Registros, velocidades, ensayos, comentarios, poesía, del mundo de la pedantería remota ¡para los fieles mundanos!
viernes, 1 de abril de 2016
OBSERVACIÓN
NO DEJA DE INQUIETARME Y PREOCUPARME EL AUMENTO DE LOS INCENDIOS FORESTALES, A USTEDES NO MUNDANOS? ¿ALGUIEN SABE POR QUÉ? O DE PLANO CREEN USTEDES QUE CREO EN LAS SUPERCHERÍAS? PRONTO PRESENTARÉ UN LIBRO DE POEMAS EN AGUASCALDERAS CITY, YO LES AVISO POR ACÁ, Y DESPUÉS, PUES UNA BUENA FIESTA!! AUNQUE NO SEA COMO LAS DE RONALDO O VARGAS LLOSA JAJAJ!!!
miércoles, 16 de marzo de 2016
CAUSA SUI
Para mi hermana Lucía
Bayona, cantante y maestra
De ahora en adelante yo soy causa
sui,
alma
mater de mi cuerpo y de mi sombra.
Soy
la causa y el efecto,
la
diferencia entre la tierra y el adobe,
el
cuero y la rebeldía,
la
voluntad y la esperanza.
Penetro
en mi interior por mi oreja derecha y
contemplo
los árboles de un bosque antiguo,
legendario,
irreal pero concreto.
Busco
a tientas entre los sonidos
perdidos
de la memoria.
No
escribo este poema para que me lean,
sino
para ser leído y alguien, recuerde su propia vida
con este
poema perverso que, según dicen, no sirve para nada.
He
dejado en la noche las primeras letras,
los
primeros gestos,
estoy
momificado en una estatua y una sombra
que
va a parir a la luz mi pensamiento.
La
intemporalidad es mi estrategia,
un
carril por donde el viento no pasará,
por
donde las miradas nada atisbarán.
Me
fundamento en la necedad de afirmar la vida
por
este hilito desmadejado de palabras.
Sueño
abarcar la punta azul de este horizonte de leopardos
que
me obliga a dar cornadas a la niebla desde hace años.
Absorbo
la vellosidad de la luz:
gotas
rugosas de un presente fugitivo.
Al
amanecer mis pupilas enfebrecidas recuerdan el paso
de
jóvenes guerreros en noches de lunas de ginebra y hachís.
Para
que el pasado sea fructífero debe tomar la forma
de
un encuentro, de un corolario de tiempos que matan al tiempo
y
las horas: un breve atisbo de pasado, el paraíso: aciagos días
en
que nuestra vida la vivían los otros,
aciagos
días cuando el rostro
aún
no se fusionaba con la máscara, el engaño y la ignominia.
Aquello
fue crecer, dar la vida por noticia vieja, archivarla o
traspapelarla
de los asuntos importantes de sobra conocidos.
Como
abandonar un taxi de un portazo y contemplar las calles.
Lo
único que no se robará la globalización: las calles de nuestro
pequeño
planeta. Y mientras existan las calles existirán los libros:
pequeños
centauros tramados en las calles, en las cafeterías,
en
los bares, en las avenidas, en los parques y terrazas.
Lugares
donde uno espera ser redimido,
por un beso,
por un trago,
por
una pelea o por un canto de flores negras.
Retratos
de una roca: la muerte propia es perecedera,
pero
la especie es perpetua.
Retamos,
fuera de toda coherencia, a la tiranía de la lógica,
y
nos plantamos como demonios en una palabra: ¡causa sui! Principio
de toda historia mítica,
verdadero
manantial de todas las galaxias.
Regreso
a mi exterior y me mareo: ¿dónde estaba antes de comenzar? ¿Penetré por mi oreja derecha
o fui directamente proyectado fuera de ella?
El
hombre es una pregunta cuya respuesta jamás sabremos sino
a
posteriori. El conocimiento es una fuente cuyos frutos
malgastan
la voluntad: ni el poeta más erudito
ha
escapado de ellos.
China,
Roma o el imperio austro húngaro sólo dan de comer
—en
la mayoría de los casos— para un plato de lentejas.
Si
en verdad penetro por mi oreja derecha
jamás
me encontraré en un bosque,
sino
frente a un espejo en el cual no me reconozco,
y
ni mi gemelo inexistente podría revelarlo;
soy
pues, causa sui, fundamento de lo real,
de
la percepción, de la voluntad humana que en mí se representa, pero
para eso me baso en un absurdo,
en
un equívoco, en un tropiezo, en una carcajada que me desmiente y confirma mis sospechas:
la
poesía no salva la vida ni salva ni madre, sólo es un tejido invisible
que
salva al instante,
pero
mediante ello, salvamos la intemporalidad, y si es así,
dejemos que arda
el fuego hacia lo alto, locamente entre
la noche y
entre las
gargantas calcinadas de la noche. ¿Verdad Henry? ¿Verdad Artaud?
lunes, 14 de marzo de 2016
LA NUEVA REVISTA DOS FILOS No.- 130
ME ACABA DE LLEGAR ÉSTE QUE ES EL NUEVO EJEMPLAR, CONTRA VIENTO Y MAREA Y TODO LO MALO QUE QUIERAN, PERO LA VERDAD ÉSTE EQUIPO CON EL QUE YO HE COLABORADO VARIAS VECES Y LIDEREADO POR JOSÉ DE JESÚS SAMPEDRO DESDE ZACATECAS ES UNA MARAVILLA. TODAS LAS REVISTAS CULTURALES QUE HE CONOCIDO SE QUEDAN EN EL CAMINO, PERO DOS FILOS DESDE ANTES DE VUELTA DE OCTAVIO PAZ (POR MESES) PERMANECE CON FIRME PRESENCIA EN EL REVISTERO MEXICANO.
miércoles, 9 de marzo de 2016
jueves, 31 de diciembre de 2015
domingo, 6 de diciembre de 2015
La Jornada Semanal 30 agosto 2015
INSTANTÁNEA
Marcos García Caballero
Me recuesto sobre la tierra. Un cielo gris flamea sobre
Ciudad de México. Una muchacha absorta en su soledad me escucha a través de
este texto que nunca he escrito y desde que subí a la cima me ha dado vueltas
por la cabeza, al igual que a un campesino de tierra caliente le da vueltas su
turbante de mosquitos. Me he detenido a pensar que será y que no será, como la
sangre con su trotar de caballos negros me escurre por dentro, en el mausoleo
de todas esas viejas ideas que he tenido y que ahora están enterradas y
muertas. Pero junto a mí está mi sombra, muy tierna ella, con su sombrero y un
gato crispado jugando en su regazo. Mi sombra es el sultán de mi deseo y de mi
destino; sujeto su dentadura como si fuera a sujetar un bosque y la siento
fuertemente encadenada a mí cuando expele el humo azuloso de su cigarro; yo soy
el mar de su ballena entristecida por la memoria de lo que no le tocó vivir y
de lo que huyó dejándome a solas con mi carne. Cierro los ojos, una
enciclopedia se abre y deja escapar gaviotas y murciélagos; lenguaje de fayuca
y almacenes de prestigio en estampida cuando mis ojos se cierran. No sé lo que
será de mi sombra cuando mis ojos se cierran; tal vez se trepe a un árbol a
buscar al gato que la ocupaba, tal vez me apuñale con cuchillos que yo no oigo,
tal vez me abandone y sólo puedo pensar –digo que pienso porque sólo lo que
pienso puedo tratar de despejarlo como una ecuación y dejarlo solo en el papel,
mientras que cuando tengo cerrados los ojos no puedo estar seguro si estoy
pensando o estoy cayendo, como en un sueño–, como decía, sólo pienso que tal vez
la muchacha me sigue leyendo, y su lectura da fe de que alguien que cierra los
ojos no es inútil porque imagino la frondosidad de sus ojos desplegándose sobre
mis palabras y quiero tocar su fondo, su sentir, quiero asomarme a la ciudad
donde ella vive que, aunque es la misma en la que yo habito y en la que yo
viajo por los túneles del Metro, es también otra; otras son sus ausencias, sus
malestares, mi sombra en su presencia sólo la consignan estas palabras, pero
por medio de estas palabras la escucho y le digo: tienes razón, la has tenido
siempre (y ahora no sólo cierro los ojos sino los aprieto con la fuerza de un
huracán que de golpe, instantáneamente, arrasa con la ciudad que había
contemplado), y la muchacha, como es listilla, se ríe, dice gracias por darme
la razón y me olvida, se dedica a sus actividades y ahora yo la empiezo a
escuchar, escucho sus tacones bajando la escalera... ¿a dónde irá? Me dan ganas
de gritarle: “¡Cuidado, la vida es una trampa, si no las sabes esquivar
acabarás en la tienda de artesanías de la muerte!” Y algo hace clic –aunque no
exactamente clic, pero clic es la mejor manera de decirlo con el alfabeto que
nos ha tocado– y ese clic me distrae y hace que abra los ojos y veo una familia
parada delante de mí y lo primero que pienso es en levantarme del suelo, aunque
a decir verdad me la paso muy bien en el suelo en este momento, e intento hacer
un ademán a la familia, un saludo o algo, porque a decir verdad, en esta parte
de la ciudad no hay muchas familias y menos en esta postura, todos sonrientes
como si se les fuera a entregar una medalla, sin verme siquiera, y en este
mismo momento les cae un látigo de luz fugitivo que los embellece y los vuelve
planos, y yo me digo que ese látigo no puede ser más que el del flash de la
cámara que hizo clic y después todos se van y me dan las gracias, aunque yo no
sé por qué, ya que yo en lo que estaba pensando es en que la literatura moderna
cada vez pierde más descripción e imagen y que la palabra misma enlazada con
otra palabra –por ejemplo una cola de caballo en la nuca de una mujer, aunque
no sea la mejor imagen literaria, pero en esa estaba pensando– es lo que queda,
pues el cine y la televisión, por no decir la computadora, se han robado todas
las imágenes y cuando uno lee un libro es odioso imaginarlo como una película,
ya que el fin de la literatura no es propiamente ver cómo se ve una roca, una
toronja o una cola de caballo en la nuca de una mujer, por ejemplo, sino
meditar viendo o mejor dicho una meditación paravisual, aunque esto suena horrible.
Y yo me digo: ¿por esto me dieron las gracias? Bueno, qué amables, pero tal vez
es demasiado; yo sólo le doy las gracias al de la vinatería cuando quiero oír
un buen blues y asarme el pecho con el calorcillo de un generoso whisky y saco
la lengua y olfateo como serpiente la guitarra de la siguiente canción que
deseo escuchar en honor a Ezra Pound y de repente algo se me acomoda y siento
un ronroneo que me da tanto miedo que sólo puedo mirar el cielo rasgado y
sentir cómo mi sombra se me acomoda de nuevo con su gato y me coloca la cámara
que había traído yo acá para sacar fotos.
viernes, 27 de noviembre de 2015
MARCOS GARCÍA CABALLERO, UN ESCRITOR SIN FAMA ANTIPÁTICA.
USTED LO CONOCE? SE OYE QUE LE DICEN SOLFEO, FOLLADOR, SABELOTODO, ES DECIR: PALABRAS QUE NO DICEN NADA. POR ÉSTAS PÁGINAS SUYAS: HÁPAX POÉTICO Y PEDANTERÍAS REMOTAS, NADIE LE DICE NI SIQUIERA PEDANTE, NO TIENE FAMA DE SER ANTIPÁTICO NI FANTOCHE Y SABE UN CHINGO DE COSAS Y DICE QUE QUIERE APORTAR MÁS A PESAR DE SUS CUATRO LIBROS, LAS LECTURAS QUE HA DADO Ó CONFERENCIAS. ENTRE SUS DOS PÁGINAS LLEVA 220,000 VISITAS DE ESTADOS UNIDOS, FRANCIA, MÉXICO, ARGENTINA, RUSIA, CHINA, Y ALEMANIA PRINCIPALMENTE.
martes, 24 de noviembre de 2015
LA GENTE INTELIGENTE, por marcos garcía caballero
La gente inteligente empieza comprando libros. La
gente inteligente lee los libros que compra, al principio de su trayecto de
lectura, la gente inteligente se siente de hecho inteligencísima, y de hecho
así es. Pero también pasan los años sobre la gente inteligente, la gente
inteligente empieza a sentirse rara, y lo que pasa es que en realidad demasiada
inteligencia es peligrosa, es inquietante, no cabe en ningún lado. Luego, poco
a poco, la gente inteligente deja de comprar tantos libros, es entonces que la
gente inteligente siente que por culpa de tanta inteligencia, puede ser que
haya perdido amores, que quizá en un arrebato le dijo imbécil al jefe o
superior de la empresa, de la oficina, cualquier cosa, cualquier acto o conducta
que salió y costó carísimo. Es entonces cuando la gente inteligente siente que
le debe al mundo su cuota de estupidez, nada pasa, pero la gente inteligente
empieza a ver más televisión, empieza a olvidarse de los libros… esos libros,
carajo, ¡Esas malditas historias! ¡Esos malditos autores que pusieron las bases
de la civilización! Entonces, la gente inteligente se empieza a confundirse con
la gente común y corriente… hasta que un buen día, esa gente, que fue tan inteligente
comienza a preguntarse de dónde salió esa panza, de dónde salió toda esa basura
mental que antes no creía, y envejece, toda la jodida gente común y corriente…
¿Qué qué pasó? ¡Fernando del Paso se ganó el premio Cervantes, el máximo
galardón a las letras en nuestra lengua! No tiene importancia, dice la gente
común y corriente…
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