“La felicidad es una frivolidad de la memoria”
En recuerdo del autor de Manual del distraído, ofrecemos esta charla donde habla de su pasión por la novela policiaca, de su escritura y del whisky como medicina disfrazada de bebida alcohólica.
El pasado 5 de junio murió Alejandro Rossi, considerado uno de los prosistas más notables que se hayan dado a conocer en México. En 1994, con motivo de la publicación de la antología narrativa Diario de guerra, realicé esta entrevista que resultó más bien una larga charla donde Rossi comentó algunos aspectos de su infancia, su interés por la novela policiaca, sus diversos traslados por el mundo y en la cual se revelaba como un conocedor del whisky: “La mejor bebida del mundo”.
Alejandro Rossi fue sumamente generoso y paciente conmigo en la que sería mi primera “entrevista profesional”, va como un pequeño tributo a un gran conversador y autor excepcional.
¿Cuál es el recuerdo más nítido de la infancia?
Me viene ahora el que yo creo es el primer recuerdo. Me veo en una cuna tosiendo continuamente. Tenía tosferina. En aquella época —estamos hablando del año 33— debería tener yo menos de un año. La tosferina era una enfermedad endiablada y era mortal, muy tenaz, duraba meses. Estoy, pues, en una cuna con una tos sin sosiego y veo unas sombras, unas caras, personas a mi alrededor. En ese tiempo a los niños los curaban con viajes en avionetas para producir cambios rápidos de altura: se suponía que esto descongestionaba las vías respiratorias. Nos encontrábamos en Forte dei Marmi, playa famosa en Italia, en la Toscana, cerca de Viareggio. ¿Será ése, en verdad, mi primer recuerdo?
Entonces, ¿cuál es el recuerdo más querido?
No lo sé. La felicidad es más elusiva, la olvidamos. Es una frivolidad de la memoria. Las heridas, en cambio, siempre están vivas. Pero guardo fotos de mi primera infancia en las que me veo como si estuviera en el paraíso terrenal. ¿O era yo un hipócrita?
¿No es quizás esa aclaración que hace al final de Diario de guerra cuando usted le dejaba su cuaderno con sus escritos a su madre...?
Ah, pero entonces ya no era un niño, era un adolescente. Ahora me viene un recuerdo, no, desde luego, el más querido, pero es uno que se cruza con algo que me llamó la atención. Cuando vivíamos en Italia pasábamos con alguna frecuencia vacaciones en Venezuela; mi madre era venezolana. Largos e inolvidables viajes en barco. En uno de esos periodos estuve en un colegio en el que me quedaba a comer. Esto lo conté alguna vez en unos diálogos públicos que sostuve con Adolfo Castañón: en una de esas comidas, cuando llegó el momento del postre, advertí que me faltaba la cucharita. Quise pedirla, pero no me venía la palabra “cucharita” sino “cucchiaino”. Recuerdo la inmensa angustia y el instante en que de pronto me llegó la palabra y mi grito enorme, liberador en el refectorio: “¡cucharita!, ¡cucharita!” Si yo todavía fuera más pomposo, diría que es la satisfacción de dar con la palabra justa. Le decía que esto se cruzaba con otra cosa. En Itinerario, Octavio Paz habla de la época que pasó de niño en los Estados Unidos con su familia. Estuvo en un colegio americano. Y, curiosamente, tuvo el mismo problema con casi la misma palabra: no “cucharita” sino “cuchara”, aunque en su caso, claro, se trataba de la palabra inglesa. Es una extraña coincidencia que comentamos con cierta perplejidad.
En algunas de sus narraciones me encuentro con referencias a la novela o cuento policiaco. En Relatos, Crónica americana y Diario de guerra, por ejemplo. ¿Le gustaría escribir un relato policiaco?
¡Claro que sí! Es una buena pregunta la suya. Desde joven soy un lector asiduo de novelas policiacas. Ahora ya no, me he quedado muy atrás, apenas conozco los autores contemporáneos. Mi fuente predilecta era el Séptimo círculo, la colección que dirigían Borges y Bioy Casares. Era una colección maravillosa, se movía en la tradición de novela policiaca inglesa, clásica, novelas del “enigma”, muy ajedrecísticas, poca psicología y mucha supuesta deducción con la retórica de la geometría. El primer tomo del Séptimo círculo era una novela muy buena de Nicholas Blake que en español se intitula La bestia debe morir. En esa colección se publicó la novela de Bioy Casares y Silvina Ocampo, Los que aman odian. Poseo esa primera edición. Bueno, a partir de estas lecturas me introduje en el género. Después pasé a la novela policiaca americana que tiene por origen a Dashiell Hammett: una novela mucho más abierta, donde se trabajaban más los personajes. En el caso de Hammett, además había una intención sociológica y social. Pienso, por ejemplo, en uno de sus libros, Cosecha roja. Luego transité por muchos autores secundarios y llegué, claro está, a Raymond Chandler, al que he leído y releído. Los primeros libros de Chandler me los prestó Jorge López Páez, gran lector, gran amigo. Chandler viene en cierto modo de Hammett, pero sin afanes sociales; era un escritor muy complejo, instruido por la gran literatura inglesa. Un extraordinario escritor. Se movía en una geografía precisa, Los Ángeles, Santa Mónica, Malibú, Hollywood, las montañas al sureste de Los Ángeles, Lake Arrowhead, Big Bear Lake, ése era su mundo, lugares que conozco bien porque en una época de mi vida estuve por ahí estudiando. Tengo presente un verano en Lake Arrowhead. Cuando comencé a leerlo éramos cuatro gatos quienes lo frecuentábamos aquí en México. Después se tradujo mucho. ¿No se acuerda usted de aquella película La dama del lago? André Gide hizo un elogio de la novela policiaca americana, pero no creo que haya mencionado a Chandler sino a Dashiell Hammett. La obra de Chandler es relativamente pequeña: estamos ante un escritor en que lo policiaco le permite maravillas estilísticas. Un narrador de genio. La oficina de Marlowe es uno de los espacios esenciales en la literatura del siglo XX.
Después siguió leyendo a otros autores de ese género...
Sí, continué en esa línea de novelistas americanos. Uno, por ejemplo, es Ross McDonald, quien es un discípulo, en realidad un imitador de Chandler. Para quienes nos gustaba el ambiente y los paisajes de Chandler, Ross McDonald era un vino aguado pero de la misma viña. Literariamente, por supuesto, no hay comparación entre ellos. Luego pasé a la novela de espionaje, donde la figura mayor es John LeCarré, quien tiene dos periodos: el primero de novela policiaca muy clásico, a la inglesa. Después casi inventa la novela de la guerra fría. Éstas han sido, por así decirlo, mis tres etapas de lectura de novela policiaca. También he leído, por supuesto, a otros autores como Agatha Christie, que al principio no me gustaba, me parecía poco rigurosa frente a aquellas novelas, como teoremas, a las cuales me había acostumbrado del Séptimo círculo. La cháchara pueblerina de Agatha Christie me fastidiaba. Ahora que con el tiempo he cambiado y ahora me quito el sombrero frente algunos libros de ella. Sigo leyendo a los fundadores del género. Conan Doyle es una droga de la que no quiero liberarme.
Usted vivió en muchos lugares: Venezuela, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Italia, Argentina y México. Todo este ir y venir de un país a otro, ¿cómo lo percibe?
Ya no sé cómo lo percibo. Antes me producía problemas. A estas alturas del partido estoy resignado. Así fue mi vida. La desventaja es que he vivido con una sensación de tránsito, de huésped de hotel. Aunque esto se ha ido borrando. No voy a plantearme ahora el problema de qué hubiese sucedido si me hubiera quedado a vivir en Florencia o en Oxford.
¿Disfrutó todos los lugares en los que permaneció?
¿Cómo contestarle de una manera rotunda? Siempre hay momentos de mayor dolor en aquellos lugares a los que hemos jurado jamás volver.
Cambio la pregunta. Se dice que en cierto momento existe algo que nos abre las puertas del porvenir. ¿En algunas de estas estadías se abrieron las puertas de su porvenir?, ¿de lo que usted quería hacer?
A usted le gustan las grandes preguntas. Está bien. Mire, por ejemplo, un tiempo que yo gocé mucho intelectualmente fue el que pasé en Inglaterra. Tenía veintitantos años. Tiene que ver, claro, con Inglaterra, pero también con Oxford y, más en particular, con lo que yo estudiaba. Era un momento de descubrimiento, de un entusiasmo muy tenso por lo que hacía. Ahora bien, los grandes viajes, los que crean cicatrices insuperables e influyen son los de la infancia. Ahora vivo en México, estoy contento de vivir en México y estoy convencido de que aquí me moriré.
Hablemos de Manual del distraído, ¿cómo ve usted este libro?
Es un libro que escribí con empeño, con entusiasmo, mes a mes en Plural y la coda final en la revista Vuelta. Un libro muy cercano, que me acompaña.
¿Por qué escogió los textos que aparecen en Diario de guerra?
Bueno, lo que pretendía era hacer un tomo que recogiese la parte más narrativa no sólo de Manual del distraído, sino de otro libro que se llama El cielo de Sotero, desgajarlos de la parte más ensayística. No incluí el cuento que precisamente se llama “El cielo de Sotero” porque forma parte de una edición ampliada a siete relatos de La fábula de las regiones, además tiene otro tono estílistico. La palabra narración no supone que todo el material de Diario de guerra son, por ejemplo, cuentos, en el sentido canónico. Por narración entiendo algo más amplio, una especie de vasta charla, contar algo que a veces se cristaliza en un cuento en el sentido más estricto del término, y a veces puede ser una crónica o el relato de un recuerdo. Lo que reúne Diario de guerra no es tanto un género sino una voz narrativa. No me pregunte por qué elegí ese orden: hay razones que son de oído, estilísticas. Lo que tengo más claro es el motivo por el cual el texto, que da el título al libro, aparece al final. En primer lugar es un texto por el cual siento cierta debilidad, pero sobre todo porque me expresa de algún modo un estado espiritual que está en todos los otros. Un estado espiritual que yo determino de desasosiego, de estado de alerta, el de una persona que siente a su alrededor una gran fragilidad, que no baja la guardia. Y por ello que en la carátula aparece el fragmento del cuadro de un pintor que tanto admiro, Edward Hopper. Me parece que el faro de Hopper expresa ese tono espiritual, la observación alerta ante las sorpresas de la realidad.
En “Residuos”, texto de Manual del distraído, usted comenta que se esconde detrás de algunas reflexiones de Lichtenberg. Éste explica que extrae una significación de cada cosa y en un día transforma cien objetos en otros tantos oráculos. Al igual que Lichtenberg, ¿busca respuestas sobre su destino de la misma forma?
La cita de Lichtenberg refleja bastante bien una actitud mía: ver señales, signos. Debo decir que siempre padecí esa actitud, es decir, siempre me repugnó. Me doy cuenta de que es una fantasía defensiva, es la espera del pequeño milagro diario, una mezcla de vanidad y desamparo.
Para terminar, ¿qué piensa del whisky?
¡Caramba, al fin me hace usted una pregunta que me puedo responder inequívocamente! El whisky, señora, es la mejor bebida del mundo. Es una medicina disfrazada de bebida alcohólica. Posee maravillosas virtudes terapéuticas. Pregúntele usted a cualquier médico. Baja la presión, es vasodilatador y mil cosas más. Eso desde una visión mezquinamente fisiológica. Desde una más espiritual le hablaría en particular de los primeros dos whiskys, cuando se produce esa leve distancia con la realidad. Estamos en perfecto control, pero los objetos se han alejado unos metros y los contemplamos con nítidez de dibujante. Ya no exigen decisiones, respuestas, actitudes, sino que, repito, los contemplamos. Un momento maravilloso. ¿Sabe usted a qué se parece? A quitarse una camisa sucia y lavarse las manos. Lamentablemente somos víctimas de nuestra biología, de nuestra resistencia, de nuestro hígado y, en mi caso —me ampara una larga experiencia para afirmarlo—, advierto que el tercer whisky empieza a modificar la situación y da paso a un tono polémico y guerrero. Hasta el segundo soy una persona que puede pasar por serena y hasta agradable. Me encanta tomarlo solo y alcanzar esos instantes de paz y de objetividad. Sí, quitarse la camisa sucia de las horas torcidas y mojarse las manos con unas gotas de agua de colonia 4711, la auténtica, por supuesto. Ahí me introduzco en los terrenos de la felicidad. Mi consejo es comenzar a beber en México, a partir de las ocho de la noche. Mi abuelo materno, gran aficionado al whisky, notable especialista, solía aconsejarme: “Nunca bebas whisky antes de las siete de la noche”.
¿Dónde ha disfrutado más un whisky?
En mi casa, o en mi estudio, o en uno de esos bares que casi no existen en México, bares de ruidos silenciosos, tintineos, que tanto le gustaban a Chandler. Bendigo al inventor del whisky, me parece increíble que hayan sido los escoceses.
¿Por qué?
Me parece tan lejano un escocés. Pero me equivoco, los escoceses son un pueblo admirable que ha producido gente fantástica, pensemos simplemente en Hume. Una nación que ha producido el whisky y Hume es sin duda excepcional.
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Alejandro Rossi nació en Florencia, Italia, el 22 de septiembre de 1932. Cursó estudios preuniversitarios en Roma, Florencia, Buenos Aires y Los Ángeles. Llegó a México en 1951 para estudiar filosofía en la UNAM, donde fue maestro e investigador. En 1969 publicó Lenguaje y significado, libro pionero de filosofía analítica en América Latina. Fue cofundador y codirector de Crítica, revista de filosofía, y fue colaborador de Octavio Paz en Plural y en Vuelta, donde escribió los textos que conformaron Manual del distraído (1978). Una parte de su vida la contó en Edén. Vida imaginada (2006). Sueños de Occam (1982), El cielo de Sotero (1987), La fábula de las regiones (1997), Cartas credenciales (1999) y Un café con Gorrondona (1999) forman parte de la obra de quien, dice Juan Villoro, “busca pretextos elegantes para que su existencia parezca un ‘espejismo de la buena voluntad’ de los otros”.
Enzia Verduchi • enziav@yahoo.com.mx
Registros, velocidades, ensayos, comentarios, poesía, del mundo de la pedantería remota ¡para los fieles mundanos!
domingo, 6 de noviembre de 2011
miércoles, 19 de octubre de 2011
triángulo amoroso
Mientras hojeo mis libros te escucho. Si bebo un sorbo de café también a veces te escucho. Te veo salir de la oficina con tu aire decidido enfrentándote al mar de gente y sus contrastes; al vagabundo en el que ni siquiera reparas y el vendedor de los periódicos que finge leer mientras sigue el ritmo de tus piernas de antílope, perdiéndose unos metros más allá, en medio de esta absurda colectividad anónima en que estamos condenadas a vivir y si leo mis libros cuando espero algún encuentro fortuito contigo es por mi... ¿cómo decirlo?, mi empeño de substraerte de esa masa anónima y ser la leona que le pondrá final a tu carrera.
Sé exactamente a dónde te diriges. Cristina me lo ha contado varias veces, sobre todo cuando hemos terminado de disfrutar la flor de la edad y ella siempre con su maldito vicio prende un cigarro en mis narices y comienza a hablar de lo maravillosa que eres. Por lo general experimento tantos celos que la mayoría de las veces no presto atención y comienzo a fingir holgados tosidos y carraspeos de garganta, gracias a esa enfermiza manía cancerígena suya. Me habla de los progresos de tu curso de francés y siempre se pone a soñar en voz alta imaginando el día que regresarán a Europa, me habla de la cordial relación que tienes con tus padres y me cuenta de cómo logras evitar que ellos se enteren de que no eres mas que una lesbiana común y corriente llena de actividades; porque si tu no lo recuerdas, yo no olvido la historia de Cristina, según en la cual un día casi te cachan tus papás cuando te encontraron con una blusa de mujer que compraste para ella y ellos repararon en que el color de la prenda no era tu favorito y tú, con tu nerviosismo de niña mentiste argumentando que era un regalo de cumpleaños para una compañera de la oficina. Cuando Cristina y yo tenemos oportunidad de vernos jamás olvida llevarse esa blusa roja como una forma de demostrarme que la única en su vida eres tú. Cristina es un poco tonta, ni siquiera estoy segura de que sea una verdadera lesbiana, le falta inteligencia y le sobra mucha rebaba de muchachita coqueta. Aunque a mí me jura que no se revuelca con ningún hombre, supongo que lo hace con frecuencia, ¿pero tú, demonios, como podrías saberlo, tontita, si todo el día estás metida en la oficina o en el famoso (y para mi ya detestable) curso de francés, o en el gimnasio o en todas esas tareas en que te ocupas para olvidarte de ti misma?
A pesar de todo, entre tú y yo hay demasiadas semejanzas. Por ejemplo, a las dos nos encanta contar historias, tu le has contado tantas a Cristina sobre Europa que la pobre ha terminado por creérselas todas y yo hago lo mismo con ella jurándole que nunca dejaré de estar a su lado cuando me salta encima y me llena de sus torpes besos. La única forma de detenerla es decirle: "hueles a cigarro", entonces se repliega en sí misma y comienza a contar sus estúpidas teorías lésbicas para demostrarse a sí misma que lo es y habla de una tal diosa lesbiana. ¿Nunca te lo ha contado? Yo estoy segura de que sí, la historia es indignante por estúpida y viceversa, pero hace reír de cualquier manera. Pero no olvidemos el mérito de Cristina: fue gracias a ella que te conocí cuando las dos paseábamos por Coyoacán y a lo lejos te señaló y me dijo: "luego nos vemos", porque corrió presurosa para estar a tu lado. Cuando las vi saludándose con ese ridículo besito en la mejilla sentí deseos de vomitar, pero lo importante fue que te vi, por primera vez, vi el tesoro de Cristina y desde entonces no puedo parar de pensar en ti, porque te vi tan resuelta, tan libre como tus largos cabellos negros ondulando al viento y entonces me dije que tenía que conocerte. Por eso salgo de la cafetería olvidando todo lo que sé de ti para seguirte hasta el cursito de francés para inscribirme en el yo también y dejar de hablar de ti en la oscuridad y ahora hablar contigo en la misteriosa claridad.
Sé exactamente a dónde te diriges. Cristina me lo ha contado varias veces, sobre todo cuando hemos terminado de disfrutar la flor de la edad y ella siempre con su maldito vicio prende un cigarro en mis narices y comienza a hablar de lo maravillosa que eres. Por lo general experimento tantos celos que la mayoría de las veces no presto atención y comienzo a fingir holgados tosidos y carraspeos de garganta, gracias a esa enfermiza manía cancerígena suya. Me habla de los progresos de tu curso de francés y siempre se pone a soñar en voz alta imaginando el día que regresarán a Europa, me habla de la cordial relación que tienes con tus padres y me cuenta de cómo logras evitar que ellos se enteren de que no eres mas que una lesbiana común y corriente llena de actividades; porque si tu no lo recuerdas, yo no olvido la historia de Cristina, según en la cual un día casi te cachan tus papás cuando te encontraron con una blusa de mujer que compraste para ella y ellos repararon en que el color de la prenda no era tu favorito y tú, con tu nerviosismo de niña mentiste argumentando que era un regalo de cumpleaños para una compañera de la oficina. Cuando Cristina y yo tenemos oportunidad de vernos jamás olvida llevarse esa blusa roja como una forma de demostrarme que la única en su vida eres tú. Cristina es un poco tonta, ni siquiera estoy segura de que sea una verdadera lesbiana, le falta inteligencia y le sobra mucha rebaba de muchachita coqueta. Aunque a mí me jura que no se revuelca con ningún hombre, supongo que lo hace con frecuencia, ¿pero tú, demonios, como podrías saberlo, tontita, si todo el día estás metida en la oficina o en el famoso (y para mi ya detestable) curso de francés, o en el gimnasio o en todas esas tareas en que te ocupas para olvidarte de ti misma?
A pesar de todo, entre tú y yo hay demasiadas semejanzas. Por ejemplo, a las dos nos encanta contar historias, tu le has contado tantas a Cristina sobre Europa que la pobre ha terminado por creérselas todas y yo hago lo mismo con ella jurándole que nunca dejaré de estar a su lado cuando me salta encima y me llena de sus torpes besos. La única forma de detenerla es decirle: "hueles a cigarro", entonces se repliega en sí misma y comienza a contar sus estúpidas teorías lésbicas para demostrarse a sí misma que lo es y habla de una tal diosa lesbiana. ¿Nunca te lo ha contado? Yo estoy segura de que sí, la historia es indignante por estúpida y viceversa, pero hace reír de cualquier manera. Pero no olvidemos el mérito de Cristina: fue gracias a ella que te conocí cuando las dos paseábamos por Coyoacán y a lo lejos te señaló y me dijo: "luego nos vemos", porque corrió presurosa para estar a tu lado. Cuando las vi saludándose con ese ridículo besito en la mejilla sentí deseos de vomitar, pero lo importante fue que te vi, por primera vez, vi el tesoro de Cristina y desde entonces no puedo parar de pensar en ti, porque te vi tan resuelta, tan libre como tus largos cabellos negros ondulando al viento y entonces me dije que tenía que conocerte. Por eso salgo de la cafetería olvidando todo lo que sé de ti para seguirte hasta el cursito de francés para inscribirme en el yo también y dejar de hablar de ti en la oscuridad y ahora hablar contigo en la misteriosa claridad.
domingo, 9 de octubre de 2011
sábado, 24 de septiembre de 2011
¿Para qué sirve hoy la Poesía?
Rodolfo Alonso
Si la poesía tiene todavía algún sentido, en estos tiempos de miseria, es cuando continúa encarnando, a pesar de todo, aquello a lo que Dante aludió con tanta nitidez: “la gloria de la lengua”. La sociedad de consumo, del espectáculo, nos han embebido en su atmósfera estridente y demagógicamente chata, falsa en el doble sentido de imitadora y deshonesta, que se ha convertido en el aire que respiramos, en una seudocultura populista y no popular producida seductoramente por los grandes medios masivos de comunicación. Con sus defectos deletéreos sobre la espontaneidad creadora de la gente, inclusive el lenguaje, especialmente el lenguaje.
La cuestión es que si decae el lenguaje humano, decae la condición humana. Porque no usamos el lenguaje, insisto, somos lenguaje. Y cuanto menos lenguaje somos, somos menos humanos, menos hombre. Hemos vivido acaso sin percibirlo una mutación y ahora estamos inmersos no sólo en una civilización cuyo centro ya no es el lenguaje, sino que incluso ataca a las fuentes del lenguaje. La crisis actual de la poesía no es entonces tan sólo la de un mero género literario, sino que —algo muchísimo peor— es la manifestación máxima de una carencia muy profunda en cuanto a la espontánea capacidad creadora de lenguaje por parte de los hombres.
Cada vez que hubo una gran poesía, por alquitarada y elitista que pareciera, siempre estuvo secretamente ligada, aunque fuera por oscuros meandros, con una lengua viva realmente hablada por un pueblo, por una comunidad. Ante la amenazante posibilidad de extinción de la gran literatura, ¿cada uno de nosotros debería, como ya lo anticipó Ray Bradbury en su Fahrenheit 451, esconderse para preservar vivo, aprendido de memoria, el texto de un gran libro? ¿O será suficiente seguir escribiendo el poema?
Porque “la palabra no sería deliciosa si no significase una calidad”, ¿no es cierto, Gabriel Miró? Y el hombre que labra amorosamente el lenguaje que es a la vez suyo y general, íntimamente propio y al mismo tiempo de la especie, el solitario que cumple después de todo la más significativa y necesaria función social, pudo ser nítidamente percibido por Michel Butor, ya a comienzos de la década de los sesenta: “El poeta es aquel que tiene conciencia de que la lengua, y con ella todas las cosas humanas, está en peligro”.
Me parece evidente que la comprensible y valerosa reacción mundial de los ecologistas (a la cual hemos visto sumarse hace poco tantos partidarios de la paz) ha logrado, hoy, llamar la atención sobre las consecuencias deletéreas que la adicción suicida por el poder global y la riqueza obscena ha tenido sobre la calidad de vida humana y de la vida sin más en nuestro planeta, poniendo el acento sobre los daños geográficos, ambientales, concretos y visibles. Pero me temo que todavía no se ha percibido la enormidad del daño psíquico, cultural, estético y esencialmente humano que hemos sufrido para adaptarnos a esta maquinaria que ha enloquecido, cuyo único y delirante objetivo es hacer más dinero del dinero, hasta el infinito. Y que, en consecuencia, sería necesaria también una lucha ecológica a favor de la condición humana, de la calidad humana de la vida humana. Sin abandonar en absoluto lo otro, por supuesto. Hay un agujero de ozono pero también un abismo (si es que no un cáncer) en el espíritu.
Como casi todas las cosas del planeta, la poesía ha sido hoy completamente desacralizada. Y si tal pudo ser acaso el objetivo de las vanguardias de comienzos del siglo XX, seguramente no lo fue en el sentido actual. No creo por ejemplo que la fuente-mingitorio de Duchamp tenga la misma longitud de onda y la misma orientación de sentido de tantas “instalaciones” en frío y tanto supuesto “arte conceptual” hoy extrañamente asumido como neo-academicismo, casi siempre de carácter oficial y con patrocinadores multinacionales que nada tienen que ver, ciertamente, por ejemplo con Lorenzo de Medicis. Después de todo, ya en el siglo XVI, Francis Bacon podía decir que “la verdad surge más fácilmente del error que de la confusión”. Y sobre todo del error que es errar, errante. En lo profundo, en lo visceral, cuando nos quedamos a solas y se callan los ruidos y se apagan las luminarias, Rimbaud sigue en cuestión y cuestionándonos.
Y para concluir, al menos por ahora, enfrentemos nuevamente aquella misma consabida pregunta, de una inocencia demoledora, que alguna vez me planteó en público un colega venezolano: “En la época que vivimos, ¿qué misión le asigna usted al poeta?”. ¿Cómo evitarse decir que quisiéramos que con su trabajo el poeta fuera capaz a la vez de realizarse como persona y ayudar a todos sus hermanos, de enunciar la palabra necesaria, imprescindible y única, la palabra a la vez tan íntima y secreta, húmeda todavía del silencio de los orígenes, emergiendo en una orilla virgen del Universo, y a la vez general, compartida, fraterna, solidaria, no tan sólo ofrecida sino también aceptada por los otros, que entonces la harían suya y le darían destino, aunque ese destino fuera el no poco glorioso de volverse saludablemente anónima, ya sin autor ni tiempo, encarnada en el fluir mismo de la vida y de lo humano? Ni traicionarse, pues, ni traicionar a los otros, y además no traicionar la propia lengua, el propio idioma, el sonido que uno ha venido a traer al mundo. Y siendo uno ser la especie, tan bellamente bárbara e intuitiva como trágicamente condicionada por las culturas que se ha hecho o le han impuesto. Y ser la esperanza de un mañana mejor, la luz de la utopía sin la cual no merece la pena vivir. Y ser también, al mismo tiempo, la conciencia de nuestra irrisoria pero desmedida condición. Lo que somos, lo que podríamos ser, quizá lo que seremos. Pero bien sabemos que, por ahora, la única gloria honestamente deseable ya no es siquiera ni la de vivir en el corazón de los otros, de algún otro, sino más humilde y sabiamente el honor y el placer, la angustia y la ansiedad de haber escrito, de haber sido capaz del poema, que por nosotros circuló y ahora está vivo, fragante y tibio, latente carne de lenguaje, recién amanecido, temblorosamente inclinado, tendido, hacia los otros, hipócritas o no, semejantes, hermanos.
Tomado de Alforja REVISTA DE POESÍA, número XXVIII, primavera 2004.
Rodolfo Alonso es poeta argentino, traductor y ensayista, ex editor. Premio Nacional de poesía. A fines de 2002 recibió en Venezuela la Orden Alejo Zuloaga de la Universidad de Carabobo. Entre sus libros: El arte de callar (2003). Ha traducido: El banquero anarquista de Fernando Pessoa 2003.
Si la poesía tiene todavía algún sentido, en estos tiempos de miseria, es cuando continúa encarnando, a pesar de todo, aquello a lo que Dante aludió con tanta nitidez: “la gloria de la lengua”. La sociedad de consumo, del espectáculo, nos han embebido en su atmósfera estridente y demagógicamente chata, falsa en el doble sentido de imitadora y deshonesta, que se ha convertido en el aire que respiramos, en una seudocultura populista y no popular producida seductoramente por los grandes medios masivos de comunicación. Con sus defectos deletéreos sobre la espontaneidad creadora de la gente, inclusive el lenguaje, especialmente el lenguaje.
La cuestión es que si decae el lenguaje humano, decae la condición humana. Porque no usamos el lenguaje, insisto, somos lenguaje. Y cuanto menos lenguaje somos, somos menos humanos, menos hombre. Hemos vivido acaso sin percibirlo una mutación y ahora estamos inmersos no sólo en una civilización cuyo centro ya no es el lenguaje, sino que incluso ataca a las fuentes del lenguaje. La crisis actual de la poesía no es entonces tan sólo la de un mero género literario, sino que —algo muchísimo peor— es la manifestación máxima de una carencia muy profunda en cuanto a la espontánea capacidad creadora de lenguaje por parte de los hombres.
Cada vez que hubo una gran poesía, por alquitarada y elitista que pareciera, siempre estuvo secretamente ligada, aunque fuera por oscuros meandros, con una lengua viva realmente hablada por un pueblo, por una comunidad. Ante la amenazante posibilidad de extinción de la gran literatura, ¿cada uno de nosotros debería, como ya lo anticipó Ray Bradbury en su Fahrenheit 451, esconderse para preservar vivo, aprendido de memoria, el texto de un gran libro? ¿O será suficiente seguir escribiendo el poema?
Porque “la palabra no sería deliciosa si no significase una calidad”, ¿no es cierto, Gabriel Miró? Y el hombre que labra amorosamente el lenguaje que es a la vez suyo y general, íntimamente propio y al mismo tiempo de la especie, el solitario que cumple después de todo la más significativa y necesaria función social, pudo ser nítidamente percibido por Michel Butor, ya a comienzos de la década de los sesenta: “El poeta es aquel que tiene conciencia de que la lengua, y con ella todas las cosas humanas, está en peligro”.
Me parece evidente que la comprensible y valerosa reacción mundial de los ecologistas (a la cual hemos visto sumarse hace poco tantos partidarios de la paz) ha logrado, hoy, llamar la atención sobre las consecuencias deletéreas que la adicción suicida por el poder global y la riqueza obscena ha tenido sobre la calidad de vida humana y de la vida sin más en nuestro planeta, poniendo el acento sobre los daños geográficos, ambientales, concretos y visibles. Pero me temo que todavía no se ha percibido la enormidad del daño psíquico, cultural, estético y esencialmente humano que hemos sufrido para adaptarnos a esta maquinaria que ha enloquecido, cuyo único y delirante objetivo es hacer más dinero del dinero, hasta el infinito. Y que, en consecuencia, sería necesaria también una lucha ecológica a favor de la condición humana, de la calidad humana de la vida humana. Sin abandonar en absoluto lo otro, por supuesto. Hay un agujero de ozono pero también un abismo (si es que no un cáncer) en el espíritu.
Como casi todas las cosas del planeta, la poesía ha sido hoy completamente desacralizada. Y si tal pudo ser acaso el objetivo de las vanguardias de comienzos del siglo XX, seguramente no lo fue en el sentido actual. No creo por ejemplo que la fuente-mingitorio de Duchamp tenga la misma longitud de onda y la misma orientación de sentido de tantas “instalaciones” en frío y tanto supuesto “arte conceptual” hoy extrañamente asumido como neo-academicismo, casi siempre de carácter oficial y con patrocinadores multinacionales que nada tienen que ver, ciertamente, por ejemplo con Lorenzo de Medicis. Después de todo, ya en el siglo XVI, Francis Bacon podía decir que “la verdad surge más fácilmente del error que de la confusión”. Y sobre todo del error que es errar, errante. En lo profundo, en lo visceral, cuando nos quedamos a solas y se callan los ruidos y se apagan las luminarias, Rimbaud sigue en cuestión y cuestionándonos.
Y para concluir, al menos por ahora, enfrentemos nuevamente aquella misma consabida pregunta, de una inocencia demoledora, que alguna vez me planteó en público un colega venezolano: “En la época que vivimos, ¿qué misión le asigna usted al poeta?”. ¿Cómo evitarse decir que quisiéramos que con su trabajo el poeta fuera capaz a la vez de realizarse como persona y ayudar a todos sus hermanos, de enunciar la palabra necesaria, imprescindible y única, la palabra a la vez tan íntima y secreta, húmeda todavía del silencio de los orígenes, emergiendo en una orilla virgen del Universo, y a la vez general, compartida, fraterna, solidaria, no tan sólo ofrecida sino también aceptada por los otros, que entonces la harían suya y le darían destino, aunque ese destino fuera el no poco glorioso de volverse saludablemente anónima, ya sin autor ni tiempo, encarnada en el fluir mismo de la vida y de lo humano? Ni traicionarse, pues, ni traicionar a los otros, y además no traicionar la propia lengua, el propio idioma, el sonido que uno ha venido a traer al mundo. Y siendo uno ser la especie, tan bellamente bárbara e intuitiva como trágicamente condicionada por las culturas que se ha hecho o le han impuesto. Y ser la esperanza de un mañana mejor, la luz de la utopía sin la cual no merece la pena vivir. Y ser también, al mismo tiempo, la conciencia de nuestra irrisoria pero desmedida condición. Lo que somos, lo que podríamos ser, quizá lo que seremos. Pero bien sabemos que, por ahora, la única gloria honestamente deseable ya no es siquiera ni la de vivir en el corazón de los otros, de algún otro, sino más humilde y sabiamente el honor y el placer, la angustia y la ansiedad de haber escrito, de haber sido capaz del poema, que por nosotros circuló y ahora está vivo, fragante y tibio, latente carne de lenguaje, recién amanecido, temblorosamente inclinado, tendido, hacia los otros, hipócritas o no, semejantes, hermanos.
Tomado de Alforja REVISTA DE POESÍA, número XXVIII, primavera 2004.
Rodolfo Alonso es poeta argentino, traductor y ensayista, ex editor. Premio Nacional de poesía. A fines de 2002 recibió en Venezuela la Orden Alejo Zuloaga de la Universidad de Carabobo. Entre sus libros: El arte de callar (2003). Ha traducido: El banquero anarquista de Fernando Pessoa 2003.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
YA SALIÓ la NUEVA DOS FILOS No.-114
La portada, como siempre, inolvidable. Chéquense lo que escribe Alejandro Toledo sobre Pink Floyd, está de lujo (las batallas de Syd Barret junto). Lo de Poesía insurgente de México tammbién, JC Mirelles Charles, escribe un texto narrativo muy bueno: "Placer de la Inteligencia", Maritza M. Buendía: "La esfera de lo profano: amor y erotismo". Me publicaron a mí un texto sobre la Enorme así Enorme, novela de Saúl Ibargoyen, "EL TORTURADOR". Todo muy recomendable. Disfrútenla con una buena cerveza el fin de semana escuchando a Pink Floyd.
hasta da risa verdad?
Salimos ma pasear en los pueblos cercanos a Hot Waters y vean lo que nos encontramos....
Bien amaestraditos por favor, digan que sí por favor...
jueves, 8 de septiembre de 2011
LA CULTURA FRENTE A LA HISTORIA
Agradezco al ITC
Y a su Director
Dr. Sabino Yano Bretón
La invitación para abrir con ustedes este
Primer Coloquio sobre la Cultura
Agradezco la hospitalidad que nos brinda
Rocío Velázquez Llorente
Directora del Museo Miguel N. Lira
Nuestra Moderadora en este Díalogo Cultural
Agradezco
A la Mtra. Milena Koprivitza
Directora del Colegio de Historia
A la dramaturga Gloria Miravet
A W. Herrera, Escritor,
Al Periodista Fernando Castillo
Al Politólogo Patricio Lima
Su presencia y disposición a Comentar estas líneas sobre
LA CULTURA FRENTE A LA HISTORIA
La CULTURA en su máxima expresión es una revelación de la vigencia del Humanismo en el Mundo.
Aquí no hay respuestas.
La pregunta que ánima esta líneas, solo invita a pensar, a mantener viva nuestra capacidad de asombro, a dejar de pensar, como lo dijera el viejo filosofo Aleman, Hegel, que todo lo real es real. A descubrir que el mundo dado se deshace cuando alguien pregunta y dibuja un pensamiento.
¿Cuál es la percepción Cultural que tenemos de nuestro entorno? ¿Cúal es el Mundo que nos rodea? ¿Dónde estamos parados? ¿Hacia dónde está avanzando la humanidad? Frente a nosotros un mar de hechos históricos desatan nuestro desasosiego con un haz de interrogantes que la Política reinante rehúsa y evade responder. Guerras injustas y las que se quieren proclamar justas; pandemias que azotan al planeta, sea como el crimen organizado, como el terrorismo de Estado o el terrorismo que busca desesperadamente justificarse en una premisa religiosa, sea como el sida, como la violencia contra las mujeres, sea como el tráfico de niños en las redes de la pornografía infantil, ó como la cínica generalización de la corrupción de Gobiernos y Políticos. El hecho es que todas las Naciones, todas las sociedades, están siendo atacadas. La desvergüenza es la reina de los escenarios políticos. Los lazos de la convivencia humana se rompen, el deterioro de la calidad de vida se generaliza. La ética de la vida pública ha sido expulsada, arrojada al basurero de la historia. El bien común, las bases de la razón misma de la praxis política, está cuestionada por el predominio del individualismo, y los intereses de grupo, de las mafias, de las tribus que consideran al Poder Público como un botín. Los gobiernos están cruzados por estos obscuros intereses que enmascaran sus actos con demagogia. La crisis de credibilidad del Político y sus partidos sigue arrastrando a las sociedades. La Democracia hace agua por todas partes ante los millones de excluidos, revelando que la Democracia vigente es únicamente electorera sin efectos reales hacia los ciudadanos.
La Cultura frente a la Historia se manifiesta como su Alter ego. La conciencia de la Historia. La conciencia que va más allá de las meras circunstancias del acontecer. La Cultura arroja un haz de preguntas a la acción del hombre en la Historia, desdobla la razón, el sentido mismo de dichas acciones, y desgrana los objetivos que se persiguen. Contrapone un haz de dudas, desmitifica los fines, los medios, sacude a la razón misma de la acción Histórica para preguntarle sobre todas sus motivaciones y nos muestra al Actor frente a las verdades inocultables de sus fines últimos.
La Poesía, la Novela, el Cuento, el Ensayo, el Teatro, la Pintura, el Cine, la Escultura, todas las expresiones artísticas, todos los giros en que se expresa la CULTURA nos dan cuenta de la Historia que transcurre, nos relatan esa circunstancia efímera. Poetas, Dramaturgos, Novelistas, Ensayistas, Artistas nos revelan los signos y significados de la Historia. Es inmensa la lista de intelectuales, artistas que con sus Obras han iluminado la oscuridad de la Historia Contemporánea, Antigua y Presente.
Una y otra vez, la CULTURA arroja luz sobre esta Historia efímera, Gobiernos, Dictaduras, Reinados que han pretendido eternizarse en el Poder, Democracias endebles donde sus pueblos claman por un Gobierno Autoritario que les de pan y trabajo. La CULTURA se ha anticipado a su decadencia, ha revelado su agotamiento, y mostrado las bases endebles de estos Poderes. Ahí esta la Obra de Shakespeare para LEER el drama y la tragedia en que se debate el Poder Actual. También está la Obra de Milan Kundera que desde el interior del Mito del Siglo XX, la Utopía del Comunismo, sigue reverberando para iluminarnos sobre todo tipo de fundamentalismos. Ahí está la lucidez de Isaiah Berlín revelando la mistificación de las ideologías de derecha y de izquierda.
Está la pregunta angustiante que se hizo Francois Furet, la que nos sigue iluminando: ¿Cómo pudo el comunismo, a pesar del giro que tomaron los acontecimientos desde el inicio de los años veinte, inspirar tanta confianza más allá de sus fronteras, movilizar a una multitud de guerrilleros de la izquierda occidental y fascinar a tan gran número de intelectuales? Esta pregunta es el centro alrededor del cual gira su obra de Furet, Le Passé d'une illusion (El pasado de una ilusión).
No solo la Utopía del Socialismo real ha sido examinada por el Arte y la Cultura. El Fascismo, las Diversas Dictaduras, los múltiples tiranos, los sátrapas, las Dictaduras Militares, nuestras modernas y actuales Democracias cruzadas por la bestia de la corrupción. Karl R. Popper con su Obra, La sociedad abierta y sus enemigos abrió el camino a un renacimiento del pensamiento crítico sobre el Poder, al que le han seguido entre muchos otros, Jürgen Habermas.
Mario Vargas Llosa, con una metáfora “La dictadura perfecta” iluminó la historia política de México. Octavio Paz el Ogro filantrópico, Carlos Fuentes, Carlos Monsivaís, Jorge Volpi, con “El fin de la locura”, etc, etc.
Así, la Cultura frente a la Historia real y actual del Mundo Contemporáneo descorre el velo que cubre a los intereses ocultos que están llevando a los crimines políticos, abre los sótanos en que se tejen las peores canalladas contra la sociedad y los ciudadanos de a pié, ventila y pone a la luz pública a toda una generación de mercenarios que están haciendo política hoy en el mundo actual.
La Cultura frente a la Historia revela en toda su desnudez a la Política reinante, en México, América Latina, Europa, Estados Unidos y en todo el Mundo Contemporáneo. La Cultura muestra el porque del espectáculo mediático que celebra la miseria de la Política, hundida en el fango de la corrupción, el cinismo, la prepotencia y la impunidad. Además pone al descubierto la pobreza y mezquindad de los políticos contemporáneos. La Cultura despoja a los escenarios políticos de sus velos, de sus oropeles para evidenciar la pequeñez de sus miras e intereses frente a las urgentes necesidades de la Sociedad Contemporánea.
La Cultura explica y expone porqué el paradigma reinante en la Política es el pragmatismo en donde se dan y negocian los pequeños intereses de grupos, de corrientes y de mafias políticas, al ras de la tierra, sin ninguna perspectiva social e histórica de gran envergadura, dejando a un lado el valor del bien común, el valor y la trascendencia de una visión de estadista frente al Mundo Contemporáneo. Políticos pequeños alzando la voz sobre un tabique, pequeñez de miras, privilegiando sus pequeños intereses personales, la posesión del poder por el poder.
Reitero, en la Historia Contemporánea que tenemos a la vista campean en sus escenarios internacionales, regionales y nacionales la desvergüenza, el cinismo, la impunidad. Cuando ahora y aquí hay una demanda generalizada de liderazgos con visión comprometida con sus pueblos y de acción de Políticas Públicas que atiendan la lacerante desigualdad social existente en las sociedades actuales.
Nunca la CULTURA se ha postulado como una visión moralista de la Historia. La CULTURA no postula el reino de los angeles, sólo revela la condición del ser humano frente al Poder. Nunca como un Codigo de ética a seguir. Nunca como una verdad absoluta y sí como un ejercicio de la libertad espiritual del ser humano a pensar, a crear, a revelar las antípodas de lo que se presenta como un axioma absoluto. Por eso, la CULTURA es polisémica y en su máxima expresión sigue siendo una revelación de la vigencia del Humanismo en el Mundo frente a la Historia presente.
Permítanme concluir. Con las líneas expuestas he querido mostrar que se ha cumplido al pie de la letra la tesis de Francis Fukuyama expuesta en su obra: El Fin de la Historia; porque no hay duda de que en el escenario mundial lo que domina es el reino del pragmatismo un fenómeno evanescente con el que se ha pretendido fundar “la muerte de la Historia”. Ha sido borrado el pasado. Anulada la memoria. Los diversos actores sociales, gobiernos, líderes y políticos han renunciado a la Historia. No hay ninguna explicación para la acumulación de millones de pobres en el planeta. No hay Historia para explicar por qué se ha pulverizado el salario. No hay Historia para explicar por qué millones de seres humanos emigran hacia otros puntos del planeta todos los días. No hay Historia para explicar por qué las sociedades decidieron desmantelar sus economías, malbaratar todos sus activos que costaron enormes esfuerzos a sus pueblos y adoptaron la dependencia total para alimentarse.
No hay Historia. Los actores sociales y los políticos del momento solo apelan a que los ciudadanos creamos en ellos, que tengamos fé en sus promesas. Líderes, gobiernos, actores sociales, políticos encubiertos con color azul, amarillo, verde, blanco, colorado, naranja ó arcoíris se hunden en el pragmatismo perdiendo toda identidad y diferenciación.
La Historia nos entregaba profundas explicaciones a realidades complejas sobre el presente, sobre el pasado y argumentaba con un cúmulo de hipótesis, ideas, pensamientos, tendencias, factores, indicadores para qué pudiéramos ver y pensar el futuro.
Ahora, no hay pasado, no hay futuro. Lo que domina en el escenario mundial es el instante efímero. La acción pragmática que va a la deriva, que se improvisa a cada nuevo instante y que no sabe de dónde viene, quién es, ni hacia dónde va. Es la desmemoria, el reino del olvido. En vilo frente a nosotros la paradoja y la contradicción que Hegel expresó en el siglo XIX y que yo formulo como interrogante ¿Realmente todo lo real es real?
Muchas gracias
Y a su Director
Dr. Sabino Yano Bretón
La invitación para abrir con ustedes este
Primer Coloquio sobre la Cultura
Agradezco la hospitalidad que nos brinda
Rocío Velázquez Llorente
Directora del Museo Miguel N. Lira
Nuestra Moderadora en este Díalogo Cultural
Agradezco
A la Mtra. Milena Koprivitza
Directora del Colegio de Historia
A la dramaturga Gloria Miravet
A W. Herrera, Escritor,
Al Periodista Fernando Castillo
Al Politólogo Patricio Lima
Su presencia y disposición a Comentar estas líneas sobre
LA CULTURA FRENTE A LA HISTORIA
La CULTURA en su máxima expresión es una revelación de la vigencia del Humanismo en el Mundo.
Aquí no hay respuestas.
La pregunta que ánima esta líneas, solo invita a pensar, a mantener viva nuestra capacidad de asombro, a dejar de pensar, como lo dijera el viejo filosofo Aleman, Hegel, que todo lo real es real. A descubrir que el mundo dado se deshace cuando alguien pregunta y dibuja un pensamiento.
¿Cuál es la percepción Cultural que tenemos de nuestro entorno? ¿Cúal es el Mundo que nos rodea? ¿Dónde estamos parados? ¿Hacia dónde está avanzando la humanidad? Frente a nosotros un mar de hechos históricos desatan nuestro desasosiego con un haz de interrogantes que la Política reinante rehúsa y evade responder. Guerras injustas y las que se quieren proclamar justas; pandemias que azotan al planeta, sea como el crimen organizado, como el terrorismo de Estado o el terrorismo que busca desesperadamente justificarse en una premisa religiosa, sea como el sida, como la violencia contra las mujeres, sea como el tráfico de niños en las redes de la pornografía infantil, ó como la cínica generalización de la corrupción de Gobiernos y Políticos. El hecho es que todas las Naciones, todas las sociedades, están siendo atacadas. La desvergüenza es la reina de los escenarios políticos. Los lazos de la convivencia humana se rompen, el deterioro de la calidad de vida se generaliza. La ética de la vida pública ha sido expulsada, arrojada al basurero de la historia. El bien común, las bases de la razón misma de la praxis política, está cuestionada por el predominio del individualismo, y los intereses de grupo, de las mafias, de las tribus que consideran al Poder Público como un botín. Los gobiernos están cruzados por estos obscuros intereses que enmascaran sus actos con demagogia. La crisis de credibilidad del Político y sus partidos sigue arrastrando a las sociedades. La Democracia hace agua por todas partes ante los millones de excluidos, revelando que la Democracia vigente es únicamente electorera sin efectos reales hacia los ciudadanos.
La Cultura frente a la Historia se manifiesta como su Alter ego. La conciencia de la Historia. La conciencia que va más allá de las meras circunstancias del acontecer. La Cultura arroja un haz de preguntas a la acción del hombre en la Historia, desdobla la razón, el sentido mismo de dichas acciones, y desgrana los objetivos que se persiguen. Contrapone un haz de dudas, desmitifica los fines, los medios, sacude a la razón misma de la acción Histórica para preguntarle sobre todas sus motivaciones y nos muestra al Actor frente a las verdades inocultables de sus fines últimos.
La Poesía, la Novela, el Cuento, el Ensayo, el Teatro, la Pintura, el Cine, la Escultura, todas las expresiones artísticas, todos los giros en que se expresa la CULTURA nos dan cuenta de la Historia que transcurre, nos relatan esa circunstancia efímera. Poetas, Dramaturgos, Novelistas, Ensayistas, Artistas nos revelan los signos y significados de la Historia. Es inmensa la lista de intelectuales, artistas que con sus Obras han iluminado la oscuridad de la Historia Contemporánea, Antigua y Presente.
Una y otra vez, la CULTURA arroja luz sobre esta Historia efímera, Gobiernos, Dictaduras, Reinados que han pretendido eternizarse en el Poder, Democracias endebles donde sus pueblos claman por un Gobierno Autoritario que les de pan y trabajo. La CULTURA se ha anticipado a su decadencia, ha revelado su agotamiento, y mostrado las bases endebles de estos Poderes. Ahí esta la Obra de Shakespeare para LEER el drama y la tragedia en que se debate el Poder Actual. También está la Obra de Milan Kundera que desde el interior del Mito del Siglo XX, la Utopía del Comunismo, sigue reverberando para iluminarnos sobre todo tipo de fundamentalismos. Ahí está la lucidez de Isaiah Berlín revelando la mistificación de las ideologías de derecha y de izquierda.
Está la pregunta angustiante que se hizo Francois Furet, la que nos sigue iluminando: ¿Cómo pudo el comunismo, a pesar del giro que tomaron los acontecimientos desde el inicio de los años veinte, inspirar tanta confianza más allá de sus fronteras, movilizar a una multitud de guerrilleros de la izquierda occidental y fascinar a tan gran número de intelectuales? Esta pregunta es el centro alrededor del cual gira su obra de Furet, Le Passé d'une illusion (El pasado de una ilusión).
No solo la Utopía del Socialismo real ha sido examinada por el Arte y la Cultura. El Fascismo, las Diversas Dictaduras, los múltiples tiranos, los sátrapas, las Dictaduras Militares, nuestras modernas y actuales Democracias cruzadas por la bestia de la corrupción. Karl R. Popper con su Obra, La sociedad abierta y sus enemigos abrió el camino a un renacimiento del pensamiento crítico sobre el Poder, al que le han seguido entre muchos otros, Jürgen Habermas.
Mario Vargas Llosa, con una metáfora “La dictadura perfecta” iluminó la historia política de México. Octavio Paz el Ogro filantrópico, Carlos Fuentes, Carlos Monsivaís, Jorge Volpi, con “El fin de la locura”, etc, etc.
Así, la Cultura frente a la Historia real y actual del Mundo Contemporáneo descorre el velo que cubre a los intereses ocultos que están llevando a los crimines políticos, abre los sótanos en que se tejen las peores canalladas contra la sociedad y los ciudadanos de a pié, ventila y pone a la luz pública a toda una generación de mercenarios que están haciendo política hoy en el mundo actual.
La Cultura frente a la Historia revela en toda su desnudez a la Política reinante, en México, América Latina, Europa, Estados Unidos y en todo el Mundo Contemporáneo. La Cultura muestra el porque del espectáculo mediático que celebra la miseria de la Política, hundida en el fango de la corrupción, el cinismo, la prepotencia y la impunidad. Además pone al descubierto la pobreza y mezquindad de los políticos contemporáneos. La Cultura despoja a los escenarios políticos de sus velos, de sus oropeles para evidenciar la pequeñez de sus miras e intereses frente a las urgentes necesidades de la Sociedad Contemporánea.
La Cultura explica y expone porqué el paradigma reinante en la Política es el pragmatismo en donde se dan y negocian los pequeños intereses de grupos, de corrientes y de mafias políticas, al ras de la tierra, sin ninguna perspectiva social e histórica de gran envergadura, dejando a un lado el valor del bien común, el valor y la trascendencia de una visión de estadista frente al Mundo Contemporáneo. Políticos pequeños alzando la voz sobre un tabique, pequeñez de miras, privilegiando sus pequeños intereses personales, la posesión del poder por el poder.
Reitero, en la Historia Contemporánea que tenemos a la vista campean en sus escenarios internacionales, regionales y nacionales la desvergüenza, el cinismo, la impunidad. Cuando ahora y aquí hay una demanda generalizada de liderazgos con visión comprometida con sus pueblos y de acción de Políticas Públicas que atiendan la lacerante desigualdad social existente en las sociedades actuales.
Nunca la CULTURA se ha postulado como una visión moralista de la Historia. La CULTURA no postula el reino de los angeles, sólo revela la condición del ser humano frente al Poder. Nunca como un Codigo de ética a seguir. Nunca como una verdad absoluta y sí como un ejercicio de la libertad espiritual del ser humano a pensar, a crear, a revelar las antípodas de lo que se presenta como un axioma absoluto. Por eso, la CULTURA es polisémica y en su máxima expresión sigue siendo una revelación de la vigencia del Humanismo en el Mundo frente a la Historia presente.
Permítanme concluir. Con las líneas expuestas he querido mostrar que se ha cumplido al pie de la letra la tesis de Francis Fukuyama expuesta en su obra: El Fin de la Historia; porque no hay duda de que en el escenario mundial lo que domina es el reino del pragmatismo un fenómeno evanescente con el que se ha pretendido fundar “la muerte de la Historia”. Ha sido borrado el pasado. Anulada la memoria. Los diversos actores sociales, gobiernos, líderes y políticos han renunciado a la Historia. No hay ninguna explicación para la acumulación de millones de pobres en el planeta. No hay Historia para explicar por qué se ha pulverizado el salario. No hay Historia para explicar por qué millones de seres humanos emigran hacia otros puntos del planeta todos los días. No hay Historia para explicar por qué las sociedades decidieron desmantelar sus economías, malbaratar todos sus activos que costaron enormes esfuerzos a sus pueblos y adoptaron la dependencia total para alimentarse.
No hay Historia. Los actores sociales y los políticos del momento solo apelan a que los ciudadanos creamos en ellos, que tengamos fé en sus promesas. Líderes, gobiernos, actores sociales, políticos encubiertos con color azul, amarillo, verde, blanco, colorado, naranja ó arcoíris se hunden en el pragmatismo perdiendo toda identidad y diferenciación.
La Historia nos entregaba profundas explicaciones a realidades complejas sobre el presente, sobre el pasado y argumentaba con un cúmulo de hipótesis, ideas, pensamientos, tendencias, factores, indicadores para qué pudiéramos ver y pensar el futuro.
Ahora, no hay pasado, no hay futuro. Lo que domina en el escenario mundial es el instante efímero. La acción pragmática que va a la deriva, que se improvisa a cada nuevo instante y que no sabe de dónde viene, quién es, ni hacia dónde va. Es la desmemoria, el reino del olvido. En vilo frente a nosotros la paradoja y la contradicción que Hegel expresó en el siglo XIX y que yo formulo como interrogante ¿Realmente todo lo real es real?
Muchas gracias
sábado, 3 de septiembre de 2011
CUENTO-DIEZ MINUTOS-(Suspiro)
PARA GERMÁN CASTRO IBARRA
Checas: Suspiras. Una y otra vez. Recuerdas la última cita y recuerdas estas mismas palmeras y esta misma playa estampadas en la pared, el mismo timbre del primer piso que los demás pacientes apachurran con la desesperación de un cura convocando a campanazos a sus devotos en una mañana que comienza con estallidos de bombas o con la ansiedad que sentirías al ver caminando a tu hijo sobre un techo de vidrio.
La señorita del mostrador ha notado que en realidad no hojeas la revista que tienes en las manos, sino que en realidad transpiras furia gracias a que el doctor De la Fuente se ha retrasado diez minutos para atenderte. Te pide que esperes como disculpándose, ya que los dos saben a la perfección que es culpa suya por ser condescendiente con algún idiota que ha retrasado a todos. Sin darte cuenta casi gritando le respondiste que no hay problema, que no se preocupe, señorita, mientras mirabas las palmeras fijamente y estallando casi a carcajadas porque en la revista que tiembla en tus rodillas aparecen unas palmeras iguales arriba de una güera que bebe cerveza y te comienzas a preguntar si en la playa con tu güera al lado, te acordarías de tu maldito dolor de muelas que no has atendido gracias al carnaval de asuntos que ahora recuerdas que te esperan en la oficina, donde hace menos de una hora te enfrentaste al "tarado de tu jefe", diciéndole que ya le baje, que ya le baje de güevos, imaginando a un grupo de hormigas con cascos de albañil taladrando entre tus dos muelas, que pelean por tener el mismo espacio en tu dentadura.
Y recuerdas que tuviste que salir casi como cobarde de la oficina, diciéndote que no eras cobarde, que si por ti fuera hasta hubieras puesto al jefe en ridículo frente a los demás compañeros de trabajo, puesto que es evidente que el jefe sólo demuestra que es jefe cuando se trata de defender la estupidez; la suya o la de cualquier otro, puesto que para ti todos no vienen mas que a demostrarla, a excepción claro, de tus dos secretarias que tienen las nalgas tan tiernas como las miradas que te lanzan cuando rara vez les dices que se vayan a descansar a su casa.
La pelea entre tus dos muelas se incrementa y no puedes dejar de soltar un grito que tratas de que te ponga de buen humor pero es imposible: Cuando las hormigas descansan vienen otras a seguir con la chamba y agarran los taladros para seguir destruyendo a tu pobre encía y ya no puedes ni siquiera cerrar la boca porque el dolor ha llegado a la encía superior donde las hormigas se empiezan a colgar y escalar por tu saliva para sujetar el taladro y seguir con el trabajo, haciendo ya casi imposible que te puedas concentrar en los dos paisajes de playa que tienes, el de enfrente, bajo una señora vieja con dos niños que berrean y te hacen ver como un idiota y el otro, el que tiembla en tus rodillas donde la güera sigue con su chela invitándote a la playa, a que dejes de sufrir...
Pero no puedes pensar en eso puesto que recuerdas también que al salir de la oficina viste lo que no habías querido ver bien ayer en la noche: Marcela llegó tardísimo del laboratorio y dejó el coche afuera del estacionamiento de la universidad porque creyó que sólo tendría que imprimir un reporte y checar la correspondencia, pero resultó que algún mocoso (¿o algún estudiante?) se le ocurrió hacerle unas rayaduras al coche y Marcela llegó toda sonriente y mojada del pelo por la lluvia mientras tu te pudrías frente al televisor pensando que, ya la neta, era re tarde y te preocupaste, aunque no sabías si realmente era por la tardanza de Marcela o porque el tiempo es el tiempo y la noche sería larga hasta este momento en que todavía diez minutos te parecen el colmo; como si Marcela fuera tan cándida que no se imaginara que ya le has recomendado mil veces que el coche se guarda en el estacionamiento y tan enfurecido como estabas saliste con ella a la lluvia (que tus compañeros de trabajo dicen que es tan poética), y viste con horror esas rayaduras en el coche y ella te vio con cara de perdóname, de no te hagas, que de todas maneras me amas, y tú le dijiste que nomás no la estrangulabas porque te dolían las muelas, y ella se rió y el comentario sólo sirvió para que barajara en tu cara incrédula un par de anécdotas que no te decían nada y la quisiste besar, como antes, como en los viejos tiempos, pero el dolor de muelas te obligaba a reconocer su prioridad.
Pero ahora ya nada de eso importa, sólo diez minutos se interponen entre tú y la salvación encarnada en la dudosa experiencia del doctor De la Fuente, porque si fuera bueno no tendrías nada que hacer aquí y estarías libre, tendrías unos buenos diez minutos de sobra en la oficina, por ejemplo, para llamar a tu secretaria y encargarle que revise tu archivo personal y te sentirías tan feliz y con una vida tan exitosa que harías algo tan ridículo como decirle que se deje de mamadas, que no se haga la eficiente, que la retas a tirar con tu pelota de esponja a la canasta de basquetbol que tienes arriba del perchero de tu saco, y ella se reiría y diría: "¡Hay licenciado... por favor...!" Y tu pensando en su tierno par de nalgas estarías a punto de invitarla a la cama, pero sólo a punto, porque aunque Marcela sea una tarada (o peor aún: una tacaña que no quiere pagar los diez pesos del estacionamiento), también en tu corazón ha impuesto su prioridad. Y empiezas a sospechar que el doctor De la Fuente sabe todo esto y sólo se ha tardado diez minutos porque al paciente que atiende en estos momentos se le ocurrió empezar a contar su vida y el doctor De la Fuente lo escucha con una sonrisa que te dedica a ti y a tu vida con la güera de la cerveza en la playa.
"Mi vida con la güera de la cerveza en la playa...", comienzas a pensar y por un movimiento inconsciente te rascas el cachete pero "¡aouch!", no lo hubieras hecho, porque el dolor lo sientes hasta el cuello como si fuera un ente con vida propia, como si fuera una antorcha al rojo vivo atrapada bajo tus muelas a la que las hormigas acuden con rapidez para avivar su fuego, arrojándole pasto seco o gasolina y entonces el timbre vuelve a sonar, como si toda la Ciudad de México estuviera enferma de las muelas y te das cuenta de la futilidad de todas las cosas, de la estupidez de tu jefe por el asunto del Censo de Población, de tu estúpida canasta de basquetbol en lo alto del perchero, de tus ineptas secretarias de mirada tierna que cuchichean sobre ti en el baño cuando cambian de turno, de la lluvia tan poética, de la rayadura que le hicieron al coche, de la tacaña de Marcela probablemente también, que siempre te insiste con el rollo de que quiere tener un hijo, y observas a los niños idiotas debajo de las palmeras, que lloran o ríen o cualquier tontería mientras la güera te sigue diciendo que te vayas a la playa a chupar y que tener hijos es una tontería, porque los hijos te joden la otra mitad de la vida que ya no pudieron joderte los padres y todo por un dolor de muelas que te obliga a tener la boca abierta como imbécil, dejando que las hormigas salgan y se vayan descolgando de las comisuras de tus labios y te caigan en los brazos, en el cuello, en el pecho, en la corbata, en los muslos, en las manos que miras con tus ojos atónitos, tus manos llenas de hormigas que se te caen hasta los zapatos y sientes que te vas, que un grito profundo te jala hacia adentro, donde sólo hay más hormigas taladrando y otras con ansias de estrenar nuevos platillos que darán a sus hijos y así sucesivamente a los hijos de sus hijos y escuchas una voz que dice desde la puerta del consultorio:
—Pase por favor.
Saltas como felino sobre su presa y te introduces en el consultorio hasta que te sientas en el sillón replegable del dentista con enormes ganas de hablar, aunque no puedes, simplemente no puedes y el doctor dice:
—Disculpe el olor a insecticida, pero acabo de fumigar; con usted sólo tardaré diez minutos.
viernes, 2 de septiembre de 2011
ESTRENARÁN EN EEUU DOCUMENTAL SOBRE JOSÉ SARAMAGO Y SU ESPOSA PILAR.
14/07/11
El documental "José & Pilar", del portugués Miguel Gonzalves Mendes sobre la vida del escritor portugués José Saramago y su esposa Pilar del Río, se estrenará en Estados Unidos en septiembre, informó hoy la productora Jumpcut.
En Portugal se lanzó una petición para que la película sea candidata a los premios Oscar en la categoría de filme extranjero.
El documental retrata la relación de pareja del Premio Nobel de la Literatura 1998 José Saramago, y de su esposa, la periodista española Pilar del Río.
La película se estrenó en Portugal en 2010, año de la muerte del novelista, y llegará a los cines estadounidenses en septiembre.
Su estreno en Estados Unidos es una condición necesaria para que la película pueda ser presentada a los premios Oscar de la Academia del Cine de Hollywood.
En internet circula una petición pública dirigida al Instituto del Cine Audiovisual (ICA) para que "José & Pilar" sea la película candidata de Portugal a los Oscar a mejor película extranjera.
La petición ha sido lanzada a través del "blog" portugués de cine "Split Screen", y ya cuenta con cerca de 1.400 firmas.
En la petición se lee que se trata de un "movimiento independiente de fans y admiradores de la película que confían en su potencial y se sienten verdaderamente conmovidos por su fuerza emocional, humanista y motivadora".
Además de Portugal, "José & Pilar" se estrenó en España y Brasil, y en septiembre se estrenará también en México e Italia.
Hasta el momento, Portugal nunca ha conseguido una nominación para la categoría de mejor película extranjera en los premios Oscar que se celebrarán el 24 de enero de 2012.
El documental "José & Pilar", del portugués Miguel Gonzalves Mendes sobre la vida del escritor portugués José Saramago y su esposa Pilar del Río, se estrenará en Estados Unidos en septiembre, informó hoy la productora Jumpcut.
En Portugal se lanzó una petición para que la película sea candidata a los premios Oscar en la categoría de filme extranjero.
El documental retrata la relación de pareja del Premio Nobel de la Literatura 1998 José Saramago, y de su esposa, la periodista española Pilar del Río.
La película se estrenó en Portugal en 2010, año de la muerte del novelista, y llegará a los cines estadounidenses en septiembre.
Su estreno en Estados Unidos es una condición necesaria para que la película pueda ser presentada a los premios Oscar de la Academia del Cine de Hollywood.
En internet circula una petición pública dirigida al Instituto del Cine Audiovisual (ICA) para que "José & Pilar" sea la película candidata de Portugal a los Oscar a mejor película extranjera.
La petición ha sido lanzada a través del "blog" portugués de cine "Split Screen", y ya cuenta con cerca de 1.400 firmas.
En la petición se lee que se trata de un "movimiento independiente de fans y admiradores de la película que confían en su potencial y se sienten verdaderamente conmovidos por su fuerza emocional, humanista y motivadora".
Además de Portugal, "José & Pilar" se estrenó en España y Brasil, y en septiembre se estrenará también en México e Italia.
Hasta el momento, Portugal nunca ha conseguido una nominación para la categoría de mejor película extranjera en los premios Oscar que se celebrarán el 24 de enero de 2012.
El Mundo Perdido Nunca Existió
Tobias Wolf
Sus relatos se cuentan entre los clásicos del género en Estados Unidos. La versión cinematográfica de Vida de este chico, su primer libro de memorias, fue protagonizada por Robert de Niro y Leonardo Di Caprio. Ahora publica en España Vieja Escuela, una novela de tintes autobiográficos que retrata la pasión literaria que se vivía en algunos campus durante los años sesenta.
Tomado de Babelia, suplemento de EL PAÍS, sábado 7 de mayo de 2005.
Eduardo Lago Nos dice: Al final de Vieja Escuela una pregunta asalta al lector: ¿Se ha perdido el mundo que describe la novela, un mundo en el que la literatura y los escritores importaban de verdad? Tobias Wolf es rotundo: “No nos engañemos, la literatura tiene poco peso en el mundo. La gente que lee es muy poca, pero siempre ha sido así. Se habla constantemente de que vivimos en la cultura de la imagen, del poder de seducción de lo visual, pero no sé a qué viene tanto lamento. Antes las cosas estaban peor. Un día, harto de que la gente me dijera que en los años veinte y treinta había en Estados Unidos dos mil revistas que publicaban relatos, me tomé la molestia de investigar el asunto. La inmensa mayoría de esas revistas eran terribles, publicaban basura, relatos malísimos, historias de secretarias que se enamoraban del empleado de la oficina de al lado, pulp fiction sin la menor calidad… Entonces no había televisión y ahora sí, y como casi todo aquello ha pasado a la televisión, las revistas de esa calaña ya no hacen falta. Las cosas como son: la literatura siempre ha sido cuestión de minorías. La historia de la lectura no tiene el glamour que algunos se empeñan en darle. Es un mito. Aclarado esto, afrontemos la verdad. Le pido disculpas de antemano porque voy a hacerlo desde mi propia perspectiva. A mí la literatura me ha cambiado, me ha dado una profundidad de conciencia que no tenía, me ha ayudado a ver el mundo de otra manera, me ha agrandado el corazón. Y esa pasión que yo siento como muy mía la he visto y la sigo viendo en otros, incluyendo a gente muy joven. Las grandes obras literarias nos muestran la vida en toda su complejidad. Fíjese en Chéjov, por ejemplo. Si uno lee a Chéjov, aprende a juzgar a los demás con compasión y tolerancia. La literatura nos hace comprender vidas ajenas. El rasgo esencial de la literatura es que nos hace imaginar lo que significa ser otro ser humano distinto de nosotros. Si la literatura no sirviera nada más que para eso, ya estaría justificado su lugar en el mundo. Pero nos da algo más. La literatura nos transporta al alma misma del lenguaje”.
Sus relatos se cuentan entre los clásicos del género en Estados Unidos. La versión cinematográfica de Vida de este chico, su primer libro de memorias, fue protagonizada por Robert de Niro y Leonardo Di Caprio. Ahora publica en España Vieja Escuela, una novela de tintes autobiográficos que retrata la pasión literaria que se vivía en algunos campus durante los años sesenta.
Tomado de Babelia, suplemento de EL PAÍS, sábado 7 de mayo de 2005.
Eduardo Lago Nos dice: Al final de Vieja Escuela una pregunta asalta al lector: ¿Se ha perdido el mundo que describe la novela, un mundo en el que la literatura y los escritores importaban de verdad? Tobias Wolf es rotundo: “No nos engañemos, la literatura tiene poco peso en el mundo. La gente que lee es muy poca, pero siempre ha sido así. Se habla constantemente de que vivimos en la cultura de la imagen, del poder de seducción de lo visual, pero no sé a qué viene tanto lamento. Antes las cosas estaban peor. Un día, harto de que la gente me dijera que en los años veinte y treinta había en Estados Unidos dos mil revistas que publicaban relatos, me tomé la molestia de investigar el asunto. La inmensa mayoría de esas revistas eran terribles, publicaban basura, relatos malísimos, historias de secretarias que se enamoraban del empleado de la oficina de al lado, pulp fiction sin la menor calidad… Entonces no había televisión y ahora sí, y como casi todo aquello ha pasado a la televisión, las revistas de esa calaña ya no hacen falta. Las cosas como son: la literatura siempre ha sido cuestión de minorías. La historia de la lectura no tiene el glamour que algunos se empeñan en darle. Es un mito. Aclarado esto, afrontemos la verdad. Le pido disculpas de antemano porque voy a hacerlo desde mi propia perspectiva. A mí la literatura me ha cambiado, me ha dado una profundidad de conciencia que no tenía, me ha ayudado a ver el mundo de otra manera, me ha agrandado el corazón. Y esa pasión que yo siento como muy mía la he visto y la sigo viendo en otros, incluyendo a gente muy joven. Las grandes obras literarias nos muestran la vida en toda su complejidad. Fíjese en Chéjov, por ejemplo. Si uno lee a Chéjov, aprende a juzgar a los demás con compasión y tolerancia. La literatura nos hace comprender vidas ajenas. El rasgo esencial de la literatura es que nos hace imaginar lo que significa ser otro ser humano distinto de nosotros. Si la literatura no sirviera nada más que para eso, ya estaría justificado su lugar en el mundo. Pero nos da algo más. La literatura nos transporta al alma misma del lenguaje”.
Literatura electrónica: cómo escriben los jóvenes en la red
Dolores Pruneda Paz, tomado de escritores.org
"Fanfic", "crossover" y "stoller" son algunos de los términos que utiliza el filólogo español Daniel Cassany cuando explica las características de la literatura juvenil electrónica o lo que escriben los jóvenes en internet en sus momentos de ocio.
"Cuando los jóvenes van a su aire conectados al ordenador hacen lo que quieren y eso forma un conjunto de manifestaciones escritas multimodales con códigos, imagen y video que tiene muchos elementos literarios. Esto significa fuera de cánones literarios, géneros académicos o lo establecido por la autoridad", indica Cassany en diálogo con Télam.
La ciberliteratura juvenil incluye internautas desde los 10 años hasta los kids-adults, es decir "un tipo de 30 años que puede hacer cosas de adolescente", define el catalán.
"Algunas de esas manifestaciones pueden considerarse literatura claramente y otras menos, pero todas son no convencionales", dice el investigador tras visitar la Feria del Libro Infantil y Juvenil que hasta el sábado próximo estará en el Centro de Exposiciones de Figueroa Alcorta y Pueyrredón.
El fanfic (contracción de fanático y ficción) es una de esas modalidades o relatos que recuperan elementos de obras populares hechos por lectores apasionados y fanáticos de los videojuegos que los cuelgan en distintas páginas de internet, cada una con su `web master` (administrador) y sus normas.
Los jóvenes reescriben historias de sus héroes, personajes de series como "Lost", de las sagas "Crepúsculo" y "El señor de los anillos" o de cómics y animés como "Naruto": "puede ser Harry Potter en El Tigre o en Atacama", grafica Cassany.
"Los fanfic funcionan como novelas de Dickens del siglo XIX, se escriben por capítulos -indica-. Los chicos envían los textos, se cuelgan en la página y así consiguen lectores de todo el mundo que hacen sus comentarios; luego llega la próxima entrega".
En esa línea, el crossover es una vuelta de tuerca, "un relato que mezcla personajes de distintos géneros y así los de Crepúsculo coinciden con Harry Potter o Harry se transforma en Harriet y cuenta sus experiencias como fémina, todo un mundo, muy gracioso".
Como se trata de secuelas de obras famosas que a veces dan información de los desenlaces originales, los `web master` piden que se avise cuando hay un stoller, "una palabrita inglesa que se refiere a los que te cuentan el final de una peli antes de verla, y lo mismo con una novela".
"Una práctica habitual en literatura electrónica es romper los géneros de la literatura convencional: se mezclan recursos literarios como diálogos teatrales con un narrador omnisciente y surgen cosas muy particulares", asevera Cassany.
Ahí entran también las historias realistas, narraciones episódicas que también reciben comentarios de los cibernautas y generan un diálogo con el autor, donde los protagonistas son los mismos lectores y escritores.
Son textos que parten de hechos reales y derivan en ficción, "pueden ser los amigos de la pandilla que empiezan en una fiesta en la playa y en cada capítulo van eligiendo el rumbo del relato, fuertemente influidos por los comentarios", reseña Cassany.
La identidad electrónica en la red la constituye el nick o apodo donde se apunta información personal, de la misma manera los escritores y lectores jóvenes entran a sitios públicos o foros privados donde intercambian sus historias, "acá nada está tan formalizado como en la literatura tradicional", aclara.
El blog también es parte de su investigación: "Permite subir fotos donde los chicos escriben con muchos elementos poéticos como comentarios de una foto en tres o cuatro líneas que pueden ser versos cortados de un poema. Pero algunos afirman que eso ya caducó y prefieren Facebook", advierte el investigador.
"No soy literato -aclara-, soy un científico que investiga lo que nos cuentan, muestran y hacen los chicos en la red", otro eslabón del extenso trabajo que inició como lingüista hace más de 20 años.
Los jóvenes consultados en su investigación tienen entre 16 y 18 años: así llegó al remix, "una palabra que viene de los DJ que mezclan archivos musicales para producir algo nuevo y en literatura también se hace".
"Sería una especie de fanfic en video o imágenes surgido de la Web 2.0, que hizo accesibles a todos los cibernautas instrumentos profesionales sofisticados para editar, y hoy cualquiera puede tomar una foto de Madonna y otra de Lady Gaga para generar una narración", indica.
"El remix es una característica de la literatura electrónica de los chicos que entienden la Web como la calle, donde escuchan cosas, cuentan historias, las repiten con sus agregados y no creen estar cometiendo un crimen", remarca. "El remix es la manera popular de escribir, tomamos cosas de otros lugares, copiamos y pegamos. No quiero discutir el orden de los derechos de autor, pero creo que todos podemos usar los artefactos y recursos de las producciones culturales", concluye.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Por ejemplo...
Llegas hasta la madre de la escuela... llegas hasta la madre del trabajo... estás hasta el gorro de la narco guerra... (todos los días lo mismo) pero se te ocurre checar al gargantúas que hace un tal garcía caballero, que te dice que la brisa marina es de volada: vaso old fashion, vodka, (pero vodka bueno: stolishnaya o mejor, sobre todo los vodkas polacos), el garcía caballero te dice: vodka en polaco es una palabra que significa "aguita", ey, y se acaba de llenar el vaso con jugo de toronja... así de fácil, pero en la contestadora te dicen que ya te apures porque va a ser un fiestón en casa de Nancy..., ya sabes: vas por hielo, etc. Al día siguiente amaneces bien crudo y bailado o cogido, chingada, hasta traes los chupetones, pero no hay tos, el garcía caballero y su chingadera esa de rollos ya te puso las diez mejores posturas en las relaciones sexuales, sí, porque hasta puso al Koala y todo... seguramente a la otra pone un mega choro de Jean Paul Sartre... ya sabes que ese wey es re exagerado... entons? Tu espera...
EN LA JORNADA AGS..
Mientras Barack Obama declaraba que la economía de su país sería por siempre “triple A”, así se vivía y se sigue viviendo en millones de sitios Latinoamericanos… Nuestro sistema, (que no tiene de modo real nada de democrático), sino que simplemente es un sistema que más o menos funciona, no sabe qué hacer para ocultar ciertas realidades como las que capta el ojo del fotógrafo Gerardo González. Porque éste tipo de exclusión de todo tipo de bienes (tanto materiales como espirituales), nos revela una vez más, que el nuestro es un país en perpetuo movimiento por llegar a ser País, tal cual desde los tiempos de Hegel en la Alemania del siglo XIX declaraba sobre México: “Aún no, aún no…” O como lo dice uno de los mejores poemas de Efraín Huerta: ¡Mi país! ¡Ho mi país!: “El país debe de ser y no es”. Ésta lacerante miseria y anomia recuerda mucho todavía o se aferra al catolicismo mexicano como único asidero hacia una mayoría que no se las ve mucho mejor y día con día, se sobrelleva (no puede ser de otra manera) con la infelicidad de la disipación y la ignorancia y de mientras, gracias al derrumbe de la economía, hay por lo menos dos o tres generaciones perdidas…
MARCOS GARCÍA CABALLERO.
MARCOS GARCÍA CABALLERO.
Palabras sobre un collage fotográfico de Gerardo González
aparecido en julio en La Jornada Aguascalientes.
martes, 30 de agosto de 2011
ESE PINCHE CADÁVER SAGRADO...
Desde hace casi un año que estudio fiilosofía en línea. Es cierto que la calidad de pensamiento que se alcanza con este recurso tan venerable es como para volverse goloso toda la vida y ser fáustico hasta la chingada, ¿pero no sabíamos ya desde siempre que, la VERDADERA filosofía esta, por decirlo así , prohibida? En cuanto me ponga yo en pie de guerra y me meta CON VERDAD a los textos de Gramcsi por ejemplo y toda las filosofías provenientes del marxismo, (desde la lectura de Hegel, Fauerbach, el propio Gramcsi, Lukáks, Herbert Marcuse...) estaría listo para caer en la cárcel o de plano, el exilio de México. Porque volvería a mover conciencias, a las bonitas conciencias. Así de simple como con John lennon, que como con su música pregonaba el verbo verdadero, o Sócrates o Jesús o gentes como ellos, es decir, cada que lo recuerdo me da una hueva pensar en Derrida o los filósofos que dicen: "puta verga, el mundo es complicadísimo". Es un desánimo del que me dí cuenta desde que apareció el EZLN, el puto romanticismo juvenil me hizo sentir ligado a ellos, pero y Marx? Esa es la verdadera teoría, la filosofía con causa, pero en cuanto empiezas a pensarla de algún momento es como volverla real, y si la vuelves real te comen los fantasmas de Ciudad Gótica. Ciertamente se necesita problematizar" "historizar" la filosofía, PERO ESO NO TE HACE FILÓSOFO, te hace solamente licenciado. Como en todo lo que vale del mundo, las pocas cosas que valen de él ya está puesto un letrerito que dice: "PROHIBIDA LA ENTRADA". A veces siento cierto desánimo, que considero plenamente marxista. ¡HEY MAN NO JODAS, NO VIVO EN ESTALINGRADO, VIVO EN AGUASCALIENTES!!
domingo, 28 de agosto de 2011
jueves, 25 de agosto de 2011
viernes, 19 de agosto de 2011
"¿Te Acordarás de mi?" Dijo la Gordita...
La invitación a la presentación de mi libro de ensayos se hizo por internet y la Casa de Cultura donde lo presenté también hizo lo que le correspondía en lo tocante a la difusión impresa y de boca en boca y, por tanto, cabía esperar un mínimo de veinte personas, pero como fueron cerca de cuarenta, todavía puede decirse que no hay que dar por muerta en este país a la cultura. “Debemos hacerlo por México”, me dijo por teléfono uno de los presentadores de mi libro y antiguo maestro mío de un curso sobre la vida y obra de Charles Bukowski. De manera que si presento un libro de ensayos donde propongo espacios para la discusión de ideas y el público y los presentadores me dicen: “polémico”, “revolucionario”, “subversivo”, es porque me lo tengo bien ganado, y respetuosamente, guardando las diferencias entre Gastón Bachelard y yo, concluí mi participación invitando a un vino tinto barato que me costó varias horas-nalga en el Instituto de Geofísica de la UNAM, respaldando archivos en la computadora sobre las diatomeas, de las cuales, según me informé, se han realizado importantes estudios de diversas universidades y, por lo que respecta a México, fundamentalmente en el lago de Chalco, pues de ahí se tienen los indicios de los primeros pobladores del Valle de México a nivel pre-civilizatorio y de ahí se explica la curiosidad de los geofísicos por este lugar y los coloquios a nivel internacional que se han efectuado hasta el momento, de los que por cierto debería estar yo enterado para saberme de memoria el programa de la computadora y no tener qué depender de la consulta de distintos libros científicos porque, dicho sea de paso y no como una infaltable lista de quejas al gremio como al que pertenecen Bachelard o Bukowski (que de por sí son muy lejanos), prefiero que me digan “revolucionario” a que me miren como un metiche que no sabe nada de Geofísica.
Sí, que asistan cerca de cuarenta personas a la presentación de un libro de un autor como yo (sombrero ocasional, trabajo ocasional, novias ocasionales y felicidad escasa) y que se vendan cerca de 20 ejemplares es un milagro rotundo, ahí es donde me doy cuenta de que mis depauperados afanes pequeño burgueses no se ven mermados, pues a pesar de todo, sigo firmando autógrafos y que, a pesar de los tiempos amargos que corren, la gente se interesa. Lástima que no estaba el editor que conspiró junto conmigo para sacar ese libro, porque a él también le hubiera dado un gusto enorme. En fin. Las felicitaciones sobraron, nadie me preguntó que porqué escribía ni que porqué publicaba; el único incidente fastidioso fue que a un amigo que se le subieron las copas y andaba padeciendo males de amores, se dejó caer con elegancia (es decir, sin vomitar ruidosamente) hacia el suelo y pedir ayuda. La fiesta pasaba ni por enterada, la gente hablaba de lo suyo, sólo yo, el festejado, fui a sacarlo del apuro penosamente diciéndole: “respira, respira” y redundando algunas palmaditas en su espalda. Al poco rato ya estaba respirando y chupando de nuevo y el director de la Casa de Cultura no hizo mayores aspavientos, así que me aboqué a saludar a muchos conocidos y desconocidos: “Oye, qué padre lo que dijiste”. Otra: “Hace mucho que no veo a fulano, ¿qué anda haciendo?” Otro: “¡Ya tienes chamba cabrón!” Una bola de amigos: “¡Felicidades güey!” Y más y más vértigo y vino hasta que a los siete que quedábamos, como traía dinero por los libros vendidos, les dije que siguiéramos el reventón en mi casa; tres de ellos dijeron que no podían y se fueron, los otros tres, que ni los conocía y que me veían como si yo fuera de pronto Tomás Eloy Martínez, dijeron que sí, así que agarré la caja de los ejemplares y nos fuimos caminando.
Llegando a mi casa dejé los ejemplares a un lado pensando en ¡ya basta de tanta literatura!, puse un compact disc de Pearl Jam y me enteré de que a la gordita con la que había estado hablando todo el camino hacia mi casa ya la conocía desde antes. “En el curso de Bukowski, ¿no te acuerdas?” me dijo con una sonrisa de admiración, como diciendo: “Eres un chingón, escribes libros.” A los otros dos los mandé por un cartón de cerveza, así que la gordita se aventuró conmigo contándome que había participado en un comercial de televisión y que estaba estudiando cine.
—¿Y qué pasó con Bukowski? —le dije.
—No, Bukowski es super chingón, pero escribir es muy difícil, luego ni te publican, yo por ahí tengo dos poemas…
Como odio que me digan ese rollo de que escribir es un suicidio (¡como si no lo supiera uno ya bastante!) le cambié de tema.
—Te acuerdas cuando Guillermo nos puso esa película…
—¿Cuál?
Sabía perfectamente qué película, más bien quería saber si íbamos a entrar en la misma sintonía la gordita y yo, me imaginaba que antes de que se fueran los tres por lo menos tal vez le podría insertar una tanda de besos.
—Esa película, ya sabes, sobre su vida, que sucede en Los Ángeles, con éste actor, ¿cómo se llama? Y que hasta en una escena sale el mismo Bukowski. Es el mismo actor de Nueve semanas y media, que se la pasa chupando y en el inframundo y la miseria…
La gordita nada más no captaba.
—¡Ah sí! ¡Barfly! ¡Cómo no! Es la neta esa película.
Y otra vez me sonrió, pero como yo no quise que se viera tan obvio, le dije:
—¿Te gusta Daughter?
—¿Qué es eso?
—La canción que suena.
—¡Ah sí! ¡Pearl Jam! Cómo no, son bien chidos ja —y después me sonrió de nuevo con su sonrisa obvia y yo empecé a dilucidar conmigo mismo: “A güevo que le robo unos besos, luego le pido el teléfono, pero la neta, está muy gordita, no me gusta tanto.”
En ese momento sonó el timbre y les fui a abrir a los dos que venían con las cervezas. Ellos ni me conocían, pero parece que se sabían el libro de memoria o por lo menos habían prestado mucha atención a los cometarios de los presentadores: “¡Claro —decía uno— No eres Gastón Bachelard, Marcos, pero tu libro está bien chingón, te voy a presentar a un amigo de la revista Nexos…!”
—No leo Nexos, es aburridísima, pero preséntamelo, a ver qué sale…
Seguía increpando al ritmo de Pearl Jam: —Por ejemplo: ¿lo de “las habitaciones internas” es idea tuya o de Bachelard?
—Yo hice una síntesis de esa idea, porque es muy larga —respondí.
El otro individuo bebía ahora secreteándose con la gordita mientras los dos me veían. El otro seguía cuestionándome:
—¿Si o no quieres que te presente al de Nexos?
—Ya te dije, preséntamelo.
El que se había secreteado unos instantes con la gordita dijo hacia todos: —Bueno, ahora Marcos nos va a poner la canción que oye cuando está solo, la canción con la que patalea y da gritos, ja, ja, ja. —entonces me miró— ¿si o no pinche Marcos?
—Ya no hago eso güey. (¿De verdad creerían que yo era un reconocido escritor y que vivía de mis regalías? ¿No se habrían enterado de que su Presidente quería gravar con IVA a los libros y que en este país si uno no es Paco Ignacio Taibo II la neta, la verdad no más cómo re puta madres como autor va uno a vivir de la venta de lo que ha escrito? ¿Se les habría olvidado que en la presentación se vendieron sólo 20 ejemplares? No… no se les olvidó, pensé, lo que pasa es que ni siquiera ellos pueden hacer eso, por eso se portan conmigo como bufones y la gordita…)
—Ya en serio Marcos, ¿Qué canción pones cuando te sientes solo? —dijo la gordita cerrándome un ojo.
—Pues déjame ver… mmm… ya sé: “Quisiera ser alcohol” de Jaguares.
—¿Por qué no la pones? —dijo la gordita mirándome con certeza y en una pausa dijo: —o si quieres la pongo yo…
—¡No! ¡No! ¡Claro! ¡Se las pongo! —saqué el disco del estuche, lo agité entre los dedos hasta la charola del estéreo y comenzó a sonar: “Si mis plegarias…”
—“ESO ES TODO” —dijeron los tres a un tiempo, y empezaron a cantar, y así como si nada terminó la canción y seguimos brindando y platicando y brindando y hablando de política y de cine y literatura y cantando; ya con la seguridad en la palma de la mano, sabía que en dado momento besaría a la gordita, lo que no sabía es lo que sucedió después, que cuando estábamos bailando me dijo al oído:
—Llévame a tu cuarto.
Entonces como por arte del chamanismo puse mi cara más sincera: la del idiota que se volvió inteligente y la del inteligente que se volvió idiota, las dos al mismo tiempo, chamanismo puro: — ¿De verdad? dije mientras le besaba el cuello.
La gordita fue tajante con sus jadeos: —Quiero conocer tus habitaciones internas.
Los otros dos, de borrachos parranderos, comenzaron a poner cara de espera, al instante en que la gordita y yo subíamos las escaleras.
En el pasillo la detuve, le quise meter la mano entre las piernas e imaginé que mi mano recorría un largo trecho hasta que la veía asomando por su garganta saludándome, pero la gordita me detuvo.
Entramos a mi cuarto y prendí la luz, la gordita dijo:
—No, no quiero ver tu desmadre, ven, acá en mi bolsa traigo los condones, quítate la ropa.
Se trataba de un momento levemente solemne, tanto como cada quien asuma el sexo por supuesto; en una ocasión leí en La Jornada que Agustín Pinchetti dijo que aproximadamente 400, 000 parejas hacen el amor diariamente en la Ciudad de México.
—¿No quieres oír música? —le dije e inmediatamente prendí la luz para ver un instante desnudo a ese cuerpo gordito-de-la-gordita que se espantó con la luz y entonces, respetándola, la apagué, pero con ese maldito morbo masculino de pensar “ya sé cómo son tus tetas”.
—¿Te pongo el condón?— me dijo.
La dejé que pensara en la oscuridad, yo parado frente a ella, con mi falo a unos escasos treinta centímetros de su cara.
—Ja, ja, ja. —Soy muy mala para eso— dijo.
—Quiero que seamos felices —reclamé.
—Bueno, conste.
Desafortunadamente no pude pensar en nada, no podría describir aquella sensación como una fructífera sensación de placer: todo oscuro, ella moviéndose, yo pensando en la última vez que me había masturbado y joder ¡Era mi día! Así lo había dicho el director de la Casa de la Cultura, pero con el exceso de los tragos, el tener que quedar como un intelectual que dizque se sabe al dedillo la obra de Gastón Bachelard, Cortázar y versiones y diversiones sobre poesía y filosofía, yo sentía que era mi día, claro, en los labios de esta gordita acariciándome, recorriendo mi miembro y dejándome a solas con la conciencia alta, lo que pasa es que a veces uno no se da cuenta de que a veces también lo bueno le toca a uno…
Después de un rato, me acosté encima de ella, con el condón puesto, pero de pronto dijo: —Híjole cabrón, ¿te acordarás de mí?
—¿Qué pasa? ¿Quieres que prenda la luz? —contesté.
—No bueno, tú síguele, busca, …—la penetré— ahí… ahí… ¿te gusta? ¿dime, te gusta?
—Sí, claro.
Así estuvimos dándole como cerca de 15 minutos, porque ya sé que con el alcohol me cuesta trabajo venirme, y cuando me vine, la gordita me abrazó y sentí su cariño, de cierta forma incómodo, de cierta forma imprevisto, de cierta forma quizá olvidable, quizá…
—Ya vístete
—¿No quieres tus condones? ¿Quién se los queda?
—¿Porqué hablas en voz tan baja?
—Al cuarto de al lado está mi madre.
—Ah! ¡Yo! ¡Yo me los llevo! Sí, sí, bajo la voz…
Bajamos las escaleras y los que esperaban platicaban. Me imaginé que sobre mi nuevo futuro en la revista Nexos y tal cual, porque uno me dijo:
—Sí te voy a dejar el teléfono del de Nexos.
—Órale, déjamelo, ¿qué? ¿ya se van? ¿Por qué no se quedan? Han de ser como las cuatro de la mañana.
—Ya nos vamos— dijo risueñamente la gordita dando un último trago de cerveza.
* * *
Como el cuento es cuento de nunca acabar, resulta que a la mañana siguiente también hay cuento. En el cuento de la mañana siguiente, después de la noche desaforada de la otra parte del cuento, me levanté con alucinaciones alcohólicas de esas que no se le suelen recomendar ni a los enemigos. Como a las 2 de la tarde entré en completa razón y decidí marcar el número de la persona que me había dejado el tipo, es decir, el teléfono del personaje que trabajaba en Nexos, la revista.
Marqué
Todavía me duele la cabeza,
(reponte)
(sal del hoyo)
(ya está)
—¿Diga?
—Sí bueno? Me puede comunicar con Fulano de tal, hablo de parte de fulano a secas, bueno, no sé cómo lo tome usted señor, pero soy escritor ya no tan principiante y quisiera ver si con usted puedo platicar sobre la posibilidad de trabajar para Nexos.
—Si, ejem, ese soy yo, ¿fulano le dijo que yo trabajaba ahí?
—Sí.
—Pues sí, pero mire, eso fue hace muchos meses, ahora ya no tengo nada qué ver con el gremio editorial, no sé en qué pueda ayudarle.
—Ah, pues si es así, discúlpeme y hasta luego.
—No tenga porqué.
—CLIC.
—CLIC.
Miro el cielo por mi ventana, pero creo que no tengo por qué verlo tan gris.
Sí, que asistan cerca de cuarenta personas a la presentación de un libro de un autor como yo (sombrero ocasional, trabajo ocasional, novias ocasionales y felicidad escasa) y que se vendan cerca de 20 ejemplares es un milagro rotundo, ahí es donde me doy cuenta de que mis depauperados afanes pequeño burgueses no se ven mermados, pues a pesar de todo, sigo firmando autógrafos y que, a pesar de los tiempos amargos que corren, la gente se interesa. Lástima que no estaba el editor que conspiró junto conmigo para sacar ese libro, porque a él también le hubiera dado un gusto enorme. En fin. Las felicitaciones sobraron, nadie me preguntó que porqué escribía ni que porqué publicaba; el único incidente fastidioso fue que a un amigo que se le subieron las copas y andaba padeciendo males de amores, se dejó caer con elegancia (es decir, sin vomitar ruidosamente) hacia el suelo y pedir ayuda. La fiesta pasaba ni por enterada, la gente hablaba de lo suyo, sólo yo, el festejado, fui a sacarlo del apuro penosamente diciéndole: “respira, respira” y redundando algunas palmaditas en su espalda. Al poco rato ya estaba respirando y chupando de nuevo y el director de la Casa de Cultura no hizo mayores aspavientos, así que me aboqué a saludar a muchos conocidos y desconocidos: “Oye, qué padre lo que dijiste”. Otra: “Hace mucho que no veo a fulano, ¿qué anda haciendo?” Otro: “¡Ya tienes chamba cabrón!” Una bola de amigos: “¡Felicidades güey!” Y más y más vértigo y vino hasta que a los siete que quedábamos, como traía dinero por los libros vendidos, les dije que siguiéramos el reventón en mi casa; tres de ellos dijeron que no podían y se fueron, los otros tres, que ni los conocía y que me veían como si yo fuera de pronto Tomás Eloy Martínez, dijeron que sí, así que agarré la caja de los ejemplares y nos fuimos caminando.
Llegando a mi casa dejé los ejemplares a un lado pensando en ¡ya basta de tanta literatura!, puse un compact disc de Pearl Jam y me enteré de que a la gordita con la que había estado hablando todo el camino hacia mi casa ya la conocía desde antes. “En el curso de Bukowski, ¿no te acuerdas?” me dijo con una sonrisa de admiración, como diciendo: “Eres un chingón, escribes libros.” A los otros dos los mandé por un cartón de cerveza, así que la gordita se aventuró conmigo contándome que había participado en un comercial de televisión y que estaba estudiando cine.
—¿Y qué pasó con Bukowski? —le dije.
—No, Bukowski es super chingón, pero escribir es muy difícil, luego ni te publican, yo por ahí tengo dos poemas…
Como odio que me digan ese rollo de que escribir es un suicidio (¡como si no lo supiera uno ya bastante!) le cambié de tema.
—Te acuerdas cuando Guillermo nos puso esa película…
—¿Cuál?
Sabía perfectamente qué película, más bien quería saber si íbamos a entrar en la misma sintonía la gordita y yo, me imaginaba que antes de que se fueran los tres por lo menos tal vez le podría insertar una tanda de besos.
—Esa película, ya sabes, sobre su vida, que sucede en Los Ángeles, con éste actor, ¿cómo se llama? Y que hasta en una escena sale el mismo Bukowski. Es el mismo actor de Nueve semanas y media, que se la pasa chupando y en el inframundo y la miseria…
La gordita nada más no captaba.
—¡Ah sí! ¡Barfly! ¡Cómo no! Es la neta esa película.
Y otra vez me sonrió, pero como yo no quise que se viera tan obvio, le dije:
—¿Te gusta Daughter?
—¿Qué es eso?
—La canción que suena.
—¡Ah sí! ¡Pearl Jam! Cómo no, son bien chidos ja —y después me sonrió de nuevo con su sonrisa obvia y yo empecé a dilucidar conmigo mismo: “A güevo que le robo unos besos, luego le pido el teléfono, pero la neta, está muy gordita, no me gusta tanto.”
En ese momento sonó el timbre y les fui a abrir a los dos que venían con las cervezas. Ellos ni me conocían, pero parece que se sabían el libro de memoria o por lo menos habían prestado mucha atención a los cometarios de los presentadores: “¡Claro —decía uno— No eres Gastón Bachelard, Marcos, pero tu libro está bien chingón, te voy a presentar a un amigo de la revista Nexos…!”
—No leo Nexos, es aburridísima, pero preséntamelo, a ver qué sale…
Seguía increpando al ritmo de Pearl Jam: —Por ejemplo: ¿lo de “las habitaciones internas” es idea tuya o de Bachelard?
—Yo hice una síntesis de esa idea, porque es muy larga —respondí.
El otro individuo bebía ahora secreteándose con la gordita mientras los dos me veían. El otro seguía cuestionándome:
—¿Si o no quieres que te presente al de Nexos?
—Ya te dije, preséntamelo.
El que se había secreteado unos instantes con la gordita dijo hacia todos: —Bueno, ahora Marcos nos va a poner la canción que oye cuando está solo, la canción con la que patalea y da gritos, ja, ja, ja. —entonces me miró— ¿si o no pinche Marcos?
—Ya no hago eso güey. (¿De verdad creerían que yo era un reconocido escritor y que vivía de mis regalías? ¿No se habrían enterado de que su Presidente quería gravar con IVA a los libros y que en este país si uno no es Paco Ignacio Taibo II la neta, la verdad no más cómo re puta madres como autor va uno a vivir de la venta de lo que ha escrito? ¿Se les habría olvidado que en la presentación se vendieron sólo 20 ejemplares? No… no se les olvidó, pensé, lo que pasa es que ni siquiera ellos pueden hacer eso, por eso se portan conmigo como bufones y la gordita…)
—Ya en serio Marcos, ¿Qué canción pones cuando te sientes solo? —dijo la gordita cerrándome un ojo.
—Pues déjame ver… mmm… ya sé: “Quisiera ser alcohol” de Jaguares.
—¿Por qué no la pones? —dijo la gordita mirándome con certeza y en una pausa dijo: —o si quieres la pongo yo…
—¡No! ¡No! ¡Claro! ¡Se las pongo! —saqué el disco del estuche, lo agité entre los dedos hasta la charola del estéreo y comenzó a sonar: “Si mis plegarias…”
—“ESO ES TODO” —dijeron los tres a un tiempo, y empezaron a cantar, y así como si nada terminó la canción y seguimos brindando y platicando y brindando y hablando de política y de cine y literatura y cantando; ya con la seguridad en la palma de la mano, sabía que en dado momento besaría a la gordita, lo que no sabía es lo que sucedió después, que cuando estábamos bailando me dijo al oído:
—Llévame a tu cuarto.
Entonces como por arte del chamanismo puse mi cara más sincera: la del idiota que se volvió inteligente y la del inteligente que se volvió idiota, las dos al mismo tiempo, chamanismo puro: — ¿De verdad? dije mientras le besaba el cuello.
La gordita fue tajante con sus jadeos: —Quiero conocer tus habitaciones internas.
Los otros dos, de borrachos parranderos, comenzaron a poner cara de espera, al instante en que la gordita y yo subíamos las escaleras.
En el pasillo la detuve, le quise meter la mano entre las piernas e imaginé que mi mano recorría un largo trecho hasta que la veía asomando por su garganta saludándome, pero la gordita me detuvo.
Entramos a mi cuarto y prendí la luz, la gordita dijo:
—No, no quiero ver tu desmadre, ven, acá en mi bolsa traigo los condones, quítate la ropa.
Se trataba de un momento levemente solemne, tanto como cada quien asuma el sexo por supuesto; en una ocasión leí en La Jornada que Agustín Pinchetti dijo que aproximadamente 400, 000 parejas hacen el amor diariamente en la Ciudad de México.
—¿No quieres oír música? —le dije e inmediatamente prendí la luz para ver un instante desnudo a ese cuerpo gordito-de-la-gordita que se espantó con la luz y entonces, respetándola, la apagué, pero con ese maldito morbo masculino de pensar “ya sé cómo son tus tetas”.
—¿Te pongo el condón?— me dijo.
La dejé que pensara en la oscuridad, yo parado frente a ella, con mi falo a unos escasos treinta centímetros de su cara.
—Ja, ja, ja. —Soy muy mala para eso— dijo.
—Quiero que seamos felices —reclamé.
—Bueno, conste.
Desafortunadamente no pude pensar en nada, no podría describir aquella sensación como una fructífera sensación de placer: todo oscuro, ella moviéndose, yo pensando en la última vez que me había masturbado y joder ¡Era mi día! Así lo había dicho el director de la Casa de la Cultura, pero con el exceso de los tragos, el tener que quedar como un intelectual que dizque se sabe al dedillo la obra de Gastón Bachelard, Cortázar y versiones y diversiones sobre poesía y filosofía, yo sentía que era mi día, claro, en los labios de esta gordita acariciándome, recorriendo mi miembro y dejándome a solas con la conciencia alta, lo que pasa es que a veces uno no se da cuenta de que a veces también lo bueno le toca a uno…
Después de un rato, me acosté encima de ella, con el condón puesto, pero de pronto dijo: —Híjole cabrón, ¿te acordarás de mí?
—¿Qué pasa? ¿Quieres que prenda la luz? —contesté.
—No bueno, tú síguele, busca, …—la penetré— ahí… ahí… ¿te gusta? ¿dime, te gusta?
—Sí, claro.
Así estuvimos dándole como cerca de 15 minutos, porque ya sé que con el alcohol me cuesta trabajo venirme, y cuando me vine, la gordita me abrazó y sentí su cariño, de cierta forma incómodo, de cierta forma imprevisto, de cierta forma quizá olvidable, quizá…
—Ya vístete
—¿No quieres tus condones? ¿Quién se los queda?
—¿Porqué hablas en voz tan baja?
—Al cuarto de al lado está mi madre.
—Ah! ¡Yo! ¡Yo me los llevo! Sí, sí, bajo la voz…
Bajamos las escaleras y los que esperaban platicaban. Me imaginé que sobre mi nuevo futuro en la revista Nexos y tal cual, porque uno me dijo:
—Sí te voy a dejar el teléfono del de Nexos.
—Órale, déjamelo, ¿qué? ¿ya se van? ¿Por qué no se quedan? Han de ser como las cuatro de la mañana.
—Ya nos vamos— dijo risueñamente la gordita dando un último trago de cerveza.
* * *
Como el cuento es cuento de nunca acabar, resulta que a la mañana siguiente también hay cuento. En el cuento de la mañana siguiente, después de la noche desaforada de la otra parte del cuento, me levanté con alucinaciones alcohólicas de esas que no se le suelen recomendar ni a los enemigos. Como a las 2 de la tarde entré en completa razón y decidí marcar el número de la persona que me había dejado el tipo, es decir, el teléfono del personaje que trabajaba en Nexos, la revista.
Marqué
Todavía me duele la cabeza,
(reponte)
(sal del hoyo)
(ya está)
—¿Diga?
—Sí bueno? Me puede comunicar con Fulano de tal, hablo de parte de fulano a secas, bueno, no sé cómo lo tome usted señor, pero soy escritor ya no tan principiante y quisiera ver si con usted puedo platicar sobre la posibilidad de trabajar para Nexos.
—Si, ejem, ese soy yo, ¿fulano le dijo que yo trabajaba ahí?
—Sí.
—Pues sí, pero mire, eso fue hace muchos meses, ahora ya no tengo nada qué ver con el gremio editorial, no sé en qué pueda ayudarle.
—Ah, pues si es así, discúlpeme y hasta luego.
—No tenga porqué.
—CLIC.
—CLIC.
Miro el cielo por mi ventana, pero creo que no tengo por qué verlo tan gris.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Observación en la casa del poeta
"Al paso de los años descubro que yo ya soy glande, pero espero ser más glande poéticamente, a ver si ojalá me pueda morir de grandeza entre más glande y glande sea y como ahora me toca mi turno, vamos a ver si cierto que hay grandeza."
"El gran error que puede cometer un escritor es creer que la amistad con otros escritores es real. En el momento en que la contemple como a una relación de negocios, empieza a acercarse a la realidad. Y cuando se da cuenta de que los escritores vivos mantienen una lucha encarnizada entre sí, en un baile de disfraces tan hilarante como solemne, entonces sabrá que sólo puede aspirar a tener compañeros de combate o rivales a muerte. No hay más. En literatura, no hay amistad leal posible.
Los músicos pueden llegar a quererse entre ellos. La misma música interpretada en conjunto favorece esa armonía secreta de persona a persona. Los escritores sólo se odian, se utilizan o se elogian y escuchan mutuamente. En ello se advierte la íntima monstruosidad de cualquiera que escriba literatura y pretenda ser leído por otros escritores. Por algo Truman Capote describía la existencia del escritor como "una vida horrible, horrible...."
Estoy a punto de respetar a la autora de "Harry Potter". Por lo menos, sabe perfectamente cuál es su público. Mientras que escribir para escritores implica un suicidio creativo de las más baja estofa: no se puede dar tantas armas al enemigo. Consejo para el principante: aléjese de los escritores, no los escuche ni los lea ni les pida opinión alguna, a menos que admire realmente la obra de alguno de ellos. Si no hay tal admiración, entonces sabrá que está ante un enemigo jurado que en cualquier momento podrá clavarle un puñal por la espalda. Busque los libros de los escritores muertos y aprenda de ellos. Una novela de Stendhal o los cuentos de Isak Dinesen pueden enseñarle mucho más del arte narrativo que todos los escritores vivos de una ciudad cualquiera.
Heminghway solía decir que los escritores están en un equipo difícil de jugar donde "no se conceden ni se aceptan favores". Esa franqueza desarma y conmueve; casi le faltó decir que hasta poner la zancadilla se ve con buenos ojos en tal equipo. Pero el significado latente es que los premios no valen nada: son concesiones subjetivas de escritores tan perdidos o más que los mismos autores que aceptan la realidad del juego rudo tal y como es.
Y de una vez acepta que la peor decisión que tomaste en tu vida fue escribir...
No importa cuántos años practiques en tu arte, no hay límite prefijado ni garantía alguna ni esperanza de sobrevivir, eres como un náufrago que sube a las naves de los grandes autores por un tiempo antes de volver a la propia responsabilida de construir tu propia nave para lectores como tú.
Tampoco importa todos los años en que hayas escrito perfeccionando los logros de tu arte: no serán reconocidos por nadie, o de mala manera y a regañadientes, o demasiado tarde, pues nadie tiene la obligación ni de leerte ni de apreciar tu trabajo, habiendo tantos libros en el orbe. Mucho menos te apoyarán los escritores que sólo aguardan la oportunidad para cazarte como presa o encaramarse sobre ti para llegar más alto en la absurda corte cultural que se ha edificado.
Si decides suicidarte, cuida de primero publicar un poco antes tu obra para ayudar con tu muerte premeditada al ascenso de aquélla. Así lo han hecho varios artistas y escritores, propgandizando su obra con fastos fúnebres y desesperados. Igualmente el olvido final está reservado a cualquier obra literaria. Y ninguna obra, por buena que la hayas escrito, sustituirá tu presencia concreta sobre este mundo. La literatura es papel y letras, nada más. La vida es más anchurosa y espléndida que el océano.
Pero yo te sugiero que no te mates si eres un mal escritor o no reconocido. Deja de publicar literatura y reflexiona. Deja a los escritores. Déjalo todo. Comienza una vida real. Haz de tu vida una obra de arte.
Y sin embargo, nunca te arrepentirás lo suficiente de haber intentado escribir literatura."
martes, 16 de agosto de 2011
TRAS LAS HUELLAS DE NAPOLEÓN
Es sábado por la noche. El antro para juniors que está a la vuelta de mi casa está a reventar. Pero a mí me agradan otros espacios. Desde hace tiempo mi cuarto se ha convertido en oficina, donde lo mismo suena la música de La Maldita Vecindad que las vibraciones y las resonancias de los lectores de mis blogspots (mencionar las direcciones es lo de menos: metí un ensayo para decodificar el cuento de El Perseguidor de Julio Cortázar y se ha leído hasta en Buenos Aires y eso lo sé porque me metí a la configuración de la página: ¡Carajo: hasta en España y Alemania han llegado mis choros! Si se pudiera cobrar por trabajar gratis para el espíritu humano, yo ya sería rico). Pero no. Ni soñarlo. La noche bizarra no da para tanto. Sólo de repente una parejita por ahí jugueteando a si o no y un par de coches enviando mensajes negativos “al fuereño”, porque como soy del Distrito Federal y el chovinismo es el pan de cada día, pues que con su pan se lo coman.
Como es costumbre desde hace meses que practico la filosofía en línea, resulta que tengo que llegar al final del día y después de procesar reflexión tras reflexión, tengo que exterminarla, así será hasta lucir el flamante título. Bolívar Echeverría es un buen camino, pero navegar a contracorriente es demasiado: lo único que puedo pensar es que gracias a la suerte, el diablo o la banqueta, los dioses están muy pero muy lejos. Pero ciertas noches en que el viento sopla favorablemente, la sonrisa de Kundera y Savater se aparecen por aquí. Y la Maldita Vecindad sigue clamando justicia por el asesinato de Digna Ochoa; por eso me gustan estos músicos: porque son incómodos y el sistema bien calladito, yo creo por eso el disco Circular Colectivo salió en disquera independiente. Ahora Gaby debe estar acordándose de mí: el otro día cruzamos unas cervezas en el centro de Aguascalientes y de pronto (es la city donde vivo, y ya pronto me cambio de casa), que me animo, bajo borrachito las escaleras del antro y en medio del tumulto de gente le compré una boina. Gaby es una alma libre, según esto cuando nos conocimos la wey quería conmigo: nunca le hubiera devuelto las llamadas, fatal error: se hace la imposible como si cada noche suya se pareciera a las de Lady Gaga. Y por cierto, ahora dice que quiere ser cantante y me juró que cantaría con la boina puesta.
Lo que me da más risa es que ella es la mejor amiga de una ex novia mía. A la pobre la traje por todo el centro de Aguascalientes con mi bicicleta en la mano para empeñarla a cambio de unas cervezas: ese día me enfurecí cabrón; la bicicleta me costó 3,000.00 pesos y querían darme 500, fue aquella chava la que finalmente me hizo desistir y terminamos haciendo el amor, pero lo que no entiendo todavía es el motivo: cada que me subo a esa pinche bicicleta casi me mato, no es broma: todavía traigo raspones de las últimas veces que me he subido y, lo que verdaderamente pasa, es que montado en esa bicicleta sí se me sale la bestia y a estas alturas del partido, yo mejor ya paso. Para la otra, si un amigo quiere una botella, nos deshacemos de la bici, además de que los conductores no saben manejar y casi te planchan, creo que es mejor pensar en dos Appleton State que, por cierto, casi ni dejan cruda, o eso o invitar a Gaby a un restaurante como El Mesón del Cid, para que claro, cumpla sus sueños pequeñoburgueses y yo me deleite con unos vinos observando ese rostro que es hermoso por todo lo que siempre promete.
Pero la noche empeora, con esos mugrosos grillos que invaden la casa aunado a lo siniestro de mis vecinos y los videos de The Dave Mattews Band ya los he visto demasiado: incluso vino mi novia y quedó maravillada con el body paint de la modelo del primer video. Lo que lamento es que la mundana vive hasta Guanajuato o un lugar cercano, pero yo he hecho mi luchita y la chava va a venir… Le voy a comprar nardos, que son mi flor favorita. De mientras, ya tengo una lectura de poesía para el próximo mes y mañana renuevo la potencia musical de la oficina. Hay instantes, brevísimas interrupciones de tiempo que hacen suponer que habrá un cambio. Pero la diferencia depende de uno. De mí depende que La Casa de la Cultura se llene de 200 personas para explicarles los conceptos de Bolívar Echeverría, pero ya con el narco cerca de Aguascalientes y lo que pasó a la vuelta de la esquina todos deberíamos darnos o sentirnos dichosos: Hasta López Dóriga en el noticiero de la naco burguesía comentó “los hechos delictivos en la antigua casa de Napoleón el cantante”. De verdad ahí vivía el tipo, supuestamente los taxistas, que todo lo saben, ahora vive en Buenos Aires. Como yo soy un escritor desconocido en mi colonia pero hasta en Rusia me leen gracias al internet, usurparé de momento la fama local de Napoleón y haré un Best –seller con mis memorias de éste barrio pseudo residencial, ¡ja! eso o hasta que se calle la música del antro de los juniors. Enuff for the day… Es momento de ahuyentar los fantasmas que se depositan en la casa y no siempre se van, pero en algunas ocasiones, con los ojos cerrados y las espátulas, el trabajo se facilita.
Como es costumbre desde hace meses que practico la filosofía en línea, resulta que tengo que llegar al final del día y después de procesar reflexión tras reflexión, tengo que exterminarla, así será hasta lucir el flamante título. Bolívar Echeverría es un buen camino, pero navegar a contracorriente es demasiado: lo único que puedo pensar es que gracias a la suerte, el diablo o la banqueta, los dioses están muy pero muy lejos. Pero ciertas noches en que el viento sopla favorablemente, la sonrisa de Kundera y Savater se aparecen por aquí. Y la Maldita Vecindad sigue clamando justicia por el asesinato de Digna Ochoa; por eso me gustan estos músicos: porque son incómodos y el sistema bien calladito, yo creo por eso el disco Circular Colectivo salió en disquera independiente. Ahora Gaby debe estar acordándose de mí: el otro día cruzamos unas cervezas en el centro de Aguascalientes y de pronto (es la city donde vivo, y ya pronto me cambio de casa), que me animo, bajo borrachito las escaleras del antro y en medio del tumulto de gente le compré una boina. Gaby es una alma libre, según esto cuando nos conocimos la wey quería conmigo: nunca le hubiera devuelto las llamadas, fatal error: se hace la imposible como si cada noche suya se pareciera a las de Lady Gaga. Y por cierto, ahora dice que quiere ser cantante y me juró que cantaría con la boina puesta.
Lo que me da más risa es que ella es la mejor amiga de una ex novia mía. A la pobre la traje por todo el centro de Aguascalientes con mi bicicleta en la mano para empeñarla a cambio de unas cervezas: ese día me enfurecí cabrón; la bicicleta me costó 3,000.00 pesos y querían darme 500, fue aquella chava la que finalmente me hizo desistir y terminamos haciendo el amor, pero lo que no entiendo todavía es el motivo: cada que me subo a esa pinche bicicleta casi me mato, no es broma: todavía traigo raspones de las últimas veces que me he subido y, lo que verdaderamente pasa, es que montado en esa bicicleta sí se me sale la bestia y a estas alturas del partido, yo mejor ya paso. Para la otra, si un amigo quiere una botella, nos deshacemos de la bici, además de que los conductores no saben manejar y casi te planchan, creo que es mejor pensar en dos Appleton State que, por cierto, casi ni dejan cruda, o eso o invitar a Gaby a un restaurante como El Mesón del Cid, para que claro, cumpla sus sueños pequeñoburgueses y yo me deleite con unos vinos observando ese rostro que es hermoso por todo lo que siempre promete.
Pero la noche empeora, con esos mugrosos grillos que invaden la casa aunado a lo siniestro de mis vecinos y los videos de The Dave Mattews Band ya los he visto demasiado: incluso vino mi novia y quedó maravillada con el body paint de la modelo del primer video. Lo que lamento es que la mundana vive hasta Guanajuato o un lugar cercano, pero yo he hecho mi luchita y la chava va a venir… Le voy a comprar nardos, que son mi flor favorita. De mientras, ya tengo una lectura de poesía para el próximo mes y mañana renuevo la potencia musical de la oficina. Hay instantes, brevísimas interrupciones de tiempo que hacen suponer que habrá un cambio. Pero la diferencia depende de uno. De mí depende que La Casa de la Cultura se llene de 200 personas para explicarles los conceptos de Bolívar Echeverría, pero ya con el narco cerca de Aguascalientes y lo que pasó a la vuelta de la esquina todos deberíamos darnos o sentirnos dichosos: Hasta López Dóriga en el noticiero de la naco burguesía comentó “los hechos delictivos en la antigua casa de Napoleón el cantante”. De verdad ahí vivía el tipo, supuestamente los taxistas, que todo lo saben, ahora vive en Buenos Aires. Como yo soy un escritor desconocido en mi colonia pero hasta en Rusia me leen gracias al internet, usurparé de momento la fama local de Napoleón y haré un Best –seller con mis memorias de éste barrio pseudo residencial, ¡ja! eso o hasta que se calle la música del antro de los juniors. Enuff for the day… Es momento de ahuyentar los fantasmas que se depositan en la casa y no siempre se van, pero en algunas ocasiones, con los ojos cerrados y las espátulas, el trabajo se facilita.
jueves, 11 de agosto de 2011
miércoles, 10 de agosto de 2011
Los millones de jóvenes sin bachillerato no “están marginados de la vida”
Periódico La Jornada
Miércoles 10 de agosto de 2011, p. 43
El subsecretario de Educación Media Superior, Miguel Ángel Martínez, opinó que no hay que tener una “mirada pesimista” sobre el porvenir de los 19 millones 275 mil jóvenes entre 15 y 29 años que no están en el bachillerato, porque entre sus opciones están el ambulantaje, los oficios, el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) y hasta un empleo formal. Es decir, “no están marginados de la economía ni de la vida”.
Y para 11 millones 956 mil jóvenes en esas edades que cuentan con secundaria y no pudieron seguir a la preparatoria, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha tenido como respuesta el acceso de 400 mil estudiantes a la educación media, en la modalidad del sistema abierto, indicó.
En tanto, especialistas advirtieron que con casi 20 millones de jóvenes fuera de la educación media superior y está en riesgo la falta de una visión de futuro para las nuevas generaciones, por lo que “no hay forma de que el Estado evada su responsabilidad de ofrecer educación, pues no es una dádiva, sino un derecho”.
Por separado, el funcionario entró en una disputa con el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) al diferir en las cifras de deserción y cobertura difundidas el lunes por ese organismo.
Dijo que la deserción no es de 16.3 por ciento, sino de 14.5 por ciento, y que la tasa de cobertura es de 64 por ciento, no 48.9 por ciento, según estima su unidad de planeación y el Censo de Población y Vivienda.
Insistió en que los datos del informe del INEE corresponden al ciclo escolar 2008-2009, pero al cuestionarle si la cifra de los más de 19 millones de jóvenes sin preparatoria se ha modificado, admitió que “no hay un cambio brutal”, porque los indicadores se mueven muy lento en el tiempo.
Manifestó que esos jóvenes ven disminuidas sus expectativas de “egreso”, pero realizan actividades de “muy diversa índole”, ya que hay “una gran cantidad” que tiene empleos “regulares”, otros están dedicados al comercio informal, algunos más combinan sus actividades laborales con la regularización de sus estudios. Y también se refirió a los centros de capacitación para el trabajo, donde se les enseña un oficio a la población.
Para ellos, agregó, “está construido el edificio del INEA, la preparatoria abierta, entre otras modalidades no escolarizadas de atención al bachillerato, y la universidad abierta y a distancia”.
Afirmó que la opción de las actividades ilegales “es posible respecto de todas las personas”, independientemente de su escolaridad: “hay profesores que están en la delincuencia, hay un caso muy famoso que ustedes conocen, pero hay personas que no tienen escolaridad y están en la delincuencia”.
Por su parte, Hugo Casanova, catedrático del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que luego de una década de gobiernos panistas hay un “claro déficit en materia educativa. No se cumplieron las promesas de incrementar el acceso de acuerdo con la demanda del bono demográfico, lo cual se refleja claramente en los graves problemas sociales que enfrentamos”.
Agregó que es “muy difícil intentar entrar al terreno de la justificación frente a este problema, porque tratando de achicarlo no se resolverá ni argumentando que las cifras son cuestión de interpretación. Es un hecho que no hubo una respuesta educativa para un sector importante de la población”.
En otra entrevista, Gustavo Rojas, experto de la Universidad Autónoma Metropolitana en políticas educativas, destacó que si bien la crisis de la oferta de espacios académicos es un fenómeno mundial, la cobertura se ha convertido en un “problema dramático, pues tampoco hay trabajo para ellos. Es parte de una crisis sistémica que afecta a las instituciones educativas de forma muy grave”.
La baja matrícula en bachillerato no sólo es muestra de que no supimos aprovechar el bono demográfico, concluyó, sino de que para los jóvenes “no tenemos una idea de futuro compartido que ofrecerles”.

Jóvenes que bailan en el centro histórico a cambio de unos pesos.
Miércoles 10 de agosto de 2011, p. 43
El subsecretario de Educación Media Superior, Miguel Ángel Martínez, opinó que no hay que tener una “mirada pesimista” sobre el porvenir de los 19 millones 275 mil jóvenes entre 15 y 29 años que no están en el bachillerato, porque entre sus opciones están el ambulantaje, los oficios, el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) y hasta un empleo formal. Es decir, “no están marginados de la economía ni de la vida”.
Y para 11 millones 956 mil jóvenes en esas edades que cuentan con secundaria y no pudieron seguir a la preparatoria, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha tenido como respuesta el acceso de 400 mil estudiantes a la educación media, en la modalidad del sistema abierto, indicó.
En tanto, especialistas advirtieron que con casi 20 millones de jóvenes fuera de la educación media superior y está en riesgo la falta de una visión de futuro para las nuevas generaciones, por lo que “no hay forma de que el Estado evada su responsabilidad de ofrecer educación, pues no es una dádiva, sino un derecho”.
Por separado, el funcionario entró en una disputa con el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) al diferir en las cifras de deserción y cobertura difundidas el lunes por ese organismo.
Dijo que la deserción no es de 16.3 por ciento, sino de 14.5 por ciento, y que la tasa de cobertura es de 64 por ciento, no 48.9 por ciento, según estima su unidad de planeación y el Censo de Población y Vivienda.
Insistió en que los datos del informe del INEE corresponden al ciclo escolar 2008-2009, pero al cuestionarle si la cifra de los más de 19 millones de jóvenes sin preparatoria se ha modificado, admitió que “no hay un cambio brutal”, porque los indicadores se mueven muy lento en el tiempo.
Manifestó que esos jóvenes ven disminuidas sus expectativas de “egreso”, pero realizan actividades de “muy diversa índole”, ya que hay “una gran cantidad” que tiene empleos “regulares”, otros están dedicados al comercio informal, algunos más combinan sus actividades laborales con la regularización de sus estudios. Y también se refirió a los centros de capacitación para el trabajo, donde se les enseña un oficio a la población.
Para ellos, agregó, “está construido el edificio del INEA, la preparatoria abierta, entre otras modalidades no escolarizadas de atención al bachillerato, y la universidad abierta y a distancia”.
Afirmó que la opción de las actividades ilegales “es posible respecto de todas las personas”, independientemente de su escolaridad: “hay profesores que están en la delincuencia, hay un caso muy famoso que ustedes conocen, pero hay personas que no tienen escolaridad y están en la delincuencia”.
Por su parte, Hugo Casanova, catedrático del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que luego de una década de gobiernos panistas hay un “claro déficit en materia educativa. No se cumplieron las promesas de incrementar el acceso de acuerdo con la demanda del bono demográfico, lo cual se refleja claramente en los graves problemas sociales que enfrentamos”.
Agregó que es “muy difícil intentar entrar al terreno de la justificación frente a este problema, porque tratando de achicarlo no se resolverá ni argumentando que las cifras son cuestión de interpretación. Es un hecho que no hubo una respuesta educativa para un sector importante de la población”.
En otra entrevista, Gustavo Rojas, experto de la Universidad Autónoma Metropolitana en políticas educativas, destacó que si bien la crisis de la oferta de espacios académicos es un fenómeno mundial, la cobertura se ha convertido en un “problema dramático, pues tampoco hay trabajo para ellos. Es parte de una crisis sistémica que afecta a las instituciones educativas de forma muy grave”.
La baja matrícula en bachillerato no sólo es muestra de que no supimos aprovechar el bono demográfico, concluyó, sino de que para los jóvenes “no tenemos una idea de futuro compartido que ofrecerles”.

Jóvenes que bailan en el centro histórico a cambio de unos pesos.
domingo, 7 de agosto de 2011
mundanas y mundanos, chequen aquí: http://www.lapirateca.com/ colaboran unos amigos del distrito, ya la deben de conocer, pero el proyecto está muy interesante.
Salud!
Salud!
miércoles, 3 de agosto de 2011
El Torturador: ¿víctima del sistema o la maldad personificada? Entrevista a Saúl Ibargoyen
Alejandra Silva Lomelí
EL SOL DE MÉXICO.
Saúl Ibargoyen ha publicado recientemente El Torturador, una novela con un tema político que refleja audaces y pertinentes innovaciones lingüísticas y narrativas. Ha sido publicada por Ediciones Eón, que ya tiene varios volúmenes de narrativa, poesía y testimonio de este mismo autor uruguayo/mexicano. Con tal motivo realizamos a Ibargoyen una entrevista, para aproximar al lector a una propuesta novelística sin duda infrecuente en nuestras letras.
El personaje principal de tu novela, Escipión Carrasco, es un incompleto de sí mismo, según tu misma definición. Carece de todo, incluso de una identidad inicial. Él tiene que forjarla solo, y en gran parte lo hace a través de sus sueños, que son catárticos y reveladores. ¿Nos puedes hablar sobre lo onírico en tu novela? ¿Cómo forman la personalidad de Escipión?
Los sueños son viejo asunto en todas las culturas. Basta recordar el Poema de Gilgamesh. En cuanto a Escipión, ese ámbito pesadillesco que lo acosa tiene origen, sin duda, en las más que penosas experiencias de vida. En él hay un torturador activo hacia los otros y uno físicamente pasivo hacia sí mismo. Esas pesadillas, producto de lo cotidiano y de la ausencia materna, a más de las carencias de la pobreza, generan más pesadillas que, de algún modo, se trasladan a la brutal vigilia que el personaje habita. Su propia imaginación puede ser interpretada como un mal sueño permanente. Escipión, en parte, es resultado de esos revoltijos oníricos...
En alguna ocasión dijiste que la escritura es para ti una forma de autoterapia psicoanalítica. ¿El proceso de creación de El Torturador tuvo ese mismo papel? ¿Cómo impacta tu vida, o viceversa?
Es así, tal vez porque al pasar por terapias de ese tipo más de una vez, uno descubre zonas de la personalidad que llegan a asombrarnos. Y, en cuanto a la literatura creativa, se aprende a soltar el inconsciente, aunque no al modo del surrealismo inicial. Esa apertura debe tener, en mí, una particular motivación, un estímulo que golpee o roce lo anímico profundo. Con esta novela esos estímulos sólo habían sido expresados de manera limitada, en cuentos, novelas, poemas y testimonios de épocas diferentes. El sufrimiento colectivo producido por la represión en muchas de sus sucias manifestaciones, en el Cono Sur y en Mesoamérica, a más de vivencias personales, me condujo compulsivamente a la escritura de este relato, al que se agregan elementos literarios conocidos (Levy, Fusik..., etc.). En verdad, como sucede habitualmente, uno no sabe cuántas manos escriben lo que uno escribe.
Hay un pasaje de la novela en el que utilizas tu libro Sangre en el sur como un documento ficticio, que llega a las manos de un personaje de apellido Morongo. Éste se da cuenta de que ese libro es un tipo de documento de ciencia ficción (por narrar sucesos del futuro) y lo define como un borrador de la historia futura. ¿El Torturador se convierte, a su vez, en un borrador de nuestra historia real, al recrear un Estado represivo y políticamente desmoronado?
Algo así. Lo que pasa es que Morongo, secretario de un dictador, percibe que él no aparece en ese borrador, o sea que la narración histórica es imperfecta. Esa ausencia de protagonismo, ese no existir en el futuro, le causará depresión y ruina completa. O sea, aquí se da una ficción dentro de otra, pero ambas sólo pueden ser validadas o no por la ficción misma, no por la realidad histórico-social en que el autor las ubica.
A lo largo de la novela nos encontramos con frases y pasajes que reflejan al poeta que eres. Hay una frase en especial que quisiera que nos comentaras: “Que sepamos, nuestra primera sombra nos aguarda siempre debajo de la piel de la última”.
Esta línea, que puede ser también una especie de aforismo, hace referencia a que nuestro lugar en estas dimensiones del mundo nunca es ubicable. Tal vez sólo podamos medirlo en función del estado de impermanencia (añeja idea) que involucra la totalidad de las cosas.
Pero ¿quién mide al que mide? Y la sombra es asimismo una cosa, un objeto físico capaz, quizá, de acumularse en capas incontables de acuerdo con nuestras acciones de cada día. Y hay muchas sombras... Quizá la sombra tenga olor, o esté compuesta por moléculas insólitas. Es un campo para la reflexión poética y vivencial.
Cuando El Torturador, mejor conocido como Escipión Carrasco o el agente SSS007, es juzgado por sus actos, un personaje se pregunta si deberían tomarlo como una víctima de las carencias y frustraciones, o si es un vil torturador por cuenta propia. En otras palabras, si es un producto del sistema o si la maldad había nacido con él. ¿Cuál es tu veredicto al respecto?
No me corresponde ser juez, tampoco fiscal, tampoco abogado defensor, tampoco testigo. Mi sistema ético es distinto. Podríamos discutir esas dos posibilidades, pero pensar que el Mal con mayúscula existe como algo inmanente, que es consustancial a la especie humana, es más de objetable. Somos resultado de muchos efectos, de muchos karmas históricamente conjugados, somos también resultado de lo que aún no ha sucedido. Ni buenos ni malos, todo dentro la impermanente relatividad de lo humano concreto. El capitalismo salvaje actual se esfuerza por introducir en millones de mentes una concepción superindividualista y perversa, al igual que una "teorización" que apunta no sólo al presunto fin de la Historia, sino a una aceptación de lo peor de la maldad como algo inevitable y que, en definitiva, justifica los más espantosos crímenes contra nuestra especie y todas las especies. Hasta hay ciertas tradiciones de brutalidad que por inercia abonan esta "tesis". Escipión es víctima y victimario, un ser humano cismático. La negación de la armonía que la humanidad no deja de soñar ni de buscar.
Por último, dedicas tu novela a “Wilbur y Ben, hijos del horror y el desencanto”. ¿Nos puedes hablar sobre esta dedicatoria?
Se trata de dos personajes relevantes en la obra de Lovecraft y Doris Lessing, que a su vez derivan de lejanos arquetipos relacionados con los grandes héroes o los grandes monstruos de diversas culturas. Seres que nacen adultos o casi adultos y que cumplen acciones ajenas a la espiritualidad o el pensamiento. Fuerzas primarias encarnadas y que de cierta manera parecen conectarse a nosotros más allá de las épocas. Más cerca del cerebro reptílico que del córtex. Pero de esas fuerzas salieron sin duda ondas de energía que ayudaron a la escritura de la novela.
EL SOL DE MÉXICO.
Saúl Ibargoyen ha publicado recientemente El Torturador, una novela con un tema político que refleja audaces y pertinentes innovaciones lingüísticas y narrativas. Ha sido publicada por Ediciones Eón, que ya tiene varios volúmenes de narrativa, poesía y testimonio de este mismo autor uruguayo/mexicano. Con tal motivo realizamos a Ibargoyen una entrevista, para aproximar al lector a una propuesta novelística sin duda infrecuente en nuestras letras.
El personaje principal de tu novela, Escipión Carrasco, es un incompleto de sí mismo, según tu misma definición. Carece de todo, incluso de una identidad inicial. Él tiene que forjarla solo, y en gran parte lo hace a través de sus sueños, que son catárticos y reveladores. ¿Nos puedes hablar sobre lo onírico en tu novela? ¿Cómo forman la personalidad de Escipión?
Los sueños son viejo asunto en todas las culturas. Basta recordar el Poema de Gilgamesh. En cuanto a Escipión, ese ámbito pesadillesco que lo acosa tiene origen, sin duda, en las más que penosas experiencias de vida. En él hay un torturador activo hacia los otros y uno físicamente pasivo hacia sí mismo. Esas pesadillas, producto de lo cotidiano y de la ausencia materna, a más de las carencias de la pobreza, generan más pesadillas que, de algún modo, se trasladan a la brutal vigilia que el personaje habita. Su propia imaginación puede ser interpretada como un mal sueño permanente. Escipión, en parte, es resultado de esos revoltijos oníricos...
En alguna ocasión dijiste que la escritura es para ti una forma de autoterapia psicoanalítica. ¿El proceso de creación de El Torturador tuvo ese mismo papel? ¿Cómo impacta tu vida, o viceversa?
Es así, tal vez porque al pasar por terapias de ese tipo más de una vez, uno descubre zonas de la personalidad que llegan a asombrarnos. Y, en cuanto a la literatura creativa, se aprende a soltar el inconsciente, aunque no al modo del surrealismo inicial. Esa apertura debe tener, en mí, una particular motivación, un estímulo que golpee o roce lo anímico profundo. Con esta novela esos estímulos sólo habían sido expresados de manera limitada, en cuentos, novelas, poemas y testimonios de épocas diferentes. El sufrimiento colectivo producido por la represión en muchas de sus sucias manifestaciones, en el Cono Sur y en Mesoamérica, a más de vivencias personales, me condujo compulsivamente a la escritura de este relato, al que se agregan elementos literarios conocidos (Levy, Fusik..., etc.). En verdad, como sucede habitualmente, uno no sabe cuántas manos escriben lo que uno escribe.
Hay un pasaje de la novela en el que utilizas tu libro Sangre en el sur como un documento ficticio, que llega a las manos de un personaje de apellido Morongo. Éste se da cuenta de que ese libro es un tipo de documento de ciencia ficción (por narrar sucesos del futuro) y lo define como un borrador de la historia futura. ¿El Torturador se convierte, a su vez, en un borrador de nuestra historia real, al recrear un Estado represivo y políticamente desmoronado?
Algo así. Lo que pasa es que Morongo, secretario de un dictador, percibe que él no aparece en ese borrador, o sea que la narración histórica es imperfecta. Esa ausencia de protagonismo, ese no existir en el futuro, le causará depresión y ruina completa. O sea, aquí se da una ficción dentro de otra, pero ambas sólo pueden ser validadas o no por la ficción misma, no por la realidad histórico-social en que el autor las ubica.
A lo largo de la novela nos encontramos con frases y pasajes que reflejan al poeta que eres. Hay una frase en especial que quisiera que nos comentaras: “Que sepamos, nuestra primera sombra nos aguarda siempre debajo de la piel de la última”.
Esta línea, que puede ser también una especie de aforismo, hace referencia a que nuestro lugar en estas dimensiones del mundo nunca es ubicable. Tal vez sólo podamos medirlo en función del estado de impermanencia (añeja idea) que involucra la totalidad de las cosas.
Pero ¿quién mide al que mide? Y la sombra es asimismo una cosa, un objeto físico capaz, quizá, de acumularse en capas incontables de acuerdo con nuestras acciones de cada día. Y hay muchas sombras... Quizá la sombra tenga olor, o esté compuesta por moléculas insólitas. Es un campo para la reflexión poética y vivencial.
Cuando El Torturador, mejor conocido como Escipión Carrasco o el agente SSS007, es juzgado por sus actos, un personaje se pregunta si deberían tomarlo como una víctima de las carencias y frustraciones, o si es un vil torturador por cuenta propia. En otras palabras, si es un producto del sistema o si la maldad había nacido con él. ¿Cuál es tu veredicto al respecto?
No me corresponde ser juez, tampoco fiscal, tampoco abogado defensor, tampoco testigo. Mi sistema ético es distinto. Podríamos discutir esas dos posibilidades, pero pensar que el Mal con mayúscula existe como algo inmanente, que es consustancial a la especie humana, es más de objetable. Somos resultado de muchos efectos, de muchos karmas históricamente conjugados, somos también resultado de lo que aún no ha sucedido. Ni buenos ni malos, todo dentro la impermanente relatividad de lo humano concreto. El capitalismo salvaje actual se esfuerza por introducir en millones de mentes una concepción superindividualista y perversa, al igual que una "teorización" que apunta no sólo al presunto fin de la Historia, sino a una aceptación de lo peor de la maldad como algo inevitable y que, en definitiva, justifica los más espantosos crímenes contra nuestra especie y todas las especies. Hasta hay ciertas tradiciones de brutalidad que por inercia abonan esta "tesis". Escipión es víctima y victimario, un ser humano cismático. La negación de la armonía que la humanidad no deja de soñar ni de buscar.
Por último, dedicas tu novela a “Wilbur y Ben, hijos del horror y el desencanto”. ¿Nos puedes hablar sobre esta dedicatoria?
Se trata de dos personajes relevantes en la obra de Lovecraft y Doris Lessing, que a su vez derivan de lejanos arquetipos relacionados con los grandes héroes o los grandes monstruos de diversas culturas. Seres que nacen adultos o casi adultos y que cumplen acciones ajenas a la espiritualidad o el pensamiento. Fuerzas primarias encarnadas y que de cierta manera parecen conectarse a nosotros más allá de las épocas. Más cerca del cerebro reptílico que del córtex. Pero de esas fuerzas salieron sin duda ondas de energía que ayudaron a la escritura de la novela.
Ho Winona..
Practicar hata yoga, emborracharme y
Escribirte son actividades similares,
En ésta vida nueva mía en el rancho posmoderno
Llamado (sólo pa los cuates), Aguasardientes,
Pero si tú observaras detenidamente,
Te he ido escribiendo en las calles ya desde hace mucho,
En la Capirucha, en los hoteles de Aguascalientes
Cuando creía en lo insobornable del amor,
Y cuando amanecí una vez dormido
En las sillas de un Fiesta Americana
En el Puerto Vallarta de 1995: tu soledad y tu heroísmo
Me estaban acompañando.
Escribirte son actividades similares,
En ésta vida nueva mía en el rancho posmoderno
Llamado (sólo pa los cuates), Aguasardientes,
Pero si tú observaras detenidamente,
Te he ido escribiendo en las calles ya desde hace mucho,
En la Capirucha, en los hoteles de Aguascalientes
Cuando creía en lo insobornable del amor,
Y cuando amanecí una vez dormido
En las sillas de un Fiesta Americana
En el Puerto Vallarta de 1995: tu soledad y tu heroísmo
Me estaban acompañando.
viernes, 29 de julio de 2011
domingo, 17 de julio de 2011
Nueve Refranes de Sancho Panza.
La figura de Sancho Panza completa la de Don Quijote. Del contraste resulta no sólo el seductor encanto de la obra, sino la encarnación de la lucha eterna entre el idealismo y el materialismo.
Cándido y malicioso, confiado y ecéptico, leal y sufrido, la figura de Sancho merece atento estudio. Ninguno mejor que presentarlo en aquellas situaciones en que fue el verdadero protagonista.
López de Arco.
Cándido y malicioso, confiado y ecéptico, leal y sufrido, la figura de Sancho merece atento estudio. Ninguno mejor que presentarlo en aquellas situaciones en que fue el verdadero protagonista.
López de Arco.
1
Aventuras y desventuras nunca comienzan por poco.
2
Ése te quiere bien, que te hace llorar.
3
Donde una puerta se cierra otra se abre.
4
Quuien canta, sus males espanta.
5
La rueda de la fortuna anda más lista que una rueda de molino.
6
Donde reina la envidia no puede vivir la virtud.
7
Quien te cubre te descubre.
8
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
9
Mientras se gana algo no se pierde nada.
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