino que constituyen un hecho comunicativo y social, con una matriz cultural —no sólo biológica—, con la función específica de modificar la estructura y realizar el significado de una situación de experiencia. Lo que propone Dewey entonces es tratar siempre de ubicar y pensar la conducta humana, a partir de una doble matriz: una biológica, donde el pensamiento es producto de la evolución biológica, y otra cultural, porque el pensamiento siempre va a ser un hecho también comunicativo y social”.
“La experiencia nos revela que la aventura del ser humano en el mundo es dramática, basada en la incertidumbre. No sabemos a qué atenernos y ése es un problema grave porque estamos acechados por necesidades. Entonces el conocer no es un mero saber que contempla desinteresadamente el mundo, sino que se propone sacarnos de la incertidumbre. El conocimiento siempre busca dominio y seguridad. El conocimiento no es para nosotros un mero saber desinteresado, sino que es una herramienta de dominio y seguridad que pretendemos aplicar sobre nosotros mismos y la realidad. Al menos, eso pensamos. Por lo tanto, la validez del conocimiento no se refrenda simplemente con la verdad abstracta, sino con la práctica humana, con la que, para salir adelante, necesitamos romper nuestra incertidumbre para saber a qué atenernos. Esto es la fuente, la orientación y la práctica válida del conocimiento. A ésta forma de plantear las cosas se le ha llamado pragmatismo. El que acuñó el término de manera más explícita es William James quien escribió un libro titulado precisamente Pragmatismo. James asegura que ha sido en los primeros textos de Dewey en los que él se reconoce para desarrollar la idea del pragmatismo. Efectivamente, el inspirador verdadero del pragmatismo es Dewey, quien desecha la idea de un pensar por pensar. El pensamiento es una forma de obtener los resultados que necesitamos, un dominio sobre la incertidumbre que nos es urgente. Para eso sirven la filosofía, la comunicación y el esfuerzo del conocimiento.”
[Fin de cita] Si esto se lograra con la educación, quizá ya estuviéramos pidiendo demasiado, pero lo cierto, desde éste punto de vista filosófico, es que el educando es el primer sujeto responsable de su construcción como persona y es de suponerse que cualquier persona, con las herramientas intelectuales adecuadas, por ejemplo, nuestros hipotéticos estudiantes, dejarían ir la oportunidad de consumir drogas ilegales.
Pero ocurre que el problema es todavía mayor: la narco-guerra es una estupidez que todo lo mancilla, ya que podemos afirmar, que en éstas nuevas generaciones, por utilizar la metáfora, digamos, en el momento que nuestros jóvenes están saliendo "a la luz" para ver con sus propios ojos el mundo, sólo ven que arriba de ellos, los adultos comentan pros y contras de la narco-guerra, lo cual les genera —con toda razón— un panorama desolador y triste, se puede hablar de que la generación de la narco-guerra, es una generación “perdida” como lo fue la generación después de la Segunda Guerra Mundial. Además, en su discurso, la Presidencia se engaña y nos engaña: por un lado dice querer “fortalecer la educación” y por otro lado quiere eliminar las asignaturas de la filosofía, como se lee en el periódico La Jornada del lunes 28 de febrero de 2011 en una nota de la reportera Karina Avilés titulada: “LA SEP “DECRETÓ LA MUERTE DE LA FILOSOFÍA”. Gabriel Vargas, filósofo entrevistado al respecto dice: “(el gobierno) se contradicen, “Dicen que son humanistas y eliminan las humanidades; dicen que son democráticos y hacen una reforma autoritaria; dicen que están en contra del narcotráfico y no hacen un esfuerzo por ofrecer a los estudiantes fuerzas morales a través de la educación.”
El ser humano en general, —igual que cualquier alumno— es una combinación poli factorial de elementos históricos, culturales, de condicionamientos de clase, religiosos, familiares y por supuesto, educativos. Pero ocurre que en el ámbito de acceder al consumo de drogas o no acceder, el educando o joven está él solo y su decisión y su decisión resulta que tiene qué ver más que con cualquier otro factor, con la educación, ¿por qué? Porque elegir un acto u otro es un asunto de libertad, y precisamente de encauzar bien la libertad debe de tratarse la educación. La educación debe fortalecer y saber guiar la libertad. Los actos de la libertad corresponden al libre albedrío personal, pero no es lo mismo una libertad vuelta “libertinaje” que una libertad que busca fortalecerse con juicio y capacidad de discernir entre actos positivos y actos negativos.
Seamos sensatos: la narco-guerra no es un elemento que inhiba el consumo, la narco-guerra es sólo otra improvisación política, basada “realmente” en oscuros intereses inconfesables. No nos hagamos brutos… La educación es el bastión o la trinchera verdadera para combatir el consumo, y de eso dependerán las próximas generaciones que sólo se les contamina con el amarillismo de la sangre y las balas…
viernes, 8 de julio de 2011
¿STEFAN GANDLER MAÑANA EN LA JORNADA?
ESTAMOS DE LUTO HOY TODOS
LOS FILÓSOFOS Y LOS PENSADORES
POR LA SENSIBLE PÉRDIDA HOY
VIERNES 8 DE JULIO DE ADOLFO
SÁNCHEZ VÁZQUEZ: HAY QUE
RETOMAR SU URGENTE LECTURA
Y SU PENSAMIENTO CRÍTICO.
LOS FILÓSOFOS Y LOS PENSADORES
POR LA SENSIBLE PÉRDIDA HOY
VIERNES 8 DE JULIO DE ADOLFO
SÁNCHEZ VÁZQUEZ: HAY QUE
RETOMAR SU URGENTE LECTURA
Y SU PENSAMIENTO CRÍTICO.
Para los y las mundanas de Zacatecas interesados en Cine...
SALVADOR PLANCARTE es muy bueno para éstos tópicos, ha estudiado y dado clase en Hot Waters, estudió en el D.F. y Berlín también... es toda una recomendación... sólo píquenle con un clic a la imagen para ver la letra pequeña...
lunes, 4 de julio de 2011
EL ESCÁNDALO DEL PLACER...
"Asumir la quietud y saborearla es la última lección de la razón práctica, su ápice. La actividad del hombre, su esfuerzo ingenioso, su heroísmo, su solidaridad, su arte, no llevan a nada que trascienda esa experiencia afirmativa del asentamiento en la vida/mundo que denominamos PLACER. Todo lo que prácticamente tiene sentido para los hombres lo tiene en cuanto conduce, posibilita o promete algún placer humano. No hay destino más alto: no hay altar superior al que el placer humano deba ser inmolado. El resto es superstición. El hombre no ha sido hecho para nada sino para sí mismo; y en cuanto trasciende la biología y alcanza lo simbólico, ha sido hecho por sí mismo. Sentir y afirmar la experiencia de vivir son su meta permanente, única. Lo que hay al final de cada uno de sus más altos logros es un recogimiento que se contenta en sí mismo y que no quisiera concluir... pero concluye. Ese placer cada hombre lo ha de experimentar por sí mismo, de forma individual y antigregaria. Ahí está el escándalo, siempre inspirado por la superstición clerical que nos quiere perpetuamente congregados en espera de un objetivo mayor y futuro. En este sentido el placer es nihilista porque subvierte cualquiera de los grqandes Ideales venerables que lo trascienden o los Principios que lo minimizan, pero es un nihilismo que reconcilia al hombre consigo mismo y que convierte tal reconciliación hedónica en fuente de valores. El placer es anticolectivista, porque sostiene -sin necesidad de decirlo- que el destino de la intervención social del hombre no es sacrificar al individuo para perfeccionar lo colectivo, sino perfeccionar lo colectivo para dar nuevas oportunidades de gozar al individuo."
* * *
"El amor trasciende su objeto, lo busca allí donde aún no está, lo requiere allá donde ya no está; la idealización del objeto amado que el amor impone proyecta a éste hacia lo inalcanzable incluso en la posesión misma: por eso el amor merece tanto la pena, pero también por eso causa tantas penas."
FERNANDO SAVATER
domingo, 3 de julio de 2011
Orgullos del Mexicano, 2011
Consulta Mitofsky
ENCUESTA NACIONAL EN VIVIENDAS
ENCUESTA NACIONAL EN VIVIENDAS
La música ranchera es considerada por los mexicanos como la que podemos presumir, muy por encima de la Folklórica, la banda, la norteña, la balada o la salsa.En la comida a presumir destaca el mole, dos veces más que el pozole y tres veces más que las enchiladas. Ahora los tacos y los tamales son superados por los “antojitos”. El mole es mas orgullo en la parte centro y sur del país, mientras que el pozole en el bajío.Irrumpe “el Chicharito Hernández en primer lugar y “el Canelo” Álvarez en quinto lugar, por lo que se pueden considerar las nuevas estrellas deportivas a nivel popular, destacando la ausencia de Adrián González el deportista mexicano mejor pagado de toda la historia y líder de bateo actualmente en las grandes ligas.Vicente Fernández es el cantante que genera más orgullo a los mexicanos.Las ciudades mexicanas que más se presumirían en caso de tener que hacerlo son Guadalajara, Ciudad de México, Veracruz, Acapulco, Monterrey, Morelia, Cancún, Oaxaca, Mérida, Guanajuato y Puebla.Sí de beber se trata, el tequila es por mucho el orgullo mexicano, seguido de la cerveza, el mezcal y el pulque.Benito Juárez, es hoy el personaje histórico que provoca más orgullo, seguido de Miguel Hidalgo, Pancho Villa y Emiliano Zapata, todo muy similar a 2005.
sábado, 2 de julio de 2011
Decálogo del perfecto escritor joven
Febrero 2002 por Marcos García Caballero
1
No te voy a decir que leas, no te voy a decir que tienes que leer y devorar y digerir miles de libros de poesía, novela, cuento, ensayo, teatro, filosofía, güiones de cine y de radio y periódicos, no te lo voy a decir porque eso ya lo sabes; empecemos por lo importante: ¿Cuál es tu posición social? ¿Eres un jóven de clase media que se hartó de la televisión? ¿Eres un mesero que por las noches estudia el bachillerato o la Universidad abierta? ¿Trabajas por gusto o por necesidad? ¿Eres mecánico o auxiliar administrativo en un despacho de abogados o en una oficina del gobierno mexicano? ¿Trabajas en los medios de comunicación? ¿Eres pobre jodidísimo, pobre a secas o un pobre que puede ir al teatro, viajar a Cancún una vez al año o a España, Estados Unidos o Guatemala? Lo primero que tienes que hacer es dejar la clase social de pobre que seas: si eres ultra pobre tienes que volverte, como mínimo, clase media y ahí quedarte, si eres clase media acomodada tienes que volverte pobre y olvidarte del coche de mami o de papi y buscarte el peor trabajo que puedas... por un tiempo, ya después volverás a una clase social acomodada. Acuérdate siempre lo que decía el gran maestro-erudito-poeta Ezra Pound: “Sólo los de a tiro idiotas no entienden que los pocos bienes de la sociedad NO son para todos sino para aquellos que saben PORQUÉ sólo pueden ser gozados por unos pocos” Éste primer punto te llevará vivirlo en carne propia cerca de 10 años. No te claves en la miseria ni el sufrimiento, pero tampoco en la banal idiotez oligofrénica de la mayoría de la gente, como decía Thoreau: “hay que vivir en una desesperación tranquila”.
2
¿Tienes vicios? ¿Las mujeres, el juego, la droga, el alcohol u otra cosa aún más excéntrica? Te felicito. De eso se aprende todo lo que en la vida vale. Pero te tengo malas noticias: Tienes que dejarlo. Es más importante escribir. Muy importante: nunca vayas a talleres ni escuelas de escritores, la mirada propia necesita reflexión. Pero gánate la confianza de los iniciados, ¿Cómo lo vas a hacer? Bucea en tus pasiones y ahí encontrarás la respuesta. Pero ojo: nunca confundas la pasión con el vicio, eso puede ser mortal.
3
Ya sé que las familias son engorrosas, farragosas y fastidiosas que obligan a cosas que no quisieras... pero, tienes qué pensar: “¿Cómo me llevo con mi familia?” No te apresures: si piensas “Bien”, tienes entonces que llevarte mal y despedazarlos con tu desprecio y tu arrogante soberbia; si piensas que te llevas “mal”, entonces es tiempo de ganártelos, dales tu presencia, tu apoyo y tu amor, es decir dales regalos, hazlos reír y gánate su confianza, recuerda que nada es gratis. Si piensas que NO debes llevarte mal con tu familia si te llevas “Bien”, entonces nunca serás escritor. Como decía en una novela Fernando Savater: “el que tiene miedo a la nada, lo necesita todo”. Y tú sólo necesitas papel y pluma o en su defecto computadora con impresora.
4
¿Qué tal andas de viajes? ¿Viajas mucho? ¿Viajas poco? Si viajas mucho ya párale: hay que escribir. Si viajas poco... ¡entonces qué chingados haces aquí?! Acuérdate que todos tienen que saber lo que es un “pata de perro” como alguna vez dijo en un concierto Rocco, el cantante de La Maldita Vecindad y los hijos del 5 Patio. Órale.... a moverse, a morirse de hambre en la aventura o a vivir la opulencia del viaje, lo que sea, pero ¡Hazlo ya! Recuerda siempre que los primeros filósofos de la Grecia clásica eran en gran medida exploradores y que Borges, con mucha agudeza y espíritu tolerante dijo: “El nacionalismo es una enfermedad que se quita viajando”.5
Nunca quieras conocer a un güionista, periodista o escritor consagrado que da la casualidad que admiras y del cual no tienes formas de acercarte: los ídolos tienen que estar lejos, conocerlos en persona es mortal y puedes dudar de tu oficio, que es lo más peligroso que te puede pasar. Recuerda lo dicho en el punto dos.6
En lo referente a las relaciones amorosas hay que decir más. Si eres hombre, entonces tienes que ser un perro o un galán o un dandy con las mujeres, pero amarlas a TODAS. Si eres mujer, tienes que usar los poderes que la madre tierra te obsequió en tu cuerpo y en la inteligencia. Debes ser LEAL, si quieres ser fiel debes decidirlo tú y ser LEAL a esa decisión, pero tampoco te enamores de un hombre sólo porque te escribió un “bonito” poema. Si quieres ser escritor y eres gay o lesbiana, entonces tienes A FUERZA que participar en marchas, foros y lugares de discusión donde se promueva la tolerancia a tu preferencia sexual.
En lo referente a las relaciones amorosas hay que decir más. Si eres hombre, entonces tienes que ser un perro o un galán o un dandy con las mujeres, pero amarlas a TODAS. Si eres mujer, tienes que usar los poderes que la madre tierra te obsequió en tu cuerpo y en la inteligencia. Debes ser LEAL, si quieres ser fiel debes decidirlo tú y ser LEAL a esa decisión, pero tampoco te enamores de un hombre sólo porque te escribió un “bonito” poema. Si quieres ser escritor y eres gay o lesbiana, entonces tienes A FUERZA que participar en marchas, foros y lugares de discusión donde se promueva la tolerancia a tu preferencia sexual.
7
La cuestión religiosa es importante de atender. Si crees que la religión es “demasiado” importante de atender, entonces métete en una cantina con tus amigas y amigos y emborráchate, por supuesto, para que lo vuelvas a pensar en la resaca; si crees que no es importante o no “muy importante” entonces mira a tu alrededor: las iglesias, los monasterios, el crucifijo que seguramente está en tu casa o piensa en la cultura musulmana, japonesa, maya, la de los pieles rojas o el budismo; date tiempo para pensar QUÉ ES LO QUE ESTÁ EN JUEGO con la religión.
8
Éste punto es la relación entre géneros literarios: si quieres ser güionista no desprecies a los poetas... ¡No los minimices! Y también a la inversa: si quieres ser cuentista no te burles de los dramaturgos. Recuerda que por más odios que haya entre escritores como dijo Karl Kraus, en el fondo todos somos CÓMPLICES, o por lo menos trata de que así sea.9
Éste punto es el referente a la política. ¡Tienes que participar en política! Como sea, existen mil formas, a favor o en contra o yo que sé pero hazlo, o prepárate para hacerlo algún día. Repaso éste decálogo y siento que hay muchas, muchísimas cosas importantes que no he mencionado (el humor, la ironía y el relajo, la técnica, las preceptivas, el estilo y su debate, la crítica, las modas literarias, etc, etc,), pero algunas de esas las puedes encontrar en mis cuentos, novelas, ensayos, güiones de cine y poemas. (Lo digo sin vanidad). Muy importante: entérate de qué es lo que está escribiendo tu generación, tu PROPIA generación. Y hasta aquí llego, no hay punto número 10, porque está esperando este decálogo que tú lo pongas. Adelante, adelante, lee a Fausto, escucha a Verdi a Mozart, observa a Kurosawa, adelante, siempre adelante... no hay final para la tarea del hombre en el universo, por mucho o poco que sea lo conquistado, tú sigue adelante.
Escrito hace nueve años, éste "Decálogo del perfecto escritor joven" me sigue resultando válido, pero que se aclare que es para el "escritor joven", los que ya no lo son, que se busquen otro decálogo.
viernes, 1 de julio de 2011
En la Próxima Dos Filos
En la próxima Dos Filos (parece que es la 114) va aparecer un ensayo mío sobre la novela de Saúl Ibargoyen "El Torturador", no es una novela cualquiera y convencional, si en literatura les gustan las emociones fuertes, les sugiero que se la compren. "El Torturador" apenas se presentó en Noviembre en La Casa del Poeta, pero yo apuesto que falta ver su impacto en las literaturas mexicanas....
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