Registros, velocidades, ensayos, comentarios, poesía, del mundo de la pedantería remota ¡para los fieles mundanos!
sábado, 11 de junio de 2011
viernes, 10 de junio de 2011
LA NUEVA DOS FILOS No. 113
Chéquense las palabras de Sergio Mondragón y Jaime Augusto Shelley por recibir el Premio Internacional de Poesía Zacatecas 2010, además lo de Claudia Santa-Ana (muy buena poeta Aquicalidense, ya lo he dicho aquí), además los poemas de Luis Gorge Boone, se ve que el libro entero de Los Animales Invisibles ha de estar muy bueno. Ya nos gustaría ver ern la sección de radiografías musicales -que son el inolvidable sello de las portadas de DOS FILOS, algo sobre King Krimson ó Dire Straits mejor, o si no es mucho pedir, algo sobre la obra de un gran Genio: Ian Anderson, creador de Jethro Tull... salut mundanas y mundanos... hasta otra.
miércoles, 8 de junio de 2011
Woody Allen Sobre BERGMAN
La Jornada Semanal, domingo 22 de junio del 2003 núm. 433
Woody Allen
Vida de un genio
¡La voz del genio! "Día tras día me llevaban o me arrastraban, gritando de angustia, al colegio. Vomitaba encima de cualquier cosa, desfallecía y perdía el sentido del equilibrio." Sobre su madre: "Intenté abrazarla y besarla, pero me apartó con una bofetada." Sobre su padre: "Las palizas brutales eran su argumento favorito." "Me pegó, y yo le devolví el golpe. Se tambaleó, y acabó sentado en el suelo." "Llevaron a mi padre al hospital, para operarle de un tumor maligno en el esófago. Mi madre quería que yo fuese a visitarle. Le contesté que no tenía tiempo ni ganas." Sobre su hermano: "Mi hermano tenía escarlatina... (naturalmente, yo esperaba que se muriera. La enfermedad era peligrosa en aquellos días)." "Cuando mi hermano abrió la puerta, le golpeé con la garrafa en la cabeza. La garrafa se hizo añicos y mi hermano se desplomó mientras la sangre manaba de la herida. Alrededor de un mes más tarde, me agredió sin previo aviso, y me saltó dos dientes. Respondí pegándole fuego a la cama mientras dormía." Sobre su hermana: "Mi hermano mayor y yo, normalmente enemigos mortales, hacíamos las paces y tramábamos planes para asesinar a ese diablillo repulsivo." Sobre él mismo: "Una o dos veces en mi vida he acariciado la idea de suicidarme."
Un entorno religioso: "La mayor parte de nuestra educación se basaba en conceptos tales como el pecado, la confesión, el castigo, el perdón y la gracia. Este hecho bien pudo contribuir a nuestra sorprendente aceptación del nazismo." Y finalmente, una evaluación de la vida: "Se nace sin objeto, se vive sin sentido... Y al morir, no queda nada."
Con esos antecedentes uno tiene que ser un genio. O eso, o hacer muecas en una celda cerrada a cal y canto y con paredes almohadillas con cargo al Estado. No me inspiraban motivos precisamente nobles cuando vi mi primera película de Ingmar Bergman. Los hechos fueron así: yo era un adolescente que vivía en Brooklyn, y corrió la voz de que iban a dar en un cine del barrio una película sueca, donde una muchacha se bañaba completamente desnuda. Raras veces he pasado la noche en la calle para ser el primero en la cola de una película, pero cuando Un verano con Mónica se estrenó en el cine Jewel, en Flatbush, un chico pelirrojo con gafas de negra montura fue visto atropellando a ciudadanos respetables en su afán por conseguir la butaca más selecta y discreta.
Yo no sabía quién era el director de la película, ni me importaba, ni tenía sensibilidad entonces para apreciar su fuerza: la ironía, las tensiones, el estilo expresionista alemán con su poética fotografía en blanco y negro y los toques eróticos sadomasoquistas. Yo salí pensando únicamente en el momento en que Harriet Andersson se quita la ropa, y aunque era mi primer contacto con un director que acabaría considerando con fervor como el mejor de todos, no lo comprendí entonces. Hasta que unos pocos años más tarde, en busca de algo más estimulante que una tarde de minigolf, la chica con que me había citado y yo fuimos paseando para ver una película titulada Noche de circo. Yo era un poco mayor y empezaba a sentir un más amplio interés por el cine, y la experiencia fue decididamente más profunda esta vez. El sentido alemán seguía siendo su influencia principal y había una paliza tremenda, sádica en el clímax; aunque el argumento no estaba del todo centrado, la película había sido dirigida con tan inmenso talento, que estuve en vilo en mi butaca hora y media, con los ojos como platos. Realmente, la secuencia en la que Frost, el payaso, va a buscar a su casquivana esposa, que chapotea desnuda en el agua para divertir a unos cuantos soldados, era tan magistral en su planificación, ritmo de montaje e inspirada evocación de la humillación y el dolor, que había que retroceder hasta Eisenstein para hallar una fuerza cinematográfica comparable. Esta vez, desde luego, anoté el nombre del director, que era sueco y que, como me pasaba siempre entonces, archivé y olvidé.
Hasta fines de los cincuenta, cuando llevé a la que era mi mujer entonces a ver una película muy comentada y con el título no muy prometedor de Wild Strawberries (Fresas silvestres) no comenzó lo que se convertiría en una adicción de por vida a las películas de Ingmar Bergman. Todavía me acuerdo que la vi con la boca seca y el corazón latiendo con fuerza desde la primera y misteriosa secuencia inicial del sueño hasta el sereno primer plano final. ¿Quién podría olvidar tales imágenes? El reloj sin agujas. El carruaje tirado por un caballo que se atasca. El sol cegador y el rostro del viejo arrastrado al ataúd por su propio cadáver. Evidentemente, había ahí un maestro con un estilo inspirado y personal; un artista de profunda inquietud e intelecto, cuyas películas se revelarían a la altura de la gran literatura europea. Poco después vi El mago, una audaz dramatización en blanco y negro de ciertas ideas de Kierkegaard presentadas como un cuento de ocultismo, potenciadas por una cámara hipnótica, original, cuyo estilo hallaría su crescendo años más tarde en la onírica Gritos y susurros. La referencia a Kierkegaard no acarrea que la película sea árida o didáctica en exceso. Tengan la plena seguridad, por favor, de que El mago, como la mayoría de las películas de Bergman, posee un brillante sentido del espectáculo.
Porque, además de todo eso –y quizá lo más importante– Bergman sabe entretener, es un gran narrador de historias que jamás pierde de vista un hecho: sean cuales fueren las ideas que desea comunicar, las películas tienen que emocionar al público. Su teatralidad es realmente inspirada, e imaginativo su empleo de la iluminación gótica, pasada de moda, y las elegantes composiciones. El exagerado surrealismo de sueño y símbolos, el montaje inicial de Persona, la cena de La hora del lobo, y en La pasión de Ana, el descaro de parar a intervalos el absorbente relato, para que los actores expliquen al público lo que intentan expresar, constituyen momentos de gran espectáculo.
El séptimo sello fue siempre mi película favorita, y me acuerdo de cuando la vi, con no mucho público, en el viejo cine New Yorker. ¿Quién podría imaginar que un tema semejante pudiese proporcionar una tan agradable experiencia? Si tuviese que explicar el argumento, para convencer a un amigo de que la viese conmigo, ¿qué podría yo decir? "Bueno, transcurre en una Suecia medieval azotada por la peste y explora los límites de la fe y de la razón a partir de conceptos filosóficos daneses y hasta cierto punto alemanes." Eso no guarda gran relación con lo que se entiende por pasar un rato divertido, pero está todo contado con imaginación, suspenso y olfato tan pasmosos, que uno se queda clavado como un niño oyendo un desgarrador cuento de hadas. La negra silueta de la Muerte aparece de pronto en una playa, y el Caballero de la Razón la desafía a una partida de ajedrez, intentando ganar tiempo y descubrir algún sentido en la vida. La fábula arranca y se despliega con siniestra inevitabilidad. ¡Y las imágenes, una vez más, quitan el aliento! Los flagelantes, la quema de la bruja (digna de Carl Dreyer), y el final, con la Muerte que conduce el baile de los condenados al infierno, en uno de los planos más memorables de todos los tiempos.
Bergman es prolífico, y las películas que siguieron a sus primeras obras han sido ricas y variadas, según sus obsesiones se desplazaron del silencio de Dios a las torturadas relaciones de almas llenas de angustia que tratan de comprender sus sentimientos. (En realidad, las películas descritas no son exactamente sus primeras, sino obras medias, porque había dirigido algunas películas, desconocidas hasta que su estilo y reputación fueron generalmente reconocidos. Estas primeras películas son muy buenas, pero sorprendentemente convencionales, sabiendo adónde irían a parar.) En los cincuenta había asimilado sus influencias, al tiempo que su genio se afirmaba. Los alemanes todavía le impresionaban. Yo veo a Fritz Lang en su obra, y a Carl Dreyer, el danés. Y también a Chéjov, Strindberg y Kafka. Yo divido sus películas entre las que son sencillamente soberbias (Detrás de un vidrio oscuro, Luz de invierno, El silencio, La fuente de la doncella, La pasión de Ana, por citar algunas) y las obras maestras verdaderamente notables (Persona, Gritos y susurros y Escenas de la vida conyugal), junto con otras que había visto antes. Hay también películas atípicas como Vergüenza y Fanny y Alexander, que proporcionan sus propios placeres particulares, e incluso algún traspié ocasional como El huevo de la serpiente o Cara a cara.
Pero hasta en los experimentos menos afortunados de Bergman hay instantes memorables. Ejemplos: el sonido de una sierra fuera de la ventana durante una escena íntima entre los amantes adúlteros en El toque, y el momento en que Ingrid Bergman enseña a su patética hija cómo debe interpretarse al piano cierto preludio en Sonata de otoño. Sus fracasos son con frecuencia más interesantes que los logros de otros. Y pienso ahora en De la vida de las marionetas y Después del ensayo.
Una digresión sobre el estilo. El ámbito predominante en las películas acostumbraba a ser el mundo físico, externo. Sin duda, así ha sido durante años. Ahí están las películas cómicas y los westerns, y las películas de guerra, y las de persecución, y las películas de gángsters, y las películas musicales, para atestiguarlo. Pero, al afirmarse la revolución freudiana, sin embargo, el ámbito más fascinante del cine derivó hacia lo interior, y las películas se encontraron con un problema. La psique no es visible. ¿Y qué hay que hacer cuando las batallas más interesantes se libran en el corazón y en la mente? Bergman desarrolló un estilo para abordar el interior del hombre, y es el único director que ha explorado los campos de batalla del alma hasta el último confín. Impunemente, ha escrutado con su cámara los rostros hasta perder la conciencia del tiempo, mientras sus actores y actrices lidiaban con su propia angustia. Y veías grandes interpretaciones en tremendos primeros planos que duraban mucho más tiempo del que los libros de texto consideran conveniente para el arte del cine. Los rostros lo son todo para Bergman. Primeros planos. Más primeros planos. Extremados primeros planos. Creó sueños y fantasías, para combinarlos con tanta delicadeza con la realidad, que gradualmente un cierto sentido de la interioridad humana salió a la superficie. Y empleó enormes silencios con increíble eficacia. El territorio de las películas de Bergman es diferente del de sus contemporáneos. Hace juego con las playas desoladas de la isla rocosa donde habita. Ha encontrado un medio para mostrar el paisaje del alma. (Ha dicho que ve el alma como una membrana, una membrana roja, y así la mostró en Gritos y susurros.) Al rechazar la norma de acción convencional establecida en el cine, ha permitido que en el interior de los personajes bramen guerras tan agudamente visuales como los movimientos de un ejército. Vean Persona.
Por si esto fuera poco, damas y caballeros, Bergman es un director barato. Es rápido, sus películas cuestan poco, y su minúscula banda de colaboradores es capaz de completar una verdadera obra de arte en la mitad del tiempo y por una décima parte del dinero que muchos dilapidarían en un suntuoso desperdicio de celuloide. Y, además, escribe los guiones él solito. ¿Qué más se puede pedir? Significado, profundidad, estilo, imágenes, belleza visual, tensión, instinto narrativo, rapidez, economía, fecundidad, innovación, una dirección de actores sin par. A todo eso me refiero cuando digo que es el mejor. Tal vez otros directores le superan en áreas aisladas, pero nadie es un artista tan competo como él.
De acuerdo, volvamos a Linterna mágica, su libro. Habla mucho de problemas del estómago. Pero es interesante. Es informal, anecdótico. No es cronológico, como se supone que debería ser la historia de la vida de uno. No se monta una saga acerca de cómo empezó y, poco a poco, dominó el teatro y el cine de Suecia. La narración da saltos, hacia delante y hacia atrás, aparentemente a capricho de la inspiración del autor. Contiene extrañas anécdotas y sentimientos tristes. Una extraña anécdota: de niño se quedó encerrado en un depósito de cadáveres, donde le fascinó el cuerpo desnudo de una muchacha. Un sentimiento triste: "Mi mujer y yo vivimos muy próximos. Uno de los dos piensa, y el otro responde, o al revés. No sé cómo definir nuestra afinidad. Pero un problema es insoluble. Algún día un golpe caerá para separarnos. Y ningún dios afable nos convertirá en árboles que den sombra a la granja." Omite cosas que uno creía que iba a considerar. Sus películas, por ejemplo. Bueno, tal vez no las omita exactamente, pero dice mucho menos de lo que cabía esperar, considerando que ha hecho más de cuarenta. Tampoco se habla mucho de sus esposas en este libro. Las ha tenido en abundancia. (Y montones de hijos también, aunque apenas se les mencione.) Entre ellas está Liv Ullmann, que vivió años a su lado, fue la madre de unos de sus hijos, y una gran estrella en sus películas. Tampoco se dice mucho sobre los actores y las actrices de sus películas.
¿Y qué hay entonces? Pues hay muchas revelaciones apasionantes, pero sobre su infancia en la mayor parte. Y sobre su trabajo en el teatro. Detalle interesante, dibuja cada escena antes de ensayarla. Y hay un relato emocionante de cómo dirigía a Anders Ek, un actor en varias de sus películas, enfermo de leucemia y que utilizaba su miedo a la muerte próxima para interpretar un personaje de Strindberg. Bergman adora el teatro. Es su verdadera familia. De hecho, la cálida, entrañable familia de Fanny y Alexander nunca existió en la realidad, es un símbolo del teatro. (Eso no está en el libro. Pero lo sé.) Bergman habla también de sus enfermedades: "He padecido varias dolencias indefinibles, y no puedo decir a ciencia cierta si deseaba sobrevivir o no." Y sobre sus funciones corporales: "En todos los teatros donde he trabajado un cierto tiempo, he tenido siempre mi propio retrete."
Su crisis mayor también está aquí, el escándalo de los impuestos. Uno se queda hipnotizado leyendo su recuento. En 1976, Bergman fue groseramente sacado de un ensayo y llevado a la jefatura de policía para declarar sobre el dinero que debía al gobierno, porque su declaración era incorrecta. Eso es algo que puede pasar cuando uno recurre a un gestor, presume que él lo llevará todo estupenda y abiertamente, y descubre luego que, confiadamente, ha firmado papeles sin entenderlos, o siquiera leerlos. La cuestión está en que Bergman era inocente de la acusación de fraude premeditado, pero la hacienda sueca no evitó que las autoridades le trataran de forma desabrida y cerril. El resultado fue una depresión nerviosa, una hospitalización, y un exilio autoimpuesto en Alemania, entre sentimientos de rabia y profunda humillación.
En fin, la imagen que uno saca es la de una personalidad altamente emotiva, no fácilmente adaptable a la vida en este mundo frío y cruel, pero muy profesional y productiva, y desde luego un genio del arte dramático. A juzgar por la traducción, Bergman escribe muy bien y, con frecuencia, sus descripciones prenden y emocionan. Yo devoré cada página, pero no se me puede hacer demasiado caso, porque siento el mayor interés hacia este artista particular. Se me hace difícil creer que ha cumplido ya los setenta años. En su libro recuerda que, cuando tenía diez años, le regalaron una linterna mágica, que proyectaba sombras en la pared. Eso despertó en él una pasión amorosa por el cine, conmovedora en la intensidad de su sentimiento. Ahora que su fama es mundial y ya no hace más películas, escribe lo siguiente: "La butaca es cómoda, la habitación acogedora, se hace la oscuridad y las primeras imágenes tiemblan en la pantalla blanca. Todo está en calma, el proyector susurra débilmente en la insonorizada sala de proyección. Las sombras se mueven, vuelven sus rostros hacia mí, quieren que preste atención a sus destinos. Han pasado sesenta años, pero la emoción sigue siendo la misma."
martes, 7 de junio de 2011
sábado, 4 de junio de 2011
ESCÁNDALO POR IMBÉCILES CHARLATANES, EL AÑO PASADO CREEN O NO CREEN?
Escándalo alrededor del FONCA,
MARCOS GARCÍA CABALLERO.
CAARTA DIRIGIDA A SAÚL IBARGOYEN:
El día 10 de diciembre de 2010 apareció en el periódico La Jornada y en otros periódicos, los nombres de los ganadores del Sistema FONCA de CONACULTA.
Esto es un hecho.
Para empezar a explicar éste caso es intrincado y complejo lo que yo deseo plasmarte y manifestarte Saúl. Es mi verdad única como persona en activo filósofo en calidad de aspirante de la UNIVERSIDAD VIRTUAL DE CHIUHUAHUA, que depende de la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE CHIHUAHUA, ex maestro IBARGOYEN; y recién egresado de dos cursos: Primero: EL ENSAYO LITERARIO, coordinado por el maestro Ricardo Pérez Ávila en el CENTRO CIELA FRAGUAS de Aguascalientes con CONSTANCIA. Segundo: CURSO DE GUIÓN CINEMATOGRÁFICO por parte de la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE AGUASCALIENTES, egresado con CONSTANCIA. Además deseo expresarte, querido ex Maestro que soy practicante de YOGA. Mi situación como residente en la ciudad de Aguascalientes a tenido muchos aspectos, resido en el estado desde 2006. He estudiado, he sido Becario estatal del ICA (Instituto Cultural de Aguascalientes) como creador literario con trayectoria y trabajador como Maestro en distintos sitios como el Programa PRO-ARTE y soy ya, a estas alturas, un escritor con trayectoria reconocido, hasta tanto que, gracias a internet no se puede saber cuántos y de cuántos Países me han leído ó, de dónde son muchos de mis lectores.
Soy practicante de Yoga. El Yoga es un deporte que combina aspectos espirituales de la persona y aspectos físicos, no soy creyente de la religión católica en ningún grado. Pero pienso, asimismo, que ignorar la influencia del catolicismo en nuestro país sería estúpido he irresponsable. La mente en estados normales sin altos rendimientos de concentración atrae lo que repele y lo que agradece, ya sean personas, objetos o ideas, esto es un hecho comprobado. No es de mi interés polemizar al respecto, pero te aseguro Saúl, que esto se muestra muy claramente al momento de practicar YOGA, como quien dice, en el momento de ejecutar la YOGA combate dentro y fuera de la persona el EROS Y EL TÁNATOS y, al final, uno encuentra un estado de PAZ INTERNA. Soy una persona trabajada y leída Saúl, cuento con amplios reconocimientos como escritor y, tengo el Premio Salvador Gallardo Dávalos por mi primer texto largo novela, EDAD EN EL ALBA, además antes saqué y presenté en el corazón del Zócalo de la ciudad de México mi primer libro de Poesía titulado INFINITOS DISPERSOS que tú prologaste, según recuerdo en el año 2001.
Saúl, escucha esto: Si una persona cuyo destino y posición social me provoca y me amenaza con patanerías prepotentes y desconozco dónde está, ¿lo podría encarar? Creo que lo puedo encarar de frente, pero si mediante el YOGA esa persona se me revela como una entidad mental que busca someterme, estoy perfectamente seguro que es su mala conciencia la que actúa, yo lo evado y sigo en mi ejercicio, pero si en mi vida diaria esa persona adquiere una entidad ó una sombría presencia, puedo afirmar que desea hacerme daño, yo te lo confieso Saúl: YO NO DESEO HACERLE DAÑO A NADIE, pero sé muy bien de dos personas que buscan perturbarme de una manera más allá de parámetros normales de actitud y conducta. Una de esas personas es, desgraciadamente, un escritor, Heriberto Yépez y el otro es un tal vecino mío que presumiblemente se llama Juan, la verdad: su nombre y su vida no me interesa, pero él me ha demostrado, mediante actos grotescos y no lo niega en su actitud, que es una especie de supuesto DIOS personal para mí que día a día me hostiga y que, cuando llega la hora seria de la sensatez, se revela como un verdugo y ¡¡¡él lo asume y así lo ha hecho desde hace años!!!
Ésta persona, Saúl, se quiso enterar si yo tenía, en primer lugar, enemigos, como no los encontró, pero el escritor Heriberto Yépez juega fanfarronamente a que somos de verdad enemigos, te lo digo así Saúl: un tiempo le seguí el juego, pero en momentos fuertes en los que uno se juega su cordura y su salud mental, yo dije: esto ya no. Y no solamente esto ya no, sino que decidí dejar de leer cualquier artículo que él publicara o sus libros, de los cuales tengo 3, o cualquier publicación electrónica suya. Creo que eso de los enemigos literarios con esto, es más REAL que la PROPIA COMPETENCIA entre los escritores, bueno.
Te COMENTO y voy al meollo de ésta carta dirigida a ti SAÚL: estaba yo esperando el fallo de la convocatoria del FONCA para la que salieron sus resultados hace poco. Yo creo que tú entenderías que estaba al pendiente de dichos resultados, pero la cosa Saúl, es que yo, además de estar en esos 2 CURSOS, estaba haciendo un curso propedéutico para entrar a la FILOSOFÍA EN LÍNEA.
Éstas personas Saúl, para decirlo rápido, me coaccionaron, me arrinconaron, me dispararon como disparan los que no tienen balas, me forzaron a que yo, mediante sus golpes bajos… ¡Qué padre es dar un golpe bajo!! ¿Es lo más fácil verdad?!! Pero qué difícil conseguir dos constancias de estudio literario y, al mismo tiempo, hacer un curso propedéutico para hacer FILOSOFÍA VIRTUAL VERDAD??? Eso es algo que saben bien éstas personas y por eso, unos días antes de que se diera el fallo del jurado del FONCA, donde yo competía con mi trabajo, éstas dos personas me acorralaron con tal saña en mi propiedad que me coaccionaron a que, número uno: se convirtieran en el asunto más importante de mis momentos esos días y descargaron su furia con la forma que ellos ya sabían que podían acorralarme en mis cosas, mis bienes y mi hogar para que esas personas lograran que yo creyera de antemano que el reconocimiento lo tenía asegurado pero, ese mismo día, en la noche, cuando se dieron los resultados, regresando de mi último curso con la Constancia, me quedé meditando en un café céntrico sobre esos actos y esos procederes mentales, (Yépez es filósofo Saúl) que parece que en pura apariencia no existen, pero negar esto es como negar los fundamentos del catolicismo, no en tamaño, pero sí en igual grado, te diría Saúl, yo creo que uno busca su bienestar en el YOGA y lo mejor para su comunidad con su estudio esa noche en el café, sus trucos no funcionaron y al no funcionar, cerca del lugar donde está la iglesia de San Antonio y su sacristía, se evidenció que buscaban asegurarse de que yo fuera descalificado como candidato a la BECA DEL FONCA 2010-2013.
Tú sabrás que comentario te merece esto SAÚL, estoy convencido de que hubo fraude parta mí en ese dictamen.
12 de diciembre de 2010.
MARCOS GARCÍA CABALLERO.
Mi amistad Saúl IBARGOYEN y todo mi respeto MAESTRO DE MAESTROS.
MARCOS GARCÍA CABALLERO.
CAARTA DIRIGIDA A SAÚL IBARGOYEN:
El día 10 de diciembre de 2010 apareció en el periódico La Jornada y en otros periódicos, los nombres de los ganadores del Sistema FONCA de CONACULTA.
Esto es un hecho.
Para empezar a explicar éste caso es intrincado y complejo lo que yo deseo plasmarte y manifestarte Saúl. Es mi verdad única como persona en activo filósofo en calidad de aspirante de la UNIVERSIDAD VIRTUAL DE CHIUHUAHUA, que depende de la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE CHIHUAHUA, ex maestro IBARGOYEN; y recién egresado de dos cursos: Primero: EL ENSAYO LITERARIO, coordinado por el maestro Ricardo Pérez Ávila en el CENTRO CIELA FRAGUAS de Aguascalientes con CONSTANCIA. Segundo: CURSO DE GUIÓN CINEMATOGRÁFICO por parte de la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE AGUASCALIENTES, egresado con CONSTANCIA. Además deseo expresarte, querido ex Maestro que soy practicante de YOGA. Mi situación como residente en la ciudad de Aguascalientes a tenido muchos aspectos, resido en el estado desde 2006. He estudiado, he sido Becario estatal del ICA (Instituto Cultural de Aguascalientes) como creador literario con trayectoria y trabajador como Maestro en distintos sitios como el Programa PRO-ARTE y soy ya, a estas alturas, un escritor con trayectoria reconocido, hasta tanto que, gracias a internet no se puede saber cuántos y de cuántos Países me han leído ó, de dónde son muchos de mis lectores.
Soy practicante de Yoga. El Yoga es un deporte que combina aspectos espirituales de la persona y aspectos físicos, no soy creyente de la religión católica en ningún grado. Pero pienso, asimismo, que ignorar la influencia del catolicismo en nuestro país sería estúpido he irresponsable. La mente en estados normales sin altos rendimientos de concentración atrae lo que repele y lo que agradece, ya sean personas, objetos o ideas, esto es un hecho comprobado. No es de mi interés polemizar al respecto, pero te aseguro Saúl, que esto se muestra muy claramente al momento de practicar YOGA, como quien dice, en el momento de ejecutar la YOGA combate dentro y fuera de la persona el EROS Y EL TÁNATOS y, al final, uno encuentra un estado de PAZ INTERNA. Soy una persona trabajada y leída Saúl, cuento con amplios reconocimientos como escritor y, tengo el Premio Salvador Gallardo Dávalos por mi primer texto largo novela, EDAD EN EL ALBA, además antes saqué y presenté en el corazón del Zócalo de la ciudad de México mi primer libro de Poesía titulado INFINITOS DISPERSOS que tú prologaste, según recuerdo en el año 2001.
Saúl, escucha esto: Si una persona cuyo destino y posición social me provoca y me amenaza con patanerías prepotentes y desconozco dónde está, ¿lo podría encarar? Creo que lo puedo encarar de frente, pero si mediante el YOGA esa persona se me revela como una entidad mental que busca someterme, estoy perfectamente seguro que es su mala conciencia la que actúa, yo lo evado y sigo en mi ejercicio, pero si en mi vida diaria esa persona adquiere una entidad ó una sombría presencia, puedo afirmar que desea hacerme daño, yo te lo confieso Saúl: YO NO DESEO HACERLE DAÑO A NADIE, pero sé muy bien de dos personas que buscan perturbarme de una manera más allá de parámetros normales de actitud y conducta. Una de esas personas es, desgraciadamente, un escritor, Heriberto Yépez y el otro es un tal vecino mío que presumiblemente se llama Juan, la verdad: su nombre y su vida no me interesa, pero él me ha demostrado, mediante actos grotescos y no lo niega en su actitud, que es una especie de supuesto DIOS personal para mí que día a día me hostiga y que, cuando llega la hora seria de la sensatez, se revela como un verdugo y ¡¡¡él lo asume y así lo ha hecho desde hace años!!!
Ésta persona, Saúl, se quiso enterar si yo tenía, en primer lugar, enemigos, como no los encontró, pero el escritor Heriberto Yépez juega fanfarronamente a que somos de verdad enemigos, te lo digo así Saúl: un tiempo le seguí el juego, pero en momentos fuertes en los que uno se juega su cordura y su salud mental, yo dije: esto ya no. Y no solamente esto ya no, sino que decidí dejar de leer cualquier artículo que él publicara o sus libros, de los cuales tengo 3, o cualquier publicación electrónica suya. Creo que eso de los enemigos literarios con esto, es más REAL que la PROPIA COMPETENCIA entre los escritores, bueno.
Te COMENTO y voy al meollo de ésta carta dirigida a ti SAÚL: estaba yo esperando el fallo de la convocatoria del FONCA para la que salieron sus resultados hace poco. Yo creo que tú entenderías que estaba al pendiente de dichos resultados, pero la cosa Saúl, es que yo, además de estar en esos 2 CURSOS, estaba haciendo un curso propedéutico para entrar a la FILOSOFÍA EN LÍNEA.
Éstas personas Saúl, para decirlo rápido, me coaccionaron, me arrinconaron, me dispararon como disparan los que no tienen balas, me forzaron a que yo, mediante sus golpes bajos… ¡Qué padre es dar un golpe bajo!! ¿Es lo más fácil verdad?!! Pero qué difícil conseguir dos constancias de estudio literario y, al mismo tiempo, hacer un curso propedéutico para hacer FILOSOFÍA VIRTUAL VERDAD??? Eso es algo que saben bien éstas personas y por eso, unos días antes de que se diera el fallo del jurado del FONCA, donde yo competía con mi trabajo, éstas dos personas me acorralaron con tal saña en mi propiedad que me coaccionaron a que, número uno: se convirtieran en el asunto más importante de mis momentos esos días y descargaron su furia con la forma que ellos ya sabían que podían acorralarme en mis cosas, mis bienes y mi hogar para que esas personas lograran que yo creyera de antemano que el reconocimiento lo tenía asegurado pero, ese mismo día, en la noche, cuando se dieron los resultados, regresando de mi último curso con la Constancia, me quedé meditando en un café céntrico sobre esos actos y esos procederes mentales, (Yépez es filósofo Saúl) que parece que en pura apariencia no existen, pero negar esto es como negar los fundamentos del catolicismo, no en tamaño, pero sí en igual grado, te diría Saúl, yo creo que uno busca su bienestar en el YOGA y lo mejor para su comunidad con su estudio esa noche en el café, sus trucos no funcionaron y al no funcionar, cerca del lugar donde está la iglesia de San Antonio y su sacristía, se evidenció que buscaban asegurarse de que yo fuera descalificado como candidato a la BECA DEL FONCA 2010-2013.
Tú sabrás que comentario te merece esto SAÚL, estoy convencido de que hubo fraude parta mí en ese dictamen.
12 de diciembre de 2010.
MARCOS GARCÍA CABALLERO.
Mi amistad Saúl IBARGOYEN y todo mi respeto MAESTRO DE MAESTROS.
A VER.. QUIERO VER EL NOMBRE DEL QUE LE DIGA TRAIDOR A ÉSTE CUENTO, HA MEN? QUIERO VER... YO SÍ LO QUIERO VER: AHÍ TE VA: "LOS PRESOS"
L O S P R E S O S.
Por Marcos García Caballero
A Joaquín Castro.
Para estar boca arriba en el camastro de la celda, Martín giró la espalda y tomó su plato del suelo. Había dormido durante todo el medio día y la tarde a pierna suelta, soñando que manejaba su Ford por la recta de una carretera junto a su guapa ex mujer, y que habían especulado con interés y todavía con gran pasión entre los dos, sobre cuál sería la causa de que las montañas a lo lejos tomaran un pigmento azuloso o francamente gris, incluso un poco más gris que el patio de la cárcel que, solamente por algo ambiguo que podríamos llamar “suerte”, hoy no había tenido el infortunio ni la rutina odiosa de contemplar.
El día anterior, del que ahora sólo se asomaba el cansancio aún a pesar del sueño, había trabajado sus ocho horas obligatorias en los talleres del presidio haciendo tornillos y sus compañeros, la mayoría desconocidos de los que no le importaba ni sus nombres ni sus motivos de reclusión, al saber la noticia, se habían despedido de él mostrándole una solidaridad sobre la que no deseaba cuestionarse si era efectivamente sincera o sólo un modo de mostrarla solemnemente en ocasiones como ésta; tal vez él hubiera actuado de la misma manera y no le habría importado nada, de hecho la noticia lo había hecho verse a sí mismo como si fuera otra persona, con una suerte menos irrevocable, menos inmediata, cuestión muy difícil de imaginar en otras circunstancias, pero que era el comienzo de lo que no había asimilado totalmente, pues verse como otro, soñar que otro es el que correrá con esa suerte, es lo que indudablemente al principio, elabora en soledad el condenado a la silla eléctrica.
Si no hubiera sido por el hambre, no se hubiera despertado del camastro y habría dejado pasar el tiempo hasta que se apagara la luz de las celdas y vinieran a buscarlo, pero recapacitó y se dijo que comer un plato de frijoles alumbrado por luz eléctrica era mejor a aceptar llanamente la muerte y seguir durmiendo tan tranquilo como si nada fuera a ocurrirle. Se sentó sobre el catre, notando inmediatamente el cambio de temperatura de su cuerpo y recordó la dulzura de su madre, a la que imaginó bajo la luz que se estampaba sobre la pared que lo dividía de la celda contigua. La imagen estaba ahí y se esforzó por no olvidarla, aunque por momentos se convertía en la del sueño, la de su ex esposa mirando a lo lejos las montañas azules y hablándole con el tono que suelen hablar los recuerdos felices de hace muchos años, en caso de que los haya.
Al escuchar el sonido de la cuchara raspando el plato, Saúl entendió que su vecino de celda había despertado y, a pesar de que el tema había sido motivo de muchas pláticas anteriores, sintió deseos de hablar con su amigo por última vez y, mediante un susurro que en realidad deseaba gritar, preguntó con vergüenza:
—¿Martín?
Aquél seguía comiendo y contemplando la imagen de su madre y su ex esposa subida en el Ford alejándose por la carretera, hasta que en sus muelas empapadas de caldo frío descubrió con dolor una piedra insignificante. Con una sonrisa miró al vacío y dijo:
—¿Qué quieres?
A Saúl se le iluminó el rostro al escuchar las palabras de Martín. Se arrastró por el piso hasta la pared que separaba las celdas y pegó su cara en los barrotes. Abrió la boca pero se dio cuenta que francamente, no tenía nada que decir y trató de disculparse diciendo después de aquél silencio:
—Martín, oye, mira amigo, lo siento, de verdad...
Martín oyó ese farfullar de palabras de poco peso mirando su plato de frijoles y con cierto hartazgo, sólo atinó a decir:
—A ver, ¿qué cosa?
—Bueno, ya sabes, este... sólo quería decirte... ¡sólo quería decirte lo que ya sabes! No sé qué decir a parte de todo lo que ya hemos hablado.
Saúl sacó la mano por entre los barrotes y dijo en ese mismo balbuceante tono:
—Dame la mano, amigo.
Martín vio la mano, se bajó de la cama y se acercó a gatas a la pared que los dividía donde podía tomar la mano temblorosa que se le ofrecía, estuvo a punto de soltar el plato de frijoles pero dijo:
—Mira, ¡qué bueno que me das la mano! ¡En este momento necesito una mano, alguien a quien darle algo como recuerdo de mi vida, algo que haga que nadie en este pinche mundo me olvide! Déjame darte este regalo...
Del otro lado de la celda, Saúl puso cara de extrañamiento, se le arrugó la piel en medio de las cejas, dobló las piernas cruzándolas una sobre la otra y tomó el regalo que le daba Martín. Regresó su mano y adentro de su celda abrió el puño, donde descubrió la piedra que Martín había encontrado en el plato de frijoles. Escuchó que éste soltaba una risita y dijo:
—Pinche Martín...
—Bueno —aseguró Martín—, es la hora de la verdad ¿no?
Del otro lado de la pared no se escuchó voz alguna y Martín de pronto se sumió en la tristeza, porque de verdad era triste el silencio antes de la muerte, era como un estúpido presagio que no trae ya nada más que la pesadez y el fracaso de la ilusión humana. Se puso el plato de frijoles entre las piernas y dijo:
—Saúl, hermano del alma, mi único amigo desde mi llegada a este asqueroso lugar, antes de que vengan por mí y me veas partir tenemos que rematar... (se arrepintió de esta palabra y dijo riendo): bueno, olvídalo, tenemos que jugar la última partida, la partida definitiva... y si quieres mientras tanto platicamos de lo que quieras.
Saúl sabía perfectamente a lo que se refería Martín y se emocionó mientras corría por su descuidado lápiz con el que algunas veces se entretenía haciendo dibujos. Puso la punta sobre el suelo y dijo con orgullo:
—Mira Martín, no tengo que decírtelo, escoge tú.
Del otro lado de la celda, Martín dijo con la boca llena de frijoles:
—Pues por esta vez creo que me tocan las negras ¿no? —Y se echó a reír de nuevo.
Saúl garabateó con su lápiz en el piso un bosquejo de tablero y dijo entusiasmado:
—Me parece buena idea: Peón cuatro Dama.
—Bueno... pues Caballo tres Alfil Rey— contestó Martín, dejando el plato a un lado y se golpeó con la cuchara en la cabeza recordando aquella imagen de su tierna madre y la de su ex esposa.
Saúl dibujó en su tablero el próximo movimiento suyo y dijo:
—Alfil Dama cuatro Rey.
—Tu acostumbrada salida ¿eh? —dijo Martín, golpeándose de nuevo la cabeza al recordar el viento fresco y tonificante de la carretera soñada—, Peón cuatro Dama.
—Peón tres Alfil Dama —contestó Saúl.
—Peón tres Rey.
—Caballo tres Torre Dama.
—Pues ante tan suculenta oferta me lo como: Alfil por Caballo.
Saúl trataba de dibujar lo más rápido posible para que Martín no se diera cuenta que hacía trampa y dijo al fin:
—Peón por Alfil.
—Esto se pone interesante —dijo Martín—, enroque corto.
—Peón tres Rey —contestó Saúl inmediatamente.
—Dama dos Rey— dijo Martín chupando la cuchara de nuevo.
—¿Qué traes contra mi pobre Peón? —dijo Saúl con un chillido para que Martín no escuchara las rayaduras de su lápiz en el piso—, Dama tres Dama.
—Así es el Ajedrez —dijo Martín cerrando los ojos para concentrarse—, Caballo cuatro Torre Rey.
—Caballo tres Alfil Rey.
—Pues Caballo por Alfil.
—Peón por Caballo —dijo Saúl perdiéndose cada vez más, hasta que preguntó donde había dejado su Dama.
—Tu Dama no sé donde esté, pero te aseguro que muy lejos de aquí... y la que estás buscando está todavía más lejos: en el fondo de tu pinche imaginación —dijo Martín antes de recordarle que estaba en la tercera casilla de su propia columna y agregando:
—Dama por Peón.
—Caballo cinco Caballo Rey —dijo Saúl, imaginando que era una gran jugada.
—Peón tres Caballo Rey —Escuchó Saúl del otro lado de la pared, observando en el suelo cómo su gran ataque se iba desmoronando.
—Alfil dos Rey —dijo.
—Peón tres Caballo Dama —volvió a escuchar.
—Alfil cinco Torre Rey —dijo con desesperación y escuchó de nuevo la cuchara raspando el plato y la voz de Martín que decía:
—Dama siete Caballo Dama.
—Enroque corto —dijo Saúl conteniendo las ganas de gritar al garabatear su jugada, camuflando el ruido del lápiz con un chiflido.
De inmediato escuchó la voz exaltada de Martín que decía: —¡No huyas maldito cobarde! ¡Alfil tres Torre Dama! Y la consecuente risita que con el silencio de Saúl, Martín disfrutó aún más.
Humillado, Saúl dijo: —Torre Rey uno Caballo Dama.
Del otro lado de la celda, Martín tomó de nuevo el plato de frijoles para inspirarse en la próxima jugada, ya que, por lo menos, él pensaba que era la jugada que valía la partida. Dejó pasar un rato, volvió a comer y entre sus quijadas descubrió otra piedra en los frijoles, entonces maldijo en silencio a los cocineros de la prisión y aventó la piedra a la pared donde veía aparecer y desaparecer a las únicas mujeres de su vida, que nosotros sabemos ya bien quienes son. Las protestas de Saúl no se hicieron esperar, pero Martín respondió que era una jugada importante y que lo dejara meditar.
—A propósito —dijo— ¿Cómo van tus dibujos? Hace tiempo que no me cuentas nada sobre ellos.
Del otro lado, la voz de Saúl reclamó que volvieran al juego.
—Tú lo has dicho —dijo Martín observando ahora hacia la luz eléctrica del techo— Alfil por Dama.
—Torre por Dama—, escuchó que decía la voz de Saúl.
—Peón por Alfil —dijo Martín rápidamente.
—Torre uno Dama —Dijo Saúl.
—Alfil cuatro Alfil Rey.
—Peón tres Alfil Rey.
—Rey dos Caballo.
—Caballo tres Torre Rey.
—Rey tres Alfil.
—Caballo cinco Caballo Rey —dijo la voz de Saúl cada vez más angustiada.
—Pues Peón tres Torre Rey, gracias a tu insistencia —dijo Martín con serenidad.
—Pues ya qué —dijo Saúl—, Caballo tres Torre Rey.
—Ya ves como soy —dijo Martín—, me lo como: Alfil por Caballo. Supongo que irás a Peón por Alfil ¿no es así?
—Pues yo creo sí —dijo Saúl con desánimo.
—Entonces para agilizar las cosas ahí te va: Rey cuatro Alfil.
Saúl se equivocó y quiso hacer una jugada con la Dama que ya no tenía. Martín le contestó que le hacía una sugerencia: Rey uno Torre para evitar el jaque. Saúl estaba tan perdido a esas alturas que no le quedó más remedio que aceptar, ya que el peón era insalvable.
—Pues Rey por Peón —dijo Martín metiéndose un frijol seco a la boca imaginando que no era un simple frijol sino otra cosa, un manjar más apetitoso como una fruta, una uva tal vez... ¡pero él cómo lo podía imaginar! Estaba condenado a muerte y esas cosas no se piensan en la víspera, tenía la oportunidad de imaginar una rica y suculenta uva jugosa morada, imaginar que la apachurraba y veía salir el jugo; tenía esas y muchas otras opciones, pero mientras le caía por la garganta el frijol previamente masticado, siguió pensando que era un frijol seco y nada más.
Del otro lado de la celda, Saúl hacía enormes esfuerzos por no perder el hilo de la partida, aunque sabía que a estas alturas iba perdiendo posición. Le quedaba un dejo de malicia lo suficientemente fuerte para vencer a su amigo aún en el día que iba a ser ejecutado. En el fondo no quería, por supuesto, la muerte de su amigo, pero sabía que el hecho daría mucho de qué hablar en el patio con los demás presos y eso, en verdad, era demasiado importante en esas circunstancias.
—Torre tres Dama —dijo—, pensando en proteger al Peón que iba detrás del otro recién perdido.
—Torre uno Caballo Rey —contestó Martín.
—Torre cuatro Caballo Dama.
—Caballo dos Dama.
—Peón cuatro Alfil Dama.
—Me extraña que siendo araña te subas por el elevador —dijo Martín—, Peón cuatro Torre Dama.
Tratando de abrirse paso, Saúl contestó: —Torre cinco Caballo Dama.
—Sabes —dijo Martín— por eso es que me gusta la frase: ¡No pasarán! ¡Ni ahora ni nunca esas pinches torres! Pero ahí te va otro regalito para que te rompas la cabeza: Peón tres Alfil Dama.
Con las manos en la frente primero, y luego tapándose la boca, Saúl exclamó:
—No me queda de otra mas que Torre dos Caballo Dama.
—Ya vas comprendiendo compadre —dijo Martín contando los frijoles que le quedaban en el plato: eran veinte aproximadamente y dijo en el mismo tono: —Peón por Peón.
—Torre tres Alfil Dama —exclamó Saúl sintiendo de nuevo la angustia.
—Eso entonces: Peón cuatro Caballo Dama y... ¡ahí te voy! —gritó Martín.
—Torre dos Caballo Rey —dijo Saúl cerrando un ojo. Ya sabía cual era la respuesta antes de hacer la jugada y ahora su angustia fue un poco convirtiéndose en furia cuando escuchó:
—Pues me la como: Torre por Torre y tu vas a Rey por Torre por fuerza, así que ahí voy de nuevo:
—Peón cuatro Rey.
No le quedaba mas que el humillante Peón por Peón y eso hizo.
Martín continuó bajando el número de frijoles del plato y Saúl escuchaba el maldito ruido de la cuchara cada vez con más odio y empezó a cuestionarse si en verdad le importaba o no la muerte de su amigo, que más pronto que nada dijo:
—Pues me lo como: Caballo por Peón.
—Rey dos Alfil.
—Torre uno Rey.
—¿Ya qué hago maldita sea! —chilló Saúl—, Peón tres Torre Rey.
—Tienes muchas cosas que hacer, sólo piensa amigo —dijo Martín pegándose de nuevo con la cuchara en la cabeza y riendo—, no creas que todo está perdido, déjame ayudarte: Caballo seis Dama y jaque.
—Rey dos Caballo —dijo Saúl sintiendo la derrota.
—Torre siete Rey y jaque, —balbuceó Martín y probó una cucharada más de frijoles aunque, por supuesto, no le supieron precisamente a gloria.
Del otro lado, Saúl no quería admitir la derrota y no pensaba rendirse con facilidad. Mientras pensaba con su lápiz cuál sería la mejor jugada para escaparse de aquella emboscada, comenzaron a sonar varias pisadas aproximándose sobre el corredor de la cárcel y al escucharlas, Martín apresuró las cucharadas de frijoles fríos y se quedó con ganas de comer más, de aferrarse a la vida por el alimento, tal vez sin imaginar, o mejor dicho, sin poder imaginar que esa sería la última comida que habría de tocarle. Con algo de histeria y desesperación que pensó que jamás le afloraría desde que supo la noticia, le gritó a Saúl:
—Apúrate mi hermano, que ya me voy, me voy...
A esas alturas, Saúl ya estaba pensando lo bien que se lo pasarían mañana a la hora de salir al patio él y los demás presos al comentar la muerte de Martín y por eso dejó que se acercaran más aquellas pisadas, pero luego volvió a pensar en su amigo y le dio rabia, rabia por su muerte y rabia por su derrota en éste que era el único deporte que esporádicamente compartían. Abatido, nervioso, dijo casi al azar:
—Rey uno Alfil.
—¡Rey por Peón! —gritó histéricamente Martín sintiendo que le abrían el telón de la muerte y que, aunque estaba perdiendo la calma evidentemente, no quería dejar escapar la visión que tenía del tablero y la imagen de las dos mujeres de su vida, que ahora las imaginaba juntas manejando su Ford y despidiéndose de él por la recta de la carretera. Aunque era el momento ideal para pensar en qué había hecho durante toda su vida, reflexionar o recordar un momento alegre y feliz, como las discusiones sobre por qué las montañas eran azules a lo lejos junto a su ex esposa, le dio rabia sentir que las dos se fueran en su viejo Ford y lo dejaran varado en medio de la nada. Pensando en todo esto volvió a decir:
—Saúl, Saúl, te lo ruego, tira por favor... ¡por favor...!
Cuando Saúl dijo su tirada, que era una jugada imposible (Peón cuatro Torre Rey porque ya estaba otro Peón en esa posición), los tres oficiales y un cura estaban ya frente a la celda de Martín y Saúl comenzó a llorar. Lloraba porque se sentía confundido, porque había perdido, en efecto, y porque iba a despedirse de su amigo de esta forma tan amarga, y también lloró porque el día de mañana, cuando la celda de al lado estuviera vacía después de llegar al patio, lo único que le quedaría en realidad sería un mal sabor de boca, un mal sabor en la boca, precisamente, como cuando se muerde una piedra en medio de un plato de frijoles y esa piedra era, lo único que su mejor amigo había querido regalarle.
Los oficiales sacaron a Martín de la celda y lo esposaron, el cura le susurró un par de palabras al oído y antes de que se lo llevaran a la silla eléctrica, Martín pidió que le dejaran ver el rostro de su amigo. Se paró encorvado frente a los barrotes de la celda de Saúl, lo vio llorando y le dijo:
—Bueno, camarada, aquí termina esta triste historia: Torre ocho Rey y jaque mate —dijo ensombrecido, casi abatido por su propio orgullo que poco a poco lo iba abandonando.
Saúl lo miró unos segundos y después bajó la cabeza, en un gesto de sumisión y superioridad a la vez, casi metiéndola entre sus piernas cruzadas sobre el piso. Rompió el lápiz a la mitad y después tomó la piedrita que Martín acababa de regalarle y se la mostró:
—Por fin...—dijo—, por fin has hecho una metáfora en tu vida, esta piedrita lo atestigua...
Martín sonrió amargamente diciendo con las manos esposadas tras la espalda y encogiéndose de hombros:
—Pues sí, tal vez tengas razón, por cierto, ¿no sabes por qué a la distancia las montañas se ven azules?
—Es sólo una ilusión óptica, estúpido —dijo Saúl bebiéndose sus lágrimas.
—Creí que era otra cosa —dijo Martín con calculada inocencia y mirando hacia el pasillo por donde ya salían algunas manos que empezaban a aplaudir en señal de solidaridad.
—Tal vez querías hacer una metáfora —dijo Saúl.
—Quizá tienes razón pero bueno, tú eres la única persona que he matado y que sigue con vida con esto del ajedrez mental ¿a poco no? Mi madre y mi ex esposa no corrieron con la misma suerte —dijo Martín mientras se lo llevaban los oficiales por el pasillo y las palmadas de las otras celdas comenzaban a sonar cada vez más fuerte.
Para estar boca arriba en el camastro de la celda, Martín giró la espalda y tomó su plato del suelo. Había dormido durante todo el medio día y la tarde a pierna suelta, soñando que manejaba su Ford por la recta de una carretera junto a su guapa ex mujer, y que habían especulado con interés y todavía con gran pasión entre los dos, sobre cuál sería la causa de que las montañas a lo lejos tomaran un pigmento azuloso o francamente gris, incluso un poco más gris que el patio de la cárcel que, solamente por algo ambiguo que podríamos llamar “suerte”, hoy no había tenido el infortunio ni la rutina odiosa de contemplar.
El día anterior, del que ahora sólo se asomaba el cansancio aún a pesar del sueño, había trabajado sus ocho horas obligatorias en los talleres del presidio haciendo tornillos y sus compañeros, la mayoría desconocidos de los que no le importaba ni sus nombres ni sus motivos de reclusión, al saber la noticia, se habían despedido de él mostrándole una solidaridad sobre la que no deseaba cuestionarse si era efectivamente sincera o sólo un modo de mostrarla solemnemente en ocasiones como ésta; tal vez él hubiera actuado de la misma manera y no le habría importado nada, de hecho la noticia lo había hecho verse a sí mismo como si fuera otra persona, con una suerte menos irrevocable, menos inmediata, cuestión muy difícil de imaginar en otras circunstancias, pero que era el comienzo de lo que no había asimilado totalmente, pues verse como otro, soñar que otro es el que correrá con esa suerte, es lo que indudablemente al principio, elabora en soledad el condenado a la silla eléctrica.
Si no hubiera sido por el hambre, no se hubiera despertado del camastro y habría dejado pasar el tiempo hasta que se apagara la luz de las celdas y vinieran a buscarlo, pero recapacitó y se dijo que comer un plato de frijoles alumbrado por luz eléctrica era mejor a aceptar llanamente la muerte y seguir durmiendo tan tranquilo como si nada fuera a ocurrirle. Se sentó sobre el catre, notando inmediatamente el cambio de temperatura de su cuerpo y recordó la dulzura de su madre, a la que imaginó bajo la luz que se estampaba sobre la pared que lo dividía de la celda contigua. La imagen estaba ahí y se esforzó por no olvidarla, aunque por momentos se convertía en la del sueño, la de su ex esposa mirando a lo lejos las montañas azules y hablándole con el tono que suelen hablar los recuerdos felices de hace muchos años, en caso de que los haya.
Al escuchar el sonido de la cuchara raspando el plato, Saúl entendió que su vecino de celda había despertado y, a pesar de que el tema había sido motivo de muchas pláticas anteriores, sintió deseos de hablar con su amigo por última vez y, mediante un susurro que en realidad deseaba gritar, preguntó con vergüenza:
—¿Martín?
Aquél seguía comiendo y contemplando la imagen de su madre y su ex esposa subida en el Ford alejándose por la carretera, hasta que en sus muelas empapadas de caldo frío descubrió con dolor una piedra insignificante. Con una sonrisa miró al vacío y dijo:
—¿Qué quieres?
A Saúl se le iluminó el rostro al escuchar las palabras de Martín. Se arrastró por el piso hasta la pared que separaba las celdas y pegó su cara en los barrotes. Abrió la boca pero se dio cuenta que francamente, no tenía nada que decir y trató de disculparse diciendo después de aquél silencio:
—Martín, oye, mira amigo, lo siento, de verdad...
Martín oyó ese farfullar de palabras de poco peso mirando su plato de frijoles y con cierto hartazgo, sólo atinó a decir:
—A ver, ¿qué cosa?
—Bueno, ya sabes, este... sólo quería decirte... ¡sólo quería decirte lo que ya sabes! No sé qué decir a parte de todo lo que ya hemos hablado.
Saúl sacó la mano por entre los barrotes y dijo en ese mismo balbuceante tono:
—Dame la mano, amigo.
Martín vio la mano, se bajó de la cama y se acercó a gatas a la pared que los dividía donde podía tomar la mano temblorosa que se le ofrecía, estuvo a punto de soltar el plato de frijoles pero dijo:
—Mira, ¡qué bueno que me das la mano! ¡En este momento necesito una mano, alguien a quien darle algo como recuerdo de mi vida, algo que haga que nadie en este pinche mundo me olvide! Déjame darte este regalo...
Del otro lado de la celda, Saúl puso cara de extrañamiento, se le arrugó la piel en medio de las cejas, dobló las piernas cruzándolas una sobre la otra y tomó el regalo que le daba Martín. Regresó su mano y adentro de su celda abrió el puño, donde descubrió la piedra que Martín había encontrado en el plato de frijoles. Escuchó que éste soltaba una risita y dijo:
—Pinche Martín...
—Bueno —aseguró Martín—, es la hora de la verdad ¿no?
Del otro lado de la pared no se escuchó voz alguna y Martín de pronto se sumió en la tristeza, porque de verdad era triste el silencio antes de la muerte, era como un estúpido presagio que no trae ya nada más que la pesadez y el fracaso de la ilusión humana. Se puso el plato de frijoles entre las piernas y dijo:
—Saúl, hermano del alma, mi único amigo desde mi llegada a este asqueroso lugar, antes de que vengan por mí y me veas partir tenemos que rematar... (se arrepintió de esta palabra y dijo riendo): bueno, olvídalo, tenemos que jugar la última partida, la partida definitiva... y si quieres mientras tanto platicamos de lo que quieras.
Saúl sabía perfectamente a lo que se refería Martín y se emocionó mientras corría por su descuidado lápiz con el que algunas veces se entretenía haciendo dibujos. Puso la punta sobre el suelo y dijo con orgullo:
—Mira Martín, no tengo que decírtelo, escoge tú.
Del otro lado de la celda, Martín dijo con la boca llena de frijoles:
—Pues por esta vez creo que me tocan las negras ¿no? —Y se echó a reír de nuevo.
Saúl garabateó con su lápiz en el piso un bosquejo de tablero y dijo entusiasmado:
—Me parece buena idea: Peón cuatro Dama.
—Bueno... pues Caballo tres Alfil Rey— contestó Martín, dejando el plato a un lado y se golpeó con la cuchara en la cabeza recordando aquella imagen de su tierna madre y la de su ex esposa.
Saúl dibujó en su tablero el próximo movimiento suyo y dijo:
—Alfil Dama cuatro Rey.
—Tu acostumbrada salida ¿eh? —dijo Martín, golpeándose de nuevo la cabeza al recordar el viento fresco y tonificante de la carretera soñada—, Peón cuatro Dama.
—Peón tres Alfil Dama —contestó Saúl.
—Peón tres Rey.
—Caballo tres Torre Dama.
—Pues ante tan suculenta oferta me lo como: Alfil por Caballo.
Saúl trataba de dibujar lo más rápido posible para que Martín no se diera cuenta que hacía trampa y dijo al fin:
—Peón por Alfil.
—Esto se pone interesante —dijo Martín—, enroque corto.
—Peón tres Rey —contestó Saúl inmediatamente.
—Dama dos Rey— dijo Martín chupando la cuchara de nuevo.
—¿Qué traes contra mi pobre Peón? —dijo Saúl con un chillido para que Martín no escuchara las rayaduras de su lápiz en el piso—, Dama tres Dama.
—Así es el Ajedrez —dijo Martín cerrando los ojos para concentrarse—, Caballo cuatro Torre Rey.
—Caballo tres Alfil Rey.
—Pues Caballo por Alfil.
—Peón por Caballo —dijo Saúl perdiéndose cada vez más, hasta que preguntó donde había dejado su Dama.
—Tu Dama no sé donde esté, pero te aseguro que muy lejos de aquí... y la que estás buscando está todavía más lejos: en el fondo de tu pinche imaginación —dijo Martín antes de recordarle que estaba en la tercera casilla de su propia columna y agregando:
—Dama por Peón.
—Caballo cinco Caballo Rey —dijo Saúl, imaginando que era una gran jugada.
—Peón tres Caballo Rey —Escuchó Saúl del otro lado de la pared, observando en el suelo cómo su gran ataque se iba desmoronando.
—Alfil dos Rey —dijo.
—Peón tres Caballo Dama —volvió a escuchar.
—Alfil cinco Torre Rey —dijo con desesperación y escuchó de nuevo la cuchara raspando el plato y la voz de Martín que decía:
—Dama siete Caballo Dama.
—Enroque corto —dijo Saúl conteniendo las ganas de gritar al garabatear su jugada, camuflando el ruido del lápiz con un chiflido.
De inmediato escuchó la voz exaltada de Martín que decía: —¡No huyas maldito cobarde! ¡Alfil tres Torre Dama! Y la consecuente risita que con el silencio de Saúl, Martín disfrutó aún más.
Humillado, Saúl dijo: —Torre Rey uno Caballo Dama.
Del otro lado de la celda, Martín tomó de nuevo el plato de frijoles para inspirarse en la próxima jugada, ya que, por lo menos, él pensaba que era la jugada que valía la partida. Dejó pasar un rato, volvió a comer y entre sus quijadas descubrió otra piedra en los frijoles, entonces maldijo en silencio a los cocineros de la prisión y aventó la piedra a la pared donde veía aparecer y desaparecer a las únicas mujeres de su vida, que nosotros sabemos ya bien quienes son. Las protestas de Saúl no se hicieron esperar, pero Martín respondió que era una jugada importante y que lo dejara meditar.
—A propósito —dijo— ¿Cómo van tus dibujos? Hace tiempo que no me cuentas nada sobre ellos.
Del otro lado, la voz de Saúl reclamó que volvieran al juego.
—Tú lo has dicho —dijo Martín observando ahora hacia la luz eléctrica del techo— Alfil por Dama.
—Torre por Dama—, escuchó que decía la voz de Saúl.
—Peón por Alfil —dijo Martín rápidamente.
—Torre uno Dama —Dijo Saúl.
—Alfil cuatro Alfil Rey.
—Peón tres Alfil Rey.
—Rey dos Caballo.
—Caballo tres Torre Rey.
—Rey tres Alfil.
—Caballo cinco Caballo Rey —dijo la voz de Saúl cada vez más angustiada.
—Pues Peón tres Torre Rey, gracias a tu insistencia —dijo Martín con serenidad.
—Pues ya qué —dijo Saúl—, Caballo tres Torre Rey.
—Ya ves como soy —dijo Martín—, me lo como: Alfil por Caballo. Supongo que irás a Peón por Alfil ¿no es así?
—Pues yo creo sí —dijo Saúl con desánimo.
—Entonces para agilizar las cosas ahí te va: Rey cuatro Alfil.
Saúl se equivocó y quiso hacer una jugada con la Dama que ya no tenía. Martín le contestó que le hacía una sugerencia: Rey uno Torre para evitar el jaque. Saúl estaba tan perdido a esas alturas que no le quedó más remedio que aceptar, ya que el peón era insalvable.
—Pues Rey por Peón —dijo Martín metiéndose un frijol seco a la boca imaginando que no era un simple frijol sino otra cosa, un manjar más apetitoso como una fruta, una uva tal vez... ¡pero él cómo lo podía imaginar! Estaba condenado a muerte y esas cosas no se piensan en la víspera, tenía la oportunidad de imaginar una rica y suculenta uva jugosa morada, imaginar que la apachurraba y veía salir el jugo; tenía esas y muchas otras opciones, pero mientras le caía por la garganta el frijol previamente masticado, siguió pensando que era un frijol seco y nada más.
Del otro lado de la celda, Saúl hacía enormes esfuerzos por no perder el hilo de la partida, aunque sabía que a estas alturas iba perdiendo posición. Le quedaba un dejo de malicia lo suficientemente fuerte para vencer a su amigo aún en el día que iba a ser ejecutado. En el fondo no quería, por supuesto, la muerte de su amigo, pero sabía que el hecho daría mucho de qué hablar en el patio con los demás presos y eso, en verdad, era demasiado importante en esas circunstancias.
—Torre tres Dama —dijo—, pensando en proteger al Peón que iba detrás del otro recién perdido.
—Torre uno Caballo Rey —contestó Martín.
—Torre cuatro Caballo Dama.
—Caballo dos Dama.
—Peón cuatro Alfil Dama.
—Me extraña que siendo araña te subas por el elevador —dijo Martín—, Peón cuatro Torre Dama.
Tratando de abrirse paso, Saúl contestó: —Torre cinco Caballo Dama.
—Sabes —dijo Martín— por eso es que me gusta la frase: ¡No pasarán! ¡Ni ahora ni nunca esas pinches torres! Pero ahí te va otro regalito para que te rompas la cabeza: Peón tres Alfil Dama.
Con las manos en la frente primero, y luego tapándose la boca, Saúl exclamó:
—No me queda de otra mas que Torre dos Caballo Dama.
—Ya vas comprendiendo compadre —dijo Martín contando los frijoles que le quedaban en el plato: eran veinte aproximadamente y dijo en el mismo tono: —Peón por Peón.
—Torre tres Alfil Dama —exclamó Saúl sintiendo de nuevo la angustia.
—Eso entonces: Peón cuatro Caballo Dama y... ¡ahí te voy! —gritó Martín.
—Torre dos Caballo Rey —dijo Saúl cerrando un ojo. Ya sabía cual era la respuesta antes de hacer la jugada y ahora su angustia fue un poco convirtiéndose en furia cuando escuchó:
—Pues me la como: Torre por Torre y tu vas a Rey por Torre por fuerza, así que ahí voy de nuevo:
—Peón cuatro Rey.
No le quedaba mas que el humillante Peón por Peón y eso hizo.
Martín continuó bajando el número de frijoles del plato y Saúl escuchaba el maldito ruido de la cuchara cada vez con más odio y empezó a cuestionarse si en verdad le importaba o no la muerte de su amigo, que más pronto que nada dijo:
—Pues me lo como: Caballo por Peón.
—Rey dos Alfil.
—Torre uno Rey.
—¿Ya qué hago maldita sea! —chilló Saúl—, Peón tres Torre Rey.
—Tienes muchas cosas que hacer, sólo piensa amigo —dijo Martín pegándose de nuevo con la cuchara en la cabeza y riendo—, no creas que todo está perdido, déjame ayudarte: Caballo seis Dama y jaque.
—Rey dos Caballo —dijo Saúl sintiendo la derrota.
—Torre siete Rey y jaque, —balbuceó Martín y probó una cucharada más de frijoles aunque, por supuesto, no le supieron precisamente a gloria.
Del otro lado, Saúl no quería admitir la derrota y no pensaba rendirse con facilidad. Mientras pensaba con su lápiz cuál sería la mejor jugada para escaparse de aquella emboscada, comenzaron a sonar varias pisadas aproximándose sobre el corredor de la cárcel y al escucharlas, Martín apresuró las cucharadas de frijoles fríos y se quedó con ganas de comer más, de aferrarse a la vida por el alimento, tal vez sin imaginar, o mejor dicho, sin poder imaginar que esa sería la última comida que habría de tocarle. Con algo de histeria y desesperación que pensó que jamás le afloraría desde que supo la noticia, le gritó a Saúl:
—Apúrate mi hermano, que ya me voy, me voy...
A esas alturas, Saúl ya estaba pensando lo bien que se lo pasarían mañana a la hora de salir al patio él y los demás presos al comentar la muerte de Martín y por eso dejó que se acercaran más aquellas pisadas, pero luego volvió a pensar en su amigo y le dio rabia, rabia por su muerte y rabia por su derrota en éste que era el único deporte que esporádicamente compartían. Abatido, nervioso, dijo casi al azar:
—Rey uno Alfil.
—¡Rey por Peón! —gritó histéricamente Martín sintiendo que le abrían el telón de la muerte y que, aunque estaba perdiendo la calma evidentemente, no quería dejar escapar la visión que tenía del tablero y la imagen de las dos mujeres de su vida, que ahora las imaginaba juntas manejando su Ford y despidiéndose de él por la recta de la carretera. Aunque era el momento ideal para pensar en qué había hecho durante toda su vida, reflexionar o recordar un momento alegre y feliz, como las discusiones sobre por qué las montañas eran azules a lo lejos junto a su ex esposa, le dio rabia sentir que las dos se fueran en su viejo Ford y lo dejaran varado en medio de la nada. Pensando en todo esto volvió a decir:
—Saúl, Saúl, te lo ruego, tira por favor... ¡por favor...!
Cuando Saúl dijo su tirada, que era una jugada imposible (Peón cuatro Torre Rey porque ya estaba otro Peón en esa posición), los tres oficiales y un cura estaban ya frente a la celda de Martín y Saúl comenzó a llorar. Lloraba porque se sentía confundido, porque había perdido, en efecto, y porque iba a despedirse de su amigo de esta forma tan amarga, y también lloró porque el día de mañana, cuando la celda de al lado estuviera vacía después de llegar al patio, lo único que le quedaría en realidad sería un mal sabor de boca, un mal sabor en la boca, precisamente, como cuando se muerde una piedra en medio de un plato de frijoles y esa piedra era, lo único que su mejor amigo había querido regalarle.
Los oficiales sacaron a Martín de la celda y lo esposaron, el cura le susurró un par de palabras al oído y antes de que se lo llevaran a la silla eléctrica, Martín pidió que le dejaran ver el rostro de su amigo. Se paró encorvado frente a los barrotes de la celda de Saúl, lo vio llorando y le dijo:
—Bueno, camarada, aquí termina esta triste historia: Torre ocho Rey y jaque mate —dijo ensombrecido, casi abatido por su propio orgullo que poco a poco lo iba abandonando.
Saúl lo miró unos segundos y después bajó la cabeza, en un gesto de sumisión y superioridad a la vez, casi metiéndola entre sus piernas cruzadas sobre el piso. Rompió el lápiz a la mitad y después tomó la piedrita que Martín acababa de regalarle y se la mostró:
—Por fin...—dijo—, por fin has hecho una metáfora en tu vida, esta piedrita lo atestigua...
Martín sonrió amargamente diciendo con las manos esposadas tras la espalda y encogiéndose de hombros:
—Pues sí, tal vez tengas razón, por cierto, ¿no sabes por qué a la distancia las montañas se ven azules?
—Es sólo una ilusión óptica, estúpido —dijo Saúl bebiéndose sus lágrimas.
—Creí que era otra cosa —dijo Martín con calculada inocencia y mirando hacia el pasillo por donde ya salían algunas manos que empezaban a aplaudir en señal de solidaridad.
—Tal vez querías hacer una metáfora —dijo Saúl.
—Quizá tienes razón pero bueno, tú eres la única persona que he matado y que sigue con vida con esto del ajedrez mental ¿a poco no? Mi madre y mi ex esposa no corrieron con la misma suerte —dijo Martín mientras se lo llevaban los oficiales por el pasillo y las palmadas de las otras celdas comenzaban a sonar cada vez más fuerte.
miércoles, 1 de junio de 2011
22 años ya!
Hace 22 años ya desde que salió a la venta esta OBRA... ¡Carajo cuántas cosas no han pasado ya! Pero la desintegración permanece... ¿o no mundanas?
viernes, 27 de mayo de 2011
COFRADÍA ÍNTIMA
Marcos García Caballero 2005 A
Estaba orgulloso de ser el primer hombre al que se le ha practicado un trasplante de sombra. Ayer terminaron los doctores la operación. Desde el principio me dijeron que dolería un poco, pero que era imposible aplicarme anestesia, así que con ánimo estoico soporté la intervención. Me explicaron que mi sombra había enflacado y que con el tiempo se disiparía... y que por tal razón me colocaron la sombra de un gordo.
Pero, ¿que fue de aquél gordo al que le fue extraída su sombra? Dije inmediatamente desde mi cama de recuperación. Murió, dijo el doctor, así que por esta vez decidimos arriesgarnos. Esperamos que dada su fisonomía no tendrá repercusiones ni efectos secundarios, concluyó.
—¿Efectos secundarios, doc? —repuse un poco alarmado.
—No se preocupe —Dijo el doctor colocando una lámpara portátil apuntando hacia mi brazo—: levántelo.
Tal como dijo el doctor, levanté mi brazo y en la pared del cuarto de recuperaciones se proyectó sobre el tapiz una sombra nueva y completamente diferente a la mía, es decir, a mi ex. Se proyectaba un brazo tan gordo que me daba la impresión de que parecían resbalar las capas de su carne desde los dedos hasta el hombro. Con curiosidad giré de nuevo la cabeza hacia mi brazo para ver si era el mismo, y era el mismo, mi mismo brazo de siempre, sólo un poco pálido por la falta de sol y la luz inhumana, triste y eléctrica de mi cuarto de recuperación.
B
Hoy salí del hospital. Mi esposa vino a recogerme y cuando desde lejos la miré, entre la puerta de pacientes y visitantes, estaba atendiendo los protocolos convenientes y arreglando el papeleo que tenía que firmar para mi salida. Yo estaba mirando la televisión de la sala de estar del hospital y ella, al verme, abrió dicha puerta y corrió con gusto a saludarme; igual de feliz de verla me levanté de la silla y quise abrazarla, pero en su rostro vi un gesto de desagrado que no entendí, pero al mirar tras de mí lo comprendí todo: mi sombra era inmensa, tanto que ocupaba la mitad de la sala de estar y los demás pacientes en recuperación me dijeron que no estorbara y que los dejara ver en la televisión las carreras de autos. Mi esposa sonrió nerviosa y yo también. Supongo que son irregularidades que con el tiempo se aplacarán, dije, encogido de hombros, aunque mi sombra no pareció encogerse. Te ves más gordo, me dijo mi esposa. No, le respondí, acuérdate cómo me veías flaco antes de entrar al hospital, es por mi sombra nueva. Traté de calmarla: ¡Sombra nueva, pues entonces vida nueva! Y tras éstas palabras salimos por las escaleras del hospital y los doctores se despidieron solemnemente de mí, agregando que si tenía algún problema no dudara en llamarlos. No, no habrá ningún problema, sólo tengo que acostumbrarme, eso es todo. Así que subí al coche y dejé que mi esposa manejara hasta nuestra casa mientras me hacía preguntas sobre la operación.
C
Escribo estas líneas a la luz de una vela. Nunca había visto una vela que no proyectara sombra alguna en la noche. Mi esposa se negó a hacer el amor conmigo cuando entramos al cuarto y casi no fue necesario el conciliador "apaga la luz", después de una serie de caricias, pues mi sombra era tan inmensa que formaba un manto de oscuridad tal que mi esposa se espantó tanto que comenzó a discutir conmigo y a reclamarme que no fue una buena idea mi trasplante de sombra. Entendí que, como de costumbre, la discusión la ganaría ella. "Los doctores dijeron que con el tiempo mi anterior sombra se disiparía", le aullé mientras cerraba la puerta para dormirse en el sofá de la sala. Le he marcado al beep del doctor que me operó y me ha llamado diciendo que lo que experimento es algo parecido a la agorafobia pero al revés o, mejor dicho, ha concluido el doctor, ya duérmase y verá como mañana todo funciona con perfecta normalidad. "La sombra terminará por adaptarse al tamaño de su cuerpo", concluyó.
D
Han transcurrido dos semanas enteras desde que me hicieron la operación y me han ocurrido una serie de desgracias que se han sumado a las naturales de la condición humana: en mi trabajo en el taller de diseño gráfico fui despedido por traer esta horrible mancha impregnada al cuerpo (ahora no encuentro otra forma de llamarla), porque la luz es de vital importancia para nuestro trabajo y yo no he podido ni siquiera dibujar una caricatura a lápiz bajo una lámpara. (Ahora escribo casi a ciegas pues la vela se ve cada vez menos). He regresado desesperado al hospital y el policía de la entrada me ha negado el acceso por haberme confundido con un vagabundo. Solo espero el tiempo. Será o no será. Espero que algún día pueda salir con vida de esta situación. Ya no pienso en mi sombra, más bien me digo a mi mismo mi nombre para reconocerme en medio de ésta oscuridad.
Estaba orgulloso de ser el primer hombre al que se le ha practicado un trasplante de sombra. Ayer terminaron los doctores la operación. Desde el principio me dijeron que dolería un poco, pero que era imposible aplicarme anestesia, así que con ánimo estoico soporté la intervención. Me explicaron que mi sombra había enflacado y que con el tiempo se disiparía... y que por tal razón me colocaron la sombra de un gordo.
Pero, ¿que fue de aquél gordo al que le fue extraída su sombra? Dije inmediatamente desde mi cama de recuperación. Murió, dijo el doctor, así que por esta vez decidimos arriesgarnos. Esperamos que dada su fisonomía no tendrá repercusiones ni efectos secundarios, concluyó.
—¿Efectos secundarios, doc? —repuse un poco alarmado.
—No se preocupe —Dijo el doctor colocando una lámpara portátil apuntando hacia mi brazo—: levántelo.
Tal como dijo el doctor, levanté mi brazo y en la pared del cuarto de recuperaciones se proyectó sobre el tapiz una sombra nueva y completamente diferente a la mía, es decir, a mi ex. Se proyectaba un brazo tan gordo que me daba la impresión de que parecían resbalar las capas de su carne desde los dedos hasta el hombro. Con curiosidad giré de nuevo la cabeza hacia mi brazo para ver si era el mismo, y era el mismo, mi mismo brazo de siempre, sólo un poco pálido por la falta de sol y la luz inhumana, triste y eléctrica de mi cuarto de recuperación.
B
Hoy salí del hospital. Mi esposa vino a recogerme y cuando desde lejos la miré, entre la puerta de pacientes y visitantes, estaba atendiendo los protocolos convenientes y arreglando el papeleo que tenía que firmar para mi salida. Yo estaba mirando la televisión de la sala de estar del hospital y ella, al verme, abrió dicha puerta y corrió con gusto a saludarme; igual de feliz de verla me levanté de la silla y quise abrazarla, pero en su rostro vi un gesto de desagrado que no entendí, pero al mirar tras de mí lo comprendí todo: mi sombra era inmensa, tanto que ocupaba la mitad de la sala de estar y los demás pacientes en recuperación me dijeron que no estorbara y que los dejara ver en la televisión las carreras de autos. Mi esposa sonrió nerviosa y yo también. Supongo que son irregularidades que con el tiempo se aplacarán, dije, encogido de hombros, aunque mi sombra no pareció encogerse. Te ves más gordo, me dijo mi esposa. No, le respondí, acuérdate cómo me veías flaco antes de entrar al hospital, es por mi sombra nueva. Traté de calmarla: ¡Sombra nueva, pues entonces vida nueva! Y tras éstas palabras salimos por las escaleras del hospital y los doctores se despidieron solemnemente de mí, agregando que si tenía algún problema no dudara en llamarlos. No, no habrá ningún problema, sólo tengo que acostumbrarme, eso es todo. Así que subí al coche y dejé que mi esposa manejara hasta nuestra casa mientras me hacía preguntas sobre la operación.
C
Escribo estas líneas a la luz de una vela. Nunca había visto una vela que no proyectara sombra alguna en la noche. Mi esposa se negó a hacer el amor conmigo cuando entramos al cuarto y casi no fue necesario el conciliador "apaga la luz", después de una serie de caricias, pues mi sombra era tan inmensa que formaba un manto de oscuridad tal que mi esposa se espantó tanto que comenzó a discutir conmigo y a reclamarme que no fue una buena idea mi trasplante de sombra. Entendí que, como de costumbre, la discusión la ganaría ella. "Los doctores dijeron que con el tiempo mi anterior sombra se disiparía", le aullé mientras cerraba la puerta para dormirse en el sofá de la sala. Le he marcado al beep del doctor que me operó y me ha llamado diciendo que lo que experimento es algo parecido a la agorafobia pero al revés o, mejor dicho, ha concluido el doctor, ya duérmase y verá como mañana todo funciona con perfecta normalidad. "La sombra terminará por adaptarse al tamaño de su cuerpo", concluyó.
D
Han transcurrido dos semanas enteras desde que me hicieron la operación y me han ocurrido una serie de desgracias que se han sumado a las naturales de la condición humana: en mi trabajo en el taller de diseño gráfico fui despedido por traer esta horrible mancha impregnada al cuerpo (ahora no encuentro otra forma de llamarla), porque la luz es de vital importancia para nuestro trabajo y yo no he podido ni siquiera dibujar una caricatura a lápiz bajo una lámpara. (Ahora escribo casi a ciegas pues la vela se ve cada vez menos). He regresado desesperado al hospital y el policía de la entrada me ha negado el acceso por haberme confundido con un vagabundo. Solo espero el tiempo. Será o no será. Espero que algún día pueda salir con vida de esta situación. Ya no pienso en mi sombra, más bien me digo a mi mismo mi nombre para reconocerme en medio de ésta oscuridad.
Cuento incluído en el libro Iconoclastas y otros cuates, 2010, recientemente presentado en la PREPARATORIA 2 de Zacatecas el 20 de mayo de 2011 ante 150 jóvenes.
jueves, 26 de mayo de 2011
No me alcanza el tiempo
Mundanas y mundanos posmodernos: la verdad casi ya no me alcanza el tiempo para publicar acá, donde sí lo hago es en el colectivo Hápax Poético (que tiene liga a éste sitio) y ahí trata o se pretende ser un sitio literario exclusivamente y sin nada de Gargantúas ni nada. De ése sitio soy el director y publico cosas mías y de varios amigos y amigas y colegas, digamos que ahí, por ejemplo, publiqué el discurso que dió en Estocolmo HAROLD PINTER en 2005, varios ensayos de largo aliento, fragmentos, algo sobre Kafka, etc.
Ahí sí le estoy apostando más que a una página personal. Todos los días tengo ideas que me digo: "ésto está interesante, lo voy a desarrollar, " pero luego me gana la desidia y además he encontrado cosas más interesantes qué hacer... entonces, publicaré menos pero al Hápax Poético échenle un ojo....
Salut mundanas y mundanos...
Ahí sí le estoy apostando más que a una página personal. Todos los días tengo ideas que me digo: "ésto está interesante, lo voy a desarrollar, " pero luego me gana la desidia y además he encontrado cosas más interesantes qué hacer... entonces, publicaré menos pero al Hápax Poético échenle un ojo....
Salut mundanas y mundanos...
sábado, 7 de mayo de 2011
Me cambié de casa el lunes pasado. Ahora vivo solapa de un depa. Quiero avisarles, por que sí quiero avisarles, a todos los mundanos y mundanas, que voy a bajar la frecuencia de publicar tan seguido. Tengo tres libros en espera de dictaminacíon y tengo que preparar una conferencia pa un bachillerato del edo de Zacatecas en dos semanas. La verdad mundanos, ya quiero divertirme. (Además voy a solicitar una beca pa OOOtro libro). No me pidan más de lo que les doy, ustedes saben que doy mucho, para el próximo fin de semana mundanos y mundanas vendrán y habrá fiesta. Pero ya saben que seguiremos informando...
viernes, 6 de mayo de 2011
LA ENFERMEDAD DE LA NOVELA
Nuria Amat
Tomado de El País.
Tomado de El País.
El desprestigio que, desde el punto de vista de calidad literaria, sufre la novela tiene su origen, en parte, en las leyes devoradoras del mercado y en la banalidad que impregna la cultura de la sociedad moderna. Estas causas han hecho que se considere la novela como el más frívolo de los géneros literarios y que los novelistas seamos vistos y utilizados como marionetas mediáticas. Símbolos o marcas de una realidad social cada vez más ruidosa e impostada, dispuesta a servirse de la novela como trampolín publicitario de sus productos de mercado.
Años atrás hubo un momento en el que pareció que la novela de calidad podía ser tan mayoritariamente aceptada como lo era la novela de pasatiempo. Convivían, por así decir, dos clases de narrativa: la novela, a secas, y la otra, novela rosa, negra, folletinesca o de misterio. Si entonces se llegó a creer que la buena literatura podría tener una gran difusión, la realidad, salvo en contadas y escasas excepciones, no deja de decirnos día a día lo contrario. El mercado y los sistemas mediáticos, lejos de estar interesados en cuidar una literatura de calidad, se dedican a imponer y diseñar marcas de una novela única actuando como trituradores de novelas y novelistas. Animado por ganancias espléndidas y tentadoras, el escritor corre el peligro de escribir novelas de temáticas tan ajenas a su imaginario real que a la postre resulten falsas y tramposas. Los grandes temas (sexo, drogas, mujer, amor y violencia) se convierten en repetidos tópicos de los que a menudo echan mano ciertos narradores. Las novelas pastiche están a la orden del día. También aquellas que intentan parecer cultas y eruditas con tan sólo apoderarse de clásicos clichés y sonados argumentos narrativos. El síndrome Umberto Eco apuntó bien en su filón escritural y nos ha dado una saturación de novelas que integran elementos de la vida real (histórica, emocional o libresca) mezclados con la ficción (prosaica o policiaca). El éxito que, por encima de otros géneros literarios, sigue teniendo la novela y el dinero que todavía mueve este mercado impulsa a escritores y otros profesionales, ajenos en principio a la literatura de ficción, a escribir novelas con el único propósito de conseguir un público más amplio de lectores. Casi da vergüenza llamarse escritor cuando reporteros, futbolistas, actores, políticos y demás famosos se ven travestidos de la noche a la mañana en autores de libros. Para preservar la literatura de la contaminación ambiental, muchos autores optan por diversas formas de resistencia: la ironía, el silencio, la polémica o el exilio. De otra parte, el hecho de que cada vez existan más escritores que sean articulistas, profesores, catedráticos, críticos, etcétera, va transformando la narrativa en una literatura fronteriza bien hallada, al fin, en nuestro país, pero no siempre legítima y novedosa. La novela es en sí misma un género híbrido. Una forma mixta de escritura que como tal se presta a ser manipulada por intereses ajenos al medio literario. Todo lo cual no impide reconocer como hecho meritorio que nunca como ahora se den en el mundo tantos e importantes novelistas.
La literatura a la que me refiero está sujeta a un compromiso inevitable con el arte, con independencia de que sea o no una mercancía. Está escrita desde unos parámetros personales y estéticos nunca comerciales. Pero hoy en día hablar de estilo es ocioso. Citar a Proust o a George Eliot resulta prehistórico. De ahí la tendencia a colgar etiquetas a la novela con la finalidad soterrada de añadirle un valor estético del que a veces carece. Se habla de novelas líricas, realistas, poemáticas, metaliterarias, veinteañeras, históricas, autobiográficas y científicas. Cuando es sabido que toda novela buena no necesita adjetivos que la encasillen en un subgénero sacado a trasmano. El autor que se sabe responsable del compromiso con la verdad de su proyecto narrativo huye de definiciones y trata de mantenerse en su coto vedado de creación literaria. Este estado de caos y confusión, cuyas primeras manifestaciones se dieron hace ya algunos años, fue lo que impulsó a que una escritora de la talla de Marguerite Yourcernar dijese: '¿Acaso se escriben novelas? Yo no tengo la impresión de haberlas escrito'. Y ante la pregunta que le plantea su biógrafa: '¿Está usted dispuesta a acabar con lo novelesco?', la escritora responde: 'Yo no establezco diferencia entre novela y poesía'.
Algunos narradores ejemplares, ante la posibilidad de ser fichados comercialmente en cualquier tendencia narrativa, mantienen firme su identidad literaria, bien escribiendo contra el estilo o bien tratando de fundar uno propio, ya que todas las novelas escritas o por escribir no son más que variaciones de un puñado de arquetipos literarios. Lo que cuenta en definitiva es el acto de escritura a partir del cual cada novelista logra presentar su particular desacuerdo con el mundo. También ocurre que la adquisición de una fórmula o corriente narrativa impulsa a que ciertos narradores ataquen a aquellos que nadan en mares distintos a los suyos. Así, cada autor se convierte en enemigo de su contrario. Los hombres, de las mujeres. Los editores, de los autores. Los astutos, de los sabios. La continua muerte y resurrección que vive la novela permite y propicia esta clase de crímenes de pacotilla que las leyes devoradoras del mercado estimulan y sacralizan al punto de que las diatribas de los más feroces pueden convertirse en armas arrojadizas capaces de terminar con la energía de los escritores más valorados. El baile de máscaras que llega a ser el comercio de la literatura alienta a que algunos literatos se pronuncien en manifiestos individuales o colectivos en contra de la narrativa de ficción esgrimiendo como bandera de su causa el hecho de que contar una historia sea algo ya caduco, pues héroes, tramas, personajes y heroínas pertenecen al archivo histórico de la literatura. Sus argumentos van más allá cuando proponen que toda actividad en la escritura debería cesar, salvo, por supuesto, la que ejercen los propios detractores de la novela, defensores, por demás, de otro género literario con el que se sienten más afines. Hoy en día, esta actitud catastrofista, de tanto ser repetida, ha dejado ya de tomarse en serio. Sobre todo cuando aquellos encargados de dar sepultura a la novela son los primeros en ponerse a escribir otra nueva a las pocas horas de haberla sentenciado. La derrota y amenaza de silencio total y absoluto con la que algunos novelistas acompañamos la publicación de un libro nuevo obedece casi siempre a una crisis personal y creadora del escritor temeroso ante el circo promocional que se le viene encima y pone en evidencia una vez más que la llamada crisis de la novela es, en muchos casos, consecuencia de la crisis del cansado y desconcertado novelista. La literatura no está enferma. Todo lo más, sacudida y despreciada por un mercado devorador y carente de escrúpulos. Y cuando un escritor anuncia la muerte o agonía de la novela, cabe la posibilidad de que sea este escritor el que esté sufriendo un colapso en su fuerza creativa.
La novela reclama a sus autores nuevas formas de narrar. Y no resulta fácil encontrarlas. Al contrario de la uniformidad, simpleza y obediencia al canon publicitario que le exige el mercado del libro, el auténtico novelista trata de defender una actitud de firme independencia. Narrar es viajar de prestado. El novelista, como no tiene más remedio que resignarse a ser objeto de intercambio, lucha por mantenerse a flote en el mar de una literatura en la que cada Ulises navega en un viaje sin retorno. El poeta, a diferencia del novelista, conoce muy bien el reto que le exige la literatura. Desde el primer momento es un náufrago. Jamás se le ocurriría decir que la literatura ha muerto, porque sabe demasiado bien que este enunciado reflejaría su falta de inspiración. La voz del poeta es muda porque deja hablar a la verdad poética. Algo de este proceder de la vida de poeta deberíamos tomar de prestado novelistas y narradores con voluntad estética. El vicio solitario de la lectura es prueba significativa de que en el texto ocurre algo. Las novelas del siglo XIX eran muy descriptivas y tenían muchas páginas porque sus autores pertenecían a una cultura más paciente y ociosa que la nuestra. Ahora el cine ha venido a ocupar el lugar de la novela decimonónica. Pero cada novela propone su particular y original visión del mundo gracias a una pluralidad e intensidad de lenguajes que siempre han nutrido la literatura. Es en este sentido como puede seguir siendo una obra de arte.
jueves, 14 de abril de 2011
Observación Defectuosa
Bien, he checado varios blogs de escritores radicados en el defe que me imagino son jóvenes (de 37 o 35 años pa abajo), y llego a la conclusión que me recuerda mi propia fuga del D.F.: me fuí del distrito primero porque quería estudiar filosofía en Aguascalientes y escribir, pero no pretendo ofender cuando digo que veo en esos escritos que los escritores jóvenes nos repetimos mucho y pensamos la misma idea cuando estamos en el defectuoso. Sé que pueden creer que generalizo; sé que hay muchas escrituras muy diferentes en el deefe, desde los eméritos de la UNAM y CONACULTA hasta los malditos de vagos por ahí... Mi recomendación (a menos que haya unas razone$ fuertes pa quedarse ahí), sería que se fueran del Distrito.
martes, 12 de abril de 2011
Un Ron y un Blues luctuoso para Rita Guerrero
"Estando aquí no estoy",
nos cantabas, y nos lo cantaste
en el Foro Alicia,
en los pastos de Rectoría de la UNAM,
en Zacatecas,
en el Festival Cervantino,
en el Teatro Metropólitan.
Bueno, ahora yo quiero decirte
que ahora eres omnipresente.
"Te estamos viendo caer,
no sabes como parar",
nos cantabas,
y nos lo cantabas cuando había celebraciones
triunfos o tristezas,
eras la fiera de nuestra bandera y
nuestro escudo.
Y nos lo cantabas cuando nosotros corríamos entre la lluvia,
o cuando era momento de retirarnos.
Cuando hacíamos el amor.
Bueno, yo quiero decirte ahora,
que todos te vemos
en elevación interminable.
nos cantabas, y nos lo cantaste
en el Foro Alicia,
en los pastos de Rectoría de la UNAM,
en Zacatecas,
en el Festival Cervantino,
en el Teatro Metropólitan.
Bueno, ahora yo quiero decirte
que ahora eres omnipresente.
"Te estamos viendo caer,
no sabes como parar",
nos cantabas,
y nos lo cantabas cuando había celebraciones
triunfos o tristezas,
eras la fiera de nuestra bandera y
nuestro escudo.
Y nos lo cantabas cuando nosotros corríamos entre la lluvia,
o cuando era momento de retirarnos.
Cuando hacíamos el amor.
Bueno, yo quiero decirte ahora,
que todos te vemos
en elevación interminable.
lunes, 11 de abril de 2011
Observación XI
Nunca vivir poco para morir poco,
Solo se impone vivir demasiado para morir definitivamente.
Solo se impone vivir demasiado para morir definitivamente.
Hoy Lunes 11 de abril La Jornada- Víctor Flores Olea-Bajo Amenaza
En México pareciera que la sociedad va por un lado y el aparato político por otro, muy diferente. En general, a juzgar por las diarias declaraciones de los políticos, vivimos un mundo normal”, con problemas, sí, pero controlables y atendidos. En cambio la sociedad está llegando a sus límites por tanto crimen, por tanta despreciable corrupción, por la amenaza imparable que sienten sus integrantes y que puede romper, para siempre, sus esperanzas, el bienestar a que tienen derecho, esa sí, su vida de normalidad: sintiéndose impotentes y abandonados, pudiendo aparecer a la vuelta de cualquier esquina, sin protección alguna, el rayo que les rompa la existencia.
Sí, la tragedia de Cuernavaca (envío otra vez a Javier Sicilia mis sentimientos de pésame para acompañarlo en su dolor y desesperación, y también mi congratulación por lo que ha logrado comunicar de necesidad de todos, de reacción colectiva). Su tragedia es, lo menos que se puede decir, la muestra de un botón que viven ya decenas de miles de mexicanos, cerca de la sociedad entera, que experimenta la impotencia de vivir en una sociedad desprotegida, amenazada, juguete de la arbitrariedad y de la ausencia de instituciones confiables, de leyes que realmente se apliquen y aplaquen. Cómo no, en manos de tantos cínicos e irresponsables…
Pero el drama de una sociedad bajo amenaza es peor aún cuando nos detenemos a pensar por un instante en la tremenda calamidad de una sociedad con las profundas desigualdades que vivimos. Aquí la desesperación permanente de la vida llega a honduras insospechadas, tanto o más, por su inminencia y presencia ineludible, que el sentimiento de la violencia e impotencia por el que cruzamos. Una sociedad bajo amenaza desde tantos lados, también por la injusticia que entraña, es una sociedad que ve el cambio no sólo como una posibilidad, sino seguramente como una necesidad, la única esperanza de futuro, la única luz y promesa de seguir viviendo en términos de humanidad.
Y entonces, ¡cuidado!, porque las sociedades se convierten en un ariete imparable, mostrando una fuerza y poder insospechables. No tan remoto en experiencias históricas actuales o recientes. En todo caso, tal es nuestro tiempo en infinidad de direcciones y latitudes. Desde la derrota de las sangrientas dictaduras latinoamericanas de varias décadas hasta el impensable, inesperado triunfo electoral de un afroamericano en Estados Unidos (aunque en su gestión Obama haya desilusionado a muchos simpatizantes). Y, ahora, además, la emocionante rebelión en contra de las longevas tiranías de buena parte del norte de África y de Medio Oriente, con participación sobre todo de los jóvenes y de las clases explotadas.
Exigencias de cambio, de democracia y respeto a los derechos humanos. Exigencias de que se ponga un alto definitivo a la corrupción. Demandas en favor de la vida y de la paz. Exigencia entonces, sobre todo, de pacificar la existencia e iniciar un curso nuevo de organización social en que se destierren la arbitrariedad, la violencia y la agresividad, y en que el poder del dinero, si es posible, reduzca su voracidad y dominio, su arbitraria referencia como único y más alto valor.
“¡Estamos hasta la madre!” Es verdad, pero alguien preguntaba “¿…y después qué…?” La cuestión es que también en el país estamos llegando al límite y al borde de un estallido, o de una serie de estallidos sociales que llegado el caso será muy difícil ahogar o evitar. Lo que resulta increíble es que mientras esta desesperación y espíritu de protesta, y exigencia del cambio, penetra en todo el cuerpo social, abajo y arriba, otra vez, sobre todo entre los más jóvenes y entre los más necesitados, el aparato o los aparatos oficiales siguen procediendo como si no ocurriera algo importante al lado o debajo de todos ellos. Su comportamiento sigue siendo igual de superficial y cínico como lo marcan su propia tradición e historia.
No estoy hablando de que estemos necesariamente al borde de un estallido armado y violento, sin excluirlo, sino de que la necesidad del cambio podría tomar cauces hoy inesperados (aunque con antecedentes significativos). Lo más probable, a mi entender, es que esta ruptura con lo más negro del pasado y del presente, que se manifestará de manera masiva, pueda expresarse y brotar fuertemente en la ocasión del proceso electoral de 2012.
¿Es posible seguir por los caminos más trillados, en que la forma (cartones y ceremonias anquilosadas) sea realmente atractiva para una sociedad que vive ya una dosis grande de desesperanza e irritación? Parece muy remoto. En principio, no el estallido violento y armado, sino el mayoritario y radical rechazo en las urnas, impugnación severa con el voto a la parálisis y cinismo reinantes, otra vez, exigencia de cambio con el arma de más eficacia que el pueblo mayoritario de México tiene y tendrá en sus manos a corto plazo.
Pienso que la situación actual, bastante desesperada para muchos, empujará, orillará a la ciudadanía, pero sobre todo a la más joven y necesitada, a la ciudadanía del campo y de las ciudades, también al proletariado en general, a volcarse en 2012 en favor de quien proponga un cambio más profundo y la posibilidad de ofrecer un rostro más limpio y confiable como jefe de las instituciones mexicanas. ¿Cómo se dijo? “Hay pueblo y hay líder”. Y ese podría ser, con mucha probabilidad, el solo camino abierto para el cambio necesario. O ¿de qué otra parte puede venir?
Sí, la tragedia de Cuernavaca (envío otra vez a Javier Sicilia mis sentimientos de pésame para acompañarlo en su dolor y desesperación, y también mi congratulación por lo que ha logrado comunicar de necesidad de todos, de reacción colectiva). Su tragedia es, lo menos que se puede decir, la muestra de un botón que viven ya decenas de miles de mexicanos, cerca de la sociedad entera, que experimenta la impotencia de vivir en una sociedad desprotegida, amenazada, juguete de la arbitrariedad y de la ausencia de instituciones confiables, de leyes que realmente se apliquen y aplaquen. Cómo no, en manos de tantos cínicos e irresponsables…
Pero el drama de una sociedad bajo amenaza es peor aún cuando nos detenemos a pensar por un instante en la tremenda calamidad de una sociedad con las profundas desigualdades que vivimos. Aquí la desesperación permanente de la vida llega a honduras insospechadas, tanto o más, por su inminencia y presencia ineludible, que el sentimiento de la violencia e impotencia por el que cruzamos. Una sociedad bajo amenaza desde tantos lados, también por la injusticia que entraña, es una sociedad que ve el cambio no sólo como una posibilidad, sino seguramente como una necesidad, la única esperanza de futuro, la única luz y promesa de seguir viviendo en términos de humanidad.
Y entonces, ¡cuidado!, porque las sociedades se convierten en un ariete imparable, mostrando una fuerza y poder insospechables. No tan remoto en experiencias históricas actuales o recientes. En todo caso, tal es nuestro tiempo en infinidad de direcciones y latitudes. Desde la derrota de las sangrientas dictaduras latinoamericanas de varias décadas hasta el impensable, inesperado triunfo electoral de un afroamericano en Estados Unidos (aunque en su gestión Obama haya desilusionado a muchos simpatizantes). Y, ahora, además, la emocionante rebelión en contra de las longevas tiranías de buena parte del norte de África y de Medio Oriente, con participación sobre todo de los jóvenes y de las clases explotadas.
Exigencias de cambio, de democracia y respeto a los derechos humanos. Exigencias de que se ponga un alto definitivo a la corrupción. Demandas en favor de la vida y de la paz. Exigencia entonces, sobre todo, de pacificar la existencia e iniciar un curso nuevo de organización social en que se destierren la arbitrariedad, la violencia y la agresividad, y en que el poder del dinero, si es posible, reduzca su voracidad y dominio, su arbitraria referencia como único y más alto valor.
“¡Estamos hasta la madre!” Es verdad, pero alguien preguntaba “¿…y después qué…?” La cuestión es que también en el país estamos llegando al límite y al borde de un estallido, o de una serie de estallidos sociales que llegado el caso será muy difícil ahogar o evitar. Lo que resulta increíble es que mientras esta desesperación y espíritu de protesta, y exigencia del cambio, penetra en todo el cuerpo social, abajo y arriba, otra vez, sobre todo entre los más jóvenes y entre los más necesitados, el aparato o los aparatos oficiales siguen procediendo como si no ocurriera algo importante al lado o debajo de todos ellos. Su comportamiento sigue siendo igual de superficial y cínico como lo marcan su propia tradición e historia.
No estoy hablando de que estemos necesariamente al borde de un estallido armado y violento, sin excluirlo, sino de que la necesidad del cambio podría tomar cauces hoy inesperados (aunque con antecedentes significativos). Lo más probable, a mi entender, es que esta ruptura con lo más negro del pasado y del presente, que se manifestará de manera masiva, pueda expresarse y brotar fuertemente en la ocasión del proceso electoral de 2012.
¿Es posible seguir por los caminos más trillados, en que la forma (cartones y ceremonias anquilosadas) sea realmente atractiva para una sociedad que vive ya una dosis grande de desesperanza e irritación? Parece muy remoto. En principio, no el estallido violento y armado, sino el mayoritario y radical rechazo en las urnas, impugnación severa con el voto a la parálisis y cinismo reinantes, otra vez, exigencia de cambio con el arma de más eficacia que el pueblo mayoritario de México tiene y tendrá en sus manos a corto plazo.
Pienso que la situación actual, bastante desesperada para muchos, empujará, orillará a la ciudadanía, pero sobre todo a la más joven y necesitada, a la ciudadanía del campo y de las ciudades, también al proletariado en general, a volcarse en 2012 en favor de quien proponga un cambio más profundo y la posibilidad de ofrecer un rostro más limpio y confiable como jefe de las instituciones mexicanas. ¿Cómo se dijo? “Hay pueblo y hay líder”. Y ese podría ser, con mucha probabilidad, el solo camino abierto para el cambio necesario. O ¿de qué otra parte puede venir?
jueves, 7 de abril de 2011
Paul Watzlawick
"De todas las ilusiones
la más peligrosa
consiste en pensar
que no existe mas
que una sola realidad".
la más peligrosa
consiste en pensar
que no existe mas
que una sola realidad".
miércoles, 6 de abril de 2011
B.B. King... Beware Brother, Beware..
Hey, fellas, yes, you, fellas, listen to me, I got something to tell you
And I want you to listen to every word and govern yourselves accordingly
Now, you see these girls with these fine diamonds, fine furs and fine clothes
Well, they're looking for a husband and you're listening to a man who knows
They ain't foolin', and if you fool around with them
You're gonna get yourself in a schoolin'
Listen, if she saves you dough, and won't go to the show
Beware
If she's easy to kiss and won't resist
Beware
And if you go for a walk, and she listens while you talk
She's tryin' to hook you
And nobody's lookin' and she asks you to taste her cookin'
Don't do it, don't do it
And if you go to a show and she wants to sit in the back row
Bring her down front, bring her right down front
If you wanna go for a snack, and she wants to sit in the booth in the back
Beware
And listen, if she's used to caviar and fine silk
When you go out with her she wanna a hot dog and a malted milk
She's trying to get you
If you're used to goin' to Carnegie Hall, but when you take her out night club'ing
All she wants is one meatball
You better take it easy
If she grabs your hand and says, "Darling, you're such a nice man"
Beware, I'm telling you
Should I tell them no more?
Tell them everything
You better listen to me 'cause I'm telling you what's being put down
You better pick up on it
If her sister calls your brother, you better get further
I'm telling you, you better watch it
And if she's acting kind of wild, and she says, "Darling, give me a trial"
Don't you do it, don't be weak, don't give it to her
And if she smiles in your face and just melts into place
Let her melt, forget it, let her melt
Should I tell them no more?
Tell them everything
Now listen, if she calls you up on the phone, and says,
"Darling, are you all alone?"
Tell her, "No, no, I've got two, three women with me"
Don't pay no attention to women
Stand up for your right, be a man, be a man
Are you listening?
If you turn out the lights and she don't fight
That's the end, it's too late
She's got you hooked, you might as well stick with her
Should I tell them no more?
If you get home about two and don't know what to do
You pull back the curtains, and the whole family's looking at you
Get your business straight
Set the date, don't be late
Brother, beware, beware, beware
Brother, you better beware
Beware, Brother Beware
And I want you to listen to every word and govern yourselves accordingly
Now, you see these girls with these fine diamonds, fine furs and fine clothes
Well, they're looking for a husband and you're listening to a man who knows
They ain't foolin', and if you fool around with them
You're gonna get yourself in a schoolin'
Listen, if she saves you dough, and won't go to the show
Beware
If she's easy to kiss and won't resist
Beware
And if you go for a walk, and she listens while you talk
She's tryin' to hook you
And nobody's lookin' and she asks you to taste her cookin'
Don't do it, don't do it
And if you go to a show and she wants to sit in the back row
Bring her down front, bring her right down front
If you wanna go for a snack, and she wants to sit in the booth in the back
Beware
And listen, if she's used to caviar and fine silk
When you go out with her she wanna a hot dog and a malted milk
She's trying to get you
If you're used to goin' to Carnegie Hall, but when you take her out night club'ing
All she wants is one meatball
You better take it easy
If she grabs your hand and says, "Darling, you're such a nice man"
Beware, I'm telling you
Should I tell them no more?
Tell them everything
You better listen to me 'cause I'm telling you what's being put down
You better pick up on it
If her sister calls your brother, you better get further
I'm telling you, you better watch it
And if she's acting kind of wild, and she says, "Darling, give me a trial"
Don't you do it, don't be weak, don't give it to her
And if she smiles in your face and just melts into place
Let her melt, forget it, let her melt
Should I tell them no more?
Tell them everything
Now listen, if she calls you up on the phone, and says,
"Darling, are you all alone?"
Tell her, "No, no, I've got two, three women with me"
Don't pay no attention to women
Stand up for your right, be a man, be a man
Are you listening?
If you turn out the lights and she don't fight
That's the end, it's too late
She's got you hooked, you might as well stick with her
Should I tell them no more?
If you get home about two and don't know what to do
You pull back the curtains, and the whole family's looking at you
Get your business straight
Set the date, don't be late
Brother, beware, beware, beware
Brother, you better beware
Beware, Brother Beware
Frases y autores:
Me molesta la gente que no da la cara. (Anónimo)
Vayamos al grano. (Un dermatólogo)
Vayamos por partes. (Jack El Destripador)
No a la donación de órganos. (Yamaha)
Mi esposa tiene un buen físico. (Albert Einstein)
Yo empecé comiéndome las uñas. (La Venus de Milo)
Nunca pude estudiar Derecho. (El Jorobado de Notre Dame)
A mí lo que me revienta son los camiones. (Un sapo)
Ser ciego no es nada, peor sería ser negro. (Stevie Wonder)
Siempre quise ser el primero. (Juan Pablo II)
Cuando te fuiste me dejaste un sabor amargo en la boca. (Monica Lewinski)
Vayamos al grano. (Un dermatólogo)
Vayamos por partes. (Jack El Destripador)
No a la donación de órganos. (Yamaha)
Mi esposa tiene un buen físico. (Albert Einstein)
Yo empecé comiéndome las uñas. (La Venus de Milo)
Nunca pude estudiar Derecho. (El Jorobado de Notre Dame)
A mí lo que me revienta son los camiones. (Un sapo)
Ser ciego no es nada, peor sería ser negro. (Stevie Wonder)
Siempre quise ser el primero. (Juan Pablo II)
Cuando te fuiste me dejaste un sabor amargo en la boca. (Monica Lewinski)
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chistes de mundanos...
lunes, 4 de abril de 2011
DOS LECTURAS PÚBLICAS EN HOT WATERS.
Miércoles 6 de Abril 8pm CAFÉ LA MANDRÁGORA, LECTURA EN SINTONÍA CON LA PAZ Y LA MARCHA HACIA EL ZÓCALO EN EL D.F.
JUEVES 7 DE ABRIL 8 pm EN EL CIELA FRAGUAS; LECTURA DE NARRATIVA. CUATRO ESCRITORES INVITADOS. ESTARÉ PRESENTE.
CORRAN LA VOZ PARA VER QUÉ TANTO DE VERDAD NOS INTERESAN ESTAS CUESTIONES.
SALUT; MUNDANOS Y MUNDANAS..
JUEVES 7 DE ABRIL 8 pm EN EL CIELA FRAGUAS; LECTURA DE NARRATIVA. CUATRO ESCRITORES INVITADOS. ESTARÉ PRESENTE.
CORRAN LA VOZ PARA VER QUÉ TANTO DE VERDAD NOS INTERESAN ESTAS CUESTIONES.
SALUT; MUNDANOS Y MUNDANAS..
domingo, 3 de abril de 2011
Aviso a los creyentes de diosito
Aunque diosito tiene reconocidas 125 religiones en todo el planeta, es también muy devoto de TODAS.
jueves, 31 de marzo de 2011
Es que sí, "las cosas no son tan sencillas..."
Es que sí, yo también a mis lectores los considero algo parecido a los amigos, ¿a poco no se han topado con un amigo suyo que les promete cosas y no les cumple?: "Sí carnaval, mañana que vayamos al toquín de Jazz, te prometo que te disparo una botella de vino y saliendo, ya cuando dejemos a esas viejas, te invito unos tacos".
Hehehe...
Lo digo por la vez que les prometí una página web con buen diseño, etcétera...
Dice el Bien: "Las cosas no son tan sencillas..."
A. Monterroso.
Hehehe...
Lo digo por la vez que les prometí una página web con buen diseño, etcétera...
Dice el Bien: "Las cosas no son tan sencillas..."
A. Monterroso.
martes, 29 de marzo de 2011
La Nueva revista Parteaguas
Lo bueno de ésta revista de origen exlusivamente del estado de Ags, es que ya se encuentra, según me han dicho, en lugares como Educal y Sanborns del D.F. y Guadalajara, además de otras ciudades cercanas. Es buen número, dedicado al arte digital y al internet, también escriben Germán Castro, Geney Beltrán Félix, Samperio y Edilberto Aldán. Me publicaron un texto poético que me gusta mucho. Hay que decirlo: Patricia Guajardo ha sido la responsable casi en su totalidad y a ella se le debe el posicionamiento de PARTEAGUAS.
jueves, 24 de marzo de 2011
BEBIDAS exquisitas con RON para buenas mundanas y mundanos..
Hechizo de Luna: Hielo frappé, onza y media de ron blanco, una de anís dulce, 2onzas de jugo de naranja, 2 de jugo de piña y 1/4 de granadina. Se coloca todo en el vaso mezclador, se bate perfectamente y se monta en copa Napoleón, se adorna con banderilla de naranja y 2 popotes largos.
Mint Julepe veracruzano: Hielo frappé, una onza de ron negrita, una de jeréz seco, una de oporto, 1/8 de jugo de limón, gotas de amargo de angostura, hojas de yerbabuena y 2 cucharadas de azúcar. En vaso old fashioned se coloca poco hielo frappé, azúcar, yerbabuena, gotas de amargo de angostura, se tritura con el mortero, se agrega más hielo frappé, el jugo de limón, el jeréz, el oporto y se tapa con un vaso igual, se agita y finalmente se agrega el ron negrita en forma flotante, se adorna con una rama de yerbabuena escarchada con azúcar y 2 popotes cortos.
Bojito: Hielo frappé, hielo en cubo, onza y media de ron blanco, hojas de yerbabuena, 3 cucharadas de azúcar, 1/3 de limón y agua mineral. En vaso de 10 onzas se coloca algo de hielo frappé, el azúcar, las hojas de yerbabuena y se tritura con el mortero, se le exprime el tercio de limón y se deja caer dentro del vaso, se agregan los cubos de hielo, el ron y se termina de llenar con el agua mineral, se adorna con una rama de yerbabuena escarchada con azúcar y un agitador de la casa.
Montebello: Granadina, rodaja de limón, hielo frappé, un cocktail daikirí y 1/4 de crema de menta verde. En copa para vino tinto se coloca la granadina, se cubre con la rodaja de limón, con cuidado se llena con hielo frappé, se agrega el cocktail daikirí, se agrega la menta verde en forma flotante y se adorna con 2 popotes cortos.
Ola Marina: Hielo frappé, una y media onza de ron blanco, una de controy, media onza de jugo de limón y 1/8 de marrasquino. En tarro de cerveza se coloca el hielo frappé hasta tres cuartas partes, se agrega el resto de los ingredientes, se adorna con banderilla de limón y 2 popotes cortos.
Piña Calada: Hielo frappé, 2 onzas de ron blanco, 5 onzas de jugo de piña, 1/8 de jugo de limón, una onza de licor de coco, onza y media de crema de coco y una bola de helado de vainilla. En una piña previamente calada y decorada se depositan lo ingredientes previamente batidos y se adorna con 2 popotes largos.
Mint Julepe veracruzano: Hielo frappé, una onza de ron negrita, una de jeréz seco, una de oporto, 1/8 de jugo de limón, gotas de amargo de angostura, hojas de yerbabuena y 2 cucharadas de azúcar. En vaso old fashioned se coloca poco hielo frappé, azúcar, yerbabuena, gotas de amargo de angostura, se tritura con el mortero, se agrega más hielo frappé, el jugo de limón, el jeréz, el oporto y se tapa con un vaso igual, se agita y finalmente se agrega el ron negrita en forma flotante, se adorna con una rama de yerbabuena escarchada con azúcar y 2 popotes cortos.
Bojito: Hielo frappé, hielo en cubo, onza y media de ron blanco, hojas de yerbabuena, 3 cucharadas de azúcar, 1/3 de limón y agua mineral. En vaso de 10 onzas se coloca algo de hielo frappé, el azúcar, las hojas de yerbabuena y se tritura con el mortero, se le exprime el tercio de limón y se deja caer dentro del vaso, se agregan los cubos de hielo, el ron y se termina de llenar con el agua mineral, se adorna con una rama de yerbabuena escarchada con azúcar y un agitador de la casa.
Montebello: Granadina, rodaja de limón, hielo frappé, un cocktail daikirí y 1/4 de crema de menta verde. En copa para vino tinto se coloca la granadina, se cubre con la rodaja de limón, con cuidado se llena con hielo frappé, se agrega el cocktail daikirí, se agrega la menta verde en forma flotante y se adorna con 2 popotes cortos.
Ola Marina: Hielo frappé, una y media onza de ron blanco, una de controy, media onza de jugo de limón y 1/8 de marrasquino. En tarro de cerveza se coloca el hielo frappé hasta tres cuartas partes, se agrega el resto de los ingredientes, se adorna con banderilla de limón y 2 popotes cortos.
Piña Calada: Hielo frappé, 2 onzas de ron blanco, 5 onzas de jugo de piña, 1/8 de jugo de limón, una onza de licor de coco, onza y media de crema de coco y una bola de helado de vainilla. En una piña previamente calada y decorada se depositan lo ingredientes previamente batidos y se adorna con 2 popotes largos.
lunes, 21 de marzo de 2011
Observación X
Lo que no les había comentado Gargantúas a los mundanos y mundanas, es que mi hermana tiene un grupo de rock, que se ha presentado con éxito en varios foros (no sólo aquicalidenses) y en radio y tele. Hace días vino el grupo a mi casa para prepararse a irse a un evento. Me encontraron en la noche leyendo y platiqué un poco con la managger del grupo. Ella también, según me dijo, tiene aspiraciones literarias, pero por ahora se dedica a representar al grupo y otros proyectos. Como la ví hermosa, quise impresionarla: le conté de mis logros literarios y real, realmente la ví interesada en quedarse a platicar conmigo, pero el grupo tenía que ir a tocar y como ella tiene una relación con el tecladista, no pasamos de muchos comentarios. Todos, pero principalmente ella, lamentaba (al igual que mi hermana que es la vocalista), la triste situación en la que se encontraba Gustavo Cerati, el líder de lo que fue Soda Stéreo, miró al suelo con tristeza y dijo: "pooobre Cerati, nunca volverá a ser el mismo". A mi vez, le comenté de la enfermedad que tenía Rita Guerrero -que acabó con su vida después, hace un par de semanas-, y lo anterior me lleva a concluír que lejos de ser líderes de la juventud, los escritores, si bien somos leídos en los blogs o los que tenemos libros publicados ahí también, pero que, por lo menos, para gente de nuestra edad para abajo, (pongamos, de los 38 o 39 años pa abajo), la realización siempre ha sido encontrar el amor total y a toda costa, la preocupación laboral siempre está presente, pero hablo de la realización humana en el amor, realizarse como amante femenina o masculino, es la encarnación del ideal del futuro, lo sagrado, lo inmanente o Dios, desde los años sesenta del siglo dos XX los jóvenes no han pensado en otra cosa y de ahí las juventudes eternas, el capitalismo dedicado a mimar los pataleos de la rebeldía juvenil que en el fondo les dice: enamórate, enamórate, enamórate... ya después veremos como Corre Lola Corre en tu pedacito de vida, en los espacios que abarcas y así, mientras la Tierra gire sobre su eje... en éstos momentos que me lees los gringos atacan a Libia, pero tú, ho no, don't worry... enamórate... Dios es lo que te han cantado y lo que has visto en las películas desde los años sesenta del XX. ¿Acaso mundana no te dolió lo de Gustavo Cerati? ¿Acaso mundano no te dolió lo de Rita de Santa Sabina? Órales!! A Bajarse los pantalones los unos a los otros!!
.................................mmm.............es hora de releer filosofía......
.................................mmm.............es hora de releer filosofía......
viernes, 18 de marzo de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
lunes, 7 de marzo de 2011
La desaparición del sujeto Baudeleriano y schopenhaueriano
Desmedida sin par la vocación de flexibilidades,
ahorcado en su propia silla mientras escribía su poema,
al poeta le tiembla la carrocería entre palabra y palabra
para no condenarse,
entre sus fauces hay dos grillos en medio de sus colmillos
y astillas de whisky y su pobre conciencia del poeta,
lo que más le atormenta, lo que puede decirse sin mencionar sus
más que desventuras de la vida, es su parte medular,
la simbiosis parada en el eco del doliente regreso pasajero entre ciudades,
sin ser retruécano de tintes verdes o vértebras inútiles,
blandiendo sus caballos negros de la locura y el premiado y heroico sexo
de flor o fruto para deletrear la próxima pesadilla.
Es ahí, en ese pequeño logro, en ese atisbo de sagacidad cautiva,
donde el que decide ser poeta vuelve a nacer y resurge el habla:
por medio de ese ente vivo llamado lenguaje, él nos dice,
parte médium, parte casualidad, su primitiva voz es plenamente moderna.
Asqueado del caos busca a tientas entre su historia y
el hallazgo se vuelve mutua comprensión de soledades, de pares,
de silencios pares
entre dos océanos de aguas perpendiculares, y es que cuando
uno lee buena poesía…
ahorcado en su propia silla mientras escribía su poema,
al poeta le tiembla la carrocería entre palabra y palabra
para no condenarse,
entre sus fauces hay dos grillos en medio de sus colmillos
y astillas de whisky y su pobre conciencia del poeta,
lo que más le atormenta, lo que puede decirse sin mencionar sus
más que desventuras de la vida, es su parte medular,
la simbiosis parada en el eco del doliente regreso pasajero entre ciudades,
sin ser retruécano de tintes verdes o vértebras inútiles,
blandiendo sus caballos negros de la locura y el premiado y heroico sexo
de flor o fruto para deletrear la próxima pesadilla.
Es ahí, en ese pequeño logro, en ese atisbo de sagacidad cautiva,
donde el que decide ser poeta vuelve a nacer y resurge el habla:
por medio de ese ente vivo llamado lenguaje, él nos dice,
parte médium, parte casualidad, su primitiva voz es plenamente moderna.
Asqueado del caos busca a tientas entre su historia y
el hallazgo se vuelve mutua comprensión de soledades, de pares,
de silencios pares
entre dos océanos de aguas perpendiculares, y es que cuando
uno lee buena poesía…
La misoginia perfecta de Groucho Marx
“El hombre no controla su propio destino: las mujeres de su vida se encargan de hacerlo.”
**
“El hombre busca una esposa, pero la mujer busca un modo de vida.”
**
“Basta que una mujer conozca a un hombre para que inmediatamente haga el cálculo de su cuenta bancaria, decore su casa y piense los nombres de los hijos.”
**
“Con una mujer te la pasas mejor que con una dama.”
**
“Cuando más crees que sabes de ellas, de menos te enteras.”
**
“La civilización femenina no se aparta más de quince años de la pura caverna.”
**
“Lo que menos soporto en una mujer es la vulgaridad. No me gusta nada.”
Hay muchas más citas… están en el manual del perfecto follador// digo…, perfecto misógino, recopilado hace años por Sergio Monsalvo.
**
“El hombre busca una esposa, pero la mujer busca un modo de vida.”
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“Basta que una mujer conozca a un hombre para que inmediatamente haga el cálculo de su cuenta bancaria, decore su casa y piense los nombres de los hijos.”
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“Con una mujer te la pasas mejor que con una dama.”
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“Cuando más crees que sabes de ellas, de menos te enteras.”
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“La civilización femenina no se aparta más de quince años de la pura caverna.”
**
“Lo que menos soporto en una mujer es la vulgaridad. No me gusta nada.”
Hay muchas más citas… están en el manual del perfecto follador// digo…, perfecto misógino, recopilado hace años por Sergio Monsalvo.
viernes, 4 de marzo de 2011
Nueva Edición de la Autobiografía de Lord Russell
Los caminos de Russell
JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ RON, Tomado de BABELIA, SUPLEMENTO DE ELPAÍS.COM
Para las personas de mi generación, Bertrand Russell (1872-1970) fue un mito; un hombre admirado tanto por sus contribuciones al pensamiento como por los compromisos sociales que asumió durante su larga vida. Yo leí con entusiasmo algunos libros suyos: por ejemplo, los que dedicó a los fundamentos de geometría y a los principios de la matemática, su magnífica historia de la filosofía occidental y Por qué no soy un cristiano. Muchos años después, cuando tuve la oportunidad, compré una buena edición de su gran obra, los tres volúmenes que compuso con Alfred North Withehead, Principia Mathematica (1910, 1912, 1913), cuyo objetivo -finalmente frustrado- era reducir toda la matemática a los principios de la lógica. A pesar de que no soy capaz de comprender la mayor parte de esta exigente obra, hoy ocupa un lugar preferente en mi biblioteca, en la que también se encuentran los tres tomos de la edición inglesa de su autobiografía (1967, 1968, 1969). Recuerdo que compré el primer volumen en 1968 y todavía hoy me conmueve su comienzo: "Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación".
Sin duda por la admiración que sentía por él, fue tan grande el desengaño que experimenté cuando un día de 1979, mientras trabajaba en la biblioteca de la American Philosophical Library de Filadelfia, me encontré con una carta en la que Russell contestaba a unas preguntas relacionadas con la historia de la física cuántica que, creo, Thomas Kuhn le había formulado en una misiva anterior. Las respuestas no eran demasiado interesantes (Russell poco tenía que decir sobre el tema), pero la sorpresa llegaba al final, en una posdata, cuando lord Russell, el aristócrata que, huérfano temprano, tuvo como hogar la casa de su abuelo, antiguo primer ministro británico, advertía a su corresponsal que en el futuro no olvidase dirigirse a él con los títulos nobiliarios que le correspondían y que Russell detallaba.
Hoy, cuando releo su autobiografía -una nueva edición de la traducción al español (los tres tomos reunidos ahora en uno solo), que lamentablemente llevaba bastantes años agotada-, advierto con claridad ese sentimiento de clase que en 1979 tanto me chocó: Russell fue un aristócrata toda su vida, y se sintió como tal siempre. Pero ya no me importa demasiado. He tenido suficientes oportunidades de constatar las ambigüedades y contradicciones en las que nos movemos los humanos, pero aun así admiro, más intensamente que antes, a los que se esfuerzan por ser mejores y solidarios, aunque en el camino se dejen, como Russell en su carta a Kuhn, escamas de miseria, de estúpido orgullo de clase.
Eso sí, ya no veo el conjunto de su obra igual que antes. En su autobiografía, escribió que muy pronto había decidido que "escribiría dos clases de libros: unos abstractos, que con el tiempo se volverían concretos, y otros concretos que poco a poco tenderían a lo abstracto". Y que, salvo una síntesis final, que también planeó, "había cumplido su propósito", recibido elogios e "influido en la forma de pensar de muchos hombres y mujeres". Ciertamente que influyó, pero una buena parte de los libros que escribió después de Principia Mathematica ahora me parecen poco más que textos de divulgación, interesantes pero acaso prescindibles en un hombre de su talento. También veo su autobiografía bajo luces a las que no era tan sensible antes. Sé que el excesivo número de cartas que aparecen en apéndices a los capítulos, y que lastran a menudo la narrativa, se deben al deseo de que la obra -que inicialmente Russell planeó para que se publicara póstumamente- apareciese en tres volúmenes... para así ganar más dinero: en aquella época, aun siendo nonagenario, estaba implicado con varios comités y fundaciones que le costaban mucho dinero.
Y sin embargo, a pesar de los muchos peros que se puedan poner a aquel descomunal inglés, su Autobiografía continúa apasionándome. A lo largo de sus páginas aparecen personajes y asuntos que las nuevas generaciones, esas para las que Bertrand Russell no es, en modo alguno, un mito, harán bien en conocer. Personajes y asuntos como, entre muchos otros, Frege, Keynes, Conrad, Santayana, Wittgenstein, Einstein, el elitista mundo de la Universidad de Cambridge, la Primera Guerra Mundial (en la que fue encarcelado por pacifista), Norteamérica, la Unión Soviética y el comunismo o la guerra de Vietnam. Nunca está de más, por otra parte, leer pasajes que nos ayudan a mirar el futuro con más esperanza, como los que prácticamente cierran esta obra: "Puede que haya concebido equivocadamente la verdad teórica, pero no me equivoqué en pensar que existe tal verdad y que merece nuestra lealtad. Puede que haya creído que el camino hacia un mundo de hombres libres y felices era más corto de lo que se está revelando, pero no me equivoqué al pensar que ese mundo es posible, y que merece la pena vivir con miras a volverlo realidad".
Autobiografía
Bertrand Russell
Traducción de Juan García Puente
y Pedro del Carril
Edhasa. Barcelona, 2010
1.017 páginas. 39 euros
martes, 1 de marzo de 2011
Observación VIII
Si te das verdaderamente cuenta, lo importante, con el paso de los años, no es si se te cumplieron deseos vitales o que tú los considerabas como tales. Por lo que respecta a los sueños que tienes y que no se te han cumplido, lo importante realmente es que no renuncies a merecerlos. Que no renuncies al hecho de que por derecho natural te los mereces. Si hay algo en tí que te ha hecho renunciar a sueños que te hacían vivir y sentirte realizado(a) entonces es que vas mal, mal, mal. En cambio si tu sueño vital lo gozas pensando en él y crees con fe que algún día lo tendrás porque DE FACTO te lo mereces.... todo, absolutamente todo ha valido la pena y no dejes que nadie te diga lo contrario. Hoy recordé un poema mío fechado en 1994, ninguno de mis amigos lo conoce ni les he dicho nada sobre ese poema (con excepción de mi abuelo) y me sentí feliz. Así quisiera que te sintieras al recordar uno de tus sueños vitales y, de mientras, coloca el CD con esa canción que tanto te gusta, porque la vida es ahora y la hora es ahora...
La Imbecilidad derecha
La tiene en “terapia intensiva” y sin apoyos: humanistas
La SEP “decretó la muerte de la filosofía”
Oídos sordos de Lujambio; exigen reintegrar la disciplina al bachillerato
Exigen humanistas al titular de la SEP cumplir el acuerdo 488
Interpondrán demanda jurídica, así como un recurso ante derechos humanos y harán que el tema entre en el debate político del proyecto de país para las elecciones de 2012, advierten
KARINA AVILÉS
Periódico La Jornada. Lunes 28 de febrero de 2011, p. 43
La SEP “decretó la muerte de la filosofía”
Oídos sordos de Lujambio; exigen reintegrar la disciplina al bachillerato
Exigen humanistas al titular de la SEP cumplir el acuerdo 488
Interpondrán demanda jurídica, así como un recurso ante derechos humanos y harán que el tema entre en el debate político del proyecto de país para las elecciones de 2012, advierten
KARINA AVILÉS
Periódico La Jornada. Lunes 28 de febrero de 2011, p. 43
Al advertir que la reforma en la educación media superior es una expresión más “de la enfermedad” que padece el sistema educativo mexicano, integrantes de la comunidad filosófica nacional afirmaron que la Secretaría de Educación Pública (SEP) “decretó la muerte de la filosofía” en México y hoy la tiene “en terapia intensiva, sin ningún interés de que salga de ahí”.
Agrupados en el Observatorio Filosófico de México (OFM), los humanistas exigen al titular de la dependencia educativa, Alonso Lujambio, cumplir el acuerdo 488, el cual enmienda la supresión de las disciplinas filosóficas en el bachillerato, y recibir a los representantes de esta comunidad para atender de viva voz el problema.
Si la SEP continúa con su actitud de “cerrazón”, advierte el director del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIF-UNAM), Guillermo Hurtado, se buscarán “otros conductos para que escuche”, los cuales van desde acciones legales hasta políticas y sociales.
“Lujambio ni siquiera se ha tomado el tiempo para responder nuestra carta. ¡Existe indignación y la sensación de que la SEP se burla de la comunidad filosófica nacional!”, señala Gabriel Vargas, coordinador del OFM e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Los filósofos alertan, en primera instancia, que la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) –mediante la cual se eliminaron el área de humanidades y las materias filosóficas, decisión que la SEP rectificó ante el rechazo de la comunidad– es parte de una “educación” con la que se pretende “destruir cualquier sentido de pertenencia”.
Se trata de un proyecto “estrecho”, con una visión de la enseñanza que, en lugar de crear conciencia moral, crítica e histórica, fortalece la capacitación de empleados y la formación de personas obedientes a los lineamientos del mercado, destaca Hurtado.
Como ha ocurrido con la industria, que el gobierno ha privatizado mediante la lógica de “primero deterioras a la empresa, luego la reduces a su expresión más lamentable para luego deshacerte de ella”, se ha seguido el mismo curso con la filosofía, explica el director del IIF-UNAM.
El gobierno de Felipe Calderón ha realizado una reforma en el bachillerato tanto o más importante que la energética. Sin embargo, advierte, “a la sociedad se le ha ocultado. La RIESM se ha hecho a la sombra y en silencio”. Pero los casos de las humanidades y de la filosofía son apenas “unas ronchitas de un problema que es más de fondo: el organismo (educativo) está enfermo”.
El gobierno se contradice, dice Gabriel Vargas. “Dicen que son humanistas y eliminan las humanidades; dicen que son democráticos y hacen una reforma autoritaria; dicen que están en contra del narcotráfico y no hacen un esfuerzo por ofrecer a los estudiantes fuerzas morales a través de la educación.”
La sociedad mexicana se encuentra en crisis y es la educación la que, como dice el historiador Miguel León-Portilla, puede aportar soluciones a las grandes problemáticas por la que atraviesa la nación. No puede existir sensibilidad social sin la ética, no puede haber democracia sin la filosofía, y sin una buena clase de ética no se pueden abordar los problemas de valores, como corrupción, narcotráfico o la desigualdad de género, explica Vargas.
Pese a lo anterior, lamenta José Alfredo Torres, profesor de posgrado de la UNAM, desde que los estudiantes entran a los centros de Bachillerato Tecnológico Industrial, de Bachillerato Tecnológico Agropecuario, de Estudios Tecnológicos ya no llevan filosofía, y en gran cantidad de planteles del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica tampoco existen las materias del área.
“Ahí los jóvenes ya están deshumanizados y, ¿adónde van a parar? Ahora se dice que son carne de cañón para el crimen organizado; ya no tienen ninguna defensa a través de la educación.”
Eduardo Sarmiento, maestro en filosofía, expresa que muchos jóvenes “disparan un arma sin problemas. Un curso de ética no lo impedirá, pero se les está cerrando la puerta para que conozcan otro modo de vida”.
En el Primer diagnóstico sobre la situación de la filosofía en la educación media superior, el OFM observa que, a raíz de la RIEMS, en el Colegio de Bachilleres (ciudad de México) se cambió de nombre y se dio un nuevo contenido a la enseñanza filosófica. Ahora las materias se llaman “construcción de la ciudadanía y formación humana”. Y a pesar de la rectificación del acuerdo 488, no se incorporaron las materias de ética, lógica, estética e introducción a la filosofía.
En las preparatorias de la Universidad de Guadalajara, que atiende 65 por ciento de la demanda de bachillerato en Jalisco, ocurrió algo similar. Y en las prepas de la Universidad Autónoma de Nuevo León la enseñanza de la filosofía se redujo a tres materias. En el bachillerato del estado de Chiapas existen 150 profesores y sólo siete proceden de la carrera de filosofía, entre otros casos.
Frente a ello, Ausencio Pérez Olvera, presidente de la Ixtli-Asociación Mexicana de Profesores de Filosofía de la Educación Media Superior, cuestiona: “el subsecretario Miguel Ángel Martínez dice que a pesar de que la SEP firmó el acuerdo, no tiene capacidad jurídica para hacerlo cumplir en los diferentes subsistemas. Entonces, ¿por qué sí tiene capacidad jurídica para eliminar las materias filosóficas y por qué la SEP firma acuerdos que no puede cumplir?
Los filósofos advierten que si la SEP no cumple con lo que firmó, interpondrán una demanda jurídica y un recurso ante derechos humanos, emitirán pronunciamientos públicos de las academias del país y harán que el tema entre en el debate político del proyecto de país para las elecciones presidenciales.
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